jueves, 10 de agosto de 2017

Lo más feo del Cambio



Las estadísticas amarillas no se llevan bien con los números y menos aún con la realidad. Mientras los brotes verdes se marchitan, uno de los candidatos oficialistas quiso destacar los logros y no le salió muy bien. “El camino que hemos emprendido todos los días tiene un metro más de asfalto, una sala más, un pibe más que está preso”, ponderó Esteban Bullrich en una entrevista radial. El mismo que, cuando era ministro de Educación, en un acto en el sur, anunció una Campaña al Desierto pero sin espadas, después se presentó como gerente de Recursos Humanos y comparó a los docentes con cerdos. Un metro de asfalto por día es nada: apenas quince cuadras en cuatro años. Lo importante es la dirección que toma ese camino. Si el pre candidato a senador se enorgullece porque cada día hay un pibe más preso, no es difícil imaginar hacia dónde se dirige.
Las metáforas PRO siempre confunden. El “vamos juntos” que recitan como una fórmula mágica incluye mucha hipocresía debajo de la pátina de simpleza con que lo disfrazan. Así como “los homo sapiens extinguieron a los dinosaurios en equipo”, los Amarillos nos convocan para una gesta histórica. Eso sí, siempre y cuando aceptemos las reglas de juego que jamás sometieron a votación: para andar todos juntos por ese camino que crece metro a metro hacia no sabemos dónde, es imprescindible silenciar cualquier objeción; los damnificados por la aplanadora deberán aceptar gustosos el alquitrán caliente que vierten sobre sus cuerpos; el diseño del recorrido corre por cuenta de la casa y quienes adviertan sobre sus riesgos serán demonizados y condenados al ostracismo.
Lejos quedaron las promesas de “no perseguir al que piensa distinto”; abandonaron el diálogo para practicar la imposición; si los pronósticos fallan, el oficialismo mediático se encargará de dibujar una realidad más amable. A los opositores, los aporrean con titulares y a los que se resisten, les destinan palos, gases y balas. Para unos, los esbirros que disparan tinta y para otros, los acorazados humanos que no tienen un gramo de Humanidad. El pre candidato a senador por Buenos Aires, Esteban Bullrich, se quedó corto. El camino que empezó en diciembre de 2015 no se construye a un metro por día, sino a kilómetros por hora: en menos de dos años estamos a mitad de camino en un retroceso que jamás habíamos experimentado en democracia. La revolución de la Alegría nos espera al final de este túnel del tiempo, donde, harapientos y chapoteando en el fango, festejaremos las migajas que nos arrojan los conquistadores como si fueran tentadores manjares.
Mecanismos aberrantes
Las metáforas PRO desconciertan tanto que pueden resultar seductoras. Como opositores, se cansaron de cacarear por el aislamiento del mundo que provocaba el gobierno de Cristina. Ahora que nos han integrado, estamos prontos a convertirnos en la joya más preciada del mejor postor. El supermercado del mundo que prometía Macri nos ha trocado en consumidores de importados, siempre y cuando suspensiones, recortes salariales y tarifazos lo permitan. Lo que más destacan del Cambio los analistas internacionales es el endeudamiento brutal y la peligrosa bicicleta financiera, síntomas de una especulación que haría estallar a la economía más potente. Muchos se dan cuenta ahora que ese aislamiento era más una protección conformada por medidas como el control de divisas y del mercado externo y no una restricción a la libertad de mercado.
Ahora que estamos integrados las inversiones ni se asoman. ¿Quién puede tentarse con un mercado interno que se desploma y una situación social efervescente? Por más que flexibilicen al trabajador hasta hacerlo de goma, que eliminen todos los impuestos al capital y que faciliten la fuga hasta el vaciamiento, la especulación financiera rinde más que la inversión productiva. Y mientras sea más rentable importar que fabricar, las persianas bajas y las colas de desocupados se seguirán multiplicando. A pesar de esto, siguen apelando al “todos juntos” aunque muchos se queden en el camino.
