jueves, 22 de marzo de 2018

Estragos de la fiebre amarilla


En el Billiken de Macri, Rivadavia repatrió los restos de San Martín desde el más allá. En su código de ética, ¿qué problema hay con tener varias off shore? En su visión de la seguridad, un sospechoso debe ser fulminado por la espalda. Para él, los mapuches son invasores que molestan a los terratenientes foráneos, la equidad se logra desigualando y la Justicia se alcanza con jueces a dedo. En su perspectiva de la economía, el crecimiento se consigue con fugadores, especuladores y evasores. El empresidente está convencido de que las instituciones se consolidan pisoteándolas y la soberanía se defiende de rodillas. Su ira se desata cuando un K es liberado de la injusta prisión pero cuando un genocida recibe el beneficio del arresto domiciliario guarda un ominoso silencio. Su palabra es mentirosa desde cualquier ángulo y sus promesas tropiezan con las más oscuras intenciones. La ignorancia todo terreno brota de cada poro pero nadie le exige el título. A pesar de todo esto, muchos argentinos siguen confiando en él y hasta pueden votarlo en las próximas presidenciales.
La pluralidad de voces se termina cuando asoma alguna crítica. Medios que cierran y muchos periodistas que quedan sin trabajo porque se niegan a ser cómplices de esta pandilla de vándalos. No conforme con la protección de la prensa dominante, subsidia tropas de trolls que copan las redes para propalar falsedades y despellejar a los que intentan desmentirlas. Así, el presente es asfixiante y el futuro, tenebroso. Pero “lo peor ya pasó”, repite el Ingeniero a cada rato. Y, en la entrevista concedida a Mariana Fabbiani, se ufanó de su mayor logro: “hoy dependemos del mundo”. Y, en una muestra más de su incontenible cinismo, reconoció que “no podemos seguir endeudándonos como lo estamos haciendo”.
Cinco minutos de sus balbuceos bastan para indignar al más colonizado, pero las cacerolas están bien guardadas. Tan transparente es que parece una radiografía. Y muy caradura. Sin ponerse colorado, Macri sentenció que “el crecimiento del país depende de los empresarios y de los trabajadores”, como si no formara parte del primer grupo. En su explotadora concepción de la vida, exigió a los trabajadores que bajen “el ausentismo y se comprometan a trabajar mejor, a producir todos los días un poco mejor o en el mismo tiempo más unidades”. Sólo le faltó intimarlos a que se conviertan en esclavos. Y a pesar de todo esto, la repulsión a tanta infamia no ensordece al Gerente de La Rosada SA.
Un desastre en la incubadora
En el territorio amigable de la Quinta de Olivos y ante los entrevistadores militantes del Trece, el empresidente Macri malversó conceptos y hechos para justificar los estropicios realizados. Con calcetines de colores diferentes para simular preocupación por los niños con síndrome de Down, desplegó incoherencias con la seguridad de que no serían rebatidas. Como gran negador de las historias inconvenientes e ignorante de la Historia que hace falta, justificó las guaridas fiscales como si fuesen inevitables: “si el que entra (al Estado) tiene que andar explicando toda su radiografía de vida, qué es lo que hizo antes, con quién se asoció, con quién no, los tipos enloquecen”. Sólo alguien muy sucio puede sostener esto. Por eso el ministro de Finanzas, Luis Caputo necesita entrenarse tanto para su interpelación en el Congreso, porque sabe que su trayectoria off shore es indefendible. Como han puesto tanto énfasis en la búsqueda de inhallables bóvedas y bolsos –salvo los de López que huelen a operación- ahora les cuesta cada vez más explicar las cuentas y empresas fantasma que surgen de cada filtración. Lo que en otros es un delito –esconder fortunas mal habidas- en Ellos es tan habitual como tomar yogur por la mañana. Y si lo naturalizan de manera tan obscena es porque saben que hay un público cautivo que les perdona todo.
Hasta la inflación que Macri aseguraba bajar en dos minutos se ha convertido en un adoquín en el zapato. Tanto que tuvo que apelar a una nueva versión de la Pesada Herencia, la “inflación incubada”, producto del atraso tarifario de los servicios públicos. Y eso que Jorge Todesca –el timonel del INDEC- realiza ciclópeos esfuerzos para que los tarifazos no inflen demasiado el IPC. Si el experto Mauricio pontificaba antes del balotaje que la inflación era una muestra de la incapacidad para gobernar, ahora trata de atenuar su incapacidad con disfraces que sólo engañan a los que adoran engañarse.
No hace falta mucha experticia para descubrir que en cada aparición, el Gerente de La Rosada SA vomita una catarata de sandeces, pamplinas y patrañas. Tampoco hay que ser muy sagaz para asegurar que en la apertura del año legislativo Macri comenzó la campaña por la reelección. Si lo logra, es porque no tenemos remedio. Y el problema no está sólo en Macri, sino también en todos los que lo podrían suceder. El peligro no está en las variantes, sino en el producto: cualquier nombre que se escude en las promesas del Cambio y agite amenazantes globos amarillos porta en su ADN generadores de tragedias.
Quien piense que las cosas salen mal o que de este intestino surgirá un futuro venturoso, está tan aplazado en historia como el ex alcalde; quien crea en las buenas intenciones del Gran Equipo, que abandone los alucinógenos; quien esté tentado a votar por la continuidad de este saqueo con forma de gobierno con cualquiera de sus ejecutores, padece de incurables pulsiones suicidas. Si –como dicen- el hombre es el único animal capaz de chocar dos veces en la misma piedra, los argentinos insistimos hasta hacernos añicos.

2 comentarios:

  1. La verdad es que usted es un poquitín injusto con el virrey, pobrecito, a él no lo formaron con el Billiken sino son las herramientas de la madre patria, esa madre que es tío - tío sam - y con esa maravilla llamada Hollywood, seamos sinceros, ¿de veras cree que le podría interesar un tipo como rivadavia, traidorcito de segunda del cuarto mundo?, y menos si se murió o resucitó para repatriar los restos de un generalucho renegado del imperio vigente entonces?... a lo sumo podrían usar sus anécdotas pero....¿se imagina el costo en efectos especiales y exteriores en esa cordillera jodida? y sin ellos ayudando a "liberar" países?, no, imposible.
    El problema acá es que el virrey, tan ignorante como indiferente de la Historia del país, es acompañado por los formateados en ese mismo esquema y, en el fondo, les importa un rábano si San Martín está vivo, muerto, enterrado no importa dónde, les resbala, éso sí, están felices si una bosta como astiz queda suelto... un milico especialista en besar y secuestrar/asesinar mujeres y rendirse sin ninguna resistencia (claro, eran ingleses, una madre patria del corazón)... el modelito de patriota, como corresponde, nada de tercermundistas chúcaros y audaces.

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