lunes, 30 de julio de 2018

La confesión de los estafadores


Con la Revolución de la Alegría retrocedemos a pasos agigantados, tanto que parece que el paraíso que prometen no está en el futuro sino en el ficcional pasado del Génesis. Tan empecinados están los amarillos en arruinarnos la vida que no deben dormir pergeñando los daños del día siguiente. Tan evidente es la estafa electoral que estamos padeciendo que muchos están despertando del hechizo. Tan notorios son los malos propósitos que convierten un fallido en una confesión. El filósofo y asesor presidencial, Alejandro Rozitchner, en una encendida apología de este saqueo, vociferó: “nunca creí posible […] que un gobierno fuera en contra tan claramente de los derechos y las necesidades de los que menos tienen”.
Antes de eso estuvo la hipocresía que permitió que la brutal revelación escape de su boca: "nunca creí posible que un gobierno fuera tan claramente en contra de todo caso de corrupción e irregularidad”, como si no se hubiera enterado de las cuentas off shore, la deuda del Correo, la venta de Autopista del Sol, el nepotismo hecho contratos, el blanqueo de los familiares, los aportantes truchos y miles de chanchullos realizados por estos funcionarios ceos, financistas, fugadores y especuladores. Tan desconectada de la realidad fue la opinión de este ‘intelectual’ que el entrevistador, Alejandro Fantino, se sorprendió de semejante fanatismo engañador.
El fallido-confesión de Rozichtner no es el primero de esta especie, pero en este contexto vuelve indiscutible que lo de Pobreza Cero es una de las peores hipocresías. Lo que antes era una sospecha o una crítica de los detractores, ahora se hace evidente como la promesa que menos pensaban cumplir. Que no estaba en los planes de los candidatos del Cambio ni del núcleo duro de sus votantes mejorar la distribución del ingreso. Una muestra de eso fue la casi nula reacción del público que escuchó al presidente de la Sociedad Rural, Daniel Pelegrina pronunciar en su discurso de inauguración de la feria de este año las expresiones “inclusión” y “soberanía” y “salir de la pobreza”. Claro, los asistentes no habían ido a escuchar una arenga más adecuada para un encendido opositor, sino una reivindicación de este túnel en el que estamos cada vez más ajustados.
En cambio, la muchedumbre estalló cuando Pelegrina lanzó su consigna de barricada agrogarca: “nunca más volverá a ser el campo la variable de ajuste de un  modelo que fracasó”. El Poder muestra los dientes y la Vice Rodante recitó, complaciente, “acá está nuestro gran motor” y el ya no tan exitoso “sí, se puede”. En fin, una especie de Pimpinella oligarca con mucho olor a bosta.
La salida es por acá
Rozichtner y Pelegrina escriben un Manual PRO para Principiantes: el gobierno serrucha los derechos de los que menos tienen porque no piensa limar los privilegios de los que más tienen. Y si agregamos la frase de Michetti –eso del gran motor- el plan cierra perfecto: la destrucción sistemática de las industrias y los recortes en ciencia y tecnología apuntan a que la producción primaria sea la única actividad productiva. El modelo que aplican es el del Centenario; lo que estamos protagonizando es una película vieja, pero como es en 3D, con sonido envolvente y dirección del FMI, algunos incautos la toman como nueva. Este film cuenta la historia de un país muy extenso, pleno de riquezas naturales, donde sólo un millar de familias viven de lujo mientras la mayoría de la población padece las más humillantes carencias.
Y esto no es exagerado; tampoco es una nueva campaña del miedo. Mientras el Gerente de La Rosada SA defiende a rajatabla la reducción de impuestos a los más ricos, aplica descuentos en los ingresos de los asalariados y despide sin piedad a miles de empleados estatales. Nadie en su sano juicio puede sostener que éste es el camino para llegar a la mentirosa Pobreza Cero. Con medio dedo de frente se puede deducir que el descuento del 53 por ciento en las asignaciones familiares va a afectar de forma negativa el consumo y a profundizar la desigualdad. Salvo algunos de los colonizados que todavía quedan, cualquiera puede darse cuenta de que la eliminación de las “zonas diferenciales”  no es para alcanzar la equidad. Si querían equiparar, podrían haberlo hecho para arriba y no para abajo. Pero como quieren bajar el déficit y el presidente de la SRA dijo “nunca más”, la variable de ajuste serán los que toman el “Nunca Más” como algo más serio y democrático.
El Gran Equipo ya saborea el descontento. La conflictividad creciente es el resultado de sus medidas, que cada vez saben más a provocación y alevosía. La imagen negativa del empresidente ya supera el 60 por ciento hasta en las encuestas más amigables y la gobernadora Vidal, responsable de la corrupta maniobra de lavado, apropiación de identidad y falsedad ideológica con los aportantes truchos, empieza a perder su disfraz de hada buena. Pero lo más alentador es que el bastión del PRO –la CABA- se verá pronto salpicado por maniobras turbias en la campaña, con utilización de dinero del Estado para beneficio del partido. Gracias a una nueva investigación de Juan Amorín de El Destape, Horacio Rodríguez Larreta y Elisa Carrió empiezan a ver agrietado su camuflaje de honestismo republicano.
Porque el descontento es creciente y la magnitud de la estafa supera la eficacia de cualquier obsesivo blindaje, Macri toma la decisión de poner a las FFAA  al servicio del despojo y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich alerta sobre enemigos internos más propios de un delirium tremens. Todavía sorprende que conserve su cargo de funcionaria, después de provocar la muerte de cuarenta gendarmes para satisfacer la demanda represiva del gobernador de Jujuy, la desaparición y el extraño hallazgo de Santiago Maldonado y las fábulas que vomita para justificar el asesinato de Rafael Nahuel.
No conforme con hablar de la inexistente RAM en pos de defender a los terratenientes foráneos, de hacer de los mapuches una organización terrorista con armas que cortan de cuajo los árboles más duros y de hablar de enfrentamientos cuando una de las partes está en retirada, ahora alucina con confabulaciones destituyentes. La itinerante y siempre funcional ministra, la que nutre su experticia en series televisivas, la que presionó hasta la locura al fiscal para que alimente la campaña de 2015, la que cocinó el suicidio de Nisman como un magnicidio de Estado, nombra como conspiradores a Hebe de Bonafini, Hugo Moyano y Juan Grabois.
La Grieta que venían a reparar se ensancha cada día más con tan obscenos estigmas. El país que venían a unir lo están atomizando. El desarrollo que prometían potenciar lo están aniquilando. Las instituciones que prometían respetar las están moldeando a martillazos para concretar las angurrias de evasores, explotadores y especuladores. A los que se enamoraron con los fingidos compromisos de los spots, no sólo les han malogrado sus condiciones de vida sino también amenazan con reprimirlos. ¿Cómo quieren que no haya conflictividad si Ellos la están generando? Lo que se viene es muy duro, pero la resistencia es la única manera de frenar la succión: con compromiso, solidaridad y conciencia esta pesadilla termina con sólo abrir los ojos para abrazar a los de este lado y enfrentar con dureza a los que nos amenazan.

