miércoles, 27 de abril de 2011

Jano, Victoria y Néstor juntos por un futuro

Anoche me acordé de uno de los dioses romanos más interesantes, Jano, hijo de Creusa y de Apolo. Este dios tenía dos caras: una ubicada normalmente al frente de su cabeza, como todos y la otra en la nuca. Era el dios de las puertas, de los inicios, por eso el primer mes del año tiene su nombre en honor a él, ianarus, enero. Su mirada estaba posada en el porvenir, pero también en el pasado. Y esto no es un alarde de erudición, sino que anoche me acordé de esta figura mítica, mientras asimilaba el testimonio de Victoria, una nieta recuperada. Victoria Montenegro estuvo en muchos medios –bueno, no en todos- contando su historia, desconcertante,  dura como todas las historias entretejidas en los setenta.
Durante muchos años, Victoria se llamó María Sol, nombre que eligieron sus apropiadores para inventarle otra historia. Germán, al que durante mucho tiempo llamó “papá”, fue el que asesinó a sus padres biológicos y se quedó con ella, como un trofeo de guerra. Hasta los veinte años, más o menos, Victoria estaba convencida de la versión de la historia que le habían contado sus apropiadores: que hubo una guerra, que las Abuelas eran una banda organizada que querían destruir a La Familia Cristiana, que los subversivos habían perdido la guerra con las armas pero que, como son muy inteligentes, están ganando la guerra ideológica… Estuvo durante mucho tiempo convencida de que sus apropiadores eran sus padres biológicos. Después, cuando supo que no lo eran, los colocó en el pedestal de los salvadores,  porque la sustrajeron de las garras de la subversión.
Ella dice que es una desaparecida que apareció. Le costó mucho recuperar su identidad, asimilar la otra verdad –la verdadera-,  entablar lazos con su familia biológica, a los que consideraba ‘enemigos’, descubrir que al que había conocido como su padre era en realidad un asesino.
En las entrevistas televisivas uno la ve muy suelta, segura, firme al contar las contradicciones que se generaban ante tanto licuado histórico, ante tanta falsedad, ante tanto odio. Su testimonio no es lacrimógeno, sino conmovedor. Desde su presente, reconstruye su pasado mirando hacia el futuro. Por eso pensé en Jano.
Hoy hace seis meses que falleció el Hombre que posibilitó todo esto. El presidente que entró silbando bajito en nuestra historia afirmando que no iba a dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada y no las dejó, sino que las convirtió en bandera, las potenció y nos transformó a todos. Hoy tenemos un futuro porque ese Hombre rompió con la amnesia, desempolvó las denuncias y dejó vía libre para una cantidad enorme de juicios y condenas. Y descolgó un cuadro, todo un símbolo de una convicción.
Y no sólo eso. Nos convenció de que la mejor manera de construir un país en serio, inclusivo, sólido y solidario, para todos es a través de la construcción política, sin hipocresías, sin dobles discursos, sin someterse a los grupos económicos y castas sociales que gobernaron durante muchos años sin haber sido votados jamás.
Ese hombre nos invitó a mirar nuevamente nuestro pasado, a comprenderlo, a condenarlo, a recordarlo y homenajear a sus mártires. Y también nos invitó a mirar hacia adelante. Por eso pensé en Jano.
Qué casualidad, ¿no? Néstor Kirchner, ese Hombre del que estoy hablando, como Jano, también parecía tener su mirada posada en dos momentos a la vez y tal vez por eso abarcaba tanto. Tanto abarcaba su mirada, que nos habilitó la posibilidad de construir un nuevo país.  


2 comentarios:

  1. Y, no olvidar, no nos dejó en manos de cualquiera cuando partió, como tantos otros "demócratas" que, en su huida escandalosa, transaron con sus reemplazantes condiciones bochornosas decepcionando a quienes lo votaron. Pensar y no olvidar son disciplinas excluyentes para una sociedad que desea evolucionar.

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  2. Coincido en que es como Jano: un hombre de dos caras que por un lado defenestra al gobierno de Menem y la dictadura, y por el otro agradece haberse enriquecido a costa de ellos. Un hombre que por un lado crucifica a Clarin, y por el otro firma un documento que facilita la fusión Cablevisión-Multicanal a cambio de portadas "positivas" para la imagen de su mujer. Un hombre que no se somete a los grupos económicos, pero que acepta gustoso las dádivas de Chávez, práctica que continúa su mujer (quien no se somete a nadie tampoco, salvo que ese "nadie" quiera hacer mineria a cielo abierto).
    En fin, como usted dice, un hombre de dos caras, que con una le habla a la izquierda, y con la otra le dice que sí a la derecha. Saludos cordiales. SDH

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