lunes, 30 de julio de 2012

Inversiones peligrosas

      Un periodista saltó tristemente a la fama por ocupar algunos de los 140 caracteres de su tweet con una expresión de desprecio. Negrópolis, en lugar de Tecnópolis. Un mal chiste racista en una sobremesa de racistas. Las redes sociales son así: convierten en público lo que debería ser privado. No dan tiempo siquiera a ponerse colorado. No va a pasar a la historia esta despreciable humorada. Sesenta y pico de años atrás no había redes virtuales, pero eso de las patas en la fuente se convirtió en la síntesis perfecta del odio hacia el otro. Odio que se manifiesta ante el ascenso social de los eternamente excluidos. Nadie escribió bostópolis al pasar por el predio de la Rural. Civilización o barbarie. Inmigración descontrolada, según los que pretenden un país chiquito, acotado a un par de barrios selectos. “Una falta de respeto hacia los argentinos”, expresó al Jefe de Gobierno porteño por el corte de energía que dejó a oscuras algunos monumentos de la Capital. Hugo Biolcati –casi ex presidente de la Sociedad Rural y futuro candidato a la nada- también considera que el sector al que representa es la argentinidad. Presunciones de clase, tradición patricia. Propietarios del país que ya no es. En este camino colectivo hay un horizonte de inclusión y equidad, sin lugar para individuos que odian porque pierden privilegios.
“Estamos cerrando una etapa –expresó el Ministro de Economía, Hernán Lorenzino la semana pasada- Y al mismo tiempo inauguramos un nuevo ciclo, un cambio de paradigma. En la década de 1990 teníamos el paradigma del Estado chico y mal administrado. Ahora estamos ante una nueva etapa de emponderamiento del Estado”. Y podría agregarse que el Estado noventista –además de chico y mal administrado- era cómplice de los poderes fácticos. Servil, además de cómplice. Obediente, sumiso. Dadivoso con los que más tienen y ajustador con los más desprotegidos. Ahora, de manera progresiva –tal vez con demasiada timidez- el Estado comienza a mediar en las relaciones entre los distintos actores de la sociedad para lograr una mejor distribución del ingreso. Una distribución del ingreso que no se queda sólo en lo económico -aunque debería avanzar más en este aspecto- sino que también abarca lo simbólico. La educación y la recreación forman parte de eso. El Fútbol para Todos –blanco de la crítica de los que perdieron el negocio- es una de los emblemas del cambio de paradigma. Tecnópolis y la TDA, también. Lo gratuito molesta sólo a los que pueden pagar. Perder la exclusividad del disfrute despierta ese odio incomprensible. El pobre sólo debe disfrutar de sus penurias.
Y Macri dice lo que dice. Para él, el corte de energía por falta de pago “fue una decisión del gobierno nacional y una falta de respeto a los argentinos”, aunque sólo afectó a los porteños. No es un error, sino una concepción. La continuidad de una tradición que se inicia a mediados del siglo XIX, cuando todos los recursos del país debían estar a disposición de la metrópolis. Para el Jefe de Gobierno porteño, el Gobierno Nacional debe resolver los problemas de la Capital. El está dispuesto a poner la firma y posar para la foto. Nada más. La ciudad con mayor presupuesto es la que más demanda recursos. Lo que más molestó es la quita de subsidios a los servicios públicos, aunque el incremento presupuestario ya estaba previsto. Pero Macri quiere ser oposición, aunque para ello deba renunciar a gobernar para dedicarse sólo a protestar. Su intelecto apenas le da para administrar una inmaculada maqueta y pretende gobernar un país.
Otro que desde hace mucho pretende gobernar es Hugo Biolcati. Desde la tribuna de la Exposición Rural, desplegó sus llantos en el último discurso como presidente de la entidad. Y se quejó de lo que un digno representante del sector que más ha crecido en los últimos tiempos debe quejarse: de la intervención del Estado en las relaciones económicas. Él –y no debe ser el único- considera necesario “superar ese perverso rol del Estado transformado en el patrón de los bienes públicos, que sostiene con subsidios su poder electoral, que da de comer mendrugos a sus vasallos y somete a gobernadores e intendentes genuflexos a mendigar las dádivas”. Claro, los patrones son ellos y aunque reciben subsidios, jamás votarían por este modelo. Y los mendrugos y dádivas las reparten ellos en sus descomunales feudos. En otros tiempos, ellos eran el Estado y los presidentes, simples peones en el tablero del territorio nacional. Aunque no han perdido la riqueza –sino todo lo contrario- les molesta haber perdido el control.
Que la AFIP tome medidas para administrar los dólares es una afrenta que no van a perdonar. El dólar es la moneda nacional de los productores agropecuarios, además del ladrillo. Comprar dólares es un derecho, dicen, y los Kirchner atropellan la libertad. Los Kirchner, como dicen con desprecio, es el equipo gubernamental y todos sus seguidores que impiden rellenar los colchones con la moneda verde. Los Kirchner están en todas. Ahora la AFIP pretende que devuelvan los dólares que compraron para fines turísticos y no fueron utilizados. En efecto, en junio unas 6800 personas fueron autorizadas para adquirir unos 38 millones de pesos pero no realizaron viajes al exterior en los plazos estipulados. Si no regularizan la situación, el contribuyente será sancionado con multas o la suspensión para operar con divisas. Estos Kirchner son increíbles: descubren las trampitas de los especuladores.
Y las trampotas de las corporaciones. Después de tomar el control de YPF, el Gobierno comenzó una auditoría para verificar el estado en que se encontraba la empresa. El Informe Mosconi detalla una estrategia de depredación, desinversión y desabastecimiento que el Grupo Repsol –apenas una distribuidora de combustible antes del regalo del infame riojano- concretó cuando estuvo al frente de la petrolera nacional. En un documento del 28 de abril de 2010, donde expone el Plan Estratégico 2010-2014, deja en claro que su objetivo era “consolidar los ahorros operativos y continuar con las desinversiones en YPF en activos no estratégicos”. Con respecto a la exploración, la empresa española multinacional sostiene que invirtió 600 millones de euros en sus áreas estratégicas durante 2009, que no incluyó a Argentina entre sus doce prioridades. YPF fue la plataforma para crecer en el resto del mundo y las riquezas nacionales se convirtieron en la forma de financiación de ese crecimiento. Aunque tarde, el Estado Nacional tomó las riendas de la empresa para interrumpir el saqueo. Por supuesto, los patricios se mostraron molestos con esta medida porque nos enemistaba con la Madre Patria. ¿Dónde está la civilización y dónde la barbarie en esta historia?
Los bárbaros K arremeten contra todo, hasta con la libertad de expresión que supimos conseguir, aunque esté monopolizada por los medios concentrados. La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual envió notificaciones a una veintena de grupos de medios en las que solicita información técnica para verificar su situación ante la ley aprobada en octubre de 2009. El 7 de diciembre es la fecha de vencimiento de la medida cautelar presentada por el Grupo Clarín para eludir el artículo 161, que pone límites a la posición dominante. Aunque será un recorrido lento y tal vez tortuoso, con algunos exabruptos y tergiversaciones en tapas y coberturas televisivas, se reducirá un poco esa “cadena del miedo y del desánimo”, como la llama Cristina. Entonces, los exponentes del Poder Fáctico perderán un importante muro de protección y la propaladora de estiércol tendrá menos influencia en la sociedad, sobre todo en aquellos individuos que insisten en identificarse con los que, de retomar el poder, no dudarían en dejarlos en la ruina.

