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lunes, 10 de marzo de 2014

Los "sin códigos"


Como siempre, pasan cosas raras en nuestro país. Mientras un diputado recién asumido intenta impedir que el Poder Ejecutivo cumpla con sus atribuciones constitucionales a través de una recolección de firmas, el alcalde de la CABA realiza una amenaza encubierta a La Presidenta de todos los argentinos. En el medio, los medios. O más que en el medio, a la cabeza, como principales organizadores de un caos (des)informativo que puede tener graves consecuencias institucionales. El primero de los personajes, Sergio Massa, se esfuerza en su rol de escudo y servidor de los Poderes Fácticos. El segundo, Mauricio Macri, insiste en mostrarse como representante cuando, en realidad, forma parte del Círculo Rojo que hace unos meses expuso ante la opinión pública. Las excusas son dos: un nuevo Código Penal que todavía está en pañales y la prolongación sin fin de un proceso judicial que se festeja como si fuera un sobreseimiento. El norte de todo este descalabro es el recambio presidencial de 2015 y los posibles candidatos que, de tan ansiosos por vestir banda y cetro, parecen destituyentes.
Después de las elecciones legislativas del año pasado, algunos exponentes de la oposición –tanto mediáticos como políticos- comenzaron a mencionar sin pudor la idea de la transición, como si Cristina y su equipo estuvieran preparando sus maletas. La transición, vale aclarar, es el breve período de coexistencia entre un presidente en ejercicio y uno recién elegido. Nada de eso ocurrirá hasta después de octubre del próximo año. En el año y medio que falta para ese momento, gobernará el proyecto avalado con el 54 por ciento de los votos en octubre de 2011. Salvo que los que se creen dueños del país insistan con sus repudiables tretas para recuperar el control. Entre las artimañas más comunes están las operaciones de prensa -plagadas de rumores, tergiversaciones y mentiras- y los intentos de golpes de mercado, fuga de capitales, especulación comercial, desabastecimiento y demás exquisiteces de los carroñeros.
Nada de esto sería posible sin la existencia de un manojo de individuos irritados, desconfiados, descreídos y prejuiciosos que no ve la hora de que CFK deje de gobernarnos. Por ellos existen los Massa, Macri, Carrió y muchos otros actores erigidos como representantes a golpes de cacerolas disfrazados de votos. Unos y otros se retroalimentan en una simbiosis perfecta de consignas demagógicas. Unos y otros se piensan como verdaderos republicanos cuando lo que más desean es pisotear todas las instituciones. Unos y otros se sienten incómodos porque no encuentran la vuelta para constituirse como oposición con posibilidades de gobernar. Unos y otros se creen críticos, cuando en realidad sólo son quejosos y criticones.
Amenazas amarillas y firmas inconstitucionales
Aunque apenas postergaron su juicio de manera inexplicable, Mauricio Macri se siente tan libre como un colibrí en un campo de jazmines. Tanto que ya se percibe como presidente. Quizá por eso, alguno de sus acólitos hizo correr el tan famoso rumor sobre el pacto de impunidad con La Presidenta. Según el cuentito, el juez federal Sebastián Casanello falló en contra de la elevación a juicio oral del Jefe de Gobierno porteño por la causa de las escuchas ilegales a cambio de impunidad para CFK cuando abandone la Casa Rosada. No es que el magistrado está convencido de la inocencia del Alcalde Amarillo, sino que no hay pruebas que demuestren que los casos de espionaje se hayan realizado por su orden y consentimiento, a pesar de los cuatro años de investigación que van en sentido contrario. En definitiva, todos los involucrados se sentarán en el banquillo menos él, por ahora.
Más allá de lo sospechosa que resulta esta novedad, el alivio de Macri duró lo suficiente como para retomar su papel de opositor principal al Gobierno Nacional. En una entrevista radial negó la existencia de un pacto de impunidad para resguardar la retirada de Cristina sin problemas de carácter legal. De ser esto cierto, coloca al ex presidente de Boca Jrs con un poder desproporcionado en relación al cargo que ocupa y con la incongruente seguridad de ser el próximo inquilino de La Rosada. En referencia a su situación judicial, afirma que es el costo de “hacer críticas al gobierno” durante estos diez años. “Ha sido muy duro en esta época estar coherentemente enfrente del modelo”, agregó, como si fuera un mártir.
