lunes, 29 de octubre de 2012

Un Estado como herencia



La conmemoración del segundo aniversario por la muerte de Kirchner encontró a la militancia dispuesta a realizar múltiples encuentros. Emociones profundas que se mezclaron con alegría y se caracterizaron por la variedad. Lágrimas y risas, porque ya no está pero no se fue; no nos dejó huérfanos ni en la ruina. El intento de los carroñeros por exaltar su figura para empequeñecer la de Cristina no da resultado. El vidrio ya no forma parte de la dieta de muchos argentinos. Una de las herencias más importantes que dejó Kirchner fue la convicción de que el país soñado es posible y está a la vuelta de la esquina o apenas un poco más allá. Y que no hay que pedir permiso a nadie para realizar las transformaciones necesarias. También, y esto es muy importante, que un tropezón no es caída, sino una excusa para tomar envión. Claro, no todos saben transformar un tropiezo en impulso. El socialismo en Santa Fe cuando trastabilla, parece que se zambulle y le cuesta retornar a la superficie. A más de una semana de la crisis policial desatada por la implicación de Tognoli en delitos de narcotráfico, las medidas son erráticas, tímidas, temerosas. Cuando un representante no sabe bien a quién debe representar ocurre esto: el camino se convierte en un laberinto del que resulta muy difícil escapar.
Y si las medidas son confusas, las declaraciones producen extravío. “Tenemos un gran compromiso de que esto no pase a la impunidad como tantos casos anteriores –declaró Hermes Binner en una entrevista radial, sin especificar a qué casos se estaba refiriendo ni qué hacer con ellos- Esta es  la primera vez que ocurre en la provincia de Santa Fe un hecho de esta naturaleza y vamos a trabajar a partir de allí para avanzar en la denuncia y en la investigación de los hechos que pueden comprometer las políticas en una seguridad mejor para la  provincia". Nada de nada. Una frase del peor de los catálogos. ¿Qué es lo que ocurre por primera vez en la provincia? ¿Que el Jefe Máximo de la policía esté implicado en el narcotráfico o que salga a la luz? "Tognoli llegó a ese lugar por el escalafonamiento –argumentó el ex gobernador para justificar el nombramiento de semejante personaje- pero además porque tiene una foja de servicios en blanco. Para nosotros es de vital importancia tomar este caso como un caso índice. Comenzar a investigar, abrir canales de participación que permitan encontrar la solución del problema que nos aqueja".
Importante aclarar que no estamos ante una epidemia o un fenómeno climático, sino del resultado de la inacción política. El problema de la corrupción policial y el narcotráfico –sigue Binner- “es un tema muy difícil […] Cuando preparamos el programa de gobierno, allá por 2006, planteamos el tema de la seguridad como un tema que no teníamos por dónde entrarle”. ¿Acaso esto no es una confesión de su inoperancia? Pero lo que viene es peor: “no teníamos un acercamiento hacia adentro de la fuerza. Por lo tanto, nos manejábamos con el escalafonamiento y con la foja de servicios para los ascensos. Esto se dio durante todo este tiempo. Lo que nadie imaginó fue que el punto de partida de la investigación era el jefe de policía". Jamás pensó el ex anestesista que las fuerzas de seguridad deben ser conducidas por el poder civil y no se puede transformar lo que no se conoce. Y lo confiesa sin ponerse colorado.
Pero además, el tema le resulta ajeno a su gestión. Si bien el narcotráfico es un delito federal, eso no significa que la policía provincial pueda ser cómplice. Y en este caso, el ex candidato presidencial se lava las manos y desparrama responsabilidades hacia las fuerzas de seguridad nacionales, en la que no debe haber angelitos, tampoco. Porque Tognoli fue puesto al frente de Drogas Peligrosas por el propio Binner y un jefe no debe ser elegido sólo por el escalafón ni tampoco dejarlo sin control en su accionar. En realidad, es el propio socialismo el que genera los problemas y espera que otros se lo solucionen.
Como en sus políticas educativas. La nueva currícula para la educación secundaria es a todas luces un despropósito. Si el polimodal reducía la cantidad de horas de historia y geografía y las amontonaba en una negación de las disciplinas llamadas Sociales, lo que se viene es mucho peor. No sólo con la historia y la geografía, sino también con la biología. Porque para la educación socialista, con un año de cada una de ellas alcanza y sobra. Así es. En los próximos años, los estudiantes tendrán sólo un año de historia, geografía y biología. Sólo un año. Y le echan la culpa a la reforma nacional. Un año para contar ocho siglos de historia. Un año para conocer la geografía del planeta. Un año para conocer la vida. Su propuesta educativa elimina más contenidos de los que eliminaba el Plan Federal, mientras el gremio sólo se ocupa de la preservación de los puestos de trabajo y no de la calidad de lo que se difunde. Si un profesor de historia o geografía debe convertir sus horas para dar Expresión Corporal o Convivencia, no hay ningún problema para los representantes sindicales. Si los jóvenes terminan su secundario sin saber muy bien qué hizo San Martín o Napoleón, no importa, porque sabrán mover el cuerpo con armonía y podrán planificar salidas a los parques más bonitos de la ciudad. Y no aceptan modificar una letra, a pesar de todas las protestas. Soberbios y brutos, la peor combinación para un equipo gobernante.
Aunque suene odioso, vienen bien las comparaciones. El Gobierno Nacional tiene sus asperezas y sus puntos oscuros. Alguien dirá “nadie es perfecto”. Habría que discutir en serio la necesidad de seguir teniendo en nuestro vocabulario un término tan inalcanzable como ‘perfección’, cuyo fin no es reflejar algo de existencia real sino crear frustraciones para quienes lo inventaron. Pero será para otro apunte. El equipo conducido por La Presidenta sabe dónde pisa y por qué pisa. Si hasta ahora no le ha dado trascendencia a la inflación, por ejemplo, no es porque no tenga la capacidad de frenarla sino porque está tratando de que la solución no genere un nuevo conflicto.
Unas semanas atrás un trabajo realizado por la consultora D’Alessio Irol en el Coloquio de IDEA de Mar del Plata reveló que un alto porcentaje de los empresarios reconoce haber incrementado sus precios a la par de los costos salariales. Sin embargo, un 20 por ciento de los encuestados admitió que el aumento de los precios fue “mucho mayor al aumento de la mano de obra”. En muchas oportunidades, el diputado por Nuevo Encuentro, Carlos Heller, explicó que los incrementos son consecuencia directa de “la puja distributiva y no de la emisión ni del gasto”. Entonces, los formadores de precios tienden a aumentar su rentabilidad y para frenarlos “hay que meterse con ellos –afirma Heller- aplicando políticas impositivas que tengan progresividad cuando la rentabilidad está creciendo por la vía especulativa”.
Una reforma impositiva es una medida pendiente tanto del Ejecutivo como del Congreso. Por el momento, el Gobierno inauguró una página web donde se puede acceder a los precios de 350 productos, ofertas y descuentos en cada sucursal de nueve cadenas de supermercados de todo el país. Una manera de convocar a las bestias para que dejen de aumentar por costumbre. Pero si la persuasión no alcanza y la negociación no funciona, habrá que apelar a otras medidas. Controles de costos y ganancias, por ejemplo. O sanciones y multas. Un estudio de Ibarómetro señala que CFK obtendría casi un 48 por ciento de los votos si las elecciones fueran hoy y la imagen positiva alcanza un 54 por ciento. Pero lo más importante de esa encuesta es que más del 60 por ciento de los encuestados considera que la intervención del Estado en la economía debe ser muy activa. Y también en todo lo demás. Quizá ésta sea la herencia más importante que ha dejado Néstor Kirchner en su breve paso por la vida política nacional. Un cambio fundamental en la mirada de gran parte de los argentinos: un Estado que ya no es cómplice de los poderes fácticos sino aliado con las mayorías a las que debe representar. Y cuando La Presidenta dice que gobierna para los 40 millones, no se está olvidando de eso, lo está confirmando.


