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lunes, 5 de diciembre de 2016

Un gobierno de “idiotas”



Entre muchas cosas, los griegos nos legaron la Democracia, un sistema de organización política que se ha idealizado con el paso de los siglos hasta convertirse en el más adecuado para las sociedades contemporáneas. En aquellos tiempos, el Pueblo sólo estaba conformado por los varones que gozaban de un buen pasar económico. Mujeres, esclavos y pobres no estaban incluidos en el gobierno de la polis. Gran parte de las palabras que utilizamos provienen de esa antigua civilización y conocer las raíces puede evidenciar cuánto han conservado desde su origen o cuánto han perdido. Algunas se han transformado tanto que ya ni se parecen al concepto arcano. Una de ellas es idiota (ιδιωτης) que refería a aquellos que no se preocupaban de los asuntos públicos, sino sólo de sus intereses particulares. Hoy se le llama así a un incapaz, no a un egoísta. Sin embargo, la Ceocracia amarilla –sin saberlo, por supuesto- parece abrazar esos conceptos para producir una enorme distorsión que traerá graves consecuencias: es un gobierno de ricos para beneficiar a los ricos; de egoístas para egoístas; de idiotas para idiotas.
Por si no se entendió, los que antes se preocupaban exclusivamente de sus asuntos particulares, ahora simulan ocuparse de los asuntos públicos para incrementar sus privilegios en detrimento de los intereses colectivos. Y si simulan eso, también pueden aparentar que son espirituales. En medio del retiro espiritual que reunió al Gran Equipo en Chapadmalal, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich explicó que “el Presidente quiere que los ministros nos focalicemos a fondo, que no nos olvidemos, que nos ocupemos, que no nos distraigamos, que estemos atentos al estar al frente de la gestión”. No explicitó para qué y para quiénes tienen que hacer todo eso. Si tomamos lo realizado en este primer año de gobierno, sería más beneficioso para todos que no se focalicen, que se olviden, que se des-ocupen, que se distraigan y que no estén tan atentos.
 A pesar de que los números de la economía señalan una situación alarmante –reconocida hasta por algunos de sus apologistas mediáticos- el empresidente Macri se puso un ocho. Claro, se ve que está acostumbrado a los establecimientos educativos donde los estudiantes son clientes y las calificaciones corren por cuenta de la chequera. Más allá de eso, el Gerente de La Rosada enfatizó –quizá inspirado por el retiro- que uno de sus principales logros fue volver a relacionarnos entre los argentinos, dialogando y diciéndonos la verdad”. Enorme tontería, como si en lugar del mandatario de un país que no tiene grandes problemas de convivencia fuera el coordinador de un campamento de verano. Más aún cuando muchos personajes que no saben cómo disimular su entusiasmo por la segregación que pergeñan dejan volar sus oscuros pensamientos al viento. Expresiones como “grasa militante”, “inmigración de poca calidad”, “blancos, hermosos y puros” y “las niñas de 14 años se preñan por un subsidio” aportan poco a la buena relación. Y lo de dialogar y decir la verdad, ésa te la debo.
Diccionario bilingüe amarillo-humano
Si dialogar es imponer y decir la verdad es falsear hechos y conceptos, podemos acordar con el espiritual Ingeniero. Un caso: los berrinches que desplegaron los PRO por el rechazo del Senado a tratar la reforma política y las veces que argumentaron que el voto electrónico se usa en todo el mundo, cuando son pocos los países que lo han implementado. Y siguen insistiendo en confiar la decisión de los ciudadanos a una máquina cuando expertos informáticos han demostrado la vulnerabilidad del sistema. Si quieren decir la verdad, que confiesen que detrás de esta transformación modernosa se esconde un enorme negocio y la intención de hacer fraude. Si no dicen esto, están mintiendo.
Si dialogar es pisotear por decreto el artículo más importante de la ley de blanqueo para borrar de un plumazo el escándalo de las empresas en paraísos fiscales, ha contribuido bastante a promocionar esa cotidiana práctica. Tres firmas convirtieron en legal lo que estaba prohibido, sólo para despertar las críticas tanto de los opositores como de los propios. Precisamente por revertir el espíritu de un artículo que insumió mucho diálogo en las dos cámaras del Congreso. ¿Y con quién dialogó el Gerente antes de firmar ese decreto? Bastante se benefician esos corruptos que pueden blanquear sin repatriar sus fortunas ilegales para que un dictamen trasnochado incluya a familiares de funcionarios. Porque esto hay que aclararlo: en las cuentas y empresas off shore de esos paraísos, el 5 por ciento proviene de la política, el 30 del narcotráfico y la venta de armas y el 65 por ciento restante, de evasión de las grandes empresas. Esto rompe el mito tan cacareado por los no-políticos y señala a los verdaderos responsables del padecer de los pueblos.
Si dialogar es incumplir sus promesas de campaña, Macri merece un diez. La eliminación del mal llamado Impuesto a las ganancias se trocó en una medida que incluyó a más trabajadores y ahora en un proyecto que afectará a muchos más si prospera en el Congreso. Y decir la verdad es mentir a los cuatro vientos o afirmar lo que antes se negaba. El ministro de Hacienda Prat Gay –ahora preocupado por la pobreza generada por sus medidas- sostiene que el aporte de los trabajadores contribuirá más que el de los exportadores agropecuarios y mineros en la redistribución del ingreso. Macri –cuando era candidato- consideraba injusto ese impuesto y se sumaba a las protestas de algunos representantes sindicales, pero ahora busca incrementar la recaudación con ese tres por ciento de los trabajadores.
Para dialogar hay que ser coherente. No se puede conversar con quien reinventa el pasado y no entiende nada de lo que dice o simula hacerlo. Y menos aún cuando sus intenciones contradicen sus acciones. Nadie que quiera unir a los argentinos –o al menos, relacionarlos- puede utilizar los mecanismos de la Justicia para ejecutar venganzas personales. El caso de Milagro Sala ya excede la política doméstica y hasta algunas plumas que construyeron a Macri están reclamando su liberación. Los organismos internacionales no están cuestionando las condiciones de su detención, sino la detención misma. Por eso, la respuesta de un presidente no puede ser “por eso pedí al gobernador que transmita con claridad y sin segundas intenciones lo que pasó en Jujuy”.
Lo que pasó en Jujuy es que Milagro Sala está presa por encabezar las demandas de juicio a Pedro Blaquier por delitos de Lesa Humanidad y por arrojar dos huevos al gobernador Morales cuando era Senador. Lo demás es un invento habitual de la oligarquía cuando se usan los dineros públicos para dignificar la vida de los más postergados. La explicación de Macri significa una imposición de clase: "a la mayoría de los argentinos nos pareció que había una cantidad de delitos importante cometidos por Sala”. La Justicia no es un parecer ni puede ejecutarse por el sentir de la mayoría, más aún si está manipulada por libelos malintencionados.
Macri y su Gran Equipo no han venido a dialogar ni unir a los argentinos: han venido a disciplinar al país para producir la mayor transferencia de recursos de la historia. La Ceocracia amarilla es un amontonamiento de mayordomos serviles que quieren convertir nuestro país en una colonia-estancia, donde muchos trabajan a destajo por unas monedas, otros padecen miseria y una minoría disfruta de las riquezas que alcanzarían para más de 400 millones de personas. En estricto sentido griego, es un gobierno de idiotas para idiotas (egoístas para egoístas). Quien quiera agregar el sentido contemporáneo, tampoco estará tan errado.