Esto no sólo es grave por instalar que su situación procesal es una revancha política sino por echar un manto de desconfianza sobre la figura presidencial. Si tiene pruebas concretas para comprometerla, que no espere hasta el 11 de diciembre de 2015 para presentarlas. Salvo que la culpabilidad que supone se base en el desprecio que siente por el kirchnerismo, que merece ser castigado por haber transformado nuestro país. O mejor: parece una amenaza desde su lugar de coherencia. En su concepción presidencial tendrá el poder absoluto para culpar o perdonar a los ex funcionarios, sin tener en cuenta los mecanismos judiciales.
El caso de Sergio Massa es un poco más obsceno, con mucho absurdo manipulador. Con demasiadas muestras de ignorancia, además. Y, sobre todo, con mucha irresponsabilidad institucional. Si La Presidenta hubiera impuesto su versión de Código Penal por decreto, habría motivos más que justificados para rechazarlo sin conocer siquiera su contenido. Pero el diputado por el Frente Renovador está impugnando un borrador de ante proyecto elaborado por expertos elegidos de manera plural. Con su movida demagógica, incurre en una insólita transgresión republicana: impedir que el Poder Ejecutivo cumpla con una de sus atribuciones constitucionales, presentar un proyecto de ley en el Congreso.
Pero, además, su recolección de autógrafos no tiene ningún basamento legal ni ningún fin más que el de encabezar una cruzada para deslegitimar una iniciativa presidencial. En una actitud demagógica, manipula a su público para conquistar una esporádica adhesión. Sin rubor, afirma las burradas más embrutecedoras, lo que demuestra su falta de rigor y su irresponsabilidad cívica. En la fábula inventada para impactar a la opinión pública, el nuevo código que todavía no es proyecto dejaría a los buenos ciudadanos expuestos a los miles delincuentes beneficiados por su permisividad.
Uno de los autores del texto, León Arslanián, aseguró que esto “es lo que pasa cuando se consagra el criterio de concebir a la ley penal como un talismán con poderes mágicos. Un talismán capaz de regular y dominar la violencia y hacer que los delitos dejen de cometerse o reduzcan su intensidad”. Y sintetiza: “la pena no funciona en su dimensión preventiva”. El juez de la Corte Suprema, Raúl Zaffaroni, otro de los autores, reconoció que “el documento en sí me satisface, misión cumplida, podría ser un texto inspirador para los países hermanos porque no hay muchos modelos en América latina. Esto es lo hecho, lo demás queda en manos de otros, es un test de la política”.
Muchos medios se han dedicado a desmontar el número circense orquestado por el ex intendente de Tigre, comparando sus sandeces con las propuestas del borrador del nuevo código. A pesar de eso, insiste en despertar simpatías explotando los temores exacerbados por los medios día a día. Macri se sumó a la cruzada deslegitimadora y le agregó la fábula del pacto de impunidad. Estos dos personajes son los que se perfilan para el recambio presidencial tan esperado por una parte del electorado. Ambos prometen un armónico paraíso sin conflictos, a pesar de su postura rupturista hacia un gobierno democráticamente elegido. Detrás de ellos se esconden los intereses de una minoría destructiva y no se preocupan en disimularlo. Queda mucho camino por recorrer hasta las elecciones presidenciales, pero lo que ya demuestran inspira más miedo que esperanzas.

2 comentarios:

  1. Excelente Gustavo "Los Sin Códigos". Y vaya si carecen de Códigos,de Amor a la Patria,de "Condiciones"(cualidades) que un Verdadero político tiene... En fin,solo son las Tristes Marionetas de Fuertes Intereses Económicos !
    En cuanto a "los autógrafos q Massa pretendió juntar" ,he recibido el llamado d la Sucia y tramposa Encuesta Telefónica (ya que la Opción NO,léase no estoy d acuerdo con Massa y/o la encuesta,no aparecía) q si agarró a algún distraído,q considera q sí o sí debe decidir entre la Opción 1 ó 2 ,sumaron a algunos adeptos...(?) Ojo,no confío en nada q venga de ellos,dudo d cualquier resultado d dicha encuesta.
    Simplemente por Estos dos Personajes ( sin olvidar a Lelita y algún otro/a) siento el Más ABSOLUTO REPUDIO ...

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  2. Lo que están haciendo es inconstitucional y no tiene la recepción esperada, salvo en los medios. Los demás se zambulleron en una pileta llena de bosta y no saben cómo salir. En fin, pobres de nosotros si llegan a algo.

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