jueves, 26 de julio de 2018

Los cuentos del tío


A todas luces, este ciclo neoliberal será breve. Aunque no lo admiten públicamente, los amarillos están en retirada. Con un poco más de conciencia popular, ya estarían en estampida. Pero todo llega: se ve en el rostro del empresidente Macri y en el de sus funcionarios, socios, acólitos y apologistas. El triunfalismo los ha abandonado y no hay clima para burlarse de los perdedores; al contrario, actúan como si ellos ya lo fueran. Los chanchullos brotan como hongos a pesar del blindaje informativo, los anuncios son cada vez más funestos y las medidas tienen el tono de la desesperación. La alegría de esta revolución está muriendo antes de nacer y las promesas del paraíso al final del túnel resultan menos creíbles que los cuentos del tío.
En realidad, el cuento del tío continúa. Los votantes del Cambio compraron un buzón grande como una casa y nos harán padecer a todos por semejante descuido. Algunos ya se han arrepentido pero otros insisten en abrazarse a las pamplinas que los condujeron a tomar tan insana decisión. Aún creen que las voces de los medios hegemónicos mantienen un compromiso con la verdad y ni siquiera se ruborizan cuando repiten patrañas en colectivos, colas o ascensores. Si el titular dice que Milagro Sala agredió a las juezas, descreerán cualquier explicación que los aleje de la condena que ya realizaron.
No importa si una de las magistradas no aprobó el examen habilitante y las otras dos pasaron raspando; no interesa que la causa Pibes Villeros carezca de una descripción del hecho procesal. Lo único que mueve las prejuiciosas fibras del público cautivo –y de los encargados de procesar a Milagro- es el video que vieron hasta el cansancio en las pantallas de las que maman el veneno diario. Imágenes que muestran gente extrayendo dinero de un banco, como si eso fuera –por sí- un delito. Tampoco sirve como atenuante que las viviendas, escuelas, hospitales y el polideportivo con esa enorme piscina construida por la agrupación Tupac Amaru costaron la mitad de lo presupuestado por cualquier constructor privado.
Porque eso va contra la impronta PRO, que pone a la iniciativa privada como ejemplo de eficiencia en detrimento de lo público cuando la realidad muestra todo lo contrario. Más aún cuando los empresarios son como quien nos desgobierna, explotadores, evasores, mezquinos y abusadores, además de especuladores, fugadores y estafadores. Con observar lo poco que han invertido los amigotes de Macri en generación y distribución de energía eléctrica, gasífera y naftera, a pesar de los descomunales incrementos de las tarifas que saquean nuestros bolsillos basta para clamar por un Estado que los obligue a poner algo de lo que acumulan sin cesar.
Antes del naufragio
Esto hay que entenderlo de una vez por todas: el Estado está para equilibrar, para equiparar, para mediar las relaciones en una sociedad; el Estado debe proteger a los más débiles –los ciudadanos- de la angurria y prepotencia de los poderosos. Por eso, el pueblo nunca debe elegir a un despreciador de lo público y menos aún si, además de consustanciarse con el ideario de la minoría, forma parte de ella. Que el Ingeniero se haya convertido en presidente es un error histórico, resultado de ese periodismo de guerra que reconoció el editor de Clarín Julio Blanc, de pereza informativa por parte de muchos individuos con pretensiones de ciudadanos y de los siempre vigentes odios ancestrales.
Importante reiterar esta idea: Macri en La Rosada es un yerro para recordar siempre y no sólo por sus torpezas discursivas y sus incongruencias cognitivas, por sus recitados robóticos o su cualunquismo crónico. No se puede poner al frente del timón a alguien que no ama al barco, a sus tripulantes ni a sus pasajeros; no puede conducir los destinos de la nave quien desata tormentas y agita las aguas; no es buen capitán el que hace todo lo posible para que la travesía termine en naufragio. Y menos cuando se presentó como un experto navegante pero en su prontuario se advierte que jamás ha empuñado un remo.
Ni tampoco cuando se muestra tan cínico, como se ha señalado muchas veces. Y también tan destructivo, sobre todo con los bienes del Estado, que son de todos. Como al pasar, el incalificable Macri anunció la suspensión de los contratos que tenía la Nación con el INVAP, la empresa satelital de la que simuló orgullo en otros tiempos, porque “eran de la época de la magia y la plata no está”. Aunque ahora digan que no, la intención de boicotear lo nacional siempre está. No fue magia lo que predominó en los tiempos de CFK, sino verdadero interés por el desarrollo. Y la plata está, lo que pasa es que el Gerente de La Rosada SA prefiere destinarla a los especuladores. Por eso es insultante que diga ser el primer fanático del INVAP, pero todos deben entender que tenemos una restricción”. Claro, esa restricción es el extremado apego por el Imperio y el indisimulable desprecio por los logros de los años del kirchnerismo. No hace falta ser fanático para defender los intereses de la Patria, sino estar comprometido.
Pero sus compromisos son otros y por eso los malos resultados de su gestión. El derrumbe del 5,8 por ciento de la economía en mayo respecto al mismo mes del año anterior muestra el rotundo fracaso de las recetas que aplica. Aunque el FMI estima que el PBI oscilará entre un alza del 0,4 por ciento o una retracción del 1,3, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne anuncia con fingido optimismo que el crecimiento será de 0,6 por ciento. Y le siguen llamando Pesada Herencia al 2,6 positivo de 2015.
Porque vamos hacia una catástrofe artificial y nunca antes vista, el Buen Mauricio tomó la decisión de firmar el decreto para que las FFAA estén a disposición para colaborar en seguridad interior, camuflada con el verso del control en las fronteras. A todas luces, un refuerzo represivo para la resistencia que se viene. Desde su asunción que tiene ganas de algo así y ahora, cuando la imagen de su gobierno está en picada y sus demoledores planes empiezan a naufragar, encontró el mejor momento para semejante provocación. Con la sugestiva necesidad de “saldar una deuda con las FFAA de la democracia”, el ‘paladín del diálogo’ da por tierra con 35 años de consenso.
Y pensar que algunos en la calle lo siguen bancando. Por mucho menos y alentados por titulares maliciosos, en tiempos de Cristina hubieran hecho sonar sus furibundos cacharros. Hasta siguen insistiendo con que la corrupción ficcional del gobierno anterior era mayor que la evidente del actual. Hay que estar alucinado para decir algo así o ser un colonizado irremediable. Los tiempos que se vienen son cada vez más oscuros y ya no debemos esperar que los confundidos se des-confundan. Cada día de permanencia de estos sátrapas en el gobierno nos aleja más del país equitativo que soñamos. El que estábamos construyendo cuando la Tormenta Amarilla irrumpió para arrasar con todo.