viernes, 27 de julio de 2012

Cavallo y la impudicia de un modelo


De la memoria colectiva se habla mucho porque es un tema muy importante. Sin dudas lo es porque, como se dice de manera cotidiana, no hay que repetir los errores del pasado. Y muchas veces, esos errores tienen nombre y apellido. En estos días, algunos medios televisivos tuvieron como invitado estrella al ex ministro Domingo Cavallo, quien, no conforme con estar libre, despliega consejos sobre el manejo de la economía. Y no sólo eso: amenaza con volver a formar parte de la escena política argentina. De autocrítica, nada. Entonces, es bueno recordar que fueron sus ideas las que nos llevaron a la peor crisis económica, social y política que ha tenido nuestro querido país en toda su historia. Y sería bueno que los que lo entrevistan recuerden esas cosas. De lo contrario, confunden. Ya lo mostraron como salvador en 2001 y así terminamos. Mostrarlo hoy en ese rol es un exceso de cinismo por parte de algunos periodistas que lo idolatran en los estudios televisivos y que explotan su currículum para oponerse al modelo en curso. Pero la figura de Cavallo esconde un símbolo que lo excede como persona. Cavallo representa un modelo de país al que de ninguna manera debemos volver. Sin embargo, hay algunos exponentes que recitan las recetas de ese modelo como una salmodia aséptica cuando en realidad encierran la defensa de intereses mezquinos y peligrosos para cualquier construcción colectiva.
Aunque se lo presente como un experto, como un iluminado portador de la verdad, Cavallo es un defensor de la libertad de mercado. Y en su peor concepción. Aunque suene muy linda, la palabra ‘libertad’ asociada a la voracidad del sistema financiero es por demás de siniestro. La libertad de mercado es la opresión de los pueblos, la negación de toda dignidad, la supremacía de los angurrientos, la ausencia de la política. La libertad de mercado conduce a diciembre de 2001 cuando, con la complicidad de un gobierno inepto, los personeros del sistema financiero se llevaron todo. En Suiza y las Islas Caimán está ese Todo que nos condujo a la ruina. Un todo que nos pertenece y asciende a 400 mil millones de dólares, casi tres veces nuestra deuda. “Ellos ­–dice Cavallo en referencia al Gobierno Nacional- creen que la economía se maneja con restricciones, y esto es lo que hicieron los comunistas”. Más allá de la demonización facilista, que demuestra la falta de argumentos y de escrúpulos, Cavallo recrimina las restricciones que intentan controlar la economía doméstica. La ausencia de restricciones para acumular que defiende Cavallo es una usina de restricciones para las mayorías. Cuando ellos no tienen restricciones, los ciudadanos padecen de las carencias más esenciales.
Europa es la repetición de nuestra crisis. Los ciudadanos deben pagar la fiesta de unos pocos. Y ese pagar, significa padecer. Porque la crisis no es una catástrofe natural, como se ha dicho muchas veces en estos Apuntes, sino el resultado del accionar predatorio de los especuladores financieros. La ausencia de restricciones provoca estas crisis. ¿O acaso es un logro de la economía la desocupación bestial que exhibe España? Pero Cavallo, lejos de llamarse a silencio después del desastre que ha dejado en nuestro país, habla. “Los próximos tres años van a ser interesantes para conformar una alternativa a los Kirchner en el país y por eso me gustaría estar ayudando en eso”, Cavallo dixit. ¿Ayudando a quién? No a los ciudadanos, por supuesto, sino a las hienas que se regocijan con las angustias que provocan las crisis. Y él nombra a los Kirchner cuando en el Gobierno hay sólo una, la Ministra de Desarrollo Social y hermana del ex Presidente. Cristina es Fernández y Kirchner por adopción. Cuando menciona –y muchos apelan a esta estrategia- a los Kirchner de manera casi despectiva, se refiere a un modelo contrario a lo que él defiende. Los Kirchner vs los Cavallo, sería la ecuación.
Dos modelos contrapuestos, sin ninguna duda. El modelo de los Cavallo no se reduce a la ausencia del Estado –falta de restricciones- sino a su complicidad. El Estado argentino no ha estado ausente durante las últimas décadas del siglo XX, sino muy presente, pero del lado de las minorías voraces. Tampoco era un Estado bobo, como se dice habitualmente. El Estado neoliberal sabía muy bien lo que estaba haciendo y en beneficio de quién. El modelo K, por el contrario, propone un Estado fuerte, activo y presente en cada esfera de la sociedad. “Lo que queremos es más y mejor Estado –explicó el Jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina- Un Estado más presente para combatir la desigualdad. Un Estado más activo para enfrentar a las corporaciones y a los intereses que una y otra vez han ahogado a la Argentina”. Por lo tanto, y esto es bueno entenderlo, cuando los Cavallo critican es porque se están haciendo las cosas bien.
Los Cavallo provocaron una estampida de ciudadanos argentinos que migraron hacia nuevos rumbos para buscar un futuro mejor. Los testimonios de muchos de ellos todavía conmueven, porque se sentían expulsados de su propia patria. Ahora quieren regresar porque los Cavallo europeos están saqueando el viejo continente. Lois Pérez Leira, coordinador del Movimiento Argentinos en el Exterior, informó que "en este momento hay más argentinos que quieren retornar a nuestro país porque ven más perspectivas de crecimiento que en estos países europeos en recesión”. Esto, más que enojarnos, nos tiene que colmar de orgullo, porque indica que estamos construyendo un país más inclusivo.
“Cuando uno escucha la voz del pueblo –confesó Cristina en Santiago del Estero- las voces altisonantes o descalificadoras se evaporan porque las tapa la voz del pueblo. La gente quiere que sus dirigentes lleven adelante sus sueños e ilusiones”. El escenario fue en una provincia olvidada en los noventa, junto con toda la región del NEA y el NOA, considerada inviable, lo que significa descartable con ciudadanos también descartables. “Justamente, del 2003 al 2011 –declaró CFK- estas regiones crecieron más que el resto del país y hoy han quedado en el corazón del Mercosur”.
Cavallo protesta contra las restricciones a la especulación. En sus días de gloria privatizó los fondos de la ANSES y creó el latrocinio de las AFJP. No conforme con eso, en su regreso al ministerio, recortó las jubilaciones en un 13 por ciento. Ahora, los Cavallo alzan la voz en defensa del dinero de los jubilados. En estos días, Cristina recordó una maniobra reciente: “A partir del 18 de octubre de 2007, todas, absolutamente todas las AFJP compraron más de 25 millones de acciones del multimedio Clarín a un promedio de 23,85 pesos. Pero esas acciones se compraron por 609 millones y hoy solo valen 200 millones. A los pocos días de ser cotizadas a 23,85 ya valían siete pesos”. Esta estafa fue denunciada en la justicia, que aún no desembocó en el inicio de ninguna causa. “¿Cómo puede ser que duren años los juicios cuando se comprueba que algún grupo empresario privado importante ha cometido acciones que tienen que ser sometidas a investigación porque están sospechadas de haber defraudado los intereses de los jubilados y, sin embargo, todavía no tenemos ningún resultado?”, se preguntó en referencia a la complicidad de algunos jueces.
Más Cavallo vs Kirchner. El billete de máxima nominación que pergeñó el modelo de los noventa ostenta la cara de Roca, con todo lo que eso significa. En poco tiempo, los billetes de cien pesos tendrán a Evita en una de sus caras. Dos modelos de Estado que se enfrentan en un solo billete. Un Estado genocida y clasista vs un Estado inclusivo y afectuoso.  Y no es sólo un adorno, sino un mensaje de fuerte contenido ideológico. Evita simboliza el ascenso social, no sólo individual, sino colectivo. “El camino que hemos elegido es el de lograr que en la Argentina haya cada vez menos pobres y esto significa enfrentar intereses”, reflexionó La Presidenta en el homenaje del 60 aniversario del fallecimiento de la abanderada de los humildes. Cavallo es el mascarón de proa de esos intereses a los que hay que enfrentar, de esos que provocan pobreza, angustia, exclusión en beneficio de unos pocos insaciables.

