lunes, 8 de diciembre de 2014

El juego de las estatuas



Desde ahora, en la mitad del mundo hay una estatua que debería enorgullecernos. Sin dudas, Néstor Kirchner es un hombre reciente que se convertirá en prócer. La prohibición al uso del nombre del ex presidente que intentó la diputada del PRO Laura Alonso no sólo cayó por el propio peso de su gorilismo, sino que terminó pisoteado por la decisión unánime de honrarlo como héroe de la Patria Grande. Cuánto veneno habrá tragado la representante de no se sabe qué. Y no sólo ella, sino muchos de los que no pueden disimular la repulsión que les despierta el movimiento político creado por el santacruceño. Asco y desesperación, porque el fin de ciclo tan deseado está cada vez más lejos. El pequeño país que piensan desde el ombligo del mundo –que ya ni siquiera es la CABA, sino un canal de televisión- no guarda relación con el país de verdad que quiere continuar por este camino hasta la victoria definitiva.  
Tan pequeño es su pensar que sus acciones son cada vez más diminutas. Como opositores empedernidos, han decidido estar en contra hasta de las iniciativas más cruciales. Así jamás llegarán a tener ni una estatua de cera en el Museo del Horror. En el del Ridículo quizá, si alguna vez a alguien se le ocurre inaugurar algo así. La diputada Elisa Carrió será, seguramente, la primera figura en esa exposición. Ahora que se habla de la posibilidad de que CFK sea candidata al Parlasur el próximo año, a ella le dieron ganas. Tanto odio parece amor, como dice el tango Rencor. O el ex periodista Jorge Lanata, que en un medio de Miami aseguró que los crímenes de la dictadura tenían el aval de la mayoría de los argentinos. Y, como si fuera el final de un culebrón, confesó que el kirchnerismo logró unirlo al que siempre fue su competidor: Clarín.
Pero un cantado candidato al Museo del Ridículo es el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, que no duda en decir cualquier cosa, siempre que parezca una aguda crítica hacia la administración K. En el marco de la presentación del presidente del PRO Catamarca y después de pasear por las calles céntricas de su capital, afirmó que a esa provincia “le va a ir mejor cuando tenga el Paso de San Francisco. Si se conecta al Pacífico va a tener un puerto más cerca para sacar sus productos y que haya más trabajo para los catamarqueños”. Claro, nadie le había avisado que ese paso tan importante fue inaugurado hace casi dos décadas y que desde 2010 el Rally Dakar lo incluye en su recorrido. No está obligado a saber todo, pero podría callar sobre lo que no sabe, más aún cuando sus intenciones son sólo malsanas. Y pensar que pretende representarnos a todos y apenas debe conocer el Obelisco.
Más candidatos a la cera
El Museo del Ridículo tendrá también a un grupo de periodistas del Grupo Clarín que presentaron un recurso de amparo para frenar la adecuación voluntaria a la Ley de SCA. Martín Sabbatella, titular de la autoridad de aplicación, consideró que la demanda es “otro disparate orquestado por Magneto”. Ante todo lo que se habla de la independencia del Poder Judicial, este disparate no debería ser atendido por ningún juez, que están para cosas más importantes que satisfacer los caprichos de un ricachón. Ya es grave que dos abogados se hayan prestado a este juego. María Angélica Gelli, abogada del Grupo y el radical Ricardo Gil Lavedra, que siempre aparece como custodio de la República, fueron los autores del escrito que fundamenta el incumplimiento de una ley votada con amplísima mayoría en el Congreso. De a poco, el predio se va llenando de estatuas de cera y ya necesita una ampliación.
Pero el Congreso también aporta lo suyo. No sólo Laura Alonso se esfuerza para conquistar una estatua de cera. Muchos de los que se opusieron a la creación de una comisión bicameral para investigar la fuga de divisas orquestada por el HSBC argumentaron para la parodia y eso habilita un espacio destacado en el escalafón. Por supuesto, además de haber dejado expuesta su cobardía o connivencia con los empresarios más poderosos. Porque la comisión tiene como objetivo indagar sobre una operatoria delictiva y dañosa para nuestra economía, interrogando a los presuntos delincuentes en un plazo de 90 días. Los representantes del Pueblo enfrentando a los integrantes del Círculo Rojo para hacer visible el latrocinio. Pero los diputados de la oposición, tan preocupados por la corrupción política, quieren dejar en manos de la corporación judicial una estafa tan evidente para que se extravíe en laberintos burocráticos y acabe en prescripción. Claro, para ellos la corrupción es un invento del kirchnerismo y los privados son tiernos angelitos acosados por el autoritarismo revanchista de La Presidenta.
Y esto no es una lucubración descabellada del Autor de Estos Apuntes, sino algo que se trasluce de los dichos que los diputados vertieron en la sesión. Dos líneas tomaron los argumentos opositores: la indagación acotada a 4040 cuentas y la cortina de humo para tapar los estropicios de Cristina y sus vándalos. Excusas para no meter sus timoratas manos en la podredumbre que parecen defender. Porque no es una lista de supermercado lo que se va a investigar sino datos concretos sobre estos ladrones aportados por el gobierno francés. En cambio, las múltiples denuncias que se amplifican en los medios hegemónicos y con cabida segura en algunos juzgados están basadas más en fantasías domingueras que en documentación fehaciente.  
El diputado radical Ricardo Buryaile consideró que los objetivos de la comisión son por demás de escuetos. “En la economía globalizada que tenemos, uno de los mayores desafíos es indagar qué sucede con la plata del narcotráfico, de la trata de personas y del tráfico de armas –se envalentonó- El proyecto de creación de esta comisión bicameral no destina absolutamente ni un renglón a esto. Se circunscribe a 4040 cuentas y a un banco”. ¿Le parece poco? Como aseguraron tanto Kicillof como Etchegaray, ésta es la punta del iceberg. Esto recién empieza y este diputado se preocupa por el Museo del Ridículo. El viejo truco de abarcar mucho para no apretar nada.
Así, jamás obtendrán un homenaje en serio. Néstor Kirchner, en pocos meses al frente de la Unasur, escribió una historia para siempre. “El, que llegó a gobernar la Patria desde el sur, desde el fin del mundo casi, hoy está aquí en el centro junto a ustedes”, expresó Cristina, en la inauguración de la nueva sede del organismo regional. El anfitrión, Rafael Correa, anunció que “desde aquí, la mitad del mundo, la Unasur se proyecta al mundo entero”. La imagen de Kirchner, con su saco desabrochado, la corbata flameando al viento, sus mocasines sencillos, su mano izquierda señalando al futuro y los pasos largos con un caminar decidido, significa mucho más que un reconocimiento. Con una brújula así no nos podremos extraviar jamás. Y esto es lo que advierten los candidatos del establishment: eso que tanto detestan parece ser imbatible y no porque la estatua sea de bronce, sino porque hay un pueblo que la reconoce como propia. Y para llevar como bandera para el resto del camino.

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