sábado, 28 de agosto de 2021

Un video funcional

 

Los adoctrinadores todo terreno aprovechan unos minutos de clase grabados por un estudiante para atacar al oficialismo. La educación K en la mira de los que tratan de imponer el modelo de despojo de los amarillos.

 

En estos días, la indignación selectiva apuntó a una profesora que –más enfática de lo que debiera- denostó a Macri ante sus estudiantes. El adoctrinamiento y los malos modos fueron los tópicos que muchos utilizaron para condenar a Laura Radetich por un video que circuló por las redes. Los que hasta hace un par de semanas eran epidemiólogos de café, ahora se convirtieron en expertos pedagogos para pontificar sobre educación. El razonamiento metonímico –la parte por el todo- primó entre los comentaristas mediáticos: un momento alcanza para anular una vida; cinco minutos de un video son suficientes para sentenciar a todos los profesores; un episodio mancha a toda una fuerza política. La Grieta no permite matices.

“Una profesora no debe adoctrinar a sus alumnos”, vociferan los que memorizaron la historia mitrista sin chistar. “El aula no debe ser el lugar para hablar de política”, ordenan los que propalan las principales consignas del sistema hasta en los dibujitos. “Grita el que no tiene razón”, concluyen los que te meten a Javier Milei o Alfredo Casero hasta en la sopa.

El presidente sorprendió a todos los agoreros al decir que "a los alumnos hay que sembrarles dudas y no darle certezas, es formidable que la docente haya tenido el debate que tuvo con el alumno". El aula no es una cápsula aislada de la sociedad. Las mismas pasiones de afuera, se viven adentro. La angelical Jacinta Pichimahuida nos sorprendería con sus métodos de adoctrinamiento si la sustrajéramos del prístino recuerdo de sus distintas versiones. Los que hace unos años devoraron los minutos de clase de Merlí, ahora se muestran lapidarios con una profesora que trata de emularlo.

En realidad, el episodio que le arruinó la vida a Laura Radetich resulta funcional a una oposición que no sabe a qué oponerse. Los Pro, que redujeron el presupuesto educativo, que protestaron por las “universidades públicas por todos lados” y que se las negaron “a los pobres”, que incautaron las notebook, que clausuraron escuelas y no construyeron “mil jardines”  y que etiquetaron la escuela pública como un lugar donde se cae, ahora se indignan porque una profesora explota contra Macri ante los adolescentes. Los juntistas, que no cesan de predicar patrañas y crean slogans fantasiosos para engañar a sus seguidores, se ofuscan porque una docente intenta desmontar las chicanas de un adolecente adoctrinado por los miles de titulares amañados que desfilaron ante sus ojos.

Como docente, siempre busco deconstruir el sentido común, ese amasijo de consignas incoherentes que el poder dominante implanta en su público cautivo minuto a minuto de todas las formas posibles. Una labor extenuante que a veces rinde buenos frutos. Mostrar los datos falsos con que muchos fundamentan sus prejuicios es todo un desafío. Señalar la contradicción de un pobre que justifica la riqueza del que lo empobrece, reclama mucho esfuerzo. Convencer de que muchos tienen de menos porque unos pocos ostentan de más, insume demasiada energía. Pero es necesario, por más escraches en las redes que difundan. Esos que hoy levantan el dedo contra la profesora son los que silencian –y hasta justifican- que un apologista de la dictadura sea director de un Colegio.

¿Cómo reaccionar ante un estudiante indignado por la famosa foto del cumple y no por el endeudamiento de Macri? ¿O que se siente avergonzado por un presidente que no acata el aislamiento decretado por él y no porque el Infame Ingeniero apoyó con municiones el golpe de Estado en Bolivia? ¿Cómo no perder la compostura ante la impunidad con que Macri deambula por los canales desentendiéndose de los desastres ejecutados durante su gobierno? Y lo que es peor, todo a propósito.

El aula es un espacio que brinda herramientas para que un individuo se construya como ciudadano. Conocer, comprender, argumentar, pensar, contrastar son algunos de los verbos involucrados en el acto de educar. Pero, ante la constante manipulación del aparato comunicacional del Poder Fáctico, ante ese monstruo grande que pisa tan fuerte, ante ese adoctrinamiento malsano que deforma el entendimiento del público cautivo, el énfasis desencajado de la profesora parece ser el resultado de la desesperación. De la impotencia que, a veces, nos desborda al comprobar que las mentiras difundidas en sobrecitos de azúcar logran mayor eficacia que las verdades más fundamentadas.

miércoles, 25 de agosto de 2021

El mejor camino al cuarto oscuro

 

Para ser ciudadano hace falta asumir con responsabilidad el acto electoral. Saber lo que pasa y conocer al candidato es el primer paso para una buena elección. La democracia se construye todos los días y para eso hay que comprender cuáles son los problemas y evaluar las soluciones. Defender al patrón es la mejor forma de renunciar a la dignidad.

