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viernes, 27 de marzo de 2015

Los que perdieron la razón



Una vez más, no tienen razón. Cacerolazos, paraguazos y quema de muñecos no tienen más fundamento que el desprecio hacia un proyecto abrazado por la mayoría. Un proyecto que transformó el país para siempre. Transformación que desdibuja a los partidos opositores al punto de la disolución. O del servilismo, porque en lugar de seguir sus convicciones, actúan de acuerdo a los dictados del establishment. Así se enganchan en cualquier opereta pergeñada en la madriguera de los carroñeros, aunque después no puedan escapar del ridículo. ¿O no es una muestra de eso la abrupta caída de Hermes Binner quien, en 2011, salió segundo en la carrera presidencial y ahora debió abandonarla porque no estaba entre las preferencias electorales? ¿O de Francisco de Narváez que seis años atrás parecía avanzar con paso firme y ahora no mide ni para presidir una sociedad de fomento? Otro decadente es Sergio Massa que, aunque intente reeditar sus mejores éxitos se convirtió en un cómodo tercero. Ahora, con un rechazo judicial más a la inconsistente denuncia del Fiscal Nisman, ¿qué lugar ocuparán aquellos que lo consideraron un prócer y acusaron de homicidio a La Presidenta y sus funcionarios?
En estos días de Memoria, circuló por las redes sociales la foto de Hebe de Bonafini junto al Jefe del Ejército César Milani, como una muestra de las contradicciones del oficialismo y excusa ideal para insultar a la máxima referente de la resistencia. Una imagen que, para denostadores, agoreros y tozudos, vale más que todo lo que se ha hecho en estos años para condenar en serio los crímenes de la Dictadura. Con la difusión de esa foto, los hipócritas, cómplices e indiferentes se convirtieron en fervientes defensores de los DDHH, aunque en la soledad del baño no ven la hora de que se termine con los juicios. También se plegaron los que no entienden nada pero por las dudas actúan como encarnizados opositores. Así se gestó el clima perfecto para un final vergonzante: la quema de los muñecos en La Plata. Un nefasto límite que traspasaron los que no saben cómo oponerse ni construir futuro. Un hecho tan penoso que los que encendieron el fósforo jamás podrán convertirlo en anécdota para contar a sus nietos, salvo que el arrepentimiento los guíe.
Algo similar debe ocurrir con los comprometidos ciudadanos que marcharon el 18 de febrero para pedir justicia por Alberto Nisman, convencidos de que en su muerte estaba involucrado el kirchnerismo. Lejos de haber sido un personaje ilustre, los detalles de su escabrosa trayectoria opacaron su imagen hasta desembocar en la escuálida manifestación del 18 de marzo. Ahora, con la resolución de la Sala I de la Cámara Federal porteña, la denuncia del fiscal contra CFK, Héctor Timerman, Andrés Larroque y Luis D’elía se convierte en papel desechable. El Operativo Nisman que tenía como objetivo destituir –o al menos, desgastar- al Gobierno se desinfló hasta la extinción. De acá en más, no les quedan recursos.
Nunca se darán por vencidos
Pero no debemos dormirnos en los laureles ni descuidarnos ante la aparente debilidad de los enemigos, que no son los siervos, sino sus Patrones. Por eso es saludable que el Gobierno siga gobernando, que para eso lo hemos elegido. Y con cada nuevo paso despierta más pasión. Lejos de aquellos presidentes que salieron de la Rosada con el rabo entre las piernas, Cristina mantiene una imagen positiva considerablemente alta. Tanto es así que, a pesar de las patrañas y acusaciones que difunden a diario los medios agoreros, el FPV es la fuerza política con mayor intención de voto para las elecciones presidenciales. La sorpresa que se llevarán los Restauradores del neoliberalismo en octubre los dejará congelados por muchos meses.
