jueves, 29 de marzo de 2018

Milagros de Pascua


Ante la menor disidencia, los paladines del diálogo y el consenso revolean una falsa denuncia, jubilan a la fuerza, orquestan un juicio político, diseñan titulares mafiosos o esgrimen el legendario bastón tonfa, relanzado como una novedad. Cualquier cosa menos mejorar la vida de la mayoría. Hasta un vendedor de sándwiches de salame terminó saqueado y esposado por efectivos policiales y eso que el ideario amarillo alienta el emprendedurismo. Menos mal que, gracias a tanta violencia, el joven conquistó la fama y su negocio puede volverse próspero. Pero no todas las víctimas tienen la misma suerte. Sobre todo los que no sobreviven a la prepotencia de los que parecen más enemigos que representantes temporales de la voluntad de la ciudadanía.
Una voluntad –vale recordar- mancillada por falsas promesas de campaña y mucha manipulación mediática. No sólo de los medios tradicionales, sino a través de mecanismos no muy transparentes en las redes sociales con los famosos trolls, operadores rentados disfrazados de usuarios que se dedican a desviar el entendimiento con noticias falsas. Estas tretas oscuras resultarían inefectivas si no explotaran los prejuicios de un público siempre dispuesto a indignarse con cualquier falacia que los confirmen. Individuos capaces de golpear a una pareja homosexual por tomarse de las manos o al sospechoso de un robo que no se ha producido; de condenar a los mapuches por querer recuperar tierras ancestrales usurpadas por multimillonarios extranjeros; de despreciar a bolivianos, paraguayos o brasileros que vienen a nuestro país a encontrar un mejor destino.
Y esto se agrava con el uso electoral de los datos privados sin el consentimiento de los titulares de las cuentas. Gustos, afinidades, anécdotas, fobias y poses fueron vendidas por Facebook para que algunos políticos internacionales puedan conquistar las preferencias electorales. Uno de los popes de esta estratagema es Jim Messina, que después de robar información, asesoró a Theresa May, Enrique Peña Nieto, Matteo Renzi, Mariano Rajoy y, por supuesto, a Mauricio Macri. Así, el candidato sabe a qué fibra íntima de sus posibles votantes apuntar para conquistarlos, aunque eso no se transforme en medidas concretas. Por eso los infames exponentes del Cambio se mostraron tan tiernos durante la campaña. Si hubieran anunciado que pretendían profundizar la desigualdad que estaba disminuyendo, los resultados habrían sido otros.
Con el perfil de los cibernautas en sus manos pueden acceder al nivel informativo e intelectual de los destinatarios de sus nefandas consignas y a las respuestas que despiertan sus patrañas para amoldar odiadores a su antojo. Así, se atreven a anunciar con bombos y platillos que ha bajado la pobreza, aunque no hayan movido un dedo para lograrlo.
Sorpresas que no sorprenden
En verdad, para creer lo que dicen los PRO hay que ser un necio o tan perverso como ellos. O las dos cosas, para lograr que Macri siga ostentando una inmerecida imagen positiva superior al 40 por ciento. A pocas horas de que el Observatorio Social de la UCA –el faro del oficialismo cuando era oposición- advirtió un crecimiento de la pobreza, el Gerente de La Rosada SA festejó sin bailecito pero similar parafernalia, que en 2017 bajó al 25,7 por ciento la cantidad de personas con ingresos insuficientes. Y lo más sorprendente de todo es que la indigencia afecta apenas al 4,8 por ciento de los argentinos. Si esto fuera cierto, habría que ponerse feliz y abandonar la búsqueda de la quinta pata al gato, la hiena o el animal que sea.
Pero estos exponentes de la fauna vernácula tienen más patas que un arácnido; por eso es muy fácil encontrarlas. La trampa está a la vista, porque para arribar a estos datos toman como referencia una canasta básica total de tan sólo 5130 pesos. Si Guillermo Moreno tuvo que transitar durante años los tribunales por las cifras del INDEC para después quedar sobreseído, a estos tránsfugas deberían condenarlos a varias cuarentenas hasta que dejen de mentir tanto. Una canasta básica que, hace unos días, el civilizado INDEC de Todesca ubicó este año en 17537 pesos para no ser pobre y en 6987 para no ser indigente. Si la canasta básica medida por el mismo organismo pasó de 5130 pesos a 17537 en pocos meses, estamos ante una inflación galopante y no de entre el 2 y el 3 por ciento que se anticipa o del 15 anual que el Gran Equipo quiere imponer. Hasta ellos se confunden en la invisible Macrilandia.
Además, cualquiera con media falange de frente puede intuir que la pobreza no puede bajar en una economía con inflación, tarifazos, depresión del mercado interno y una ola de despidos que no cesa. Salvo en un país ubicado en una dimensión donde la magia sea realidad. Alguno se puede ilusionar con las cifras turísticas del fin de semana largo, pero esas escapadas son posibles para los que aún no han sido alcanzados por el brutal ajuste amarillo.
Si es posible bajar tres puntos de pobreza en seis meses mientras los comedores comunitarios aumentan su concurrencia, también se puede respetar la independencia judicial amenazando a los jueces que fallan contra los deseos del establishment, consolidar la República malversando leyes a fuerza de decretos y no perseguir al que piensa distinto controlando con carpetazos a los exponentes de la oposición. También se puede atraer inversiones a una economía que sólo crece en la timba mientras la mayoría de los funcionarios guarda su dinero afuera. “Sí, se puede” construir un país más justo derramando injusticias. Con el Cambio, todo es posible, mientras el discurso oficial siga entorpeciendo el entendimiento de la ciudadanía con obscenas mentiras engalanadas con cintas de dudosa veracidad.