 

Como en toda campaña electoral, los ciudadanos estamos expectantes a las propuestas de los pre-candidatos para poder decidir nuestro voto. En muchos casos, los spots aportan poco y nada porque son pensados desde los más sofisticados cerebros publicitarios. Las entrevistas televisivas son, en realidad, poco consumidas y apenas trascienden algunos fragmentos que se difunden por las redes. A veces parece que la información pre-electoral sólo sirve para consolidar los núcleos duros y desorientar aún más a los desorientados. Si a esto sumamos que una parte de los electores decide su voto cinco minutos antes de entrar al cuarto oscuro en un irresponsable tatetí, el momento máximo de toda democracia termina vaciándose de contenido.

Como dicen por ahí, a río revuelto ganancia de pescadores, por eso nos encontramos con algunos personajes que lo que más saben hacer es confundir. Repartir chalecos anti-bala, revolucionar el conocimiento o incendiar el Banco Central son formas de revolver el entendimiento de los ciudadanos. Así pescan desprevenidos que consideran que la solución es ésa.

Además, están los que basan su campaña en verdaderas mentiras, como la de la cuarentena más larga del mundo, la falta de vacunas o vienen por la propiedad privada. Y si de mentiras se trata, nadie más emblemático que el ex presidente Macri que, como un mesías, desciende del Olimpo para bendecir a sus candidatos e iluminar al público con sus innumerables máximas. Después de haber explotado durante los cuatro años de su mandato el mote de la Pesada Herencia, ahora se muestra irritado con la difusión de sus malintencionados yerros. Él, que no cesó de exigir autocrítica a los kirchneristas, que reclamó que se hagan cargo de vaya a saber qué, que intima al presidente Fernández que se disculpe 100 mil veces por la fotito del cumple, no pide perdón por nada y habla como si su gobierno hubiese sido el mejor de la historia.

Y no sólo él, sino todos los que beben su bendita orina. En estos días, no les quedó más recurso que hablar del endeudamiento pero como sería perjudicial asumir que quemaron más de 80 mil millones de dólares que debemos pagar entre todos, dibujan comparaciones inverosímiles para convencer de su inocencia. En un exceso de cinismo, afirman que durante La Revolución de la Alegría el endeudamiento fue menor que en el gobierno de Cristina y en el actual de Alberto. En realidad, el segundo mandato de Cristina significó un endeudamiento anual de 700 millones de dólares y desde que asumió Alberto hubo una reducción de seis mil millones de dólares por el canje con los privados. En cambio, Macri tomó deuda a un ritmo de 23000 millones de dólares por año. No hay que ser un experto en matemáticas para notar la diferencia.

Además, hay otros indicadores que muestran la diferencia en algo más cercano que es el bolsillo. Durante 2003-2015, el salario real privado y registrado se incrementó en un 78 por ciento; de 2015 a 2019, cayó un 20 por ciento. ¿Quién dejó realmente la Pesada Herencia? La pandemia sumó deterioro en el poder adquisitivo del salario y más aún la angurria de los formadores de precios que hicieron de la canasta básica un lujo inaccesible. Y los que ganaron como nunca en estos meses alterados por el Covid están a la espera de cualquier aumento salarial para multiplicar los precios. No sea cosa que pierdan algún centavo de sus oscuras y monstruosas ganancias.

La reactivación está empezando. Por eso hay que aprovechar para discutir en serio el reparto de las ganancias que producimos entre todos. Los multimillonarios que lloran como si fueran pordioseros tendrán que mostrar sus libros a la sociedad con el porcentaje de la torta se llevan. Y los que evaden, especulan y contrabandean que, de una vez por todas queden afuera de nuestra vida económica. El crecimiento se produce de abajo hacia arriba y no a la inversa. Eso es lo que hay que proponer como discusión a cualquiera que pretenda sentarse en una banca. Lo demás viene solo.

sábado, 21 de agosto de 2021

Piedras, carpinchos y videos

 Los carpinchos afean el paisaje de los chetos, mientras los PRO disfrazados de juntistas no saben por qué protestar. Macri sigue alucinando sobre los inexistentes logros de su gobierno y el oficialismo hace lo imposible para seguir gobernando.

Nada más peligroso que una oposición desorientada. O peor, orientada sólo a entorpecer. El lunes pasado organizaron La Marcha de las Piedras para responsabilizar al gobierno nacional por los muertos de coronavirus. El oficialismo decidió recoger las piedras con los nombres de las víctimas para construir un memorial, pero dos diputados y dos pre-candidatos exigieron –vía justicia cómplice, por supuesto- su devolución. Nada les viene bien y responden con el gataflorismo al que nos tienen tan acostumbrados. Y como el episodio de la foto y los videos de cumpleaños ya se convirtió en historia, acusan a los carpinchos de incomodar a los acomodados de Nordelta. Por si esto fuera poco, Macri se metió en campaña, no tanto para aportar ideas sino para convencer a su núcleo duro de que es un incomprendido y un perseguido político.

