viernes, 14 de septiembre de 2012

La catarsis cacerolera o el privilegio de pertenecer


A riesgo de sonar confuso, el jueves miles de manifestantes renunciaron a ver sus programas preferidos para protestar contra la Cadena Nacional que les impide ver sus programas preferidos; también, reaccionaron contra el miedo autoritario que les inspira Cristina y, de paso, desplegaron un creativo abanico de improperios irreproducibles con el fin de exigir que sea respetuosa con los que no piensan como ella; los sones de las cacerolas también incluyeron reclamos por la libertad, que, por si no se enteraron, no está restringida, pues pudieron protestar en plena libertad. En fin, una variada gama de demandas que tenía un único blanco: La Presidenta. Aunque muchos analistas salgan a decir que la protesta estaba dirigida a todos, quien despierta más rechazo por múltiples motivos es Cristina Fernández de Kirchner. Algunos motivos atendibles, otros discutibles y los más, desechables. Quizá, en medio del bullicio, se mezclaron víctimas de delitos, evasores impositivos y especuladores en divisas. Más aún si sumamos a este combo las demandas por la libertad ultrajada por los controles de la AFIP. Pero en todo este paquete, quienes ponen el papel fantasía y el moño para regalo son las propaladoras de estiércol, que dibujan con carbón en bruto una realidad que espantaría al más guapo.
Con una espontánea preparación de dos semanas a través de las redes sociales, la marcha alimentará durante muchos días a los carroñeros que la estimularon desde las letras de molde y permitirá que alcancen el orgasmo que tanto añoran. El batir de los cacharros culinarios exalta sus instintos más primitivos, despierta su apetito voraz, los espabila para una nueva dentellada. Si alguien pone en duda esta afirmación, bastará con leer los editoriales, escuchar a los columnistas, observar a los conductores televisivos para apreciar la sangre renovada que, mezclada con el veneno del resentimiento, pulula por sus venas. La manifestación del jueves no fue tanto una respuesta a las políticas del Gobierno Nacional sino el resultado de una caldera saturada con un combustible perverso. Y eso es tan multicolor que resulta convocante, por la proximidad de la primavera, tal vez.
Algunos de los espontáneos manifestantes coreaban “el que no salta es negro y K”, como si, para ellos, no fuera lo mismo. Quizá sea ésa la única coincidencia que aglomeraba a todos los individuos. Otros nostálgicos coreaban “que se vayan todos” y otros “libertad, libertad”. Los instrumentos utilizados para meter bulla eran tan variados como las consignas y cánticos. Variados utensilios de cocina junto con latas, redoblantes, cencerros, panderetas, bombos, silbatos, matracas, cornetas, campanillas de bronce y cualquier objeto ruidoso marcaban el ritmo de un jueves diferente. Nobles herramientas destinadas a derrocar la Diktadura. Un cronista recogió un testimonio capaz de borrar la sonrisa del ornitorrinco: “al borde de las lágrimas, Raquel, una señora adornada por muchas joyas y un regio bronceado, preocupada porque ‘te prohíben viajar, te prohíben ahorrar, te prohíben gastar, te prohíben comprar dólares, no se entiende qué quieren que haga la gente’”. Lo único que no prohíbe el Gobierno es lo que muchos quisieran que prohíba: el pago de impuestos. Porque de eso se trata la protesta de esta buena señora, y muchos más como ella: la libre compra de dólares, con su consiguiente fuga en viajes al extranjero, aunque dificulte el crecimiento de nuestra economía.
Otro diario publicó el testimonio de Salvador, quien está a “las recontra puteadas contra Cristina por todo lo que hace, por cómo lo hace y por cuándo lo hace”.  Un joven de 26 afirmó estar “en contra de la re-re y quiero que se respeten ciertas libertades que considero avasalladas. En principio la libertad para disponer de mis bienes como yo quiero y libertad para salir del país”. Reclamo extraño si los hay, pues esas libertades –ni ninguna, vale aclarar- están avasalladas. Ninguna ley o decreto establece cómo disponer de los bienes personales –salvo que haya algún ilícito, un poco sorprendente para alguien de 26- ni restricción alguna para salir del país. Pero el problema son los dólares, como siempre. Los movimientos ecologistas instauraron un intenso amor por el verde y en la ciudad ese color se puede apreciar mejor en la entrañable moneda norteamericana.
Y lo de la re-re merece un párrafo aparte, porque es el temor más grande que tiene el arco opositor. La mencionan más ellos que los K de paladar negro. Tema opositor por excelencia, para no quedar afuera del tablero. En esta semana hubo algunos movimientos para resistir cualquier intento de reforma constitucional. Uno de los paladines de la república, el ex anestesista Hermes Binner, llamó a cumplir con la Constitución “y con la independencia de los tres poderes que se viene avasallando permanentemente”. Denuncia infundada pero reiterada por todos los perdedores que no saben cómo oponerse. “Cuando tienen mayoría en las Cámaras –explicó el ex Gobernador- envían hasta la definición del sexo de los ángeles, pero cuando no tienen mayoría todo sale por decreto”. Respetuosa forma de definir el trabajo parlamentario por parte de alguien que pretende ocupar una banca a partir del año próximo. Por otro lado, La Presidenta y Raúl Alfonsín han sido los mandatarios que menos decretos han firmado desde 1983 a la fecha. Para romper con el mito de que se gobierna por decreto, es necesario aclarar que CFK ha firmado un DNU cada mes y medio mientras Menem lo ha hecho cinco veces por mes y De la Rúa, tres. “Esta es la democracia en que vivimos –agregó el líder del FAP- es una democracia menguada”.
Pero el ninguneo del demócrata no termina allí. “Hay que terminar con la dádiva y generar trabajo”, expresó, olvidando que los números del desempleo no superan el 7 por ciento. “Hay que terminar con la limosna”, agregó, sin pensar en la posibilidad de ofender a un beneficiario. “La gente no se traga todas las cosas que le quieren vender desde un lugar privilegiado como es la cadena nacional”, condenó, sin tener en cuenta que es el espacio por el que La Mandataria da cuenta de sus acciones a la sociedad de manera directa. “Estamos trabajando para evitar la re reelección”, confesó, como si fuese el punto principal de su plan alternativo. Un poco menos crispada, cuando el público presente en el acto en San Juan le pedía que fuera por la re reelección, Cristina aseguró que en el futuro “del lugar que me toque haré lo que siempre he hecho, militar y trabajar, porque otra cosa no he hecho en mi vida”.
