miércoles, 31 de octubre de 2012

Las bestias al desnudo


En una reciente encuesta de Ibarómetro, el 60 por ciento de los consultados se mostró favorable a la intervención estatal en la economía, lo que rompe con el sentido común de décadas pasadas. Un poco más del 20 por ciento, en cambio, considera que la libertad de mercado debe reinar en nuestro país. Nada, una minoría con la que no se puede –ni se debe- negociar. Un porcentual menor que refleja el pensamiento de los que se creen dueños del país, de los que han pugnado siempre por gobernar el destino de la economía doméstica en perjuicio de la mayoría. Sin embargo, a pesar de los números, se resisten a acatar normas y leyes que puedan disminuir su poder de daño. El Grupo Clarín y su estrategia de acomodar jueces para esquivar el 7D es sólo uno de ellos. En el reciente Coloquio de IDEA realizado en Mar del Plata, muchos empresarios reconocieron que el incremento de los precios forma parte de la puja redistributiva y que casi siempre se produce por simple especulación. Pero hay más: la exportadora de cereales Bunge será sancionada por evasión impositiva y seguramente no será la única. Estos poderes fácticos están acostumbrados a obrar a su antojo en detrimento de todos. Incontenibles y voraces, están a la espera de un descuido para dar sus dentelladas. Pero ahora empieza a haber un Estado que se anticipa a sus jugadas y elabora medidas y leyes para contenerlos.
Aunque las cifras del INDEC sean periódicamente cuestionadas, no son las responsables de la inflación. Que los productos de la canasta básica tengan una inercia ascendente, cuando nada justifica ese movimiento, significa que hay mucho de especulación y angurria. Sin embargo, lo que desconcierta es que las grandes cadenas de supermercados ofrezcan productos con precios rebajados y muchas veces a la mitad con el famoso 2x1. Si un día a la semana pueden renunciar a parte de sus ganancias, ¿por qué no lo hacen siempre en porcentaje menor para eliminar un elemento de angustia en la economía cotidiana? ¿O es que lo hacen por costumbre? "Las expectativas de incremento de precios –analizan los pensadores del Plan Fénix- generan un comportamiento 'cultural' inflacionario que opera como crucial mecanismo de propagación". Si bien los medios opositores toman el tema de la inflación como herramienta principal de hostigamiento, no son los inventores del incremento de precios. Quizá sólo sus difusores y amplificadores. Aunque las cifras de inflación no son todavía significativas, hay que cortar con esta espiral especulativa antes de que se haga incontrolable.
Más aún cuando la comercialización de los productos básicos está en pocas manos. No se trata de la distribución del ingreso entre burguesía y proletariado, sino, en todo caso, entre las corporaciones y los trabajadores. Y sobre todo cuando no se sabe cuál es el valor real de las cosas. Las medidas que el Gobierno Nacional ha tomado al respecto son tímidas e insuficientes. El Mercado Central de Buenos Aires ha aportado enormes beneficios a los consumidores y por eso debería expandirse a todo el país. La página web inaugurada hace unos días, en la que se exhiben unos 350 productos con los precios y las ofertas de cada supermercado, es una prometedora iniciativa de la Secretaría de Comercio. Pero apelar a la buena voluntad no alcanza para frenar tanto abuso por parte de los especuladores de siempre. Ya no se los debe invitar, sino intimar a que sintonicen sus pretensiones de acuerdo con la realidad del país.
El Estado tiene las herramientas necesarias para amoldar el mercado a los requerimientos de la mayoría. El caso de la exportadora de cereales Bunge puede ser un buen ejemplo. Entre 2004 y 2009, esta multinacional evadió el pago de impuestos con la triangulación de exportaciones, la liquidación inadecuada de retenciones y el uso de facturación falsa. Como tiene una deuda fiscal de 1818 millones de pesos, la AFIP la excluyó del Registro de Operadores de Granos, lo que significa la pérdida de un conjunto de beneficios tributarios. Y otras empresas del sector están en la misma situación. El castigo que reciben no es una multa, sino una reducción de beneficios. Quizá el próximo paso sería la recuperación de la Junta Nacional de Granos, para que sea el Estado el que se encargue de la exportación de los productos de nuestra tierra y no multinacionales carroñeras con madrigueras en paraísos fiscales.