La movida contra los carpinchos se convierte en una metáfora perfecta para ilustrar el resultado de la voracidad inmobiliaria y la búsqueda de exclusividad de un grupo de individuos. El avance sobre humedales y áreas protegidas más el desmonte destinado a la urbanización provoca que la fauna natural no encuentre lugar donde vivir. Lo más ridículo es que los invasores humanos se sienten invadidos por los habitantes autóctonos. Un puñado de privilegiados se cree autorizado para exterminar lo que le molesta: los excluidos de un sistema económico que urge revertir. Incendios, sequías y pérdida de especies naturales sólo para llenar las arcas de los angurrientos. La culpa, por supuesto, no la tienen los carpinchos sino los que piensan que todo está a su disposición. La fuerza del conquistador anula toda razón y avanza hasta la destrucción para imponerse ante cualquier resistencia, aunque sea la de los carpinchos.

Aunque Macri no hable de carpinchos, es un fiel exponente de esa minoría. Siempre dispuesto a falsear la realidad, a imponer una mirada caprichosa para sacar tajada, a despreciar a todo lo que se interponga en su camino. Ahora que lo aceptaron en la campaña, se acomoda en las sillas mediáticas más amigables para desplegar su inconsistencia sin pudor. Muy suelto de cuerpo afirma que en su gobierno ningún periodista ni juez se sintió presionado, aunque sabemos que ocurrió todo lo contrario. Y en el colmo de la impudicia declamó que “la educación mejoraba, el narcotráfico se terminó en los barrios y había obras por todos lados”. Patrañas para ser creídas sólo por los consumidores de patrañas. Como esa de que el Gobierno, con la excusa de la pandemia, cercena “nuestras libertades y nos encierra en una cuarentena eterna”. De hablar en serio, nada. Ni él ni sus partidarios.

Mientras tanto, las encuestas muestran que los amarillos tienen imagen negativa hasta en sus feudos. El Frente de Todos empieza a sacar ventaja en muchos distritos. Los números empiezan a mostrarse más auspiciosos. Según un informe de la UIA, la industria subió en junio casi un 25 por ciento respecto a junio del año pasado y un 12,8 comparado con el mismo mes de 2019. A eso se suma que la actividad económica creció un 2,5 por ciento desde el mes anterior, debido al abandono de las restricciones. Las inversiones extranjeras mostraron un crecimiento del 138 por ciento en el primer trimestre de este año respecto al año pasado. Cifras positivas que aún no se reflejan en el poder adquisitivo del salario que no alcanza siquiera a cubrir la canasta de alimentos.

Pero de estas cosas no hablan los juntistas porque la experiencia de su gobierno dejó saldos muy negativos, a pesar de las fábulas que recita el Infame Ingeniero. Ellos sólo se preocupan por agitar los fantasmas del autoritarismo inexistente y tienen un único objetivo: desterrar de la política argentina a los K, que son tan indeseables como los carpinchos en los paquetes jardines de Nordelta.

miércoles, 18 de agosto de 2021

La ira como brújula

 

Una foto es todo lo que tienen: una cáscara para esconderse y denostar a un gobierno que tiene buenas intenciones. Los medios hablan del cumpleaños en cuarentena, que ya había terminado. Una mentira más del Poder Real.

La oposición es una paradoja ambulante. Sin tener en claro qué proponer para encantar a sus votantes, apelan a cualquier cosa. En un spot de campaña de Diego Santilli, incluyen la imagen de Diego Maradona, cuya adhesión al kirchnerismo era inconfundible y sus críticas al gobierno de Macri tuvieron mucha repercusión. Esto, además de contradictorio y confuso, es demagógico a gran escala. Irrespetuoso, también, con el recuerdo del astro del fútbol y su familia. Pero para los amarillos en campaña vale todo, como organizar la Marcha de las Piedras, una forma lapidaria que encontraron los anti cuarentena, anti barbijos, anti vacunas y anti todo para endosar al Presidente Fernández las muertes por coronavirus. Y esto es sólo el comienzo, porque la indignación –esa ira irracional que confunden con crítica- es el tono que imprimen a su campaña sin ideas.

Y por si esto fuera poco, volvió el Buen Mauricio, como un inoportuno salvavidas de plomo para los precandidatos. Con su indisimulable cinismo y en una comodísima charla de café con Joaquín Morales Solá con formato de entrevista televisiva, sentenció que “esa foto nos da la sensación de que tocamos fondo”. No con las tropelías de su gobierno, sino con una foto de cumple. Mientras más insistan con su gravedad, menos incidirá en el votante. Más aún con las tonterías que proponen, como el juicio político o la declaración de inconstitucionalidad de todos los decretos firmados por Alberto el año pasado.

Enceguecido con su impunidad, el Infame Ingeniero se lanzó a dar cátedra y como siempre, vomitó sandeces, como afirmar que “el FMI es el grupo de países importantes del mundo que ayuda a otros países y por eso presta a una tasa más baja que cualquier Banco". Y para reflotar la idea de la integración al mundo, afirmó sin rubor que "estábamos con los países que tienen tecnología que nos querían ayudar y los que tienen las vacunas buenas que este gobierno no quiso comprar”. Y ya en el colmo de la explotación de la complicidad de su entrevistado y la desinformación del público, declaró que el Fondo no vino a hacer un negocio, nos prestó plata para ayudarnos a pagar la deuda que estaba venciendo y que ya no nos querían renovar los bancos, por el miedo a que volviese el kirchnerismo", algo que en ese entonces no podía predecirse.

