Páginas vistas en total

viernes, 29 de enero de 2016

La legitimación del egoísmo



Una lección para siempre: el Poder Económico es insaciable, además de ingrato. Desde que asumió, Mauricio Macri no ha hecho más que satisfacer sus consabidas demandas: devaluación, eliminación de retenciones y cupos de exportación, importación libre y reducción de los controles al dólar, que sólo persisten para los que tienen menor capacidad de compra. Sin embargo, nada de eso los hace desistir de su actuación mezquina. La liquidación de granos se produce a cuentagotas, nuestras reses alimentarán a trabajadores ingleses, los supermercados suspendieron las compras a PYMES locales para importar baratijas producidas en condiciones casi de esclavitud y las góndolas exhiben precios de pesadilla. La visita de los exponentes de la AEA a La Rosada no tuvo como fin felicitar a los funcionarios amarillos por tan abultada transferencia de ingresos, sino recitar nuevas demandas para seguir enriqueciéndose. “El nuevo Gobierno no debía enamorarse de un dólar bajo a 14 pesos”, expresó Cristiano Rattazzi, de Fiat, más como amenaza que como consejo. Sólo piensan en sí mismos y cuando su egoísta accionar produce estragos a su alrededor, se apuran a culpar a terceros y a buscar un reemplazo de las autoridades para comenzar de cero con el saqueo.
No merecen ser mimados ni tampoco destruidos, pero al menos contenidos en un proyecto de desarrollo colectivo. Y nosotros no merecemos un funcionario como Ricardo Buryaile, que ante los exorbitantes precios de la carne, sólo se atrevió a decir “nos queda hacer concientización y trabajar sobre el consumidor, si éste se tiene que abstener de consumir que lo haga”. Después agregó que el gobierno aplicaría la Ley de Defensa de la Competencia con multas y clausuras, pero en voz baja, para que sus colegas productores no se enojen. También anticipa que se importará carne de Uruguay para que la oferta no disminuya. Entonces, ¿para qué liberan la exportación si piensan importar lo que falte para satisfacer nuestra demanda? Todo país exporta el excedente y sólo importa lo imprescindible, si es que quiere tener un saldo favorable en el frente externo. Sólo una administración suicida permite una exportación a mansalva, porque eso alienta la especulación y desabastece el mercado interno.
La solución amarilla para todo es la recesión: la inflación se reduce cuando disminuye el consumo, de acuerdo a la lógica perversa que tantas veces se ha practicado. Enfriar la economía, es la consigna. Por eso, el “mejor equipo económico de los últimos 50 años” –tal como Macri lo definió- apunta a aniquilar el mercado interno desde todos sus componentes: poder adquisitivo, puestos de trabajo, devaluación y disminución de la oferta. De esta manera, producirán un shock que convertirá en deseable cualquier monstruoso ajuste. Y, si todo sale bien –o mal- la inflación se reducirá por la actividad económica casi inexistente.
Una nueva moda: velas y abanicos
Que una asociación de usuarios convoque a un apagón de consumo ante abusos de los empresarios es una inteligente medida de resistencia. Sin embargo, cuando es un funcionario responsable del control y la promoción de esa área, la situación es diferente: que Buryaile desaliente el consumo parece una estrategia para aumentar el stock exportable. En sintonía con esta estrategia para enriquecer a los productores cárnicos, los medios acólitos se encargaron de difundir, en sus espacios informativos, las opciones vegetariana y vegana, no como una rebelión ante los siderales precios de los cortes, sino como una sumisión a la angurria infinita.
Como retornar al uso de los viejos ventiladores en lugar de los frescos y silenciosos equipos de aire acondicionado, no para evitar las alergias o el contraste térmico y menos como ahorro energético, una forma ecológica de consumir. No, esos mensajes mediáticos sólo buscan generar una respuesta amigable ante los tan ansiados incrementos tarifarios del servicio eléctrico. Una desregulación que, por ahora, sólo tiene la forma de una quita de subsidios pero representará un aumento entre 180 y 280 por ciento en las facturas. La excusa es la inversión en obras para mejorar la distribución del servicio, como siempre. En los noventa, las tarifas fueron tan libres que las sumas recaudadas volaban a casa central sin dejar un centavo en el país y el resultado, el Gran Apagón de fin de siglo, cuando 150 mil viviendas de la CABA quedaron sin fluido durante once días. Las mismas empresas que fueron multadas y controladas por la gestión anterior con algunos resultados favorables, pero prefieren pagar las sanciones antes que invertir en mejoras. Las mismas que hoy volverán a ser tan libres para hacer lo que su pulsión ambiciosa les indica.
Los que dudan de los nefastos resultados que tendrán estas medidas en el mediano plazo es porque todavía están embelesados con el clima aplaudidor de los medios oficialistas. O, por lo menos, con la paciencia de los primeros cien días de la asunción de un nuevo gobierno. Pero esta película ya la hemos visto tantas veces que, ni bien comienzan los títulos ya sabemos cuál será el fatídico final. Desempleo, devaluación, desregulación, inflación conforman un cóctel que busca disciplinar a una sociedad para que se adapte al futuro desigual que llegará de la mano de los gobernantes amarillos. De continuar por este camino, en pocos meses tendremos una crisis en serio, el castigo pergeñado por el establishment hacia un pueblo que decidió gozar de doce años insólitos.

