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lunes, 4 de febrero de 2013

Los saboteadores del sendero


Aunque sea difícil de comprender, todavía hay muchos individuos que siguen convencidos de que La Presidenta quiere que le tengan miedo. Una de las manipulaciones mediáticas más efectivas del año pasado, aunque, con sólo recurrir al discurso original pronunciado el 6 de septiembre, se advierte que nada de eso ocurrió. Y otros individuos –o los mismos, si se quiere- que afirman que en este país no se puede pensar distinto, que se persigue a los opositores, que hay censura, que todo es peor o igual que en los noventa, que es el gobierno más corrupto de la historia, que es una dictadura. Y muchas más cosas dichas con carácter de certezas, producto de una sesuda búsqueda informativa, con la seguridad de que es un pensamiento propio y no el resultado de una machacona construcción mediática. Acostumbrados a una lógica arraigada en lo más profundo de la mente, creen ser críticos, aunque en realidad son criticones; aseguran consumir información cuando degluten chimentos; se vanaglorian de tener la posta, pero sólo pueden exhibir carne podrida. Y todo esto atravesado por la sólida convicción de que todo gobierno –y sobre todo éste- es el principal enemigo de los gobernados. Por eso es importante que los titulares cuenten que todo está absolutamente mal, como manera de condicionar la gestión, tomando al público para engrosar sus huestes. Público que, entre otras cosas, insiste en alimentar sus prejuicios con esos contenidos difícilmente creíbles y hartamente desmentidos.
El aluvión mediático es inagotable y constante, a pesar de que ya ha quedado demostrado que no es tan eficaz como antaño. Sus generadores no tienen patria, sino intereses. Y de los más destructivos. No dudan en aplaudir a los buitres en su embestida carroñera ni vivar con entusiasmo las arremetidas de los que quieren vulnerar nuestra soberanía. Tampoco tienen reparos en exagerar las especulaciones del dólar ilegal para forzar una grosera devaluación de nuestra moneda ni de construir un inexistente clima híper inflacionario para sugerir ajustes ortodoxos. Para eso, mienten a cuatro manos y reciclan noticias casi apolilladas en el arcón de su maldad. El blanco de sus bombardeos es, claro está, un auditorio que, de tan subestimado parece compuesto por lactantes, que siempre claman por más chimentos de los que mamar.
Ni hablar de la excitación incontrolable que provocó la moción de censura impuesta a nuestro país por el muy cuestionado FMI. Claro, en cierta forma, el Organismo de Destrucción Económica Masiva les da la razón en el obsesivo tema del INDEC. Este instituto elabora mensualmente un número abstracto que incide en variables macroeconómicas que, en algún momento, beneficia o perjudica a los miembros del establishment. El IPC –índice de precios al consumidor- no tiene como objetivo explicarle al consumidor cuánto aumentó el yogurt o la yerba. Pero, como una salmodia, los comentaristas económicos y periodistas de peso arremeten contra el INDEC para dibujar un desmadre de la economía por una inflación galopante que el gobierno pretende ocultar. Y encima lo muestran como si fuera algo novedoso, cuando en realidad, siempre han cuestionado los números oficiales. Porque lo importante es sembrar la desconfianza en cualquier área que sea.
Ahora, el FMI mostró los dientes y los cipayos se envalentonan; sueñan con una Argentina nuevamente castigada por el organismo pensado para salvar a las economías arrasadas por las crisis, aunque ahora es el que las provoca. Los carroñeros se regodean porque una institución en decadencia levantó su dedo acusador y esperan la llegada de medidas más enérgicas. “Este es el mismo Fondo que se muestra complaciente con declaraciones inexactas de datos y con fallidas políticas que condujeron a la crisis global –señalaron desde el Ministerio de Economía, a través de un comunicado- La lógica es evidente: el desendeudamiento de la Argentina ha sido y es un ‘mal ejemplo’ para el sistema financiero y tiene que ser corregido”.
Y los agoreros alientan la llegada del merecido castigo para un gobierno que se niega a endeudar el país y someterlo a la rapiña del sistema financiero internacional. Pero no hay que alarmarse. Los castigos que pueden blandir en nuestra contra parecen más una salvación que otra cosa. Si el Gobierno Nacional no modifica la forma de calcular los índices, a partir de 2015 no tendremos más créditos con ellos. No pasa nada. Desde 2005 hemos roto nuestra dependencia con el Fondo y, si las cosas siguen así, no necesitaremos más sus destructivas “ayudas”. Salvo que llegue a la presidencia un endeudador serial que re-edite nuestras peores tragedias. Pero no podemos tropezar una vez más con la misma piedra con la que ya nos hemos topado tantas veces.
Hay otros dos conflictos internacionales que tomarán mayor fuerza en los días por venir: uno es el acoso de los fondos buitre y el otro es el debate por la soberanía en Malvinas. En ambos casos, no se puede dudar de qué lado se ponen los agoreros y los recursos a los que apelan para producir el estiércol con que elaboran sus titulares. Sus expresiones de deseo aparecen con formato periodístico y no se avergüenzan de ello. Con empeño, buscan convencer a sus lectores de que nuestro país es el peor y merece ser pisoteado por el resto del mundo.
A fin de mes se conocerá el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York en referencia al reclamo de los buitres y la connivencia despiadada del juez Thomas Griesa. Nuestro país cuenta con el acompañamiento del Bank of New York, asociaciones internacionales de bancos y tenedores de bonos reestructurados. El Departamento del Tesoro y la Reserva Federal de Estados Unidos apoyan la posición argentina de no atender los reclamos de los que no aceptaron la reformulación de la deuda. Si los buitres ganan, quedará desautorizada cualquier negociación futura sobre deuda soberana. Además, los bonistas que sí aceptaron la propuesta argentina, tendrán todo el derecho a reclamar la diferencia, que puede alcanzar los 20 mil millones de dólares.
El otro tema es más doloroso. Los medios con hegemonía en decadencia toman partido por el Reino Unido y consideran más importante la opinión de los malvinenses que la soberanía sobre las islas. El canciller Héctor Timerman viajó al Imperio para mantener reuniones con congresistas ingleses, brindar conferencias y concretar encuentros con organizaciones de 18 países europeos que apoyan una negociación por el futuro de las islas. En todas estas instancias, la Cancillería argentina manifestará la necesidad de acatar las resoluciones de la ONU para solucionar el conflicto por la vía diplomática. Eso sí, sin condiciones. La negociación debe ser bilateral entre dos países y los malvinenses no tienen voz ni voto en todo esto, porque no constituyen una nación reconocida sino que son población implantada. Por lo que el referéndum que se realizará en marzo no tendrá ninguna validez legal en la mesa de diálogo.
En esa estamos: mientras el colectivo intenta construir soberanía, un manojo de individuos angurrientos trata de arrastrarnos al peor pasado. Pero, como estamos escribiendo un nuevo capítulo de nuestra historia, a medida que el colectivo crece, el manojo se reduce hasta parecer insignificante. Ya nada será igual en el país que estamos esculpiendo. Paciencia, porque el trayecto no es corto, pero el paisaje es encantador.