Sin embargo, algunos intentan agitar el ambiente. En vano, por supuesto. Los trabajadores que más ganan –apenas un diez por ciento- insisten con parar el país para extorsionar al Gobierno en reclamo por el impuesto a los altos ingresos. Los que hicieron punta en esta movida fueron los del transporte público y después se prendieron camioneros y bancarios, para despertar el beneplácito del Círculo Rojo. Mientras esta obvia contribución a la campaña ocurre, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo presentó el tren Alerce, de fabricación nacional en un 80 por ciento, equipado con tecnología de última generación. Una muestra más de la recuperación de estos tiempos. Con más fuerza aún, comenzará en el Congreso la creación de Ferrocarriles Argentinos, una decisión histórica que revierte la decadencia de este medio de transporte en las últimas décadas del siglo pasado.
Ahora que estamos en la etapa de garantizar la continuidad de este sendero se hace necesario abrir nuevos frentes de batalla. El año pasado, logramos esquivar las embestidas de los Buitres. Aún continúan con sus nefastos intentos de succionar nuestros recursos, pero no les resulta tan fácil. Cuando el servilismo no puebla la Rosada deben apelar a todas sus tretas para alcanzar sus mezquinos objetivos. Ellos se sienten a sus anchas con apátridas y entregadores, como ocurrió en el pasado. En cambio, con funcionarios que defienden a ultranza los intereses nacionales, se topan con los muros de la Patria. Antes, se les obedecía; ahora se los denuncia. Desde el momento en que el ministro de Economía Axel Kicillof explicó el complot entre Paul Singer y el CitiBank, los estafadores pierden su poder de daño.
Lo mismo ocurre con el HSBC y la complicidad con la evasión y fuga de 3500 millones de dólares. El Congreso ha tomado las riendas para evitar que los recursos de todos los argentinos queden en manos de unos pocos. La comisión bicameral presidida por Roberto Feletti deberá indagar a las autoridades del banco y a los titulares de las cuentas para desarmar una operación dañina para nuestros intereses. Después de la elaboración del informe, planteará una serie de reformas legislativas a las leyes de Entidades Financieras y Penal Cambiaria. Lástima que una parte de la Justicia mira hacia otro lado a la hora de condenar el accionar de los poderosos, sino todo sería más sencillo. Y  más rápido.
También hay una fuerza política que evita participar de estas iniciativas y jamás acompaña los proyectos de ley que limitan los privilegios de los integrantes del Círculo Rojo. Sin dudas, el PRO es la expresión más sincera de los intereses de los que más tienen, disfrazada siempre con las más floridas consignas. El líder amarillo, Mauricio Macri, no duda a la hora de cuestionar la estatización de los fondos de pensión, del fútbol, de Aerolíneas Argentinas y de los FFCC; tampoco titubeó cuando afirmaba que había que obedecer el fallo de Griesa; no se le mueve un músculo cuando promete poner los dólares a disposición de los bolsillos más angurrientos y eliminar los impuestos que indisponen a sus amigotes agropecuarios; ni se le asoma una lágrima al pontificar sobre la necesidad de achicar el gasto público.
A pesar de todas estas posturas para nada secretas, la pre candidata a Jefa de Gobierno porteño por ese exclusivo club, Gabriela Michetti, puede apelar a su inocente cinismo al describir a su jefe: "Mauricio es cero ideologizado, en el sentido malo del término. Las personas ideologizadas tienen la cabeza como cuadrícula. El es abierto, puede tomar lo mejor de cada uno". Sentido malo, cuadrícula, abierto. Quien se deje convencer por este aluvión de hipocresía es un necio o un futuro beneficiario de estas trapisondas envueltas en buenas intenciones. Quien crea que atendiendo las ambiciones de una minoría se respetarán los derechos de la mayoría está inevitablemente confundido y su voto puede provocar nuestra ruina. Mauricio Macri y su banda de cínicos es la peor opción si el objetivo es un país para todos.

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