Y si el Estado no cuenta con esas herramientas, tiene el poder para crearlas. En estos días, comenzará el tratamiento del proyecto de ley para regular el mercado de capitales en las comisiones de Finanza y Presupuesto de la Cámara de Diputados. El objetivo de esta iniciativa es poner fin a la autorregulación y fortalecer la capacidad de supervisión, fiscalización y sanción de la Comisión Nacional de Valores, funciones que están, por ahora, en manos de entidades privadas. Además de abrir la participación en el mercado de capitales a otros actores, se podrán impedir aquellas acciones especulativas relacionadas con el lavado de dinero. Pero también se reemplazará una norma que fue impuesta en 1968 por la dictadura de Onganía. Una buena forma de dejar atrás esos pasados nefastos, que urdieron una trama siniestra para beneficiar a los poderes fácticos.
Claro, en la última dictadura la cosa fue peor. Todavía estamos destejiendo esa red, a casi treinta años de su finalización. El ministro de la Corte Suprema, Raúl Zaffaroni, brindó una charla en la tercera jornada del ciclo “Poder Económico y Terrorismo de Estado” que se desarrolló en la UBA. “La historia argentina se resume en la puja entre dos modelos de país: mercantil-portuario contra un productivismo mediterráneo; federales contra unitarios o liberales contra un movimiento nacional y popular –comenzó el Juez- Cuando los grupos económicos no pudieron imponer su modelo de país, entraron de lleno en los crímenes de Estado masivos”. La Justicia está investigando más de seiscientas empresas cuyos dueños fueron obligados bajo tortura a vender o transferir acciones, por lo que el concepto de terror se relaciona con el rol de los civiles.
El más conocido de estos casos es el de Papel Prensa, que permitió que la distribución del insumo gráfico quedara en manos de tres diarios. Con lentitud –demasiada, tal vez- se está juzgando a los beneficiarios sobrevivientes, a los que no les queda mucha cuerda, pero sí poder de daño. Tanto como para producir la danza de los jueces en el juzgado donde se puede trabar el artículo 161 de la ley de SCA. El Monopolio no sólo acomoda jueces a dedo, sino que los adorna con viajes a Miami. Algunos jueces renuncian a tanta presión y otros son recusados por el Ejecutivo. La bestia se resiste y denuncia ser atacada.
No se puede acordar nada con esos sectores. Sobre todo con los que no respetan ni la vida. En Santiago del Estero –como en otras provincias- es común la existencia de bandas armadas que asesinan campesinos para que los terratenientes puedan quedarse con las tierras. Aunque se haya firmado una carta de intención entre las organizaciones de base y el Estado provincial, es la Justicia la que debe condenar a esos criminales. Los que más tienen matan para tener más, como lo hacen desde siempre. Sólo un Estado comprometido con los más vulnerables puede detener a estas bestias en todas las manifestaciones que su avidez inventa. Y éste es el momento adecuado para hacerlo.