Para salir de tanto caceroleo enojoso, vale aclarar que en esta semana se anunció un incremento del 26 por ciento en la AUH, entre otras modificaciones al salario familiar. Pero además, solicitó a las cadenas de comercialización, desde las más grandes a las más pequeñas, que mantengan los precios en los niveles actuales. “Hemos visto en años anteriores que frente al aumento de las asignaciones familiares comenzó un movimiento con los precios de los alimentos, las bebidas, la ropa y el calzado, que es lo que más consumen” los sectores alcanzados por la medida. Y destacó que como los convenios laborales han sido cerrados y que el Estado mantiene estables las tarifas de los servicios públicos, no especulen con la remarcación para hacerse con una diferencia. Y lo dijo por Cadena Nacional, para que todos escuchen y no tergiversen ni eliminen su contenido. Lo dijo por Cadena Nacional para que Macri sume otra media hora más de lectura a su tan desnutrida ilustración. “Democracia o dictadura” era una de las consignas del jueves. Urnas o cacerolas, es la que propone este apunte. Y concluye: urna derrota cacerola.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Los que sólo miran el dedo


La revista Noticias logró su objetivo. Toda una semana –o tal vez más- estará presente en las conversaciones de algunos argentinos. Si, como muchos afirman, la tapa contiene violencia de género y transgrede una ley, será cuestión de la Justicia, que, como sabemos, se toma sus tiempos. Quizá, cuando esté lista la sentencia, ya nos habremos olvidado del origen de ese proceso judicial. Si tiene fundamentos psicológicos la hipótesis del goce de La Presidenta después de los discursos, deberá ser resuelto por la comunidad correspondiente. Si afecta la figura presidencial, será el público el que se sienta o no agraviado. Pero desde el punto de vista periodístico, no resulta muy serio poner en portada algo que no es un hecho sino una simple especulación que tal vez nunca ocurra. Más aún cuando la hipótesis está planteada a partir de las sugerencias de un video clip. Y desde el punto de vista político, demuestra que tienen pocos recursos para horadar al Gobierno Nacional. Entre las discusiones sobre la Cadena Nacional y la ilustración del libelo de Fontevecchia se puede apreciar un objetivo común: silenciar la palabra de La Presidenta.
La sugerencia de que Cristina accede al orgasmo al momento de pronunciar un discurso colma su palabra de una sexualidad casi viciosa. No es que llegar al éxtasis sexual sea un vicio, pero así es presentado por la ilustración con el apoyo del texto, en donde afirma que cada vez se muestra más “desenfadada, sensual y hasta procaz”. Entonces, su palabra no debe escucharse porque sólo es una excusa para alcanzar su propio goce. No hay contenido ni trascendencia en sus intervenciones porque sólo sirven como imagen erotizante. Con esta estrategia, esa tapa está intentando distorsionar la tan profunda y especial relación que tiene CFK con sus fervientes seguidores. Y el lugar en el que coloca a los propios oyentes es el de meros fetiches que alimentan la insaciable apetencia sexual de Su Presidenta. La semana pasada hubo tres embates hacia su palabra: la cadena, el miedo y el goce. En lugar de discutir por el contenido de sus anuncios, se traslada el eje hacia estos tres detalles. Como ellos están desconcertados y vacíos, tratan de vaciar de contenido las intervenciones de CFK. Un proverbio oriental sintetiza esto: cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo.
Sin embargo, ya superadas las histerias iniciales, muchos empiezan a debatir en serio la posibilidad de que los adolescentes voten. A tal punto que las Fuerzas Amarillas ya comenzaron a adornar el frente de muchas escuelas con la leyenda “Macri 2015”. No sea cosa que los medios con hegemonía en decadencia acusen a Las huestes de La Cámpora por todo esto. O que digan que el Jefe de Gobierno ama tanto lo público que quiere poner su firma en todo. Más allá de estas contradicciones de los que se creen dueños del pensamiento común, lo importante es ver qué dicen los propios destinatarios de la iniciativa que ya se está tratando en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. La consultora Ibarómetro esclarece un poco el tema para dejar de lado los prejuicios: el 64 por ciento de los jóvenes de 15 a 17 años dijo haber discutido del tema con sus amigos, un 47 por ciento se pronunció a favor del permiso para votar y un 41 por ciento en contra. Paralelamente,  un 58 por ciento dijo que iría a votar si pudiera hacerlo, un 31 por ciento no iría y un 11 por ciento no sabe.
Sin pensar en los números, muchos se oponen a esta ampliación de derechos argumentando que los adolescentes todavía no están capacitados para elegir, como si los adultos hubieran hecho un curso antes de su primera elección. Y con respecto al interés, la misma encuesta afirma que un 42 por ciento está muy interesado en la política, casi un 29 por ciento se muestra un poco interesado y un 23,4 por ciento confesó no tener ningún interés. Quizá entre los adultos se encuentren porcentajes similares en el interés por la política. Ignacio Ramírez, director de la consultora, explicó que tradicionalmente la fuente del interés por el debate político era el hogar, los padres, el colegio, en cambio “ahora lo que está politizando a los chicos es el contexto, un ecosistema cultural que transita la Argentina, en el que el principal arquitecto es la propia agenda kirchnerista que politiza e inaugura debates que implican asumir un punto de vista”. En efecto, un par de meses atrás nadie pensaba en la posibilidad de que los menores de 18 voten. Bastó la piedra en la laguna para que se agiten las aguas. Y por supuesto la oposición actúa como mejor sabe: manifestando el miedo a perder el escaso lugar que le queda en la escena política.
Por eso también abren el paraguas ante una posible reforma de la Constitución, tema que el oficialismo aún no ha abordado. Sin embargo, en estos días, como buenos opositores, ya comenzaron a oponerse. El FAP pondrá en marcha una campaña de recolección de firmas para rechazar una eventual reforma constitucional. En ocho semanas recorrerán todas las provincias del país “buscando encauzar de manera explícita el rechazo a la re-reelección presidencial por parte de la comunidad en su conjunto, así como exigir públicamente el respeto y cumplimiento de la Constitución Nacional”. Para que no cunda el engaño a partir de esta declaración de principios, cabe aclarar que impulsar una reforma de la constitución está contemplado en la propia Constitución. El legislador por Santa Fe, Juan Carlos Zabalza, más por inspiración poética que por impulso político, resaltó "cumplamos con la Constitución, no a la re-reelección". Muy bien rimado, por cierto, aunque un poco inconsistente. No conforme con esto, el diputado nacional advierte que "la re reelección representa una forma de desnaturalización del gobierno republicano, en el cual la Constitución Nacional fija los límites del mandato presidencial, justamente para evitar abusos".
Un abuso como que la mayoría de los ciudadanos quiera que CFK continúe al frente del Gobierno Nacional, por ejemplo. Porque la Carta Magna debe ser el resultado de un recorrido que hace la sociedad y un plan de ruta para el futuro. La constitución vigente presenta en su articulado muchos obstáculos para que nuestro país siga avanzando y es lógico plantear una reforma que incluya algunos principios para no caer nuevamente en las fauces de los poderosos.