martes, 24 de julio de 2012

Encadenados por la desesperación

Los medios con hegemonía en decadencia, desde la cadena privada ilegal, exhiben su más extremo desamparo ante la fortaleza de gestión del Gobierno Nacional. Al no defender nada, atacan todo. En realidad, defienden algo, pero no lo pueden decir. Como están mudos, quieren silenciar. Como no tienen argumentos, quieren anular la Voz de La Presidenta. Hasta llegan a impulsar proyectos de ley con ese objetivo. Cuando los discursos presidenciales significaban el sometimiento del poder político a los dictámenes y caprichos del poder económico, no decían nada sobre la Cadena Nacional. Y no sólo eso: esperaban con ansiedad el discurso presidencial porque era como un acta de obediencia, una renuncia a todo poder. Y si hablaba el Ministro de Economía, era casi una exaltación erótica. Los anuncios de recortes, ajustes, despidos en el sector público los excitaban hasta el orgasmo, porque era más dinero para ellos. En los últimos Apuntes hay algunos conceptos interesantes sobre las protestas contra la Cadena Nacional. No tienen otro recurso porque están desesperados: gritan porque no tienen razón, porque no tienen modelo que defender, porque se están quedando solos.
Que no estamos hablando de un simple grupo de medios, se cae de maduro. Que han abandonado el ejercicio del periodismo se viene notando desde hace mucho tiempo. Que tratan de imponer una verdad más basada en expresiones de deseos que en hechos verificables, resulta evidente. Que la única ética que conocen es la de sus billeteras, no hace falta decirlo. Que añoran aquellos tiempos en que los presidentes eran simples empleados nadie lo puede poner en duda. Lo que no hay que olvidar es que defienden intereses mezquinos, que no tienen límites, pues han impulsado dictaduras y condicionado a la  democracia, que son incontenibles y despiadados, que representan a una minoría que se cree dueña del país. Por eso no son un simple grupo de medios. Detrás de las portadas, de los titulares de los noticieros, de los comentarios de los periodistas y de los especialistas invitados está el verdadero poder, el que nunca da la cara pero provoca los peores estragos y siempre sale ganando.
Ese verdadero poder local está tratando de trasladar la crisis europea a estas tierras y para ello debe debilitar al poder político. Y no sólo por maldad, sino por avidez, por mero afán de acumular y someter. Y extraer riquezas. Mientras en España se aplica ajuste tras ajuste, los que provocaron la crisis esconden sus ganancias en las madrigueras internacionales. Según un estudio realizado por el grupo Tax Justice Network, entre 17 y 26 billones de euros se encuentran en Suiza y las Islas Caimán, que son jurisdicciones altamente proteccionistas. Esas fortunas fueron obtenidas por especulación, explotación, corrupción y evasión y son las que generan los sacudones que padecen algunos países europeos y que tan malos recuerdos trae en estas tierras. Para James Henry, experto en paraísos fiscales de TJN, la riqueza de estas élites económicas está protegida "por un grupo de profesionales, muy bien pagado y disciplinado, que se aprovechan de una economía global cada vez más transfronteriza y con menos fricciones". Según esta organización británica que investiga la evasión fiscal y el lavado de dinero, los hombres de negocios argentinos tienen casi 400 mil millones de dólares en paraísos fiscales, que equivale al 282 por ciento de nuestra deuda externa. A muchos nos gustaría saber quiénes son y cuántos de estos individuos impulsan las protestas contra la Cadena Nacional.
Por si no queda claro, esa cifra que representa casi tres veces nuestra deuda externa, se logró gracias a las sucesivas crisis que ha tenido nuestro país durante las últimas décadas del siglo pasado. Esa cifra se logró con el sufrimiento y el esfuerzo de la mayoría de los argentinos. Esa cantidad descomunal debe volver al país como sea, porque nos pertenece. Ahora, no sólo están protegiendo a través de las usinas de estiércol ese dinero mal habido, sino que quieren provocar una nueva crisis para obtener más. ¿No son más que repugnantes?
La palabra de La Presidenta los interpela y los orienta, algo a lo que no están acostumbrados. Y los cuestiona, también. “La verdad, son bastante mezquinos los bancos”, acusó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por la falta de publicidad sobre las nuevas líneas de crédito para la inversión que dispuso el Banco Central. “Cuando es para consumir, que son cuotas con intereses muy importantes, hay mucha propaganda y difusión”, agregó. Para el Gobierno Nacional, los bancos muestran desinterés para acompañar esta etapa de desarrollo productivo. CFK aprovechó la inauguración de cinco plantas productivas para cuestionar también a la “cadena nacional del miedo y del desánimo”. El banco Credicoop fue el primero que comenzó a publicitar las nuevas líneas de crédito productivo. “Estamos todos trabajando en la medida –declaró el diputado nacional por Nuevo Encuentro y presidente de la entidad, Carlos Heller- Haciendo publicidad, enviando circulares internas a nuestras sucursales e instruyendo a nuestros ejecutivos”. Pero los que más se resisten son algunos bancos extranjeros que se escudaron en cuestiones técnicas poco claras para no responder a la orden del Banco Central. No por casualidad son los que mayor volumen de negocios deberán volcar a créditos a la producción, como el Santander, Galicia, BBVA Francés, Citibank y HSBC.
 Este último es el banco británico que quedó envuelto en medio del peor de los escándalos hace unos días. El Senado norteamericano dio a conocer un informe en el que la entidad financiera aparece denunciada como responsable de delitos encuadrados bajo el eufemismo de “mala praxis”. En criollo, lavado de dinero de los cárteles mexicanos de la droga y fondos provenientes de Arabia Saudita e Irán destinados –de acuerdo al informe- a “financiar operaciones del terrorismo internacional”. La cifra detectada en esta operación ilegal está cerca de los 28 mil millones de dólares. De no creer. Tan obscenas son las operaciones de estas entidades que hasta en Estados Unidos las denuncian.
Lavado de dinero, evasión, paraísos fiscales, quiebras fraudulentas, salvatajes… acciones voraces que provocan más crisis. De esto no se habla en la cadena privada porque son cómplices de este accionar. Y La Presidenta –no siempre por Cadena Nacional- trata de encuadrar cada medida tomada en una pelea contra la crisis internacional. Con los créditos a la producción, con el impulso a las pequeñas y medianas empresas, con la defensa del empleo intenta volcar recursos a la economía real, para que no se fugue hacia la economía virtual especulativa. Pero además, los que más tienen son los que deben invertir sus cuantiosos recursos en este auspicioso proyecto, si no por la acción directa, con el pago de los tributos correspondientes. Sin embargo, se resisten. Además insultan, agravian, menosprecian, refunfuñan. No entienden de construcciones colectivas sino de fortunas individuales. La crisis de los países europeos no es el resultado de una epidemia ni de una catástrofe natural, sino de un despiadado saqueo. El economista griego Costas Lapavitsas, profesor de la Universidad de Londres y asesor de Syriza, partido griego de izquierda, desarrolló en Buenos Aires un seminario llamado “Crisis internacional: su despliegue en Europa y potenciales impactos en América latina”. Al comenzar con la exposición sobre los descalabros de la economía europea dijo: “Al revés de como era antes, hoy los analistas de Europa, especialmente de los países del Sur, vienen a América latina a aprender”. A aprender aquello que la nociva cadena de medios concentrados quiere impedir que escuchemos.