3 comentarios:

  1. Para mí, cualquier gobierno que reemplace al actual va a volver a endeudarse. Tomar deuda a lo pavote durante 4 años dejaría a ese gobernante como un héroe nacional, más o menos. No pagaría él las consecuencias. Demasiado tentador.

    Nota al margen: usted escribe muy bien. ¿Por qué deja discontinuos con acento?

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  2. Porque quedó así escrito y me da pereza cambiarlo. A eso apunta este texto, a mostrar que cualquier otro gobierno posible será endeudador, por convicción o por presión. El cambio cultural que estamos atravesando requiere mucha discusión y asumir que las cosas deben cambiar de nombre para cambiar las cosas. O algo así. Discutir con quien sea para convencer de que éste es el camino más certero que tenemos, a falta de otro. Porque el que está sugerido por los opositores ya es conocido por todos. Abrazo

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  3. Y sin embargo, lo cambió :-)

    Respecto del tema del endeudamiento, además de la convicción o la presión, está la facilidad. Si uno se endeuda para abaratar la entrada de mercadería importada o para financiar la salida de divisas en lugar de optar por otras vías más dolorosas (aumento de impuestos, postergación de satisfacción de algunas necesidades) va a recibir todo tipo de alabanzas. No es fácil negarse a la plata dulce, lamentablemente.

    Sigo siempre con atención sus escritos. Saludos.

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