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lunes, 13 de junio de 2016

Los desestabilizadores de siempre



Aunque algunos se resistan a las evidencias, el empresidente Macri está cosechando más antipatías de lo que se había propuesto. A pesar de los esfuerzos mediáticos para minimizar los impactos que su impronta clasista produce, la efímera luna de miel de la alternancia se está transformando en divorcio. Entre todos los cuentitos que componen el relato amarillo, ahora aparece el de un intento de desestabilización por parte del kirchnerismo. Pero la caída en la imagen del gobierno es el resultado de sus propias medidas. Y a esta conclusión se puede arribar sin demasiado esfuerzo intelectual. ¿O acaso alguien puede ser feliz si en poco tiempo advierte amenazas en su recién alcanzado bienestar? Y que encima reciba reproches por los disfrutes del pasado por parte de muchos de los exponentes PRO, más que sumar, irrita. En realidad, el gobierno amarillo está apelando a la vieja estrategia de victimizarse, con la novedad de que los victimarios son muchos de sus integrantes.
El viernes se cumplieron los primeros seis meses de esta angustiante gerencia y ni sus seguidores encontraron ánimos para celebrarlo. Lo intentaron, pero no les salió. Los militantes de Cambiemos convocaron a Plaza de Mayo para festejar y apoyar a Mauricio Macri ante el intento desestabilizador de grupos fanatizados que no toleran vivir en Democracia”, expresaba la invitación. "El 10J desde las 18:00 hs vamos a hacer una demostración de que la gran mayoría silenciosa apoya al gobierno que intenta poner orden al desastre que dejó la era K", agregaba, para hacerse eco del discurso oficial de la pesada herencia. Esta mayoría no sólo es silenciosa: también es invisible. Quizá el frío desalentó a algunos, que prefirieron renunciar al calor de las masas para degustar los lujos de la calefacción propia. Otros, tal vez, estén más acostumbrados a poblar las calles con cacerolas y sin ellas se sienten desnudos. O puede ser que, a pesar de haber contribuido a este inexplicable triunfo, todavía no encuentran nada para festejar. O peor, la vergüenza les impide celebrar despidos, hambre y recesión. Por lo que sea, no fueron ni los convocantes.
Y eso que Macri trató de levantar los ánimos desde Yapeyú, la ciudad correntina donde nació el Padre de la Patria. Sin temor a mancillar ese sitio histórico, el ocupante ocasional de la Rosada habló de una “minoría que mete miedo”, que quiere que al gobierno “le vaya mal” y por eso “todos los días dice barbaridades”. Aunque no explicó demasiado, resulta obvio que se refiere a los kirchneristas o los partidos de izquierda, los únicos que se oponen en serio al accionar del Gran Equipo. Hay mucho para deconstruir en estos dichos. Las minorías que meten miedo no son las que cuestionan las medidas oficiales, sino las que operan en las sombras para sacar ventajas de las crisis; son los que generan corridas cambiarias y fugan divisas, los que evaden fortunas, los que incrementan sus ganancias a fuerza de succionar nuestros bolsillos. Esas minorías que meten miedo son las que obligaron a Alfonsín a terminar su mandato con anticipación; las que apoyaron a Menem y nos condujeron a la peor crisis de nuestra historia; las que se beneficiaron con la estatización de deuda de la dictadura y la pesificación asimétrica de Duhalde; los que estuvieron detrás de todo golpe de Estado, de cada fusilamiento, de cada bomba, de cada desaparecido. Esta es la única minoría que mete miedo; las demás minorías sólo juegan en el terreno de la política.
Un túnel sin salida
Desde su asunción, Macri, sus secuaces y apologistas tratan de convencer a la sociedad de que si al gobierno le va bien al país le irá bien. Un concepto no muy difícil de entender y fácil de recordar. Hasta su lógica parece exudar cierta sabiduría. Sin embargo, tiene un requisito: las buenas intenciones del gobierno. Cuando éstas son inexistentes, la frase se transforma en una trampa. Hasta ahora, ninguna medida ha sido beneficiosa para el bien común. Todo lo contrario. El mercado interno se redujo, la industria y el comercio se están viendo resentidos por la recesión y la importación, persianas que se bajan, personas que quedan sin empleo y los precios hacen piruetas por los aires. Y esto como resultado exclusivo de las medidas que impusieron sin demasiado esfuerzo.
Al gobierno le fue muy bien en estos meses, pues pudo desmantelar la ley de SCA, arreglar con los buitres y superar los 30000 millones de dólares de endeudamiento. Al gobierno le va tan bien que tiene a gran parte de los diputados de su lado a la hora de aprobar riesgosas leyes. Al gobierno le ha ido muy bien, pero al país le está yendo muy mal. Y no le irá mucho mejor por más que los años venideros traigan un semestre extra. A pesar de todo esto, Macri invitó a los argentinos a que crean en su palabra porque “el gobierno nacional eligió decir la verdad y construir sobre la verdad”. Salvo con el episodio de los Panamá Papers y sus declaraciones juradas, en donde las mentiras se enredan en sus cortas patas. Y en lugar de construir sobre la verdad, destruye a partir de sus falacias. Porque después continuó con su alienada recitación: “Argentina está saliendo de un punto de partida muy difícil: un país estancado, cinco años sin crecer, enfermo por la mentira, la inflación y la corrupción”. Sin embargo, el INDEC de Todesca informó que el crecimiento del año pasado fue de 2,1 por ciento, uno de los más altos de la región y similar a los anteriores. No estábamos estancados ni enfermos de nada. Y de la tan denunciada corrupción, lo único que se ha demostrado es que son ellos los que tienen cuentas off shore. Ahora estamos en retroceso como resultado del cambio que muchos eligieron.
Pero por más que traten de camuflarlo, el descontento se hace notorio. Por más que inventen las excusas más absurdas, el pacto se está resquebrajando. Por más que al gobierno le vaya bien, el pueblo olfatea que al país le irá mal. Pocas son las consultoras que no detectan en sus encuestas una caída de la imagen, más allá de las diferencias numéricas. Muchos son los rostros que han perdido la sonrisa. Muchos son los hogares cuyos ocupantes restringen gastos para asegurar sólo lo elemental. Bastantes los que ya ni eso pueden. Las señales sobran y hay que aprender a interpretarlas para evitar más angustias.
Y no hay que dejarse confundir. La decepción es real y se percibe en las calles. Los que prometían que íbamos a estar cada día mejor hacen que estemos cada vez peor. Sólo unos pocos deben haber festejado el viernes, pero en privado y con champaña importada sin impuestos: los beneficiados por las medidas regresivas que parecen no tener fin y los propagandistas que lograron que la engañosa fórmula de los globitos se impusiera en el balotaje. Del resto, unos guardaron silencio, casi avergonzados y otros esperan que el clamor que ya se empieza a sentir se convierta en un grito que ponga fin a este tormento.