sábado, 21 de julio de 2012

Sopa de palabras

El presidente estadounidense Barack Obama tranquilizó a la población a través de un discurso televisivo al decir que la masacre del cine no fue un atentado terrorista y, por lo tanto, las víctimas podrán descansar en paz. Nada anormal, salvo la idea de que un alocado ciudadano pueda andar libremente por la calle con chaleco antibalas, máscara antigás y unos cuantos fusiles de guerra. Derecho constitucional, que le dicen en aquellos parajes. Mientras tanto, en París, se postergó el estreno de la nueva aventura de Batman, por si las moscas. Hay películas que provocan eso de salir cargados como Rambo y asesinar a mansalva. Cosas de todos los días. Una locura. No como la de los policías salteños que torturaron al peor estilo de la dictadura sólo para salir en youtube. Y perdón por la cruda ironía. De ser sólo una locura, con un tratamiento psiquiátrico se arreglaría. Pero como es práctica corriente en muchas comisarías del país después de treinta años del retorno a la democracia y como, tal vez, muchos individuos que se dicen argentinos convalidan ese accionar, la solución parece más compleja. Una locura es que una diputada del PRO presente un proyecto para limitar el uso de la Cadena Nacional, aunque cueste creerlo. O más que locura, sincericidio, pues la fuerza política –es un decir- que representa sería incapaz de ocupar tanto espacio discursivo. No es fácil imaginar al empresario devenido en Jefe de Gobierno dando tantos discursos cargados de contenido, ideas, anuncios y demás cosas con que nos ha acostumbrado CFK. A Macri, con diez minutos de excusas semanales le bastan y sobran. No conoce tantas palabras. Ni tampoco tiene tantas ideas transformadoras. Y menos aún contenido. Lo que le sobra es mala intención.
En el acto de inauguración de la 126° Exposición Rural, Macri instó a La Presidenta a que termine con las actitudes “mezquinas” y que reabra el diálogo con la dirigencia agropecuaria. También la invitó a que abandone la “soberbia”. Para la concepción de la vida que tiene este claro representante de la oligarquía es ‘mezquindad’ que CFK cobre impuestos a los que más producen y exportan para continuar con el desarrollo industrial de nuestro país. Pero no es mezquindad que los dueños de la tierra acumulen dólares con facilidad y se nieguen a compartir sus cuantiosas ganancias. Tampoco es ‘mezquindad’ que estos sectores lloren como heroína de telenovela cuando hay una amenaza de sequía o pierden dos granos en el camino. Para Mauricio Macri no es mezquindad que los dueños de la tierra, los que más ganan y acumulan sean estatistas con las pérdidas y privatistas con las ganancias. Tampoco es mezquindad que evadan a los cuatro vientos. Y otra palabra que este peligroso exponente de la derecha argentina pronuncia sin conocer el significado es ‘soberbia’. Todos son soberbios menos él, por lo que debe tener confundido el concepto.
Y aunque Hugo Biolcati habla más, tampoco entiende demasiado. O sí, pero en un sentido adverso. En la misma inauguración y por idéntico precio, el Presidente de la SRA reclamó al gobierno “reglas claras y un horizonte certero de mediano y largo plazo para el campo”, se quejó de la “asfixiante presión tributaria” y advirtió que “la intervención oficial ya lleva seis años”. Biolcati llama “intervención oficial” a un gobierno elegido por más del 54 por ciento de los votos; exige “reglas claras” cuando la idea es sencilla: redistribución del ingreso; o nombra como “impuestazo” a un tímido y necesario revalúo fiscal. Pero también dice que “la asfixiante presión tributaria que soporta el campo, con efectos claramente confiscatorios, hace que el recurso suelo subsidie los desbalances fiscales nacionales, provinciales y municipales". Riquísima ‘confusión’ la que exhibe el patricio en esta frase. Los tributos son presiones y confiscaciones y el crecimiento sostenido con inclusión y redistribución del ingreso es un desbalance fiscal. Y la culpa la tienen los ejecutivos de todos los niveles elegidos como representantes con el voto popular. Claro como el agua: angurria y golpismo. O, en boca de Macri, lo contrario de mezquindad.
Muchas veces en estos Apuntes se hizo referencia al uso de algunas palabras por parte de los que siempre gobernaron el país a su antojo. Los exponentes del poder fáctico llaman ‘consenso’ a la obediencia y ‘diálogo’ al dictado de órdenes. Pero en los últimos tiempos, el Jefe de Gobierno porteño usa una palabrita que debe haber incorporado recientemente a su desnutrido vocabulario: ‘soberbia’. Y la usa hasta el abuso. En tiempos de la esclavitud, se llamaba soberbio al esclavo que desobedecía las órdenes y se lo castigaba por ello, para que aprenda a ser más humilde. La humildad entendida como obediencia. La soberbia cobra el sentido de la desobediencia. Entonces, como La Presidenta desobedece –no consensua-  los mandatos del Poder Fáctico y no escucha las órdenes –no dialoga- es soberbia, por lo que merece un castigo.
Pero el autor de estos Apuntes no está pensando en el látigo. El flagelo que planean para Cristina es el silencio. Por eso, de un tiempo a esta parte, estos individuos protestan ante cada discurso de CFK desde los medios con hegemonía en decadencia. Por eso cada periodista desde esas propaladoras de estiércol llama ‘cadena nacional’ a todo discurso de La Mandataria. Como no pueden contraponer una palabra al proceso de transformación K, pretenden anularlo con el silencio. Al no tener la capacidad intelectual ni oratoria de Cristina y como no les da la cara para fundamentar el proyecto mezquino –aquí sí está bien usada- que defienden, intentan acallarla. Como saben que ni en sus fantasías más privadas obtendrían el apoyo popular de las últimas elecciones, tratan de socavar su legitimidad. Como no pueden anteponer un proyecto superador al que está en curso, quieren boicotearlo a través de la rebeldía tributaria. Como se dicen defensores de las instituciones aunque las desprecien con ostentación, presentan un proyecto de ley para condicionar la Cadena Nacional.
Laura Alonso, diputada nacional del PRO, presentó un proyecto de ley para suprimir el derecho que tiene el Estado Nacional previsto en el artículo 75 de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Sin vergüenza ni reparos, fundamenta su propuesta en el decreto-ley de la dictadura, que limitaba el uso de la cadena nacional a situaciones de extrema gravedad. Para la diputada, la voz presidencial debe anunciar malas noticias, es decir, la claudicación del representante ante el Poder Fáctico y no lo que más abunda, que son planes de inclusión y crecimiento. Para Alonso, "las recientes cadenas nacionales de la Presidenta de la Nación no han difundido mensajes que reflejen gravedad, excepcionalidad o trascendencia institucional", por lo que, desde su punto de vista, es necesario limitar "esta facultad drásticamente". Como no bastaron los argumentos autoritarios, apeló a la sinceridad. Aunque parezca mentira, la diputada advirtió que la Presidenta de la Nación podría "recurrir sistemáticamente al uso de la cadena nacional todos los domingos a las 23 para evitar que la ciudadanía acceda al programa televisivo periodístico de mayor rating", en referencia al programa de Jorge Lanata, que ya perdió siete irrecuperables puntos.
Y si de palabras se trata, Moyano apeló a la psicología al afirmar que le “sería imposible” votar nuevamente a Cristina porque el movimiento obrero sería “masoquista” si la eligiese para un tercer mandato. En su afirmación transforma la representatividad por el ser. El no representa al movimiento obrero sino que ES el movimiento obrero. Pavada de diván necesita. Muchas palabras se analizaron en este apunte y lo que puede hacer con ellas el Poder Fáctico. Terrorismo y masacre. Locura y tortura. Diálogo, consenso y soberbia por órdenes, acatamiento y sumisión. Tal vez, Moyano llamaría ‘masoquista’ al trabajador español que vote por un presidente que saque del pozo a ese maltratado país. Maltratado por una crisis que no es ni una epidemia ni un fenómeno natural, sino el resultado de los mezquinos, autoritarios y soberbios actos de los exponentes del Poder Económico, esos que tratan siempre de imponer los significados incorrectos.

miércoles, 18 de julio de 2012

Los vasos de la discordia

En estos días, una cadena de cafeterías de origen estadounidense salió a pedir disculpas por algo insignificante. O tal vez sea menos insignificante de lo que parece. Quizá pueda pensarse como un símbolo de lo que todavía falta para concretar las transformaciones necesarias en nuestro querido país. Quien no pidió ninguna disculpa fue el ex vicepresidente Julio Cobos, que no le teme al ridículo y tiene pretensiones a futuro. “Nunca me fui de la política” manifestó en un matutino sin aclarar cuándo entró, si es que alguna vez lo ha hecho. Lejos de arrepentirse por su medianía intelectual, amenaza con candidatearse para las legislativas del año próximo y –en un extremo de maldad- para las presidenciales de 2015. Otro que tiene aspiraciones a futuro es Hugo Moyano, aunque sin tener en claro a quién quiere representar. No conforme con haber construido una CGT a su medida –pero no armoniosamente-, afirmó que tendrá un INDEC propio y, a través de un documento de 21 puntos, hasta pretende tener su plan personal de gobierno. No sea cosa que esté diseñando Moyanolandia o algo parecido. Mientras estas cosas chistosas distraen la agenda de estos apuntes, se hace imprescindible la discusión de una reforma tributaria  para que la redistribución del ingreso se convierta en una realidad creciente.
Si los directivos de Starbucks se disculparon por usar vasos nacionales es porque muchos de sus clientes deben manifestar molestias por esas diferencias, aunque cueste creerlo. Muchos se sentirán como en casa al consumir un café en un recipiente tan norteamericano, a pesar de que deban pagarlo en pesos. Seguramente, serán los mismos que se quejan por las restricciones a la compra de dólares o a las importaciones, aunque no se animen a cacerolear por algo así. Este ignoto profesor de provincias, al manifestar sus críticas al modelo neoliberal en los noventa, recibía por respuesta algo así como ¿por qué no te vas a vivir a Cuba? Entonces, si un conciudadano se queja porque no puede disfrutar de un café en recipiente importado o decorar sus paredes con la moneda verde,  o se inquieta porque un organismo estatal controle su estado impositivo o impulse modestas restricciones a la especulación, o se brote por las indispensables medidas de inclusión, o se lamente porque nuestro país esté aislado del mundo, ¿no sería oportuno replicar con una pregunta similar, aunque con diferente destino geográfico?
Como broma o estrategia publicitaria, la disculpa existió. Lo oportuno sería disculparse por haber pedido disculpas. Quien no tiene esas intenciones es el ex vicepresidente Julio Cobos, que fue elegido por la Tribuna de doctrina como la esperanza despolitizada de cara al 2015. En su edición del domingo, La Nación publicó una entrevista no muy extensa –a tono con las cualidades del entrevistado- al radical mendocino con una presentación casi satírica: “El ex vicepresidente Julio Cobos rompió ayer el silencio y anunció que, si el radicalismo de Mendoza lo define, él será candidato a diputado nacional en las elecciones legislativas de 2013. Aunque evitó confirmarlo, ello lo podría posicionar políticamente con fuerza dentro de su partido para la disputa presidencial de 2015”. Y no conformes con ese chascarrillo, desternillan con que “cerca del ex vicepresidente imaginan, además, que puede capitalizar su perfil "opositor" al Gobierno. Defiende proyectos diametralmente opuestos en macroeconomía, inflación, inseguridad, educación, transporte, coparticipación, agro, uso de la Anses y del Banco Central, entre otras cosas”. Esto confirma que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra –en este caso ‘candidato’- y sugiere la dureza que ostenta en su rostro el no-positivo sujeto.
Lo no-positivo –que exhibe el tono despolitizado- es lo que define esa forma de posicionarse en una no-posición. El anti no se ubica en ningún lado, porque siempre debe ser anti. Y en esa desubicación, el camino es errático. Por eso CFK aclaró en la reunión con representantes gremiales, que nunca recibiría “nada anti-nada”, porque no puede haber diálogo con un interlocutor desubicado. Los proyectos diametralmente opuestos de Cobos representan la contracara del proyecto en curso, que –con sus contradicciones y tropiezos- ha alcanzado muy buenos resultados. Los índices de indigencia y pobreza han disminuido muchísimo y el desempleo está muy cerca del pleno empleo. Los niveles de consumo son crecientes y van más allá de los productos básicos. Y una extensa lista de logros nunca alcanzados desde el retorno a la democracia. Si las propuestas del ex vice son diametralmente opuestas, ¿hacia dónde quiere llevarnos? ¿A las pesadillas del pasado?
Según la consultora Ecolatina, que no es de Moreno sino del ex ministro de Economía Roberto Lavagna, el porcentaje de la deuda pública sobre el PBI está por debajo del promedio de las economías avanzadas -108 por ciento- y menor que el resto de los países de América Latina, 50 por ciento. El pago de intereses insumió el año pasado algo más del 13 por ciento de los recursos tributarios de la Nación, cuando en 1997 representaba 26 por ciento y en 2001 el 45 por ciento. El próximo 3 de agosto el Estado argentino cancelará el Boden 2012, que salda la deuda de los ahorristas afectados por el corralito y la pesificación. Desde la reestructuración de la deuda en 2005, la economía argentina se maneja con las decisiones soberanas del Poder Político y no con los dictámenes del libre mercado financiero especulativo, defendido con garras y picos por los economistas ortodoxos. Basta recordar que el diminuto Cobos salió en defensa de la inmobiliaria que evadía sus responsabilidades impositivas hace apenas unos días. Y desde la anodina posición de la defensa a las garantías individuales y la libertad de opinión.
Tampoco tiene mucho para ofrecer la CGT moyanista. Su Secretario de Prensa, Omar Plaini, anunció en conferencia de prensa que la conducción de la central obrera elaborará un plan estratégico de 21 puntos para “para una nueva matriz económica, productiva, social y para la salud del país”. Desde la ruptura en su relación con el Gobierno Nacional, el camionero está desorientado y en su sinuoso recorrido puede atropellar a cualquiera, hasta al propio Scioli. Para Moyano, lo tienen “acorralado... ¡Pobre Scioli! Yo imagino que debe ser porque tuvo la osadía de decir que pretendía ser presidente en 2015. Por eso somos muchos los que no hablamos de 2015...”. Pero no corre peligro de que el Gobierno lo acorrale, ya se encerró solito en el laberinto de la derrota. Y Scioli está a un paso. Para evitarlo, deberá dejar de repartir sonrisas a todos los puntos cardinales y revisar cuentas y tributos de la provincia.
Porque lo que se viene, como una de las transformaciones más importantes y un abandono definitivo del oscuro país que nos legaron los dictadores y la entrega noventosa, es la tan esperada reforma tributaria. Una reforma que grave la renta a los que más ganan y afloje la presión sobre los que menos tienen. Para profundizar en la redistribución del ingreso, es imprescindible diseñar un sistema tributario progresivo, se enoje quien se enoje. Aunque muchos se quejen de las confrontaciones que esto puede provocar. Y los que aspiren a algo dentro del mundo de la política, deberán proponer mejoras a partir de lo construido, aprobado por más del 54 por ciento de los votos. De proponer algo distinto, que digan desde dónde hablan y cuál es el modelo de país que desean. Porque, aunque nos falta mucho, gran parte de los argentinos comprendimos las diferencias entre el maquillaje y las transformaciones. Gran parte de los ciudadanos aprendimos a vernos en el espejo de los países europeos, que se desangran de dolor para sostener la fortuna de algunos vivos. La redistribución se concreta redistribuyendo, no concentrando ni saqueando. El anarcocapitalismo –como lo definió La Presidenta- es el gran enemigo de estos tiempos y es el Poder Político elegido por el voto el que debe poner freno a su avidez predatoria. Como chiste del destino, reapareció Cavallo en algunos programas para defender las cruentas reformas que se están realizando en España. Eso nos ha llevado a la ruina y es imprescindible que se entienda. No importan los vasos, sino el contenido. O sí, pero eso es otra cuestión.