El Grupo de Acción Política para la Unidad, Gapu, convocará a “defender la constitución y decirle NO al proyecto de re-reelección presidencial”, proyecto que, es válido decir, todavía no existe. Pero claro, en ese grupo están los perdedores de siempre: Federico Pinedo, Patricia Bullrich, Eduardo Amadeo y otros ignotos que, a falta de propuestas, buscan romper las iniciativas ajenas. Tanto a unos como a otros, no los guía la construcción de un proyecto de país, sino la vulgaridad de romper lo construido. El miedo a quedar afuera para siempre los conduce a oponerse a todo lo que huela a kirchnerismo.
 Y además del miedo, el odio. De ahí tanto rechazo a Su Palabra, que interpela a la sociedad, que la conduce, que la acompaña, que la desafía. Por eso se detienen en detalles –cadena, miedo, goce- para evitar discutir los contenidos. “La forma de cooperativa, en forma organizada, unidos y solidarios es el camino que tenemos que llevar los argentinos para alcanzar los grandes objetivos”, explicó Cristina durante una entrega de viviendas en La Matanza. Mientras tanto, los carroñeros y sus siervos siguen mirando el dedo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

La desesperación de los que no respiran bien


La tapa del último número de la revista Noticias revela muchas más cosas de lo que parece. Junto con las diferentes operaciones de esta semana, la hipótesis del goce de Cristina apunta a algo más que la simple descalificación, además de reforzar el ultra machismo que parece difícil de desterrar. Tanta bajeza demuestra el tamaño de su odio y el grado de desesperación al que han llegado. Desesperación que indica que vamos por el buen camino si son ellos los desesperados. Desde el escándalo por la cadena del Día de la Industria hasta la portada del pasquín existe la intención de cercenar la Palabra de la Primera Mandataria. Palabra que enloquece a los que ya no tienen argumentos, que desconcierta a las filas opositoras, que sacude algunas conciencias todavía no definidas. En eso radica la desesperación: el sentido común que estos medios defienden está en franca retirada. Mentiras, acusaciones, distorsiones, procacidades son los últimos cartuchos de estos nostálgicos del peor pasado, provocadores de reacciones, carroñeros de las desgracias. La fecha de vencimiento está próxima y aunque lo intenten, nada podrá impedir que se aplique la Ley de la Democracia.
La semana comenzó con la Cadena Nacional en pleno prime time. Cristina osó interrumpir los programas más vistos por los televidentes argentinos; invadió los hogares que, en la sobremesa, se aprestaban a disfrutar de las superficialidades más variadas; desafió a los medios con hegemonía en decadencia. Al día siguiente, Clarín hizo las cuentas y reveló la cantidad de horas que La Presidenta había gastado en lo que va del año: 14 horas, 17 minutos y 23 segundos. Y ahí mostraron su debilidad, pues se sienten desbordados por esas casi quince horas sobre las 5900 que han transcurrido desde el 1° de enero. No es la cantidad lo que los vulnera, sino la calidad. O mejor, la profundidad de su contenido. O el sentido de las medidas. Lo que molesta es que CFK ostente lo que ellos no tienen: argumentos y propuestas. Y resultados positivos, por supuesto. Ese sector minoritario pero destructivo cuenta las palabras de Cristina porque sus propias palabras son impronunciables y traen a la memoria lo peor de nuestro pasado.
Y no saben cómo hacer para callarla. Desde las propaladoras de estiércol machacan todo el día con lo de la Cadena Nacional, tanto que lograron que un centenar de caceroleros demuestren sus habilidades musicales en una protesta espontánea. A pesar de tantos esfuerzos, el discurso del lunes por el Día de la Industria tuvo más rating que los productos más exitosos. La Cadena Nacional molesta porque difunde la Voz de La Presidenta sin posibilidad de distorsiones. Y vaya que distorsionan lo que no está en Cadena. El affaire Rocca lo demuestra. El cruce verbal entre el Ceo de Techint y CFK tiene su origen en la manipulación de la palabra del otro. Si el empresario es sincero o no con la desmentida o si está confabulado con su socio para meter interferencias, es un dato menor. O no tanto. Pero deja al descubierto que ese medio de prensa ha roto los tímidos lazos que mantenía con la información. El ex Gran Diario Argentino ya no duda en traicionar a sus lectores y clamarlo a los cuatro vientos. Porque ésta no ha sido la primera vez que queda al desnudo una mentira difundida en sus páginas. Instituciones, políticos y funcionarios han tenido que salir al cruce de afirmaciones que en nada se parecían a lo ocurrido. Hasta Ricardo Lorenzeti ha sido víctima de sus manipulaciones des-informativas.
Sin embargo, muchos lectores insisten en alimentar sus prejuicios con los contenidos de ese libelo, a pesar del desprestigio creciente. Pero más grave aún es que muchos políticos de la oposición basen sus opiniones en esas versiones desajustadas de la realidad. Tanto los clarinadictos que todavía quedan como los opositores no se molestan siquiera en consultar otras fuentes y transitan por la vida convencidos de que van bien informados. Y muchas veces, se conforman con leer sólo los titulares, que en general, contradicen a los textos. Y encima, ya no es un secreto que mienten de manera descarada.
La importancia de la voz directa de La Mandataria se notó el jueves, el día que habló del miedo. Lo que venía relatando rondaba por la paralización en algunas obras públicas o por medidas cautelares o por detección de sobreprecios. “Yo también entiendo por qué el juez colocaba penalidades a los funcionarios, en sus propios patrimonios, una cosa nunca vista –reflexionó Cristina- Porque en realidad si un funcionario comete un delito, lo que hay que hacer es meterlo preso, hacerle juicio, procesarlo, indagarlo, pero si no hacían tal cosa le ponían multas que tenían que pagar de su propio patrimonio. Tal obra debía hacerse en 30 días, en 40 y tenía aterrorizado a todo el mundo. Pero no hay que aterrorizarse, solamente hay que tenerle temor a Dios, y a mí en todo caso también un poquito”. No quedan dudas de que el temor debían tenerlo los funcionarios tentados por la corrupción, no todos los argentinos. Pero la tergiversación estaba cantada: a Cristina hay que tenerle miedo.
