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viernes, 22 de noviembre de 2013

Transición… ¡Las pelucas!


Sin dudas, la reaparición de CFK trae mucha riqueza a la escena política vernácula, además del alivio por verla tan saludable como siempre. Cuando ya se habían agotado todas las especulaciones sobre su estado, el video del lunes alegró a muchos de sus seguidores. Y enardeció a sus denostadores, de paso. Ahora dicen que Victoria Donda está haciendo un curso de jardinería para diferenciar una planta de una persona. Pero no hay que dar crédito a estos rumores mal intencionados. Bastante con lo que hay, que no es poco. Entre las catástrofes vaticinadas por Elisa Carrió y las boberías analíticas de Federico Pinedo alcanza para divertirse un buen rato. Pero el futuro depara mucho más que los dicterios de estos personajes. O mejor dicho: esos dicterios anticipan que en estos dos años que quedan, las fuerzas opositoras deberán apelar a mucho más que frases impactantes para convertirse en alternativa de gobierno. De lo contrario, en la historia quedarán como ladradores molestos que no logran interrumpir el tránsito hacia un nuevo país.
Las próximas líneas quizá puedan ofender a algunos votantes, pero la intención no es ésa. Si uno cuestiona las declaraciones de algunos exponentes de la oposición -injustamente coronados como representantes- no es porque no soporta el disenso. La crítica siempre debe ser bienvenida, pero sólo cuando está basada en hechos concretos y razonamientos coherentes. Y sobre todo, cuando tiene intenciones constructivas. De lo contrario, sólo es griterío que confunde y produce mucho daño en la convivencia democrática. Por último, una crítica debe ser respetuosa con el tema que aborda y también con su público. La diputada ausente con énfasis, Elisa Carrió, desde hace mucho tiempo hace todo lo contrario. Sus intervenciones buscan el efecto inmediato en sus seguidores, individuos desvariados que no saben a dónde dirigir sus protestas caceroleras. Los disparates con que acostumbra inundar los espacios mediáticos que le conceden sólo pueden convencer a los que no entienden nada pero creen saberlo todo.
Además de las inconsistencias de todo tipo -desinformadas, prejuiciosas y destituyentes- sus dichos alarmistas y la gestualidad de su rostro evidencian una desconexión sorprendente. Mientras anuncia las peores calamidades, se la puede ver sonriente, calmada, casi feliz. El guiño de su ojo, parece contradecir la broma macabra que está pronunciando. “Tengo enorme preocupación por el futuro de Argentina”, explicó en una de las tantas horas semanales que ocupa en TN. "En diciembre se van a empezar a notar los problemas –puso como ejemplo- sobre todo en el conurbano bonaerense, porque los alimentos van a estar cada vez más caros". Salvo que persista la mirada unitaria del siglo XIX, el futuro de Argentina no ocurrirá sólo en el conurbano. A no ser que estemos hablando de un territorio controlado donde algunos oscuros personajes puedan organizar una revuelta espontánea, como han hecho en muchas ocasiones. Y lo que para ella es preocupante, para la mayoría es auspicioso: "cuando la Presidente dice que está profundizando el modelo, está diciendo 'vamos por todo'. Esto es un salto al vacío. Esto es preocupante, desde el lado de la sociedad". El ‘vamos por todo’ que tanto preocupa no es la reinstauración de los malones, vale aclarar. Pero la expresiva diputada sorprendió aún más: “ayer me dio mucho miedo, es como si tuviera oscurecida la mente”, deliró frente a cámara. Demasiada estupidez para tan pocas líneas.
Pero hay más. El diputado del PRO, Federico Pinedo, demuestra ante cada micrófono su pobreza intelectual y su desesperación de clase. Y confirma que el espacio conquistado es más por portación de estirpe que por mérito profesional. Sobre el nuevo Jefe de Gabinete, sólo anticipó que le “da la impresión de que Capitanich no va a ser un bufón que hace cualquier cosa”. Con esto está afirmando que los anteriores funcionarios sí fueron bufones y sí hicieron cualquier cosa. Sin fundamentos, como siempre. Con el nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof, fue un poco más duro. “Kicillof es impredecible porque le gustan las frases grandilocuentes, las falacias y niega la realidad con palabras lindas”, explicó, como si estuviera ante un espejo.