lunes, 29 de octubre de 2012

Un Estado como herencia



La conmemoración del segundo aniversario por la muerte de Kirchner encontró a la militancia dispuesta a realizar múltiples encuentros. Emociones profundas que se mezclaron con alegría y se caracterizaron por la variedad. Lágrimas y risas, porque ya no está pero no se fue; no nos dejó huérfanos ni en la ruina. El intento de los carroñeros por exaltar su figura para empequeñecer la de Cristina no da resultado. El vidrio ya no forma parte de la dieta de muchos argentinos. Una de las herencias más importantes que dejó Kirchner fue la convicción de que el país soñado es posible y está a la vuelta de la esquina o apenas un poco más allá. Y que no hay que pedir permiso a nadie para realizar las transformaciones necesarias. También, y esto es muy importante, que un tropezón no es caída, sino una excusa para tomar envión. Claro, no todos saben transformar un tropiezo en impulso. El socialismo en Santa Fe cuando trastabilla, parece que se zambulle y le cuesta retornar a la superficie. A más de una semana de la crisis policial desatada por la implicación de Tognoli en delitos de narcotráfico, las medidas son erráticas, tímidas, temerosas. Cuando un representante no sabe bien a quién debe representar ocurre esto: el camino se convierte en un laberinto del que resulta muy difícil escapar.
Y si las medidas son confusas, las declaraciones producen extravío. “Tenemos un gran compromiso de que esto no pase a la impunidad como tantos casos anteriores –declaró Hermes Binner en una entrevista radial, sin especificar a qué casos se estaba refiriendo ni qué hacer con ellos- Esta es  la primera vez que ocurre en la provincia de Santa Fe un hecho de esta naturaleza y vamos a trabajar a partir de allí para avanzar en la denuncia y en la investigación de los hechos que pueden comprometer las políticas en una seguridad mejor para la  provincia". Nada de nada. Una frase del peor de los catálogos. ¿Qué es lo que ocurre por primera vez en la provincia? ¿Que el Jefe Máximo de la policía esté implicado en el narcotráfico o que salga a la luz? "Tognoli llegó a ese lugar por el escalafonamiento –argumentó el ex gobernador para justificar el nombramiento de semejante personaje- pero además porque tiene una foja de servicios en blanco. Para nosotros es de vital importancia tomar este caso como un caso índice. Comenzar a investigar, abrir canales de participación que permitan encontrar la solución del problema que nos aqueja".
Importante aclarar que no estamos ante una epidemia o un fenómeno climático, sino del resultado de la inacción política. El problema de la corrupción policial y el narcotráfico –sigue Binner- “es un tema muy difícil […] Cuando preparamos el programa de gobierno, allá por 2006, planteamos el tema de la seguridad como un tema que no teníamos por dónde entrarle”. ¿Acaso esto no es una confesión de su inoperancia? Pero lo que viene es peor: “no teníamos un acercamiento hacia adentro de la fuerza. Por lo tanto, nos manejábamos con el escalafonamiento y con la foja de servicios para los ascensos. Esto se dio durante todo este tiempo. Lo que nadie imaginó fue que el punto de partida de la investigación era el jefe de policía". Jamás pensó el ex anestesista que las fuerzas de seguridad deben ser conducidas por el poder civil y no se puede transformar lo que no se conoce. Y lo confiesa sin ponerse colorado.
Pero además, el tema le resulta ajeno a su gestión. Si bien el narcotráfico es un delito federal, eso no significa que la policía provincial pueda ser cómplice. Y en este caso, el ex candidato presidencial se lava las manos y desparrama responsabilidades hacia las fuerzas de seguridad nacionales, en la que no debe haber angelitos, tampoco. Porque Tognoli fue puesto al frente de Drogas Peligrosas por el propio Binner y un jefe no debe ser elegido sólo por el escalafón ni tampoco dejarlo sin control en su accionar. En realidad, es el propio socialismo el que genera los problemas y espera que otros se lo solucionen.