miércoles, 27 de enero de 2016

La continuidad de las falacias



Si las mentiras y los absurdos difundidos por los medios de comunicación demostraron su potencial para instalar a un candidato impensable en La Rosada, ahora deberán esforzarse para mantenerlo durante el tiempo que requiera la aplicación del plan que tenían en mente. Nada complejo: llenar las arcas de unos pocos con el trabajo de la mayoría; someternos al conocido saqueo que hemos padecido en otros tiempos; succionar nuestra sangre hasta dejarnos secos. Si hasta hace unos meses construyeron consenso para elegir un cambio, ahora deben convencernos para padecer el sacrificio. El objetivo primordial no es alcanzar nuestro bienestar -algo aleatorio y casi innecesario para Ellos- sino enriquecer a los que son muy ricos y presentar la desigualdad generada como un crecimiento colectivo. “Estamos mal pero vamos bien” recitaba el Infame Riojano ante los números que indicaban un destacado crecimiento económico pero un desempleo en ascenso y una pobreza vergonzante.
Encima son tan hipócritas que los voceros de los que se enriquecieron con nuestras crisis intentan instalar una no tan nueva falacia: “los K se llevaron todo”. ¿Qué significa semejante estupidez, que Cristina y sus secuaces guardan en una cueva todas las riquezas del país, las escuelas, hospitales, autopistas, usinas eléctricas, universidades, aves y peces? Hay que ser muy ingenuo o prejuicioso para adoptar esa consigna como una idea seria. Y tonto para repetirla a los cuatro vientos, como si fuera una conclusión elaborada con inteligencia y datos certeros.
Nadie niega que en todos los niveles del Estado pueda haber corrupción, pero inducir a una idea tan generalizada ya es un juego muy perverso. Más aún cuando sólo está focalizada en los anteriores funcionarios, como si los recién asumidos fuesen ángeles purificados por el desinterés material. Cuando el honestismo se convierte en programa partidario, se corre el riesgo de caer en la hipocresía, además de renunciar a la política como herramienta de construcción. Un abandono de nuestra naturaleza, un camino a la deshumanización. Y de reducir el trabajo periodístico a un superficial denuncismo -cuyas causas se desmoronan en la mesa de entradas de Tribunales-, banalizar la profesión y conducir toda discusión a un intercambio de chismes. Los delitos deben tratarse como tales, pero este combo es una vetusta estrategia de distracción empleada a menudo por el patriciado internacional: mientras el público se indigna por las pocas gallinas que roba el ladronzuelo-funcionario, Ellos se llevan con pala mecánica cientos de fajos hacia paraísos fiscales. Por eso necesitan que los ciudadanos descrean de la política, para que deleguen en Ellos el mando del país, como estamos apreciando en la ceocracia que ha llegado de la mano de Mauricio Macri.
Mentime, que me gusta
Pero a pesar de los esfuerzos de los medios hegemónicos y el silenciamiento de voces opositoras, la imagen positiva de Macri ha caído unos puntos, de acuerdo a un reciente sondeo realizado por Management&Fit. Esta consultora es la favorita de Clarín y, además, una de las pocas que acertó con los resultados del balotaje. Sin embargo, las páginas del ex Gran Diario Argentino, los títulos de TN y los laderos radiales nada dijeron de los casi siete puntos que perdió Macri en la aceptación de los consultados: del 56,6 al 49,8 por ciento en algo más de 40 días. Si estos medios informaran en serio, un personaje como Macri jamás hubiera llegado a la presidencia. Pero su público -maleable, disperso y amorfo- sólo está expuesto a los ficticios contenidos que sólo son funcionales a los intereses de una minoría. Estos manipulados individuos jamás se enterarán de la multitudinaria concentración de repudio en la ciudad de Córdoba que obligó a la comitiva amarilla a cambiar el recorrido de las herméticas camionetas que trasladaban al mandatario y su séquito.
Como tampoco conocerán los argumentos de un nutrido grupo de intelectuales, investigadores, dirigentes políticos y organizaciones de la sociedad civil contra la grandilocuente Emergencia en Seguridad decretada por el gobierno nacional. Los integrantes del Acuerdo de Seguridad Democrática y el Grupo Convergencia –León Arslanian, Roberto Gargarella, Beatriz Sarlo, Hermes Binner, Nilda Garré, Dante Caputo, entre otros- alertaron sobre los peligros de la decisión presidencial que trata de instalar la idea de que el narcotráfico es la base del delito y la violencia en general. Esta decisión –que autoriza desde la revisión del equipaje en un viaje turístico hasta el derribo de aviones- no está fundada en ningún análisis o seguimiento concreto sobre el accionar del narcotráfico, de acuerdo al documento firmado por los cuestionantes.
Por el contrario, el ASD considera que la emergencia declarada es un “anuncio efectista”, una estrategia que sólo busca un “impacto comunicacional, pero carece de eficacia y conlleva el riesgo de multiplicar la violencia”. Además, continúa el documento, “ya se ha demostrado que este camino no tiene capacidad para desarmar el complejo mercado de las drogas ilegales, ni su tejido con las instituciones estatales involucradas en las redes de ilegalidad”. Gastón Chillier, director del CELS, sostiene que la Emergencia “no propone medidas para atacar el funcionamiento de los mercados ilegales, que apunten al lavado de activos proveniente del narcotráfico, que es un núcleo duro de esta actividad”. Contra toda lógica, Mauricio Macri decidió ubicar en la Unidad de Investigación Financiera a ex funcionarios de entidades privadas involucradas con énfasis en lavado de dinero.
Todo ciudadano tiene derechos, entre ellos el acceso a información veraz y completa, algo que ni el gobierno amarillo ni sus medios cómplices y acólitos están dispuestos a garantizar. Pero también obligaciones, como nutrir su intelecto con variados contenidos para poder tomar sus decisiones con cierto fundamento. Más aún cuando las herramientas que tenemos a nuestra disposición nos permiten picotear informaciones de las publicaciones más diversas. Ser ‘manipulado’ es más una voluntad del individuo que la consecuencia de un poder indestructible que somete al ciudadano. La gran esperanza es que, cuando los globos amarillos exploten en una ineludible crisis, los damnificados se esfuercen por recordar quiénes han sido los artífices de la catástrofe venidera.