lunes, 23 de julio de 2018

Monstruos en decadencia


A más de un mes de la denuncia, la trapisonda de los aportes falsos en las campañas de Cambiemos daña aún más la decadente imagen positiva del gobierno amarillo. El joven periodista Juan Amorín pudo más que todas las plumas del establishment que facilitaron a Macri su camino a la presidencia y publicitaron como buenas las nefastas medidas que tomó desde el Bailecito en el Balcón. Una página web –El Destape-, un canal de cable, unos diarios, unas cuantas radios acosadas por la furia censora y otros medios alternativos lograron perforar el insólito y desmesurado blindaje perpetrado por los medios dominantes. La verdad susurrada por los pequeños pudo neutralizar los alaridos apologistas de los gigantescos monstruos de incomunicación. Esa frase que tanto escupen los funcionarios –“no somos lo mismo”- evidencia la verdad: mientras los K padecen procesos y hasta la cárcel por hechos indemostrables, en la vida real Ellos son dañinos y corruptos en serio y con todas las letras.
Durante todo este tiempo, los PRO y las tapas de La Nación, Clarín y todas sus usinas de estiércol trataron de ignorar el caso, pero ahora, la trascendencia vulneró la artera protección. No es para menos si no sólo hay lavado de dinero sino apropiación de identidad: a algunos, además de incrustarlos como aportantes, los afiliaron al partido sin su consentimiento. Por más que algunos individuos se exasperen, los kirchneristas no hicieron nada de eso. Y ésta es apenas la punta del ovillo pues, si concibieron la treta para Buenos Aires y Santa Fe, ¿por qué no habrían de hacerlo en todos los distritos? En España, un caso similar con menos dinero de por medio provocó la destitución de Mariano Rajoy y la prisión perpetua del tesorero del PP, ¿por qué acá habría que hacer borrón y cuenta nueva?
La semana pasada, la ex Heidi Vidal aclaró que la maniobra ocurrió por lagunas en la ley, pero mientras los aportes al PRO fueron en más de un 80 por ciento en efectivo, los de Unidad Ciudadana estaban bancarizados en un 90. Por si alguien no entendió, esto se relaciona con la transparencia. No son lo mismo: aunque no haya lagunas, los miembros de la fuerza gobernante siempre buscarán los resquicios por donde filtrar su pulsión evasora y corrupta. Esto y muchas cosas más no ocurren por errores en la ley sino porque Ellos son ilegales siempre. Ahora, para disimular, el oficialismo presentará un proyecto de ley para habilitar lo que hoy está prohibido: que las empresas puedan aportar a la campaña; una manera de facilitar sobornos y comprar favores. No son lo mismo: el proyecto del kirchnerismo prohíbe el aporte de los privados –personas físicas o jurídicas- y propone que el financiamiento de las campañas debe ser estatal; ellos, en cambio, pretenden blanquear lo que es en negro.
Una inevitable caída
En Bariloche, el empresidente Macri dio una muestra más de su incontenible cinismo. Después de una nueva acción represiva de Gendarmería sobre el pueblo mapuche que quiere recuperar sus tierras ancestrales usurpadas por Joseph Lewis y Luciano Benetton, el estafador, evasor y con-tra-ban-dis-ta Mauricio pontificó: “tengo la misma mirada que tienen los argentinos y es que todos tenemos que vivir dentro de la ley”. Y como un botón del cariz oscuro de sus entrañas declamó no estar dispuesto “a aceptar que haya nadie en la Argentina que se pueda apropiar de algo que no le pertenece”. Ahora que sabe que su partido se apropió de la identidad de candidatos, opositores y pobres, ¿cómo puede ser tan hipócrita? Entonces, él y muchos de sus representados deberían devolver lo que han usurpado desde hace mucho tiempo; Clarín, por tomar un ejemplo al azar, debería restituir Papel Prensa, Radio Mitre, Canal 13 y muchos medios más obtenidos a costa de aprietes a los gobiernos de turno. La lista es enorme y eso haría que las cuentas tornaran al equilibrio tan deseado y la desigualdad empezara a descender de manera drástica.
Pero no hay que hacerse ilusiones: son los que menos tienen los que deben renunciar a recuperar lo que les corresponde. Ellos han venido a desequilibrar aún más la distribución de la riqueza. Lo han dicho desde el principio: la Vice Rodante y Javier González Fraga–a pocos meses de iniciada la Revolución de la Alegría- denostaron el bienestar conquistado durante los doce años de kirchnerismo con eso de “les hicieron creer que alguien de ingresos medios podía…”. Este es el equilibrio que quieren instaurar: el de una minoría privilegiada dueña de todo y una mayoría despojada hasta de lo elemental. Si Macri se enorgullece porque consumimos menos energía a costa de convertir nuestras viviendas en heladeras oscuras, pronto nos exigirá que aprendamos a vivir como faquires, alimentándonos con aire y gotas de lluvia.
Claro que no son lo mismo, porque a sus espurias maniobras de corrupción y sus nefastas medidas de vaciamiento hay que agregar la constante mentira. Mientras el discurso oficial pregona la austeridad en las filas del Estado, anuncia recortes y disfruta despidos, aumentó la cantidad de cargos jerárquicos ocupados por acomodados sin capacitación profesional. Con la estructura de Secretarías y Subsecretarías provocaron un incremento del 25 por ciento en puestos públicos entre 2015 y 2017.
No son lo mismo porque además de embarrarse de corrupción fugando, lavando y beneficiando a sus empresas, perjudican la vida de casi todos, algo que no pasaba con el gobierno anterior. Quien no encuentre en su entorno alguien que esté peor que en 2015 es porque vive encerrado en un globo. Quien no perciba la corrupción como sistémica es porque no le interesa la legalidad ni la transparencia. Quien justifique los ajustes que se vienen de la mano del FMI porque los considera beneficiosos para el futuro del país tiene su conciencia colonizada por el lado más oscuro de La Grieta.
Aunque Macri, Vidal, Clarín & Asociados desplieguen su demoníaca habilidad para minimizar los daños y traten de mostrarse enojados con la contadora, el caso es de una gravedad institucional que trasciende el marketing. Tanto que la imagen de la gobernadora –inmaculada hasta unas semanas atrás- se deteriora en sintonía con la caída de la del presidente. Además, hay que comprender que esto no es un hecho aislado sino el modus operandi: por eso tienen cuentas off shore y juegan a la ruleta de intereses con el dinero de todos.
Este caso demuestra todos los anteriores y los que vendrán. La Justicia no debería tomarse demasiado tiempo para probar lo que es evidente: si gastaron tres veces más de publicidad electoral que el resto es porque recaudaron más y los mayores aportantes son los que potenciaron sus privilegios con el Cambio. La estafa es tan innegable que el rechazo debe ser contundente. Y no sólo hacia la gobernadora sino a todo lo que habita en Macrilandia, cómplices, apologistas, comprados y aplaudidores. La repulsa debe dirigirse a todo lo que propongan a partir de ahora si queremos abandonar este tobogán de decadencia en el que nos metieron estos delincuentes gracias a la desatención de unos cuantos.