lunes, 26 de marzo de 2018

Un régimen que apesta


Hace un tiempo, un veterano periodista obsecuente comparó a Macri con Nelson Mandela, después, con Perón y ahora con el Che Guevara. O el empresidente no tiene personalidad o Majul traspapeló los parámetros. O ambos son cualquier cosa menos lo que dicen ser. Tal vez, de tanto confundir, los voceros del establishment padecen un extravío crónico. Tanto, que hasta entran en pánico porque el modelo por el que bregaron está provocando una crisis histórica. Ni siquiera les sale la pueril demonización del kirchnerismo, desmontada de un plumazo cuando algunos jueces se acuerdan de las leyes. Si no fuera por la desinformación que orquestan las usinas mediáticas, los amarillos no durarían ni un suspiro o lo que demoren los individuos que confiaron en ellos para descubrir el engaño del que han sido víctimas y reaccionen en consecuencia.
Mientras el Gran Equipo provoca desastres para beneficiarse con el fatal desenlace, las tapas, editoriales y zócalos hegemónicos siguen pataleando contra el gobierno anterior. Y eso que los secuaces de Macri despliegan su oscuridad para protagonizar miles de titulares. Pero, como “la realidad se puede tapar o se puede hacer tapa”, Clarín, TN y todos sus satélites insisten con explotar la credulidad de su público cautivo. Y los mercenarios disfrazados de periodistas –esos que despotricaban contra la militancia de 678- babean su bilis ante las cámaras porque la represalia justiciera que tanto han abonado no llega a buen puerto. Las prisiones ilegales que han aplaudido con frenesí empiezan a abrir sus puertas para que recuperen la libertad los que lucharon por la dignidad del pueblo. Las patrañas que amplificaron para condenar los logros de la Década Ganada se tropiezan con sus torpes patas. Y algunos jueces y fiscales se atreven a contradecir los deseos vengativos del Poder Real representado por el macrismo.
Justo el Día de la Memoria Carlos Zannini y Luis D’Elía salen de las sombras para marchar por las calles junto a miles de gargantas que repudian la amnesia oficial, la domiciliaria para genocidas y las propuestas de reconciliación que cada tanto vomitan. No basta con las frases veganas de la gobernadora Vidal ni los balbuceos de Macri leídos del telepromter para simular compromiso. Difícil olvidar que el Gerente de La Rosada SA prometió terminar con “el curro de los DDHH” y que el año pasado calificó a la Dictadura como “algo terrible que nos pasó”, como si hablara de un terremoto o un tornado. Por más que recite ante los asistentes a la inauguración de la Asamblea Anual del BID “Nunca Más a la violación de los derechos humanos, a la violencia y al terrorismo de Estado”, su padre, él y muchos empresarios se beneficiaron con las políticas de endeudamiento y represión de las Juntas Militares.
Antorchas en el túnel
Los banqueros y financistas deben haber aplaudido la hipócrita frase del Ingeniero sin tener en cuenta que el modelo que ejecuta es el mismo de aquella época, recrudecido pero con mejor maquillaje, sin desaparecidos pero con asesinados, sin torturados pero con muchos excluidos, con represión sincerada, amenazas constantes y persecución permanente. Aunque Mauricio trate de conmover con un fingido Nunca Más, de las 592 causas judiciales por delitos de lesa humanidad, la mitad permanece en instrucción desde hace tres años y las restantes están estancadas. Aunque finja repulsa, postula como procuradora general a Inés Weinberg de Roca, cuyo marido –además de ostentar apellido conquistador- fue funcionario de Onganía y Galtieri, dos dictadores emblemáticos. Aunque haya abandonado la intención de anular el feriado, desmanteló las áreas de DDHH en las dependencias del Estado. Por más que se ponga una máscara de ocasión, no puede disimular la incomodidad con estos temas ni la coincidencia con el ideario de los genocidas.
Además de la hipocresía, los PRO exudan contradicciones. Mientras Cristina, Timerman, Zannini y muchos más están procesados por el inexistente encubrimiento en el memorando con Irán, los verdaderos encubridores del atentado a la AMIA disfrutan de un prolongado juicio que sabe a impunidad. Claudio Bonadío -separado a pedido de Alberto Nisman por encubrir a los encubridores- es el que se encargó de convertir la absurda denuncia del suicidado fiscal en un dictamen rumbo a un insostenible juicio oral. El juez encubridor acusó por encubrimiento a los que propusieron interrogar a los sospechosos con un mecanismo que ya se había utilizado en dos ocasiones. Y los que prometían no perseguir a los que piensan distinto utilizan el martillo de los jueces para abollar disidencias.
Al aire fresco que significan las advertencias de algunos jueces camaristas y de la Corte Suprema sobre la difusión de escuchas ilegales y la distribución arbitraria de encarcelamientos –doctrina Irurzun- se suma la visita de un personaje iluminador: el ex presidente de Ecuador, Rafael Correa. En todas las entrevistas, Correa exhibió sus convicciones y alertó sobre los duros momentos que vive América Latina por el retorno de las políticas neoliberales. Para eso, el establishment puso en marcha “un nuevo Plan Cóndor contra ex presidentes”, para impulsar “denuncias falsas de corrupción”, destruir su reputación y “dejarlos afuera del juego electoral”.
Esta estrategia de proscripción –aseguró el ecuatoriano- no sería posible “sin la complicidad de los medios de comunicación” que priorizan el lucro por sobre su rol informativo. Y aportó una frase para orientar los pasos: “hemos cambiado el Estado de derecho por el Estado de opinión”, gracias a la docilidad del público cautivo. Para que no queden dudas, sentenció que “una buena prensa es vital para la democracia” pues la que estamos padeciendo de manos de las corporaciones es fatal. Y para que no queden dudas, concluyó que “si hoy no te sometes a los medios, ellos te muestran con más ganas quién es el que manda; eso se llama manipulación”.
Aunque el descontento creciente sea alentador y el hit del verano brote en todos los rincones, aunque la canción anónima de los partisanos Bella Ciao –popularizada por la serie española La casa de papel- se haya transformado en Macri chau y circule por las redes, todavía falta mucho para que retorne la luz de la conciencia colectiva. Mientras queden creyentes en la Pesada Herencia, despreciadores de manifestantes y colonizados televidentes, el camino hacia el país de todos y para todos no está garantizado. Reconocer el error del voto es un paso necesario pero no sirve de nada si siguen alimentado su confusión con las infundadas falacias de las usinas de estiércol, si continúan regalando rating a los propaladores de prejuicios disfrazados de amables comensales, si prefieren potenciar su cautiverio con recicladas denuncias de corrupción. Para encontrar la luz, hay que abandonar la oscuridad. Pero todavía falta un poco para eso. 