Entonces, tan manipulados y subestimados como los lectores, los exponentes de la oposición desarticulada comenzaron a hacer fila para opinar sobre lo que no habían escuchado. Las ridiculeces más descabelladas salieron de esas ilustres bocas sin pudor, en lo que parece ser otro hueso de Cristina para entretener a los descarriados. El Gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, dejó aflorar su misticismo y afirmó que “a Dios no se le teme porque es puro amor”. Mauricio Macri, abandonando por unos instantes la Galería de Farsantes de FeVida, pidió a los “argentinos que no tengan miedo” porque “somos mayoría los que queremos vivir en libertad”. Lúcido y comprometido como siempre, el líder del FAP, Hermes Binner afirmó que los dichos del miedo “están dentro del contexto que están tomando sus mensajes del último tiempo” y, retomando su papel de ex médico, aunque anestesista, diagnosticó: “no la vemos bien. Tiene que dar un mensaje de paz y tranquilidad. La vemos crispada”. Otra luminaria que emergió del letargo fue Ricardo Alfonsín que, sin temor, recitó que “el miedo a los presidentes está asociado a los momentos más oscuros de la historia política argentina” y especuló con que Cristina “no recuerda que el 30 de octubre de 1983 los argentinos dejamos atrás el miedo”. La otra voz sapiente del radicalismo, el ex vicepresidente Julio Cobos, denunció que “es un gobierno de sumisión, unitario, que impone el miedo y lo hace saber por distintas vías, como lo ha demostrado y lo está demostrando”. La multipartidaria Patricia Bullrich acusó al Gobierno Nacional de liderar prácticas de extorsión y se envalentonó: “queremos decirle a la Presidenta que a pesar de sus acciones y amenazas, no le tenemos miedo”. Para redoblar la apuesta, Francisco De Narváez expresó que la Presidenta “no le da miedo sino vergüenza debido a que ahora empieza a compararse con Dios”.
Como opinaron sobre algo que ni escucharon ni trataron de entender, vergüenza dan ellos, ovejas sometidas a las letras de molde. Letras de molde que en breve tendrán una importante sacudida: el 7 de diciembre el poderoso multimedios deberá quedar reducido a apenas un diez por ciento de lo que es. El Jefe de Gobierno porteño salió a defender a sus mejores amigos, los que cubren todas sus tropelías gubernamentales: “que no apriete a los medios independientes porque el 7 de diciembre no pasa nada”. Claro, como exponente de una clase patricia poco acostumbrada a cumplir con las leyes, no es de extrañar que diga eso. Pero el Amador Porteño no advierte que esta vez no será así. Hay una mayoría ansiosa por ver al monstruo sometido y con él otros más. El 7 de diciembre será como un fin de año anticipado, con fuegos artificiales y brindis incluido, que indicará el inicio de un país mucho mejor.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Los milagros del Sri Sri

 

Una sobre dosis de amor parece invadir la CABA. Mientras el Jefe de Gobierno porteño habla como un terrícola encantador sobre su amor a lo público, un aluvión espiritual compuesto por especialistas en sanación planetaria, expertos en ángeles, comunicadores espirituales, curadores de ADN y portadores de medicinas extraterrestes invadió la Capital Mundial del Amor. Si esto no es una revolución, ¿la revolución dónde está? No estará, seguramente, en las políticas emprendidas por el Gobierno Nacional, con su constante estilo confrontativo y sus funcionarios oriundos de ideologías extrañas o que portan títulos universitarios desconocidos, como el Polémico Guillermo Moreno. Aunque La Presidenta y su equipo se enfrenten a los poderes económicos concentrados para comandar la economía en pos de un país en crecimiento con equidad, no podrán superar nunca la revolución del amor emprendida por las lumbreras amarillas.
Cuando el Jefe de Gobierno porteño anunció hace más de un mes la realización del megaencuentro de FeVida y manifestó su deseo de “ubicar a la ciudad de Buenos Aires como el centro espiritual más importante de Latinoamérica”, despertó la envidia de muchas ciudades del interior. Sin ánimos de exagerar, gran parte de los argentinos no ven la hora de que Macri sea presidente para que nuestro país se convierta en el Centro Espiritual más importante del mundo –y por qué no de la Vía Láctea-, aunque sumerja nuestras economías cotidianas en lo más profundo del pozo. Elegir entre un espíritu nutrido por ángeles, gurúes o colores alienígenas y un trabajo digno y bien pago en un país con economía en desarrollo e inclusión para todos los ciudadanos no resulta tan difícil.
“Si uno no se ama a sí mismo, no puede amar a los demás”, sentenció Macri, presentado por la locutora Daisy May Queen como “ingeniero civil, líder deportivo y fanático de Freddy”. La belleza parlante omitió decir que, además, es Jefe de Gobierno porteño. Un fallido muy oportuno. Claro, este “foro internacional para la difusión de las diferentes alternativas para el bienestar humano y un impulso para un mundo mejor” no destina lugar a la política. Podrá estar el hombre del temple de hierro, la maestra en sonido primordial o el teórico de la inteligencia emocional, pero no un representante político que cumpla con sus promesas de campaña. Por eso, Macri también es bienvenido. Porque él es el adecuado para expresar profundidades tales como “cada uno elige el camino” o “tiene que haber una política con espiritualidad”. “Cuando elegí el servicio público –explicó en su conferencia magistral- elegí poner lo mejor de mí para que a la mayor cantidad de gente se le solucionaran los problemas. Mi problema es la felicidad de muchos”.  Y, por lo que parece, su felicidad es el problema de todos.
Pero además de sus máximas dignas para un almanaque con ositos y corazones, incluyó una parábola tan instructiva como conmovedora. “El lunes, en Villa Crespo –relató el Alcalde- me encontré con un matrimonio de gente mayor que me contó lo que fue para ellos que la última vez de lluvias fuertes no se les inundara la casa. Se quebraron, nos quebramos. Terminamos llorando los tres”. “Hay que conectarse con lo que tenemos adentro –sintetizó, para que quede clara la moraleja- Fortalecer la capacidad de amar al prójimo, la vida, el país, el planeta”. Y, a riesgo de que no se haya entendido el núcleo de su mensaje, recordó que es preciso “demostrar que el amor es el camino”. Amor expresado abiertamente por el líder del FAP, Hermes Binner, aunque recibió a cambio un cross a la mandíbula por parte del Amador Porteño.
Tanto amor hace escuela. En Nueva Pompeya, un barrio humilde ubicado a 20 kilómetros de la ciudad de Formosa, funciona la Escuela Provincial de Educación Secundaria N° 73. Jesús Ruiz Díaz, el director interino, fue suspendido 90 días hábiles por proyectar un video con instrucciones sobre cómo colocar un preservativo a alumnos de segundo año. Dos de los chicos contaron a sus padres la experiencia y sus padres acusaron al profesor de exhibir un video pornográfico.  “Me lincharon sin siquiera preguntarme, sin ver el video. Yo se lo propuse, pero no quisieron”,  se quejó Ruiz Díaz. Pero el ministro de Educación aplicó la sanción, según admitió, sin ver el video para “no tener ningún preconcepto y ser juez y parte mientras dure la investigación”. ¿No es al revés? Si sanciona al profesor sin ver el documental, hace lo mismo que los padres, que acusan a partir de un prejuicio y con mucho desconocimiento.
