lunes, 3 de junio de 2013

Una largada a toda máquina



Y los que no pueden arrancar
La semana posterior al acto del 25 de mayo dejó algunas imágenes bastante significativas. Unas cargadas de ternura, otras de contundente contendido político. Los besos y abrazos que Cristina destinó a Mara y Agustín conmovieron a muchos y empalagaron a unos pocos. Pocas horas después, los reproches de La Mandataria hacia los dirigentes que pretenden quedar bien con todos marcaron el inicio efectivo de la campaña electoral. También los sorpresivos cambios en el gabinete –poco frecuentes en esta gestión- son indicios de los preparativos de un juego crucial. Por supuesto, que todo forma parte de la estrategia lúdica que el Proyecto K despliega para consolidar el camino recorrido y tomar fuerza para lo que falta: el tan temible “vamos por más”, que inspira las pesadillas de los que robustecieron su posición dominante a fuerza de destruir sueños colectivos. Desde las Factorías de Desaliento, los sayones parlantes inundan los medios con malos augurios, bolsas itinerantes, bóvedas descontroladas y metáforas siniestras portadoras de mucho dolor. Como no tienen la responsabilidad de gobernar, saborean una licencia para decir cualquier cosa. Imposible apelar a la coherencia mediática. Por el contrario: el objetivo de esos panfletos que ellos disfrazan de periodismo es dibujar un clima de des-gobierno, porque de esa manera los titiriteros del establishment podrán conservar el privilegio de exprimir el país a la medida de sus intereses.
Sin dudas, quieren provocar lo que pronostican. Como abandonaron toda mirada certera de la realidad, los creativos invierten todo su potencial para mostrar al  público un caos fáctico alucinante que sólo conducirá a la aniquilación de toda vida conocida. Para frenar esta amenaza contra la especie, sólo hay que desterrar todo lo que contenga el ADN K. Si la Revolución Fusiladora impuso la des-peronización del país, los insurrectos de hoy pretenden des-kirchnerizar el Universo.
Una cosa es que los medios intenten estas desestabilizaciones peligrosas, pero otra muy distinta es que los políticos de la oposición sigan este riesgoso juego por el solo hecho de no saber cómo oponerse. La experiencia del conflicto con los estancieros significa una marca muy importante en nuestra historia reciente y sirvió para que muchos comprendan qué intereses están sobre la mesa. Los que se sumaron a la operación destituyente están quedando cada vez más solos y desorientados. La agenda mediática es un viaje de ida: no te subas. Pero esta advertencia no alcanza para frenarlos. Como embelesados por una flauta mágica, marchan decididos hacia la auto-destrucción. Un amigo de una tía de un vecino del abuelo del primo de un asesor de uno de estos postulantes al fracaso reveló que todas las mañanas, el susodicho candidato memoriza los titulares y las ideas de los dos diarios más vendidos. En realidad, debe ser la rutina de todos. O al menos, es lo que algunos demuestran cuando recitan ante un micrófono.
Otros, en cambio, no necesitan memorizar nada, porque saben lo que deben hacer. Como el Presidente de Macrilandia, que gobierna consustanciado con los intereses del Grupo y transforma los deseos y angurrias de sus directivos en decretos y leyes con el solo chasquido de sus dedos. Convencido de que la única manera de perdurar en el tiempo es con la complicidad de los medios dominantes, el Alcalde del Feudo Amarillo levanta muros de protección para sus socios. Lo que no sospecha es el peligro que significa quedar encerrado en ese recinto irrespirable. Lo que tampoco sospecha –y no es el único- que el fin de ciclo que tanto anticipa no está tan próximo como apetece. Si no vio la foto de la Plaza es porque sus compinches mediáticos le dedicaron la tapa al nuevo Súperman, prioridad que cualquier manual de periodismo desecharía sin dudar.
Quien no duda en profundizar su hibridez es el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, que nunca se juega por nada pero afirma que se juega por todo. Lejos de dar acuse de recibo a los reproches presidenciales, refuerza su tibieza sin rubor. Con su mejor tono de inocencia, afirmó el sábado estar comprometido con el proyecto que conduce CFK pero a la vez aconsejó que hay que andar por la vía del consenso y evitar toda confrontación. No entendió nada o se hace. Para llevar adelante este proyecto la confrontación es inevitable y el consenso es imposible. Cuando algún exponente del establishment menciona ‘diálogo’ y ‘consenso’, no está pensando en la armonía social, precisamente. El diálogo toma la forma de orden y conciben el consenso como simple obediencia. Porque en una relación entre desiguales –patrón-obrero; jefe-empleado; corporación-Estado- unos buscan ejercer el poder y los otros, conquistarlo. No hay posibilidad de consenso, aunque, a veces, aparecen períodos de tregua, que no son muy extensos, pero oxigenan un poco.