domingo, 15 de julio de 2012

Cuando el hilo se corta por lo más grueso

Un desperdicio de espacio. De mucho espacio. Eso es verdaderamente una cadena nacional. Encima, como pierde algunos puntos con el canal de la competencia, apela a la baratija más retrógrada para llamar la atención. Y eso que el rating lo mide un aliado, que dibuja los números a su antojo. Pelucas, tacos, gestos forzados, torpeza exagerada y, como siempre, mucho bullicio y griterío. Que muchos se ofendieron y con razón, no le quita patetismo a la escena. Tal vez no estaba en la intención ofender a nadie, aunque ofenda a su público todos los días con lo embrutecedor de su sello. Su extemporaneidad ofende. Y su angurria, que lo conduce a no tener límites, también. Pero no es el único que se disfraza. Moyano se puso el disfraz de opositor y quedó peor que con el que tenía antes. Scioli no decide con qué traje quedarse y, ante la duda, se pone todos. Y los evasores se disfrazan de víctimas y perseguidos y hay un coro que los apaña. Los dueños de las agencias cambiarias protestan porque cada vez tienen menos actividad y no saben de qué disfrazarse. Mientras en nuestro país muchos se quejan de llenos, en el Primer Mundo hay muchas razones para quejarse, pero sólo una es la más contundente: han sido estafados por los que siempre ganan.
Desde hace un tiempo, los periodistas opositores al Gobierno Nacional protestan –airados- por el uso que hace La Presidenta de la Cadena Nacional. Un poco confunden. No siempre habla por cadena. Algunos actos son televisados por los canales informativos pero por decisión propia. La Cadena Nacional se anuncia y se puede constatar en los canales de aire. O son brutos o son malos. En otros tiempos, cuando los presidentes hablaban por cadena nacional, los ciudadanos nos preocupábamos. Y si hablaban los ministros de economía, que eran más importantes que los propios presidentes, la presión arterial alcanzaba récords de cotización en la bolsa y la taquicardia marcaba variados ritmos de jazz. La cadena nacional agregaba dramatismo al drama cotidiano de las continuas crisis. Entonces nadie se quejaba porque cada discurso presidencial era el anuncio público de la derrota del poder político en manos del poder económico. Los discursos presidenciales eran una claudicación y provocaban más angustia en los ciudadanos y cuantiosas ganancias para los poderes fácticos. Como hoy no pasa nada de eso y cada anuncio es un triunfo de la política sobre la economía, como nadie se angustia ante un discurso presidencial, los carroñeros de siempre protestan y tratan de instalar un clima de adoctrinamiento. “La cadena nacional la pagamos entre todos”, dicen, con tono inteligente. En realidad, TODO pagamos entre todos, desde las cosas públicas hasta las cosas privadas. Hasta las grandes fortunas que disfrutan unos pocos las generamos entre todos. Acá y en cualquier parte del mundo. Cuando protestan por el uso de la cadena, lo que quieren es silenciar la voz de CFK para manipularla a su antojo.
Los discursos de La Presidenta anuncian transformaciones que los desesperan. Transformaciones que en Europa son necesarias, antes que las medidas de ajuste que tanto daño nos han hecho y están haciendo en muchos países de la zona. “Mal” para los que aplauden los ajustes del Primer Mundo; “mal” para los que –con desconocimiento de causa- afirman que ahora deberán pagar lo que gastaron; “mal” para los que están atravesados por tanta desmemoria. Los que deberán pagar el ajuste no son los que se llevaron la plata. La No-Patria Financiera se llevó todo sin producir más que angustia y descalabro en los pobladores. CFK lo ha dicho en una de las últimas cumbres del G-20: los actores del sistema financiero se están llevando todo y los estados deben poner un freno. Porque las grandes fortunas internacionales también las pagamos entre todos. Por especulación, explotación y corrupción se producen esas enormes cifras y generan la pobreza de los pueblos. Tal vez ha llegado la hora de que empiecen a devolver gran parte de lo que impunemente se han llevado.
El poder político, elegido por el voto popular debe marcar las reglas del juego en todos los puntos del planeta. Los mandatarios de cada país deben controlar y someter a las leyes a estos inmundos carroñeros que sólo ven en ‘la cifra’ la única razón de su existencia, aunque dejen a su paso la mayor desolación y pobreza. Sin pretender poner como ejemplo los momentos transformadores que está viviendo nuestro país –pero con la notoria intención de hacerlo-, las últimas medidas del Banco Central y de la AFIP van en ese sentido. Que la inmobiliaria Jorge Toselli esté inhabilitada temporalmente por no haber presentado las declaraciones juradas en los últimos años es una pequeña señal.  Que todo se haya desencadenado por las palabras de La Presidenta en un acto a partir de las declaraciones maliciosas de uno de los socios es casi anecdótico. Que salgan a defender a los evasores algunos de los exponentes de la oposición es una vergüenza. “Usa a la AFIP para perseguir al que piensa distinto, como la Gestapo”, dijo Ernesto Sanz, el que con tanta brillantez había dicho que la AUH se iba por la “canaleta del juego y de la droga”. “Se nos están afectando las libertades individuales” se quejó el iluminado Cobos. “Fue un claro acto intimidatorio, impropio de la investidura presidencial”, manifestó Gil Lavedra. Para estos impresentables evadir es pensar distinto o libertad individual y denunciarlos es un acto intimidatorio. Y lo peor de la no-política fue expresado por el diputado del PRO, Federico Pinedo: “es poco democrático que la Presidenta utilice la cadena nacional para agredir a un ciudadano que no comparte las políticas del Gobierno”. Evadir, en este caso, es no compartir las políticas del Gobierno. Por si no ha quedado claro, ésta es la mejor manera de favorecer la acumulación malsana en perjuicio de los muchos. Aunque sea un caso menor, es uno entre muchos. Así habrán comenzado los buitres que sobrevuelan Europa. Que se quejen estos tipos es un claro indicio de que la política del Gobierno Nacional está bien encaminada.
El Banco Central, estrenando su nueva Carta Orgánica, está dando claras señales en la domesticación del capital desaforado. “Donde uno mete el dedo, sale pus” declaró Néstor Kirchner a poco de asumir la Presidencia que cambió La Historia. La suspensión de la compra de divisas para atesoramiento es “un paso adelante para la pesificación de las operaciones inmobiliarias”, expresó Mercedes Marcó del Pont. La comercialización de propiedades en dólares es una severa distorsión que ha quedado de los noventa y produce una anomalía en el pensamiento de muchos operadores. Acostumbrados a recibir dólares por los ladrillos, ahora no quieren saber nada con los pesos. Cuesta mucho sacar hábitos arraigados y las costumbres especuladoras. Hasta llegan a decir que las propiedades en pesos van a tener un valor superior que en dólares. En la cotización de las propiedades también hará falta una regulación, porque se ha descarriado a niveles alarmantes.
Y con esto de las restricciones a la compra de dólares las agencias de cambio están perdiendo lugar. Claro, se expandieron como hongos con la fiebre especuladora y ahora muchas deberán transformarse en otra cosa. Pero ahí saltó otra ficha. En los últimos cuatro años, muchas de estas casas de cambio presentaron quebranto en sus balances, lo que llama la atención en un contexto de record de fuga de capitales. Raro. La AFIP tendrá un enorme protagonismo en las próximas semanas. Y un poco de demonización también, porque comenzará a detectar evasores a partir del consumo de servicios que superen los mil pesos.
El Mercado se regula solo pero en su propio beneficio. Cuando existe la voluntad de distribuir el ingreso de manera equitativa, son los Estados los que deben regular el rumbo de la economía. Y controlar a los buitres, carroñeros, especuladores que no producen nada más que pobreza y malestar en las sociedades donde ponen el pie. La economía real es la que sirve a los ciudadanos. El resto es una ficción. De las peores.

