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lunes, 28 de abril de 2014

Los titanes de la política


En algunos sectores se nota cierto apresuramiento, hasta el punto de considerar que este año es electoral. Claro, si los exponentes de la oposición ya comenzaron la campaña, la confusión parece obvia. Más de un año falta para llegar a las PASO y unos meses más para las elecciones presidenciales. Sin ánimos de subestimarlos, van a llegar cansadísimos, sin nada de energía para gobernar. Más que armar y desarmar alianzas, deberían demostrar con acciones lo que harán de alcanzar la banda. Y el espacio ideal para eso es el Congreso, donde muchos de estos funambulescos personajes mantienen frías sus bancas. Por el contrario, pontifican sobre el respeto a las instituciones republicanas y no asisten a las sesiones, afirman buscar la igualdad de derechos y se alían con los más derechosos, se comprometen a construir un Estado fuerte y coquetean con los especuladores anti estatistas. Y prometen transparencia y no son capaces de hablar con claridad. Así no llegarán a nada, salvo a servir el festín para que se lo devoren los golosos de siempre.
Mucho nombre, mucha luminaria, mucho desfile de figuras, pero de ideas, ni hablar. Sólo las generalidades de siempre. Todos los que se aglutinaron en el FAUNEN firmaron un acta en la que se comprometen a solucionar todos los problemas que aquejan al país, sobre todo, lo referido al bienestar de sus ciudadanos. Conmovedor: hay que ser muy mala persona para oponerse a la disminución de las desigualdades. El cómo se disminuye es lo que involucra la mirada ideológica. Uno puede reducir la pobreza exterminando pobres o con redistribución del ingreso. Enunciar el problema y, a la vez, negar la ideología es la certeza de que nunca se buscará una solución.
Y estos personajes que se presentaron con toda la parafernalia del show business tratan de ocultar sus diferencias para constituir un cóctel que logre derrotar al kirchnerismo, el malo de esta historieta. En los sesenta, DC Comic presentó algo parecido: la Liga de la Justicia, un grupo de superhéroes que, a pesar de las diferencias de estilos y poderes, luchaba contra el mal donde quiera que se encuentre. Superman, Mujer Maravilla, Flash, Linterna Verde, Aquaman y Detective Marciano fueron los integrantes originales de esta formación justiciera. El lector sabrá asignar cada nombre a los integrantes de esta fantástica coalición política que se gestó en los estudios televisivos y vio la luz en el escenario de un teatro porteño.
Una alianza más circunstancial que programática plagada de capitanes que terminará, seguramente, encolumnada detrás de Mauricio Macri, el candidato que antes era un límite y ahora un posible mascarón de proa. Hasta Hermes Binner, que se mostraba reticente a entablar relaciones con el Jefe de Gobierno porteño, hoy menea el rabo cuando escucha su nombre. Y bueno, si hace unas semanas puso como ejemplo el juicioso uso de la cadena nacional realizado por el rey de España hace treinta años, ¿cómo no va a mirar con simpatía a un patricio con pretensiones de virrey? Lo sorprendente es que alguien que se dice progresista tome como modelo las decisiones de un monarca. Las alquimias políticas son así, impredecibles, incom-prensibles, indigeribles.
Ocultar para gobernar
Mientras estos dirigentes practican las más sorprendentes piruetas, La Presidenta convierte en acto sus ideas con las nuevas formaciones ferroviarias que presentó esta semana. Para los distraídos, fue la primera vez en 50 años que se produce semejante acontecimiento. Una inversión de más de 140 millones de dólares en 24 locomotoras y 160 coches equipados con lo último de la tecnología. Y después vienen los integrantes del Foro de Convergencia Empresaria a extorsionar con sus mezquinas limosnas a cambio de un Estado títere de sus intereses. Si no es el Estado el que invierte en estas cosas, ¿ellos estarán dispuestos a destinar una suma así para algo que no será un gran negocio? Porque para su ambicioso ideario, si desembolsan cien, quieren ganar doscientos en dos días. Así no es, señores: en el nuevo país que estamos construyendo, tipos como ustedes no tienen cabida. Menos mal que no todos los empresarios son así. Muchos de los grandes y la mayoría de los pequeños y medianos están comprendiendo que lo mejor es que ganemos todos y no sólo unos poquitos. 
Sin embargo, los medios opositores amplificaron hasta el absurdo las bases del gobierno ideal de los empresarios más angurrientos y especuladores pero ocultaron como pudieron las mejoras ferroviarias. Por eso revolearon los índices de pobreza difundidos por el Observatorio de la UCA, la CGT de Moyano y la IPyPP, institución dirigida por Claudio Lozano, que van del 27 al 36 por ciento, de acuerdo a la cotización del dólar. Estos datos alarmistas tienen como objetivo derrumbar el mito de la Década Ganada y por eso son tan voluminosos. Pero, como están tan enceguecidos no advierten que, de ser éstas las cifras, indicarían una mejora respecto a diez años atrás, cuando la pobreza superaba el 50 por ciento y la desocupación pasaba el 26. Si tuvieran buenas intenciones, aconsejarían reforzar este sendero, pero como no las tienen, lo bombardean para retornar a la autopista que nos llevó a la ruina. Si tuvieran buenas intenciones, difundirían otros datos que contraponen este panorama y no sólo los del INDEC, al que se han encargado de deslegitimar.
Si sus intenciones fueran constructivas, informarían a su manipulado público que hay organismos internacionales que destacan los logros del proyecto de recuperación de derechos que se inició en 2003. La Cepal, que depende de la ONU, informó que el ritmo de reducción anual de la desigualdad superó el 2 por ciento entre 2008 y 2012 y que Argentina "es el país que registra el menor índice de la población con necesidades insatisfechas de América Latina", con menos del 6 por ciento. La FAO, por su parte, anunció un mes atrás que la “prevalencia de subalimentación” fue menor al 5 por ciento en el período 2012-2013 y que nuestro país se encuentra dentro de los países que "han alcanzado la meta de hambre cero de acuerdo al indicador de la FAO”.
Por último, el Banco Mundial –organismo financiero cuya mirada económica es diametralmente opuesta a la del kirchnerismo- realiza monitoreos casi mensuales y en sus últimos informes destaca que tanto la pobreza como la indigencia han disminuido en Argentina gracias a las políticas específicas de generación de empleo e inclusión social. Pero como al establishment no le interesa construir un país sino apropiarse de sus riquezas, los medios hegemónicos y los políticos consustanciados con esas nefastas pulsiones esconden estos datos para no sumar más contradicciones.
Una mentira más de las que tanto difunden: no existen tres o cuatro ideas sobre las que todos podamos coincidir. Una minoría y sus acólitos desean vivir como reyes, gozando de los bienes que la mayoría produce. En eso, nadie puede coincidir, salvo esos infames personajes. Si queremos eliminar la pobreza para elevar cada vez más el piso de dignidad, los que nadan en la abundancia deben contener su avidez. Si se resisten a ello, no queda otra más que obligarlos o en un caso extremo, reducir su poder de saqueo. En esto hay que coincidir para llegar a un país con equidad. Lo demás es pura cháchara.

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