jueves, 22 de marzo de 2018

Estragos de la fiebre amarilla


En el Billiken de Macri, Rivadavia repatrió los restos de San Martín desde el más allá. En su código de ética, ¿qué problema hay con tener varias off shore? En su visión de la seguridad, un sospechoso debe ser fulminado por la espalda. Para él, los mapuches son invasores que molestan a los terratenientes foráneos, la equidad se logra desigualando y la Justicia se alcanza con jueces a dedo. En su perspectiva de la economía, el crecimiento se consigue con fugadores, especuladores y evasores. El empresidente está convencido de que las instituciones se consolidan pisoteándolas y la soberanía se defiende de rodillas. Su ira se desata cuando un K es liberado de la injusta prisión pero cuando un genocida recibe el beneficio del arresto domiciliario guarda un ominoso silencio. Su palabra es mentirosa desde cualquier ángulo y sus promesas tropiezan con las más oscuras intenciones. La ignorancia todo terreno brota de cada poro pero nadie le exige el título. A pesar de todo esto, muchos argentinos siguen confiando en él y hasta pueden votarlo en las próximas presidenciales.
La pluralidad de voces se termina cuando asoma alguna crítica. Medios que cierran y muchos periodistas que quedan sin trabajo porque se niegan a ser cómplices de esta pandilla de vándalos. No conforme con la protección de la prensa dominante, subsidia tropas de trolls que copan las redes para propalar falsedades y despellejar a los que intentan desmentirlas. Así, el presente es asfixiante y el futuro, tenebroso. Pero “lo peor ya pasó”, repite el Ingeniero a cada rato. Y, en la entrevista concedida a Mariana Fabbiani, se ufanó de su mayor logro: “hoy dependemos del mundo”. Y, en una muestra más de su incontenible cinismo, reconoció que “no podemos seguir endeudándonos como lo estamos haciendo”.
Cinco minutos de sus balbuceos bastan para indignar al más colonizado, pero las cacerolas están bien guardadas. Tan transparente es que parece una radiografía. Y muy caradura. Sin ponerse colorado, Macri sentenció que “el crecimiento del país depende de los empresarios y de los trabajadores”, como si no formara parte del primer grupo. En su explotadora concepción de la vida, exigió a los trabajadores que bajen “el ausentismo y se comprometan a trabajar mejor, a producir todos los días un poco mejor o en el mismo tiempo más unidades”. Sólo le faltó intimarlos a que se conviertan en esclavos. Y a pesar de todo esto, la repulsión a tanta infamia no ensordece al Gerente de La Rosada SA.
Un desastre en la incubadora
En el territorio amigable de la Quinta de Olivos y ante los entrevistadores militantes del Trece, el empresidente Macri malversó conceptos y hechos para justificar los estropicios realizados. Con calcetines de colores diferentes para simular preocupación por los niños con síndrome de Down, desplegó incoherencias con la seguridad de que no serían rebatidas. Como gran negador de las historias inconvenientes e ignorante de la Historia que hace falta, justificó las guaridas fiscales como si fuesen inevitables: “si el que entra (al Estado) tiene que andar explicando toda su radiografía de vida, qué es lo que hizo antes, con quién se asoció, con quién no, los tipos enloquecen”. Sólo alguien muy sucio puede sostener esto. Por eso el ministro de Finanzas, Luis Caputo necesita entrenarse tanto para su interpelación en el Congreso, porque sabe que su trayectoria off shore es indefendible. Como han puesto tanto énfasis en la búsqueda de inhallables bóvedas y bolsos –salvo los de López que huelen a operación- ahora les cuesta cada vez más explicar las cuentas y empresas fantasma que surgen de cada filtración. Lo que en otros es un delito –esconder fortunas mal habidas- en Ellos es tan habitual como tomar yogur por la mañana. Y si lo naturalizan de manera tan obscena es porque saben que hay un público cautivo que les perdona todo.
Hasta la inflación que Macri aseguraba bajar en dos minutos se ha convertido en un adoquín en el zapato. Tanto que tuvo que apelar a una nueva versión de la Pesada Herencia, la “inflación incubada”, producto del atraso tarifario de los servicios públicos. Y eso que Jorge Todesca –el timonel del INDEC- realiza ciclópeos esfuerzos para que los tarifazos no inflen demasiado el IPC. Si el experto Mauricio pontificaba antes del balotaje que la inflación era una muestra de la incapacidad para gobernar, ahora trata de atenuar su incapacidad con disfraces que sólo engañan a los que adoran engañarse.
No hace falta mucha experticia para descubrir que en cada aparición, el Gerente de La Rosada SA vomita una catarata de sandeces, pamplinas y patrañas. Tampoco hay que ser muy sagaz para asegurar que en la apertura del año legislativo Macri comenzó la campaña por la reelección. Si lo logra, es porque no tenemos remedio. Y el problema no está sólo en Macri, sino también en todos los que lo podrían suceder. El peligro no está en las variantes, sino en el producto: cualquier nombre que se escude en las promesas del Cambio y agite amenazantes globos amarillos porta en su ADN generadores de tragedias.
Quien piense que las cosas salen mal o que de este intestino surgirá un futuro venturoso, está tan aplazado en historia como el ex alcalde; quien crea en las buenas intenciones del Gran Equipo, que abandone los alucinógenos; quien esté tentado a votar por la continuidad de este saqueo con forma de gobierno con cualquiera de sus ejecutores, padece de incurables pulsiones suicidas. Si –como dicen- el hombre es el único animal capaz de chocar dos veces en la misma piedra, los argentinos insistimos hasta hacernos añicos.

