martes, 6 de diciembre de 2011

Receta para ocultar un continente

Muchas veces, en estos Apuntes, se abordó la diferencia entre la información y la opinión. Un medio puede tener una postura determinada con respecto a un hecho y no amerita reproche alguno pues para eso existe la libertad de expresión. Lo que sí roza los límites éticos es el ocultamiento de un hecho que de por sí tiene trascendencia. Los lectores de un diario también tienen derechos. La elección de un medio informativo se produce a partir de la confianza en su contenido y en la coincidencia con la línea editorial. La opinión se construye a partir de la información que el sujeto recibe. Ahora bien, si esa información es inexistente, no hay opinión posible. No se puede tomar una postura a partir de lo que se desconoce. En los primeros días de diciembre se constituyó un nuevo organismo regional que reúne a 33 países de América Latina con objetivos comunes en un perfil de crecimiento económico y desarrollo con inclusión. Pero los medios antes hegemónicos y ahora enfadados, ceñudos y enfurruñados han tratado de ocultar y minimizar esta nueva alianza continental que tendrá alcances históricos.
La CELAC –Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe- es la concreción del sueño de la Patria Grande de Simón Bolívar, San Martín y José Martí. Y más allá de la mística, es la síntesis de todos los esfuerzos para unir lo que nunca debió ser separado. Este nuevo organismo es el resultado de la historia que comenzó en 1826 en un congreso celebrado en Panamá y que tuvo a Simón Bolívar como impulsor principal. La CELAC no pretende reemplazar a la OEA, sino avanzar en aquellos temas que, por el dominio imperial de Estados Unidos, no se incluyen en la agenda de esa institución conformada en 1948. Además, incorpora a Cuba que, desde 1966 fue expulsada de la OEA por la presión ejercida por el país del Norte. La declaración de Caracas, que es el acta fundacional de la nueva institución regional establece que “la CELAC avance en el proceso de integración política, económica y social haciendo un sabio equilibrio entre la unidad y la diversidad de nuestros pueblos”. El sábado pasado quedó conformada una hermandad entre países que buscan intercambiar experiencias de desarrollo para labrar un futuro en común. Y esto se podrá cuestionar desde las plumas mediáticas que defienden intereses coloniales, pero no se puede ignorar.
Precisamente, uno de los temas abordados por los presidentes que asistieron a la cumbre es la relación entre los medios de comunicación y los gobiernos que intentan reconstruir la trama social a partir de una redistribución del ingreso. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, tomó como tópico de su ponencia a los medios de comunicación concentrados. Correa destacó que es un defensor de la libertad de prensa, pero no de la mentira y advirtió que el “poder fáctico planetario que constituyen los monopolios intenta reemplazar el Estado de Derecho por el Estado de Opinión y expresa los intereses del gran capital”. Hugo Chávez y Evo Morales también expresaron el rol que juegan los medios dominantes en la estabilidad interna de sus respectivos países.
Los 33 mandatarios que se reunieron en la Cumbre de Caracas representan a más de 550 millones de habitantes que se distribuyen en un territorio de 2041 millones de kilómetros cuadrados, abundante en riquezas naturales y culturales, con un PBI bruto de 8300 dólares por habitante. A pesar de la pertenencia a un mismo subcontinente, el intercambio comercial intra-zona sólo alcanza el 17 por ciento de las exportaciones generales. Este es uno de los tópicos que se reforzarán de cara al futuro. Pero para eso es necesario romper con la mirada penetrante de Estados Unidos, DT de la OEA. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner señaló en su discurso que los temas fundamentales son la soberanía nacional –con el tema Malvinas incluido-, la crisis financiera internacional, la integración física, el comercio intra-latinoamericano y la lucha contra el narcotráfico.
El presidente cubano Raúl Castro, sin poder ocultar su euforia, resaltó que la CELAC es “la iniciativa más importante en los últimos 200 años” para consolidar la unidad latinoamericana. Tanto entusiasmo puede entenderse porque el nuevo organismo se transformaría en un paraguas de amplio espectro político para que Cuba pueda emprender una transición lo más ordenada posible hacia la construcción de un capitalismo mixto que le permita escapar del cerco que Estados Unidos mantiene sobre la isla desde principios de los sesenta.
El presidente venezolano Hugo Chávez destacó la necesidad de crear un Fondo de Reservas con el objetivo de preservarlas de la avidez financiera del decadente Primer Mundo y para conformar un banco de asistencia regional, en coincidencia con una de las ideas centrales de la UNASUR. El proyectado Banco Central Latinoamericano servirá para que los países miembros puedan acceder a créditos sin los intereses usurarios de otros mecanismos de financiación –o de saqueo- internacional.
Oportunismo o espíritu de época. Fantochada o destino épico. Mística o política. Uno puede elegir el término que quiera para definir esta cumbre que busca la unidad de una región que padeció los estragos coloniales más despiadados a lo largo de cinco siglos. Lo imposible es negar la intención de 33 naciones de unir sus destinos para un interés común. Aunque, si los ladradores de siempre utilizan la negación a falta de argumentos es porque este nuevo organismo debe tener una sustancial importancia transformadora y, sobre todo, porque debe ser bueno para todos.

1 comentario:

  1. Resultaría increíble y esperanzador la formación de algo semejante. Con respecto a los "Contra" podríamos usar el viejo dicho: "Ladran, Sancho, señal que cabalgamos".

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