jueves, 12 de julio de 2012

Cristina y las tostadas de la locura


Nuestro país está en manos de una orate, ciclotímica, bipolar, con trastornos hormonales y emocionales. Cada tanto, los medios con hegemonía en decadencia sacuden el polvo a viejas teorías psiquiátricas para convencer –es un decir- de que La Presidenta es candidata a la camisa de fuerza. O que sus decisiones están inspiradas en el desquicio de su enferma mente más que en convicciones fuertemente ideológicas. Algunos analistas económicos aseguran que el Gobierno Nacional entró en pánico y por eso toma las medidas que toma. Como no pueden discutir en el terreno de la política, intentan trasladar el eje hacia el corpus de la psiquiatría. ¡Qué locura! ¿No? Sin embargo, cada vez son más los que se manifiestan a favor de nuestra Humana Mandataria, quien, en medio de un profundo discurso conmemorativo por el 9 de julio, es capaz de retar de mala manera al camarógrafo de un canal. Claro, otros presidentes cuidaban el protocolo, hablaban con voz engolada, leían o recitaban un discurso de catálogo; vaciaban de contenido todo contenido; ignoraban por completo al público, como una metáfora de su accionar presidencial; sonreían a las cámaras mientras ordenaban hundir el país. O los representantes de los países europeos que –como diría Serrat- “firman sentencias de muerte, pero con buena letra”. Entonces, no debe llamar la atención que gran parte de los ciudadanos argentinos prefieran esta locura presidencial a la cordura neoliberal que tanto daño ha hecho en estas tierras y las hará, seguramente, en los países del viejo continente.
Michel Foulcault, en su libro “El orden del discurso”, desarrolla los principales mecanismos de exclusión que utiliza el discurso hegemónico para impedir el acceso de otras voces, como acción fundamental en la puja por el poder. Uno de esos mecanismos utiliza la locura como herramienta: convencer de la locura del adversario permite descalificar su discurso. Esta descalificación tiene dos dimensiones: el discurso del loco es tan desquiciado, incoherente, que no merece ser escuchado; o el discurso del loco es tan iluminado y brillante que no llega a ser comprendido por todos, por lo tanto, no debe ser escuchado. Los intentos infructuosos de descalificar a La Presidenta con el mecanismo de la locura tienen como objetivo, precisamente, vedar su palabra y convoca a desoírla. O su discurso es muy abstracto o muy delirante y por eso, no debe ser escuchado.
Lo que quieren evitar a toda costa es que cada vez sean más los que se sumen a esta cruzada transformadora. Lo peor que les puede pasar –y ya está pasando- es que su discurso sea cada vez menos hegemónico, que sus verdades sean desmentidas todos los días, que sólo puedan convencer a los enojados permanentes y receptores de prejuicios. Porque el discurso de Cristina tiene una llegada indiscutible; porque tiene una chispa que lo ilumina; porque no sólo anuncia una medida, sino que explica sus motivos y sus posibles resultados; porque involucra siempre a Todos; porque desborda futuro y entusiasmo; porque es puro contenido y acción; porque contagia, impulsa, invita; porque ya han superado largamente las cinco tapas negativas y no han podido derrotarlo. Por todo eso y mucho más, el discurso de Cristina debe rozar la locura. Ellos necesitan que sea visto como una locura, como un despropósito, como un desquicio, antes de que se vean atrapados por las telarañas de la ley.
La locura de Cristina convoca a la unidad, pero no como una abstracción superficial, sino como una acción con profundo contenido solidario. Para eso quiero a los argentinos unidos y organizados. No es una unidad para cualquier cosa, es una unidad para ayudar a los demás, es una unidad para darle al que todavía le falta el trabajo, es solidaridad y es justicia por la que venimos luchando desde hace más de doscientos años”. También compartió su desayuno con los asistentes cuando contó que se le quedó atravesada una tostada al ver la tapa del diario español “El País”, con la foto de un “pelado peligroso” con su dedo en alto. “Hoy nos encontramos con un mundo dado vuelta, tan interconectado que no hay posibilidad de no recibir un coletazo”, explicó CFK y resaltó que “no estábamos equivocados cuando planteábamos la necesidad de producción y capital”. La locura iluminada, la que no se comprende: “Miren las cosas que hemos podido resolver y por eso hoy nuestra región, y en ella la Argentina, tiene un protagonismo inédito. Lo podemos ver y razonar a partir de nuestros recursos, de nuestras potencialidades, de nuestra producción. Por eso, este 9 de Julio debe servir para que cada argentino, piense como piense, provenga de donde provenga, sepa que no se puede dejar engañar nunca más. Ni tampoco ver en otro hermano que está en otro partido o que piensa diferente o que viene de un lado diferente, a un enemigo”. Y su locura es contagiosa: “aquí están los secundarios y los universitarios y también los que están en los barrios trabajando. Yo quiero que ustedes, jóvenes universitarios y secundarios también, como lo hacíamos nosotros, vayan a los barrios junto a los más humildes porque allí se aprende lo que sufre el pueblo, las cosas que necesitan, ahí uno adquiere la sensibilidad que nunca más pierde. Porque es en la juventud, porque es en la edad en que aprendés a incorporarte a la vida, donde se te quedan fijados los conceptos y las ideas”.
La Presidenta ostenta una locura demasiado peligrosa para los angurrientos de siempre. Y lo que más los desconcierta, es que el delirio presidencial va en aumento. Desde 2003 se está expandiendo por todo el territorio y afecta al 54 por ciento de los ciudadanos, y tal vez más. Una locura como la del desendeudamiento. La deuda ha sido a lo largo de la historia un pesado lastre para el desarrollo nacional y su peso lo han pagado siempre los sectores más desprotegidos, generando más desprotección. En 2002, después de la explosión, la deuda pública bruta representaba el 160,4 por ciento del PBI y la deuda externa, un 95,3. Hoy, gracias a la demencia K, es el 41,8 y el 14,2 por ciento, respectivamente. Estos alocados números significan nada más y nada menos que soberanía para el manejo de nuestros asuntos, que ningún organismo internacional pueda decir lo que debemos hacer, que nadie va a tutelarnos ni moritonearnos, como en España. Así estábamos y así estamos por obra y gracia de la locura.
La cordura financiera neoliberal está haciendo estragos en Europa. En estos días se conoció el escándalo de la manipulación de la tasa interbancaria Libor como una nueva etapa de esta larga crisis del sistema financiero. Esta maniobra abarca a alrededor de 20 grandes bancos internacionales y un mercado de unos 500 billones de dólares, 4 veces el PIB de Estados Unidos. La tasa Libor es una referencia para préstamos en libras y otras monedas y se promedia entre las tasas que ofrecen los principales bancos. Como el mercado se auto-regula, los números se manipulan. A pesar de todo esto, algunos cuerdos locales califican de locura las medidas gubernamentales para frenar la especulación en dólares o para impulsar créditos a la producción por parte de la banca privada.
Pero la locura impulsa también los juicios a los civiles, cómplices y beneficiarios de crímenes de lesa humanidad. En Jujuy, comenzarán los juicios por secuestros y desapariciones durante la dictadura que tuvieron como escenario al Ingenio Ledesma. Además, se colocaron señales en la empresa y tres centros clandestinos de detención que funcionaron en esa provincia, en el marco de una actividad organizada por la Red Federal de Sitios de Memoria, a cargo del Archivo Nacional de la Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos. Ya son 34 los sitios vinculados al terrorismo de Estado en todo el país. Y con esto también se enojan los cuervos, perdón, cuerdos.
Y con todo lo que sea política manejando la economía. O perder poder. Por eso revolean números para manchar la pelota del Fútbol Para Todos, que cuesta menos de lo que denuncian y sus resultados permiten a muchos disfrutar de un espectáculo popular. De más está decir que ellos ganarían mucho más con la transmisión del fútbol. En definitiva, les molesta que los argentinos seamos cada vez más felices. La infelicidad de los muchos acrecienta sus ganancias. Los carroñeros de siempre salen a mordisquear la felicidad ajena y por eso arrojan tanto estiércol con sus tapas. Sin embargo, cada vez son menos efectivas. La tercera edición del “Happy Planet Index” (índice Planeta Feliz), organizado por la New Economics Foundation anunció que Argentina es uno de los 20 países más felices del mundo. ¡Cuánta locura hay en este planeta!