La prepotencia del poder mediático ya instaló un contexto a la foto y resulta muy difícil cualquier explicación o atenuante. Cuanto mucho, podemos acordar que fue un error, aunque el 14 de julio del año pasado no estábamos en cuarentena. A pesar de esto, Alberto ya pidió disculpas, algo que no ha hecho Macri ni ninguno de sus funcionarios por lo dañino de su gobierno. "Nunca me van a tener que escuchar pedir disculpas porque me arrodillé ante el Fondo Monetario Internacional y endeudé a generaciones de argentinos, como otros hicieron", aclaró Fernández.  "No me van a escuchar pedir disculpas por haber cerrado los ministerios de Educación, Salud y Trabajo, ni por hacer un negocio con los parques eólicos, ni por haber creado una mesa judicial que persigue y hostiga a los opositores", agregó con más énfasis.

Al día siguiente, Cristina fue más enérgica y certera: "hoy me vienen a hablar de la República los que conformaron mesas judiciales con algunos de los integrantes hoy prófugos”. Y no sólo pretenden dar lecciones de republicanismo, sino también de moral. Hay que estar muy desorientado para tomarlos como ejemplo, salvo para el que quiera liderar una banda de filibusteros. "Alberto yo te pido, no te enojes ni te pongas nervioso –continuó la vicepresidenta- porque cuando uno es Presidente o Presidenta en nombre de una fuerza nacional los errores, las fallas, las equivocaciones, las transgresiones de normas que uno puede tener se magnifican en el caso de los gobiernos populares, y se exacerban para irritar, para indignar".

La foto les sirve a Ellos, a los juntistas y sus apologistas mediáticos porque así pueden tapar lo que son, lo que piensan y lo que quieren volver a hacer. El pensamiento metonímico que les permite repudiar el todo tomando sólo una parte. Así lograron conquistar la presidencia en 2015. Ellos no pidieron disculpas porque no cometieron errores: ganaron para hacer lo que hicieron. El que no entienda esto seguirá envenenado con cualquier foto que enturbie su pensamiento.

sábado, 14 de agosto de 2021

La excusa de los agoreros

 

Un irresponsable festejo que puede costar muy caro. La indignación sobreactuada de los que estaban esperando algo así. De este pequeño cimbronazo se sale con pasos gigantescos. 

Ya sabemos lo de la reunión de cumpleaños en Olivos. No hace falta aclarar nada, porque oscurece. Y además de juntarse mientras muchos respetábamos el protocolo, sacaron fotos para demostrar que Dylan fue el único que guardó la distancia social. Una operación servida en bandeja para los medios hegemónicos y los exponentes de la oposición que ahora encuentran una buena excusa para ordenar la campaña. ¿Fuego amigo o torpeza propia?  Lo llamativo es que la imagen se haya filtrado ahora, un año y pico después y a poco menos de un mes para las primarias. Justo después de que Alberto manifestó su intención de convertir Internet en un servicio público. La potencia mediática de las propaladoras de estiércol va sacar mucho jugo de esto. Los comentaristas rentados mostrarán indignación desde sus tapas, pantallas y parlantes; tratarán hacer de esto un escándalo institucional para posicionar a los juntistas, que antes eran cambiemitas pero en el fondo son siempre PRO. Y en definitiva, han hecho cosas mucho peores durante el des-gobierno de Macri y desde que se desató la pandemia.

Por supuesto que enoja esto. Pero a los que nos sumamos al cuidado de la salud colectiva, no a los que hicieron lo imposible para que se multipliquen los contagios o las muertes. Esto puede ser escandaloso para nosotros, que confiamos en lo de "volver mejores", no para los que encubrieron hasta el asco las tropelías de Macri y su pandilla. Y aún tratan de proteger a un tipo que gobernó el país para facilitar sus negocios y los de sus amigotes, que alentó la fuga de divisas y la especulación financiera, con un saldo de más de 100 mil millones de dólares de deuda; estos medios dominantes encubren a los que provocaron la desaparición y muerte de Santiago Maldonado y asesinaron por la espalda a Rafael Nahuel, los que se burlaron de las víctimas del ARA San Juan y hasta espiaron a sus familiares, los que presionaban a jueces y fiscales para perseguir a los K, los que desmantelaron la Ley de Servicios de Comunicación audiovisual para que la concentración mediática sea aún mayor, los que eliminaron los controles de exportación para hacer del contrabando una práctica cotidiana,  los que aportaron armamento a un gobierno de facto para reprimir al pueblo boliviano. Estos son los que se indignan por una foto, los que degradaron la salud, los que quitaron medicamentos a los jubilados, los que no inauguraron un solo hospital, sino todo lo contrario, los que multiplicaron la pobreza, devaluaron la moneda y provocaron más inflación.  