lunes, 25 de enero de 2016

Una danza sacrificial en Davos



El empresidente Mauricio Macri retornó satisfecho de la cueva de Davos, tan feliz como Balcarce –el amuleto perruno del PRO- con dos rabos. Con la sumisión al establishment internacional, se siente integrado al Mundo… no el perro, sino Macri. Después de enorgullecerse de su habilidad coreográfica, ofenderse por algunas preguntas incómodas, demostrar su servil manejo del inglés y calificar como linda la humillante reunión con David Cameron, el impensado mandatario argentino regresó tan agotado que necesitará unos días de reposo. Cuánto necesitaremos nosotros para reponernos de los estragos que su gestión dejará en el país es una duda que ya comienza a emerger en los ciudadanos atentos. Si en 40 días de gobierno la inflación creció como nunca, la desocupación se avizora como problema y el respeto institucional es inexistente, ¿cómo será nuestra vida, no dentro de cuatro años, sino apenas de unos meses?
Por ahora, es problemática. Más que un presidente constitucional, parece un conquistador, arrasando lo que no entiende y consintiendo a los poderes que alentaron su invasión. Como apenas ganó por poco más de 680 mil votos y no cuenta con mayoría parlamentaria, trata de disimular su debilidad con prepotencia y mucha protección mediática. Por ahora, el verso de la pesada herencia sirve como excusa para todo, aunque en la memoria colectiva se la preserve más como un tesoro que como una complicación.
Si ya comenzamos a percibir conflictos es porque las medidas tomadas no son las adecuadas para la situación de la que venimos. Por el contrario, el tan cacareado déficit fiscal no se reducirá con ajustes, sino con más incentivo a la economía interna; el saldo no tan positivo del comercio exterior no mejorará con una devaluación de la moneda porque no hay compradores a nivel global; las reservas no crecerán con reducción impositiva ni con endeudamiento externo; el empleo no mejorará con despidos y la pobreza no se reducirá si se incrementa la desigualdad; la producción no será récord si se permite la importación indiscriminada y se alientan inversiones extranjeras que sólo vienen a especular con las altas tasas de interés.
Y la tan temida inflación siempre estará entre nosotros si no atacamos sus verdaderas causas: la concentración excesiva en manos que no son tan bondadosas. El sindicato de Empleados de Comercio de Rosario presentó un informe estremecedor e indignante: la comparación entre el valor de compra y los precios en las grandes cadenas de supermercados revela una remarcación que va del 120 al 250 por ciento. Nada de lo que ha pasado o pasa en el país justifica semejante abuso. Coto, Carrefour y Jumbo son las empresas responsables del latrocinio y merecen ser castigados, sino por el gobierno, al menos con nuestro boicot. Gracias a esta maniobra especulativa que comenzó el 31 de diciembre, el bolsillo de los consumidores se convierte en víctima de un saqueo corporativo. De acuerdo a una investigación de Cifra, el centro de estudios de la CTA y conducido por Eduardo Basualdo, el poder adquisitivo de los trabajadores privados retrocedió, entre noviembre y enero, entre el 7,6 y el 10,1 por ciento. “Conmigo no vas a perder nada”, prometía Macri en uno de sus spots de campaña, pero fueron sus primeras medidas económicas las que provocaron este deterioro.
Los abusos presidenciales
