miércoles, 20 de marzo de 2013

De la Patria Grande al Vaticano o viceversa




Los tironeos vernáculos al Sumo Pontífice

Y claro que sigue dando letra. Como sea, nos involucra. Para bien o para mal, Bergoglio nos arrastró hacia el Vaticano. Ahora habrá que ver la manera en que Francisco derrama el Vaticano hacia el mundo. Hasta el momento, muchas señales auspiciosas. Si los opositores locales esperaban un espaldarazo para comenzar una Guerra Santa contra el kirchnerismo, muchas ñatas quedaron contra el vidrio, observando el amistoso encuentro entre el Papa y La Presidenta. Durante casi tres horas estuvieron juntos desde el intercambio de regalos hasta el extenso almuerzo, que, según dicen, escapa de los protocolos vaticanos. Y, conociendo a ambos, deben haber hablado mucho sobre muchas cosas. Un poco de maldad: Macri admitió que, en su breve encuentro, no supo qué decir. Lo que demuestra que hay personas que no cambian con nada. Porque después, el Jefe de Gobierno porteño salió a declarar por los medios las mismas inconsistencias y generalidades de siempre. En medio de todo esto, la vigilia, el asueto y los números ameritan un desarrollo que puede llevar a conclusiones más que interesantes.
Algunos memoriosos no pudieron evitar la comparación entre la novedad del primer Papa latinoamericano con la del primero elegido fuera de Italia, el polaco Karol Wojtyla. Con apenas 58 años, su irresistible carisma transformó a aquel personaje en un Papa con mucha onda. Los jóvenes se vieron profundamente identificados con ese inusual Pontífice que era capaz de cantar y bailar al ritmo de los temas de moda. Durante los primeros tiempos, hubo un incremento de la asistencia a misas y parecía que el catolicismo estaba conquistando nuevos adeptos. También, y sin necesidad de acudir a estadísticas, se convirtió en el emisario divino que más salió del Vaticano. Pero, su papado se caracterizó, además del acercamiento a otras expresiones religiosas, por un empecinado anticomunismo. En aquel entonces, el llamado Juan Pablo II jugó un rol muy importante en el derrumbe del comunismo, que comenzó en su país natal. En apenas diez años, la disolución de la URSS dejaba el modelo de occidente como el único posible. Y el capitalismo se cebó. A mediados de los setenta el dólar abandonó el patrón oro y se convirtió en un valor más ficticio que real. Ronald Reagan abrió las puertas y de ahí al neoliberalismo despiadado había un solo paso.
Francisco también surgió como una novedad y como una esperanzada promesa de importantes cambios. Tanto para adentro como para afuera. El entusiasmo que despertó su asunción puede ser leído de diferentes maneras. Para algunos mezquinos protagonistas de la politiquería berreta, el Papa puede significar un inestimable auxilio para superar los escollos en pos de la derrota definitiva del kirchnerismo. Una especie de opositor con trascendencia divina, algo que Carrió ha intentado durante mucho tiempo sin resultados favorables. Sin embargo, el ex Bergoglio los defraudó. Y Cristina también. Ambos sintonizaron enseguida las necesidades del momento y se tomaron de la mano, a pesar de la distancia. El encuentro entre el nuevo Pontífice y CFK fue distendido, prolongado y sustancioso. La expresión ‘Patria Grande’ sorprendió en boca del Jefe del Estado vaticano.
El alcalde porteño, Mauricio Macri, no fue incluido en la comitiva oficial, como era de esperar. Pero, con ingentes esfuerzos y sacando tiempo al descanso perpetuo que significa su cargo, viajó por su cuenta utilizando la tarjeta de papá para obtener una imprescindible foto con Francisco. Y el Papa preguntó por Antonia, el único miembro de la familia Macri-Awada con quien se pueden mantener conversaciones interesantes. El ex presidente de Boca sólo pudo balbucear algunas palabras en medio de su incontenible emoción, poco creíble en alguien tan inexpresivo. “Espero que esto ayude a que nos volvamos a unir”, dice Macri que le dijo al Papa. Aunque parezca una frase de ocasión, no deja de ser sugestiva.
¿Qué significa para alguien así esta idea? ¿Quiénes se tienen que unir y para qué? Porque ya ha sido dicho con anterioridad en estos apuntes: esas hermosas y conmovedoras demandas del empresario devenido político no significan más que un retorno a nuestro pasado más infausto. Cuando el Poder Económico pide diálogo, consenso y unión, lo que está exigiendo es obediencia, sumisión y libre succión de los recursos de todos. Ese “nos volvamos a unir” de Macri no es más que la retirada del Estado para que los angurrientos de siempre ejerzan una vez más la despiadada sangría a que nos tienen acostumbrados. La unión que necesitan es la del establishment para convertir nuevamente a nuestro país en un coto de caza para colmar sus insaciables arcas. Por último, cuando Macri pide la unión de los argentinos, no está pensando en todos los habitantes: sólo en los que serán bienvenidos a su proyecto político basado en la exclusión y abandono de los sectores más desprotegidos.