Como en sus políticas educativas. La nueva currícula para la educación secundaria es a todas luces un despropósito. Si el polimodal reducía la cantidad de horas de historia y geografía y las amontonaba en una negación de las disciplinas llamadas Sociales, lo que se viene es mucho peor. No sólo con la historia y la geografía, sino también con la biología. Porque para la educación socialista, con un año de cada una de ellas alcanza y sobra. Así es. En los próximos años, los estudiantes tendrán sólo un año de historia, geografía y biología. Sólo un año. Y le echan la culpa a la reforma nacional. Un año para contar ocho siglos de historia. Un año para conocer la geografía del planeta. Un año para conocer la vida. Su propuesta educativa elimina más contenidos de los que eliminaba el Plan Federal, mientras el gremio sólo se ocupa de la preservación de los puestos de trabajo y no de la calidad de lo que se difunde. Si un profesor de historia o geografía debe convertir sus horas para dar Expresión Corporal o Convivencia, no hay ningún problema para los representantes sindicales. Si los jóvenes terminan su secundario sin saber muy bien qué hizo San Martín o Napoleón, no importa, porque sabrán mover el cuerpo con armonía y podrán planificar salidas a los parques más bonitos de la ciudad. Y no aceptan modificar una letra, a pesar de todas las protestas. Soberbios y brutos, la peor combinación para un equipo gobernante.
Aunque suene odioso, vienen bien las comparaciones. El Gobierno Nacional tiene sus asperezas y sus puntos oscuros. Alguien dirá “nadie es perfecto”. Habría que discutir en serio la necesidad de seguir teniendo en nuestro vocabulario un término tan inalcanzable como ‘perfección’, cuyo fin no es reflejar algo de existencia real sino crear frustraciones para quienes lo inventaron. Pero será para otro apunte. El equipo conducido por La Presidenta sabe dónde pisa y por qué pisa. Si hasta ahora no le ha dado trascendencia a la inflación, por ejemplo, no es porque no tenga la capacidad de frenarla sino porque está tratando de que la solución no genere un nuevo conflicto.
Unas semanas atrás un trabajo realizado por la consultora D’Alessio Irol en el Coloquio de IDEA de Mar del Plata reveló que un alto porcentaje de los empresarios reconoce haber incrementado sus precios a la par de los costos salariales. Sin embargo, un 20 por ciento de los encuestados admitió que el aumento de los precios fue “mucho mayor al aumento de la mano de obra”. En muchas oportunidades, el diputado por Nuevo Encuentro, Carlos Heller, explicó que los incrementos son consecuencia directa de “la puja distributiva y no de la emisión ni del gasto”. Entonces, los formadores de precios tienden a aumentar su rentabilidad y para frenarlos “hay que meterse con ellos –afirma Heller- aplicando políticas impositivas que tengan progresividad cuando la rentabilidad está creciendo por la vía especulativa”.
Una reforma impositiva es una medida pendiente tanto del Ejecutivo como del Congreso. Por el momento, el Gobierno inauguró una página web donde se puede acceder a los precios de 350 productos, ofertas y descuentos en cada sucursal de nueve cadenas de supermercados de todo el país. Una manera de convocar a las bestias para que dejen de aumentar por costumbre. Pero si la persuasión no alcanza y la negociación no funciona, habrá que apelar a otras medidas. Controles de costos y ganancias, por ejemplo. O sanciones y multas. Un estudio de Ibarómetro señala que CFK obtendría casi un 48 por ciento de los votos si las elecciones fueran hoy y la imagen positiva alcanza un 54 por ciento. Pero lo más importante de esa encuesta es que más del 60 por ciento de los encuestados considera que la intervención del Estado en la economía debe ser muy activa. Y también en todo lo demás. Quizá ésta sea la herencia más importante que ha dejado Néstor Kirchner en su breve paso por la vida política nacional. Un cambio fundamental en la mirada de gran parte de los argentinos: un Estado que ya no es cómplice de los poderes fácticos sino aliado con las mayorías a las que debe representar. Y cuando La Presidenta dice que gobierna para los 40 millones, no se está olvidando de eso, lo está confirmando.