Una integración tan adversa que sólo pueden mimetizar con las patrañas que instalan desde los medios hegemónicos. Apologistas del desastre, convierten en excusas sentencias persecutorias y en serias conclusiones, los prejuicios más inadmisibles. Por eso una candidata puede afirmar sin rubor que los opositores contratan “extras” para hacer de pobres o  desocupados para generar un clima de caos. Por eso los funcionarios pueden anunciar bonanzas que nadie avizora, mientras lo único que crece son sus cuentas off shore. Por eso el empresidente Macri puede desplegar ignorancia, cinismo y demagogia sin temor a reprimendas.
Sin dudas, los PRO nos integran al mundo de la peor manera: representan el papel de capataces que abren la tranquera a los poderosos o el de paródicos bravucones imperiales ante los países hermanos. Para que nadie dude de sus simpatías internacionales se sumaron al coro denunciador del chavismo y la paja en el ojo ajeno se convirtió en varias vigas en el propio. En poco tiempo, nuestro prestigio en DDHH se volvió vergüenza: los reclamos por la prisión ilegal de Milagro Sala incomodaron al Ingeniero en sus improductivas giras. Ahora que Gendarmería desapareció a Santiago Maldonado, Macri se abstendrá de asistir a la Asamblea Anual de la ONU, que está enterada del tema y exigió al Estado argentino su pronta solución.
Lejos de eso, los Gerentes de La Rosada SA tratan de desviar la atención, explotando una protección mediática que supera todos los límites. Si no es un video con alguien disfrazado para la ocasión lo más lejos posible del lugar de los hechos, presentan a los mapuches como terroristas con vínculos internacionales armados con hachas, cuchillas, boleadoras y teléfonos móviles para museo. Y por si semejante desvío no alcanza, dibujan un movimiento –el RAM- que quiere constituirse como república autónoma en el medio de la Patagonia. Como si su público fuera tan cautivo para tomar como ciertos tan disparatados peligros; como si el televidente fuera tan incauto para creer que alguien que quiere esconderse aparezca ante una cámara con la misma ropa y pose que en su foto más conocida; como si de verdad creyeran que el consumidor de tales usinas mediáticas puede justificar la desaparición de una persona por peinar rastras, ser artesano y visitar a los mapuches.
El engaño del Cambio está desnudo y los que siguen confiando en él será porque gustan de esa obscena desnudez. Si creen en sus farsas, se conmueven con sus propósitos y aceptan sus resultados es porque no son tan distintos de los sátrapas que coparon el gobierno. Si celebran la desigualdad, la estigmatización y las pulsiones represivas son tan amarillos como ellos. Pero a no asustarse: ésos son minoría. El 51 por ciento del balotaje ya no existe: el desencanto se encargó de reducirlo. Hay que ser muy amarillo para poner un voto a los que se enorgullecen de que más pibes terminen en la cárcel.

3 comentarios:

  1. este domingo un milagro para empezar a "cambiar" el rumbo que estos nefastos nos han impuesto por "errores democráticos", nunca es tarde hasta que es demasiado tarde, mil gracias siempre por tus análisis y reflexiones Gustavo, nos acompañan...besos

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  2. Quizás lo más feo en el virreinato sea la constancia de que uno tenía razón, que sin ser adivino sabía lo que iba a terminar pasando (y encima, quedarnos cortos) en el "cambio".
    Y seguramente, para empeorar lo malo de por sí, el espectáculo entre penoso y pornográfico de ver tanta víctima, prefiriendo y militando al victimario... e increíblemente, que todavía siga pasando.
    Tal vez este lunes pinte menos feo pero.... va a seguir faltando, y éso no tiene nada de lindo.

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  3. estimado Gustavo , no publiques esto por favor, no puedo creer vivir en un país de gente tan retardada, lo digo por el resultado de las elecciones, acá en capital ya ganaron, en muchas pcias tambien, me quiero exiliar ala conchinchina ya!!!-besos y disculpa mi bajón extremo-gracias

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