jueves, 22 de diciembre de 2016

Voces de hoy con ecos de ayer



En estos días, el Ingeniero tuvo que someterse a una microcirugía láser para recomponer su aparato fonador, que sonaba disfónico en sus últimas actuaciones. Algunos mal llevados pensaron que las mentiras se enredaban en sus cuerdas vocales, pero no: sólo era un pólipo en una de ellas; llamativamente en la izquierda. Ninguna voz oficial aclaró si la ecualización realizada en ese lado volverá al empresidente más progresista o si, por el contrario, recrudecerá su tendencia derechosa. Nada grave: ni para un susto. Hay que preservar la salud del Gerente de La Rosada porque la línea sucesoria no promete nada mejor: si la vice Gabriela Michetti no pudo aprender el reglamento del Senado en tres años, cuesta imaginar el infinito que le insumirá la Constitución, los Códigos y las instrucciones para acceder a los ascensores de la Casa de Gobierno; de Federico Pinedo sólo tenemos sus penosos testimonios mediáticos y su fugaz presidencia de prepo de doce horas, de las que seis se lo pasó durmiendo. Mientras la voz de Macri se recupera para emitir nuevos embustes, los ecos del 2001 atravesaron la semana para que no olvidemos de dónde venimos.
Un origen provocado por muchos de los que hoy nos están gobernando: el listado involucra a funcionarios, secretarios y ministros que formaron parte de la alianza que nos condujo a esa crisis de principios de siglo. Por lo que parece, estos ceócratas modelo XXI intentan aplicar en poco tiempo las peores políticas de los últimos 25 años del siglo pasado. Difícil pensar que el mismo plan con los mismos artífices pueda desembocar en un resultado diferente. Más aún si son los técnicos del FMI los que dictan las medidas que se acatan sin chistar. El abandono del proteccionismo –cobrar impuestos por los productos importados- es una obsesión del neoliberalismo y estuvo entre las primeras decisiones del Gran Equipo. Liberar las exportaciones es una pulsión de los agrogarcas y, aunque eso signifique reducir los productos en nuestra mesa, también se ubicó en el podio. Infaltable la quita de retenciones que, además de poner un botín en manos de los acumuladores seriales, desfinancia la industria y encarece todo. 
 Gracias a los consejos del organismo internacional gestor de fracasos, el Estado empieza a recaudar menos por la renuncia fiscal y la recesión económica y entonces debe comenzar a achicarse. La tijera pública contagia a la privada y mientras los desocupados se multiplican, la rueda del mercado se convierte en una aplanadora. La única manera de tapar los agujeros es con deuda externa, el gran negocio de unos pocos que desde los 80 comenzaron a gobernar el planeta y lo han convertido en un revoltijo. El FMI más que un consejero es un operador de los piratas financieros y un verdugo de los pueblos.  
Estatua ecuestre para ex funcionario hípico
Como el Fantasma de las Navidades Pasadas que acosaba a Ebenezer Scrooge en la novela de Dickens, Domingo Cavallo emerge cada tanto para estremecernos con el eco de su voz. Lejos de padecer el ostracismo por los fracasos que tanto nos dañaron, el ex ministro de Economía considera que deberíamos hacer un monumento en su memoria. Si lo encerramos en el pedestal podríamos aceptar, así nos libraremos de su cinismo para siempre, ya que la Justicia no se atrevió a castigarlo como merecía.
Aunque Cavallo reclame su lugar en el paisaje urbano, ya tiene uno en la memoria colectiva. Por más que los medios pretendan instalarlo como un experto celestial, gran parte del público lo recuerda como el hacedor de sus peores momentos. De su mano llegaron la privatización de las empresas públicas, la creación de la AFJP y la flexibilización laboral en los noventa. Y lo que él considera su mayor éxito, la convertibilidad, fue la ilusión de pertenencia al primer mundo que nos condujo a la ruina.