jueves, 19 de julio de 2018

Frases para la historieta


Hay muchas cosas del Régimen Amarillo que pasan como si nada. Pronósticos fallidos, contradicciones groseras, mafiosas amenazas, humillantes entregas, cohechos evidentes y continuas burlas se acumulan en la paciencia de los argentinos. Por supuesto, muchísimas promesas incumplidas y atrocidades diversas. Y un sinfín de frases que traspasan lo anecdótico para anclarse en un catálogo del cinismo más vil. Macri tiene muchas, pero “la inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar” debe recordarse cada vez que el INDEC difunde sus números. En un candidato en campaña, esta oración pareció auspiciosa, pero después de dos años y medio de gobierno debería inspirar un reconocimiento de su incapacidad.
Lejos de eso, en cada una de sus apariciones el Ingeniero recita un rosario de excusas y justificaciones para la hecatombe que está desatando. Con expectativas de tanque cinematográfico,  protagonizó una conferencia de prensa más parecida a un stand up de principiantes. Si quería tranquilizar a la teleaudiencia, con sus evasivas, metáforas y tonterías, sólo logró potenciar la venta de ansiolíticos. Hay que ser muy necio o muy cómplice para seguir confiando en su Gran Equipo. O ser un candidato de manual para padecer el síndrome de Estocolmo, con víctimas cada vez más enamoradas de sus victimarios. O fanáticos embelesados con el peor cantante. En realidad, todo junto y mucho más, teniendo en cuenta los resultados obtenidos y lo propuesto para enfrentar lo que se viene.
Mejor dicho, lo no propuesto porque los próximos pasos seguirán por este tortuoso sendero de zarzas rumbo al abismo, a pesar de que el sabio Mauricio declaró que "esta tormenta no puede terminar en una crisis similar a la del pasado". No, claro, similar no, sino peor, dada la impericia del capitán y sus tripulantes. Y la maldad: después de la destrucción de miles de empleos –públicos y privados- como consecuencia de sus innecesarias medidas de ajuste, que declame "lamento cada argentino que pierda el trabajo o pueda perderlo", suena mucho a burla. Un presidente comprometido no debe tomar el desempleo con resignación, sino destinar todos sus esfuerzos para combatirlo. Sin embargo, este embaucador con banda lo incrementa para que el salario sea la principal variable del ajuste y se convierta en una propina para los pocos que puedan mantenerse en sus puestos.
Cuando un mandatario se presenta como el protagonista de una tragedia griega, víctima del capricho de los dioses, hay que buscar los botes; los salvavidas, no los bonos del tránsfuga ministro de Finanzas, Luis Toto Caputo. Después del chiste “la tormenta nos sacudió cuando estábamos despegando”, Macri disparó un desopilante justificativo del desastre: "no dominamos las cosas que pasan en el mundo". Ante semejante declaración de impotencia, sólo nos queda mudarnos de planeta o dejar que las cosas que pasan en el mundo nos dominen definitivamente.
Pavadas para abandonar
Algo de esto se viene con las condiciones del FMI para el préstamo de 50 mil millones de dólares que ya se está yendo por la canaleta de la timba financiera. Más achicamiento del Estado para sentenciar su debilidad, con liquidación de empresas públicas, despidos y el botín más esperado por los especuladores: el Fondo de Garantías de Sustentabilidad de la ANSES, esas acciones que no sólo generan ganancias para el sistema previsional sino que permiten una participación estatal en las decisiones empresariales. La piedra en el zapato del establishment; la osadía del populacho de meterse en los asuntos de la oligarquía; Prometeo que roba el fuego a los dioses para que lo usen los mortales.
Macri es el ejecutor de la venganza; es el que despliega el castigo, que no consiste en un pajarraco come-hígados, sino en el desmantelamiento de derechos, el incremento de la pobreza, la proliferación de carencias, todo adornado con la promesa de un paraíso cada vez más lejano. Y mientras más crezca la imagen positiva de CFK, más enardecido será el escarmiento. Porque de eso se trata este capítulo absurdo de nuestra historia, de alejarnos de lo que, con desprecio, tildan de populismo, que no es más que un proyecto en el que los números cierren para alcanzar la felicidad de todos y no el empacho de algunos.
Por eso Macri celebra el éxito del tarifazo, que ha generado ganancias extraordinarias en las distribuidoras de sus amigotes: "estamos aprendiendo a consumir menos energía y eso hace que las facturas no sean tan duras a fin de mes". Lo que no dice es que muchos también están aprendiendo a comer menos. Para el “Con-tra-ban-dis-ta”, mientras menos consumamos, más deberá incrementar el precio para que la rentabilidad sea mayor con menos esfuerzo. El eje de la ambición de los empresarios vernáculos -producir lo mínimo para obtener lo máximo- potenciado porque quien comanda el país forma parte de esa banda de angurrientos.
Aunque el FMI y algunos aliados disconformes sugieran que se detenga la reducción de las retenciones a la exportación sojera, el Gerente de la Rosada SA decide mantener la única de sus promesas que ha cumplido. No, como piensan algunos porque prefiera la disconformidad de los más antes que el enojo de los menos, sino porque los intereses de los agrogarcas son los suyos. Tanto él como sus secuaces están en todos los negocios que se benefician con las decisiones de gobierno: sus medidas no buscan el bien de todos sino el rédito de un grupo.
A los malos resultados de esta gestión destructiva, hay que agregar el poco disimulo de sus trapisondas. Tan evidentes que hasta Clarín tiene que mencionarlas. Nunca visto tanto desenfado: cuando ya está demostrada la existencia de aportantes falsos en las campañas electorales para lavar dinero o vender favores, siguen pregonando sobre honestidad y transparencia. Y esto no es lo único, porque el listado es enorme; tan extenso que la oscuridad salpica hasta a Laura Alonso, la militante macrista que comanda la Oficina Anticorrupción, más preocupada por acomodar familiares que por señalar incompatibilidades y anomalías.
En este contexto, resulta auspiciosa la carta-advertencia enviada a Christine Lagarde por referentes opositores políticos, gremiales y sociales. En ella, expresan que la deuda con el Fondo es “odiosa o execrable” y, en esto deberíamos comprometernos todos, harán lo imposible para desconocerla. No sólo porque deberemos pagar por lo que jamás mejorará nuestra vida, sino porque significa poner bandera de remate al país. De alguna manera hay que frenar a esta patota de entregadores, que no sólo regalan lo que es de todos sino también permiten que los marines imperiales invadan la Patagonia.
Eso sí, a esta altura de las cosas, rechazar el acuerdo con el FMI incluye todo el paquete. Desde que comenzó el Cambio, el Fondo estaba en el horizonte, y en el camino, todo lo que estamos padeciendo. Cada vez está más claro que la única forma de garantizar el futuro es desterrar para siempre estos personeros del despojo. El gastronómico que jamás sirvió ni un café, Luis Barrionuevo, cuando era funcionario del menemismo, arrojó una frase que aún es recordada por una de sus partes y no por el resto: “hay que dejar de robar por dos años –y los empresarios y especuladores deben entender- sino no sacamos este país adelante”. Todo el establishment está en esta frase y no sólo los políticos. ¿Está claro?

