domingo, 29 de abril de 2012

Mucho más que mil flores


El otoño floreció en Liniers. Mientras Jorge Lanata desafía a las instituciones democráticas con su anticuado piyama e innumerables cigarrillos frente a cámara, miles y miles de jóvenes desbordaron el estadio de Vélez para actualizar su compromiso con el futuro. El primer acto masivo del segundo mandato de La Presidenta focalizó la atención del escenario político. No es para menos. Un acto bisagra, se podría decir. A nueve años de las elecciones que consagraron a Néstor Kirchner como presidente, con un porcentaje más bajo que el índice de desocupación de aquel entonces, era necesario hacer una especie de memoria y balance; echar una mirada sobre el origen de este movimiento que desembarcó para desterrar estructuras económicas, sociales y políticas anquilosadas y destructivas. Un compromiso de acción que arribó para domesticar a los poderes fácticos, para concretar sueños, para soñar nuevos sueños, para re-descubrir la política, para andar de pie y no de rodillas. Un modelo que sacudió la modorra de un pueblo que parecía derrotado; un relato que saca de quicio a los poderosos de siempre; un proyecto que se improvisa pero que no duda; una transformación que deja sin palabras a los que insisten en oponerse y a los que se resisten a entender. Después de la intervención de YPF y el proyecto de ley para la expropiación del 51 por ciento de sus acciones aprobado en Senadores, hacía falta un acto así, para mirar el camino recorrido y los kilómetros que nos faltan, para saber cuántos somos los que transitamos por él, para comprender lo que debemos defender y necesitamos conquistar. Pero sobre todo, para celebrar con felicidad por lo logrado y tomar fuerzas para lo que falta.
Mucho más que mil flores florecieron en Liniers y la presencia más notoria fue la de Néstor Kirchner. Fotos, fragmentos de discursos, clímax, hitos, medidas. Todo en un video de unos quince minutos que estaba destinado a conmover, a emocionar, a calentar el ambiente. Y, por cierto, lo logró. Dicen que un hombre, en la calle, repartía un afiche de su propia creación con el perfil de Néstor y una leyenda debajo: “juro que lo vi en Vélez”. Estaba en pancartas, títeres, globos, caricaturas y banderas y también en el corazón de todos. No hacía falta recordarlo porque estaba bien presente. Por momentos, el acto se convirtió en una dosis intravenosa de energía a compartir. Sobre todo la de Cristina, que transformó el dolor de la pérdida en una fuerza imbatible. Recordó aquel 27 de abril como el día en que “se comenzó a construir, a partir de convicciones históricas, de principios políticos, una historia” y  “jamás permitiremos que la vuelvan a escribir desde afuera o desde intereses contrarios a los de la Patria” remató, ante la explosión de los asistentes.
“Qué Argentina diferente” exclamó CFK antes de enumerar los logros alcanzados en estos nueve años; y sobre los primeros meses de su segundo mandato, reflexionó: “pensar que cuando hablé de sintonía fina empezaron a elaborar teorías sobre qué significaba, que se iba a retroceder. Qué poco me conocen y qué poco conocen al pueblo argentino, porque estas conquistas no pertenecen a una Presidenta sino a toda la Argentina”. Y esta idea fue remarcada muchas veces, pues lo que se está recuperando es el país inclusivo, solidario, en constante crecimiento, que no es la ambición de La Mujer que alcanzó a lucir dos veces –hasta ahora- la banda presidencial sino una construcción colectiva que, como tal, necesita el trabajo y el compromiso de todos.
Pero además, el discurso de La Presidenta se transformó en una tentadora invitación para la juventud, la idea-fuerza sobre la que gira este insólito proceso. “Las nuevas generaciones son las que tienen que tomar la posta y la bandera –convocó- para seguir con los ideales de 200 años de historia”. Junto con la imagen de la voluntad, el compromiso y el sacrificio para alcanzar los objetivos, flotó en sus palabras la célebre frase del último discurso de Evita ante su pueblo: “aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria”.
Sin dudas, Cristina estaba nombrando a sus herederos, tanto en la mención general a la juventud como en la cuidadosa elección de los sesenta invitados al palco, sobre todo, los que ocupaban las primeras filas. “Los verdaderos custodios de este legado histórico no somos los que estamos en este escenario –confesó- Muchos de nosotros ya estamos viejos. Los verdaderos custodios son todos ustedes, que no van a permitir jamás dar un paso atrás en todo esto que hemos logrado”. “Si ese proyecto es el de un país que crece, que incluye, que protege, que brinda, que repara –continuó- es entonces el camino que alguna vez soñamos cuando éramos muy jóvenes. Ustedes tienen una inmensa suerte de vivir en democracia plena, donde cada uno puede decir, hablar y sentir lo que quiera, esto es algo maravilloso”.
Y por si queda alguna duda de ello, Cristina contó lo que sintió cuando un adolescente de trece o catorce años le entregó una bandera de la agrupación en la que militaba. “Lo mejor que hemos hecho –remató- es la incorporación de los pibes a la política. Lo mejor que hemos hecho es sembrar futuro. ¿Saben por qué? Porque no somos eternos”. Una gran diferencia con el lugar al que estaban destinados los jóvenes en los posmodernos y superficiales noventa, como sujetos de consumo y parámetro de belleza. Eran considerados como puro fluir individual. Hoy la juventud surge como una potencia transformadora y colectiva que se sumó a la política de manera gradual, ante cada gesto transgresor del pingüino bizco, ante la inusitada voluntad de la morocha. Hay dos momentos clave en este amor K: la rebelión de los estancieros y la muerte de Kirchner. El primero permitió comprender una dirección; el segundo, recapitular un camino. Lo que es seguro es que cada vez son más los que se suman a este presente militante para construir un futuro de conquistas.
El lema del acto estaba escrito en el atril desde el que hablaba, porque “son ustedes los que tienen que seguir escribiendo la historia, su propia historia –explicó- Y para hacerlo, deben hacerlo bajo el lema con que fue convocado este acto: Unidos y organizados para profundizar la transformación”. No hay otra. Ya padecimos la división que el establishment logró instalar en nuestras vidas y eso nos llevó a la derrota, al fracaso, a sentir como una condena ser argentinos. Y como muestra de esa unidad, CFK se refirió a la actitud de las principales fuerzas opositoras en el proyecto de transformación de YPF. “¿Quién imaginaba –ni yo tampoco– el consenso de las principales fuerzas políticas, a las que como presidenta les reconozco y agradezco el apoyo, no al gobierno, sino al país, al acompañarnos en el proyecto de recuperación de YPF? Gracias, es de bien nacido ser agradecido”. Una buena señal que indica que estas fuerzas están dejando de defender intereses corporativos y seguir la agenda de los principales medios para comenzar a diseñar también, desde sus diferentes estilos y concepciones ideológicas, un proyecto de país.
Estos nueve años pueden considerarse de aprendizaje. Casi todos somos hoy diferentes. Aprendimos a recuperar valores, símbolos y bienes; a conquistar inclusión y equidad; a enfrentar a los carroñeros que pretenden alimentarse a costa de nuestro trabajo; a pensar en colectivo; a crecer junto al otro; a considerarnos un conjunto y otear el horizonte. También aprendimos a combatir malezas, zarzas y alimañas para que no destruyan el jardín que estamos poblando de miles y miles de flores.