Lejos de tanto amor y espiritualidad, el ministro de Planificación, Julio De Vido anuló un llamado a licitación de una porción del espectro radioeléctrico por el que pugnaban las compañías de telefonía celular e informó que el Estado administrará el 20 por ciento de las frecuencias disponibles a través de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales, ARSAT. “Esto va a abrir el mercado, va a generar mayor competencia –explicó el funcionario- De alguna manera, el Estado va a ofrecer un paraguas de protección para que el pequeño empresario no sea avasallado por la empresa concentrada”. ARSAT fue creada en 2006 para hacerse cargo de las operaciones satelitales de Nahuelsat, una empresa de capitales italianos y alemanes, que fue expropiada a través de la Ley 26092.
La empresa estatal apunta a convertirse en mayorista de la prestación de servicios de telecomunicaciones para la televisión digital, telefonía celular y servicios de datos y conectividad. Martín Becerra, investigador del Conicet y de la Universidad de Quilmes, afirma que la aparición de un actor estatal permitirá reducir las inequidades sociales que genera la configuración actual del servicio. La intervención del Estado, que hasta ahora estuvo ausente, es fundamental” –destacó el analista- “La decisión puede permitir disciplinar al sector ante la ausencia de un marco regulatorio. El Estado puede cambiar su política errática de telecomunicaciones y, por ejemplo, disminuir las tarifas abusivas y mejorar la calidad del servicio”.
Y mientras el amor amarillo aísla a los adolescentes porteños de las ideologías perniciosas, los perversos K recrudecen su ofensiva en el Senado para incluirlos en el derecho al voto. Esta semana comenzó a trabajar la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara Alta para tratar el proyecto de ley de los senadores kirchneristas, Elena Corregido y Aníbal Fernández. Menores de 18 años y extranjeros con cuatro años de residencia podrán votar en el futuro si prospera esta iniciativa, pensada exclusivamente para hacer exaltar al Alcalde de la CABA. “Le cabe a este Congreso –señaló Fernández en la presentación del proyecto- la responsabilidad de reconocer derechos de segmentos de la sociedad que durante buena parte de nuestra vida como argentinos no han sido reconocidos como tales por muchas razones”.
Esto y otras cosas enojan sobremanera al amador Mauricio. Los K no sólo tratan de meter la discusión política en las escuelas, sino que agreden sin razón a los dueños de las empresas más importantes del país. Si Paolo Rocca, dueño del Grupo Techint y dueño por monedas de la ex estatal Somisa, expresó ante un reducido número de ingenieros que “Argentina tiene un gran potencial, pero está muy mal gestionada. A partir de 2008, el Gobierno perdió el rumbo, no se sabe para dónde va” tendrá razones bien atendibles. “Nada les alcanza –respondió, sin respirar como enseña el Arte de Vivir, La Presidenta- Algunos grupos económicos estaban acostumbrados a presidentes que los consultaban sobre las políticas que había que aplicar”. “Paolo Rocca se queja de los salarios que paga a los obreros en Argentina y reclama mayor competitividad –continuó CFK, sin practicar el mantra correspondiente- El obstáculo que tienen para lograr ese objetivo parece que es la persona que está parada aquí”. Y agregó, sin aproximarse, siquiera, a la armonía celestial: “Nosotros defendemos el poder adquisitivo de los trabajadores e indirectamente los estamos defendiendo a ellos: porque pueden vender en Argentina cosas a un precio más alto que el que pueden vender en el mundo”.
Pero el Alcalde Amarillo ama mucho lo público. O al menos así lo declaró en su conferencia magistral. Tal vez, como dicen que los extremos suelen tocarse, el amor extremo puede confundirse con el odio. O Sri Sri Ravi Shankar es tan pero tan bueno que convirtió a Macri en otra persona, a fuerza de aspirar buenos aires. También, opinan algunos, puede ser que este personaje amoroso sea una nueva estrategia de marketing.  Aunque en realidad, nadie debe sorprenderse del amor de Mauri hacia lo público. Después de todo, fueron los estados de antaño los que favorecieron el descomunal crecimiento de la fortuna familiar del alcalde.  
 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cacerolas y cadenas en la capital del amor


La Capital Federal será por unos días la capital del amor. Así lo resolvió el Gobierno de la CABA como una forma encubierta de hacer negocios. Amor al dinero, que le dicen. Un poco a la frivolidad. Y bastante a la hipocresía. “Son caretones –concluyó Fito Páez en una entrevista radial- no sé qué defienden, no les gusta conectar con los demás”. El cantante enojó nuevamente a la Fuerza Amarilla, a tal punto que le enviaron una carta documento para que pida disculpas. Ellos reparten estiércol a diestra y siniestra, atropellan a quien se ponga delante, impulsan la delación a través de un 0800. Claro, como están perdiendo la batalla cultural, la susceptibilidad está a flor de piel y cualquier cosa los vulnera. Hasta una dramatización escolar que, si no hubiera sido por la desproporcionada reacción, nadie se habría enterado de su existencia. Reacción desproporcionada como la de los escasos caceroleros que blandieron sus tambores de guerra culinarios para rechazar la Cadena Nacional. Esas cabezas son fáciles de llenar. Tanto machacar desde las usinas del descontento con lo de los discursos presidenciales que en cuanto aparece la bandera flameante no pueden contener el vómito. Paradójico que tanto odio se manifieste precisamente en la Capital del Amor.
Tal vez, los dichos de Fito fueron exagerados, pero dieron en el blanco. Durante una entrevista en Radio del Plata, el cantante rosarino expresó su rechazo a la línea habilitada por el Ministerio de Educación porteño para denunciar la intromisión de la política en las escuelas públicas. En un exceso de la analogía, especuló con que durante la dictadura, los dirigentes del PRO habrían denunciado sin dudar a los militantes juveniles. Y claro, los negadores de la política se enojaron. Aunque el contrafáctico de Fito no fue muy feliz, resulta ineludible. Si en plena democracia son cornetas, durante la dictadura podrían haber sido una banda de vientos con todos los instrumentos. Pero el músico agregó que “es intolerable escuchar ciertas voces de la oposición cuando se posicionan en un lugar en el cual son dueños de la moral, cuando sabemos que mucha gente estuvo ligada a uno de los fenómenos más horrorosos de este país que fue el proceso de la dictadura”. Y sí, queda pendiente una investigación sobre el crecimiento que tuvo la fortuna familiar del Alcalde durante esos años. Tanto no se logra sólo con ahorros.
El encargado de responder fue el diputado porteño del PRO, Daniel Lipovetzky, a través de un comunicado. “Lo que dijo Fito Páez es gravísimo –alertó el legislador- Entregar gente durante la dictadura constituye un delito de Lesa Humanidad que no tolera acusaciones banales”. Claro que no dijo lo mismo ante las constantes calificaciones que recibe el Gobierno Nacional, en el sentido de que es autoritario o peor que la dictadura. Tampoco emitió ningún comunicado ante la nota de Marcos Aguinis, en la que equiparaba a la agrupación La Cámpora y la Tupac Amaru con las juventudes hitlerianas. Ahí no hay banalización para ese demócrata.
