sábado, 22 de diciembre de 2012

Agoreros que no entienden profecías



El nuevo baktum del calendario maya promete un ciclo de “esperanza y paz”, de acuerdo a los sacerdotes que, en algunos lugares sagrados de Centroamérica, encendieron el “fuego nuevo” para conmemorar el gran día. Según sus creencias, esas llamas indican el comienzo de otra era. En cambio, sicarios oscuros encendieron malsanas hogueras en estas tierras. Nada de fuegos sagrados, sino siniestros. Nada de paz ni de esperanza auguran esos fuegos locales. Por el contrario, muestran la faceta más nefasta de los perdedores, que siempre rescatan las peores artimañas del pasado, para sacudir el presente y retrasar el futuro. Los saqueos que se produjeron en varios puntos del país convergen, desde diferentes motivos, hacia una sincronía sospechosa. Muchos testimonios coinciden al señalar la presencia de instigadores momentos antes de la consumación del asalto. Las imágenes difundidas mostraron que los productos robados estaban muy lejos de satisfacer necesidades básicas: LCD, equipos de audio, bebidas, pañales, cajas de espirales, productos de higiene personal, entre otros. En muchos casos, lo que ocurrió entre el miércoles y el viernes podría haber ocurrido cualquier otro día. Nada nuevo lo motivó, salvo en Rosario y sus alrededores. Eso hace suponer que algunos sectores, lejos de conmemorar los trágicos acontecimientos de diciembre de 2001, quieren reeditarlos.
Porque esa fue la fecha de nuestro cambio de ciclo. Nueve años hace que estamos en la Nueva Era. Y algunos, en vez de reconocer y celebrar los cambios producidos, ponen en juego todas sus pestilentes tretas para retornar a los Viejos Tiempos: aquéllos en los que multiplicaban sus fortunas sin esfuerzo, mientras la mayoría se hundía en un fango indigno. Tiempos de sometimiento excesivo, de entrega humillante, de inequidad dolorosa. No les importa nada, con tal de sumar algún poroto. Todo está justificado para eliminar la K de nuestra vida. Si tan desesperados están, al punto de traspasar todo límite, es porque esa letra supera su reducido caudal significativo.
La semana de copiosas lluvias en la ciudad de Rosario alteró el ánimo de sus habitantes. Desborde de desagües, barrios anegados, basura por todos lados a raíz de un conflicto con los recolectores, cortes de luz y algunas incomodidades más sacan de quicio a cualquiera. Pero el miércoles fue especialmente aterrador, no sólo por la movida de Moyano y sus secuaces, sino por la fiereza de un fenómeno meteorológico inusual. Acostumbrados a las lluvias fuertes, los rosarinos no salían de su asombro ante esos baldazos continuos a lo largo de toda la jornada, casi sin pausa. Así, cualquier calle se transformó en piscina. Además de la lluvia, la inoperancia perpetua de la EPE ocasionó la interrupción del servicio eléctrico en 25 zonas de la metrópolis desde comienzos de semana, lo que agudizó la desolación. Y dejó un cultivo caldoso que algunos supieron cosechar.
El jueves comenzó con el enojo comprensible de muchos damnificados que perdieron todo por la invasión del agua y se manifestó con cortes en accesos a la ciudad. Las autoridades municipales trataron de aportar soluciones inmediatas y prometer las mediatas, como siempre. Los milímetros caídos en un solo día –entre 180 y 200- sirvieron como excusa por un tiempo. También hubo protestas por la prolongada ausencia de servicio eléctrico que afectó a muchos barrios. Hasta acá, todo dentro de los cauces normales producto de una situación extrema. Pero por la tarde se inició lo extraño.
Los rumores de saqueo comenzaron después de la siesta y se expandieron veloces gracias a los mensajes de texto. Primero convocaban ante las puertas de algún gran supermercado, con el anuncio de que los propietarios iban a repartir alimentos. Cuando los convocados se hacían presentes en la puerta del local, un nuevo rumor los desalentaba: los dueños daban marcha atrás porque había mucha gente. Transformar el desaliento en enojo resultó simple y bastó un grupo de avanzada para desatar el caos. Dos muertos, muchos heridos de bala y casi 140 detenidos fue el saldo de esta jugada. Pero no sólo los supermercados fueron los blancos de esta organizada faena: las brigadas de reparación del tendido eléctrico también sufrieron feroces ataques de "vecinos furiosos", a tal punto que los operarios tuvieron que recorrer las calles con custodia policial para completar sus trabajos.