viernes, 27 de abril de 2012

Una constitución para todos… y todas

Difícil relacionar la Constitución Nacional con la yerba pero, como se ha demostrado en más de un año de Apuntes Discontinuos, todo es posible. La Constitución no es sólo el esqueleto de un país, sino también su motor. Pero además, debe ser la carta de navegación, la brújula que señala el rumbo. Después de las elecciones de octubre y el indiscutible apoyo recibido por CFK algo se ha debatido sobre la cuestión. Ya en su discurso de asunción, La Presidenta mencionó la necesidad de institucionalizar las transformaciones que se han producido en nuestro país desde 2003. Y, más que a través de las leyes, lo mejor es consolidarlas en la propia Carta Magna para que no estén a merced de los caprichos y sometimientos del gobernante de turno. Porque lo que estamos protagonizando en estos tiempos es el fin del yugo corporativo, que se produce porque hay un Gobierno Nacional comprometido con la equidad. Aunque no se puede decir que la voluntad política ha domesticado completamente a los poderes económicos, queda en evidencia su avariciosa y destructiva conducta. El precio abusivo de la yerba es, entre muchos, un claro ejemplo. Y más allá de las discusiones sobre si el sistema parlamentarista es mejor que el presidencialista, la constitución debe ser una herramienta para garantizar un país inclusivo a través del trabajo y la redistribución con un entramado indisoluble de derechos y obligaciones para todos los ciudadanos de este suelo. Pero para todos en serio.
Siempre que se habla de una posible reforma de la constitución aparece el fantasma re-electoralista y el peligro de que un mandatario se aferre al sillón presidencial para toda la eternidad. De afirmar este ignoto profesor de provincias que está de acuerdo con la re-elección indefinida, la expresión en las caras de sus oyentes sería muy difícil de describir. La idea de que una persona pueda presentarse varias veces consecutivas como candidato a presidente parece ser opuesta a toda forma de vida democrática, vaya a saber uno por qué. Mientras el acto electoral se produzca de acuerdo a las normas de la democracia, no hay dificultad ni peligro a la vista. El peligro lo ven los futuros derrotados. Los seguros victoriosos, no. De comenzar a discutirse una reforma de la constitución, seguramente se intentará pactar entre los actores políticos la no inclusión del tema de la re-elección indefinida, para aceitar el tratamiento de manera debida. Unos, por falsa modestia y otros para garantizar un futuro de banda en pecho.  
Pero más allá de la re-re, una reforma puede significar un progreso institucional y garantizar mucho futuro.  Una nueva constitución del siglo XXI, que rompa los lazos con la oligarquía y su neoliberalismo, que incluya nuevos derechos sociales, económicos, federales y de integración regional; que no sea sólo un acto declamatorio, como la reforma del ’94, sino que sea un mandato, una obligación ineludible; y que establezca además que los derechos pueden mejorarse y ampliarse pero nunca ser reducidos o eliminados. 
Eugenio Zaffaroni, juez de la Corte Suprema, desde hace mucho tiempo impulsa la posibilidad de implementar un sistema parlamentarista, como el que existe en muchos países europeos. Tal vez no sea el momento adecuado para tomar como ejemplo la organización política de aquellas tierras. Nuestro sistema de gobierno está bien para nuestra idiosincrasia. Quizá habría que fortalecer un poco más la figura del vicepresidente, aunque con la experiencia de Cobos, mejor evitar el tema. Más allá de modificar las estructuras gubernamentales, lo más importante es definir su relación con los representados. Con todos los representados, hasta los exponentes de los poderes fácticos, en este caso, más como obediencia. Para ello debe establecerse nuestra vida social como un intercambio permanente y solidario de servicios. Todo debe estar al servicio de todos, de manera tal de desterrar actitudes individualistas y angurrientas.
En estos tiempos en que, como pocas veces, se ha instalado la cuestión de la equidad en la cultura política argentina y toda medida apunta a eso, es inevitable hablar de una construcción institucional de esa tendencia. Si un sistema organizativo permite la desigualdad, los privilegios y el abuso de los poderosos deja de ser democrático. Por eso es imprescindible la discusión sobre una reforma que consolide la democracia como un clima de convivencia y no como una mera formalidad. Por eso el kirchnerismo aparece siempre enfrentado a los poderosos que se niegan a convivir democráticamente, que quieren imponer un modelo de exclusión y de saqueo, que ya padecimos hasta el extremo de la casi aniquilación. Una nueva constitución debe consignar una economía al servicio de todos los ciudadanos y no de unos pocos; debe contribuir a la construcción de una sociedad en la que todos accedan a los bienes necesarios para desarrollar una vida integral y plena; y condenar las acciones predatorias de los que se creen dueños del país.
Lo más notorio en estos días ha sido la noticia del incremento de un 120 por ciento del precio de la yerba. Que un producto totalmente nacional tenga en góndola el precio que tiene significa un enorme abuso. Y como nunca antes, se denuncia en dónde está el origen de tal acción saqueadora. No son los productores si no los últimos eslabones de la cadena los responsables de tal espíritu predatorio. La decisión tomada con YPF aparece como una reparación histórica, pero también como advertencia para todos los que no han entendido que desde hace un tiempo hay Un Gobierno que gobierna y no que es gobernado. Si hablamos de una reforma constitucional, en ella deben incluirse aquellos mecanismos que permitan la sanción de los abusos de posiciones dominantes.
Pero además de la voluntad política del equipo gobernante, también hay un contundente apoyo de gran parte de los gobernados. En estos momentos, la imagen positiva de la presidenta supera los 60 puntos y la aceptación de la gestión alcanza los 59. Es mucho y la movilización en Vélez, con una concurrencia masiva, agrega un condimento especial. Pocos políticos tienen tal poder de convocatoria. Mientras en la CABA, docentes, alumnos y padres se movilizan para protestar por el cierre de cursos, La Presidenta encabezará un acto que tendrá como objetivo principal celebrar el inicio de un ciclo nueve años atrás. Quienes concurran lo harán para conmemorar, festejar y respaldar.
Estos tiempos son insólitos, con discusiones profundas, fuertemente ideológicas y transformadoras. Tiempos potentes que no debemos dejar pasar. Y también, tiempos de alegría y de consolidación de un proyecto. Tiempos con mucho futuro. Un futuro que nos exige compromiso. Y en el país con el que soñamos no podemos destinar nuestro tiempo sólo a recuperar derechos y recursos. De ahora en más, debemos esforzarnos en no perder nada, sino todo lo contrario para construir este país del presente con intenciones de futuro.