De cualquier modo, solicitó al cantante “una respuesta en el término de las próximas 24 horas bajo apercibimiento de iniciar acciones legales penales y de daños y perjuicios, por dirigirse con desprecio a todos los dirigentes del PRO, como si estos hubiesen sido colaboracionistas de la dictadura”. Nadie dice que hayan sido colaboracionistas, sino que podrían haberlo sido. Mientras los seis docentes que fueron separados de su cargo por interpretar una dramatización crítica al Gobierno de la CABA sigan en esa situación, no se podrá pensar de otra manera. El padre del legislador, Jaime Lipovetzky, fue un conocido defensor de trabajadores y luchadores sociales durante la dictadura y por eso amenazado y perseguido. Flaquísimo homenaje rinde el legislador a su padre si ahora está dentro del PRO. “Ahora tengo que soportar que este señor me injurie de esta manera”, pierde la cadena el diputado macrista.
Otros que perdieron la cadena fueron los caceroleros, porque estaban caceroleando ruidosamente por las calles de esa metrópoli tan encantadora. Cuesta creer que gente tan educada y tan calificada para ejercer todos sus derechos ciudadanos sea tan manipulable. Basta un titular para provocar su reacción. Si no es por el dólar es por los impuestos. Pero lo sorprendente del caso es que salieron a cacerolear para protestar contra la Cadena Nacional. Hace unos meses que los medios con hegemonía en decadencia vienen operando para provocar rechazo a los discursos presidenciales. Clarín se esforzó por hacer las cuentas. En lo que va del año, CFK habló 14 horas, 19 minutos y 23 segundos por Cadena Nacional. “Lo hizo en 17 emisiones, en general al mediodía o a la tarde-noche –explica el diario- pero anoche [por el lunes] fue por todo y copó el prime time de la televisión”. Los opositores al Gobierno Nacional sostienen que La Presidenta no usa la Cadena Nacional por ninguno de los motivos de trascendencia que prevé la ley. Según el artículo 75 de la ley 26522, la cadena puede ser utilizada en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, lo que permite que la explicación de logros o medidas esté incluida en ella. “Anoche se sumaron muchísimos más a los cuestionamientos –afirma el texto del matutino- incluidos varios famosos con simpatía K. Estaban enojados porque esta vez Cristina no les dejó ver los programas de TV que más les gustan”. Gravísimo… que utilicen eso como argumento.
Pero volvamos a los números: La Presidenta ocupó sólo catorce horas y pico de Cadena sobre 5800 horas que han transcurrido desde principios de año. ¿No es desproporcionada la queja? Un poco más de medio día de cadena sobre más de 240 días. Menos del 0,5 por ciento del tiempo transcurrido desde el 1° de enero habló Cristina ocupando el espacio mediático que es público, de todos. Estas quejas de los grandotes indican la debilidad discursiva en la que están sumergidos. El dominio sobre el sentido común que han ejercido durante años está en franca decadencia y no pueden disimularlo. Por eso apelan a estos recursos histéricos y desesperados.
Pero a pesar del boicot y las cacerolas, el discurso de Cristina en la cena anual por el día de la industria fue visto por muchísima gente, superando el rating de los programas más exitosos. Tal vez los ciudadanos tengan ganas de escuchar su palabra, precisamente porque muchos intentan silenciarla. Quizá muchos estén empezando a prestar atención para comprender por qué la realidad que cuentan algunos medios está tan alejada de lo cotidiano. “Sucede que no estamos frente a un modelo económico –explicó La Mandataria- La industrialización no es una variable del modelo, sino que responde a un proyecto político de país. Es la decisión de no ser un país productor de materias primas sin agregación de valor”. CFK destacó la diferencia entre modelo y proyecto y resaltó “que has instrumentos que un día sirven y que otro día no sirven”. Y para profundizar aún más esta distinción, subrayó que “algunos creen que las reglas de un modelo económico tienen que ser fijas, estáticas. Pero el corazón del proyecto es el crecimiento, la generación de trabajo, el consumo y la reindustrialización”.
Si La Presidenta recurre a la Cadena Nacional es para evitar la manipulación y tergiversación a la que es sometida día a día su palabra. Cada anuncio se convierte en mala noticia para los carroñeros y es la antesala de una catástrofe que se viene anunciado desde hace años pero nunca llega. Por el contrario, el dinamismo del consumo provocó que “la recaudación en agosto haya llegado a 60.456 millones de pesos, un alza de 29,4 por ciento, y vamos a crecer, tal vez no como 2010 y 2011, pero vamos a crecer”. Algunos se perdieron estas cosas, porque estaban caceroleando en algunas calles de la capital del amor. Y otros no quisieron escuchar, desesperados, porque ven que el amor –el verdadero- les está ganando.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Los cambios que provocan miedo


Sobre la inclusión de los menores en el derecho al voto no circulan muchos argumentos significativos. Ni a favor ni en contra. Vale tanto un porque sí como un porque no. Pero la inclusión siempre deber ser bienvenida. Y celebrada, sobre todo. El argumento de si están preparados o no para elegir, también podría aplicarse a los adultos, que muchas veces entran al cuarto oscuro sin tener idea del nombre de los candidatos. Tanto los adultos como los menores pueden votar con el mismo grado de compromiso. ¿O acaso la irresponsabilidad de los adultos tiene impunidad por una cuestión etaria? El miedo al cambio es lo que provoca la oposición. Lo mismo ocurre con el debate por la unificación y transformación del código civil y comercial. O con la posibilidad de una reforma tributaria, que la ven como una amenaza. Y los que se oponen, son más o menos los mismos. Su posición es más por miedo que otra cosa. Un miedo por conveniencia, no sea cosa que  pierdan privilegios; un miedo a perder el control de un país del que se creen dueños, todavía; y, por encima de todo, un miedo terrible a perder la potestad de gobernar a su antojo los destinos de nuestra economía en su propio beneficio, como ha sido su sana costumbre.
Todo lo que está ocurriendo les produce miedo y lo demuestran sin pudor. Con ver las notas editoriales de los principales medios gráficos, basta y sobra. A la hora de poner en movimiento sus inspiradas plumas no tienen pudor en revitalizar los fantasmas de antaño. Como el pensamiento político les resulta esquivo, no dudan en apelar a las más variopintas disciplinas, desde la psicología light hasta la sabiduría de sobrecitos de azúcar. Sin olvidar la genética, por supuesto, que les permite deambular por una biología racista, que asquearía hasta al propio Joseph Menguele. Y en su afán por proteger a los jóvenes de las infiltraciones de la perversa ideología K, terminan menospreciando a los que dicen representar, a tal punto de considerarlos maleables, manipulables, influenciables. En definitiva, piensan que los jóvenes tiene su cabeza tan vacía que se puede llenar fácilmente con cualquier cosa.