sábado, 27 de octubre de 2012

Un hombre que ya no muere


Mientras la burbuja socialista comienza a desvanecerse en Santa Fe, un nuevo aniversario de la muerte de Kirchner nos convoca a fortalecer el compromiso por un país mejor. Su figura se acrecienta, a la vez que las otras van menguando; su luz los deja en las sombras. Muchos pensaron que muerto el perro se acababa la rabia y por eso festejaron aquel 27 de octubre. Pero nada se acabó porque no había rabia, sino todo lo contrario. Todo lo que odian, temen y desprecian continuó y se agigantó. Esa letra marginada del diccionario se transformó en fundamental para nuestro vocabulario. Los detractores son los que más la usan, pensando que así demonizan el movimiento que sacudió nuestra modorra y nos desafió a pensar en un país distinto. Porque de eso nadie duda: desde 2003, Argentina comenzó a pertenecernos cada vez más. Y por eso la estamos transformando; por eso tanto enojo de aquellos que quieren que vuelva a ser el coto de caza de los angurrientos. Ahora hay un entre todos que era inimaginable y un para todos que poco a poco se va haciendo realidad. De la mano con la recuperación económica vino la consolidación afectiva y a cada paso se profundiza ese sentimiento que nos hace sentir orgullosos por todo lo que antes nos parecía ajeno.
Quizá lo que más caracteriza a este período es la instalación de la discusión política. Y no como en los noventa, cuando las charlas en bares y sobremesas rondaban por quién se llevó cuánto y el enriquecimiento ostentoso y meteórico de algún fulano. Hoy se debaten ideas y no delitos de guante blanco. No porque no los haya, pero de eso se encarga la justicia que, aunque lenta, vuelve a ocupar un lugar de prestigio y referencia, más allá de los tropiezos y los espectros que todavía pululan por algunos tribunales. Después de décadas de destrucción institucional, la reconstrucción va mostrando sus frutos. Más que nunca quedan en evidencia las intenciones nocivas de los que declaman generalidades. Los que cacarean por el respeto a las instituciones y la división de poderes son aquéllos que más las atropellan. Los que predican sobre la necesidad de diálogo son los que quieren dictar órdenes. Los que quieren el consenso, en realidad, exigen obediencia. Los que lloran ante las cámaras por la división y el enfrentamiento son los que añoran un pueblo sometido.
A la par de todo esto, estamos aprendiendo. Ahora sabemos que el FMI no ayuda a nadie, sino que contribuye a su hundimiento; que sus recetas son tan peligrosas como el más efectivo de los venenos; que sus consejos benefician más a quienes los predican que a quienes los reciben. También aprendimos que no somos europeos exiliados y que el primer mundo no lo es tanto. Y que las posesiones de los que más tienen, de alguna manera, nos pertenecen; que las grandes fortunas no se alcanzan con trabajo, iniciativa, sacrificio y esfuerzo sino con saqueo, explotación, corrupción y especulación. Y que no hubo estado ausente ni bobo, sino partícipe y cómplice de la inequidad. Y que la economía no es una ciencia y que cuando es libre como el viento hace estragos como un huracán.     
También aprendimos que la libertad de expresión no es el privilegio de unos pocos sino un derecho de todos. Y que junto con éste, está el derecho a la información. Que una opinión no es decir cualquier cosa sino una elaboración argumentativa que exige fundamentos. Que no es lo mismo una mentira que un punto de vista. Y que no hay una verdad ni muchas sino subjetividades que se entrelazan para la construcción de un imaginario colectivo. Y que detrás de un gran diario se escudan los patricios que se creen dueños de todo. Que las caras serias que dibujan las pantallas no son sinónimo de seriedad. Pero por sobre todas las cosas aprendimos que un gobierno puede soportar más de cinco tapas si defiende los intereses de las mayorías.
También aprendimos a confiar en un Gobierno. O, cuanto mucho, a no desconfiar tanto. Y a valorar los fundamentos más que las consignas; a pensar en proyectos más que en candidatos. Que la pobreza no es una epidemia sino el resultado de la ambición y que disminuye con la redistribución y no con limosnas. Que la solidaridad no es caridad, sino empatía con los más vulnerables. Que para conquistar derechos algunos deben perder privilegios. Que una familia puede tener muchas formas y que se puede elegir la identidad.