martes, 24 de abril de 2012

Mucho más que símbolos


Una de las críticas más comunes que recibe el kirchnerismo se relaciona con el uso y abuso del relato en lugar de llevar adelante sus transformaciones. Si se piensa un poco en esto, lo que molesta realmente a los medios opositores no es tanto el uso del relato K sino el hecho de que sea su propio relato el que esté perdiendo influencia. Y también, que las transformaciones sean reales. Si en 2008, con el estallido de la rebelión de los estancieros, un par de titulares convocaban un cacerolazo en las principales plazas del país, ahora, ni sus aliados de antaño les prestan atención. En efecto, han quedado solos en su oposición emperrada y destructiva. A tal punto, que CFK sigue gobernando y, sobre todo, destronando lugares comunes sostenidos durante décadas, a pesar del daño que provocaban a la vida social, económica y política del país. La intervención de YPF y el proyecto de expropiación presentado en el Congreso han recibido el apoyo de casi todas las fuerzas políticas del país. Quienes se manifestaron en contra de la medida no han logrado convencer a la opinión pública sobre sus motivos, porque encierran más intereses sectoriales que objetivos que beneficien al bien común. Muchos de ellos, más que crítica política pretenden hacer futurología, aunque sepan que ese estilo ha sido condenado al fracaso en anteriores oportunidades. Pero no encuentran otra manera de ser tenidos en cuenta, al menos, por un reducidísimo público. Esos individuos que se resisten a transformarse en ciudadanos y sólo pueden pensar la política desde los beneficios personales, la desvalorización de los representantes y funcionarios, la corrupción y el aislamiento histórico.
La recuperación de YPF se inscribe en una serie de medidas que se pueden considerar de compromiso creciente. Desde la construcción insólita de una soberanía económica al refinanciar la deuda con organismos internacionales hasta las más profundas medidas de inclusión se han dado pasos para consolidar un modelo de país con un sentido de largo plazo que desde hacía mucho tiempo que no se veía. La Asignación Universal por Hijo y la extensión de los derechos jubilatorios, la recuperación de los fondos administrados –expoliados- por las AFJP, la creación de nuevos puestos de trabajo y la extensión de derechos a través de la obra pública son medidas cuyo efecto en el crecimiento económico resultan incuestionables. Y la emotividad simbólica que se recupera, que reformula viejos símbolos, que vuelve a hilar a una sociedad atomizada por el individualismo extremo del economicismo de los noventa. Y también la reconstrucción de un subcontinente que estaba sometido a los dictámenes de un modelo destructivo. Todo esto conmueve. Y empuja. Un colectivo abandonado –pisoteado- vuelve a marchar.
Y eso desespera a los que pierden poder, a los que no se quieren adaptar a los nuevos tiempos, a los que no se arrepienten de nada, a los que colaboraron con la destrucción y se beneficiaron con ella, a los que la impulsaron. Alegría y rencor están en pugna. Arturo Jauretche lo decía con mucha claridad: las mayorías no odian, odian las minorías porque la conquista de derechos produce alegría mientras que la pérdida de privilegios provoca rencor. Los rencorosos no saben qué hacer para lograr lo que quieren; y lo que quieren, logra demostrar lo que son. Quieren que el país vuelva a estar sometido –y destruido- a su ambición desmedida.
Con lo de YPF –y con todo lo demás- quieren volver al pasado y es por eso que sólo emiten gruñidos y mordiscos para dañar lo más posible, para postergar un poco más la derrota definitiva de los angurrientos, de los que gozan con la destrucción ajena. Si antes de las elecciones presidenciales de octubre conseguían aliados-voceros en cualquier opositor que emitiese críticas despiadadas al Gobierno Nacional, ahora sólo tienen a Macri y alguno que otro más. Y en cierta forma, no tienen más recursos que buscar alianzas en el extranjero, para que les ayuden a golpear las puertas de cuarteles que ya no existen.
Este ignoto profesor de provincias está recorriendo tierras mágicas. El sur dominado por los glaciares y la potencia de sus contornos contagia ideas sublimes. Mientras el viento no logra sacudir una melena inexistente, pensaba en qué nueva medida puede ser comparable a la recuperación de la soberanía energética. En el hilo de esta pequeña historia de un poco más de ocho años, hay medidas impensables desde el pozo profundo en el que había caído nuestra comunidad en 2001. A la distancia, estábamos sometidos por un sentido común que casi nos convertía en esclavos del fracaso. Y hoy, en cambio, el triunfo nos convoca a seguir avanzando. Nos invita a seguir recuperando todo lo que no deberíamos haber perdido. Y ahora es tan fácil reconocer a los que nos quieren ver nuevamente en la ruina. No hace falta señalarlos con demasiado énfasis. Se delatan solos por su propia torpeza, producto de la desesperación más extrema. Personajes que juegan a ser expertos, aunque en realidad son voceros obedientes de una de las partes. Ese es un lugar común interesante que se ha desterrado: la objetividad, la imparcialidad de los que aparecen en los medios cuestionando las medidas oficiales. No lo hacen porque tienen la posibilidad de observar los hechos desde una privilegiada imparcialidad, algo que no existe, sino porque están sumamente comprometidos con una gruesa billetera, porque asesoran a los que defienden o los defienden para convertirse en asesores. Quedan expuestos porque no tienen ideas transformadoras y  quieren el retorno del país chiquito y asustadizo.
En estos días se cumplieron dos meses de la tragedia de Once. Las pericias judiciales y las futuras indagatorias lograrán esclarecer los motivos del horror: falla humana, falla mecánica. Irresponsabilidad empresaria o torpeza individual. También, y ahora, con la nueva mirada de estos tiempos, ausencia del Estado. Mientras en los noventa todo lo que ocurría de malo se presentaba como originado por la presencia del Estado, hoy la mirada es diferente: es su ausencia lo que parece cuestionarse; es su presencia lo que promete futuro. En los tiempos actuales, la reformulación del rol del Estado y su creciente eficiencia conduce a una sociedad antes desamparada a reclamar su presencia en todas las actividades de la sociedad. Porque el Estado –este Estado- es un motor, un impulso, una garantía. Y así debe ser, porque en el Estado está el proyecto de país compartido por gran parte de la sociedad. Y si de recuperaciones estamos hablando, qué mejor que el tren.
Del despojo noventista, junto con YPF, el tren es un símbolo doloroso. La rentabilidad inspira ideas destructivas. Ramal que para ramal que cierra, decía el infame senador cuando era presidente. Y ante la duda, cerró todos. Privatizó aquellos que podían garantizar ganancias para unos pocos pero incomodidades para muchos. Ese esquema, que dejó un tendal de pueblos fantasma y desintegró una comunidad, está agonizando. La recuperación del tren, el diseño de un verdadero sistema ferroviario que logre integrar este territorio inmenso, que logre desterrar definitivamente la idea del lucro por sobre el servicio, será otra medida poderosa. Y sólo el Estado puede hacerlo. Recuperar un símbolo y transformar una realidad. Aunque muchos no lo quieran reconocer, es lo que ha hecho el modelo K desde que se presentó ante una sociedad desamparada ante tanto fracaso. Y es lo que seguirá haciendo, más allá de toda maliciosa duda. En eso estamos, recuperando lo que nunca deberíamos haber perdido. Y en eso estaremos de ahora en más, porque sabemos que se puede y es necesario. Absolutamente necesario.




viernes, 20 de abril de 2012

Lo emotivo no cotiza en la Bolsa


Los tiempos de la política no son iguales que los de los ciudadanos de a pie, como ya todos comenzamos a comprender. Por eso, aunque desde el lunes muchos estamos festejando por la intervención de YPF y su futura expropiación, sabemos que recién se están dando los primeros pasos y falta mucho aún para la celebración final. Muchos debates intensos quedan todavía para alcanzar la recuperación definitiva de ese símbolo de la argentinidad. Hasta Macri afirmó que de acceder a la presidencia en 2015 –soñar es gratis hasta para los que tienen mucho- mantendría el control estatal de YPF. Ni él cree eso, pero su cinismo patológico impulsa esas declaraciones. Y como contrapartida de los conceptos anti-estado del ingeniero, muchos se preguntan por qué no se avanzó sobre el 25 por ciento que está en manos del Grupo Petersen, de la familia Eskenazi, cuyo ingreso a la compañía es por demás de curioso. Y si de preguntas se trata, una maliciosa nunca viene mal: ¿por qué se autorizaba la exportación de combustible si no se lograba abastecer primero el mercado interno? Como sea, el paso está dado y es enorme, sobre todo porque rompe con una lógica a la que estuvo atado nuestro país y que, de a poco, se está desatando.
Si bien la intervención de YPF no respondió a un impulso, lo pareció bastante. El lunes, mientras CFK estaba anunciando la medida, el subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta, ingresó a la sede central de la empresa con una lista de los ejecutivos que debían abandonar sus oficinas en quince minutos. Y aunque muchos piensan que los integrantes del Grupo Petersen salieron inmunes de la intervención, también sus principales referentes debieron retirarse del edificio. Enrique Eskenazi y sus hijos no sólo fueron obligados a dejar sus oficinas sino que tanto las direcciones corporativas de e-mail como los teléfonos celulares fueron cancelados. Pero además, el grupo económico local queda en una notoria fragilidad: la caída en la cotización de las acciones y la restricción del reparto de utilidades para la inversión impiden que puedan cancelar la deuda contraída con la empresa petrolera y con un grupo de bancos, un pasivo que en total alcanza los 2900 millones de dólares.
La familia Eskenazi ingresó a YPF con la promesa de infundir un poco de espíritu nacional a la empresa trans-nacionalizada en 1998. Pero todo resultó al revés.  El Grupo Petersen adquirió el 25 por ciento de las acciones con el aporte de tan solo 100 millones de dólares. Con los dividendos que recibiría de la empresa, lograría saldar las deudas contraídas con un pool de bancos y con Repsol en un plazo de cinco años. A pesar del monstruoso reparto de utilidades y vaciamiento que se produjo en la empresa, la familia Eskenazi sólo logró cubrir 600 millones de dólares y lo que le resta por pagar alcanza los 3000 millones. Tal vez, de la discusión en el Congreso salga una propuesta para avanzar sobre las acciones que ese grupo económico local no supo aprovechar.
Otra de las dudas que subyacen desde el anuncio de La Presidenta es por qué se permitía a Repsol YPF la exportación de combustible mientras, para sostener la demanda interna, había que apelar a la importación. Por lo general, se autoriza la exportación después de satisfacer el mercado interno, cosa que no ocurría con los combustibles. La duda quedará, pero sirve para replantear un modelo de explotación de recursos que ha quedado como remanente de otros tiempos. Tal vez el modelo de los commoditys, que sólo se preocupan por la exportación de materias primas, deba comenzar a desterrarse de la macro economía nacional.
Pero lo que más miedo parece causar son los ladridos de las autoridades españolas y la amenaza de apelación a la justicia internacional. De acuerdo a la resolución 1803 de la Asamblea General de Naciones Unidas del 14 de diciembre de 1962, “la nacionalización, la expropiación o la requisición (de empresas) deberán fundarse en razones o motivos de utilidad pública, de seguridad o de interés nacional, los cuales se reconocen como superiores al mero interés particular o privado, tanto nacional como extranjero”. Entonces, a no asustarse, porque el texto del proyecto de ley que comenzó a tratarse en el Congreso declara de interés público la producción, comercialización y distribución de hidrocarburos y se inscribe en un cambio de política del gobierno, avalado por la jurisprudencia internacional. Además, de acuerdo a lo dispuesto por el Tratado Bilateral de inversión suscripto entre ambos países, Repsol deberá recurrir primero a la justicia local y sólo después de 18 meses podrá acudir al arbitraje internacional. Para entonces, tendremos una YPF involucrada en el desarrollo productivo y la comparación de números dejará en evidencia la gestión predatoria de Repsol.
Algo difícil de entender para el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, que, a pesar de haber suavizado su posición en pos del merecido reposo de su hijita Antonia, sigue sin entender demasiado en qué lugar del globo está parado. Como si fuera un exiliado europeo en estas tierras, continúa con la defensa a ultranza de la mega empresa global. Insustancial y cínico como siempre –y un poco brutito, también- afirma que “ya se ha hecho el daño de romper un compromiso”, como si el vaciamiento y la desinversión de YPF no hubiesen ocurrido durante la gestión de Repsol. Desobedecer los compromisos asumidos en un contrato también implica una ruptura. Pero, consustanciado como está con el accionar delictivo de la economía noventosa, la culpa de todo la tiene el Estado que mete su narizota en todo para perjudicar la angurria de estas hienas. Afortunadamente, su soledad ideológica obliga al pseudo político a despojarse de su máscara cada vez más deteriorada.
Pero más allá de Macri y en contraposición con lo que hace en su distrito, CFK continúa gobernando. Después de poner en marcha el Parque Solar Fotovoltaico de Cañada Honda, agradeció “a todos los partidos políticos que han apoyado esta decisión que envié el lunes al Congreso. Revela un alto grado de madurez civil y política”. Por supuesto, ese agradecimiento no estaba dirigido al alcalde de la CABA. “No es para este gobierno –agregó Cristina- es para todos, para nuestros hijos, para todas las generaciones, para toda la industria, desde la más primaria hasta la más sofisticada”. El parque solar de Cañada Honda consiste en 84 hectáreas de paneles fotovoltaicos que generarán cinco megavatios para el sistema energético. Con las restantes cuatro etapas, alcanzará los veinte megavatios, algo más que la vigésima parte de lo que aporta la Central Nuclear Atucha II. “Hay que agregar valor para crear un mundo más armónico –definió La Presidenta- en el que el rol de la banca sea financiera de todos estos proyectos también para obtener rentabilidad. La plata no se puede empollar como si fuese una gallina. Es un instrumento al servicio de la economía, que es una ciencia social y no exacta y debe tender a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos”.
Así es el cambio de época que estamos transitando. Ahora, toda acción debe emprenderse en función de intereses colectivos y no en sintonía con los depredadores globales. La política se ha instalado para domesticar a la economía y todos sus actores. Y también para valorizar lo simbólico, y sobre todo, lo emotivo. De ahora en más, debemos sentirnos orgullosos porque lo nuestro será cada vez más nuestro.