lunes, 9 de julio de 2012

La independencia como construcción

Ya nos estamos acostumbrando a rellenar los conceptos vaciados durante tantos años. Libertad, democracia, derecho eran, en plena dictadura, formas sin contenido. En todo caso, deseos por parte de los que padecían su ausencia. Desde hace casi dos siglos, nuestro país es independiente. Al menos en los papeles, porque durante gran parte de ese lapso y gracias al accionar de actores entreguistas no sólo dependíamos de las potencias dominantes sino que éramos casi una colonia encubierta. Las decisiones se tomaban afuera y los beneficiados eran unos pocos. Algunos intentos de romper con esa lógica terminaron en fracaso o en épica. Muchas veces en drama. En los noventa, el cinismo disfrazó la dependencia con la pertenencia. El Primer Mundo –del que formábamos parte, según nos decían- nos pasó por encima y terminamos como juguetes en desuso en un sótano poblado de humedad. Entonces advertimos que no sólo éramos dependientes, sino descartables. Desde ese cero del que partimos a comienzos de este siglo estamos avanzando en la construcción de algo distinto. Y debe ser bueno eso que estamos construyendo, un poco por los resultados, pero más por los enojados perpetuos. Cuando se avanza en un modelo de equidad, los que se incomodan son unos pocos. De lo contrario, son las mayorías los que manifiestan su disconformidad.
El término independencia no significa todo lo que sugiere. En el contexto de aquel 9 de julio era el último paso de un sueño comenzado en 1810, pero, a la vez, el primero de algo enorme. Y difícil, porque mientras unos deseaban la autonomía de toda potencia extranjera, otros querían permanecer ligados a un centro. Aunque parezca mentira, muchos desean aún esto último. Pero no a una nación extranjera, sino a un sistema destructivo que no tiene patria ni bandera, sino simple avidez. De eso nos venimos librando desde hacer unos años, con considerable éxito, a pesar de las voces que sugieren –con total impunidad- recomponer tan siniestras ataduras.
Como muchos analistas económicos, que están alarmados por las restricciones a las operaciones en dólares. Desde el 31 de octubre último, el equipo económico del Gobierno Nacional  ha tomado diferentes medidas para restringir la compra compulsiva de dólares para evitar un drenaje que puede resultar preocupante. Frente a la crisis global que parece no tener fin, resulta imprescindible cuidar las reservas y utilizar la moneda verde para lo que debe ser usada: no para rellenar colchones o decorar cajas de seguridad sino para afrontar operaciones internacionales por parte de las autoridades. Pero en las últimas semanas, La Presidenta sugirió, en sintonía con una propuesta del periodista Víctor Hugo Morales, la transformación de los depósitos bancarios en moneda extranjera. En parte por temor a una pesificación compulsiva y muy poco como símbolo patriótico, en ocho meses los depósitos bajaron de 14833 a 9001 millones de dólares, casi un 40 por ciento. En junio último hubo una caída cercana a los 500 millones.
Aunque todavía no se sabe cuál será el impacto que tendrá en los ahorristas –en muchos casos, acumuladores patológicos- la decisión de oficializar la prohibición para comprar dólares destinados a la adquisición de propiedades o el mero atesoramiento, la defensa de la moneda debe formar parte de la construcción independentista. La compra compulsiva de dólares por parte del 10 por ciento de la población no es un derecho, sino una anomalía muy dañina. Una distorsión que en otros países casi no existe. Algunos argentinos piensan hasta el precio del papel higiénico en moneda norteamericana y la sienten tan entrañable como el dulce de leche o las tortas de la abuela. Por eso, algunos caceroleros urbanos y propaladores de estiércol mediáticos salieron en defensa del derecho a la acumulación verdosa, como si se atentara contra la libertad de esos nobles ciudadanos.
También pusieron el grito en el cielo por la obligatoriedad hacia los bancos de otorgar créditos a la inversión a tres años y con una tasa máxima de 15 por ciento. “No les van a quedar ganancias -claman los desfachatados- entre lo que cobran con los préstamos y lo que otorgan por los depósitos”. Claro, se olvidan de decir que sólo están obligados a dar créditos sobre un cinco por ciento de los depósitos. Sobre una porción mínima es que van a ganar menos. Con el 95 por ciento de los depósitos podrán hacer lo que quieran, por ahora. Lo que molesta a muchos operadores del establishment es que sea el poder político el que maneje la economía. Para muchos dependentistas la economía se maneja sola sin intervención del Estado. Pero ya todos sabemos que cuando la economía –y más aún la nociva financiera- actúa a voluntad, todos padecemos las consecuencias. Todos no. Sólo unos pocos se benefician.
Desde la asunción de su segundo período, CFK apela a una política de seducción con los actores más poderosos de la economía. Pero cuando la seducción no alcanza, hay que apelar a la invitación. “Para sostener la inversión no solo necesitamos que esté presente la banca pública -afirmó por estos días- Por eso, le vamos a pedir a un grupo de bancos que, en un año, hagan lo que en cuatro años y medio hizo el Banco Nación por los trabajadores y por los empresarios argentinos”. Aunque es una invitación que disfraza una obligatoriedad. Ahora bien, ni Cristina ni Mercedes Marcó del Pont han dicho qué pasará si los bancos privados más importantes del país no responden como debieran, si no salen a ofrecer créditos a los empresarios que los necesiten. Una rebeldía de los poderosos requiere medidas poderosas. Deberá pesar en la memoria la intervención de YPF y la expropiación de las acciones de Repsol. Tanto para los bancos como para los monopolios mediáticos, que tienen hasta el 7 de diciembre para desarmar su ilegal hegemonía. Construir independencia es sancionar a aquellos sectores que no responden a las normas.
Como lo es también castigar a quienes pergeñaron el plan sistemático de robo de bebés durante la última dictadura. La recuperación de un nieto es la reafirmación de lo que los asesinos querían aniquilar: un país independiente para todos. Sus apropiadores quisieron re-educarlos para romper con la cuna subversiva, pero cuando los jóvenes reconstruyen su verdadera identidad, se recuperan los ideales paternos y la rebeldía es mayor que la que pretendieron extirpar. Estas historias que tanto conmueven, que emocionan por el amor en que se inspiran, hacen más independiente a nuestro querido país.
Porque la independencia se construye, no se declama. Algunos pueden decir que la independencia no es un absoluto. Y tal vez sea así. Con notoria mal intención, afirman que nuestra economía depende de otros gigantes; que cambiamos Inglaterra y EEUU por Brasil y China. Una diferencia que tal vez zanje esta cuestión: los dos últimos no nos quieren convertir en colonia, no pretenden condicionar nuestra economía doméstica. Y el límite entre acuerdos comerciales o condicionamientos coloniales debemos ponerlo nosotros. Tal vez esta sea la clave: la independencia no se concede, sino que se construye día a día, junto al otro, como un sueño colectivo, como un gran rompecabezas que deja afuera las piezas que no sirven y defiende con convicción lo que se ha construido, sean quienes sean los que intenten patear el tablero.