Y ahora viene lo peor: “un marxista en el siglo XXI es como decir soy partidario de la economía de Juan Moreira”. Un revoltijo que no dice nada pero trasluce mucho. Primero, la consideración superficial del tiempo, como si sólo lo nuevo fuese válido, lo que refuerza la impronta a-histórica del Club Amarillo. Segundo, afirma esa sandez como si el liberalismo hubiese nacido ayer y no en el siglo XVIII. Sin ser un genio en matemática o historia, Adam Smith pergeñó su sistema económico casi cien años antes que Marx. Tercero, expresa un profundo desprecio hacia la cultura popular, como si actualizara el parámetro sarmientino de civilización y barbarie.
El infierno tan temido
Que la primera frase ante los militantes que poblaban los patios de la Casa Rosada haya sido “cómo los extrañé, por Dios” indica que estamos atravesando un momento insólito. Lejos, claro está, de los peligros que auguran desde los rincones carroñeros. La alegría del encuentro no necesitó globos ni música, sólo la emoción de ver a Cristina recuperada y con la energía de siempre. No puede interpretarse como una amenaza una de las ideas que destinó CFK a la multitud: “hay que seguir profundizando el modelo para que cada vez haya más argentinos incluidos y para que nunca más nadie pueda volver a arrebatarnos lo que nos corresponde por derecho a todos los argentinos”. Quizá sea una amenaza para aquéllos que están acostumbrados a la rapiña, los que acumulan cada vez más gracias a este proyecto que tanto cuestionan. Los argentinos de a pie estamos más que conformes con ese compromiso tan auspicioso.
De los nuevos funcionarios, Jorge Capitanich fue uno de los más elogiados. Aunque esto pueda despertar sospechas, en su primer contacto con la prensa también hizo referencia a la necesidad de profundizar este modelo. Y eso incluye “el crecimiento de la economía, generar oportunidades de empleo, preservar el poder adquisitivo del salario, incrementar el volumen de exportaciones, hacer más competitiva la economía, buscar más inversión privada, dar más certidumbre y previsibilidad". No habló de ajuste ni nada que se le parezca, sino todo lo contrario. Pero también deslizó una advertencia: " lo que pretenden los sectores corporativos es defender sus propios intereses y el Estado debe tener capacidad regulatoria para gobernar para todos". Por lo tanto, el compromiso es que los intereses colectivos están por encima de los particulares.
Además, resulta auspicioso que el Jefe de Gabinete a estrenar sea un hombre que ha transformado la vida de una de las provincias consideradas inviables por el neoliberalismo noventoso que algunos nostálgicos quieren reinstaurar. Alguien del interior tenderá a reforzar la mirada federal que el proyecto K trajo como novedad. Y, junto a los nuevos ministros Kicillof y Carlos Casamiquela, piensa la inflación como un incordio que no se soluciona con ajustes del gasto público ni control de la emisión monetaria. A contramano con la ortodoxia económica, los nuevos funcionarios sostienen que para controlar los precios hay que limitar la ganancia empresarial y aumentar la oferta de productos. Un cambio estructural que incluye un estudio profundo de la cadena de comercialización, la desarticulación de la posición dominante de algunos grupos productores de alimentos y la regionalización de la economía.
Quizá por eso algunos opositores están expectantes y otros, enloquecidos. Todos están desconcertados, porque Cristina volvió para gobernar y no para renunciar. Y mucho menos claudicar. El fin de ciclo tan pregonado parece más un resurgir profundamente transformador. La transición que tanto anuncian los que prometen un país normal y suplican por la alternancia será la confirmación de un camino que ha convertido nuestro futuro en la Argentina que desde siempre hemos soñado.

1 comentario:

  1. Un placer leerte, como siempre Gustavo! Agregaría que Cristina no estuvo del todo "alejada", gestionando como nos tiene acostumbrados, volvió anunciando la Profundización del Modelo y no es casual el cambio de algunos Ministros... Una semana donde la "Opinología" estuvo a la orden del día y en todas partes. Suelo estar mucho en Twt, donde pude leer (con pena) a "supuestos" defensores de este Proyecto Nac y Pop, dudar de la Real Conducción y Gestión de la Presidenta, ante la renuncia de Moreno.

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