miércoles, 18 de abril de 2012

Una señal para el futuro

Cuando un clamor creciente se convierte en política, no queda más que celebrar. Y esta semana comenzó con el júbilo de subsanar una afrenta, de reparar un daño. Como siempre, retroceder para avanzar. Mientras muchos criticaron que La Presidenta se retiró unas horas antes de finalizar la Cumbre de Cartagena, la Política hacía un silencioso trabajo de transformación. Mientras en el escenario del ridículo algunos decían que el Gobierno Nacional no sabía qué hacer con YPF, en la escena política se intervenía la empresa y se presentaba en el Senado un proyecto de expropiación para asumir el control. Mientras algunos hablan de caja, amigotes k, esconder la crisis otros debaten la manera de recuperar la soberanía energética. Aunque el Jefe de Gobierno porteño apenas asomó la nariz después de los estragos producidos por la tormenta del 4 de abril ni pidió disculpas por las falencias para asistir a las víctimas, se muestra triste y convulsionado por la expropiación de gran parte de las acciones de Repsol. No importa. Que salgan en soledad a defender intereses de privados extranjeros, que se expongan clamando por el aislamiento de nuestro país, que lloren desde su minoría privilegiada. Ahora YPF vuelve a ser un poco más de todos.
Y los españoles se preguntan por qué todo esto. Bueno, no todos los españoles, sino parte de su clase política y muchos periodistas. Pero esta acción no es contra España ni sus ciudadanos sino contra una empresa de capitales globales que no ha actuado con la debida responsabilidad ni compromiso con el país que le había entregado todo. Para las autoridades españolas de Repsol la medida anunciada por CFK el mediodía del lunes es “ilícita, gravemente discriminatoria y no justifica la utilidad pública perseguida” y agregan que “implica un incumplimiento de las obligaciones asumidas por el Estado argentino al momento de la privatización”. No hay autocrítica, por supuesto. Menos aún un pedido de negociación. Todo o nada. Sólo emiten gruñidos. Y en los medios locales se amplifican esos ladridos porque desde hace mucho tiempo están ligados a los capitales globales. Las banderas de la patria financiera es la única que defienden.
Pero otros son más patéticos. Mario Mactas, en su toque del martes al mediodía en la señal anti-informativa TN, recitó casi una oda a la monarquía española e hizo referencia a todos los malos trances por los que está pasando el rey Juan Carlos de Borbón para que encima la colonia del Río de la Plata le provoque este disgusto. Más patética aún fue la conferencia de prensa del Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, que ya es un experto en papelones expositivos. Con su esforzada inexpresividad, contó que se fue “a dormir muy preocupado, convulsionado como muchos otros argentinos”, y no por la tormenta que se desató el miércoles antes de Semana Santa mientras disfrutaba de unas inmerecidas vacaciones en San Martín de los Andes, sino por la intervención de YPF y el proyecto de expropiación de las acciones de Repsol. Ni siquiera disimula de parte de quién está. Y, con una imitación mal lograda de Carrió, profetizó: “una vez más la Argentina va por el camino donde los argentinos vamos a estar peor”. ¿A qué argentinos se referirá? ¿A los que comparten golf, esquí o caviar con él?
Y nuevamente usó a su hija Antonia para brindar un efecto marketinero, a la que vio indefensa como el resto de los argentinos (¿los gobernados por él?). “Que no se preocupe por su hija –le respondió el ministro del Interior, Florencio Randazzo- con un gobierno como el que conduce Cristina, seguramente ella va a vivir en una Argentina mucho más justa y soberana que si él fuese presidente”. Un poco más duro fue el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que afirmó escuchar “declaraciones de un representante de los intereses de Repsol que oficia también como Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires”.
Pero dejemos que Macri siga sin entender. Aunque entienda, igual seguirá defendiendo a rajatabla los intereses del mercado. Su mundo es pequeño pero muy lucrativo. Seguramente no encontrará nada malo en que una empresa gire casi la totalidad de sus dividendos sin invertir una sola moneda. Y eso que se llena la boca hablando de inversión. Entre 1999 y 2011 YPF obtuvo una utilidad neta de 16500 millones de dólares y giró dividendos por 13246 millones. “Ahí están exactamente –explicó CFK el lunes-, en la distribución de dividendos y en la no inversión, las claves de por qué hoy tenemos que estar importando pero lo vamos a seguir haciendo porque necesitamos seguir sosteniendo el crecimiento de la Argentina, que es la inclusión y el trabajo de millones de argentinos”.
En el plenario de comisiones del Senado de la Nación, el viceministro de economía Axel Kicillof, enumeró muchos más motivos para desterrar a Repsol de YPF. “Durante el neoliberalismo (que comenzó en la dictadura militar y se perfeccionó durante el menemismo) los hidrocarburos eran considerados como simples commodities –explicó Kicillof- El nuevo rol de YPF tiene que estar asociado al desarrollo económico”. El proyecto de ley que se está discutiendo, en su primer artículo “declara de interés público la producción, comercialización y distribución de hidrocarburos para garantizar el desarrollo con equidad social”. “El gobierno quiere una YPF pujante y no tonta, boba –explicó el ministro de Planificación, Julio De Vido- y tiene que ser una herramienta estratégica para la futura economía del país”
Poco puede argumentar una empresa petrolera que ha reducido su producción total en 8,6 millones de metros cúbicos desde que se ha hecho cargo de YPF, responsable del 54 por ciento de la caída de la producción de crudo y del 97 por ciento de la caída de la producción de gas. Y a su vez, Repsol YPF tuvo ventas por 13730 millones de dólares durante 2011 ¿Cómo tomar una actitud diferente con una empresa que ha tenido una actitud sistemática de boicot a la producción local de hidrocarburos? ¿Qué pensar de aquéllos que salen en su defensa, que exhiben rostros de preocupación y enojo ante las cámaras de televisión?
El plenario de comisiones del Senado deja al descubierto las intenciones de los pocos que se oponen a este trascendental paso. El radical Mario Cimadevilla, por la provincia de Chubut, cuestionó la demora del gobierno en tomar una medida para recuperar la empresa. “Se les escapó la tortuga, muchachos –advirtió- Hace tiempo que Repsol saca la plata del país, no reinvierte, y se dieron cuenta ahora”. Ante esa intervención mal intencionada, se pueden tejer muchas hipótesis. Esta medida se toma ante la inacción empresarial después de numerosas advertencias, pero con el contundente apoyo recibido por Cristina en las elecciones de octubre. La intervención y expropiación de YPF no se podría haber tomado antes porque se hubiera interpretado como parte de la campaña y el escenario político no era el de hoy. Si no se entiende eso, no se entiende nada.
Además, de acuerdo a los últimos sondeos, nueve de cada diez argentinos apoyan la medida y gran parte del arco político se ha mostrado favorable a la recuperación del control de la empresa. Una nueva reparación histórica que produce este gobierno. Un nuevo símbolo que se recupera. Y eso es lo que molesta a ciertos sectores. Más allá de los números y de los beneficios económicos que la nueva gestión traerá consigo, el rescate de YPF es una señal. Una muestra de que la política ya no retrocede ante la nostalgia neoliberal de ciertos personeros. Una severa advertencia para los que desean un país al servicio de sus mezquinos, interminables y despiadados  intereses.

