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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Teoría de una crisis que no es tal



Cada día queda más al descubierto que la tan cacareada crisis no es otra cosa que un intento de sacudir el tablero por parte de los que quieren recuperar el control. Multimillonarios que lloran como si fueran desahuciados. Una vergüenza: suspenden trabajadores, amenazan con despidos, claman por dólares, encanutan mercadería, multiplican los precios. Y lo peor de todo: se burlan de la autoridad de un gobierno votado con el 54 por ciento de los votos. Y así, se burlan de todos nosotros. Muchos de los que tanto se lamentan, han obtenido en el primer semestre del año casi el 80 por ciento de lo que han ganado en todo 2013. ¿Desde cuándo eso es perder? ¿En dónde está escrito que eso es estar mal? ¿Quién dijo que esto es una crisis? Sin dudas, el establishment quiere terminar con el kirchnerismo para coronar como presidente al mejor de sus candidatos. Y para eso su tropa tiene que agitar el ambiente desde todos los flancos posibles y convencernos de que estamos peor que nunca. Eso sí: si el elegido es Macri, van a tener que dibujar muchísimo para hacernos creer que es el ideal para conducirnos hacia un país más justo.
De todos los candidatos, el Alcalde Amarillo es el más transparente y no por su honradez, precisamente. Cuando habla de sus intenciones de ser presidente, su rostro exhibe una expresión golosa que da miedo; sus promesas paradisíacas se transforman en amenazas demoníacas en el contexto de esa mueca; sus palabras significan muchas cosas, menos lo que quiere decir al portar esa máscara. La demagogia, entendida como aquella acción de decir lo que los oyentes quieren escuchar, abunda en el discurso del líder del PRO. Pero una demagogia de clase, destinada a una minoría angurrienta. Su promesa de bajar impuestos –ganancias y retenciones- sólo busca seducir a los estancieros, sus amigotes de La Rural. Y la amenaza de que pagarán más los que más tienen, un chiste que sólo sus compinches entienden.
Los más poderosos de nuestro país no ven la hora de que Macri asuma, para que puedan ejecutar a la luz del día las trapisondas que practican hoy en las sombras. Perniciosos, sueñan con aquellos días en que, con una sola llamada, podrán lograr devaluaciones, estatizaciones de deuda, subsidios, baja de salarios y quita de beneficios, importaciones a mansalva y exportaciones sin límites. Dólares: un gobierno amarillo los pintará de verde, no frenará la fuga de capitales y no denunciará las especulaciones. Un gobierno así sería el paraíso para una minoría avarienta.
Pero saben que el Ingeniero no puede llegar por sí solo a la presidencia. Demasiado clasista, muy patricio y sumamente unitario. Por eso, todos los integrantes del Círculo Rojo aportan sus recursos para allanar el camino. Conocedores de los consejos de Milton Friedman, buscan generar un caos para que cualquiera se pueda presentar como salvador. Cualquier solución es buena cuando se está sumergido en un pantano. Todo paliativo es maná cuando no se tiene nada. Hasta la mano de Macri es aceptable cuando nos rodea la catástrofe. Para corroborar esta idea, sólo basta recurrir a una rápida lectura del libro “La doctrina del shock”, de Naomí Klain o al documental del mismo nombre. Terremotos, tornados y tsunamis construyen el escenario ideal para que los buitres hagan negocios. Cuando la naturaleza no ayuda, siempre hay perversos que saben organizar golpes, guerras, invasiones. Y cuando no da el cuero, puede bastar con unos sacudones inflacionarios, con algo de desabastecimiento y bastante especulación. Si eso no alcanza para el shock, al menos bastará para llenar sus bolsillos.
Beneficiarios, actores y saltimbanquis
Algo así estamos viendo en estos días. Los estancieros que esconden los gusanos blancos inflados de porotos, los súper que convierten un recorrido por las góndolas en una pesadilla angustiante, las terminales automotrices que se quejan porque no venden pero retacean las unidades. ¿Quién está en crisis, el país o estos nefastos personajes? Los primeros están perdiendo, porque la soja ha bajado y no hay devaluación que los compense. En realidad, nada satisface sus angurrias. Ahora tienen una nueva excusa para desplegar sus lamentos. Gran parte de la provincia de Buenos Aires está desbordada de agua y el gobernador ha declarado la emergencia agropecuaria. También prometió ayuda con créditos y algunas quitas impositivas para los afectados. Sin embargo, habría que tener en cuenta quiénes son los damnificados. Deberían recibir auxilio sólo aquéllos que han operado sin vileza. Los especuladores, los llorones y los conspiradores deberían quedar excluidos de la ayuda estatal, para que aprendan a no ser generosos con las pérdidas y egoístas con las ganancias. Así habría que hacer con todos los que no sólo se niegan a contribuir al desarrollo del país, sino que aportan sus petardos para hacer estallar todo.
Nada de esto sería posible si los medios de comunicación y los integrantes de la oposición no legitimaran estas actitudes. Lejos de actuar en defensa de los ciudadanos, operan para proteger los intereses de una minoría destructiva. Aunque la realidad los desmienta, insisten en propalar mentiras. Pero ya sabemos que los medios hegemónicos han abandonado desde hace mucho tiempo el noble fin de informar al ciudadano. Ya ni siquiera lo deforman ni lo manipulan: ahora colonizan al público. Eso quedó en evidencia en los tiempos de la Rebelión de los Estancieros, cuando la tropa de caceroleros se conformó con la confluencia de un público que provenía de diferentes sectores. Muchos defendían al Campo sin comprender demasiado el conflicto y sólo guiados por las consignas mediáticas.
En aquel inolvidable año, el poder mediático alcanzó la cima y celebró la gloria con las elecciones legislativas del año siguiente. El establishment soñó con recuperar el mando. Y entonces comenzó la decadencia: un colectivo carnal entró en escena, desplazando al manojo de individuos que antes la ocupaba. La ley de SCA sirvió para que todos comprendiéramos el núcleo del conflicto. Entonces, las piezas se acomodaron sobre el tablero y ahora conocemos mejor las reglas de este juego.
Tanto, que nuestra propuesta para regular el sistema financiero internacional recibe el apoyo mayoritario de los miembros de la ONU. Porque también en estos años aprendimos los secretos de la economía global y los peligros que encierra. Y a relacionarnos con el mundo sin renunciar a nuestra soberanía. Pero para los patricios, eso es estar aislados, porque la integración que ellos desean necesita un espíritu colonial. Debajo de los patricios, ejecutando sus órdenes y protegiendo sus intereses, están los medios y debajo de ellos, los exponentes de la multicolor oposición, que se engancha en cualquier anzuelo. Todos están preocupados porque nada les sale bien. Tan preocupados están que hasta celebran el triunfo en una pequeña ciudad de Córdoba como si fuera una gran victoria.

2 comentarios:

  1. Si Macri,por obra y Gracia de... De lo que sea llegara a ser Presidente q me avisen con tiempo para sacar un pasaje a Marte Urgente !!
    En cuanto a la Opo (servil a las Corpos y a las Aves Carroñeras,es Patético que para Generar Caos usen la Misma Receta Siempre...Confiemos en que la Gran Mayoría de los Argentinos ya no les "Creemos"
    Excelente artículo Gustavo! Ya lo recomiendo :)

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  2. Gracias Ale. Tenemos que batallar para convencer a nuestros conciudadanos de que Macri, Massa y Binner no son alternativa de gobierno para el año que viene, si queremos que este proyecto continúe entre nosotros. Difícil pero no imposible. Abrazo enorme

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