A pesar de estos alarmantes cuarenta días de gobierno, muchos argentinos todavía están expectantes. Algunos, muy poquitos, alcanzaron la felicidad prometida porque perciben que ya son los principales beneficiados de las medidas amarillas: multiplicarán sus ganancias y podrán hacer con ellas lo que quieran. Y no tendrán que preocuparse por la batalla discursiva porque, desde la unidad básica de Davos, el neopatricio Macri decretó a Massa como el “líder de la oposición”. En Macrilandia, las internas del partido justicialista serán ganadas por el menos peronista de los postulantes, el candidato presidencial que ha sido más funcional a su victoria. Sergio Massa es tan buen opositor que jamás ha emitido una sola crítica hacia el actual presidente y, como protagonistas de un empalagoso romance, posaron felices para las fotos en Suiza.
Pero la oposición efectiva será la que se construya desde el kirchnerismo y algunas agrupaciones de izquierda comprometidas con los sueños colectivos. Mientras el Congreso está a la espera del inicio de las sesiones –con extraordinarias restringidas por el gobierno- las reuniones en plazas, clubes y bibliotecas barriales canalizan la resistencia de la mitad del país. Una oposición organizada desde las bases que -ignorada por los analistas políticos hegemónicos o considerada como una catarsis de malos perdedores- sorprenderá a la sociedad cuando tenga la potencia necesaria para emerger y disputar el poder. Por ahora, los participantes están aprendiendo a poner límites a una fuerza política que intenta restaurar el sentido común dominante antes de la irrupción del kirchnerismo en nuestras vidas.
En paralelo a todo esto, la legalidad de muchas medidas tomadas por el empresidente Macri a fuerza de decretos está cuestionada por algunos jueces y abogados constitucionalistas. Hay DNU que son claramente ilegales, como el que designa a miembros de la Corte en comisión, la suspensión y modificación del Código Procesal Penal o la sumisa anulación de la ley de SCA. Otros, además de inconstitucionales son peligrosos, como la declaración de Emergencia en Seguridad, que habilita la intervención de las FFAA en episodios internos, algo expresamente prohibido por toda la normativa.
Además de las espinosas discusiones que Diputados y Senadores abordarán en el Congreso, otros protagonistas de la vida política vernácula aportan soluciones más drásticas. El abogado constitucionalista Eduardo Barcesat consideró en una entrevista radial que gran parte de “estos DNU son más que suficientes para el enjuiciamiento y remoción por juicio políticode Mauricio Macri. Para el letrado, la utilización arbitraria de este recurso “es una responsabilidad delictiva de quienes asesoran a Mauricio Macri, diciéndole que puede violar la Constitución”. Por lo tanto, según Barcesat, tanto al presidente como a sus asesores, “hay que responsabilizarlos por traidores a la Patria”.
Tentador, porque sería una manera rápida de sacarnos de encima la impronta destructiva que amenaza nuestro futuro. Inconveniente, porque permitiría la victimización del ex alcalde y tornaría difícil la gobernanza posterior. Para terminar con esta pesadilla que recién comienza, gran parte de los estafados votantes deben comenzar a padecerla. Además, no sólo es necesario que se transformen en opositores al gobierno amarillo sino que elaboren reproches a los medios que contribuyeron a su exigua victoria a fuerza de mentiras. Sólo hace falta una nueva etapa en la maduración de un pueblo que ha extraviado temporalmente el rumbo hacia un país que nos contenga a todos.