Y todo esto y mucho más ocurrió durante el gobierno de Macri con La Revolución de la Alegría, la Lluvia de Inversiones, los Brotes Verdes, el Segundo Semestre y el pasaron cosas. Los que prometieron desarrollo provocaron el mayor industricidio de la historia. Ahora piensan hacer campaña a partir de una foto que muestra al presidente incumpliendo sus directivas. Está bien que nos enojemos y hasta resulta necesario. Pero nosotros, no Ellos -los amarillos y sus apologistas- que minimizaron la peligrosidad del virus, militaron contra las restricciones, promovieron marchas por la libertad, aplaudieron la quema de barbijos, denostaron las vacunas, incrustaron la idea de la "cuarentena más larga del mundo", mostraron a los irresponsables varados como víctimas del exilio, entrevistaron a cualquier ignorante como experto en infectología. Y lo peor que hicieron fue acusar de genocidio al gobierno por el número de muertos, cuando Ellos hicieron de todo para que las víctimas aumentaran.

La fiestita fue una irresponsabilidad, no sólo por incumplir con las restricciones vigentes sino también por poner en riesgo todo lo bueno que ha hecho el gobierno de Les Fernández. Desde el manejo de la pandemia y el plan de vacunación hasta las medidas para contener las consecuencias económicas de las restricciones y el desmadre amarillo. Justo ahora que en muchos aspectos estamos mejor que en 2019 aparece esta inadecuada foto. Y no es por la foto en sí, sino por la manera en que van a explotarla los que quieren volver a explotar el país. Algunos todavía sostienen que una imagen vale más que mil palabras pero hay palabras que pueden desmontar miles de fotos. Y eso es lo que hay que hacer de ahora en adelante: contrarrestar los ataques destituyentes de esta derecha destructiva con palabras convertidas en hechos, porque eso es lo que necesitamos, se enoje quien se enoje.

miércoles, 11 de agosto de 2021

Bienvenidos al tren

 

Mientras los juntistas vociferan como si estuviéramos en el subsuelo, los funcionarios del Frente de Todos generan soluciones todos los días. Los que rompieron todo ahora dan consejos para la reconstrucción, pero desde la Casa Rosada hay mucha gente que está acostumbrada a edificar sobre las ruinas.  

 Entre la lucha contra la pandemia y las pantomimas de la oposición, nos olvidamos de echar una mirada al país que se está construyendo, que no es poco. El horizonte a la vista necesita considerar dos puntos de partida: la amenaza del Covid que comenzó en marzo del año pasado y los estragos producidos por el macrismo en su funesto gobierno. El primero, afectó al mundo entero y lo sigue haciendo; el segundo, si bien no es un invento puramente argentino, es el conocido modelo neoliberal que se aplicó en su versión más astrosa, cínica y hasta maligna. Quien aún considere que los cambiemitas cometieron muchos errores en su paso por La Rosada, tendrá que revisar los papeles porque gran parte de lo que hicieron fue adrede para desmantelar un proyecto de desarrollo con inclusión e implantar un plan de negocios, despojo y exclusión sin límites.

Los argumentos que apuntalan esta afirmación son muchos, pero no nos detendremos en ellos salvo para contrastar con lo que ahora está haciendo el gobierno de Les Fernández. Este recorrido no será triunfalista, pero sí alentador para desterrar el pesimismo con el que arremeten los medios hegemónicos agoreros. Entre las malas, el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones tendrá que trepar muchos escalones para recuperarse, pero el impulso, ya lo sabemos, no será dado por ninguno de los exponentes de la derecha. Por el contrario, lo que hicieron y lo que prometen acrecienta aún más la desigualdad. Aunque ahora prediquen lo contrario, no veían la hora de incrustar una reforma laboral en beneficio de la economía concentrada. Por más que simulen preocupación por los jubilados, no hay que olvidar que los amarillos eliminaron los medicamentos gratuitos, reemplazaron la jubilación con moratoria por la PUAM, desigualaron más con el verso de la Reparación Histórica y cambiaron la fórmula de actualización para achatar los haberes. En lugar de pedir disculpas, aparecen como candidatos para engañar otra vez a sus desmemoriados votantes.

Aunque están muy atrasadas, las jubilaciones se incrementarán 3 puntos más de lo que hubieran aumentado con la fórmula de Macri. Y los salarios, que a veces empatan con la inflación, por lo menos se discuten en paritarias, suspendidas durante el Macrismo. La intención es diferente, por si no queda claro: los cambiemitas en todas sus variantes, defienden el modelo del derrame, que es más succionador que derramador y cuando gestionan inversiones, sólo piensan en la especulación financiera. Los anuncios de obras eran sólo eso. Cuando asumió la nueva gestión, en el ministerio de Obras Públicas había 270 obras vigentes, el 70 por ciento de las cuales estaba paralizada. En cambio, en un hecho sin precedentes, Alberto inauguró de manera simultánea cien obras de verdad en municipios existentes. Y esto forma parte de un plan integral con 1819 obras en ejecución en las 23 provincias y la CABA. "No son puestas en escena –aclaró el ministro Gabriel Katopodis- son obras en cada rincón del país gracias a una decisión del presidente de que sean la obra pública y la industria nacional las palancas para poner de pie al país".

