lunes, 3 de febrero de 2014

Las cartas echadas y el tanteador enloquecido


Según dicen los expertos, en los demás planetas no pasa lo que en el nuestro, que está lleno de hipócritas, cínicos, agoreros, conspiradores, paracaidistas, desmemoriados y distraídos. Y encima, la mayoría habita en el país. Los dirigentes de la Mesa de Enlace por fin se sinceran –es un decir- y presentan la plataforma política de sus sueños, que, de concretarse, no sería otra cosa más que la pesadilla que hemos vivido muchas veces. La gula los enceguece y presionan para lograr mayores beneficios en la liquidación de los granos que descansan en el vientre de los gusanos blancos que invaden el terruño, antes de que empiece la próxima cosecha. Mientras tanto, el Gobierno Nacional apela una vez más a las tácticas de persuasión, con advertencias, denuncias y datos que dejan en evidencia las oscuras tretas de los carroñeros. Pero nada es suficiente cuando el adversario se perfila como un enemigo cegado por la angurria, cuando lo único que calmaría sus ansias es la renuncia de Cristina o cuanto mucho, un adelantamiento de las elecciones. El tablero de este juego tiene muchas piezas emponzoñadas y los que se sientan enfrente no conocen las reglas o las omiten a su entera conveniencia.
En este escenario agitado, transcurre el segundo mes de un año crucial. El kirchnerismo intentará consolidar las transformaciones realizadas desde su aparición en 2003 y garantizar este camino hacia el futuro. Los otros quieren todo lo contrario. Como saben que la política se les niega, apelan a las artimañas más deleznables, aunque pongan en riesgo la tranquilidad de los ciudadanos.
Abandonemos por unos párrafos a los cabecillas de esta partida y veamos cómo actúa uno de los peones, sin saber que lo es, claro está. Sonia Alessio, Secretaria General de AMSAFE, uno de los gremios docentes santafesinos, solicitó al ministerio de Educación de esa provincia que postergue una semana el inicio de las clases, previsto para el 26 de febrero. Como el socialismo es renuente a esas concesiones, Alessio aporta la posibilidad de responsabilizar al Gobierno Nacional por esa solicitud. Como las paritarias comienzan esta semana, considera que “la falta de certezas respecto al impacto que tendrá la devaluación en los precios” hará que la negociación sea compleja, como si nunca lo hubiera sido.
Y para que no queden dudas de la intención de brindar un argumento más a favor de que todo está muy mal, agregó:  "más que nunca es necesario fijar la fecha de inicio de clases el 5 de marzo, nos daría un poco más de tiempo para evaluar la evolución de los precios". Que el inicio de clases en la última semana de febrero sea inadecuado no significa que se deba apelar a cualquier excusa para lograr su aplazamiento, salvo que el objetivo sea echar un poco más de leña a la caldera. No será la única en aprovechar la coyuntura para alcanzar beneficios sectoriales, pero el poder adquisitivo del salario es mucho más que una cifra, más aún cuando hay personajes siniestros que intentan succionarlo.
El gusano por los cuernos
Por fin los estancieros demostraron que saben escribir, además de contar. En un comunicado que difundieron estos días, apelaron al diálogo que tanto reclaman y exigieron una serie de medidas que calmaría sus exaltados ánimos. O su descomunal avaricia, para ser más claros. El contenido, el paquete neoliberal de siempre: bajar el gasto público, combatir la inflación y la reducción de impuestos. Para ellos, bajar el gasto público no es la eliminación de los subsidios al gasoil y los créditos blandos con los que se benefician los productores agropecuarios, sino recortar hasta el mínimo todas las medidas de inclusión. La reducción de los impuestos es una demanda histórica de los que más tienen, aunque sea una necesidad de cualquier estado que quiera profundizar la redistribución del ingreso, la generación de empleo y el desarrollo de infraestructura, entre otros objetivos. Bastante reducción tienen con el 50 por ciento del IVA en el paquete de insumos necesarios para la producción agrícola.
