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sábado, 5 de enero de 2013

Un nuevo paradigma a la vista



Nadie te regala un lugar en el mundo: hay que conquistarlo. Eso sí, no cualquiera llega a estar en un billete o a tener una comedia musical con su nombre. Menos aún todo eso junto. Que el nuevo billete de 100 pesos con el perfil de Evita cotice en Broadway el doble de su valor es apenas una anécdota, pero sirve para señalar una trascendencia. Trascendencia que no logra cualquiera. Margarita Stolbizer o Victoria Donda no llegarán a mucho más de lo que han llegado, pues el mayor obstáculo es la mezquindad de pensamiento y abundancia de oportunismo. La imagen de ellas dos podrá estar en un afiche o un volante callejero, pero nadie compra esas cosas ni como souvenir. Sólo dos casos, pero hay muchos más que exceden este modesto espacio. En este año recién estrenado, el eje parece que se situará en la puja con los poderosos en todos los terrenos imaginables. Y también en lo divertido que resultará ver la manera en que algunos exponentes de la oposición se ponen de parte del más fuerte diciendo que es el más débil. O ridiculeces por el estilo. Como los que pregonan sobre la importancia de las leyes y las instituciones pero alientan la desobediencia del Monopolio o los que adoptan los argumentos carroñeros afirmando que defienden los intereses nacionales o los que se lamentan por la pobreza y la desigualdad pero recomiendan medidas que más que desterrarlas, profundizarían esas injusticias. Cada vez quedan más en evidencia quiénes son los personeros de la no-política, los que se oponen sin decir lo que proponen, los que destruyen porque no saben cómo construir. Los cínicos que sólo piensan en restaurar aquel país ensombrecido que estamos abandonando.  
La “operación Alak” fue el anzuelo pergeñado para despertar de su letargo a muchos siesteros veraniegos. Como siempre, convencidos de que las cosas ocurren como cuentan ciertas tapas –a pesar de las pifias insistentes y malintencionadas- se van de boca sólo para recibir la palmadita en el lomo que les destina el Amo. Un chasquido de dedos basta para que se pongan en acción y desplieguen toda su necedad al servicio del Jefe. Tampoco importa si el hecho ocurrió una semana atrás o si los detalles son certeros. El único fin es salpicar al oficialismo. Que un apologista de la reconciliación como Ernesto Sanz se preocupe por lo que ahora ocurre en la ex ESMA evidencia los límites que se pueden saltar cuando no se tiene nada que decir. Que Margarita Stolbizer exija que echen a “patadas” al ministro de Justicia, Julio Alak, es un signo evidente de que se dan golpes a ciegas. Que Victoria Donda destile tanta agresividad aprovechando su historia, resulta desalentador.   
Este Ignoto Profesor de Provincias, que no ha padecido los horrores de la Dictadura, se siente incapaz de juzgar los motivos que condujeron a Carlos Lordkipanidse, sobreviviente de ese centro clandestino de detención, y a la agrupación Herman@s a formular esa denuncia contra el acto del 27 de diciembre. Pero sí puede decir que lo que denuncian no ocurrió. No hubo fiesta ni asado en la ex ESMA. Camilo Juárez, de HIJOS, señaló que el predio “no es más un centro clandestino de detención, es un lugar para recrear y celebrar la vida, donde hay actividades todos los días, porque en este espacio construimos la memoria”. Y la memoria no se construye sólo desde un cementerio. Por eso, las 17 hectáreas y los 35 edificios fueron destinados a diferentes zonas que cumplen diversas actividades con fines culturales y educativos. Y el acto en cuestión tuvo como objetivo celebrar los logros y avances de las políticas de DDHH, con 378 condenados por delitos de Lesa Humanidad y muchos juicios en tránsito. No fue una festichola con bailarinas y mucho alcohol, sino un brindis de mediodía. No hay que confundir lo fiestero con lo festivo. Lo lamentable es que la infundada acusación resultó funcional para los que en otros tiempos se aliaron con los genocidas y que ahora harían cualquier cosa por retomar las riendas del país. Hasta desagotarían sus intestinos en los Derechos Humanos.
Como lo hacen en todo, porque no tienen escrúpulos. Esta operación mediática buscó horadar la imagen de Julio Alak, cuya posición frente a las trabas para que se aplique -por fin- la LSCA enojó al Grupo. Pero también es un intento por desviar la atención de la carta que La Presidenta envió al Primer Ministro británico, James Cameron, en la que lo invita a dialogar sobre la soberanía en Malvinas. El jueves 3 se cumplieron 180 años de la usurpación de una parte de nuestro territorio, “en un evidente ejercicio de colonialismo del siglo XIX”, denuncia la misiva. Nada nuevo. La soberanía de una nación pisoteada, humillada, por la prepotencia de un poderoso. “La Argentina fue despojada por las armas de las Islas Malvinas –continúa- situadas a 14 mil kilómetros de la ciudad de Londres”.
En realidad, los integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU no son garantes de la seguridad que deberían garantizar. Uno bombardea lo que se le antoja, desata guerras y asesina líderes con el objetivo de llevar la paz a todo el mundo; otro, somete a los países de la Eurozona a las más crueles medidas económicas para superar un descalabro financiero producido –y disfrutado- por ellos mismos; finalmente, el usurpador en decadencia, se niega a abandonar las prácticas piratas que otorgaron su poderío. Y, por supuesto, desoyen las decisiones del resto de los países. Una minoría que no respeta a las mayorías. “En 1960 las Naciones Unidas han llamado a poner fin al colonialismo en todas partes y en todas sus formas” –explica CFK, por enésima vez en la epístola- “en nombre del pueblo argentino le reitero nuestra invitación a que demos cumplimiento a dichas resoluciones”. Un país que reclama por su soberanía ante los que ejercen el monopolio de la fuerza. Los poderosos no entienden de leyes.
En eso estamos en estos lares. Los días pasan y la ilegalidad se estira, avalada por los encargados de hacer cumplir la ley. La presentación que el miércoles realizó el Gobierno en la Cámara Civil y Comercial para que habilite días y horas y resuelva la constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual tuvo, en la noche del viernes, una respuesta favorable. Como no necesitaron meditar demasiado, los sospechosos del tribunal patean la pelota un poco menos lejos de lo que se esperaba, en este novedoso juego judicial, en el que la Corte es parte y árbitro. Pero esto es puro disimulo, por supuesto, para reducir el impacto por la protección que destinaron a la Sociedad Rural. Como sea, la aplicación total de la ley se seguirá postergando. No puede ser que una norma tan importante, fruto del amplio debate democrático, continúe frenada durante tanto tiempo por medidas cautelares que sólo protegen los intereses concentrados de un grupo económico”, aclaró el funcionario, como si fuese necesario.
Los que jamás se preocuparon por los Derechos Humanos se erigen como sus defensores; los que son incapaces de garantizar seguridad son los encargados de convertirla en realidad; los que pregonan por la institucionalidad son los primeros que la quebrantan. Y encima dicen que la culpa la tiene el otro. Por eso, 2013 tiene que ser el Año de la domesticación de las bestias. La Política dominando la economía, la diplomacia desterrando al belicismo, el compromiso desenmascarando toda hipocresía. De eso se trata todo, de suprimir las normas que reinaron durante los últimos sesenta años y buscar un nuevo paradigma que permita contenernos a todos con respeto y dignidad. Compleja tarea, pero no imposible.

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