“A algunos instigadores ya los tenemos individualizados porque había un par de autos dando vueltas y unas motos marcando dónde tenían que ir a robar –aseguró el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti- están filmadas las patentes y las personas”. Para el ministro de seguridad provincial, Raúl Lamberto, fueron “hechos vandálicos y los autores y actores no tienen nada que ver con problemas sociales”. Esto puede verificarse por la réplica saqueadora de Campana y San Fernando, donde los operadores identificados mantienen alguna relación con gremios alineados con la oposición. Hasta dicen que, en San Fernando, los saqueadores bajaron de unos micros dispuestos para la ocasión. Y en el caso de Rosario, las autoridades denunciaron que combis de conocidos traficantes de drogas recorrían los barrios para reclutar jóvenes que quisieran sumarse a los saqueos. (Una duda tangencial: si eran traficantes conocidos, ¿qué hacen en libertad?)
El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina afirmó que “son hechos aislados, muy claramente estructurados y organizados, en los que nadie iba por comida, sino por plasmas, LCD y bebidas”. Estas son “cuestiones que hay que condenar con toda la energía y señalar claramente a todos los responsables para que nadie piense que por este camino va a lograr nada bueno”, agregó el funcionario, quien apuntó hacia sectores del sindicalismo vinculados con camioneros, gastronómicos y ATE. Para el secretario de Seguridad, Sergio Berni, no hay dudas de que hay sectores del sindicalismo que fogonearon los incidentes. Un dirigente vinculado a Micheli, Jorge Villalba, tuvo participación en el sabotaje eléctrico de Neuquén y barrabravas de Villa Dálmine –muchos camioneros- en los saqueos de Campana. “Hay un sector de la Argentina que quiere llevar el caos, la violencia y teñir de sangre nuestras fiestas”, aseguró Berni.
Para Moyano, en cambio, todo es al revés, como lo viene sosteniendo desde hace algunos meses. Si bien al principio declaró que los saqueos son espontáneos porque “hay muchísima necesidad”, en la penosa conferencia de prensa brindada por la tarde, ofreció un nuevo titular para los diarios del día siguiente. “No tenemos dudas de que todo esto que está pasando lo orquestó el gobierno nacional para victimizarse”, denunció el camionero ante los asombrados periodistas. De acuerdo a esta hipótesis, Cristina planificó todo para que los gremios opositores quedaran como responsables. Con la creatividad que brinda la suspicacia, podría pensarse que los sindicalistas organizaron el caos de manera tal que los usurpadores K queden como orquestadores. Y así, se podrán tejer miles de hipótesis conspirativas, pero los asaltos producidos en estos días para nada benefician al proyecto oficial, ni siquiera desde la victimización.
Abal Medina hizo público el repudio que el Gobierno Nacional destina a “los hechos violentos que frenan la paz social en la Argentina”. Habría que comprobarlo, pero todo pareció recrudecer después del anuncio de la recuperación del predio ferial de Palermo. Otra suposición, nada más. Una carta como ésta, la juegan los que no tienen chances, los que están tan perdidos que no miden consecuencias. No ha sido la primera vez ni será la última. Pero ya conocemos esa foto que se escapó de una historia ya superada. Las fotos que sacamos entre todos son más coloridas y expresan lo mejor de cada uno. Que nadie se equivoque: hay todo un colectivo dispuesto a proteger este álbum, el más poderoso de los últimos tiempos.

3 comentarios:

  1. Exelente, pasé a varios amigos.
    Muchas gracias

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  2. Muchas gracias por los comentarios. Quisiera agregar que en Rosario, los saqueos estuvieron vinculados a la interna policial, las familias narcos y un conflicto con los recolectores que todavía no se ha solucionado.

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