lunes, 19 de marzo de 2018

El club del cinismo


Aunque parezca chiste, la vice Michetti manifestó que los integrantes del oficialismo quieren “que los argentinos se sumen, como socios, en este proyecto de crecimiento”. Que se entienda: nos invita como si estuviéramos fuera del club o la empresa que los PRO están construyendo. Ya no nos piensan como ciudadanos ni vecinos, sino como socios. Si nos convertimos en socios, ¿repartirán de manera equitativa las ganancias?; ¿se tomarán las decisiones en asambleas de accionistas?; ¿podremos desplazar a los directivos cuando no administren bien nuestro patrimonio? Nada de esto: una patraña más del intestino marketinero que nutre la voz de los amarillos.
Además, nos están tentando con un crecimiento invisible que, en caso de hacerse visible, no redundará en beneficios para todos. Las señales de esto abundan: si fue la misma Michetti -junto a Javier González Fraga y muchos más- quien anunciaba el fin de la ilusión del consumo para los ingresos medios; si son ellos los que reducen el poder adquisitivo del salario a fuerza de tarifazos y devaluación; si son ellos los que impulsan una reforma laboral para que la desigualdad se acreciente.
Una nueva zanahoria para tentar a los incautos. Nada de entusiasmarse con esta hipócrita propuesta. La vice Michetti, envalentonada por los resultados de octubre, consideró que todos los argentinos deseamos “ir hacia un proyecto de país normal y no seguir con los populismos y las demagogias”. Una normalidad que busca concentrar gran parte de la riqueza en pocas manos, con trabajadores explotados y dóciles pobres que se conforman con migajas. Una normalidad a la medida de los intereses de una oligarquía que disfraza sus añejas ambiciones con campechanos maquillajes. Una normalidad con mayordomos judiciales que preparan platos de injusticia para regocijo del establishment. Una normalidad que somete la soberanía a las apolilladas recetas del FMI, que siempre conducen a los peores escenarios.
Cuando Michetti habla de populismo parece contener el vómito. Sin embargo, nada más populista que prometer Pobreza Cero, la continuidad del Fútbol Para Todos y el desarrollo de la industria con globos y al ritmo de Gilda, a sabiendas de que nada será cumplido. Nada más populista que los simulados viajes en colectivo y las fotos de timbreos sobreactuados. Nada más populista que asegurar que el sacrificio del presente conducirá al paraíso del futuro. Un gobierno populista engaña a su pueblo; un gobierno popular busca beneficiarlo.
Demagogos con corbata
Para la vice Michetti, el país marcha sobre ruedas porque no hay más demagogia. Sin embargo, en su discurso en Expoagro, el Gerente de La Rosada SA fue el demagogo perfecto. Además de justificar la quita de retenciones, la rebaja en el impuesto a los bienes personales, la autorización para que liquiden los productos de la tierra cuando se les antoja y el permiso para que las ganancias ni entren al país, anunció la anulación del registro de exportación y distintos mecanismos de regulación y control. A partir de ahora, los agrogarcas podrán hacer lo que han hecho siempre –especular, evadir y fugar- sin remordimientos.
Como si estos beneficios para los más ricos fueran poco, los aduló como sacrificados patriotas: “esta gran familia del campo se ha transformado en el gran motor que tiene la República Argentina; los felicito, señores, los felicito”. Y, para no perder la costumbre, mintió: “todo lo que ganan lo vuelven a reinvertir”. Desde la asunción del Ingeniero, las quitas impositivas al trigo, la soja y el maíz significaron más de 4000 millones de dólares para las arcas de los megaproductores que no redundaron en crecimiento ni empleo.
Si ahora nos proponen que seamos socios, los más grandotes de la economía vernácula deberán abandonar sus descomunales angurrias y su pulsión a la acumulación. Para que se produzca el hasta ahora inexistente derrame, es el gobierno el que debe impulsarlo y no ser encubridor de los que no permiten que se caiga ni una moneda. ¿O sólo seremos socios para aportar en las pérdidas y no para disfrutar de las ganancias?
¿De qué vamos a ser socios? ¿Del exterminio que significa la doctrina Chocobar? Para ser socios, ¿deberemos aceptar que “disparar por la espalda es un detalle”, como dijo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich? ¿O apoyar sin chistar el Comité anti RAM, que busca desplazar a los mapuches de la Patagonia para que los terratenientes puedan avanzar en esta Conquista del Desierto del siglo XXI? La CIDH de la OEA ya está al tanto de las atrocidades que la colonización amarilla está cometiendo en el sur del país con los pueblos originarios y los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Las advertencias de todos los organismos de DDHH nacionales e internacionales miran con preocupación el desalojo de las tierras ancestrales, la criminalización de la pobreza y la persecución judicial a los opositores.
¿De qué vamos a ser socios, de la indiferencia y brutalidad con que las autoridades destratan a los familiares del ARA San Juan? ¿O sólo debemos conmovernos cuando las tragedias alimentan la demonización del kirchnerismo? ¿O indignarnos cuando las tapas de Clarín y La Nación nos lo ordenen? Quizá forme parte del derecho de admisión al club PRO consentir que ex funcionarios de Transporte estén presos por negligencia y cohecho a pesar de que las pericias realizadas sobre el tren de la Tragedia de Once aseguren que los frenos funcionaban correctamente. O aceptar que los aviones de Fly Bondi, la nueva línea de bandera del oficialismo, siga operando las 80 rutas concedidas a pesar de las deficiencias técnicas y el riesgo de un posible accidente. Para ser socios de la Argentina PRO, ¿debemos volar como kamikazes en los tres aviones destartalados de esa empresa ligada a los funcionarios amarillos?
Para ser socios, ¿debemos celebrar la visita de Christine Lagarde, sonreír satisfechos por las disculpas del Papa, enojarnos –como Ricardo Darín- porque CFK no está presa, exigir una ley que castigue a los que cantan el hit del verano en cualquier rincón del país o creer que la inflación está bajando, aunque los datos oficiales indican lo contrario? Como club o como empresa, la propuesta de la vice Michetti es una burla más para los que disfrutan ser blanco de los burladores. Un país no se construye con accionistas ni se conduce con gerentes. Un país no tiene futuro si su pueblo no enfrenta los conflictos que lo hacen desigual a pesar de la abundancia ni desecha a los estafadores que triunfan en las urnas con estudiadas frases de salón que encierran las peores intenciones.

