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viernes, 17 de julio de 2015

La bestia y sus agónicas dentelladas



Esta semana se difundió el spot de campaña de Máximo Kirchner como candidato a diputado en Santa Cruz. En él aparecen dos mentiras de Clarín y la declaración de principios del pre candidato Mauricio Macri respecto a los fondos buitre. Los soldados del monopolio apelaron una vez más a su descomunal cinismo, pero reforzado. No sólo no se disculpan ante su público por haber inventado las falacias sino que ahora dicen que nunca han dicho lo que dijeron. Pero no son sólo éstas las manifestaciones de su estertor. La opereta de Bonadío y el allanamiento del departamento de Víctor Hugo Morales pueden pensarse como muestras de un poder en decadencia pero también como el anticipo de lo que será el futuro si la presidencia del país llega a manos del emisario del establishment.
En verdad, hay que ser muy desmemoriado para no evocar esa insistente pantalla en bares y salas de espera. El televidente que tiene estos medios como única fuente de información no deberá estar muy agradecido por sembrar semejante confusión en su sesera: ¿habrá soñado, entonces, las denuncias de las cuentas en el extranjero o el exagerado sueldo de Kicillof?; ¿quién valora, entonces, tanta saliva empeñada en denostar este proyecto en el colectivo, la oficina o la cola del banco? Un desprecio sin igual a la inteligencia del público que se somete a diario a la prejuiciosa desinformación del casi monopolio.
Pero los manotazos van para todos lados, impetuosos, agónicos, impotentes. Ya no pueden, como otrora, convocar un cacerolazo memorable. Y eso que intentan a diario incrementar la indignación republicana a fuerza de prejuicios y patrañas disfrazadas de noticias. Y eso que tienen peones y sicarios en sectores estratégicos, dispuestos siempre al ridículo con tal de satisfacer al diabólico Amo. Un día promueven una protesta por un trámite administrativo y al otro convocan a la conmemoración del voto no-positivo.
El capítulo de Bonadío les salió bastante bien, al menos si se lo piensa como una provocación. El procedimiento protagonizado por el cuestionado juez es antijurídico desde donde se lo mire. Una solicitud por correo hubiera sido lo más lógico, pero no habría alimentado titulares. No, la búsqueda del impacto mediático  necesitaba la invasión de una jurisdicción con policías municipales. El éxito es el apartamiento de la causa porque eso, según dicen ahora, confirma las denuncias y les permite pontificar sobre la independencia del Poder Judicial. Independencia que significa, para ellos, que un grupo de jueces se dedique a proteger intereses y privilegios de los integrantes del Círculo Rojo.
Promesas de pasado
Los que más claman por las garantías republicanas son los que las manipulan a su antojo. Los que más exigen transparencia son los más oscuros. Los que más se rasgan las vestiduras por el funcionamiento de las instituciones son los que las tienen a su servicio. Los directivos de Clarín y La Nación están, desde hace años, protegidos por una soldadesca tan obediente que ya no despiertan envidia, sino vergüenza ajena. La ex Tribuna de Doctrina debe al fisco una fortuna desde hace más de diez años pero goza de la protección de la Corte Suprema de Justicia. El ex Gran Diario Argentino no sólo tiene impunidad para mentir sino para ocultar los delitos de Lesa Humanidad cometidos por sus propietarios y evadir fortunas al extranjero. Algunos jueces se niegan a citarlos y otros obedecen ciegamente sus órdenes. Y encima están los que prolongan su poder con medidas cautelares que facilitan el incumplimiento de las leyes.
Así no hay gobierno, democracia o país que aguante. No hay pueblo que soporte semejante pisoteo. No hay paciencia tan infinita. No hay futuro posible con esta caterva de conspiradores o si lo hay, pinta tan tenebroso que da escalofríos. Dos de los episodios de esta semana podrían convertirse en postales del mañana. El juez federal Claudio Bonadío debería haber solicitado la información que precisaba a vuelta de correo pero decidió hacerlo personalmente. Claro, no con fuerzas federales, como correspondía, sino con la policía metropolitana, prestada por Mauricio Macri. El Alcalde porteño proporciona sus tropas para una intromisión jurisdiccional. El Ingeniero Amarillo invade otra provincia, como si fuese un gobernante del siglo XIX, con un impulso unitario para someter a los bárbaros. ¿Y después se quejan porque apartaron al juez de la causa? Por ahora, la sacaron barata los que pergeñaron esta parodia de los sangrientos episodios de la construcción de nuestro país.
El otro episodio ineludible, doloroso y repudiable fue el apriete mafioso padecido por Víctor Hugo Morales y su familia. No hace falta relatarlo porque está en la memoria de todos. Sí es necesario resaltar la similitud con los procedimientos de la dictadura, aunque también en tono de parodia. Los abogados de Clarín, sobre todo Damián Cassino, pueden provocar risa con el rictus serio pero la intención fue atemorizar. En los dos episodios están las intenciones: imponer e intimidar. Así gobernará el emisario de estos siniestros personajes. Así han gobernado en el pasado. Pero ahora es distinto porque ya los conocemos. Ahora es diferente porque tienen que dar la cara y exhibir su bestialidad. Ahora es más fácil porque han perdido toda sutileza pero sobre todo porque hemos aprendido a derrotarlos.

2 comentarios:

  1. Hola Gustavo comentando espaciado pero sin dejar de leer tus apuntes. Yo en la CABA despues de pensarlo mucho y a disgusto ( algun momento debetemos hacer un serjo analisis de lo q pasa en CABA) decidi hacerme los rulos antes de hacer crecer el monstruo Abzo
    jpierantoni

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    1. Está bien. Si yo viviera en la CABA haría lo mismo aunque sin hacerme los rulos porque no tengo con qué. Espero que Macri haya aprendido a bailar la marcha fúnebre

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