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lunes, 16 de febrero de 2015

La rebelión de las togas



Esto debemos tenerlo en cuenta para el futuro: la convivencia democrática con fuerzas antidemocráticas es imposible. Con revisar los primeros años del gobierno de Alfonsín basta para comprender cuánto costó dominar las amenazantes botas. Recién en la última década del siglo pasado los cuarteles se resignaron a los nuevos tiempos. Treinta años después percibimos que el peligro no viene sólo de ahí: hay otros soldados que obedecen órdenes aunque no tengan formación militar. Como la oposición “no junta un balde de bosta” –Lanata dixit- algunos jueces y fiscales se deben sumar a la cruzada estercolera. Ahora, además de detectar las nefastas tretas y sus serviles peones, también conocemos quiénes las pergeñan. El paso que falta es desmantelar sus escudos y disminuir su capacidad de daño porque –como está demostrado- educarlos ya es una tarea imposible.
De acá a las elecciones presidenciales deberemos soportar los golpes como mejor podamos: con argumentos, paciencia y mucha movilización. Sólo un colectivo consolidado es capaz de resistir los embates de un manojo de individuos que se creen patricios. Convicción de los logros, compromiso para lo que falta y una oreja bien educada para que no nos engañen. Sin dudas, ya deberíamos tener los anticuerpos necesarios para que los histéricos climas que construyen los medios hegemónicos no alcancen a contagiarnos. Quien hoy asigne un estatus de indiscutible verdad a cualquier contenido informativo que provenga de ese lado ya está inevitablemente perdido. El que miente una vez, miente siempre, más aún cuando tiene como objetivo preservar sus privilegios, aunque tenga que arrasar con cualquier rastro de institucionalidad.
Jueces que revolean cautelares casi al costo, diputados y senadores prestos para cualquier voltereta, candidatos que recitan sandeces como si fueran salmos y fiscales que diseñan denuncias para alimentar titulares. Fichas utilitarias –pero descartables- para el juego siniestro de los poderosos. En la opereta destituyente de este verano incluyeron a toda su tropa: pensaron que con el fantasioso mamotreto de Nisman bastaba para desalojar a Cristina de la Rosada. Pero no: tan insostenible era la denuncia del Fiscal que necesitaron poner en escena a gran parte del elenco y hasta tuvieron que contratar extras. Todos improvisaron sus parlamentos desconociendo la totalidad del texto sólo para sembrar confusión y lograr unas tímidas sonrisas de los patrones. Lo primero lo lograron, al menos en los primeros días; lo segundo, ya sabemos, la risa de las hienas no es una expresión de alegría, sino de gula por la proximidad de la presa. Esa risa es pura hipocresía.
¿Carnaval o noche de brujas?    
“El hábito no hace al monje”, reza un viejo refrán. O “la mona, aunque se vista de seda, mona queda”. A pesar de que nuestros jueces no llevan togas, algunos de ellos actúan como si las vistieran. Esos se sienten intachables monjes, pero en realidad son monos que, por una banana, ejecutan cualquier morisqueta. Más aún cuando el organito suena como ese instrumento de viento tan utilizado en los cuarteles. Un fiscal no es un juez, pero la magia de los medios puede convertirlo en cualquier cosa. Y, ante el primer son del clarín, el fiscal federal Gerardo Pollicita comprimió el papelerío de Nisman en un best seller para Reader’s Digest. Para los que no entendieron la metáfora, acá va una explicación: redujo las casi 300 páginas iniciales en apenas 70; un bodoque confuso y reiterativo transformado en un texto más ligero y digerible, aunque igualmente infundado. Todo para imputar a La Presidenta, aunque un fiscal no pueda hacer eso, y menos en base a algo que ni siquiera es delito.
Todo para inspirar titulares que amarguen el carnaval y alimenten el clima para la marcha del miércoles. Clima que no va a estar muy propicio, porque el pronóstico promete tormentas más o menos a la hora del cacerolazo con silenciador. Pero no importa: algunas lluvias fuertes y un poco de granizo no podrán impedir que los patriotas salgan a pedir la cabeza de Cristina. Las revoluciones no se suspenden por mal tiempo, según dicen. Y el afán republicano es más importante que los peinados de diseño o los tejidos caros, que pueden arruinarse con esos fenómenos meteorológicos. Más aún cuando está en juego la defensa del desequilibrado sistema judicial que supimos conseguir. Para defender los privilegios de una minoría, es necesario realizar cualquier sacrificio.