Y que la Justicia muchas veces llega, a pesar de los indultos y las leyes del perdón. Y que los militares no tomaron la iniciativa, sino que cumplieron órdenes de los que ahora comienzan a ser juzgados. Que Las Islas no se abandonan aunque se haya perdido una batalla. Que la memoria es esencial para construir el futuro y que un futuro construido con memoria siempre es mejor que el que se basa en la amnesia. Que la historia se construye desde el presente como faro para el porvenir.
También aprendimos que podemos cuestionar sin dejar de apoyar y que una crítica no es una ruptura. Y que una ley propuesta por el oficialismo y apoyada sólo por el PRO no es algo para celebrar. En este caso, la sospecha está fundamentada, porque esa agrupación representa la oposición por excelencia. No resulta un triunfo para el oficialismo que los únicos que la aprueben sean los exponentes del macrismo. Justo esta ley que tiene algunos puntos oscuros que se aproximan bastante a lo inconstitucional. Para Agustín Rossi, esta ley “es para resolver un problema que no es neutro, que perjudica a los trabajadores y a las pyme y beneficia a las grandes empresas”. Héctor Recalde, en una incómoda situación por haber presentado proyecto propio, afirmó que “hay que lograr que un trabajador no tenga que llegar a la Justicia para que le reconozcan un derecho”. En principio, esta norma tiende a evitar que los tribunales se carguen de demandas por indemnizaciones insuficientes y también el accionar de los abogados que alientan los reclamos aunque las cifras sean las adecuadas.
Explicaciones que parecen convincentes, pero el apoyo del PRO las descoloca. Federico Pinedo se ha opuesto a casi todos los proyectos oficialistas, a tal punto de haber considerado más importante la caprichosa actitud de Macri respecto del subte que acompañar a la delegación que se presentó ante el Comité de Descolonización a exponer el tema Malvinas. Ahora apoya esta ley. “Creemos que es bueno para los trabajadores que se hayan aumentado las indemnizaciones de manera sustancial –expresó en el Congreso- que exista actualización permanente de estas reparaciones, permitir la asegurabilidad de los riesgos del trabajo y generar previsibilidad para generar más trabajo”. Esto también lo hemos aprendido: casi todo lo que propone, sostiene o apoya el PRO debe ser perjudicial para las mayorías.
Muchos aprendimos, pero otros tantos se niegan. Tan es así que todavía confunden los alaridos de las bestias con sinfonías encantadoras; escuchan armonías en los gritos monstruosos; tararean, alelados, los estribillos carroñeros. Estos empecinados negadores piensan desde un sentido común en retirada y actúan como un conjunto de individuos más que como una comunidad de ciudadanos. Y apoyan lo que apoyan sin entender bien por qué.
Todavía quedan muchas cosas por aprender y muchos derechos por conquistar. Pero sabemos por dónde está el camino, ése que comenzó el hombre de los mocasines, el de la extraña dicción, el de la mirada bi-direccionada, el que se vestía mal, el que jugó con el bastón, el que no respetaba protocolos, el que se zambulló en la multitud. Ese hombre que jugó a ser presidente como ningún otro y nos propuso un sueño. Hombre inolvidable que se resiste a morir para siempre y convertirse en bronce.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Amontonados por el viento


Algunos exponentes de la oposición tienen ganas de juntarse aunque no saben para qué. Con mucho esfuerzo, logran superar las aversiones, pero no elaborar ideas. Macri, Moyano y el Momo comenzaron la semana conformando un trío que, lejos de sus intenciones, resulta muy gracioso. Tanto es así que se los puede ver muy sonrientes en las fotos que ilustran tamaño acontecimiento. “Sería la fórmula perfecta”, sintetizó el camionero, sin abandonar la sonrisa que congeló en su rostro desde que decidió conquistar a aquellos que siempre lo han despreciado. “Hay que superar las fotos –se emocionó Francisco De Narváez, agitando el rabo como faldero ante una golosina- Las fotos se suplantan, se reemplazan o, a veces, se separan. Hay que hacer un principio de acuerdo sobre cuestiones básicas”. Cuestiones básicas que sólo pasan por desterrar al kirchnerismo de la escena política para retornar al jolgorio neoliberal, como hicieron en Paraguay e intentaron en Venezuela o Bolivia. Como quiere la CIA en Ecuador, de acuerdo a las denuncias del ex embajador británico en Uzbekistán, Craig Murray. “Lo que me parece muy interesante de las experiencias de Sudamérica es que se está poniendo en cuestión el modelo neoliberal”, reconoció Chantal Mouffe, la politóloga belga. Por eso, a falta de fórmula más eficiente, el capitalismo salvaje quiere conquistar el mundo para socializar la crisis entre las mayorías para disfrute de las minorías.
