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miércoles, 17 de junio de 2015

El jaque mate por venir



Amarillo menguante
Como si alguna vez se hubiera dedicado a eso, Miguel del Sel anunció que, de no convertirse en gobernador, se retiraría de la política. Y su jefe político, Mauricio Macri, lo está meditando. Aunque no esté todo dicho, ya se percibe fracasado. Claro, pensaba atestar de globos amarillos la dominguera noche santafesina pero sus profundos planes se vieron frustrados por los números. De a poco, su sueño presidencial se desinfla como uno de esos globos que no pudieron flotar ante las cámaras para adornar sus robóticos pasos de baile. Y los reproches van de un lado a otro entre las fuerzas amarillas, de los puros a los aliancistas; un poco desesperados, consideran estrategias, figuras, frases efectistas. Todo para disfrazar una propuesta política que nos conduciría como por un tubo al pasado que recién estamos abandonando.
Las Fuerzas Amarillas esperaban un contundente triunfo del ex MIDACHI en Santa Fe; ni siquiera consideraban que Omar Perotti acabaría mordiendo sus talones. El resultado provisorio de las elecciones sorprendió a todos y más aún a los PRO que ya creían metida la bota en su mochila de cara a las elecciones nacionales, como una muestra de que podían extenderse más allá de la General Paz. Pero parece que la fiebre amarilla sólo afecta a la CABA y alguna localidad perdida del interior. Sin dudas, un proyecto de minoría no puede conquistar a la mayoría. Si en el pasado ocurrió algo así ha sido por obra de un exitoso y macabro engaño, como el pergeñado por el Infame Riojano. No sólo uno, sino dos engaños, porque el Chupete Volador, Fernando de la Rúa, también fue un señuelo del establishment para succionar la poca dignidad que nos quedaba.
Aunque parece quedar mucho tiempo para las elecciones, no es tanto para dar una ágil voltereta en la estrategia de campaña de la fuerza no-política de Mauricio Macri. Después de años de confiar en los marketineros consejos del ecuatoriano Jaime Durán Barba, ahora se dan cuenta de que eso no tiene efecto más allá del Obelisco. Tanto hablar de anécdotas indemostrables con el Cacho y la María, el Mingo, Edgardo se olvidaron de considerar que esos personajes imaginarios, más que estar a favor de las propuestas clasistas de Mauricio –o del candidato de turno- se sienten más cómodos con el camino iniciado en 2003.
Entonces ahora, recién ahora, el Líder amarillo balbucea valoraciones hacia muchos de los logros de esta década y promete mantenerlos. Pero pocos creen que preservará lo que antes denostaba. Ya es tarde para disfrazarse. Su capacidad actoral es nula y sólo puede encarnar a un villano cínico que sólo planea la destrucción del planeta y encubre sus fines con las palabras más amables. En realidad, no es un personaje, sino lo que es: un villano.    
La garantía que faltaba
Para desesperar un poco más a esta oposición menguante, la imagen positiva de La Presidenta sigue trepando y la fuerza política que lidera se consolida en las preferencias del votante. No es para menos, si Cristina mantiene el alocado capricho de seguir gobernando como desde el primer día y encima, sin apartarse del sendero iniciado por su Compañero de Vida allá por mayo de 2003. Y para colmo, casi todo sale bien y el ‘casi’ utilizado sólo como una muestra de modestia.
Contra todos los funestos pronósticos difundidos por analistas, operadores y expertos, la cotización del dólar continúa estable en todas sus versiones, la inflación agoniza y no hay crisis a la vista; el culebrón de Nisman tendrá un final feliz, aunque no para los conspiradores, por supuesto; los buitres siguen picoteando en vano y se suman más países a la batalla para derrotarlos; el apoyo en defensa de la soberanía en Malvinas es casi mundial; prestigiosos organismos internacionales ponderan las políticas adoptadas para combatir la desigualdad y los ojos de algunos países europeos están puestos en nuestro experimento. Hasta los políticos de la oposición y algunos periodistas refunfuñadores están suavizando sus discursos agoreros. Tanto, que algunos candidatos adversos al kirchnerismo prometen continuar con estas políticas en el hipotético caso de acceder a la presidencia. Bah, sólo Macri tiene esa posibilidad, que es muy lejana porque casi nadie le cree. Aquí el ‘casi’ más que por modestia, es por compasión.
Encima, con la decisión de incluir a Carlos Zannini como vicepresidente de Daniel Scioli se esfuman muchas de las dudas que despierta el gobernador bonaerense. Sólo así Randazzo podía resignar su candidatura presidencial, con todo el dolor que eso puede significar para muchos militantes. Más allá de esto, la jugada es maestra: con Zannini en la fórmula la continuidad de este proyecto está garantizada. De esta manera, el ex motonauta paga las consecuencias de su tibieza y el actual ministro, las de su desaforada lengua. Scioli deberá condimentar su desapasionada pertenencia al kirchnerismo y Randazzo deberá aceptar el liderazgo de CFK y “darse un baño de humildad”. Pero lo más importante es que en la nueva fórmula –con su asesor legar y técnico- estará presente Cristina. No sólo estará presente, sino futura. Algunos exagerados, hasta la sueñan eterna.

1 comentario:

  1. Como advertirán los lectores habituales, el último párrafo fue modificado después de la decisión de Randazzo. En breve, publicaré un análisis del nuevo escenario con la ubicación de todas las piezas en el tablero. Aunque es más divertido reirse de la desesperación opositora.

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