jueves, 15 de marzo de 2018

El ideario de los embusteros


La abundancia de casos hace que parezca imposible. Increíble que muchos de los hechos que presentaron como ciertos no hayan ocurrido. En la fábula de Pedro y el lobo, después de un par de falsas alarmas, los aldeanos dejaron de creerle al pastor y el depredador devoró a las ovejas. En la Argentina de hoy, las constantes desmentidas no enojan a los engañados; por el contrario, siguen creyendo en los que continúan mintiendo. Quizá no se enteran porque las usinas de estiércol dedican más espacio a la difusión de la falsedad que a la retractación, si es que la hacen. Si se enteran, no modifican las conclusiones a las que llegaron gracias a las patrañas. Y menos aún advierten que el mentiroso es el lobo disfrazado de pastor. Uno parece obsesionado con el tema pero la democracia está viciada porque el Grupo Clarín es capaz de moldear la voluntad de los ciudadanos a fuerza de invenciones en beneficio de una minoría que sólo pretende apoderarse de todo.
El que vota inspirado por mentiras, está eligiendo mal. Más aún cuando lo hace en contra de las víctimas de la falacia. Si a esto se suma una campaña basada en promesas que no piensan cumplir, la estafa es evidente y la legitimidad, dudosa. ¿Por qué Macri se impuso a Scioli? En parte porque muchos se esperanzaron con la Revolución de la Alegría, los globos y la Pobreza Cero. Pero sobre todo porque  estaban convencidos de que detrás del ex motonauta se escondían los integrantes de una asociación ilícita con formato de gobierno, que escondían kilos de dinero en bolsos y bóvedas, que tenían cuentas en paraísos fiscales, que alimentaban vagos con los dineros públicos, que mentían con los índices del INDEC, que nos habían aislado del mundo, que “las pibitas se embarazan por la platita”, entre muchas historias que crispaban a los honestos vecinos.
En realidad, Kicillof no cobraba 400 mil pesos en YPF, Florencia Kirchner no vivía en un lujoso departamento de Manhattan, Máximo Kirchner y Nilda Garré no escondían 41 millones de dólares en el Felton Bank ni en Irán, Guillermo Moreno no adulteraba los números del INDEC, Cristina no compró joyas durante la cumbre de la FAO, los militantes de La Cámpora no tenían armas y los periodistas de 678 no cobraban fortunas. En estas denuncias amplificadas por una destituyente cadena nacional de los medios hegemónicos no sólo participaron periodistas deformadores de toda conciencia sino muchos dirigentes de la oposición de esos tiempos, esos que hoy se acurrucan en el oficialismo o guardan un silencio vergonzante ante el saqueo del presente. La diputada Elisa Carrió fue la que otorgó veracidad a las imaginarias denuncias de la no secretaria de Néstor Kirchner, Mirian Quiroga, la que hablaba de bolsos con dinero. El operador periodístico Jorge Lanata ofreció su cloaca dominguera para que esa farsante pueda promocionar el libro anti K que había publicado. No conformes con esto, la dupla Lanata-Carrió acusó al candidato a gobernador Aníbal Fernández de ser el ideólogo de los crímenes de la efedrina. Los bonaerenses, temerosos de tener un mandatario asesino y mafioso, rechazaron a La Morsa para coronar a María Eugenia Vidal, siempre maquillada de hada bondadosa para ocultar una gestión de bruja malvada. Por supuesto, Aníbal Fernández no está siquiera mencionado en esa causa judicial, pero ni los embusteros mediáticos ni los políticos que bailaban al ritmo de esos novelones fueron sancionados por tantas blasfemias.
Algo huele mal en Macrilandia
Un triunfo espurio del empresidente y sus secuaces obtenido con los más infames procedimientos informativos. El 2015 comenzó con la inusitada denuncia del fiscal Alberto Nisman, un mamotreto sin forma jurídica ni sustento, rechazado por todos los jueces por los que pasó y con una sentencia contundente: inexistencia de delito. Tan insostenible que el fiscal renunció a asistir a la sesión del Congreso para presentarla, después de que los diputados kirchneristas confirmaron su participación y la invitación a todos los medios. Casi veinte llamadas de las entonces diputadas Patricia Bullrich y Laura Alonso trataron de convencerlo durante el sábado previo a su suicidio. Si el episodio no hubiera terminado en tragedia, sería recordado como una comedia de enredos.
Si se ha convertido en dos causas judiciales es porque ha sido muy funcional a la demonización. Si, a pesar de los absurdos, contradicciones y falsedades conmovió a muchos electores y aún orienta el voto es porque refuerza prejuicios añejos. La acusación de encubrimiento y asesinato coloca a Cristina en un lugar del que le va a costar mucho salir, salvo que la verdad aflore en los juicios amañados que se están ejecutando.
Mientras muchos individuos metabolizan estas pavadas, esta pandilla de filibusteros se reparte el botín. Y provoca desastres difíciles de sanear. El déficit que venían a corregir escaló en los últimos doce meses a 18700 millones de dólares. Todo un récord en nuestra historia. La soberanía energética que tanto prometían se ha convertido en una importación desmesurada de combustible que superó en enero los 205 mil metros cúbicos, el 70 por ciento de todo lo adquirido en 2015.
La Justicia que aseguraban perfeccionar se ha trocado en la más eficaz herramienta para perseguir opositores, con presos políticos sin acusaciones concretas, como el caso de Milagro Sala que padece arresto domiciliario a pesar de que en estos dos años fue sobreseída en los juicios que practicaron. En el Tribunal Federal de Comodoro Py no queda atropello judicial para cometer, maniobra ilícita a la que recurrir ni fraude que ostentar. Jueces adictos elegidos a dedo gracias a una ley aprobada en el Congreso por ceguera o complicidad, la invención de colectoras para causas paralelas y unificación de procesos en manos de jueces comprometidos con este proceso destructivo son las anomalías más evidentes. Tanto que la Corte Suprema se atrevió a interrumpir su ominoso mutismo.
La seguridad ciudadana por la que siempre han bregado no es más que la aniquilación de un imaginario enemigo interno. La violencia institucional avalada por el Gran Equipo ha producido más de un muerto por día desde el infausto 10 de diciembre de 2015. Cualquiera está en la mira, hasta un chico de 12 años con un disparo en la nuca por la simple sospecha de un policía trasnochado. Y el ministro de Seguridad de Tucumán, como en tiempos de la Dictadura, reprocha a sus padres por no cuidar a Facundo con responsabilidad. Los casos de gatillo fácil se han multiplicado como consecuencia de la felicitación que Macri destinó al policía Chocobar por asesinar por la espalda a un ladrón.
La honestidad que predicaban sólo es el maquillaje para ocultar su indignidad. Casi todos los funcionarios facilitan negocios para familiares, amigos y para sí mismos sin pudor. Como ha afirmado el empresidente Macri muchas veces: ellos preparan la cancha para que los empresarios multipliquen sus negocios. Las nuevas ventajas dadas al sector agroexportador los convierte en los más beneficiados de la gestión amarilla y sin poner el hombro, como exige el Ingeniero. El intento de perdonar la deuda que el Correo –empresa presidencial- mantiene con el Estado debería despertar la ira ciudadana. Al igual que la proliferación de cuentas off shore sin declarar de la que casi todos los PRO son propietarios.
Esa es la demostración de una corrupción más sofisticada que los bolsos de López y con muchos más millones. El producto de la evasión, especulación y lavado de dinero que los que hoy nos gobiernan practican desde hace mucho tiempo. Sin embargo, los medios hegemónicos, artífices y beneficiarios de este oscuro capítulo, minimizan, distorsionan y ocultan una realidad que todos deberíamos repudiar.