Varias de sus frases resuenan con algunas medidas del actual gobierno. Si entonces Cavallo envió a los científicos del Conicet a lavar los platos, los gerentes de hoy les aconsejan convertirse en emprendedores. Menos insultante pero la misma impronta: un Estado que abandona la soberanía científica para alquilar desarrollo con un delivery más costoso. La descarada sinceridad de ayer es el cínico sinceramiento de hoy. En un acto en La Rosada, el Jefe de Gabinete Marcos Peña –un experto en simulacros- entregó los premios Houssay mientras el ministerio de Ciencia y Tecnología era el escenario de una toma pacífica por parte de los becarios. El motivo: un recorte que se niega y más de 400 desplazados.
Como Cavallo lagrimeando por su padre jubilado, Peña recordó a su abuelo, un médico destacado y discípulo de Bernardo Houssay, aunque, a diferencia de su nieto, defensor del rol del Estado en el desarrollo científico. En los tiempos en que Cavallo era ministro de Menem, la gran idea era “comprar tecnología” porque era más barato que desarrollarla. Los apátridas de hoy no dicen esas barbaridades, pero las llevan impresas en su ADN.
Mientras Cavallo reclama su monumento, el FMI recomienda subir la edad jubilatoria de las mujeres. La idea seduce a los gestores del cambio que en varias oportunidades han hablado del tema. El director del PAMI, Carlos Regazzoni, consideró a mediados de año que “la gente a los 65 años puede seguir trabajando y tiene muchísimos años por delante y eso es algo que tenemos que celebrar”. Así son entrenados, para aportar dulzura a sus definiciones más amargas.
Y si el ex ministro quiere homenajes es porque hoy tiene fieles alumnos. El empresidente Macri, que hoy intenta poner en la misma bolsa la Segunda Década Infame y la Gloriosa Década Ganada, se declaró muchas veces admirador de Menem y Cavallo. Desde hace mucho sostiene la idea del salario más como un costo a serruchar que un derecho a resguardar. Su plan económico no busca más que convertir a los trabajadores en esclavos con propina fija. La nueva ley de ART con media sanción en el Senado y sus comentarios sobre los convenios colectivos de trabajo auguran la llegada de una ley de flexibilización para incrementar las ganancias de los grandes empresarios. Una receta probada en muchas oportunidades y que jamás sirvió para combatir el desempleo: sólo para precarizar la estabilidad de los asalariados.
Tanto estamos desandando el camino que corremos el riesgo de pisotear las garantías constitucionales. Jujuy parece estar abocada a constituirse en un estado pre democrático para ejecutar la venganza de Gerardo Morales en nombre de Pedro Blaquier y la oligarquía provincial. Lo que parecía ser un conflicto local se ha convertido en un escándalo internacional: presos políticos, torturas, asesinatos, juicios amañados con testigos falsos, represión nostálgica y un gobernador que actúa como un tirano. De acuerdo a sus resultados, este sacudón del noroeste del país puede interpretarse como una gran piedra en el zapato de Macri o como el experimento que permita disciplinar a los díscolos en toda Argentina. Las voces de hoy nos traen los peores ecos de ayer. No hay que taparse los oídos sino escucharlos con atención para reaccionar a tiempo.

3 comentarios:

  1. La verdad es que tendrían que haber avisado que el Cambio era un retroceso y no -como dijeron- una continuidad con mejoras. Ajustes, achiques, desinversión y encima corruptos con énfasis. Y por si esto fuera poco inútiles que se reconocen como tales. Víctor Aguirre

    ResponderEliminar
  2. Mire, Gustavo. lamento decepcionarlo pero mi escaso espíritu navideño me obliga a recordarle que justo hoy y hace días ya, más lo que faltan haasta que venga el 2017, este país, suyo y mío est+a gobernado, presidido. es un decir, por la insuperable vice de 2da. decepción que supimos mal conseguir..... disculpe que no le desee felicidades, no es mala onda, es la casi segura imposibilidad de tal suceso...

    ResponderEliminar
  3. Gustavo como siempre repasando tus conceptos aunque no comente comparto este triste proceso Abrazo J. Pierantoni

    ResponderEliminar

Para los que aplauden tanta locura

Aunque los números no están confirmados , los especuladores celebraron, un gran supermercado congeló su latrocinio por unos meses y a...