viernes, 6 de julio de 2012

Si no gano, no juego


Una frase como ésta puede aplicarse a numerosas situaciones y personas, desde el pibe que pone la pelota para el picadito en el baldío hasta un líder sindical que quiere renovar su mandato. Amo a este club pero me siento vacío, no tengo nada más para darle al club", declaró Riquelme después de que el equipo en el que jugaba perdió la Copa Libertadores. Los acostumbrados al estrellato se estrellan con más estruendo porque no están acostumbrados a perder. “¿Por qué dejaste de jugar en Boca?”, preguntarán, en el futuro, sus nietos. “Porque perdí”, responderá el envejecido abuelo Juan Román. Una respuesta similar recibirán los nietitos de Hugo Moyano, pero ante una pregunta diferente: “¿por qué rompiste la CGT?”. Los banqueros privados también juegan así, a ganar siempre y se enojan, no cuando pierden, si no cuando ganan menos. El Jefe de Gobierno porteño cuando no gana, cierra. O remata. Y algunos legisladores de la oposición hacen más o menos lo mismo: como no ganaron, embarran la cancha y con ese fin, dibujan una realidad insostenible. Por supuesto que hay caprichos y caprichos. El de Riquelme es anecdótico. Los otros caprichos tienen una incidencia mayor en la vida política nacional. Pero no llegan a ser escollos, apenas una molestia que, de tan reiterada, resulta una caricatura.
No conforme con la parodia de protesta del miércoles 27, el sector moyanista está decidido a llevar su debilidad al límite. El Ministerio de Trabajo no logró conciliar las partes que se empeñan a desintegrar la CGT antes de renovar sus autoridades. El ministro Carlos Tomada, en conferencia de prensa, explicó que “los sectores en disputa destacaron la necesidad de la unidad del movimiento obrero”, a pesar de que cada uno de ellos contribuye con su atomización. Los seguidores de Hugo Moyano se negaron a suspender la convocatoria al congreso nacional del 12 de julio, condición de los opositores para retirar las impugnaciones. “Nosotros seguimos adelante con el congreso del 12 de julio”, confirmó el judicial Julio Piumato, más allá de las consecuencias que esa decisión puede traer. O no. Tal vez no sea tan malo tener diferentes organismos que representen a los trabajadores. Quizá la ruptura puede conducir a una reformulación de las organizaciones sindicales, con una participación directa de los representados.
En diálogo con Página/12, Ricardo Pignanelli, secretario del Smata, consideró que  “Moyano no se va a resignar a ser uno más dentro de la CGT y esto lleva a la fractura”. “Resulta que hoy todos los que eran sus enemigos son sus mejores amigos”, sintetizó el mecánico. “¿Cómo le explico yo a mis compañeros que el año pasado fuimos a la cancha de River a apoyar el modelo y hoy, con la crisis que hay en el mundo, mando a todos los trabajadores en contra del Gobierno?”, se preguntó. Por supuesto, en contradicción con lo que quiere demostrar el camionero, el que cambió en poco más de un año fue él y no el Gobierno Nacional. Hay dos moyanos bien contrapuestos y es difícil –y hasta innecesario- dilucidar cuál es el verdadero. Eso sí: los dos están agotados. “Tiene que haber un cambio positivo, un cambio para que la CGT, más allá de los reclamos, lleve propuestas y debate, entendimiento, asuma el rol que tiene que asumir la CGT según los momentos que pasa el país –resumió Pignanelli- La defensa del modelo es fundamental para eso”.
Aunque muchos se pregunten –con evidente cinismo- cuál es el modelo, salta a la vista que, con tropiezos y algunas contradicciones, existe un sendero a seguir. Hay objetivos evidentes y decisiones que conducen a un país desarrollado e inclusivo. De no ser así, no estaríamos presenciando tantas transformaciones. Eso transmitió el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, en un informe de gestión del Gobierno ante la Cámara de Diputados, durante casi cinco horas. El crecimiento del PBI en un 95,4 por ciento en nueve años, la creación de cinco millones de puestos de trabajo, el acceso de muchos al agua potable y cloacas, 1369 nuevas escuelas, 2,5 millones de nuevos jubilados, los más de 3 millones de niños que acceden a la AUH y el millón de netbooks repartidas. Una mezquina síntesis de medidas impensables después de la explosión de 2001. Pero los negadores no le temen al ridículo. En lugar de proponer sobre lo construido, como muestra de madurez política, niegan todo. El jefe del bloque de la UCR, Ricardo Gil Lavedra, cuestionó que Abal Medina no haya mencionado la palabra ‘inflación’ y destacó que “el relato, la exposición (del ministro) mejor dicho, es un cuento de hadas, no existe”. Y como fundamento de su negación, afirmó que “el mundo está mejor” y cuestionó los controles a importaciones, exportaciones y la compra de dólares. Que el mundo está mejor, más que un cuento de hadas, es una historia de monstruos. Y lo otro, es la defensa de un sector que no representa a la mayoría de los argentinos.
“El país que describe el jefe de Gabinete no tiene nada que ver con el país que siente la gran mayoría de los argentinos”, expresó el jefe del interbloque Frente Peronista, Enrique Thomas, que se refirió a “la inseguridad, la inflación, el uso de los fondos de la Anses y la distribución de la pauta oficial”. Más que la sensación de la mayoría de los argentinos, expresó la agenda de los medios hegemónicos con fecha de vencimiento. Difícil imaginar a un ciudadano común preocupado por la pauta publicitaria que el Gobierno destina a los medios, que sólo representa un cinco por ciento de la totalidad de la torta. El diputado Thomas fue el que presentó la medida cautelar para impedir la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para beneficiar al Grupo Clarín. El Jefe de Gabinete no se dejó amilanar y advirtió que “hay sectores minoritarios, pero peligrosos, a los que les interesa que a la Argentina le vaya mal”, a los que calificó como “profetas del desánimo”.
Desánimo que no hace mella en el ánimo de La Presidenta, que anunció que los bancos privados estarán obligados a otorgar créditos por el equivalente al cinco por ciento de sus depósitos. Con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, ahora la política puede actuar sobre el sistema financiero. Esta nueva medida promueve que los bancos otorguen unos 15000 millones de pesos en préstamos a la producción, con una tasa fija que no podrá superar el 15 por ciento anual y un plazo mínimo de tres años. Además, la mitad de estos créditos deberán estar orientados a las Pymes, lo que permitirá un desarrollo de los sectores medios de la producción. “No me vengan con el cuento de que nadie les va a pedir crédito –anticipó CFK- Si los bancos ponen condiciones y tasas para que no les venga a pedir nadie, eso es lo que va a pasar. El Banco Central les va a establecer las condiciones con las que tienen que lanzar los préstamos para la producción”. Para que quede clara la ecuación: crédito, producción, trabajo, consumo. Cuatro palabras que resumen lo que otros niegan: el modelo. Y como eje indiscutible, la inclusión.
Mientras la esperanza blanca bonaerense fracciona en cuatro partes el medio aguinaldo y el insustancial líder porteño cierra la Unidad de Terapia Infantil de un hospital y remata la concesión del zoológico, con edificios declarados patrimonio histórico, el modelo K apunta al crecimiento. En todas sus dimensiones. Después de quince años, se condenó a los responsables del plan sistemático de robo de bebés durante la dictadura. Casi todos los que se oponen a este modelo, no celebran estos fallos. Memoria completa y pacificación del país, dicen. Claro, a muchos, el agua les está llegando al cuello. Esa necesidad de pacificación apunta a terminar con los juicios. La semana que viene comenzará el juicio en Jujuy por la “Noche del apagón”, que involucra a los dueños del Ingenio Ledesma. Con lentitud, los beneficiados de la dictadura comenzarán a ser juzgados por su responsabilidad en el secuestro y desaparición de militantes y delegados gremiales. Beneficiados e impulsores de un modelo económico que buscó imponerse a sangre y fuego. La impunidad los abandona y por eso están desesperados. Lo único que altera la paz es su avidez desmedida, que no cesa de explotar los recursos del país en beneficio de sus golosos bolsillos.

Un triunfo que no es tal

Las elecciones siempre inspiran alguna reflexión sobre la importancia de este acto cívico tantas veces extirpado de nuestra historia ...