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lunes, 3 de octubre de 2016

Restauración en el Patio Trasero



Dos potencias se saludan. Macri y Temer se darán la mano y señalarán el nuevo rumbo del cono sur. Uno conquistó la presidencia a fuerza de engaños marketineros y el otro, con el aprovechamiento perverso de un recurso constitucional. Ambos explotaron al máximo la construcción mediática de monstruosas falacias incomprobables contra sus enemigos de siempre. Los dos tienen entre sus huestes intrépidos espadachines judiciales dispuestos a forzar la ley para horadar la imagen de los líderes populares. Sendos mandatarios posan su mirada en el Norte para colmar sus corazones de esperanza y abren las tranqueras para convertir nuestros países en un coto de caza. Nada importa cuando la idea es conducir la región hacia donde quiere el Imperio. Las formas institucionales son objeto de cuidado sólo cuando gobiernan los populismos, aunque las respeten mucho más que los procesos restauradores que los desplazan. Argentina primero y Brasil después se han convertido en una punta de lanza para un nuevo proceso colonizador que, si no se lo frena a tiempo, llevará a la región a los peores momentos de su historia.  
El empresidente argentino fue el primero en reconocer al mandatario surgido del golpe institucional perpetrado por senadores más sucios que Dilma. Todo vale a la hora de restaurar. Ahora los acosadores tienen en la mira a Bolivia, Ecuador y la demonizada Venezuela. El resto caerá solo. El patio trasero parecía transitar hacia una segunda independencia y estuvo a punto de conseguirlo. La normalidad está en marcha gracias a estos alfiles dispuestos a poner el cuerpo por la causa imperial, aunque lo nuevo por venir sea el viejo plan Cóndor que ya padecimos. Los pueblos no importan si la recompensa es la mirada complacida del Amo.
Los emisarios del FMI ya visitaron nuestras tierras para monitorear la tarea. Antes de dar su veredicto revisaron todo como si estuvieran en casa. Los técnicos supervisados por Roberto Cardarelli exploraron –no sin nostalgia- los cajones que hacía diez años no exploraban. Néstor Kirchner los espantó como parásitos molestos y ahora Macri los convoca para recibir el beneplácito del organismo que jamás ha traído nada bueno a nuestras vidas. “Hay que felicitar al gobierno de Macri por su compromiso para bajar la inflación a niveles de un dígito y reducir el déficit fiscal”, comienza el informe que hace agigantar al Gran Equipo. No importa que la inflación haya alcanzado niveles históricos ni que el déficit fiscal esté peor que con el gobierno anterior: lo esencial es seguir cada paso de una receta que nunca conduce a ningún buen puerto. Aunque la pobreza y el desempleo sigan creciendo, para ellos es auspicioso que se frene el consumo insostenible de la población. No importa que cierren comercios y la industria nacional esté cuesta abajo: lo fundamental es dejar de lado las políticas proteccionistas que tanto dificultan la fácil rentabilidad del gran empresariado. Lo que importa no son los resultados, sino que todos marchemos en una fila ordenada por el oscuro y tortuoso túnel. 
El lugar de la cabeza
En eso estamos, andando como patitos por un camino que no trae gratos recuerdos. Algunos, desde que Macri asumió, comenzaron a advertir hacia dónde nos conducían los primeros pasos. La devaluación, la quita de las retenciones y el fin del cepo fueron las primeras señales económicas; el abandono de las frases amables, el recrudecimiento de la estigmatización y los despidos en el Estado sugirió el inicio de la cacería; el encarcelamiento de Milagro Sala, el nombramiento de funcionarios incompatibles y los decretazos que voltearon leyes y nombraron Jueces Supremos fueron las piedras basales de una institucionalidad difusa. A pesar de estas atrocidades, el empresidente no tuvo grandes problemas con la gobernabilidad y pudo lograr gran parte de lo que se propuso. Hasta vetó una ley que impedía los despidos sin demasiadas consecuencias.