lunes, 12 de marzo de 2018

La pesadilla de los impensados


El Día de la Mujer, el empresidente Macri fue presentado como el “feminista menos pensado” en una demagógica puesta en escena para la ocasión. Ante un fervoroso y aplaudidor público femenino, Mauricio apareció junto a su adorno favorito, SU mujer, la señora de Macri y las principales referentes del PRO. Aunque evitó hablar de los piropos para que no se escape nada agraviante, la metida de pata estuvo presente: “gracias a todas las mujeres que han hecho posible que yo sea un hombre feliz y que esté acá tratando de ayudarlas”. En lugar de poner a las homenajeadas como centro de sus balbuceos, hizo foco en su protagonismo y ofreció su ayuda. Sólo faltó repartir un delantal de cocina a cada una de las asistentes para coronar un perfecto acto machista. El marketing no puede hacer milagros cuando no hay sentimiento real por una causa.
Ni como feminista ni como presidente. En todo es el menos pensado. A principios de 2015, pocos apostaban a su triunfo y sin embargo… acá estamos, con helicópteros que reparten comida a desesperados wichis, sospechosos de nada baleados por la espalda, un montón de presos políticos, la desigualdad que crece a pasos agigantados y un plan de negocios que pone en riesgo nuestro futuro. El presente también es el menos pensado por muchos de los que confiaron en el Cambio. La magia del “sí, se puede” y el shock de confianza se desinflan como los globos con que embaucaron a gran parte de la sociedad. Los ensayados timbreos sólo producen un efecto positivo en los bobos que creen en la espontaneidad de las fotos. Como decía Perón, “los que te robaron el perro tocan timbre para pedirte la correa”. Porque hay que ser bobo para esperar un buen fin de todo esto. Cuando los helicópteros no alcancen para paliar el hambre de los desplazados, volverán a ser instrumento de fuga para esta pandilla de saqueadores.
Quien no advierta el final trágico es porque permanece sumergido en la distracción. Quien no perciba las malas intenciones de los Amarillos es porque su ingenuidad es incurable. Quien no descubra en el Cambio una fotocopia de nuestras peores experiencias es porque sigue atado a la demonización construida por los medios hegemónicos. Una demonización que se desmorona en los Tribunales porque los jueces cómplices no pueden convertir en sentencias los prejuicios propalados con satánica insistencia. Ni el suicidio de Nisman ni su denuncia por encubrimiento, ni las bóvedas ni las cuentas en Seychelles, ni el dólar futuro ni las irregularidades en la obra pública terminarán en sentencia. Inventos para disfrazar la venganza de una clase que sintió amenazados sus privilegios por un modelo político que intentó mejorar la distribución de las incalculables riquezas que tiene nuestro país.
Farsantes al descubierto
No sólo Macri es el menos pensado, sino todos los PRO, inclusive la angelical María Eugenia. Ahora amenazan con la reelección, como si estuvieran dispuestos a seguir destruyendo lo que nos queda; como si los argentinos fuéramos tan necios para creer que Ellos nos pueden sacar del pantano en que nos han metido. Los mismos que acusaban a Cristina de soberbia, siguen empecinados en este sendero plagado de espinas que se entretienen con nuestra piel mientras unos pocos disfrutan de las rosas. Si el discurso dominante nos convence de que la continuidad es necesaria para el bien del país es porque hemos abandonado toda forma de conciencia colectiva.
Sólo un fanático puede decir que esto marcha bien y nos lleva a buen puerto. Sólo un colonizado puede mencionar como logros lo que está deteriorando la vida de la mayoría. Sólo un odiador obstinado puede aplaudir despidos caprichosos y maltratos de los que prometieron cuidar a todos. Sólo un confundido crónico puede considerar que ‘justicia’ es encarcelar sin pruebas ni juicio.
Los que prometían “no perseguir a los que piensan distinto” presionan a quien ose esbozar una crítica, difunden charlas intrascendentes captadas por oscuros espías y mienten a los cuatro vientos para ensuciar a los que se crucen en su camino. Mientras la magia de la TV los muestra como inmaculados republicanos y eficientes transformadores, nada de lo que hacen es para alcanzar los fines prometidos. Por eso la inflación de febrero trepa al 2,4 por ciento, con un acumulado del 26,3 en los últimos 12 meses. Lo que el “sabio” Ingeniero prometía bajar en dos minutos se está volviendo un verdadero problema. El que decía que “la inflación era una muestra de la incapacidad de gobernar” está muy lejos de reconocer que es un incapaz.
El que prometía Pobreza Cero sumó desde su asunción unos 4,8 millones de nuevos pobres. El que hablaba de Argentina como el supermercado del mundo nos convirtió en mendigos de inversiones para un mercado interno que decreció más de un 10 por ciento. El que prometía defender las economías regionales permite que se importe sin aranceles aquello que producimos en abundancia. El que simulaba preocupación por los trabajadores hizo crecer el desempleo hasta superar los diez puntos y apela a todas sus tretas para bajar los salarios e incrementar las ganancias de sus verdaderos representados. Y el país que recibieron con una deuda controlada lo pusieron en manos de especuladores y usureros que harán tambalear nuestra soberanía por cien años.
No hay logros, transparencia ni nobles objetivos. El engaño se desmenuza y sólo puede sostenerse con los pegotes de odio que han propalado en los últimos diez años, desde los tiempos de la Rebelión de los Estancieros. Tanta es la desesperación que cortan la señal de C5N cuando la realidad se filtra en las pantallas. No sólo el engaño comienza a desintegrarse sino también el prestigio de los engañadores. Que el hit del verano transforme su letra es un indicativo: con la melodía de MMLPQTP, las muchedumbres también entonan “sacá TN te lo pido por favor”. Los noteros hacen sus informes con un fondo de voces que claman “Clarín, basura, vos sos la Dictadura”, como en campaña le cantaban a Macri. El descontento comienza a corearse y pronto se tornará en la sinfonía que nos despierte de esta pesadilla.

