domingo, 13 de noviembre de 2011

Noviembre de alto vuelo

Otra oportunidad perdida para los medios antes hegemónicos y ahora con dominio en decadencia. El día poblado de onces pasó sin otra huella más que la exageración de ciertas expresiones místicas que sólo dejaron algunas imágenes graciosas. Los parques, las plazas y el Uritorco se poblaron de bailarines meditantes cuyo objetivo era absorber lo más posible la espiritualidad de esa fecha. Dentro de un año, un mes y un día la movida será más intensa porque además de la abundancia de doces, la profecía maya promete hasta un fin del mundo. Será el último día místico del siglo y hay que aprovecharlo. De lo contrario, habrá que esperar noventa años para que el 1° de enero del 2101 genere miedos, esperanzas, aperturas estelares, títulos catastróficos y vaya uno a saber qué cosas más.
Quienes apuntan alto son algunos trabajadores de Aerolíneas Argentinas que, sin dudarlo, alimentan con conflictos inventados los cañones de la artillería mediática para volver con el latiguillo de la ineficiencia del Estado para administrar la empresa. En sus coloridas páginas matinales exhiben cuadros con cifras infladas, gráficas, declaraciones exaltadas, usuarios indignados, fotos de pasajeros varados y todo tipo de recursos para producir en sus lectores la sensación de que la aerolínea de bandera es más un capricho del gobierno que un orgullo para el país.
No mencionan, por supuesto, el origen del conflicto ni las pretensiones de un grupo de pilotos que se resisten a aprender a conducir un modelo distinto de aeronave del que conducen habitualmente. No es un problema salarial, pues cobran entre 8000 y 10000 dólares mensuales y trabajan no más de 30 horas al mes. Según dicen, están preocupados por recuperar vuelos internacionales a Madrid, Los Angeles, Nueva York, París y Londres, en donde descansan cuatro días en hoteles cinco estrellas después de cada viaje. Por problemas menores que pueden discutirse utilizan a los pasajeros como rehenes y otorgan la excusa perfecta para que los carroñeros de la prensa puedan socavar el rol del Estado en nuestro recuperado país.
El que también socava desde su madriguera mediática es Chiche Gelblung quien el miércoles pasado afirmaba con todo el rigor del que es posible que si las elecciones fueran hoy, la presidenta sacaría un 15 por ciento menos de los votos. Todo por los controles de la AFIP a la compra de dólares. Claro, hay un grupo de ciudadanos –es un decir- que no está acostumbrado a explicar de dónde saca el dinero con el que acumula billetes verdes. Con su tan elaborado estilo verbal –que haría poner colorados a muchos barrabravas- el intelectual mediático criticó la medida que afecta –según su sabio entender- a muchísimos ciudadanos que quieren garantizar sus magros ahorros ante lo que se pueda venir.
El diario Clarín tampoco ahorra esfuerzos para crear el desánimo en la población. En un despliegue investigativo descubrieron el estremecedor relato de una desconsolada docente que no puede comprar los dólares que necesita para realizar el viaje soñado a Disney. Ella docente, él empleado de comercio. Planean un viaje con sus hijos al barrio preferido de Susana, Miami. Lo inverosímil de la historia salta a la vista. Un viaje a Miami para cuatro personas necesita algo más de ochenta mil pesos, cifra considerable para ser ahorrada en un año, como declara la víctima de la AFIP. Si es un testimonio inventado, se nota que el narrador tiene poco conocimiento sobre la capacidad de ahorro de verdaderas familias de clase media. Si no lo es, la trabajadora de la educación tiene serias dificultades para demostrar el origen de sus ahorros, porque los números no dan.
En la misma edición del miércoles, la “agenda negra” de Magneto publica una nota de opinión en la que el autor expresa su enorme desconcierto. No se explica cómo CFK obtuvo semejante cifra en las elecciones presidenciales a pesar de los problemas que la sociedad argentina está padeciendo: la descontrolada inseguridad y la galopante inflación. El periodista afirma que los votantes no tuvieron en cuenta esos puntos negativos a la hora de introducir el sobre en la urna. En ningún momento se pregunta por la validez de las premisas que utiliza para elaborar su hipótesis. Ni siquiera sospecha que tal vez la inseguridad no sea tan descontrolada ni la inflación tan galopante. Y este buen hombre no sabe que llegar a esa conclusión le otorgará paz a su espíritu y podrá dormir de un tirón todas las noches.
En todos estos casos hay un hilo conductor que es la intención de crear una opinión pública adversa al Gobierno Nacional, que en todo se equivoca, según pretenden demostrar. Todavía no han encontrado el camino para volver a los dorados días de marzo de 2008, cuando con una pantalla dividida o un título a media página podían convocar a la población para pedir la renuncia de La Presidenta, que había asumido unos meses antes. No pueden entender lo que ha ocurrido. Desean fervorosamente regresar a aquellos tiempos noventosos en que era la economía del “libre mercado” la que decidía las acciones políticas. Por eso claman el respeto por las instituciones, aquéllas que permitían que las corporaciones ganaran fortunas sin producir nada. Ese respeto por las instituciones significa ni más ni menos que transformar a nuestro país en un coto de caza libre de reglas. Las instituciones no son neutrales, sino que se construyen de acuerdo a las necesidades de la sociedad. Y están para defender a los más vulnerables, principalmente. Todo esto es, en definitiva, una guerra de posiciones que todavía no ha terminado. Y los ciudadanos de a pie no debemos ser meros espectadores. Una vez más, la Historia nos convoca para ser protagonistas de un proyecto que está en plena construcción.

1 comentario:

  1. Punto por punto, Profe. Si en lugar de dólares algún pequeño inversor puso su dinero a plazo fijo durante los tres últimos años (cortito) le hubiera sacado al dólar no mebos de 30 puntos de ventaja. ¿Los pilotos de Aerolíneas?, hay que legislar para que de una vez por todas se termine esto de que una medida de fuerza afecte o paralise a los ciudadanos comunes. Basta de cortes de calles, paros salvajes, movilizaciones injustificadas. ¿Un 15% menos?, solo en la mente de un enemigo como ese tipo. Me encantaría darle el gusto de repetir el acto electoral para que se trague su veneno.¿Una docente y un empleado de comercio a Miami?, si esto no es un adelanto en las aspiraciones de los trabajadores, ¿que otra cosa es?. En lugar de protestar deberían ir de rodillas hasta la Casa Rosada. Me imagino que en su casa deben abundar los poster de Cristina. Y por último, ¿La seguridad no es asunto de cada provincia?. ¿O pretenden que el Gobierno Nacional intervenga militarmente los estados más afectados?. ¿No sería un avasallamiento institucional?. ¡Que se vayan a cagar!.

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