lunes, 16 de abril de 2012

Lanata y el denuncismo para todos

        El domingo comenzó en El Trece el tan esperado programa de Jorge Lanata. Por una traición del subconsciente o como un intento de sutil ironía, las siglas del nombre -“Política para Todos”- coinciden con el de la productora PPT –Pensado Para Televisión-, responsable de los programas Duro de domar, Televisión Registrada y el enemigo público número uno, 678.  Aunque prometió hablar de YPF, el tiempo no fue suficiente porque, entre tantos chistes políticos, imitadores de políticos y chismes sin demasiados fundamentos, no quedó espacio para cosas importantes. Este ignoto profesor de provincias se pregunta por qué se llama “Política para todos” si de lo que menos se habló fue de política. De haber abordado el tema de la petrolera –anunciado como la guerra contra España- seguramente hubiera dicho que pretendían estatizarla para hacer caja o beneficiar a amigotes K. Tal vez hubiera ironizado un poco sobre las exageradas reacciones de los miembros del gobierno español, pero no mucho. O tal vez nada. Porque lo importante para ese tipo de periodismo es sembrar el desconcierto, la desconfianza y, sobre todo, el miedo.
Y habló del miedo, en uno de los momentos más serios y dramáticos del programa. Justo antes de entrevistar a Mauricio Zabaleta, hermano de Juan, colaborador permanente de Amado Boudou. Mucho se dijo de sus declaraciones, ventiladas durante el fin de semana por el periódico Perfil. No estuvo presente en el canal por miedo; dijo que lo amenazaron. Claro, el Zabaleta opositor revela lo más importante de la causa Boudou-Ciccone: que el vicepresidente y Alejandro Paul Vanderbroeler se conocen. El otro Zabaleta, Juanchi, declaró que a su hermano no lo ve desde hace más de diez años y que jamás trabajó con él. Cruces verbales a la manera de los programas de chimentos.
Porque así parece ser el nuevo programa televisivo de Jorge Lanata: una mezcolanza de Rial, Canosa, Tinelli y demás engendros televisivos con unos toques degradados de Tato Bores, dicho con todo respeto. Un poco de arquitectura en una recorrida por Puerto Madero, de la mano de un imitador de Boudou. Un poco de Caras al mostrar el interior del edificio de Juana Manso, donde muchos relacionados con el gobierno tienen departamentos. El denuncismo fundado en la no-política es lo que atravesó el programa. Lo político pensado como la corrupción de un individuo y no como construcción colectiva. Un programa armado con la clara intención de confundir, de sembrar la sospecha, de difundir el prejuicio del engaño permanente, para arribar a la inevitable conclusión del que se vayan todos. No más ni menos que eso: un programa que se anuncia como político que no habla de política. Y como muestra, el anticipo de lo que se verá la próxima semana: Lanata en piyama en la habitación Evita de un hotel que Cristina tiene en El Calafate y que cuesta 700 dólares la noche.
De cualquier modo, de haber podido hablar de YPF, el contenido no habría sido diferente. De entrada, al referirse al conflicto como la guerra contra España y el tono al mencionar los negocios que encierra la posibilidad de estatizar la petrolera, ya puede imaginarse uno hacia dónde apuntarán sus dichos. No a la importancia de recuperar el manejo de nuestros recursos, por supuesto, sino a la promesa de más corrupción que denunciar. Tampoco a la extemporánea reacción de funcionarios, políticos y periodistas españoles, que con tono belicoso y colonialista llamaron al orden a CFK y hasta llegaron a amenazar con medidas económicas de producirse algún cambio. Si el Gobierno Nacional toma alguna medida respecto a YPF, será la decisión soberana sobre los recursos naturales propios y ante el incumplimiento del contrato de la empresa española con capitales globales. No es con el estado español ni con su pueblo el conflicto, sino con los capitales financieros especulativos que se disfrazan de empresas productoras. Pero nada de esto diría Lanata. A lo sumo, algún gag con imitadores.
Y por supuesto, en “Política para todos” no hubo ni habrá lugar para hablar de la VI Cumbre de las Américas en Cartagena, Colombia, salvo que descubran un hecho denunciable cometido por algún miembro de la comitiva oficial, aunque sea un café sin pagar o una toalla hurtada del hotel. Porque aunque en la Cumbre pasó poco, lo poco que pasó es mucho. Lo que se evidenció en esa formalidad diplomática no es apto para los consumidores de un programa así, que sólo buscan la confirmación de sus prejuicios, que sólo disfrutan con un titular que informe sobre una reprimenda a La Presidenta por parte del mandatario de alguna potencia, o reprocharle si llegó tarde o se retiró antes, o difundir el precio de sus zapatos. Nada más. Si se enteran que a partir del próximo año Argentina ocupará un lugar hasta 2015 en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pensarán que será para viajar, calentar sillas y obedecer a los líderes del mundo y no para plantear disidencias con los miembros permanentes, que son los que más generan conflictos a nivel internacional.
Lo que dejó en evidencia esta Cumbre es el anacronismo de su propia existencia, al menos como fue planteada en 1994, como una serie de directivas de EEUU para ordenar el patio trasero y ponerlo a su servicio. Desde 2005, cuando muchos presidentes dijeron “no al ALCA” en la malhumorada cara del entonces presidente George W. Bush, las cosas no son iguales en la región. El reclamo por la inclusión de Cuba en estas reuniones indica que ya no hay tanta reverencia a los países del Norte. Aunque el documento final no se haya concretado, los párrafos 17 y 18 han sido leídos y discutidos y quedarán como antecedentes de un acuerdo que no fue. A pesar del veto de EEUU y Canadá, 32 líderes de las Américas “deciden invitar a la República de Cuba a participar de la próxima Cumbre de las Américas a realizarse en Panamá” y “recuerdan con interés las recientes resoluciones aprobadas por la Asamblea General de Naciones Unidas relativas a la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial a la República de Cuba...”. Lo dijeron, lo redactaron y lo aprobaron 32 presidentes de países centro y suramericanos.
El párrafo 19 está referido a las Islas Malvinas. Aunque el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos haya omitido incluir el tema en su discurso de apertura, la afrenta que significa la ocupación del archipiélago sobrevoló el ambiente. El texto dice que los mandatarios “ratifican que la cuestión de las Islas Malvinas constituye un tema de permanente interés hemisférico y retoma la necesidad de que los gobiernos de la República Argentina y Reino Unido, reanuden cuanto antes las negociaciones sobre la disputa por las Islas Malvinas, Sandwich y Georgias”. Y esto fue declarado por muchos de los presidentes, aunque después no se haya transformado en documento; aunque Santos –en su zigzagueante accionar- se haya preguntado “¿quién iba a pensar que aquí iba a haber algún acuerdo sobre Malvinas o sobre Cuba?”.
La próxima Cumbre seguramente será diferente. Quizá la inclusión de Cuba y la recuperación regional de Malvinas se conviertan en un clamor ineludible. Tal vez, la prepotencia de EEUU se incremente con un gobierno republicano, en caso de perder Obama la reelección. Pero encontrará una Patria Grande consolidada y en pie que le dirá nuevamente no al ALCA o a lo nuevo que propongan. Tal vez el Imperio quede en soledad por querer imponer una agenda al servicio de sus intereses. Y Lanata, o quien sea, como siempre, sólo hablará de los zapatos de Cristina y creerá que habla de política. Pero ya no engaña a nadie, o por lo menos, a muy pocos.

