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viernes, 8 de enero de 2016

Un mal ejemplo en La Rosada



Ya no hay dudas: las corporaciones han tomado el poder y toda ilegalidad se convertirá en ley. Una norma anhelada durante treinta años, debatida en más de cuatro, aprobada en el Congreso por amplia mayoría y declarada constitucional en todos sus artículos por la Corte Suprema puede ser borrada con el capricho de una firma y la complacencia –o temor- de un juez. A partir de ahora, podemos afirmar que estamos en problemas. Y encima, Hernán Lombardi se da el gusto de catalogar al gobierno de Cristina como ‘régimen’. O todos han enloquecido o estamos en manos de una patota dispuesta a todo. Una tropa de ocupación hubiera actuado con más prudencia y respeto pero los Amarillos, con apenas un 51 por ciento en un balotaje y sin mayorías parlamentarias pretenden fundar una República a la medida de las necesidades de una minoría. Cuando la mayoría circunstancial que regaló el triunfo al neopatricio Macri comience a ver afectados sus derechos, ya será bastante tarde.
El discursito amoroso de la asunción quedó como una más de las hipocresías del empresidente. A pocos días de asumir, ni una sola medida ha tomado para favorecer a los más vulnerables, salvo los míseros 400 pesos que se diluyeron por los desaforados aumentos en los precios de la canasta familiar. La angelical promesa que recitaba Macri en campaña –“conmigo no vas a perder nada de lo que tenés”- queda como una burla frente a los miles de despidos que desde el Estado se están produciendo, como un aliento para que los privados tomen medidas similares. Desde ya, la Pobreza Cero y la baja de la inflación serán imposibles por mucho tiempo gracias a los incrementos de tarifas que ya se están produciendo.
La guadaña, más que por ahorro es por venganza. Como en los noventa, el discurso hegemónico instala en la sociedad la idea de un Estado sobredimensionado que reparte empleos a cuatro manos. Sin embargo, la mayoría de los empleados del Estado son docentes, médicos y policías; los administrativos –los que podrían ser ñoquis o militantes- apenas alcanzan el 28,5 del plantel estatal –tres de cada diez- en todos sus niveles, municipal, provincial y nacional. Este dato surge de un estudio elaborado por la Dirección de Análisis de Información Presupuestaria y Estudios Fiscales, dependiente del Ministerio de Economía de la Nación.
El Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad de La Plata, en el documento “El empleo público en América Latina”, destaca que el sector cumple un rol clave como empleador en la región. Si bien en promedio, la proporción ronda entre el 10 y el 15 por ciento, en nuestro país tiende al 20 por ciento de los empleados. Pero los investigadores señalan que este indicador es “de enorme relevancia con implicancias sobre los equilibrios macroeconómicos, la eficiencia asignativa y la distribución del ingreso”.
Los países más desarrollados reunidos en la OCDE tienen entre el 15,3 y el 45,2 por ciento de empleos públicos. Para el Banco Interamericano de Desarrollo, "el porcentaje de la fuerza laboral que trabaja para el Estado constituye un indicador de cómo se prestan los servicios públicos y puede que también tenga consecuencias en cuanto a la calidad y al costo de la prestación de los mismos". Y, como último elemento en este recorrido numérico, el Boletín de Estadísticas Laborales del Ministerio de Trabajo revela que en el primer trimestre de 2014, el sector público representa el 17,4 por ciento de los ocupados contra el 81,8 de los asalariados del sector privado y sólo el 0,8 son beneficiarios de planes sociales. Con todos estos datos, continuar con los pueriles argumentos amarillos para justificar los recortes es otra muestra del más perverso cinismo.
Prejuicios en acción
Además de todas las medidas totalitarias que ha tomado hasta ahora, con los despidos en el sector público –inspirados más en la persecución que en la racionalidad- el gobierno de Macri está siendo sumamente irresponsable. Primero, porque refuerza un prejuicio doloroso de lo que en realidad es un delito. En los noventa, surgió el término ñoqui para etiquetar al que cobra un salario sin ir a trabajar. Tanto se extendió el calificativo que todos los políticos terminaron enlodados y la despolitización inauguró el nuevo siglo. La fuerza gobernante tiene como bandera su procedencia no-política, aunque eso sea uno más de sus innumerables simulacros. Hoy, sus exponentes alternan ‘ñoqui’ con ‘militante’ para extirpar todo rastro de kirchnerismo en las dependencias del Estado. Sin embargo, esos dos calificativos también son aplicables a los que tanto los usan: Gabriela Michetti encabezó los récords de ausencia a las sesiones del Congreso cuando oficiaba como diputada o senadora; Laura Alonso –que asumió con fórceps la oficina anticorrupción- es tan militante como cualquier joven de La Cámpora. Y éstos son apenas dos casos. Si hay ñoquis en el Estado, la solución no es despedir a todos los empleados sino indagar quiénes son y denunciarlos ante la Justicia. Y lo de los militantes es la excusa más perversa para camuflar la persecución política.
En segundo lugar, esta pulsión despedidora puede ser tomada como ejemplar para muchas empresas privadas, que no ven la hora de reducir su plantel o utilizar el puesto como extorsión para bajar salarios e incrementar sus ganancias. Más aún si, como parece, el mercado interno se verá sacudido por la espiral inflacionaria que comenzaron a generar cuando estaban en campaña.
Desde el momento de su asunción, Macri y el mejor equipo de los últimos cincuenta años –según sus propias palabras- no han hecho más que convertirse en un mal ejemplo para toda la sociedad. Grave que compare su equipo con el de la autodenominada Revolución Libertadora –Fusiladora, para el pueblo- que es la que derrocó a Perón en 1955. O haciendo bien los números, con la Revolución Argentina de Onganía. Y más grave aún que en nombre de la democracia y las instituciones, cometa las tropelías que ha cometido a fuerza de decretos contra leyes, organismos y funcionarios elegidos en el Congreso. Macri y su gobierno se han convertido en un mal ejemplo porque si desde la Rosada incumplen con las leyes, se fomentan los prejuicios y se alienta la desocupación, ¿qué queda para el resto de los ciudadanos?