viernes, 22 de enero de 2016

Los amargos sabores del verano



Ya los pintorescos pregoneros de la playa y los cuerpos escaldados por el sol descansan en el recuerdo. Las olas que barren la arena, tan incansables como los decretos de Macri, quedaron allá, a más de 700 kilómetros. Las primeras producen un relajado placer; los segundos, mucho dolor. Los comerciantes comentaban que ésta será la peor temporada de los últimos diez años, más asustados que indignados. Algunos, también arrepentidos. En las paredes todavía persisten esas sonrisas angelicales que prometían un cambio y hoy tienen sabor a burla. Las noticias que se filtraban en el descanso son las predecibles: la continuidad del avasallamiento institucional, la persecución de opositores y la reafirmación del camino de entrega patrimonial y pérdida de soberanía. Como anunció la sorprendida Vidal el día que ganó la gobernación: “cambiamos futuro por pasado”. Si dudas, el futuro que ya está entre nosotros tiene las huellas de lo peor de un pasado que creíamos abandonado para siempre.
En orden cronológico, las vacaciones comenzaron con el humillante despido de Víctor Hugo Morales de La Mañana de Continental. Sin dudas, como afirmaron desde el macrismo, una decisión puramente empresarial empero, en sintonía con los esfuerzos amarillos de eliminar toda voz opositora de los medios más importantes. Claro, tan poco sustento tiene el accionar del gobierno nacional y tan nocivas son sus decisiones que el discurso oficial se quiebra con poco esfuerzo verbal. Tan atadas a las mentiras mediáticas están sus argumentaciones que cualquier desmentida desmorona el frágil andamiaje.
Como los despidos en las distintas dependencias del Estado, medida que requiere convertir a casi 20 mil empleados en ñoquis y militantes. ‘Grasa’, ejemplificó el ministro de Hacienda, ahora preocupado por el colesterol o algo así: "los ñoquis son parte de la herencia. Encontramos un Estado lleno de militantes. Queremos que al Estado no le sobre la grasa de los militantes". Como si los amarillos tuvieran intenciones de llenar las oficinas con extraterrestres que les pateen en contra de su ideario. No, también serán militantes y, en algunos casos, serán personajes que no moverán un dedo para el bienestar de los ciudadanos.
En la misma conferencia de prensa, Prat Gay aportó su granito de arena para la unión de todos los argentinos, como pregonaba el empresidente Macri cuando sólo era un candidato. Respecto a los fondos buitre, vomitó: “la basura no es nuestra pero no tenemos problema en empezar a limpiarla”. Tampoco esa basura es producto del kirchnerismo, sino de deuda tomada en los noventa, cuando el ideario neoliberal continuaba con la destrucción del país iniciada en la dictadura, cuando Prat Gay era un niño rico que hacía negocios con nuestros padecimientos.
El término ‘basura’ está muy bien aplicado porque esos fondos especulativos legitimados por el octogenario juez Thomas Griesa sólo quieren la destrucción de las economías donde clavan sus garras. Basura porque representan la peor cara del capitalismo y para satisfacer sus angurrias, las nuevas autoridades regalarán una parte importante de nuestro patrimonio, incumplirán leyes y pondrán en riesgo el canje de deuda construido con tanto esfuerzo negociador. Basura generada por el idolatrado Domingo Cavallo en cada una de sus apariciones como funcionario y del impune Federico Sturzenegger a comienzos de este siglo. Basura que no eliminarán las nuevas autoridades, sino que harán lo imposible para que se multiplique y contamine todo el país.
Cronología de locos
