miércoles, 1 de junio de 2011

¿Traicionando por un voto?

Hay una célebre frase de Groucho Marx: “estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros”. Esto parece decir Ricardo Alfonsín ante la casi segura disolusión entre el radicalismo y el arco conformado por el Socialismo, el GEN y el proyecto Sur. Los dichos, casi lamentos, del candidato radical parecen salidos del más melodramático teleteatro. Las angustiosas palabras de Alfonsín están cargadas de despecho, como si fuese la víctima de un abandono intolerable. Don Ricardo actúa –eso es, actúa- como si la razón y la coherencia lo asistiese. Para Alfonsín, Binner está empantanado en un capricho. La actitud del socialista es para el radical un exceso de ambición.
Si uno considera que las pretenciones de Binner de alcanzar a construir un espacio más o menos honroso con vista a las elecciones de octubre están más bien lejanos, es posible pensar que los reclamos de Alfonsín pueden ser considerados hasta como una muestra de generosidad. También, es una realidad que el alcance nacional que tiene el actual gobernador de Santa Fe es más bien limitado. Es más fácil decir que sí a la alianza con el radicalismo que lo que se propone el socialismo. Eso siempre considerando que es más conveniente acceder a un pequeño protagonismo a costa de renunciar a los principios.
Pero no. Parece que la cosa no pasa por la conveniencia. Cuando a mediados de abril Mauricio Macri presentó un plan de seis puntos para juntar a la oposición, fue el propio Alfonsín el que rechazó de plano esa propuesta. Consideró al Jefe de Gobierno porteño como un límite. Es una cuestión de responsabilidad. Ambas fuerzas políticas tienen concepciones ideológicas diferentes, casi inconciliables.
Sin embargo, el conflicto con Binner surge de la negativa de aceptar una alianza con Francisco de Narváez. Y De Narváez no es muy diferente de Macri. No puede explicarse qué ve el candidato radical en  uno que no ve en otro. Ambos representan lo mismo: la política al servicio de los negociados de las corporaciones. Ambos añoran los noventa… y no lo disimulan. Ambos reclaman una apertura de nuestra economía al circuito financiero especulativo mundial y por eso afirman que Argentina está aislada del mundo.
Por supuesto que Binner tiene ambiciones políticas y quiere conseguir una cuota mayor de poder. Pero eso no lo conduce a renunciar a principios que se relacionan con lo ideológico. Y eso, a pesar de que su movida por las presidenciales esté condenada al fracaso, es valorable desde el punto de vista de los principios. Alfonsín es un “marxista” porque aplica a rajatabla la frase de Groucho Marx. Para Binner eso es inaceptable, lo que constituye un punto a su favor.

1 comentario:

  1. 1) Me parece, estimado profesor, que su sarcasmo con respecto a la devaluada entidad de Arroyito está un poco fuera de lugar. Si bien es cierto que merece muy pocos o ningún comentario o que hablar de equipos que compiten en categorías inferiores es perder un poco el tiempo, nada quita tener un poco de benevolencia hacia una hinchada que se creía la del Barcelona pero que mas que BARCE está en la LONA.
    2) Respecto a su atinado comentario político es muy cierto que en medio del emplaste ideológico-político que pretende recrear JUNIOR la actitud de Binner parece la de un centrado filósofo con una lúcida ideología de gobierno popular pero que no se llame a engaño. Los socialistas de centro izquierda que vienen gobernado Rosario la tienen clara. Conocen la mentalidad burguesa que los vota desde hace veinte años y con esos votos y los espejitos de colores ganan elecciones y se proyectaron hacia la gobernación.

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