sábado, 14 de abril de 2012

El lado oscuro de la fuerza

Como un oportuno chiste, un legislador porteño propuso declarar visitante ilustre al Jefe de Gobierno de la CABA. Como chiste, nada más. Aunque lo merece, debido a los reiterados períodos vacacionales que se toma a lo largo del año y las notorias ausencias y borrones en momentos clave. Nada de todo esto aparecerá en la prensa con hegemonía en decadencia. Al contrario, tratan de hablar lo menos posible de Mauricio Macri, por las dudas. No sea cosa que se escape alguna palabrita que demuestre su absoluta ineptitud y desgano para gobernar la ciudad. Y si en este espacio se realiza un análisis más o menos profundo de su ostentosa inoperancia es por la amenaza que representa como presidenciable de cara al 2015. Cada tanto, hace falta mostrar lo que Macri y el PRO significan como modelo de gestión a contramano de lo que la insistente publicidad amarilla trata de imponer. No es política, sino todo lo contrario. Es la nada que esconde un todo, como ya dijo este ignoto profesor de provincias en varias oportunidades. Por otro lado pasa la política y no por el PRO. Gobernar es transformar y construir; también presencia y compromiso. La posibilidad de recuperar el control de la empresa petrolera YPF es una clara muestra de ello: la política en un intento por desanudar los entresijos económicos y legales heredados de los noventa.
Si bien nadie puede considerar que Mauricio sea ilustre en algo, la humorada bien vale como punto de partida. La feroz tormenta del primer miércoles de este mes y sus desastrosas consecuencias encontró al alcalde de la CABA disfrutando del tenis, el golf y las pistas de nieve en San Martín de los Andes junto a su bellísima y explotadora esposa y su marketinera hijita. Después de conocidos los estragos del meteoro, siguió allá, en un claro mensaje de que nada debe alterar su tranquilidad y reposo. Y también una evidente señal de que nada puede ni quiere aportar para auxiliar a los más afectados. No le interesa. Tampoco estaba en Capital el Jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, sino en Miami, disfrutando del envidiable clima de ese lugar, de acuerdo a lo que declaró a la revista Caras. Y menos aún la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, que pasó Semana Santa en Punta del Este y recién volvió el lunes por la mañana. La otrora oreja del grado y ahora vice jefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, gambeteó las críticas con notable ineficacia y no hizo más que hundir a sus superiores.
En realidad, si el protocolo ante este tipo de imprevistos hubiera funcionado correctamente, no se habría notado tanto la ausencia de los principales i-responsables. El viernes 6, la jueza Fabiana Shafrik, le otorgó al gobierno porteño 24 horas para proveer materiales para las viviendas dañadas en las villas sacudidas por el tornado, ordenaba un relevamiento urgente sobre el riesgo de derrumbe de las casas y la intervención en las situaciones de emergencia habitacional. Poco o nada se ha hecho de esto transcurrida más de una semana del fenómeno. La jueza Elena Liberatori realizó inspecciones en villas y asentamientos para constatar que la ayuda otorgada fue insuficiente, despareja y desordenada. “Estamos trabajando en conjunto con el gobierno de la Ciudad, sólo que estamos viendo que hubo ineficiencias –explicó Liberatori tras la recorrida– Lo que estamos tratando es que haya un protocolo que establezca cómo hay que hacer estas cosas para evitar el clientelismo, que es uno de los problemas que hemos detectado”. Lo que se notó durante la inspección, de acuerdo a fuentes de la Defensoría de la Ciudad en diálogo con la agencia Télam, fue “la falta de capacidad efectiva de las autoridades porteñas para ordenar y coordinar la distribución de los materiales en el territorio”.
Así son los amarillos: sospechosamente incapaces para hacerse cargo de las cosas que les corresponde. Quizá lo hagan a propósito,  como se sugirió en “Gobernar para el caos”, un apunte de principios de mes. Como una salvaje reacción inicial surge un enorme que se jodan para todos aquellos que lo votaron y no pertenecen a la clase social beneficiada por la ola amarilla. Pero duele tanto abandono, tanta indiferencia hacia los desprotegidos; estremece imaginar lo que sería el país bajo el accionar de un equipo tan desapasionado y destructivo. Y lo que más molesta es la complicidad de los diarios más vendidos y los medios satélites, que no sólo blindan con cinismo la figura de Macri, sino que destilan un veneno interminable, peligroso e irritante a la gestión del Gobierno Nacional, menos merecedora de críticas que la no-gestión de la CABA. A tal punto que no dudan en alinearse con cualquiera que cuestione al equipo de CFK, sea en Malvinas o en la recuperación del control de los recursos petroleros.
Desde hace un tiempo, el Gobierno Nacional está reclamando a los sectores productivos una mayor inversión para lograr una sustitución de importaciones que equilibren nuestra balanza comercial. El sector petrolero –sobre todo la empresa Repsol-YPF- es la que menos ha respondido al reclamo. Por el contrario, su intervención en la producción de combustibles ha decrecido, lo que ha merecido la reversión de muchos yacimientos en las provincias petroleras. Hoy produce un 40 por ciento menos que en 1999 y sus reservas retrocedieron en un 52 por ciento. Además, el enorme reparto de utilidades y la remisión de fondos a la casa matriz en España han provocado una alarmante disminución de las inversiones. Si los recursos pertenecen a las provincias, son sus gobernadores los que deben decidir de qué manera se realiza su explotación. Por eso la empresa ha perdido la concesión en más de un 30 por ciento de los yacimientos en los estados provinciales nucleados en la Ofephi.
Y no sólo han remitido fondos a la casa matriz y repartido de forma desmedida sus utilidades, sino que han jugado en la timba financiera internacional. En diciembre de 2010, la empresa anunció con toda la parafernalia a su alcance el hallazgo de un mega yacimiento de gas -Loma de la Lata- en la provincia de Neuquén. Sebastián Eskenazi, vicepresidente ejecutivo de la empresa, introducido por Néstor Kirchner con la idea de que sea la pata nacional de YPF, expresó en un acto en Puerto Madero la trascendencia de ese hecho. “Esto abre interesantes perspectivas para el desarrollo del país -expresó con incontrolable emoción- Con los niveles de consumo actuales, este nuevo yacimiento amplía el horizonte de reservas de 6 a 16 años”. Este anuncio produjo más un efecto virtual que real. Las acciones de la compañía escalaron un 5,2 por ciento en la bolsa de Buenos Aires y en Wall Street los papeles pasaron de 40 a 51 dólares en pocas horas. Dos días después, cuando la cotización se encontraba en su pico más alto, la petrolera anunció la venta del 15 por ciento de sus acciones. Y eso no es todo. Un año y medio después, la Ofephi pidió a Repsol-YPF que demostrara cuántas reservas certificadas tenía de aquellos mega yacimientos y sólo pudo exhibir apenas un cuatro por ciento. Lo importante fue la timba y no la producción.
 Ante tanta desfachatez, se hace necesario recuperar el timón de YPF y desplazar lentamente a Repsol fronteras afuera del país. Poco ha aportado desde que Menem le regaló con moño la emblemática empresa petrolera. La reunión que el jueves mantuvo CFK con los gobernadores de las provincias nucleadas en la Ofephi hizo correr una serie de rumores sobre la nacionalización de YPF. Hasta se habló de un proyecto de ley que parecía provenir del Poder Ejecutivo con una propuesta para la expropiación. El legislador del GEN, Gerardo Milman, fue quien dio difusión a una serie de papeluchos que ni tenían membrete. Los medios ya menos hegemónicos que hace unos años, se hicieron eco del chimento y salieron en defensa de la empresa española, conformada por capitales globales. No se les escapó una letra a favor de la posibilidad de volver a tener una YPF estatal, como debería ser. Así como en el conflicto por la soberanía en Malvinas no dudan en defenestrar las medidas diplomáticas del Gobierno Nacional, en este caso se esfuerzan por demostrar lo negativo que sería la expropiación de una empresa que, por su desmedida avidez especulativa, lo merecería con honores.
Ya no intentan disimular, siquiera. Exhiben sus panfletos con absoluta impunidad. Ni una crítica hacia el accionar de la empresa extranjera. Pero la política está desde hace un tiempo para dirigir la economía y no lo que quieren ellos, que es todo lo contrario. Por eso quedan tan expuestos y están tan desesperados. Están cercados y tratan de postergar lo más posible la aplicación del artículo de desinversión –el 161- de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Estos medios defienden intereses que no son los argentinos y han pasado, por ello, a ser no-nacionales. Por lo tanto, como servicios, ya no sirven. Y lo que no sirve, debe descartarse.

