martes, 19 de julio de 2011

Lo esperable, lo deseable y lo temible

De acuerdo a las últimas encuestas, los candidatos a gobernador en La Invencible mantienen sus mismas posiciones: Antonio Bonfatti, Agustín Rossi y Miguel Torres Del Sel. Y todo esto a pesar de que en el debate televisivo del pasado sábado, el candidato del Frente Santa Fe para Todos demostró una solidez que opacó a sus contrincantes. Lo que tal vez no lo ayuda sea ese permanente gesto hosco, que lo hace parecer mucho menos simpático de lo que es. Algunos dicen que el MIDACHI dará una sorpresa y el –por ahora- Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, imagina ya el triunfo de su delfín.
Durante el debate no hubo cruces muy fuertes. Aunque Rossi fue quien más aprovechó el derecho de réplica para contradecir algunos dichos de Bonfatti, el clima que se vivió no fue de violencia verbal sino de cierta armonía. Según los que saben de estas cosas, los santafesinos no disfrutan de los encuentros políticos confrontativos. El chispazo mayor se produjo al momento de abordar la relación entre el gobierno provincial y el nacional y los permanentes reclamos de Binner sobre la falta de envío de fondos. Ahí Rossi perdió toda compostura y latigó: “hasta los contenedores de basura de Rosario los puso la Nación”. Tan tenso fue el momento que Bonfatti no pudo evitar ponerse colorado. En el medio, Del Sel que no sabía de qué se estaba hablando, ponía cara de estar planeando el futuro provincial, aunque en realidad estaba inventando una nueva anécdota incomprobable que se adapte al tema en cuestión.
Lo más elaborado que planteó el humorista a lo largo de todo el programa especial consistió en el relato de su reciente viaje a Estados Unidos. En algunas de sus diferentes exposiciones exaltó los cambios que se habían producido en la ciudad de Nueva York de la mano de las políticas de seguridad encaradas por el alcalde Rudolph Giuliani, impulsor de la tolerancia cero, un símbolo casi orgásmico de los simpatizantes de las derechas. Además, con un entusiasmo desmedido, prometió urbanizar las villas con créditos del BID, lo que en apariencia, será el eje de su campaña. El resto de su discurso estuvo plagado de generalidades y lugares comunes, pantallazos turísticos de pobreza y conmovedores diálogos imaginarios con personajes anónimos.
El inexplicable Jefe del Gobierno porteño, Mauricio Macri estuvo en Rosario y expresó convencido que Del Sel será gobernador, lo que le permitirá construir un espacio político creciente de cara a las elecciones presidenciales de 2015, claro, como en las próximas de octubre no se animó a competir, se las saltea. Es comprensible, todavía le dura el impacto por el desmesurado éxito obtenido en las elecciones porteñas, cuyos resultados ni él puede asimilar. Y Del Sel, fiel al profundo y comprometido estilo que caracteriza a tan concienzudo partido no-político del que forma parte –el PRO- cerrará su campaña el jueves por la noche en el programejo de la intragable y superficial Susana Giménez. Esto es para que vayan incorporando datos sobre lo que puede venirse en la provincia todos aquellos que están evaluando votar por tan poco prometedor candidato, cuya principal promesa política es actuar bien en política porque no viene de la política.
En el mundillo político local se comenta que Del Sel será beneficiario del ya olvidado voto bronca, expresión injustificable en la situación que se está viviendo, tanto en la ciudad, la provincia y la nación. Pero siempre hay algún descolocado que por no estar muy informado o por hacerlo a través de canales inadecuados todavía considera a la totalidad de los políticos como enemigos de los ciudadanos. Posición ya apolillada que está inspirada en el compromiso no-político del descomprometido.
En cambio, Rossi promete resolver el desequilibrio en el desarrollo económico de la provincia. De acuerdo a los datos del censo 2010 –recordado con mucho dolor por la muerte de Néstor Kirchner- el crecimiento poblacional en todo el país ronda el diez por ciento, en cambio en la provincia sólo ha crecido un 6,7 por ciento, lo que indica migración hacia otras provincias. La industrialización –de acuerdo al candidato del Frente Santa Fe para Todos- es la que garantiza la creación de nuevos puestos de trabajo que impediría que muchos santafesinos se vean obligados a abandonar estas tierras para encontrar un mejor futuro. Los ejes de su gestión se basarán en la inclusión social, el desarrollo de la obra pública y el trabajo en conjunto con la Nación.
Y Bonfatti, como exponente del actual oficialismo provincial, promete continuar las políticas iniciadas por Binner y profundizar las transformaciones pendientes. De acuerdo a los datos de las consultoras, el candidato del socialismo tiene más de un cuarenta por ciento de preferencia electoral. En cierta forma, aunque estos cuatro años de gestión no han transformado sustancialmente la vida en la provincia, algo se ha hecho, sobre todo en comparación con los veintitantos años de gobiernos justicialistas. Eso –sólo eso- podría traccionar votos hacia el socialismo, que merece una segunda oportunidad, después las innumerables e injustificadas que ha tenido el peronismo después de la vuelta a la democracia. Esto es lo esperable.
El programa de gobierno de Agustín Rossi promete generar un crecimiento económico de la provincia en sintonía con el del resto del país. Además exhibe transformaciones importantes en el ámbito educativo y en el freno a la inseguridad, que de acuerdo a sus datos, ha crecido en los últimos años. El entusiasmo con que plantea sus propuestas hace que un triunfo de Rossi se convierta en lo deseable.
Miguel Torres Del Sel, a pesar del equipo de trabajo con el que cuenta, reduce su programa de gobierno sólo a una lectura no muy profunda del estado de situación de la provincia, no mucho más de lo que uno puede hacer en una recorrida turística por alguna región. Y sus acciones tendientes a solucionar esos problemas no son más que un catálogo de buenas intenciones despolitizadas y de dudoso recorrido. El no saber de qué manera se va a reducir la pobreza, industrializar la economía local y concretar las obras de infraestructura genera una enorme desconfianza hacia el candidato amarillo. La banalidad del personaje convierte un posible triunfo de su fórmula como algo por demás de temible.
Entonces, el votante santafesino se encontrará el próximo domingo ante la disyuntiva de elegir entre lo esperable, lo deseable o lo temible. ¿Tan difícil es?

2 comentarios:

  1. Si, es difícil, muy dificil. Sobre todo teniendo en cuenta la liviandad que se tiene a la hora de elegir un candidato. "El menos peor", "El menos político", "El más simpático" o, como en el caso que nos ocupa que, para mi, el más temible, "El más cómico". Yo le pido al votante santafesino que se tome cinco segundos, ¡por favor!, y piense a quien y que representa el "PRO", quienes están por detrás y por delante de Del Sel. Les tiro un recuerdo: Ambos tuvieron un pasado fuertemente ligado al régimen menemista. Macri, por la fraudulenta conseción del correo, Del Sel, por declararse públicamente como amigo personal de Carlos Menem, al igual que Susana Gimenez. Por favor, santafesinos, a usar el cerebro y la memoria.

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  2. Después de leer tu nota, y conociendo a Del Sel, me da la impresión de que Palito Ortega, el delfín de Menem, comparado con "el Midachi" ... era Winston Churchill.

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