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viernes, 22 de enero de 2016

Los amargos sabores del verano



Ya los pintorescos pregoneros de la playa y los cuerpos escaldados por el sol descansan en el recuerdo. Las olas que barren la arena, tan incansables como los decretos de Macri, quedaron allá, a más de 700 kilómetros. Las primeras producen un relajado placer; los segundos, mucho dolor. Los comerciantes comentaban que ésta será la peor temporada de los últimos diez años, más asustados que indignados. Algunos, también arrepentidos. En las paredes todavía persisten esas sonrisas angelicales que prometían un cambio y hoy tienen sabor a burla. Las noticias que se filtraban en el descanso son las predecibles: la continuidad del avasallamiento institucional, la persecución de opositores y la reafirmación del camino de entrega patrimonial y pérdida de soberanía. Como anunció la sorprendida Vidal el día que ganó la gobernación: “cambiamos futuro por pasado”. Si dudas, el futuro que ya está entre nosotros tiene las huellas de lo peor de un pasado que creíamos abandonado para siempre.
En orden cronológico, las vacaciones comenzaron con el humillante despido de Víctor Hugo Morales de La Mañana de Continental. Sin dudas, como afirmaron desde el macrismo, una decisión puramente empresarial empero, en sintonía con los esfuerzos amarillos de eliminar toda voz opositora de los medios más importantes. Claro, tan poco sustento tiene el accionar del gobierno nacional y tan nocivas son sus decisiones que el discurso oficial se quiebra con poco esfuerzo verbal. Tan atadas a las mentiras mediáticas están sus argumentaciones que cualquier desmentida desmorona el frágil andamiaje.
Como los despidos en las distintas dependencias del Estado, medida que requiere convertir a casi 20 mil empleados en ñoquis y militantes. ‘Grasa’, ejemplificó el ministro de Hacienda, ahora preocupado por el colesterol o algo así: "los ñoquis son parte de la herencia. Encontramos un Estado lleno de militantes. Queremos que al Estado no le sobre la grasa de los militantes". Como si los amarillos tuvieran intenciones de llenar las oficinas con extraterrestres que les pateen en contra de su ideario. No, también serán militantes y, en algunos casos, serán personajes que no moverán un dedo para el bienestar de los ciudadanos.
En la misma conferencia de prensa, Prat Gay aportó su granito de arena para la unión de todos los argentinos, como pregonaba el empresidente Macri cuando sólo era un candidato. Respecto a los fondos buitre, vomitó: “la basura no es nuestra pero no tenemos problema en empezar a limpiarla”. Tampoco esa basura es producto del kirchnerismo, sino de deuda tomada en los noventa, cuando el ideario neoliberal continuaba con la destrucción del país iniciada en la dictadura, cuando Prat Gay era un niño rico que hacía negocios con nuestros padecimientos.
El término ‘basura’ está muy bien aplicado porque esos fondos especulativos legitimados por el octogenario juez Thomas Griesa sólo quieren la destrucción de las economías donde clavan sus garras. Basura porque representan la peor cara del capitalismo y para satisfacer sus angurrias, las nuevas autoridades regalarán una parte importante de nuestro patrimonio, incumplirán leyes y pondrán en riesgo el canje de deuda construido con tanto esfuerzo negociador. Basura generada por el idolatrado Domingo Cavallo en cada una de sus apariciones como funcionario y del impune Federico Sturzenegger a comienzos de este siglo. Basura que no eliminarán las nuevas autoridades, sino que harán lo imposible para que se multiplique y contamine todo el país.
Cronología de locos
Después vino el encarcelamiento de Milagro Sala, que desde siempre ha estado en la mira del ahora gobernador Gerardo Morales. Con una justicia armada en pocas horas y a la medida de su desprecio, pudo concretar su venganza, a pesar del repudio tanto nacional como internacional. Presa política con todas las letras, la dirigente social padece el castigo impuesto por los más ricos por haber organizado a los más pobres. Desde hace una semana está en la cárcel, sin juicio, en base a prejuicios y mentiras y con la excusa de encabezar una protesta. Y desde Davos, Macri muestra su orgullo herido cuando un periodista le preguntó sobre el caso: “no me podés comparar a Leopoldo López con Milagro Sala. López no hizo nada malo para que lo comparés con Milagro Sala. Ignorante y cínico, porque López fue condenado por una revuelta que provocó muertos y tenía como objetivo derrocar al gobierno bolivariano y asesinar al presidente Maduro. Si eso es no hacer nada malo, Macri es más peligroso de lo que pensamos. O menos racional que su perro Balcarce, que en estos días se exhibió sentado en el Sillón de Rivadavia y fue presentado como responsable del azar que llevó al PRO hasta La Rosada.
Y para coronar las irrupciones amarillas en las vacaciones del Autor de Estos Apuntes, reapareció Lodenisman, a un año de la tan manipulada muerte del fiscal. Aunque el episodio aportó bastante a la campaña de Cambiemos, aún intentan convertir en héroe al oscuro funcionario y, de ser posible, buscar su canonización. La prensa oficialista se sumó a la falacia con una hipócrita equidistancia al afirmar que hay tantos elementos para sostener la hipótesis del suicidio como la del asesinato. Mentira: las pruebas aportadas por la investigación y la opinión de los peritos son contundentes al concluir que en la muerte de Nisman no participó más que su mano. Sólo sus familiares tratan de alimentar la inasible posibilidad de un homicidio porque los seguros de vida no pagan por los suicidios. Y de haber un homicida, apuntan a Diego Lagomarsino, insospechado de ser kirchnerista. Sin embargo, en el desnutrido acto homenaje en la Plaza Alemania, todos los oradores hablaron de Nisman como una víctima, a tal punto que los pacíficos concurrentes coreaban cada tanto “Cristina, asesina”. Manipulación pura a la medida de los odiadores de siempre.
En el medio de este período vacacional, emergió la desobediencia presidencial a las órdenes de los jueces para dar marcha atrás con el desmantelamiento de la AFSCA. Martín Sabbatella, autoridad indiscutible del organismo, sigue clamando por la legalidad ante la sordera de Macri, producto de un enorme agradecimiento al Grupo Clarín. También, los nuevos billetes con animalitos en vías de extinción, víctimas de la avidez de los sectores económicos que Macri representa, muestran el futuro desideologizado que poblará nuestras billeteras. Episodio tan a-histórico como la felicidad de Prat Gay al anunciar el retorno de los monitoreos del FMI, porque “no tenemos nada que ocultar”, pero mucho que temer a sus recetas y recomendaciones.
El lado amarillo del país está mostrando su peor rostro, el más horripilante que hemos visto desde los tiempos de la dictadura. Sólo el engaño mediático y la paciencia de los que votaron por tanta oscuridad mantienen al empresidente con la banda conquistada en la legalidad pero con artimañas ilegítimas. Por ahora, la cautela disimula el miedo que muchos sienten por los días por venir y cuando las excusas ya no sean convincentes, comenzarán a advertir cuánto se han equivocado. Nunca es tarde para revertir un rumbo, pero es una pena el tiempo que nos harán perder por este nocivo antojo de cambiar.

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