jueves, 4 de mayo de 2017

Reconciliación con los verdugos



Desde lo más profundo y oscuro de la grieta que los amarillos agigantan día a día, emergen los peores fantasmas que podamos imaginar. El presente demuestra que la llamada campaña del miedo se quedó muy corta. Macri y su Gran Equipo ya no saben con qué asustar a una sociedad anonadada. Si no es con la reimplantación del capitalismo más salvaje es con el negacionismo más perverso. Si no es con la entrega de nuestro patrimonio es con la horadación de derechos que pensábamos consolidados. El hálito restaurador que destilan contagia de podredumbre todo lo que toca y alienta la resurrección de ideas que creíamos desterradas. Nada bueno nos espera si dejamos que este tren fantasma siga su recorrido por el amargo túnel de retroceso a los momentos más tortuosos de nuestra historia.
Todo comenzó con el pataleo de siempre en formato editorial que el diario La Nación publicó apenas asumido el empresidente Macri. La reconciliación es el deseo no cumplido de la oligarquía que presiona para que el olvido se instale en nuestras tierras. Lo habían logrado con las leyes del perdón y el indulto menemista, pero los vientos sureños de principios de siglo reorientaron la historia en el camino de Memoria, Verdad y Justicia. El hedor a naftalina podía olfatearse en personajes como Darío Lopérfido y sus dudas numéricas o con las erráticas definiciones de otros funcionarios. La pueril concepción de Macri sobre la dictadura como “algo terrible que nos pasó” comenzó a dar el tono de una macabra melodía que ya se empieza a ejecutar. En estéreo escuchamos la cantinela del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo y el vergonzoso fallo de la Corte Suprema de Justicia con la equiparación de delitos comunes con los de Lesa Humanidad.
“La cultura del encuentro” que pregona la Iglesia -en sintonía con el cinismo macrista de “la unión de todos los argentinos”- no es más que la renuncia a todas las luchas de un pueblo a lo largo de su historia. Ahora, en medio de una crisis pre fabricada, sacan de la galera la peor de las pesadillas para polarizar a la sociedad de cara a las elecciones de medio término. Una treta de distracción que puede terminar en tragedia. No hay reconciliación posible con esos asesinos si no se arrepienten con sinceridad de sus crímenes, si no explican qué pasó con los desaparecidos y si no informan sobre el destino de los cientos de nietos que aún no han recuperado su identidad. Y la reconciliación debe alcanzar a los civiles instigadores y beneficiados del genocidio más cruel del siglo pasado si antes devuelven el patrimonio incrementado a fuerza de sangre. Un encuentro sin esas condiciones sería, en realidad, una colisión.
Más sombras en la oscuridad
La Iglesia propone “fortalecer lazos de amistad social”, algo que puede conmover a los corazones más distraídos. Un vacío atroz con enfoque poético. Una patraña más de estos tiempos. ¿Qué amistad social puede haber entre los genocidas y sus víctimas? ¿Qué sentimiento humanitario puede inspirar semejante monstruosidad? ¿Qué país puede construirse sobre una base tan amnésica? ¿Qué solución trae una propuesta tan siniestra? Ninguna, por supuesto, sólo abogar por los que fueron el brazo ejecutor e impedir que los juicios lleguen al hueso de ese plan macabro. Si esto pasa, pasa todo.
Mucho más de lo que se ha filtrado hasta ahora. Con miles de excusas y falacias, cedimos soberanía ante los fondos buitres, regalamos poder adquisitivo a los que más tienen, blanqueamos a evasores en pos de una reparación histórica que terminó en burla, avalamos la destrucción de un Estado amigable para erigir un Estado amenazante. ¿Hasta dónde es aceptable tanto cambio: hasta que nos quedemos con lo puesto en medio de una tierra arrasada?
Que Macri haya celebrado el 1° de mayo con un sindicalista cómplice del trabajo esclavo enciende todas las alarmas. Que haya hablado de ventajitas cuando aprovecha todas las ventajotas que el cargo le otorga es otra muestra de su habitual cinismo. Que haya dicho que no va a bancar a ninguno que lo quiera llevar por delante cuando su peor pesadilla contiene cuatro tapas adversas de Clarín es una muestra de su debilidad. Que afirme no estar “para proteger a ningún mafioso” cuando gran parte de sus medidas apuntaron a eso y sus sicarios amenazan fiscales y jueces revela que su discurso está destinado a cómplices o alelados.
“Vamos por el buen camino”, dijo Macri, aunque casi todos sabemos hacia dónde nos conduce. No sólo nos quiere reconciliados, sino también flexibles. Tan flexibles y sumisos como para tener a Gerónimo Venegas como líder sindical. Y obedientes, para no despertar al Lado Oscuro de la Fuerza. Para los genocidas el 2x1 y el arresto domiciliario, pero para los desobedientes, ocho años de prisión. ¿Esto votó el 51 por ciento del electorado? ¿Esto consiente la oposición responsable, ésa que hasta un año y pico atrás se indignaba con cualquier fábula mediática y revoleaba denuncias a mansalva? Oposición tan responsable que guarda silencio ante las tropelías que el Gran Equipo comete a la luz del día. Cobardes que temen al establishment que esta vez ha tomado el poder con herramientas democráticas pero con procedimientos muy turbios.
Las advertencias previas al balotaje quedan como inocentes moralejas ahora que los vemos en acción. La hiperactividad destructiva desconcierta a una sociedad que no debe tardar mucho más en despertar. Por lo que Ellos anticipan, el voto no bastará para frenarlos. En líneas generales, el gobierno de Macri no puede considerarse una dictadura. Arribar a esa conclusión sería un grave error analítico, pero los Amarillos se esfuerzan tanto, que nos van a terminar convenciendo.

3 comentarios:

  1. y como convencen estimado Gustavo, no se que esparcen sobre gran parte de la población pero lo hacen y los dejan estupidizados, yo he perdido a toda mi escasa familia a manos de esta gente con ese nefasto método que usan, son como una epidemia de rabia, con cada mordida se han esparcido por "este lado oscuro de la galaxia", que saga se podría escribir con estos personajes siniestros, la saga de una nación perdida para siempre? abrazos y gracias

    ResponderEliminar
  2. gustavo siempre es un placer medio amargo,, aunque de esta manera deja d e ser placer para transformarse sencillamente en sentir en palabras d e otro lo que uno tambien siente, y por eso te lo agradesco mucho, en nombre de tanta tristeza, tantas ausencias, y tanto silencio que e stos monstruos han esparcido, como una miseria humana que s e deja sembrada con la ilusion de que convensa a fuerza de no poder generar otro horizonte,,, un agradecimiento desde la tristeza que producen los criminales y cinicos de esta epoca y d e la que parece no hubiese terminado,, mucha s gracias..

    ResponderEliminar
  3. El amargo sabor que deja cada medida se acumula en el pueblo, que está pronto a estallar. Y espero que sea pronto, sino no quedará país. Muchas gracias. Roberto

    ResponderEliminar

El cuerpo de la vergüenza

La oscuridad nunca ilumina, sino que trae más oscuridad . Un cadáver abre un nuevo capítulo y las palabras se escapan del teclado, p...