Algunos ingenuos podrán pensar que la unión encierra una idea más o menos parecida a la de Patria Grande. Por el contrario, son casi opuestas. La Patria Grande sugiere la unidad del continente para lograr un bloque sólido de países, al punto de considerarse como Uno. En cambio, la unión es un pegote forzado y arbitrario que no busca la solidez sino una sumatoria circunstancial. Además, por sus intereses cortoplacistas, no persigue el Bien Común sino el beneficio de unos pocos. Pero además de hablar de “la Patria Grande de Bolívar y San Martín”, Francisco entregó a Cristina el Documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en Aparecida, Brasil en 2007. En sus 330 páginas el escrito destaca que “trabajar por el bien común global es promover una justa regulación de la economía, finanzas y comercio mundial”. Además, plantea la necesidad de proseguir en el “desendeudamiento externo para favorecer las inversiones en desarrollo y gasto social”. Algo que está muy lejos de la limitada imagen que el Ingeniero tiene de un mundo perfecto.
Pero también la asunción de Francisco puede provocar el retorno de muchos jóvenes –y no tanto- a la práctica del catolicismo. Si bien la Conferencia Episcopal Argentina asegura que hay un 88 por ciento de argentinos bautizados, los registros de bautismos muestran que ese número se reduce al 75 por ciento. En una reciente encuesta del Conicet, sólo el 23 por ciento de la población admitió que asiste frecuentemente a los lugares de culto. La mayoría de los que se reconocen católicos apela a una idea poco sostenible: soy católico pero a Dios le rezo a mi manera. Para aclarar algunos puntos, la pertenencia a una religión implica una práctica comunitaria. Toda religión es colectiva, no individual. No es posible pertenecer a una religión desde la soledad del hogar. Además, hay muchos bautizados que se han transformado en ateos, aunque sigan registrados como católicos. Un sinceramiento de muchos conciudadanos en la relación con esta Institución facilitaría los análisis y restaría un poco del poder que ostenta.
En fin, nos estamos acostumbrando a esta trascendencia geopolítica que desde el fin del mundo nos arrastra a una centralidad inusitada. No podemos arriesgarnos a que el primer Papa que exportamos fracase en su gestión. Algo así como si fracasa Francisco, fracasamos todos. Aunque peor sería que se nos vuelva en contra. Que Francisco sea una especie de caballo de Troya que encierre en su vientre lo peor de la Humanidad. Que sus palabras comprometidas sobre la pobreza y la región sean sólo un señuelo y que bajo la sotana esconda un garrote para demoler nuestros sueños. Que la elección tenga como objetivo operar un retorno al neoliberalismo en aquellos países que se están escapando de sus horrores. Tal vez destine algunos rapapolvos a los voraces especuladores y frene un poco la rapiña. O nada de esto. Quizá su intención sea invertir su tiempo en arreglar los chanchullos internos y se olvide un poco de nosotros. Puede ser que esto sea lo más apropiado para seguir construyendo nuestro futuro.

4 comentarios:

  1. Estimado,Franciso,ayer el ciudadano Bergoglio, es al fin, un representante mas de una institucion a la que le cuesta demasiado cambiar debido a su estructura autocratica y su rol
    Creo que es mas importante estudiar el rol de la religiosidad popular que analizar en que palo peronista esta parado Bergoglio

    ResponderEliminar
  2. Bien dice el dicho: "más desorientado que kirchnerista con Papa argentino". Más que ver en qué palo peronistas está parado Bergoglio interesa más qué mensajes va a dar. Me conformo con que no moleste tanto. La religiosidad popular debe sincerarse y la apostasía es el camino adecuado para eso.

    ResponderEliminar
  3. Le corrijo un dato: el patrón oro lo abandonó EEUU con la crisis del petróleo de mediados de los 70, no con Reagan.

    ResponderEliminar
  4. Gracias. Tenía esa duda y no pude confirmarla. De cualquier modo, Reagan contribuyó ampliamente a la llegada del desastre.

    ResponderEliminar

Extraviados por la tele

Sin demasiado esfuerzo investigativo, se puede afirmar que Lodenisman es el resultado de una manipulación perfecta , no sólo mediátic...