Y sí, mientras nos vamos aproximando al nudo del problema cada vez parece más difícil desatarlo. Unos cuantos jueces y un grupito de fiscales tienen el poder de desbaratar cualquier intento de transformación que  decidan los poderes Legislativo y Ejecutivo, los únicos sobre los que podemos decidir. Después hablan de la independencia entre poderes y esas tonterías cuando en realidad, es el Poder Judicial el que parece comandar los destinos del país. Y todo a gusto y placer del Poder Fáctico, el peor de todos, el que nadie elige pero sopla su fétido aliento sobre nuestras cabezas.
Y así estamos: acosados por las fuerzas oscuras que apelan a sus más inmaculados disfraces para ocultar sus perniciosos intereses. Algunos se creen este fabuloso versito y se muestran indignados por el grado de corrupción al que hemos llegado, sin permitirse una leve sospecha hacia los denunciadores seriales. Claro, cómo no van a reaccionar así, si los candidatos y políticos a control remoto avalan este cínico mecanismo cada vez que abren la boca. ¿En serio no se dan cuenta del daño que están produciendo? En cuanto tienen un micrófono no hacen más que pregonar sobre la crisis institucional que puede ocasionar una denuncia contra la presidenta de todos los argentinos, a la que se refieren como si fuera una intrusa porque se niega a ser sirvienta en el pesebre de los poderosos.
El daño institucional no lo produce la denunciada, sino la propia denuncia, a la que ya no saben cómo otorgarle una entidad que nunca tendrá. El daño institucional lo están haciendo estos monigotes que valoran más recitar generalidades en un estudio televisivo que afrontar un debate serio en el Congreso. El daño institucional lo producen jueces y fiscales consustanciados con las nefastas angurrias de una minoría, en lugar de estar comprometidos con los intereses de la mayoría. Ese es el daño institucional que está produciendo esta patota que ya no sabe cómo desalojar al kirchnerismo de la Rosada.
Con una fortaleza envidiable y un ánimo que sorprende, Cristina sigue adelante, porque para eso fue elegida por más del 54 por ciento y la fuerza política que lidera sigue siendo la más votada. Esto es democracia y no las vomitivas deformaciones que proponen los Otros. Y son verdaderamente Otros no porque provengan de distintos partidos, sino porque viven de espaldas al pueblo tratando de agradar a los que siempre han sido enemigos de las causas nacionales y justas. Lástima que algunos confundidos siguen pensando en ellos como alternativa. Pero La Presidenta no se deja amedrentar, porque está “tercamente empecinada” en brindar alegría. Desde el Anfiteatro del Lago, en El Calafate, CFK envió un mensaje de carnaval con validez para todo el año: “ningún pueblo puede construir futuro sin alegría, por eso siempre quieren ver tristes a los pueblos”. Los otros, con el famoso silencio de los próximos días, sólo nos prometen la amargura de vivir sometidos a la más despiadada avidez.

5 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, Jorge. Estos comentarios alientan a seguir escribiendo. Abrazote

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  2. "Rebelión de las Togas Sucias" diría yo ! Que paradoja,q quienes convocan a la Marcha son Fiscales y Jueces "acusados de encubrimiento del Atentado a la AMIA ! Excelente artículo Gustavo :) Ya lo recomiendo !!!
    Y en cuanto a "Carnaval o Noche d Brujas",me queo con la Alegría del Carnaval Popular q nos propone Cristina,y no con la Cacería d Brujas q proponen los "Otros",los q NO Forman parte d Ntra Patria,los q deberían irse a Radicar al País q Sienten Suyo > EE UU < Que se vayan nomás,porq Somos Mayoría quienes Defendemos a Este Proyecto Nacional y Popular,y al NEOLIBERALISMO le decimos : " #NuncaMÁS !!

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    1. Me "quedo" con la Alegría era !! Jajaj (me comí la "D") Pero creo q se entendía igual...

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