Después vino el encarcelamiento de Milagro Sala, que desde siempre ha estado en la mira del ahora gobernador Gerardo Morales. Con una justicia armada en pocas horas y a la medida de su desprecio, pudo concretar su venganza, a pesar del repudio tanto nacional como internacional. Presa política con todas las letras, la dirigente social padece el castigo impuesto por los más ricos por haber organizado a los más pobres. Desde hace una semana está en la cárcel, sin juicio, en base a prejuicios y mentiras y con la excusa de encabezar una protesta. Y desde Davos, Macri muestra su orgullo herido cuando un periodista le preguntó sobre el caso: “no me podés comparar a Leopoldo López con Milagro Sala. López no hizo nada malo para que lo comparés con Milagro Sala. Ignorante y cínico, porque López fue condenado por una revuelta que provocó muertos y tenía como objetivo derrocar al gobierno bolivariano y asesinar al presidente Maduro. Si eso es no hacer nada malo, Macri es más peligroso de lo que pensamos. O menos racional que su perro Balcarce, que en estos días se exhibió sentado en el Sillón de Rivadavia y fue presentado como responsable del azar que llevó al PRO hasta La Rosada.
Y para coronar las irrupciones amarillas en las vacaciones del Autor de Estos Apuntes, reapareció Lodenisman, a un año de la tan manipulada muerte del fiscal. Aunque el episodio aportó bastante a la campaña de Cambiemos, aún intentan convertir en héroe al oscuro funcionario y, de ser posible, buscar su canonización. La prensa oficialista se sumó a la falacia con una hipócrita equidistancia al afirmar que hay tantos elementos para sostener la hipótesis del suicidio como la del asesinato. Mentira: las pruebas aportadas por la investigación y la opinión de los peritos son contundentes al concluir que en la muerte de Nisman no participó más que su mano. Sólo sus familiares tratan de alimentar la inasible posibilidad de un homicidio porque los seguros de vida no pagan por los suicidios. Y de haber un homicida, apuntan a Diego Lagomarsino, insospechado de ser kirchnerista. Sin embargo, en el desnutrido acto homenaje en la Plaza Alemania, todos los oradores hablaron de Nisman como una víctima, a tal punto que los pacíficos concurrentes coreaban cada tanto “Cristina, asesina”. Manipulación pura a la medida de los odiadores de siempre.
En el medio de este período vacacional, emergió la desobediencia presidencial a las órdenes de los jueces para dar marcha atrás con el desmantelamiento de la AFSCA. Martín Sabbatella, autoridad indiscutible del organismo, sigue clamando por la legalidad ante la sordera de Macri, producto de un enorme agradecimiento al Grupo Clarín. También, los nuevos billetes con animalitos en vías de extinción, víctimas de la avidez de los sectores económicos que Macri representa, muestran el futuro desideologizado que poblará nuestras billeteras. Episodio tan a-histórico como la felicidad de Prat Gay al anunciar el retorno de los monitoreos del FMI, porque “no tenemos nada que ocultar”, pero mucho que temer a sus recetas y recomendaciones.
El lado amarillo del país está mostrando su peor rostro, el más horripilante que hemos visto desde los tiempos de la dictadura. Sólo el engaño mediático y la paciencia de los que votaron por tanta oscuridad mantienen al empresidente con la banda conquistada en la legalidad pero con artimañas ilegítimas. Por ahora, la cautela disimula el miedo que muchos sienten por los días por venir y cuando las excusas ya no sean convincentes, comenzarán a advertir cuánto se han equivocado. Nunca es tarde para revertir un rumbo, pero es una pena el tiempo que nos harán perder por este nocivo antojo de cambiar.