No estamos en uno de esos períodos, precisamente. Los golpes a ciegas son cada vez menos efectivos, pero cansa mucho esquivarlos. Además, muchos de esos golpes son muy bajos. Quizá por eso La Presidenta, el jueves se mostró menos dulce que el día anterior, cuando recibió a Mara y Agustín. En Lomas de Zamora, CFK marcó los límites y los alcances del proyecto político que lidera. Y no apuntó sólo a Scioli, sino a todos los gobernantes que se cuelgan de la K pero que con sus acciones no demuestran estar en sintonía. Juliana Di Tullio, la diputada que ocupará el lugar que dejó vacante Agustín Rossi, sostuvo que el reproche presidencial estaba destinado a quienes “no salieron a defender al Gobierno de las difamaciones y ataques mediáticos” y, por tanto, para “todos los que somos parte del proyecto político”.
La ahora presidenta de la bancada K aclaró no estar reemplazando a nadie, porque “Agustín es irreemplazable, es Maradona”. Sin embargo, confesó que ocupa “un lugar que cualquier militante o cuadro político se siente honrado en ocupar y  espero estar a la altura de las circunstancias”. Pero su compromiso está más allá de su cargo. Todo un desafío el que se propone: “me importa muchísimo que el pueblo argentino entienda nuestras ideas, esté de acuerdo o no, pero que las entienda sin que esto esté desdibujado o deformado por los medios masivos de comunicación”. Lo verdaderamente difícil es escapar al desconcierto que se instala desde las propaladoras de estiércol, con sus constantes intentos de generar climas que no existen y de ocupar lugares que no les competen.
La transparencia que no buscan
Desde mediados de abril, el PPT opositor de Jorge Lanata y los diferentes ecos mediáticos comenzaron a difundir acusaciones con ínfulas terminales, con el objetivo de generar desconfianza sin límites hacia todos y todas los que componen el Equipo K. Como tribunales de facultades absolutas, los mascarones de los medios con hegemonía casi agotada sentenciaban a diestra y siniestra a los acusados señalados en los informes que se difundían los domingos a la noche.
Aunque la inexistente gravedad institucional que portaban las denuncias tuvieron más eco en los programas de chimentos que en los periodísticos de verdad, un fiscal se hizo cargo de las diatribas y las convirtió en investigación judicial. No está mal que así sea, pero es innecesaria tamaña presteza. A los cuatro días de la emisión del programa PPT –el 18 de abril- el juez federal Sebastián Casanello, “de acuerdo a lo solicitado por el Ministerio Público Fiscal”, requiere, a través de un escrito, pruebas e información a diferentes organismos estatales y a ARTEAR SA. Por eso pide a la productora de PPT las grabaciones con las entrevistas a Federico Elaskar y Leonardo Fariña en crudo, sin editar. Al día siguiente, sólo enviaron el programa emitido en dos DVDs. El juez Casanello y Marijuán insistieron con el material originario el 3, 15 y 16 de mayo, pero no obtuvieron respuesta. Esto, por lo menos, deja dos sospechas: no tienen pruebas para fundamentar las denuncias o no les interesa para nada la transparencia institucional. O las dos cosas. Y hay una tercera: que lo importante no sea demostrar la culpabilidad de los señalados, sino sembrar la suspicacia, la desconfianza, el miedo hacia todos los que no garanticen el retorno a aquellos tiempos dorados en que la mayoría estábamos en la ruina. Como sea, son provocaciones para desatar represalias y poder victimizarse. El cansancio les espera, un poco antes del fracaso. A cambio del estiércol que se esfuerzan en arrojar, sólo recibirán más política, aunque eso los desespere.

3 comentarios:

  1. El bombonazo que va a ocupar el puesto dejado vacante por Rossi se llama Juliana Di Tullio.

    Muy bueno el post y todo el blog en general.

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    1. Gustavo,seguir tus análisis es muy aclaratorio e interesante .Comparto y difundo con tu permiso que sé que lo tenemos.

      A "Barullo" que deja el anterior comentario le digo que Juliana Di Tullio tiene muchos méritos y no está en ese lugar por ser bonita...y la Presidenta Cristina también es menospreciada cuando escribe usted ese comentario porque es impensable que nombre un cargo político por lo linda o lindo que sea la persona... .¡Renuévese Barullo,renueve su mente sexista!!
      Saludos

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  2. Tere: Quizás usted no entendió mi comentario porque ya leyó el nombre editado. El excelente autor de este blog había puesto "Silvana" Di Tullio, así que el comentario tenía esa intención, como también una corrección ortográfica que no me gusta andar haciendo, pero que también estaba en mi mensaje. Una broma interna, bah. Saludos.

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