miércoles, 11 de abril de 2012

Un licuado indigesto o el culebrón interminable

En estos días, Apuntes Discontinuos cumple un año de acuerdo a lo que dice el calendario. Pero, por múltiples razones, parece mucho más. Tan chiquito y tiene vida propia; aprendió a caminar solito y a desarrollar su particular voz. También, acompañó los hechos más destacados y metió el hocico donde había que meterlo. Emociones, angustias y enojos transitan sus textos, siempre a la búsqueda de una mirada oportuna y original. Libre y verdaderamente independiente. Lo que no quiere decir neutral; mucho menos objetiva, lo que es imposible. Comprometida, descarnada y auténtica. Así es esa mirada. Una recorrida rápida por su archivo revela la memoria de un año inolvidable atravesado por la ansiedad de las elecciones presidenciales: temores, vaivenes, amenazas, incertidumbres, sombras. Momentos de euforia, tiempos de panfletos, análisis certeros y meras especulaciones. Festejos, propuestas, hipótesis. Ironía, solemnidad, desparpajo. Todo en un año intenso que se ha pasado volando, pero ha dejado una huella, sobre todo en su autor, que ha crecido a la par como un infante y que a la distancia se ve gateando con el texto de presentación. Y a partir de ahora, como todo en este querido país de estos últimos tiempos, Apuntes Discontinuos va por más, nunca menos.
Desde fines del año pasado, este ignoto profesor de provincias comenzó a advertir que el tema Malvinas se colocaría en un lugar central en la opinión pública, en parte por las intervenciones de La Presidenta, el canciller Héctor Timerman y los presidentes latinoamericanos. Pero también por las reacciones de la plana mayor del Reino Unido y los preparativos para la celebración del 30° aniversario del inicio de la guerra. El 21 de diciembre apareció el texto “Me pareció ver un lindo kelperito” que proponía ofrecer un país a los habitantes de Malvinas. Ahora, más allá de las belicosas y destempladas declaraciones del gobernador de las islas, Nigel Haywood, que dijo que “no tiene sentido negociar con la Argentina mientras siga desafiando el derecho de los isleños a la libre determinación”, hay una propuesta que avanza en ese sentido. El senador Samuel Cabanchik busca tender puentes culturales con la juventud malvinense, propiciando su ingreso en las universidades nacionales de la Argentina, con el estímulo de un programa de becas. A través de la resolución S-0234/12, el proyecto busca “encontrar una solución satisfactoria y sostenible en el largo plazo al conflicto de soberanía que requiere, además de las negociaciones bilaterales con el Reino Unido, el establecimiento de lazos de cooperación y amistad entre la población argentina y los isleños, a fin de revertir el clima de recelo que envuelve a ambas poblaciones”.
Con el programa Becas, el Senado de la Nación propone una asignación anual de entre  15 mil y 30 mil pesos para estudiantes del archipiélago que ingresen en carreras de grado o de posgrado en la Argentina, y de 10 mil a 20 mil para los que cursen una tecnicatura o profesorado no universitario. A esto se suma la posibilidad de recibir cada año dos pasajes aéreos de ida y vuelta a las islas, para que no pierdan contacto con sus familias. En la actualidad, los malvinenses deben emigrar hasta Londres, Europa o Estados Unidos para encontrar una oferta académica similar, con un costo mucho mayor. Para Cabenchik, “la juventud es el lugar por donde más fácil resulta comenzar a abrir las puertas, ya que no participó de la guerra. Quizás recibieron el relato de sus padres, pero tienen una mirada propia, diferente”. Los malintencionados de siempre pensarán que nuestro país no está en condiciones de afrontar gastos de esa naturaleza, pero teniendo en cuenta el número de jóvenes al que está dirigida esta propuesta, el costo de lo ofrecido es insignificante.
Lo que deja de ser insignificante es el culebrón de la causa Boudou-Ciccone. Cada vez son más los personajes que aparecen en escena y lejos de ir redondeando la trama, la complejidad la torna incomprensible. A tal punto que, como toda telenovela, ya ha perdido el eje argumental del principio. La nota de renuncia del Procurador General de la Nación, Esteban Righi, a partir de las denuncias del vicepresidente hacia el estudio jurídico que integra su familia parece enredar aún más la resolución de una causa que no es tal. En la conferencia de prensa del jueves pasado, Boudou denunció que Ana María García, esposa de Righi, María José Labat, esposa del ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro y el abogado Fabián Musso ofrecieron en dos oportunidades contribuir a aceitar las relaciones con el Tribunal Federal de Comodoro Py. También el Presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi, sugirió que Antonio Tabanelli, dueño de la empresa Boldt, quería destruirlo pero, para evitar esa ofensiva, ofrecía un arreglo económico a cambio de sacar del medio a la ex Ciccone. La denuncia formalizada por Boudou apunta a un tráfico de influencias en el caso del estudio jurídico y a una tentativa de cohecho en el caso del titular de la Bolsa de Comercio que fueron desdeñadas ante la carencia de seriedad que aparentaban poseer por aquel tiempo, pero que posteriormente y a la vista de las actuales circunstancias que rodean el caso Ciccone-Boldt advierte la gravedad y que deben ser puestas en conocimiento de la Justicia”. El constitucionalista Eduardo Barcesat indicó que es una práctica habitual que “los estudios jurídicos ofrezcan aceitar relaciones con la Justicia Federal, aunque es una práctica ‘vende-humo’, porque hacen alarde de establecer este tipo de relaciones fluidas”. “Es una mala práctica de los estudios jurídicos –agregó el constitucionalista- pero si no se consumó, no hay cuestionamiento posible”.
Mientras tanto, algunos exponentes de la oposición no dejaron pasar la oportunidad de tener un lugar secundario en este melodrama y, para no ser menos, denunciaron al vice por “omisión de denuncia de funcionario público”. Todo sea para que sus nombres figuren en un párrafo y los convoquen a algunos programas periodísticos para arrojar algunos palitos en la hoguera. De más está decir que, como siempre, Margarita Stolbizer calificó el caso como un “escándalo de enormes dimensiones” y la senadora Norma Morandini consideró que Boudou debería pedir licencia. No saben de qué se trata pero siempre puede resultar eficaz probar con la nostalgia destituyente de 2008.
Para agregar más misterio al drama, el abogado Ignacio Danuzzo Iturraspe, representante legal de Boudou, se presentó ante el Consejo de la Magistratura para entregar el intercambio que mantuvo a través de mensajes de texto y chat por celular con el juez federal Daniel Rafecas. En ese diálogo publicado el martes en Página/12, Rafecas reconoce que la causa es endeble y que el fiscal está empecinado en buscar pruebas de una culpabilidad casi imposible de demostrar, sobre todo porque no está claro de qué se acusa al vicepresidente.
Y los espectadores cada vez entienden menos de qué va la cosa. Con este ping-pong de denuncias cobra fuerza la casi desvanecida desconfianza hacia la política. El ‘denuncismo’ vuelve a aparecer en escena para desplazar las importantes transformaciones que se han producido en el país y que, más allá de todo este enredo, siguen adelante. Cuando se mezcla en una pantalla lo judicial con lo político todo se vuelve opaco y más aún cuando los tiempos que se manejan son distintos. Basta recordar lo que tardó en resolverse la causa Skanska, que ocupó tanto lugar en la prensa. Y hay tantos casos pendientes. Desde la prensa se exige inmediatez, pero la Justicia no puede entenderse en esos términos. Lenta y tortuosa, posterga angustiosamente su resolución. Un procesado puede no tener jamás una condena mientras alguien que no ha sido siquiera llamado a declarar está condenado desde la primera aparición de un titular. Por eso, Apuntes Discontinuos seguirá cumpliendo años, porque la batalla cultural no ha terminado y hacen falta muchos más textos para alcanzar la victoria tan anhelada.

