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miércoles, 9 de septiembre de 2015

El escudo vulnerado



El caso de Niembro sorprende bastante. No por los hechos en sí, por supuesto, sino por la insólita y desconcertante repercusión política y mediática. Mientras los medios aliados al PRO tratan de disfrazar el escándalo, otros piden la cabeza del periodista deportivo y primer candidato a diputado. Y los funcionarios amarillos practican las más incongruentes piruetas para patear la pelota fuera de la cancha. Por lo que parece, el episodio logró vulnerar el escudo de protección del que goza Mauricio Macri y su troupe. Incendios, derrumbes, inundaciones y represión resbalaron en la opinión pública porteña durante años. Tampoco la desidia que destinan a la salud y educación públicas lograron impactar en los capitalinos. Ni siquiera las muertes que se han producido por la inoperancia de los funcionarios –como la del adolescente en Villa Soldati- despertaron el enojo de los ciudadanos de la CABA. Pero este escándalo parece ser el que más ha conmovido el sentir porteño.
Claro que no es el objetivo de este apunte encontrar el intríngulis de este asunto, pero sí plantear algunas interrogantes. Las golpizas en el Borda, los niños calcinados en el taller clandestino, los desatendidos de los hospitales, los obligados alumnos de la educación privada, los docentes despedidos, la doble o triple construcción de las estaciones del falaz metrobús, las escuchas ilegales, las manipuladoras encuestas de Durán Barba, el maquillaje en exceso, ¿son menos graves que esta nueva tropelía? ¿Será que los porteños sólo piensan en la plata y esto parece afectar los bolsillos? Si así fuera, los desmedidos aumentos impositivos y de las tarifas del subte deberían haber despertado el enojo, pero no. Claro que apelaron al viejo truco de echar culpas a la inflación y, por elevación, a Cristina y sus equivocadas medidas económicas para desviar los dardos.
No. No es sólo por las cifras que este hecho se ha convertido en un escándalo. ¿O la contradicción es lo que molesta? Tanto pregonar contra la corrupción y uno de ellos está hasta el cuello. Sin embargo, no será la primera vez que incurren en un mentís pero parece que éste traspasó los límites. ¿O será que Fernando Niembro no es tan querido como muchos piensan? En realidad, si Rodríguez Larreta será el próximo Jefe de Gobierno, no es la sonrisa o la ternura lo que buscan los electores de la metrópolis en sus candidatos. Por el contrario, los ceños severos y las bocas fruncidas se encuentran en el top de las preferencias. Además, no serán los porteños los que voten por Niembro, sino los bonaerenses.
¿Por qué Jorge Lanata, en lugar de poner paños fríos al asunto, exige que el PRO destierre al polémico comentarista deportivo? ¿Porque es un periodista-fiscal que trata de construir administraciones transparentes o porque presiente que esto afecta la carrera presidencial de Macri? ¿O porque los funcionarios se desentienden de la cuestión al decir que “Niembro no cometió ningún delito”? ¿O será que Lanata está transmitiendo una advertencia de los Jefes? ¿Tan trascendente será el aporte de Niembro en la Cámara de Diputados o es muy grande la deuda que Macri tiene con él que no puede sacrificar su candidatura? Muchas dudas para un caso tan sencillo que puede transformarse en un difícil escollo para los planes de Macri.
Como patear un hormiguero
En realidad, los tropiezos se suceden desde hace unos meses. Las elecciones escalonadas no han sido favorables para los candidatos apoyados por el PRO. El panorama es funesto y sólo eso explica la puesta en escena de Tucumán, ahora avalada por una extravagante medida cautelar que impide revelar los resultados. Por lo que parece, los candidatos de la oposición están tan desesperados por ganar como sea que obligan a sus cómplices a tomar medidas muy difíciles de justificar. Claro que esto no les aportará ningún triunfo; tan sólo permitirá ocultar la derrota por unos días. Al menos, para alimentar unas cuantas tapas, enojar un poco más al público cautivo y deslegitimar en lo posible las elecciones que quedan.
En un esfuerzo de producción, los miembros de la oposición en el Congreso presentaron un documento de Acuerdo Interpartidario para la Transparencia Electoral que propone algunas modificaciones a las elecciones presidenciales de octubre. Como el Gobierno no llegó debilitado como esperaban, como Cristina continúa liderando las preferencias, como no hay crisis a la vista, como el fin de ciclo les resulta esquivo y, fundamentalmente, como no tienen propuestas para presentar a los votantes, lanzan alocadas patadas para alterar el tablero.
Ojear algún buen manual de Historia nos ayudaría a encontrar muchas páginas similares: cuando el Poder Económico no puede imponer sus planes de gobierno por las buenas, trata de hacerlo por las malas. Golpes, fusilamientos, proscripciones, bombardeos han sido las tretas más usadas cuando tenían las FFAA de su lado. Así sembraron muerte y dolor en nuestras tierras. Ahora que sólo tienen un elenco de desarmados postulantes como fuerzas de choque, nada más provocan risa. Hay que reconocer que resultan tan molestos como moscardones de tambo, aunque con unos cuantos votos más los dejaremos fuera de juego por un tiempo.
No nos ilusionemos: como dóciles sirvientes, intentarán cada tanto torcer nuestro camino, pero si conservamos estas imágenes en nuestra memoria los desarticularemos de inmediato. Mientras tanto, gocemos de su desesperanza porque es la mejor garantía de la proximidad de nuestro triunfo.

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