Desde ese principio tan lejano, las expectativas de un nuevo gobierno construyeron un consenso arrasador, concedido a regañadientes por algunos y con simulacro opositor por otros. Las primeras voces opositoras del verano se neutralizaban con el viejo truco de la desestabilización. “Si le va bien a Macri, le irá bien al país”, decían unos; “uno gana y los demás acompañan”, recitaban otros; “son lloriqueos de malos perdedores”, vociferaban los más provocadores. Así pasaron cien días en los que el Equipo Amarillo demostró sus intenciones de enriquecer a los más ricos empobreciendo a los más pobres y someter al ostracismo cualquier disidencia. Lejos de unir a los argentinos, invadieron los medios públicos, desconocieron los contratos de periodistas, arrancaron símbolos y profundizaron la demonización.
Las promesas de un futuro paradisíaco habilitaron la sumisión a las pretensiones de los buitres. De ese humillante momento a la toma de deuda indiscriminada hubo un solo paso. El ministro de Hacienda –ya no de Economía, como antes- justifica con cara de póker poner en manos de usureros a las futuras generaciones. Detrás de cada propuesta, hay una trampa perversa: la Reparación Histórica para jubilados esconde la amnistía fiscal y también los Fondos de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES; mientras perdonan tributos a los que más tienen, los trabajadores seguirán pagando impuesto a las ganancias, a pesar de lo prometido; ofrecen migajas a la CGT –otrora gestora de furibundos paros- sólo para simular una mezquina humanidad y calmar un poco los ánimos.
Con seriedad inconcebible, los diputados habilitan el voto electrónico, enceguecidos por un artilugio abandonado como un juguete inútil en otras partes del mundo. Más de 1800 intendentes se reúnen en Tecnópolisotro símbolo vaciado por los amarillos- para escuchar la misma cantinela presidencial que pueden encontrar en miles de videos. Los periodistas tienen restringida su tarea en los actos oficiales y son pocos los que se atreven a corear “queremos preguntar”. Macri habla de ciencia y propone reducir el presupuesto para esa área; afirma que la educación es la principal herramienta para combatir la pobreza y desinvierte en infraestructura y desmantela Conectar Igualdad; propone trabajo de calidad y busca flexibilizar las condiciones laborales. Él y todos sus funcionarios juran ser portadores de la verdad y no paran de mentir ni un instante; se muestran como paladines de la transparencia y casi todos están involucrados en escándalos que, si fuera otro el signo político gobernante, se convertirían en millones de titulares de Clarín; enternecen su rostro cuando hablan de la tolerancia, pero saturan sus palabras con calumnias y falsedades.
¿Qué gobernabilidad están avalando diputados, intendentes y gobernadores? ¿Consenso o sumisión es lo que guía su doblez actitud? ¿Qué idea de país ronda en la cabeza de los dirigentes? El pueblo los espera para que pongan un freno a tanta barbarie restauradora. Una frase histórica proponía un juego de palabras con ‘cabeza’ y ‘dirigentes’. Que no explote la paciencia de los mansos porque puede convertirse en realidad.

4 comentarios:

  1. Impecable recorrido por los primeros meses de esta gerencia. El futuro dependerá del freno que podamos poner nosotros, los millones de ajustados y afectados por los desastres de estos angurrientos. Pablo G.

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  2. Es un placer leerte hasta que uno ve que sos Kirchnerista. Ahí se cae de maduro que no hablás con criterio, hablás por hablar mal de Macri. Es evidente que, leyendo tu blog, uno se da cuenta de que todo lo que hace Macri está mal y todo lo que hicieron los Kirchner estuvo perfecto.
    Una falsedad y parcialidad intelectual que asombra de una persona que, por como escribe, parece inteligente.

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    1. Si me reconoces inteligencia ya es bastante. Mi defecto -según vos- es que soy kirchnerista. De quién es el problema? No hablo por hablar mal de Macri sino que cuestiono sus medidas desde mi fundamento ideológico.

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    2. Si algo "habla mal" de macri es precisamente macri y su desgobierno, ¿o hay que ser tan infra-inteligente de suponer que esta porquería es menos porquería por ser anti-k?.
      ¿Ya sacaste la cuenta de cuánto te toca de la nueva deuda para fugar?, a vos, para pagar, claro.

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