9 comentarios:

  1. Gustavo, sos un fenómeno. Tu creatividad no tiene límites, no veo la hora de que escribas nuevos artículos.

    "Ya no hay dudas: las corporaciones han tomado el poder y toda ilegalidad se convertirá en ley"
    "Todo", en serio "todo"? Que irresponsabilidad de tu parte.

    "A partir de ahora, podemos afirmar que estamos en problemas."
    A partir de ahora? O sea, llegaron a suicidar a un fiscal que iba a declarar en el congreso 2 días después, pero el problema lo tenemos ahora? Que irresponsabilidad de tu parte.

    "O todos han enloquecido o estamos en manos de una patota dispuesta a todo. "
    "Hemos", Gustavo, "hemos enloquecido" . O sos extranjero?

    "pretenden fundar una República a la medida de las necesidades de una minoría"
    Posta? Definime "fundar la república", porque no es común que vos hables de fundar una república, y la otra mitad de volver a la normalidad. Uno de los dos se equivoca. Que inocente de mi parte! Se equivocan los manipulados!

    "Los países más desarrollados reunidos en la OCDE tienen entre el 15,3 y el 45,2 por ciento de empleos públicos"
    No pude encontrar el informe. Tenés el link para compartir? Me gustaría saber cuales son esos países desarrollados, y su política, economía y sociedad. No vaya a ser que estés favoreciéndote de ciertas métricas para armar un argumento en base a lo que te conviene mirar, y criticando implicitamente a los países que llamás "desarrollados".

    "Además de todas las medidas totalitarias que ha tomado hasta ahora, con los despidos en el sector público"
    Que gracioso, yo conozco gente que trabaja en el estado y dice "AL FIN!" ahora tienen que venir a laburar.

    "Cometa las tropelías que ha cometido a fuerza de decretos contra leyes, organismos y funcionarios elegidos en el Congreso"
    Claro, en un congreso en el que los K han llegado a tener mayoría y votaban leyes sin dar discusión. Hasta cuando la oposición se retiraba del precinto!