jueves, 8 de marzo de 2018

Los imperdonables amarillos


El empresidente Macri dijo en su discurso inaugural que “crecer depende de nuestra capacidad de sentarnos a dialogar sin patoterismo ni extorsiones”. Una reprimenda para los ajenos más que una lección para los propios. ¿O no toman forma patoteril las presiones que el oficialismo realiza sobre jueces y fiscales para mantener las sospechas sobre el gobierno anterior con insostenibles causas basadas en fantasías denuncistas? ¿O no es extorsión la difusión de conversaciones privadas en medios acólitos? ¿Consideran que es sano el diálogo cuando uno de los participantes ha sido demonizado en titulares, editoriales y flashes informativos? ¿Qué debate puede ser constructivo si los que deberían escuchar se lo pasan gritando desde el trono de impunidad que el Poder Real garantiza?
Si el Ingeniero puede pregonar sobre transparencia y Marcos Peña, minimizar la anomalía de las cuentas off shore de casi todos los funcionarios es porque hay un perverso andamiaje discursivo que enloquece el entendimiento. Aunque abundan los casos, hay dos que deberían hacer ruido en la opinión pública: el del ministro de Hacienda y el del nuevo director de la AFIP. El primero, Nicolás Dujovne trata de generar confianza en su plan económico pero mantiene todo su capital en cuevas financieras y el segundo, Leandro Cuccioli, encargado de la recaudación fiscal, es un experto en evadir al fisco. Si esto hubiera pasado durante el kirchnerismo, habrían convocado a bullangueros cacerolazos. Tanto buscar la inexistente ruta del dinero K, la autopista de los millones M salta a la vista pero los voceros del establishment no se escandalizan; apenas alzan las cejas y balbucean algunas frases hechas antes de pasar rápidamente a otro tema.
Y el público cautivo nutre su confusión con mansedumbre y permite que su sentir navegue las turbulentas aguas agitadas por la angurria de los empachados. Con la docilidad de una oveja, acepta ser el plato principal del lobo. La maestra de Bella Vista, Corrientes, forma parte de esa manada, al contar con orgullo al buen Mauricio que “por la tarde vende carbón”. La docente correntina se convierte en ejemplo porque presentó como un valor lo que debería haber sido un reproche. Un presidente que lleva como bandera la ‘educación de calidad’ debería pensar que el doble trabajo perjudica su objetivo. Al contrario, para Macri es la evidencia de que “sí, se puede” sacrificar más dignidad para profundizar el ajuste que sólo beneficia a unos pocos.  
Angelicales malandras
Ellos rechazan el patoterismo, pero Hernán Lombardi exigió ante un periodista amigable que los conductores de Cocineros Argentinos pidan disculpas por pasar el hit del verano. Ellos no extorsionan, pero recompensan muy bien a los que ofrendan el poco profesionalismo que les queda. Y condenan al silencio a quien desentone una corchea en el coro de apologistas y encubridores. Ellos no patotean ni extorsionan pero difunden grabaciones ilegales de conversaciones privadas para seguir alimentando los prejuicios de los odiadores. Como las causas contra CFK y muchos de sus funcionarios se empantanan en la inconsistencia, recurren a tretas propias de mafiosos. Si Aníbal Ibarra tuvo que renunciar a su rol de defensor fue porque desde los medios hegemónicos agitaron los fantasmas de Cromañón. Para los portavoces del Poder, las víctimas sólo tienen lugar en sus estercoleros si resultan funcionales al plan desigualador en marcha.
Y para los que dicen no estar ni de un lado ni del otro pero envenenan su espíritu con contenidos de Clarín y sus satélites, que evalúen si es proporcional la cobertura que desplegaron con Cromañón y Once respecto a la de Iron Mountain y el ARA San Juan. Las primeras son presentadas como tragedias por corrupción y desidia y las segundas como simples accidentes del destino. Las primeras con indignación y las segundas, resignación. Para consumir estas desigualdades desinformativas hay que ser muy distraído o estar convencido. Y para digerirlas e incorporarlas como conocimiento, un fanático. Con Iron Mountain no se incendió una papelera sino un monstruoso archivo con documentos que confirmaban las filtraciones del HSBC sobre las tropelías de muchos de los que hoy nos gobiernan, en su mayoría empresarios. Y el submarino zarpó con los desperfectos que provocaron su desaparición hacia una urgente y misteriosa misión de la que nadie habla. En la primera ya están acusados a 12 funcionarios macristas, tres directivos y dos empleados de la empresa. Y la investigación sobre el submarino empieza a verificar las peores sospechas. Sin embargo, los colonizados ni se enteran porque los colonizadores apenas si lo mencionan.
En cambio, las palabrotas y los chismorreos de Cristina aparecen hasta en la sopa de letras. Como si fuera exclusivo de ella usar apelativos soeces al criticar adversarios. Si hicieran lo mismo con los miembros del oficialismo, dejarían la trilogía de El Padrino como una historia de hadas. En estos días, el amañado Consejo de la Magistratura multó al juez Daniel Rafecas –después del fracaso de la destitución- por haber descartado la denuncia de Nisman por inexistencia de delito. Un castigo a quien no es funcional a la demonización. Ahora, para evitar rebeldía en los tribunales, consiguen que la causa por encubrimiento del Memorando con Irán caiga en manos de TOF 9, con tres jueces sin concurso nombrados por un decreto de Macri, gracias a un sorteo espurio.
El expediente que entregó el Juez Claudio Bonadío ya no contiene la figura de ‘traición a la patria’ porque no hubo guerra ni los beneficios económicos que incluía Nisman; incorpora el levantamiento de las alertas rojas, a pesar de las desmentidas del ex director de Interpol, Roland Noble, al que no citó como testigo. Y todo un mamotreto de contradicciones para hacer un juicio sobre un delito que nadie cometió, porque no existe. Si esto no es extorsión contra Cristina y algunos de sus funcionarios, que alguien diga qué es. Si no es patoterismo judicial, que alguien explique porqué Comodoro Py gasta una fortuna en un juicio que terminará como empezó: en la nada.
No sólo burlan la Justicia. Hasta los empresarios de la UIA reciben burlas, amenazas y consejos especulativos ante sus reclamos. Y después Lombardi exige que los cocineros se disculpen por pasar la ya famosa melodía. Ellos deberían disculparse por todo lo que están haciendo, por atropellar instituciones y amoldar el Estado a la avidez privada, por empobrecernos a fuerza de tarifazos y ajustes, por prometer lo que no pensaban cumplir, por distorsionar hechos y conceptos, por mentir con descaro y vomitar tanto cinismo. Todos los Amarillos y sus cómplices deberían pedir perdón y si no lo hacen es porque saben que son imperdonables.