Además, el Fondo de Garantías de Sustentabilidad de la ANSES –clave en momentos críticos- efectuó una considerable inversión en proyectos productivos en el último mes que generará cerca de 10000 puestos de trabajo. ¡Qué diferencia con Macri, que dilapidó cerca de 30000 millones de dólares, un 50 por ciento! Por supuesto, para repartir entre sus amigotes y no como hace el gobierno del Frente de Todos, que reparte entre los que menos tienen. Eso es lo que más molesta a los ahora juntistas. El ahora 12, 18 y 30 los hace rabiar, como confesó en 2016 Javier González Fraga, con esto hacen “creer que con sus sueldos medios pueden comprar plasma, celulares y viajar al exterior”. La creencia se hace realidad cuando un nuevo objeto cruza la puerta de casa, habría que explicarle al que le otorgó préstamos irregulares a Vicentín desde su trono en el Banco Nación.

Y para hacer enojar más a los desigualadores, el Presidente lanza el plan Argentina Programa, una capacitación para jóvenes que no sólo incluye cursos de informática sino también un subsidio para la adquisición del equipamiento necesario. En ese acto, Fernández destacó que “es impensable vivir en un mundo donde la conectividad no llegue a todos. Se enojan porque digo que internet es un servicio público... ¡que se enojen! Porque vamos a hacer de internet un servicio público para que llegue a todos los argentinos y las argentinas y que no nos estafen ni nos roben con las tarifas”. Claro que se enojan los que se creen dueños de Todo, esos mismos que se esconden bajo las faldas de la Justicia para no pagar el Aporte Extraordinario de las Grandes Fortunas.

Argentina no está paralizada como algunos piensan. El Covid nos agarró mal parados, nada más. En esta campaña que se inicia, no hay promesas, sino un proyecto en marcha, no hay anuncios adornados con marketing, sino decisiones que sostienen a una sociedad azotada. Falta, por supuesto, pero sólo por este camino vamos a acercarnos a un país más igualitario porque por el otro, vamos seguro a un nuevo abismo.

sábado, 7 de agosto de 2021

Las fábulas mediáticas y sus objetivos

 

El Poder real está preocupado por el resultado de las elecciones y por eso sus voceros discursivos ya no saben qué inventar. Los ilícitos encuentros de Macri en Olivos y en La Casa Rosada no pueden taparse con una mentira tan inverosímil como las orgías de Alberto. Lo que queda oculto para muchos conciudadanos son los logros de un gobierno que hace todo lo posible para que estemos mejor.

Como el verso de “se robaron todas las vacunas” queda desmontado con las casi 26 millones de personas inoculadas con una dosis y más de ocho millones con las dos, los odiadores se aferran a la nueva patraña del “escándalo sexual” en Olivos. Del Vacunatorio VIP pasaron al Prostíbulo presidencial con un par de titulares y ya el público cautivo babea de rabia en las redes por hechos que no ocurrieron. Pero de los oscuros encuentros que sí se produjeron tanto en Olivos como en La Rosada durante el des-gobierno macrista no dicen ni una palabra. Claro, de estos últimos hay pruebas y nefastas consecuencias. Como lo del “Vacunatorio VIP” fue descartado como delito por la Justicia y lo otro es una fábula que ni Ellos creen, lo vociferan a los cuatro vientos para que se grabe a fuego en el vapuleado entendimiento de los desprevenidos.

Para reforzar los prejuicios, Clarín inventó un negociado con un empresario taiwanés con relativo éxito entre sus fanáticos. "Nunca existió una reunión con el empresario Chien Chia Hong" afirmó el presidente Alberto Fernández y “si ganó [los concursos] ilegítimamente, que me den el nombre del funcionario que lo benefició y lo echo inmediatamente”. Por supuesto, este medio y sus satélites nada dijeron de los negociados reales que Macri concretó con sus amigotes, hasta en su propio beneficio. Si no los podían silenciar, buscaban la manera de justificarlos. Ahora amplifican una mentira para dejar en segundo plano las disputas internas de los juntistas. Hasta sonríen complacidos con la teatralización que María Eugenia Vidal hace de la canción de Facundo Cabral “no soy de aquí ni soy de allá”. Como es de todos lados, recuerda anécdotas de sus innumerables infancias vividas en todas las latitudes.

La campaña arrancó tan mal para los opositores, que los periodistas de los medios hegemónicos abandonan su papel de apologistas para convertirse en asesores de los pre-candidatos amarillos y afines. Y más ahora, que la Justicia uruguaya rechazó por innecesario el absurdo pedido de asilo político de Fabián Rodríguez Simón y la proximidad de la indagatoria promete convertir La Revolución de la Alegría en un Desfile de Magistrados que hicieron realidad la persecución judicial. Entonces sí hubo visitas ilícitas en la Quinta Presidencial con jueces y fiscales que no iban sólo a practicar deportes con el Infame Ingeniero, sino a armar causas infundadas para aniquilar al kirchnerismo. Y los teléfonos de Rodríguez Simón y Darío Nieto –el secretario de Macri- guardan una agenda cargada de operaciones judiciales y presiones a los jueces. Y por si esto fuera poco, el caso del contrabando de armamento para apoyar el golpe de Estado en Bolivia no sólo involucra a muchos de los funcionarios cambiemitas y al propio presidente, sino también a los representantes consulares de EEUU. ¿Cómo no van a querer tapar estos explosivos escándalos verdaderos con sainetes salidos de las mentes más perversas?