lunes, 16 de julio de 2018

Los peores del podio


Algo es algo: ante la catástrofe que ya estamos avizorando, algunos farfullan un estereotipado “al final son todos iguales”, una de las máximas más debilitadoras de la democracia, el anticipo del “que se vayan todos” que conocimos 17 años atrás. La ecuación es sencilla: si todos los políticos mienten, roban y nos despojan del bienestar, las elecciones pierden sentido. ¿Para qué vamos a preocuparnos por conocer y escuchar a los candidatos si todos terminarán cometiendo tropelías y desastres? La decepción ante el Cambio es cada vez más notoria, pero eso no conduce a aceptar el error de haber elegido al candidato más predispuesto a decepcionar. Apenas un irreflexivo “son todos iguales” como más profunda reflexión.
Sin embargo, no es así. La diferencia entre el gobierno anterior y este engendro que estamos padeciendo es notoria. Las denuncias de corrupción que se magnificaban desde los medios hegemónicos se empantanan en los Tribunales por falta de pruebas o inconsistencias de los acusadores. Los que insisten con eso de “se robaron todo” ni siquiera consideran la imposibilidad de esa afirmación. Ni los sátrapas que han copado La Rosada son capaces de robarse todo, aunque ganas no faltan. Si Cristina hubiera hurtado un PBI –como instalaron con perfidia- sería la persona más rica del planeta y su fortuna sería inocultable. En las millones de empresas fantasmas que se conocieron gracias al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación no aparece ningún kirchnerista. Al contrario, abundan los macristas –políticos, funcionarios y simpatizantes- que apelan a esos recursos para esconder dinero ilegal. En eso, no hay igualdad entre los K y los M: aunque excavaron en la Patagonia, viajaron a Seychelles y hurgaron en Delaware no encontraron un billete de la tan mentada Ruta del Dinero K que durante tantos domingos enardeció al público cautivo.
La corrupción del populismo que las pantallas denunciaban a toda hora no se materializa en sentencias, sino en arbitrarios encarcelamientos que huelen a persecución política. Lo que antes eran fantasías prejuiciosas se torna real con el Gran Equipo, con funcionarios que operan para beneficiar empresas propias y amigas, nepotismo obsceno y saqueo institucionalizado. Ni hace falta investigar demasiado para condenar a casi todos. Los televidentes que se escandalizaban por las patrañas en cadena, hoy permanecen impasibles porque el latrocinio amarillo no aparece en los medios del Monopolio.
Desequilibrio en el imaginario
Por eso es un peligro que la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia haya aprobado la fusión de Cablevisión y Telecom. El doctor en Ciencias de la Información, Martín Becerra explicó que esta burla con forma de dictamen institucional amenaza el pluralismo, la diversidad, la cultura y el derecho a la información. El que más conoce la historia del Grupo Clarín destacó que “una fusión de esta naturaleza no sería aceptada en Estados Unidos, Alemania o Francia”. Y no sólo por su tamaño, sino también por sus nefastas intenciones. No hay que olvidar que han mentido sin pudor durante los dos gobiernos de CFK y han instalado las nociones más absurdas en el pensar de los colonizados. Hasta convirtieron el suicidio demostrado de un fiscal en un magnicidio sólo demostrable con hipótesis de ficción. Hasta hicieron de la adquisición de dólares un derecho constitucional. Hasta lograron que muchos usuarios se quejen porque las tarifas de los servicios públicos eran baratas. Y lo peor de todo: consiguieron instalar a Macri como un honesto patriota preocupado por el futuro del país.
Quien minimice la incidencia de los medios dominantes en el ideario del público es un ingenuo o un perverso favorecido por la distorsión de la realidad que presentan a diario. Con indagar sin demasiado rigor los motivos que llevaron a muchos votantes a optar por el Cambio aparecerá un catálogo completo de titulares de Clarín, TN, radio Mitre o El Trece. Que Cristina interrumpía la telenovela, que era soberbia, chorra, autoritaria, mentirosa y bipolar. Y por supuesto, convencieron al 51 por ciento que todos los K son corruptos y merecedores de todos los castigos imaginables. Tanto que la calificación de ‘kirchnerista’ no sólo esboza el insulto, sino también sugiere un delito.
De esta manera, el secretario de Medios Públicos, Hernán Lombardi –más destructor que administrador- puede justificar los despidos en Télam con una afinidad partidaria que, de existir, no sería causa de despido. O la gobernadora Vidal puede desestimar las denuncias de aportantes y afiliados falsos en el financiamiento de sus campañas electorales porque provienen del kirchnerismo. O la militante macrista de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso puede condenar de “fraudulenta e ilegal” la nacionalización –que ella llama confiscación- del 51 por ciento de las acciones de YPF porque la decidió el kirchnerismo.
Que a pesar del blindaje mediático inaudito en torno al des gobierno PRO la imagen del empresidente Macri esté en picada es una invitación a la esperanza. Claro que hay más méritos en las atrocidades de los Gerentes que en la responsabilidad informativa de los desencantados. No es para menos, si los que decían que estábamos aislados del mundo están abriendo las fronteras para que nos invadan; los que prometían bajar la inflación en dos minutos han convertido nuestra economía en hiperinflacionaria por haber acumulado en tres años más del 100 por ciento, de acuerdo a las Normas Internacionales de Información financiera, organismo regulador de Estados Unidos; los que soñaban con la distracción del Mundial nos hicieron ganar el campeonato del ranking internacional de tasa de interés, con una cifra superior al 40 por ciento anual; los que ganaron con lo de Pobreza Cero lograron que proliferen las ollas populares, retornen los trueques por comida y se multipliquen los asistentes a comedores comunitarios.
En un país con responsabilidad informativa, las off shore, la estafa del Correo Argentino, los falsos aportantes de campaña, el blanqueo de familiares por decreto, el nombramiento de jueces a dedo y el extravío del Submarino ARA San Juan aportarían motivos de sobra para desalojar a estos salvajes. Y con el abuso de las Fuerzas de Seguridad, que provocaron la muerte de Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y Facundo Burgos, entre otros, bastaría para condenarlos por autoritarios. Y si incluimos el crecimiento patrimonial de los que se decían honestos, la cárcel es el único destino.
No, no son todos iguales. Los K eran malos en la ficción, pero éstos son malvados en la cruda realidad. Mientras los otros buscaban la manera de mejorar nuestra vida, éstos hacen lo imposible para deteriorarla. Mientras los otros impulsaban derechos, éstos potencian privilegios. Por todo esto y mucho más, no son todos iguales. Y –a pesar de la excesiva paciencia- éstos están entre los peores que hemos experimentado en nuestra historia.