Con los estragos que están produciendo en Europa, con los que han hecho en África y el tendal que dejarán en Medio Oriente, resulta difícil entender que sigan insistiendo. Ahora quieren re conquistar Sudamérica, que parece ser el mal ejemplo porque todo está funcionando mejor. Quizá por eso resulta ilustrativo que Murray haya publicado en su página web que la CIA invierte unos 87 millones de dólares para evitar que el actual Presidente de Ecuador, Rafael Correa sea re electo en los próximos comicios. “Esto va a abrir el camino a la campaña de la oposición para sobornar y chantajear a los medios y a funcionarios oficiales –precisó el ex diplomático en su página- Se espera una ola de escándalos mediáticos y picaduras de corrupción contra el Gobierno de Correa en las próximas semanas”. Los altos funcionarios estadounidenses no quieren repetir el error de Venezuela y desean que a mediados de febrero del próximo año triunfe una fórmula dócil con el Imperio. Pero las encuestas dan como seguro ganador al actual mandatario por un margen que resistirá cualquier operación oscura.  
Pero no tanto como la de la Fragata Libertad. Aunque gran parte de sus tripulantes e invitados ya están retornando, la historia no está resuelta y tiene sabor a complot. “Mientras yo sea Presidenta –expresó Cristina por Cadena Nacional- se podrán quedar con la fragata, pero ningún fondo buitre se va a quedar con la libertad, la soberanía y la dignidad de este país”. Y en verdad, no sería tan mal negocio. Si la nave vale mucho menos de lo que reclaman y sólo sirve para exhibir el insigne ocio de la valiente muchachada de la Armada. Pero si ganan esta pulseada, lo intentarán de nuevo. Además, como no aceptaron la re estructuración de la deuda, no deben ser reconocidos como acreedores. Este episodio no sólo es una discusión por plata, sino por hegemonía. “Lo que hemos vivido en estos días causa mucho dolor y lo digo como argentina”, confesó La Presidenta. Además, agregó que haber visto que “algunos, muy poquitos afortunadamente, defendían a fondos buitre que violando todas las reglas del derecho internacional embargaban a nuestra Fragata Libertad en un puerto africano, creyendo que van a presionar o extorsionar al país”. Poquitos pero indignan y molestan. Desde sus libelos se regodean ante la angurria de los buitres. Todo sirve para construir desánimo.