El senador radical Ernesto Sanz, autor de frases célebres que descalifican al otro de manera monstruosa, advirtió que el tema “no está en la agenda de los pibes”. El uso de la palabra ‘pibes’, con los que seguramente no estará relacionado, aporta a sus dichos un significativo aire demagógico. Pero, no conforme con esto, arremetió con lo peor: “hay que darles educación antes que la posibilidad de votar”. Sólo los educados deben votar, según su concepción. Tal vez, debería proponer un examen de ingreso al cuarto oscuro, así podría garantizar un voto selecto, calificado. Otro que perdió los estribos, además de la astucia, es el Jefe del bloque de diputados nacionales del radicalismo, Ricardo Gil Lavedra. Como gran descubridor de las estrategias de la política en serio, afirmó que la UCR “está de acuerdo con la ampliación de derechos”, pero consideró la iniciativa como una “maniobra electoralista”. Claro, estimado, si estamos hablando de elecciones. Además, como en nuestro país se vota cada dos años, cualquier modificación al sistema electoral podrá ser considerada así. Y el senador nacional del mismo partido, Oscar Castillo, de Catamarca, se sumó a la idea del titular del FAP, Hermes Binner, de convocar a un plebiscito para decidir sobre el tema. Una trampa, por supuesto, porque los derechos sobre una minoría no deben ser plebiscitados.
El proyecto presentado por dos senadores del Frente para la Victoria comenzará a ser tratado esta semana en la Comisión de Asuntos constitucionales. Uno de sus impulsores, Aníbal Fernández, explicó que “tal como es en la actualidad para los mayores de 70 años, el voto sea un derecho y no una obligación también para los jóvenes entre los 16 y los 18 años”. En este caso, hay un argumento porque sí, sin más. Como si fuera un antojo. En cambio, el presidente del bloque de diputados K, Agustín Rossi, arriesgó que los jóvenes “están recuperando el sentido de lo colectivo”. Y con un argumento difícil de rebatir, afirmó que “la democracia se oxigena con la participación juvenil, este hecho es refundante de la vida política argentina, es emocionante y conmovedor ver a los jóvenes militando a lo largo y a lo ancho del país”.
En los fundamentos de la iniciativa se destaca la incorporación de los jóvenes a la política en los últimos años, algo que debe provocar un incontrolable temor entre los apologistas del pasado. "El aliento brindado a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por miles de jóvenes y su genuina expresión de voluntad de sumarse a los cambios políticos, sociales y económicos que su gobierno representa, nos convencen de la necesidad de modificar la edad mínima requerida para votar”, explica en uno de sus párrafos. Una justificación desacertada, porque alimenta las excusas de los que se niegan a esta modificación. Sin embargo, Aníbal Fernández recupera su habilidad de palabra –algo que muchos envidian- al decir que el proyecto “significa la profundización de un proceso de participación política, a partir de la incorporación de una franja cada vez más amplia de población. Implica, además, el reconocimiento en esta franja etaria de capacidades y potencialidades hasta ahora invisibilizadas por una parte de la sociedad”.
Sin ánimo de censurar sino de mantener el nivel de las citas, no se tendrán en cuenta las extemporáneas expresiones de los representantes de la Iglesia Católica que, como siempre, demuestran sus añoranzas por el Medioevo. Como no tienen el poder de antaño, como Su Palabra es ahora una más entre muchas, como no pueden imponer más su visión del mundo a todo el mundo, queda al descubierto la poca luminosidad de las ideas que impulsan ante todo. Porque lo único que parecen defender por encima de todas las cosas es el modelo de familia tradicional que casi se ha perdido en el tiempo. Y todo cambio que se propone en la sociedad parece afectarlo, al menos desde su concepción. Hasta esto de que los sub 18 voten dicen que puede provocar una disolución familiar. De no creer. No advierten que ese aferrarse a esas ideas tan arcaicas es lo que provoca la pérdida de seguidores. Y eso que tienen el privilegio de abrir y cerrar la transmisión en los canales abiertos. Hasta la celebración de la misa se transmite por TV, lo que establece una notable diferencia con los demás cultos. ¡Ah! Y nadie –salvo el autor de  estos apuntes y alguno que otro hereje más- ve eso como adoctrinamiento, imposición de ideas, lavado de cerebro con esa primacía mediática del ritual.
Algunos dicen que los menores no muestran interés por los temas políticos. Muchos adultos tampoco se sienten atraídos por esos temas y sin embargo votan. Por otro lado, no es muy atractivo informarse cuando uno no está involucrado en el asunto. Tal vez habría que pensarlo al revés: involucrarlos para que se interesen. Cada año, un gran porcentaje de estudiantes de cuarto y quinto tiene la posibilidad de demostrar el tamaño de su compromiso en los simulacros de la Asamblea Anual de la ONU. De manera voluntaria y con la guía de los profesores, se sumergen en la geopolítica para actuar durante tres días como representantes en el organismo internacional. Y debaten sobre la manera de solucionar los conflictos entre los países siguiendo las reglas de la diplomacia internacional. Emociona verlos y provocaría la admiración del verdadero Secretario General de la ONU.
Otros dicen que no están maduros para votar. ¿Qué es estar maduro? No son tomates, son personas. Como si hubiera un modelo de votante al que todos debemos aspirar. El debate recién empieza, pero no va a tomar mucho. No hay demasiado para discutir. Otros temas empujan la agenda parlamentaria y esta inclusión de derechos no deberá frenar las iniciativas que se vienen. Esta innovación puede tomarse como un experimento. A lo mejor los chavales sorprenden a todos y demuestran que saben más de esto que nosotros, los vejetes que la tenemos clara. Tal vez, con su espíritu enérgico y no contaminado por el individualismo posibilista, se conviertan en serio en la esperanza del futuro o al menos, los que lleven la posta para la construcción de un país distinto.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Breve tratado sobre las fortalezas


Lo único que falta: el kirchnerismo quiere ahora que los chicos se saquen el chupete y vayan a votar. Algo siniestro debe haber en todo esto. Con su deslumbrante sagacidad, Margarita Stolbizer se dio cuenta de la jugada y puso en duda las “intenciones del oficialismo”. Pero no es la única. Los iluminados opositores al Gobierno Nacional formaron fila ante las cámaras porque por fin encuentran algo a lo que oponerse y demostrar, en la medida de lo posible, que aún existen. Y mientras YPF sigue creciendo y su presidente anuncia planes a futuro, mientras se avanza en la discusión democrática sobre la unificación del Código Civil y Comercial, mientras se rescatan los derechos rapiñados en el pasado por los carroñeros y se conquistan muchos nuevos, el Jefe de Gobierno porteño tiene serias dificultades para la construcción de su fortaleza. Cosa de locos, construir el nuevo Centro Cívico en los terrenos del Borda. Por suerte el Sri Sri, maestro de los maestros, príncipe de los timadores y gurú de Macri, traerá a los espíritus de la Capital paz y amor. Mucho amor sobre todo por su propia billetera.