jueves, 12 de julio de 2018

Con el flotador a mano


En este Día de la Independencia, Macri no habló de héroes angustiados ni saludó al “querido rey”. Como hemos experimentado con los gobiernos neoliberales anteriores, los festejos patrios parecen velorios. Con un mandatario cada vez más lejos del pueblo, no se puede esperar otra cosa. Como no tiene logros que exhibir, sólo puede balbucear excusas y esbozar reproches. De lo que sí se enorgullece es del camino iniciado en diciembre de 2015 –ése que la Vice Rodante llama túnel- que no es ninguna Revolución de la Alegría sino un plan de saqueo para desigualar aún más a la sociedad argentina. Con la convicción de un suicida, afirma que el rumbo es el correcto aunque esté llevando al país hacia una feroz tormenta que nos dejará asolados.
Tormenta que no es producto del enojo de los hados, sino de las medidas que El Mejor Equipo de los Últimos 50 Años ha tomado desde que inauguraron La Rosada SA. Cada uno de los problemas que enfrentamos a diario es la consecuencia de una decisión: la eliminación de los controles cambiarios puso la estabilidad de la moneda en manos de fugadores y especuladores; el descomunal endeudamiento sólo sirvió para condicionar nuestro futuro; la tasa de interés de las Lebac desecó el crédito productivo para alimentar la bicicleta financiera; la apertura de importaciones demolió la industria local e incrementó el desempleo; la eliminación de cargas impositivas no fomentó la inversión y desfinanció al Estado; la quita de retenciones y la exportación libre significó un incremento bestial del precio de los alimentos; la obsesión por bajar el déficit genera más recesión; y la Libertad de Mercado que los amarillos reivindican no produce más que opresión para los más indefensos, que somos casi todos. La tormenta la armaron Ellos y como desactivarla implicaría hacer lo contrario de lo que piensan, nada mejor que enfilar hacia su núcleo para que la colisión les permita retomar el saqueo desde cero.
El Cambio vino para eso: para realizar una redistribución regresiva de la riqueza que producimos entre todos; para convertir el bienestar cotidiano en un lujo de sultanes; para eliminar derechos y multiplicar privilegios; para castigar a un pueblo que probó por otro camino. Aunque el empresidente Macri reconoció algunos errores de gestión, aprovechó del Día de la Independencia para recitar su hipocresía favorita: “debemos ponernos a trabajar juntos, hombro con hombro, para que el país pueda salir de una vez por todas de esa historia de crisis recurrentes que nos lastimaron durante 70 años”. Esta frase requiere muchas aclaraciones: su ideario clasista interpreta esas crisis como casualidades y no como la resistencia de la oligarquía a los derechos conquistados por la mayoría desde la irrupción del peronismo. La desperonización de la Revolución Libertadora –o Fusiladora- toma la forma de deskirchnerización en la Revolución de la Alegría.
Un shock a la vista
El caso del despido de 357 trabajadores de la agencia Télam resulta ilustrativo. Esta agencia estatal de noticias fue inaugurada el 14 de abril de 1945 por Juan Domingo Perón para enfrentar la hegemonía informativa de las agencias imperiales. Ahora la desmantelan para favorecer la dominación deformativa del Grupo Clarín, acrecentada con la manipulación de la legalidad y los desproporcionados aportes de pauta oficial que ya supera los 1200 millones de pesos. Este personaje siniestro, cuyo apellido se asemeja al del dictador de los 50 –Lombardi, Lonardi- aparece en escena con el verso de la pluralidad de voces para cercenar los medios que se atreven a esquivar el blindaje para contar las atrocidades del Cambio.
Su explicación ante los Diputados es la confesión del crimen: “Télam pasó de ser una usina de periodismo a un espacio de militancia partidaria, cuando no de operaciones políticas o privilegios individuales”. Siempre hay que aclarar: para la oligarquía, todo lo que contradiga su nefasto ideario es denostado por ideológico, partidario, militante, sin reconocer que sus integrantes, acólitos y servidores también recurren a eso. Defender cualquier idea es ideológico, partidario y militante. Lo que pasa es que la clase dominante considera que sus ideas son designios divinos, inmutables, indiscutibles: si el crecimiento patrimonial implica succionar a los demás, es una orden del cosmos, un mandato genético, el equilibrio de las cosas. Por eso la gobernadora Vidal –cada vez más lejos de su imagen angelical- interpreta la pobreza en clave genética, primero para justificarla y segundo para no hacer nada por reducirla. La movilidad social ascendente es una herejía para el establishment, el Círculo Rojo, el Poder Económico.
Si a pesar de la inflación galopante, el desempleo alentado, la pobreza creciente, la producción en declive, la catástrofe cercana, el Ingeniero y sus secuaces insisten con este programa de gobierno es porque quieren zambullirnos en la tormenta. La mejor manera de profundizar esta restauración oligárquica es provocando una colisión histórica, quizá peor que la de 2001. Un shock semejante parece que golpea a todos, pero no: los que producen la tragedia son los únicos que se benefician, porque ya han puesto a resguardo el botín y depositarán sus deudas sobre la espalda del Pueblo. Después de la hecatombe, los damnificados aceptan cualquier cosa que se parezca a una mejora, hasta propinas a cambio de trabajo arduo, hasta las migajas que se caen de la mesa de los empachados.
De una vez por todas, hay que entenderlo: estos modelos están para provocar un salto regresivo en la desigualdad y se aplican para que unos pocos incrementen sus ganancias con facilidad, sin producir nada, con la mera apuesta de unas fichas en el casillero que saben ganador. Y todavía quedan algunos que dicen no estar ni de un lado ni del otro o los místicos que pregonan sobre la ancha avenida del medio. Aún quedan los que esperan que salga algo bueno de todo esto o los que sostienen que todo es culpa de los kirchneristas. Menos mal que crece la multitud convencida de que por este tortuoso laberinto vamos al peor de los mundos, lejos de la soberanía, la independencia y la dignidad. Una mayoría persuadida de que en las calles está el mejor camino para llegar al país con el que todavía soñamos.