Pero lo que más quieren ocultar son los logros del gobierno de Fernández que, aunque no se noten tanto, son dignos de enumeración. En primer lugar, está considerado por la OMS entre los países que mejor han manejado la pandemia, los que más vacunas han conseguido y los que más avanzado tienen el plan de inmunización. También, triste y paradójicamente, el que acumula más muertos, aunque ya suponemos por qué ha ocurrido esto. En segundo lugar, el que menos puestos de trabajo formales ha perdido durante este año y pico en comparación con nuestros vecinos. La contracción laboral desde el inicio de la pandemia fue del 17 por ciento en Chile, el 14 Brasil y apenas el 3 por ciento en Argentina. En tercer lugar, la lluvia de inversiones que no se produjo con Macri, sí se concreta con Alberto, con fuertes inversiones en la economía real –no la financiera- cercana a los 34 mil millones de dólares. Por último, la reactivación se evidencia en el crecimiento de la construcción en un 20 por ciento en comparación con el índice pre pandemia y de la industria en casi el 5 por ciento respecto a 2019.

Claro, lo que falta es lo más difícil. Crecer después de Macri no es un desafío, pero distribuir mejor es más arduo. Recuperar el poder adquisitivo del salario no implica tanto perseguir a la inflación como racionalizar los precios. Esa es una batalla decisiva y hay que afrontarla con coraje, se enoje quien se enoje, porque no hay nada más triste que un país tan rico como el nuestro distribuya con tanta injusticia sus propias riquezas.

jueves, 5 de agosto de 2021

Juntos para la maldad

 

La oposición apela a cualquier cosa pasa seguir en carrera y alimentar los prejuicios de sus odiadores votantes. Con cada operación, se muestran como son y demuestran lo que no son. Nada de propuestas y mucho desprecio a pedido de un público cada vez más reducido.  

Los dicterios de los diputados Mauro Wolf y Fernando Iglesias contra Florencia Peña muestran lo que aportan los PRO para la vida política argentina. Este penoso episodio es mucho más que una treta de distracción o una forma de marcar agenda. Incluso, va más allá de la violencia de género que, sin dudas, ejercieron verbalmente estos personajes. En esta escena se concentra todo lo que son los juntistas. Y aquí entran casi todos, porque apenas fueron un par los que cuestionaron los dichos de estos despectivos tipejos. Eso sí, aunque son bestiales hay que reconocerles cierta habilidad. Si nos centramos en discutir el tema en sí, estamos dejando de lado asuntos mucho más cruciales para entrar en su oscuro juego. Si lo dejamos pasar, pueden decir y hacer cosas peores con el riesgo de contagiar a un puñado de odiadores. Si se los castiga –como muchos están exigiendo- les servimos en bandeja la posibilidad de victimizarse y conquistar unos porotos más del público cautivo. Por eso la anti-política es tan nociva para la vida democrática: porque permite a sus practicantes ocultar sus propuestas y patear el tablero en su propio beneficio.

Todo lo que recitan es para esconder lo que piensan hacer desde sus bancas. De ahí que todos voceen generalidades sobre la Libertad, la República, la Justicia. La pre-candidata rosarina Carolina Losada lo exhibe claramente en su afiche: “si Cristina queda atrás, ganamos todos”. ¿Qué significa que Cristina quede atrás? ¿Atrás de qué? ¿Quiénes son ‘todos’? Ese ‘todos’, por supuesto, no abarca a todos los argentinos, sino al puñado que siempre gana, aunque Cristina esté adelante. Cuando nombran a Cristina no están diciendo nada concreto: simplemente están explotando la demonización que han construido desde La Rebelión de los Estancieros. Cuando Martín Tetaz escupe en el partido de enfrente hay un Führer que dice quién va y quién no, sabe que está afirmando una tontería y su entrevistador también lo sabe. Cuando denuestan a Cristina apuntan más allá de la persona: disparan a un proyecto de país más inclusivo, más distributivo, más justo.

Cristina –para Ellos- es un emblema del populismo que desprecian y no pueden desterrar con argumentos. Tampoco con hechos, después del latrocinio de la Revolución de la Alegría. Y menos aún con promesas, porque las han incumplido todas. Cristina es un disparador del odio que se expresa en los adjetivos, las comparaciones, las acusaciones, las falacias. Un odio desmedido que no les produce otra cosa que impotencia porque, con todos los medios hegemónicos a favor para justificar sus sandeces, un grupete de jueces y fiscales que cajonean sus trapisondas y un puñado de especuladores y estafadores que sacuden la Economía a su favor, no pueden desterrarla, no logran borrarla del amor colectivo. Y así frustrados se convierten en monstruos que vociferan barbaridades. Capaces de trocar las restricciones sanitarias en una estadía en la base yanqui de Guantánamo, las vacunas en veneno y una reunión de actores en Olivos en una truculenta orgía.