8 comentarios:

  1. La única consultora que no dijo que Scioli ganaba por 15 puntos.Es decir, la única consultora seria dice que Macri perdió 6 puntos y
    que la expectativa de mejoramiento de la economía está por encima del 60%.
    Son números, podés creer o no, pero ahí están.

    Vos sos el que no debería confundirse ni confundir. La decepción no se mide en la calle,
    porque en un país de 40 millones tu percepción es demasiado pequeña para proyectarla a todo el país.

    Por suerte es solo un % bajo de inadaptados que perdieron tanto con la salida del gobierno anterior,
    que están dispuestos a poner en juego la democracia con tal de volver.
    El 10% de 40 millones es 400.000 personas. Es decir, que llenes una plaza con 100.000 creeme que no significa nada.

    Pensá una cosa, en el peor escenario, debacle social, se va Macri, consulta popular y tenés a Massa presidente en 2 minutos.
    Es decir, estás en la misma.

    Si realmente tuvieran una estrategia para volver al poder, sacarían del aire televisivo a los Moreno, D'Elia, Navarro, y todo ese grupo de impresentables.
    Hasta le prohibirían a Cristina que escriba por Facebook.

    Duran Barba se debe estar riendo de verlos tirar trompadas al aire, desesperados.

    Si fuera Kirchnerista te diría: "Sos boludo? querés espantar a la gente con tanto fanatismo?" Hasta cristina les dijo que tienen que bajar un cambio, pero no pueden, y en el Frente Ciudadano son 4, contanto a CFK y Máximo.

    Pero no lo soy, así que Seguí así, Gustavo! Vas bien!

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    1. Se nota mucho que ni siquiera leés la nota que comentás. Por eso te la publico, para que se note que sos tan obtuso que no sos capaz de asimilar argumentos y datos. En fin, seguí vos así. Cuando el agua te llegue al cuello, seguramente habrá alguien como yo que te tenderá una mano.

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    2. Parece que Francisco no entiende bien y reduce todo a un partido de futbol. Lo que esta en juego es el futuro y esta gente nos va a entregar con moño a las corporaciones internacionales. Juan Ortiz

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  2. La verdad es que hay que estar muy confundido para acordar con lo que ha hecho el gobierno hasta ahora. Se puede tener esperanza, pero no recibir feliz este ajuste que nos está asfixiando. Si no frenan un poco, ni sus votantes lo van a apoyar, como pasó en Río Cuarto.
    Cristina Villalba

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  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  4. A todos los ansiosos que escriben comentarios sobre el curioso episodio de José López y sobre todo a los que se escudan en esto para justificar el letrocinio de Macri, sepan que no los voy a publicar porque este apunte no trata sobre eso. Recién mañana voy a actualizar el blog y voy a volcar mi opinión sobre el tema. Abrazo enorme

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  5. jajjaja Curioso episodio? Eso es lo que te vienen diciendo hace años y no querés ver! Fijate tus últimos comentarios. Son operaciones mediáticas, son bajada de línea de los medios hegemónicos.

    Ahora, planeado o no, te aseguro que al tipo no le pusieron 9 millones de dólares para que parezca un corrupto!

    Vos opiná lo que quieras que sos el dueño del blog. En mi caso no importa. Así como tampoco me importa que publiques el comentario. Esto es para que lo leas vos, y y sabemos que vas a decir alguna boludez del honestismo o justificar el proyecto, etc.

    Lo importante es que se acabó el kirchnerismo.
    Quedó estigmatizado de una forma de la que no se vuelve, no importa cuantas veces repitas Panamá Papers nunca se va a convertir en algo ni remotamente similar.
    Porque esto no solo es un hecho, sino que convalida que las negaciones del resto no son más que eso, negaciones.

    Ojalá no seas uno más de los que se hacen los sorprendidos.
    Yo creo que lo sabían y se hacían bien los pelotudos. Así que ahora a mamarla, y a ser considerado un chorro más, así como escribió Barragan. Por dios, no paro de reirme!

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  6. Ante la cobardia/oportunismo de los politicos y sindicalistas, la unica salida del callejon en que nos empuja esta banda es la resistencia ciudadana.Hay una memoria colectiva del 2001 que surge:
    http://m.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-301848-2016-06-15.html

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