Mientras los carroñeros locales relamen sus fauces, el canciller Héctor Timerman vive en un avión, pero lejos de hacer turismo, trata de sumar voluntades. Ante él se comprometió el secretario Ban Ki-moon quien “aceptó utilizar los buenos oficios de su oficina para hablar con el gobierno de Ghana e intercambiar opiniones sobre cómo resolver este conflicto”. La consejera legal de la ONU, Patricia O’Brien, afirmó que había estado revisando antecedentes y era la primera vez en la historia que se daba un hecho así. El presidente de la Asamblea General, Vuk Jeremic, expresó, a través de un comunicado, su “grave preocupación por la situación y reiteró su llamamiento al gobierno de Ghana para que desista de su conducta y respete sus obligaciones en virtud de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar”. El presidente del Consejo de Seguridad, Gert Rosenthal, afirmó que “aquí hay un problema de derecho internacional que afecta no sólo a la República Argentina sino a todos los países del planeta y en ese sentido nosotros nos hacemos cargo del planteamiento del gobierno de Argentina”. Por eso, aunque los titulares que se escriben desde madrigueras festejen el inexistente fracaso de las negociaciones, Timerman sostuvo que “la Fragata Libertad va a ser liberada tarde lo que tarde, pero la Argentina no va negociar con los fondos buitre y no va a permitir que un grupo, operando desde guaridas fiscales que están en el Caribe, arrase con la dignidad y soberanía de un pueblo”.
Nada de esto entienden los organizadores del cacelorazo espontáneo del 8N. Y para evitar los excesos de la protesta anterior, elaboraron un manual que instruye sobre variados aspectos que deberán tener en cuenta los malhumorados manifestantes del odio. El objetivo fundamental es no dar letra a 678, tal como reza el encabezado del mail que circula por el ciberespacio. Uno de los tópicos principales es la vestimenta, que deberá consistir en pantalón oscuro  jean, remera blanca y escarapela. Un uniforme para ocultar las diferencias, para no convertir esta patriada en una salida para exhibir las mejores galas. Los promotores no advierten nada sobre si conviene o no acarrear al personal doméstico o es de rigor que los instrumentos culinarios sean ejecutados por sus propios dueños. Hay tiempo para agregar indicaciones. Todo es válido a la hora de ocultar las verdaderas intenciones de estas movidas.
Aunque a Moyano le faltan recursos para ocultar las suyas. En poco más de un año, el camionero pasó de calificar a Macri como un neoliberal con una gestión de “menos diez” a considerarlo como un digno aliado para sus apetencias políticas. “Más allá de la conformación de una fórmula –explicó el desorientado líder sindical- sería interesante para el futuro poder llevar adelante una actitud de pacto o de acuerdo que desgraciadamente hoy no ocurre”. Pacto, acuerdo, pero nada de proyecto. Por eso De Narváez está entusiasmado y apuesta a dialogar para construir un “espacio sin limitaciones”, salvo en las propuestas. “Es un muy buen ejemplo de que el diálogo es posible –expresó el diputado Eduardo Amadeo- El Gobierno tiene miedo de que la oposición converse”. “El diálogo es positivo entre cualquier sector de la oposición que se anime a hablar –se prendió Patricia Bullrich, siempre dispuesta a ofrecer sus naderías- después habrá que ver si hay o no coincidencia programática”. Siempre será bienvenida la mescolanza para todos aquellos que no sepan cómo construir.
Los que llaman a la unidad entendida como un pegote, los que recurren al diálogo para ocultar los conflictos, los que se niegan a exponer lo que harían de ser gobierno, los que se rasgan las vestiduras por la “división que reina en el país” son los exponentes de la anti política. Chantal Mouffe explica que “la política necesariamente implica un nosotros y un ellos. Lo específico de la política son los conflictos que no se pueden resolver nunca de manera racional, poniéndose de acuerdo, por eso es que he criticado el modelo deliberativo. En la sociedad siempre hay sectores enfrentados”. Y para que no queden dudas, agrega: “el objetivo de la democracia no es encontrar los procedimientos para poner a todo el mundo de acuerdo, porque eso no es posible, sino encontrar cómo manejar el conflicto”. En fin, los nuevos vientos siguen soplando en nuestro país y los nostálgicos no se resignan al paso del tiempo. Mientras tanto, se reciclan y se amontonan de acuerdo a los caprichos de ese viento, que no tiene piedad con los monigotes de papel.

Un triunfo que no es tal

Las elecciones siempre inspiran alguna reflexión sobre la importancia de este acto cívico tantas veces extirpado de nuestra historia ...