lunes, 9 de abril de 2012

La resurrección de las bestias

Cada tanto, un hecho cargado de misterio nos evoca los ingeniosos informes del desaparecido cronista televisivo José de Zer. En Pujato, una localidad cercana a la ciudad de Rosario, unas extrañas marcas aparecieron en medio de un campo sembrado de trigo, lo que en el lenguaje de los investigadores se conoce como “agroglifo”. Una gran M con un círculo en el centro de un campo de 32 hectáreas y sin huellas visibles de vehículo alguno que haya atravesado la única tranquera del predio. Además, vecinos de la zona vieron extrañas luces surcando el cielo, lo que aportó más misterio al misterio. Si bien el maizal aplastado no presenta las características de otras manifestaciones ocurridas en diferentes zonas rurales del mundo, esto dará pie a algunos esporádicos informes con la música de presentación de “Los expedientes X” como una muestra del compromiso con la creatividad mediática. No será como las hamacas de Firmat pero permitirá especulaciones tanto o más alocadas. Los trasnochados que nunca faltan ya estarán preparando una buena recepción a los visitantes de otro planeta y hasta relacionarán el caso con el fin del mundo pronosticado por los mayas.
Mientras los extraterrestres están prontos a desembarcar, la Cuna de la Bandera se prepara para otro hecho largamente esperado: el cambio de nombre al Centro Cultural Bernardino Rivadavia. En 1978 se inauguró este edificio en pleno centro de la ciudad para ser utilizado como centro de prensa del Mundial de Fútbol y después se lo convirtió en espacio cultural. Con el regreso de la democracia se lo amplió y se le otorgó un nuevo significado, pero pocas veces se planteó con énfasis un cambio en su denominación. Claro, Rivadavia no es un personaje que haya contribuido a la construcción de la patria, sino todo lo contrario. Sin embargo, resistió casi treinta años como nombre del espacio cultural más importante de Rosario. Ahora, por iniciativa de la intendenta, Mónica Fein, en poco tiempo será llamado Roberto Fontanarrosa, no tanto por mérito del sucesor sino por desprestigio del sucedido.
 “El Negro es un símbolo de la ciudad –opinó el ex intendente Héctor Cavallero- es parte de la imagen y el paisaje de Rosario. Rivadavia originó la deuda y, por lo tanto, la dependencia primero de los ingleses y luego de los distintos capitales financieros de turno”. Por su parte, el concejal del FPV, Roberto Sukerman manifestó que “ésta es una propuesta que se desprende de toda la ciudad. Y es justa: Fontanarrosa es un ícono rosarino y de la cultura local. Rivadavia ha sido cuestionado y la verdad es que no me resulta simpático”. Y en disidencia permanente hasta que los astros dictaminen lo contrario, el radical Jorge Boasso reconoció que “es muy difícil negarse a un homenaje al Negro. Yo propuse crear un museo en su honor. Igual, me pregunto: ¿Por qué honrar a unos deshonrando a otros? ¿Había que cambiar la nominación actual del centro cultural?”.
En breve, el Centro Cultural tendrá nuevo nombre y Fontanarrosa recibirá un simpático homenaje a su memoria. Tal vez este cambio no apunte tanto a sobrevalorar los méritos del historietista y escritor sino en terminar con el reconocimiento a un personaje tan nocivo de nuestra historia. Mucho tiempo esperaron los rosarinos por ese nuevo nombre y seguramente será bien recibido. Los nostálgicos de la entrega apátrida refunfuñarán un poco –como siempre- pero no tendrán demasiados argumentos en su favor.
Los que todavía no tienen muchos argumentos a su favor son los que pretenden crucificar al vicepresidente. El allanamiento a un departamento de su propiedad se convirtió en el clímax de esta tragicomedia y las cosas están dadas para llegar a una pronta resolución. La conferencia de prensa de Boudou sirvió para abrir un abanico pugilístico y puso en evidencia una trama mucho más compleja de lo que se esperaba. “Mafia” puede ser el nombre de esta telenovela que promete ríos de tinta: amigos de la infancia que no se conocen, un testaferro que no obtiene beneficios y que soborna sin tener con qué, una testigo que no sabe nada de nada pero habla de todo, una empresa angurrienta que surge del averno para extender su sombra, tráfico de influencias, falso testimonio, un fiscal que busca pruebas para modelar una acusación que no está clara, las elecciones presidenciales de 2015 y una apuradísima puja interna… hasta apellidos extraños como Pacífico y Montoto. Y como artífices de todo esto aparecen los carroñeros mediáticos que han asumido un esperable rol opositor que está cerca de convertirse en destituyente. A tal punto, que exigen que Boudou dé un paso al costado para preservar las instituciones. No dicen lo mismo de Macri, del único funcionario en ejercicio que se presentó a elecciones y asumió –es un decir- su puesto estando procesado ni de la ineptitud marquetinera con que maneja su gobierno, convirtiendo en crítica la situación de la Capital del país.
El juez Daniel Rafecas –acusado por Boudou de dirigir una agencia de noticias- negó haber avisado a los periodistas (o a cualquier otra persona no involucrada) del allanamiento realizado el miércoles a pedido del fiscal Rívolo. Por su parte, la ministra de Seguridad, Nilda Garré, dejó en claro que las “filtraciones” no surgieron de la Gendarmería, la fuerza que participó en el trámite como auxiliar de la Justicia, pues sus efectivos se enteraron de la dirección que allanarían minutos antes de llegar a destino. El único que no ha dado explicaciones sobre la vulneración del secreto de sumario ha sido el fiscal Carlos Rívolo, cuyas oficinas, según las malas lenguas, están siempre rodeadas por profesionales del cuarto poder.
Con respecto a este tema, el constitucionalista en serio Eduardo Barcesat indicó que la ruptura del secreto de sumario es un delito grave y debe ser investigado. Y con respecto a la causa en general, aclaró que “el meollo no es el vínculo entre el ex ministro de Economía y Alejandro Vandenbroele sino si de esa relación se derivó una negociación incompatible con los deberes de funcionario público o una malversación de caudales públicos que sería la figura extrema”. El hecho de que la empresa Boldt quiera hundir a Ciccone (por Compañía de Valores Sudamericana) es una de las “conjeturas” y agregó que “si tiene negocios de juego en la provincia de Buenos Aires sin pasar por los procesos licitatorios correctos debe ser investigado”. Y sobre la principal prueba de la descabellada hipótesis, Barcesat destacó que “si Boudou tuvo incluso algún vínculo amistoso, deportivo o hasta amoroso con Vandenbroele no tiene nada de ilícito a menos que sea incompatible con la función pública o que haya habido enriquecimiento indebido”.
De cualquier modo, el daño está hecho. La sospecha sobre el vicepresidente y la principal figura de recambio presidencial ha sido sembrada, aunque no rinda los frutos esperados. En caso de que el juez ponga un plazo a las investigaciones y dictamine en breve la falta de mérito, no cesarán los titulares acusatorios, esta vez en referencia a la presión del Gobierno Nacional hacia la Justicia o la poca transparencia institucional. Las bestias nunca descansan y si se las creía en retirada, en medio de su agonía se tornan más bestiales. Los contenidos destituyentes de la prensa hegemónica no tienen relación alguna con la libertad de expresión. Y lo saben. Como también saben que con cada titular, en todo editorial, están golpeando puertas que antes guardaban cuarteles. Desde los noventa no necesitan armas para tomar el poder: les basta con una movida especulativa para agitar el tablero de la democracia, aunque en los últimos tiempos, el tsunami que pretenden desatar no es más que un insignificante temblorcito que apenas provoca risa. Así y todo, lo van a seguir intentando. Aunque hoy está más claro que nunca que esos medios que se muestran casi destituyentes son catapultas de estiércol que representan intereses que van mucho más allá de lo periodístico. Pero ahora somos muchos más los que lo sabemos.

El cuerpo de la vergüenza

La oscuridad nunca ilumina, sino que trae más oscuridad . Un cadáver abre un nuevo capítulo y las palabras se escapan del teclado, p...