1 comentario:

  1. Quedó demostrado que NK no fue lo mismo, que no todos los políticos son lo mismo. NK
    ¿Qué legado dejó Néstor Kirchner? En lo formal, un estilo diferente desde los actos políticos a la birome con la que solía firmar los actos administrativos -mocasines, traje cruzado y hasta esa popular lapicera están expuestos a modo de síntesis en el Museo del Bicentenario, en la ex Aduana de Taylor-, podrían demostrar que no hubo otro como él en la Casa Rosada. Pero esa vidriera, atractiva y sorprendente, fue la invitación a un interior profundo con el que se abrió el siglo nuevo en la Argentina.
    Humanizar una gestión de Gobierno después de padecer durante demasiado tiempo lo contrario, pudo haber sido una consigna de campaña pero no lo fue. Simplemente Kirchner se dejó ver y fue comenzando a ser Néstor. Así arrancó ese mismo 25 de mayo de 2003 al asumir la primera magistratura, jugando como un chico desde el estrado de la Asamblea Legislativa con el bastón de mando.
    Eso sólo habría bastado para comprender que con él llegaba un Presidente que las nuevas generaciones comenzarían a mirar sin indiferencia.
    Era el nuevo Presidente de un país rico que había sido mal gobernado, sujeto a los dictados del FMI y que, por ello, había estallado de indignación el 20 de diciembre de 2001, el país que en un gran esfuerzo político e institucional para emerger del fuego se había devorado cinco presidentes en menos de diez días.
    “Me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a los que no pienso dejar en las puertas de la Casa Rosada”, dijo en su discurso de asunción.

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