Y la demanda por la inflación, como si les interesara lo que pasa en la cada vez más nutrida mesa de los trabajadores. Como si la inflación fuese un fenómeno climático o una epidemia y no el resultado de un accionar inescrupuloso. Como si fuera un organismo con vida propia y no una marioneta sin autonomía, sino con los movimientos que le imprime quien mueve los hilos. Como si fuese un agente externo y no un hábito indomable de los principales actores económicos. El Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, ha expresado muchas veces desde su asunción que el incremento de los precios es el resultado de conductas inescrupulosas y abusivas. En sus últimas apariciones, profundiza la contundencia de su discurso: “acá podemos tener dos sistemas: uno cooperativo, donde cada uno de los actores efectúe una contribución para beneficiar al conjunto, o un sistema destructivo, que implica usar todas las herramientas destinadas efectivamente a hacer valer el poder riguroso del Estado”.
El Código Penal puede orientar las posibilidades de acción para domesticar a las bestias. En su artículo 300, establece que serán reprimidos con prisión de 6 a 24 meses, “el que hiciere alzar o bajar el precio de las mercaderías por medio de noticias falsas, negociaciones fingidas o reunión o coalición entre los principales tenedores de una mercancía o género” para retenerla o venderla a un precio determinado. Parece redactado a la medida de la coyuntura que estamos protagonizando y no necesita demasiada interpretación: sólo su aplicación.
Esto desde el punto de vista de la acción punitiva en el corto plazo, una vez que los jueces sacudan la feria de sus ánimos y decidan enfrentarse a los poderosos que quieren desmadrar nuestro presente. Desde el punto de vista estratégico, combatir la inflación es enfrentar intereses desmesurados, que parecen imbatibles, salvo que el conjunto de la sociedad decida sumarse a esta contienda. Los ciudadanos debemos dejar de ser víctimas y espectadores para convertirnos en los protagonistas principales de esta saga. El programa Precios Cuidados es un primer paso, porque la cifra de cada producto puede tomarse como referencia al momento de efectuar la compra, más allá de las trampas a las que algunos apelan. La información siempre debe ser la principal herramienta para la construcción de la ciudadanía en una sociedad democrática.
El segundo paso exige un diseño más delicado y la presencia del Estado es fundamental. De todos los Estados: nacional, provincial y municipal. El nuevo vicepresidente del Mercado Central, el empresario Alberto Samid, anunció algo que debió haberse profundizado en estos años: la expansión de la influencia de esa institución en todo el país. Samid aseguró que “saldrá a la calle, para vender productos hasta un 50 por ciento más baratos que en el supermercado”. Esta experiencia debería extenderse a todo el país con espacios fijos en donde productores y compradores se vean las caras. Por ahora, comenzarán con ferias móviles en Paraná, Rosario, Tucumán y Resistencia.
Pero hay mucho más que hacer para desarmar el nudo de nuestra economía doméstica que permanece en pocas manos, a pesar del peligro que acarrea. Reordenar la escena implica que el Gobierno desarticule a los grupos concentrados en la producción y venta de los artículos esenciales y que favorezca el surgimiento de nuevos actores. También, impedir que una misma empresa tenga diferentes marcas del mismo producto, un simulacro de competencia que resulta nocivo. Además, restringir las variantes de un mismo artículo, para evitar las trampas y los agregados medicamentosos. Reordenar no es otra cosa más que regular, con el objetivo de consolidar la idea de un Estado comprometido con todos los ciudadanos y no obediente a los intereses corporativos.

2 comentarios:

  1. La ofensiva contra viene con todo, los titeres y claque no saben que tambien se los van a llevar puestos a ellos

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  2. Excelente análisis querido profesor, ya que fue su alumno en periodismo. Lo que si es oportuno decir que esperar del poder judicial, su intervención ante el atropello de los agrogarcas, es pedirles peras al olmo. En Ramallo, donde vivo, los agrogarcas, nucleados en la mesa del desgüace que se fue conformando después, cortaron rutas, el único fiscal que les salió al cruce, fue Juan Murray, que actuó aplicando la ley, los desalojó de la ruta. Pero luego ya se sabe, resuelve el juez, y Villafuerte Ruzo, como tantos otros jueces de nuestro país, que se resistieron a la reforma que la Presidenta quiso llevar adelante para democratizar ese poder nefasto, saben que el poder judicial está para garantizar la impunidad de los poderosos..

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