jueves, 8 de diciembre de 2011

Pocos cambios para el tercer tiempo

En estos días marcados por la proximidad del último fin de semana largo del año, hay algunos datos curiosos que indican –no por exceso de optimismo, sino por cruda realidad- que estamos viviendo otros tiempos. Los representantes gremiales de Empleados de Comercio de Rosario anunciaron que aquellos empleados que lo desearan tenían derecho a no trabajar en los feriados del 8 y 9 de diciembre. Es más, muchos comerciantes evalúan la posibilidad de cerrar las puertas de los locales a pesar de que la afluencia turística puede significar un incremento de las ventas. Abordar estos tópicos marca una notable diferencia con aquellos tiempos en que tanto empleados como propietarios estaban signados por la desesperación. Unos por trabajar unas horas extras al menos con un cincuenta por ciento más, otros por captar algunas ventas que les permitieran sumar un poco más en el saldo favorable para afrontar el pago de los servicios o el alquiler. No es que con la recuperación económica de nuestro país estemos tirando manteca al techo ni nada que se le parezca, pero como ciudadanos nos merecemos disfrutar con cierta comodidad del tiempo libre sin la presión del mango.
Mientras algunos mal llevados protestan ya por la cantidad de feriados y findes largos que tendrá el próximo año, otros ya están saboreando de antemano esos días de descanso. No se sabe de dónde habrán sacado los primeros que la vida debe estar atravesada por sacrificios tortuosos y que el ocio es la madre de todos los vicios. Bienvenido sea el descanso y a disfrutarlo sin sentimiento de culpa.
Los que parecen no tener sentimiento de culpa ni saber lo que eso significa son los ladradores de siempre que, desde sus madrigueras repletas de carroña pestilente, no saben qué hueso utilizar para amargarnos estos días previos a la asunción del nuevo mandato de CFK. Primero, con las especulaciones en torno a los nombres que ocuparán los ministerios. En realidad, más que especulaciones, parecían presiones, como en esos tiempos en que los funcionarios se decidían en las cuevas, perdón, en las oficinas de las grandes corporaciones. Sólo tres cambios hubo pero no por problemas de estilo o de capacidad, sino en reemplazo de aquéllos que pasarán a ocupar cargos electivos. Hace mucho, mucho tiempo, cuando la vida política argentina estaba secuestrada por la oscuridad especulativa, los nombres marcaban la diferencia entre más crisis y una tensa calma con promesa de más crisis. Para ser sintéticos, hoy no.
Después, trataron de sembrar malestar con la telenovelesca cuestión de quién le iba a tomar juramento a La Presidenta y su compañero de fórmula. Si en algún momento hubo dudas en el oficialismo fue más para no crear una escena humillante para el insignificante Cobos que por intenciones revanchistas. Además, para evitar silbidos o insultos en la tribuna local, que seguramente estará poblada de descontrolados militantes de La Cámpora, que asistirán con intenciones de llenar de colorido el solemne acto con sus creativos cánticos. Por suerte, Horacio Verbitsky les dio letra para ocuparse de algo. Eso es generosidad por parte del notable periodista. Al menos permitió que Caamaño, Sanz, Bullrich y Piñedo asomaran con horror sus hocicos desdentados para destilar su baba destemplada en defensa de las instituciones en algunos titulares de la cada vez más tambaleante Tribuna de Doctrina.
De ahora en más, las tapas que en otros tiempos llenaban de desconcierto y angustia a los lectores y arrinconaban a presidentes y funcionarios, sólo podrán provocar risa. Porque los desafíos que están en el horizonte se podrán sortear profundizando lo que se ha hecho hasta ahora. Seguramente aparecerá algún escollo, algún conflicto sectorial que quedará más como anécdota que como problema. Mientras se siga en el camino de desarrollo con inclusión, con el despliegue de creatividad y compromiso que se ha demostrado hasta ahora, las nubes de tormenta de la crisis del norte no afectarán demasiado nuestra vida cotidiana.
Lo que afecta un poco, más como elemento discordante del entorno, es el leve pero constante incremento en el precio de las cosas. Si bien no es la inflación galopante que pregonan Los Oscuros, no deja de crear un clima de inquietud en los que tienen que atender la mesa familiar todos los días. Por un lado, hay un proceso de reacomodamiento de precios que tiene que ver con los productos estacionales y con el aumento de la demanda. Pero lo otro es lo que debe ser frenado, el incremento que se produce por simple especulación y avidez de aquellos que no quieren ceder un centímetro en la distribución de la renta. Este es uno de los desafíos y la manera en que se lo enfrente podrá mejorar el humor de gran parte de los que todavía no están convencidos de lo que está ocurriendo en Argentina.
Lo otro que puede generar alguna distorsión informativa es la transformación que se ha producido en la figura del secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Si unos meses atrás el camionero se constituía en la bestia negra del gobierno, ahora aparece dibujado por las poco sutiles plumas de la prensa como la esperanza opositora al nuevo gobierno de CFK. Claro, algunas disidencias iluminan las oscuras madrigueras. Pero es sólo ilusión. El sindicalismo que representa en serio los intereses de los trabajadores podrá tener un conflicto puntual con el gobierno, pero nunca se convertirá en una oposición rabiosa y destituyente. Muchos dirigentes gremiales saben la diferencia entre adversario y enemigo. Y en el actual equipo de gobierno no encuentran ni lo uno ni lo otro. Podrán tener diferencias, pero nunca estarán en veredas opuestas. Y eso desconcierta y amarga a los históricos carroñeros, los que otrora con unos cuantos títulos gobernaban el país, los que el sábado, de ninguna manera, podrán disfrutar de la fiesta de asunción del nuevo período presidencial.

1 comentario:

  1. Con respecto a los feriados digo, como comerciante: Si tengo menos días hábiles, si tengo, por parte del municipio y la provincia, desmesurados aumentos de servicios e impuestos y si la disminución de los días hábiles me redunda en una baja en ventas (mi negocio no se encuentra en una de las zonas mimadas de Lipchitz o Binner, por lo que el turismo no me toca), yo le pregunto al ilustre editor de este Blog: ¿Que hago?. Simple, si tuviera empleados me vería forzado a prescindir de los servicios del número necesario como para equilibrar dichos pagos. Ojo, no estoy en contra de los feriados necesarios para honrar nuestros acontecimientos más salientes pero los puentes y los corrimientos no hacen más que fugar divisas de nuestra ciudad. Siempre es colosalmente mayor la cantidad de gente que se vá que la que llega. La Rosario turística es una mentira inventada por los neo-socialistas oligarcas que solo sirvió para disparar la plaza inmobiliaria de rosario hacia las nubes, sobre todo en aquellos privilegiados sectores donde la "generosa y equitativa" mano socialista tocó. Si seguimos incrementando la metodología del Feriado generará invetablemente desocupación.

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