lunes, 9 de julio de 2018

El descarrilamiento amarillo


La alianza gobernante está a punto de estallar, casi en sintonía con el país. Esto no es un deseo, sino un desenlace inevitable. Como ya sabemos, la diputada Elisa Carrió, además de un personaje de oscuro pintoresquismo, es el detonante de cada engendro que defeca para mantener su banca. Allí apoya sus glúteos desde tiempos inmemorables para hacer de la política un escándalo perpetuo; allí muta su apariencia cada temporada para seguir conquistando a confundidos votantes; allí sigue simulando preocupación por la República cuando en realidad sirve al Imperio de las corporaciones internacionales. Irreverente de la peor manera, impúdica verbal, incoherente con énfasis, incapaz a destajo, golpista encubierta y con un egocentrismo de trituradora. Impune por su extravagancia, es capaz de ofrecer su living para que un delincuente acuse de asesino a un candidato a gobernador. Cuando su centralidad encandila, hay que buscar la salida de emergencia: si ella es la luz al final del túnel, no es exagerado decir que estaremos más que fritos.
Si Carrió entra en escena, los analistas se deshacen en disculpas por tener que descifrar sus parlamentos. Tanto apologistas como detractores necesitan tantas excusas que al final olvidan el núcleo de su intervención. Algunos minimizan sus conceptos con la etiqueta de la locura; otros toman su palabra como el soplo sagrado de un oráculo; los demás sólo dicen “Carrió es Carrió”, y así cierran toda discusión. Eso sí: resulta difícil explicar el porqué de su transcendencia, si jamás expresa nada sustancial, productivo, auspicioso; sólo expele la bilis de la disolución, la escoria del prejuicio y la sospecha multifocal con el autoritario trueno de una deidad. Carrió está para que nadie la tome en serio ni crea en sus dichos. En una sociedad madura, debería estar condenada al ostracismo. Sin embargo, en una sociedad sometida a las artimañas de los medios hegemónicos, monopoliza el megáfono para enloquecer el ágora.
Como distracción o kamikaze, su destemplada vocinglería genera revuelo, como si pateara un hormiguero para que sus habitantes se reacomoden, con la seguridad de que ninguno intentará picarla. Si no tilda de K a los especuladores de la timba financiera, propone paliar la crisis del Crecimiento Invisible con “propinas y coimas”; si no defenestra a los aliados para terminar con un piquito, confiesa ser una titiritera con los hilos enredados. Que con tamaña obscenidad Carrió se convierta en centro resulta muy preocupante porque con tantas penurias que nos acosan, no estamos para distraernos con alguien tan ponzoñoso.
La oscuridad se amontona
El radicalismo, vapuleado en estéreo, no cesa de cavar su fosa: comenzó al sacrificar su estructura partidaria para facilitar la proyección del PRO a la escena nacional, luego de renunciar a sus históricas banderas; lo hace al consentir el pillaje amarillo; y da unas cuantas paladas más al responder a Carrió. Si la diputada confiesa que los maneja desde afuera”, ellos se definen como "un partido nacional, soberano en sus decisiones y democrático hacia adentro". Nacional, porque son de acá y no porque se alteren demasiado por formar parte de un gobierno apátrida; soberano, pero muchos de sus integrantes hacen lo imposible para ingresar al casting de Clarín y evitan enojar al monopolio con sus empalidecidos conceptos. Democrático hacia adentro, pero cómplices y aplaudidores de las atrocidades institucionales, jurídicas y sociales de la piara gobernante.
¿Qué otra cosa se puede esperar de un partido radical aliado con otro conservador? Más que ‘conservador’ –amable calificativo utilizado por Raúl Alfonsín al referirse a Macri- los amarillos son restauradores del régimen oligárquico del siglo XIX, con una leve tendencia a la esclavitud del XVII, las peores recetas económicas del XX, cultura republicana de Billiken y toda la parafernalia del mundo digital, fotoshop incluido. Por eso, resaltar el “compromiso con la coalición Cambiemos”, aunque estén excluidos de las más cruciales decisiones y hayan aportado impresentables funcionarios, es una muestra de sumisión. Pero afirmar que lo hacen “por el futuro de la Argentina”, ahora que sabemos que La Revolución de la Alegría es champaña para pocos y lágrimas para el resto, denota, al menos, incomprensión. Esto leído con bastante ingenuidad. Si estos dirigentes no advierten el daño que está produciendo el Cambio, han perdido el olfato o son afectos a protagonizar crisis.
El radicalismo se deja fagocitar, mientras este régimen ceocrático nos devora a todos. Cómplices en la destrucción, en el despojo, en el empobrecimiento, en la entrega. Mientras aplauden la prisión de ex funcionarios por delitos no demostrados, avalan el saqueo, justifican las off shore y hacen la vista gorda a los conflictos de intereses que reinan desde La Rosada SA. Mientras dirigen su mirada al futuro, el nefasto presente se ensaña con los que deberían preservar. Los radicales creen que forman parte de una mayoría porque no perciben que la imagen de Macri está en picada: la desaprobación se transforma en bronca, la esperanza, en incertidumbre y el mañana, en miedo. Los radicales no pueden sentirse satisfechos si siete de cada diez argentinos ven deteriorada su vida, la desconfianza supera el 60 por ciento y casi nadie espera que las cosas mejoren.
Si ellos se dejan embaucar por las empalagadas promesas de la Banda de Macri, el anti kirchnerismo patológico ha trastornado su ideario. Fenómeno que no es exclusivo de quienes se consideran herederos de don Hipólito. En las filas del peronismo también hay personajes dispuestos a pisotear banderas y cantar “combatiendo al capital” a la sombra del establishment. Figuras maquilladas para servir a los poderosos y engañar a los más débiles. Los cómplices del oficialismo pululan en todos los rincones: algunos son apologistas y otros sobreactúan una oposición que no ejercen. En conjunto, construyen esta demagogia en estado puro, orquestada desde el peor lado de La Grieta, donde se acurrucan los succionadores de nuestros esfuerzos, sus repulsivos adláteres y los más serviles apologistas.
Todos están a la vista y sus planes son explícitos. El que se deja engañar será adicto a las decepciones o masoquista incurable. El gobierno de las corporaciones –con Clarín a la cabeza- no armoniza con la democracia y por eso es tan perjudicial para el pueblo. Cuando comprendamos esto, será fácil amoldarlas al desarrollo de un país equitativo al servicio de todos. Mientras tanto, hay que seguir poblando las calles para predicar con el ejemplo.