Una fortaleza es un reducto enorme para encontrar protección en momentos de peligro. Los nobles de la antigüedad se refugiaban en sus castillos cuando eran acosados por sus enemigos. Con menos nobleza pero con similares temores, Macri tiene intenciones de concretar su Obra Maestra: un nuevo Centro Cívico, imponente, moderno, compuesto por cinco edificios y con un costo exorbitante. ¿Qué dirían los medios hegemónicos si a La Presidenta se le antojase construir una nueva Casa Rosada? kilómetros de tapas, toneladas de tinta, horas y horas de charla insustancial en sus medios audiovisuales. Del castillo de Macri, nada. Sólo presentan los conflictos que provoca la ocupación prepotente de los terrenos del Hospital Neuropsiquiátrico Borda como si los internos y el personal se opusieran al progreso. Claro, en la mega obra se derrocharán cerca de 400 millones de pesos, dinero que podría usarse para mejorar escuelas, hospitales y hasta el propio Borda, abandonado y desmantelado hasta en sus servicios más elementales. Además, hay un pequeño conflicto respecto al espacio que ocupará el castillo PRO. El Ministerio de Salud traspasó a Desarrollo Urbano parte del predio que ocupa el psiquiátrico, pero por un error, en el acta correspondiente, en lugar de dos, figura TODO. Qué mal que se llevan con los teclados. Para sumar más sospechas, el acta de cesión nunca fue girada a la Legislatura ni publicada en el Boletín Oficial y recién esta semana, el subsecretario de Salud porteño y actual interventor del Borda, Néstor Pérez Baliño reconoció que contenía un error: catorce hectáreas en lugar de dos. Además, la Justicia Federal porteña, a partir de una denuncia del gremio ATE y la Comisión Interna del Borda, investiga “el negociado millonario y la situación de los pacientes psiquiátricos, que están a la deriva”.
Más allá de los números, el proyecto en sí es innecesario e inoportuno. O no tanto, porque demuestra cuáles son los intereses de gestión de ese partido político. Muchas veces, este ignoto profesor de provincias se ha referido al PRO como una fuerza no-política. Claro, eso puede sostenerse a partir de las insustanciales expresiones que utilizan sus principales referentes: diálogo, crispación, vecino, solucionar los problemas de la gente, vos sos bienvenido, va a estar linda Buenos Aires y demás consignas vacías y marketineras. Pero con las últimas medidas, el PRO muestra verdaderamente cuál es su posición política en el espectro ideológico de nuestro pujante país. Por eso hay que celebrar estas decisiones porque muestran la verdadera cara del partido amarillo, más allá de los conflictos que generan. Eso sí, cada una de ellas debe quedar en la memoria colectiva a la hora de votar. Ante la urna, hay que recordar la persecuciones a los alumnos militantes de las escuelas públicas, las encuestas delatoras, el 0800, la separación del cargo a los docentes por oponerse al cierre de grados con una dramatización en un recreo, el estado de los hospitales públicos, entre otras cosas. Y por supuesto, el castillo como prioridad.
Que sigan justificando el 0800 aunque la Justicia lo limitó con una cautelar es posicionarse como una clase patricia por encima de todo poder. Y hablar de adoctrinamiento por un juego de rol es patético. En eso demuestran su debilidad, por eso necesitan el Centro Cívico, que se transformará en su fortaleza. A la hora de debatir ideas, demuestran sus flaquezas porque lo que defienden –y recién ahora lo empiezan a decir- es lo que nos llevó a la ruina. Los amarillos sienten que el sentido común los abandona. Tanta sinceridad expone su monstruosidad. Y el Centro Cívico será el refugio de estos nobles patricios cuando los medios hegemónicos no puedan ya disfrazar la clasista gestión del PRO.
Pero frente al castillo, está la verdadera fortaleza. El kirchnerismo desafía el 0800 con la propuesta de incluir el derecho al voto para los mayores de 16 años. No será el primer país que incluya este derecho. El Jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, tan encantador como siempre y tan sabio, de más está decirlo, interpreta que habría que “cambiar la Constitución” para que el sufragio sea voluntario. No es así, por supuesto. Pero el funcionario tiene olfato y advierte: “no sea cosa que detrás de esto quieran enmascararnos una reforma para la re-reelección de Cristina Kirchner”. El diputado Agustín Rossi aseguró que no es necesario modificar la Carta Magna para algo así. “A este sector etario se le han de dar los mismos derechos del sector de mayores de 70 años. Igualo las dos puntas de la pirámide. No hay ningún instituto nuevo”, explicó tras asegurar que con una ley bastaría. Pero no todos los PRO se oponen a la idea. La diputada Gabriela Michetti confirmó su adhesión al proyecto, aunque después, para recordar su rol opositor declaró que la dirigencia política debería preocuparse de que “los jóvenes terminen su secundario”. ¿Acaso no es ella dirigente, al igual que su líder y todos los que integran el PRO? Y remató con una frase de antología: “¡ayudemos a mejorar sus oportunidades trabajando duro para que tengan las mejores herramientas en sus manos! ¡Basta de populismo berreta!”. Quizá estas palabras, más que un reproche al Gobierno Nacional, encierren una autocrítica.
No hay populismo berreta en el kirchnerismo, sino en el PRO. Desde 2003 se han producido transformaciones insospechadas en nuestro país, se han recuperado derechos básicos y mucho más, se ha trabajado por la inclusión como nunca en los últimos cuarenta años, el Estado tomó las riendas de la economía y salvó a muchas empresas que nunca debían caer en manos privadas. Eso no es populismo berreta sino reconstrucción de un país. Populismo berreta es la gestión de Macri, que sólo se basa en publicidad y protección mediática. Populismo berreta es llevar Cantando por un sueño al Teatro Colón. Populismo berreta es importar a un gurú mediático con dinero estatal. Populismo berreta es planificar la construcción de un Centro Cívico junto a un hospital psiquiátrico que se cae a pedazos. El populismo berreta está en manos de la derecha más retrógrada, que es el PRO, por si quedan dudas. El populismo berreta necesita una mega construcción para proteger su debilidad. Del otro lado, hay un movimiento nacional y popular que, con tropiezos y contradicciones, está conduciendo un nuevo país. Esa es la verdadera fortaleza, la que no necesita cemento, sino trabajo, inteligencia y mucho compromiso.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...