lunes, 5 de marzo de 2018

El presidentito y lo invisible


El discurso que Macri destinó a los argentinos y al mundo por el inicio de las sesiones del Congreso todavía sigue inspirando a los analistas. No por su brillantez, precisamente, sino por sus datos errados y sus incongruentes conceptos. Y por el tono de comentarista ocasional que recita normas de tránsito y aconseja consumir menos azúcar; con una receta de cocina o algunos puntos de crochet hubiera parecido más un programa de la tarde que un acto presidencial. Lo más desconcertante fue eso del “crecimiento invisible”, que algunos interpretan como una marketinera forma de alimentar esperanzas y otros, como una resignada referencia a las distintas versiones del hit del verano. Sin embargo, la imagen que más sintetiza este 1° de marzo es la del Ingeniero saludando una plaza vacía, a esa multitud tan invisible como el crecimiento que anunció en el Parlamento.
A la alocución de Macri le suceden dos preguntas, una obvia y la otra subyacente: ¿de qué país habla? y ¿a quién le habla? De cada logro enumerado surgieron muchas refutaciones en estos días y con datos oficiales, no con malintencionados números opositores, como hacían Ellos cuando no eran oficialismo en 3D. El reciente sobreseimiento a Guillermo Moreno por las estadísticas del INDEC K deja malparados a los detractores de la Década Ganada y a los que, aún hoy, siguen machacando con lo de la Pesada Herencia. El jueves, Macri habló de un país más allá de los números y de los hechos para un reducido público que necesita creer que este es el mejor camino para llegar a un paraíso pleno de bonanza.
Casi todo es invisible en el país de Macri: la inflación en baja, la mejora del empleo y el poder adquisitivo que derrota a los precios. El IPC marcó una disminución en 2017 respecto al año anterior pero un punto arriba del de 2015 y eso no es descender. Como tampoco lo es la inflación de enero, que fue del 1,8 por ciento ni la que se calcula para febrero, alrededor del 2,5. La tasa de desocupación era del 6,5 por ciento en 2015, en 2016 subió al 8,5 y el último dato oficial de 2017 la ubicaba en el 8,7 por ciento. No hace falta tener un master en estadísticas para deducir que el desempleo no disminuyó, sino todo lo contrario.
Pero lo que más desató el aplauso de los adeptos fue la patraña de que los salarios le ganaron a la inflación. Los salarios tuvieron el año pasado, en promedio, una recuperación de 2,7 por ciento que no alcanzó para subsanar la pérdida del 6 por ciento de 2016. En diciembre, el salario real tuvo una caída del 4,2 por ciento en el sector privado y del 6,3 en el público respecto a igual mes de 2015. ¿Dónde está la victoria de los salarios sobre la inflación? En Macrilandia, la versión invisible de la Argentina real. 
Adornando el estiércol
Además de falacias numéricas, agregó una conceptual, como la de las inversiones. Gran parte de los capitales que ingresaron al país es especulativo, para alimentar la bicicleta financiera y desnutrir nuestro futuro con la fuga de capitales que supera los 80000 millones de dólares. El crecimiento es tan invisible que estamos como en 2015 pero con una distribución del ingreso más desigual. Y como “lo peor ya pasó”, pudo realizar algunas promesas que resultan contradictorias respecto al que las hace. El Gerente de La Rosada SA anunció que “se viene una revolución con el turismo y tiene que ser una causa compartida por todos”. Entonces, ¿qué hará con el titular del Banco Nación, Javier González Fraga y la vice Michetti, que en los primeros meses de gestión cuestionaron la ilusión kirchnerista de que con sueldos medios se pueda viajar? ¿Agregará a los magros salarios un adicional para turismo, dejará de protestar contra los feriados o pasará a otro tema?  ¿O dentro de unos meses se excusará con un lacónico ‘ésa te la debo’?
Las palabras de Macri requieren la desmemoria de sus oyentes para ser aceptadas. Por eso puede afirmar, sin rubor, que “las cosas llevan tiempo y no hay soluciones mágicas”. Justo él dice esto, que declaró que podía “bajar la inflación en dos minutos”, que el “shock de confianza” atraería inversiones, que empieza “la Revolución de la Alegría” y nos regaló como conjuro un “sí, se puede” coreado por sus acólitos. Justo él dice que no hay soluciones mágicas cuando insiste en bajar la pobreza enriqueciendo más a los más ricos.
También estuvo presente el cinismo que no puede eludir. Aunque nadie se rio, pareció un chiste: “los funcionarios nos pusimos límites como nunca antes para garantizar que no estamos acá para beneficiarnos”. Enumerar los casos que destruyen esta afirmación insumiría muchas páginas, desde la devaluación de la moneda calculada por los funcionarios que se beneficiaron con el dólar futuro hasta los contratos con Shell del ministro de Energía; desde el aumento de los servicios para incrementar el ingreso de los amigotes hasta el decreto que habilita el blanqueo de los familiares, alterando la prohibición que disponía la ley aprobada en el Congreso; desde cuadriplicar las tarifas de los peajes para que la empresa presidencial Autopistas del Sol pueda venderse en una cifra proporcional hasta potenciar los parques eólicos después de invertir en ellos; desde el requisito de las cuentas off shore para ser funcionario hasta la intención de perdonar la deuda que Socma tiene con el Estado por el Correo Argentino. Si esto es ponerse límites, da miedo imaginar lo que harían si no se los pusieran.
Más cínico aún al expresar que quieren un Estado al servicio de la gente, moderno y facilitador de herramientas a los argentinos para mejorar sus vidas”, cuando están eliminando todas las áreas dedicadas a lograr eso. Él dice esto, pero considera al Estado como un obstáculo para los negocios privados, que ejecuta un ajuste que afecta a los que necesitan “mejorar sus vidas” para acrecentar las fortunas de los que disfrutan de vidas inmejorables.
Para concretar todo lo que promete debería hacer todo lo contrario de lo que está haciendo. Al contrario, proclamó que “lo que estamos haciendo puede funcionar, está funcionando”. ¿Puede funcionar o está funcionando? Hasta en sus frases más ensayadas se escabullen sus engaños. Hasta uno de los aliados, el ex diputado Ricardo Alfonsín, manifestó su desilusión. “Este es un gobierno del PRO –reconoció- que niega que ésta sea una coalición”. Además de considerar que la seguridad que quiere el oficialismo “no es democrática”, agregó que “el radicalismo debe explicar por qué acompañó decisiones que no son las mejores para el país”.
Por todo esto, el Ingeniero saludó al vacío y los cantitos traspasan la protección de los medios hegemónicos; porque la estafa electoral ya es evidente, siete de cada diez argentinos están decepcionados; porque hay una distancia enorme entre las metas anunciadas y las medidas que se toman, no hay crecimiento de ningún tipo. Si quieren inversiones, ellos deben dar el ejemplo, en lugar de tener sus fortunas en el extranjero; si quieren bajar la inflación, que dejen de aumentar los servicios y pongan sobre la mesa la tasa de ganancia de los productores de alimentos; si quieren el desarrollo, que dejen de alentar la timba y la concentración económica; si quieren mejorar nuestra vida, que suspendan las angurrias desmedidas de los que siempre ganan cuando todos pierden. Sólo así, lo que ahora es invisible será visto por todos.

El disfraz insuficiente

Quizás sean relajantes los rodillos limpia trenes e inviten a poner la espalda para comprobarlo. Tal vez sea tentadora la travesura y pued...