jueves, 5 de julio de 2018

Regurgitaciones para colonizados


Los personajes del Cambio no cesan de vomitar distracciones. La estrella es Elisa Carrió, que a pesar de su título y su cargo, elabora pavadas que sólo los pavos pueden tomar en serio. Y no paga consecuencias: al contrario, los pavos la votan y le siguen creyendo. Sin embargo, rascando un poco sus despropósitos, se puede hallar un trasfondo insospechado. Si es cierto que el empresidente Macri habilitó el debate parlamentario sobre la despenalización del aborto creyendo que iba a ser rechazada en el Congreso, el 51 por ciento del electorado sentó en el Sillón de Rivadavia a un pésimo jugador. Aunque eso ya es evidente desde el Bailecito en el Balcón. En lo de las propinas, hay mucha más tela para cortar. Lo cierto es que el aluvión de sandeces sugiere cierta desesperación en el oficialismo y, perdido por perdido, sus integrantes dejan al descubierto lo peor de su pensar.
Lo desopilante de Carrió refuerza la distracción de los distraídos, mientras el entrevistador brega por sostener su expresión de póker. Detrás de la tontería de las propinas se esconde el reconocimiento de una situación difícil para los que menos tienen; y no dirige su consejo a los principales beneficiados de esta bestial transferencia de recursos, sino a los integrantes de las clases media y media alta, los convidados de piedra de este gobierno de élite. El Plan Propinas de Carrió es un pequeño aporte desde el centro de la pirámide y no desde la punta: ni siquiera se atreve a sugerir el inicio del derrame tan prometido; apenas la humillante limosna para calmar temporalmente la angustia de los que no pueden satisfacer lo más elemental.
Al menos, la histriónica y desconcertante diputada reconoce que hay una crisis y que el gobierno al que defiende –a su alocado modo- no está en condiciones de solucionar. Más por voluntad que por incapacidad, el rumbo tomado por la gestión amarilla no se desviará un milímetro, a pesar de los nefastos resultados. Eso demuestra que admiten la crisis pero no dan con el origen y menos aún asumen la responsabilidad de, por lo menos, buscar una solución. Uno de los casos más emblemáticos es el del Jefe de Gabinete, Marcos Peña Braum –futuro eyectado de la banda- que habla de “un clima tormentoso”, como si la economía doméstica estuviera a merced de factores climáticos. Sin embargo, ya casi todos sabemos que la crisis es el síntoma y el Mejor Equipo de los Últimos 50 años, la enfermedad.
Mientras tanto, Macri –que acusaba de soberbia a CFK por llevar adelante un proyecto con mejores resultados- considera “correcto” este tortuoso camino y tilda de irracionales a quienes lo cuestionan. Si eso no es soberbia, será tozudez, brutalidad, ignorancia o inhumanidad, pero con echar una rápida mirada al panorama sólo se puede concluir que en dos años y medio ha producido un desastre histórico.
A propinar patadas
Por enésima vez, el ministro de Hacienda impuesto por el Grupo Clarín, Nicolás Dujovne anunció estar “seguro de que lo peor ya pasó”. Ante los miembros de la Comisión Bicameral de Seguimiento y Control de la Deuda Exterior no se atrevió a decir “esta vez va en serio”, por las dudas. “Lo peor ya pasó”, afirma el ministro, pero cada día son más los que asisten a comedores comunitarios a suplicar algo con que llenar el estómago. Y el funcionario celebra porque las exportaciones “van viento en popa”, aunque los exportadores no contribuyen en nada a la solución de los problemas alimentarios que su desmedida angurria provoca. Como ya sabemos, el neoliberalismo es una eterna promesa: por eso Dujovne se atreve a auspiciar que “la economía a futuro saldrá fortalecida”, aunque el presente sólo provoque miseria en los que no pueden esperar más.
Las promesas abundan, pero sólo se cumplen las que más perjudican a la mayoría. El ajuste que se propone en el presupuesto será mucho más profundo que lo padecido hasta ahora, pero la reducción de las retenciones a la exportación primaria no se toca. Tampoco piensan aplicar arancelamientos a las importaciones, que no sólo dañan la producción local y la generación de empleo sino también contribuyen a la fuga de dólares. Menos aún frenar la bicicleta financiera, que sólo produce riqueza para algunos y deuda para casi todos. Menos que menos interrumpir el saqueo de los tarifazos, aunque hayan echado a patadas al aumentador serial Aranguren.
Para la mayoría sólo hay retos: que consumimos mucha energía, que hay que abrigarse, que vivimos mejor de lo que merecemos… Hasta Marcos Peña Braum nos acusa al decir que “Argentina es un país acostumbrado a gastar más de lo que tiene”, cuando los que acumulan las riquezas que generamos en paraísos fiscales son Ellos, los funcionarios y sus exclusivos beneficiados. Y, en el colmo de su obsceno cinismo, el funcionario cuestiona "usar el dólar como termómetro de la situación económica", cuando son Ellos los que han dolarizado nuestra vida.
Mientras tanto, la vice Michetti echa a rodar sus barbaridades para espanto más de los propios que de los ajenos, el ministro de Defensa, Oscar Aguad deja indefensos a los familiares del Submarino y la de Desarrollo Social, Carolina Stanley acomoda mejor a su hermana. Mientras tanto, los medios hegemónicos –cómplices y beneficiarios- tratan de ocultar las ya demostradas trapisondas de la gobernadora Vidal y el cercenador de voces disidentes, Hernán Lombardi esquiva rendir cuentas de su perverso accionar ante los Diputados. Mientras tanto, persiguen músicos callejeros, incautan harapos de los sin techo, amenazan a los que manifiestan su enojo y mantienen presos políticos como si fueran trofeos. Mientras tanto, se enorgullecen de habernos insertado a un mundo que nos está succionando, de comprar armamento a los usurpadores de nuestras tierras, de perseguir mapuches para proteger a los estancieros, de regalar bienes públicos a sus amigotes.
Mientras tanto, califican de irracionales a los que se oponen a tantas atrocidades. Por lo que parece, en estos tiempos, lo racional es seguir aguantando y, por supuesto, dejar algo de propina.

Lecciones desde el Altiplano

Una semana antes que en Argentina, Bolivia también tendrá elecciones presidenciales. Tanto allá como acá, el resultado es predecible . All...