Aunque intenten equipararlo, la visita de jueces y fiscales a Macri para diseñar el plan de persecución judicial es de una gravedad institucional sin atenuantes y no porque hayan tenido sexo con el entonces presidente. Que un grupo de actores y productores se reúnan con Alberto para encontrar soluciones para el sector no puede transformarse en escándalo, salvo con la putrefacta inventiva de los amarillos, que arrojan estiércol porque no tienen nada mejor que aportar. Y hasta la más angelical de todas, María Eugenia Vidal está sumergida en el mismo lodo. La ex gobernadora aseguró estar orgullosa de toda la lista que me acompaña. Con errores, con aciertos, compartimos los mismos valores”, aunque sean negar la soberanía en Malvinas, cuestionar el número de desaparecidos o denunciar “escándalo sexual” donde saben que no lo hubo. Así son todos los juntistas y para que no queden dudas, se equivocan mucho porque comparten los mismos valores.

lunes, 2 de agosto de 2021

Por los caminos de Santiago

 

Difícil elegir qué es lo peor del macrismo: su desaforado engendro económico, su incontenible pulsión angurrienta, su desprecio a lo popular, su impronta anti-democrática, su impunidad que parece eterna. O quizá el macrismo sea lo peor en todo, hasta los sarcasmos que no cesan de esputar y la insistencia de permanecer para seguir haciendo daño.

El día de la Pachamama, mientras tomábamos la recetada caña con ruda, muchos recordamos el cuarto aniversario de la desaparición de Santiago Maldonado. En aquellos días, los medios apologistas del macrismo trataron de minimizar el drama y, como siempre, despistar la opinión pública hasta el ridículo. “Hay un barrio de Gualeguaychú donde todos se parecen a Santiago”, vomitaba la impunidad de Clarín bajo la volanta “La desaparición del artesano”. Una vergüenza periodística que hizo escuela y contagió a comunicadores, exponentes de la derecha y hasta una buena porción del público cautivo. En aquellos tiempos, Santiago estaba en todas partes, menos en el lugar donde lo buscaron tantas veces: a orillas del río Chubut, donde lo instalaron 78 días después para sentenciar que “se ahogó solo”. Ahora, la infame Patricia Bullrich trepa a una tranquera y muy burlona celebra que “la verdad triunfó sobre el relato kirchnerista”. Una provocación más de este personaje que se cree más allá de la Justicia, que sabe que cualquier estupidez que diga será validada por un Poder comunicacional más vociferador que veraz, que cree que ni en sus peores pesadillas se verá revolcada por el barro que merece.

Pero aún no está todo dicho. Nada está dicho, aunque desde la derecha más rancia digan lo contrario. “Por suerte, se supo la verdad”, suspira la ex funcionaria y actual petardista. O petardista desde siempre, que supo concluir que Nisman, en la soledad de su baño fue asesinado y Santiago, rodeado de gendarmes, murió solo. Paradojas de los siervos del Poder Real. Bullrich se abraza a una verdad construida a martillazos. No le importa que el secretario privado de Macri, Darío Nieto haya anotado en su celular que el nuevo juez Gustavo Lleral “era propio” y que recibiría la visita del operador judicial PRO Juan Bautista Mahiques. Esa verdad tampoco incluye la salvedad de que las órdenes de Gendarmería eran desalojar la ruta y no invadir el Pu Lof de Cushamen y disparar sin límites a los aterrados mapuches. Ni la presencia de Pablo Noceti, segundo del ministerio de Seguridad, en el operativo. Ni que jamás le tomaron testimonio al payador chileno Nicasio Luna, el último que vio con vida a Santiago mientras cruzaba el río bajo las balas de los uniformados. Tampoco declararon los gendarmes que participaron de la invasión ilegal, porque el sistema de impunidad amarillo no lo permite.

El juez Gustavo Lleral no ha investigado nada; sólo ha puesto las versiones del oficialismo de entonces para salvar a todos los que ocasionaron la muerte de Santiago. Una desaparición seguida de muerte, aunque los jueces macristas Mariano Borinsky –visita habitual de Olivos- y Javier Carbajo lo nieguen. El actual ministerio de Seguridad, a cargo de Sabina Frederic, presentó una denuncia en Comodoro Py por el operativo atroz de Gendarmería, después de realizar una investigación interna. Pero nada avanza: el relato amarillo sigue siendo avalado por la Corte Suprema de Justicia que tiene congelada la continuidad de la investigación. La causa está frenada y por eso los nefastos juntistas festejan. Ellos congelan todo para seguir gozando de la impunidad por todas sus tropelías. Mientras tanto, Santiago sigue doliendo en el corazón de muchos argentinos convencidos de la injusticia que provocó su muerte.

Una humillante bandera blanca

  El abuso de los precios no se soluciona con consenso. Como dicen por ahí, las leyes están para volverse efectivas y los actores principale...