    ¿qué queda para el resto de los ciudadanos?
    En una democracia, aunque dudo que sea la forma de gobierno de tu preferencia, ser oposición, escribir blogs, y esperar a las próximas elecciones.

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    1. Nada que responder a tu comentario, porque te deja mal parado. Los países Nórdicos tienen altos porcentajes de empleo estatal, como Noruega o Finlandia, que alcanzan el 30 por ciento. Lo del fiscal suicidado, ni lo comento porque es parte de la manipulación de la que fuiste víctima. En política se considera que fundar la república es cuando se arranca de cero sin tener en cuenta las normativas que anteceden. Y lamento decepcionarte: vas a tener que esperar hasta el 20 de enero para leer nuevos textos porque me voy de viaje.

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    2. Buen viaje.
      No entiendo porque me deja mal parado. Simplemente quería el reporte para comprobar algo.

      Sobre el fiscal. Que vos me llames manipulado a mi y a su vez realmente creas que Nisman se suicidó, quisiera que me genere gracia, pero no. Me da bronca porque vos fuiste quién me preguntó si te estaba tomando de boludo. Y ahora vos lo estás haciendo conmigo.

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    3. Sólo me baso -como te dije hace un par de semanas- en las pericias de la fiscalía, donde se afirma la imposibilidad de que en su muerte haya participado otra persona. Ahora bien: si el arma era de Lagomarsino (la última persona que entró al departamento), un colaborador que vivía sobre un local del PRO, las últimas personas que se comunicaron con él para presionarlo porque no se quería presentar el lunes en el congreso fueron Laura Alonso y Patricia Bullrich y nadie más ingresó al edificio, ¿qué hay que ser para creer que Cristina mandó a matarlo? ¿No sería más lógico pensar que la bala provino del sector que más se benefició con su muerte? Pero yo sostengo que es un suicidio porque hay más pruebas en ese sentido. Y no hablo más del tema.

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    4. Es increible. Yo no digo que lo haya matado Cristina. Critico la inocencia de quienes no dudan cuando leen las pericias de Arroyo Salgado, la polvora que deja el arma, la falta de una carta o nota de suicidio, la situacion extraña con su custodia, la campaña de desprestigio por parte del gobierno actuando mas como culpable que como inocente, la lista de compras, la falta de comportamiento suicida en el, hasta un misterioso cuerpo calcinado.
      No me importa si pensas que lo mato Macri en persona, por lo menos pones en la mesa el hecho de que lo mataron.

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    5. Yo pongo en duda todo, pero incorporo más elementos. Sandra Arroyo Salgado es parte interesada y si su ex marido se suicidó no cobra el seguro; y a la madre Sara Garfunkel, en lugar de llorar a su hijo muerto, recorre los bancos para vaciar las cajas de seguridad; que un arma de esas características y en el estado en que estaba no deja rastros de plomo ni de pólvora. Y que lo mataron no es un hecho, ni siquiera una posibilidad. Pero si no leés el dictamen de Fein, seguirás manipulado. Y bueno chau. Esto no es el tema de mi texto.

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  2. Luciano, ¿hace mucho calor en el call center? Salí a tomar un poco de aire fresco. Es sólo una sugerencia. Cuando regreses a tu puesto de trabajo, pedile a quien te escribe los guiones que sea algo más creativo y, sobre todo, que lea algunos libros sobre política, filosofía y ciencias. Porque, la verdad sea dicha, sus/tus textos carecen de sustento intelectual alguno. ¡Son pura sanata! Dale. Justificá tu sueldo de charlatán al servicio de los fascistas. Que te garúe finito. Pero no mucho. No me lo agradezcas. Yo soy un militante del campo nacional y popular. Es mi mayor orgullo.

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    1. O por lo menos que se informe un poquito con algo diferente de los sobrecitos de azúcar marca Clarín. Abrazote.

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    2. Su debilidad es caer siempre en esa. Si yo los acuso de lo mismo, nos quedamos ahí. No lo permitan. Saludos

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