5 comentarios:

  1. Entre las mentiras y expectativas que genero durante toda su campaña afirmaba, por ejemplo, que bajar la inflación era la cosa más fácil del mundo.Que con por su sola presencia lloverian las inversiones. Todo ese discurso marketinero lo cambio por la mas dura realidad y hoy desmiente descaradamente lo que ayer sostenía y declarando que ..."Yo dije que no era mago, que para ver un mago vayan a ver Copperfield pero en esa ansiedad se generó una gran expectativa de cambio". Y sobre las expectativas de crecimiento del país, advirtió que "cualquier atajo que queramos tomar nos vamos a volver a dar la piña".

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  2. Eso! Somos todos idiotas y los únicos vivos son los Kirchneristas!

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    1. Como buen macrista, lees un título y crees estar en condiciones de opinar. Y encima no entendes nada. Por eso no pones tu nombre

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  3. La verdad es que a mí no me entusiasma mucho usar "idiota" en su sentido original, griego digamos, sino en el sentido habitual argentino, donde un idiota es alguien de pocas luces y menos razonamientos....... así, no definiría a este desgobierno como uno de idiotas; primero lo primero, de idiotas fue haberlo votado y después sí, podemos ponerle adjetivos a esta cosa desgobernante, el torpe e insensato fundamentalismo neoliberal y la desesperante mirada colonial (la misma que una derecha medianamente lúcida abominaría).... no son cosas propias de idiotas, es peor, es de brutos, de malandras, de monos con navaja (importada) y a contramano de cualquier lógica política (de derecha, izquierda, da igual, lo siempre inexplicable es esa mirada colonial, boba, sin siquiera un atisbo de autonomía).
    En fin, mucho palabrerío para terminar diciendo que llamar "idiotas" a estos cosos sería casi un elogio o, por lo menos, una explicación absolutoria para, justamente, lo que no tiene explicación ni perdón posibles.

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  4. No sabía que 'idiota' tenía esa acepción. Está bueno para juegos de palabra. La relación esta entre la enajenación que producen ambos sentidos. Germán Zeta

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