miércoles, 30 de octubre de 2013

Un buen final con facha de principio



El Fallo Supremo y una vuelta de página
En virtud de la ansiedad de algunos que quieren estropearnos el futuro a partir de 2015, el autor de estos apuntes se compromete a descartar de su vocabulario cotidiano la expresión “más allá”, porque suena a “Massa Ya”. Un pequeño aporte para las generaciones futuras. No será el único. Otro puede ser aclarar algunas cuestiones para desarticular las operaciones que tratan de propalar la idea de catástrofe. Desde el mismo domingo enloquecieron con la insistencia en la derrota del kirchnerismo, comparando los números obtenidos en las legislativas con el histórico 54 por ciento de 2011. Claro, desde ese punto de vista, parece haber perdido casi veinte puntos. Pero es hacer trampas. Legislativas y ejecutivas son diferentes y dependen más de liderazgos distritales que nacionales. Lo que cuenta será la nueva conformación del Congreso y el oficialismo nacional ha salido beneficiado. No tanto como merece, pero beneficiado al fin. Quien salió perjudicado es el macrismo, que perdió la mayoría en la Legislatura Porteña. Sin embargo, no hablan de derrota sino que festejan con globos y el líder amarillo amenaza con ser presidente con apenas un 9 por ciento de voluntades del padrón nacional. Pero claro, los medios hegemónicos no tienen límites a la hora de tergiversar, manipular, mentir. Con el fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre la constitucionalidad de la LSCA, lo seguirán haciendo, pero desde menos propaladoras.
Ahora sí hay motivos para celebrar. Como los números del domingo no dieron para el jolgorio, esta novedad inocula mucho optimismo. Después de cuatro años, los Supremos decidieron legitimar esa ley tan pisoteada en la víspera del 30° aniversario de la recuperación de la Democracia. Aunque no todos lo merezcan, debemos estar de su lado, porque los mordiscones de la corporación mediática y de los laderos políticos serán letales. Los acusarán de cualquier cosa. Salvo a Carlos Fayt, que ha demostrado un servilismo supremo. Paradoja: alguien que permanece en el cargo contra lo que dicta la Constitución pretende dictaminar la constitucionalidad de una norma surgida del debate democrático. Un personaje así ya debería estar presentado su renuncia. O nosotros exigirla.
Contra todos los rumores que habían circulado, el fallo no presenta medias tintas: la ley 26522 es constitucional en todos sus artículos y debe aplicarse sin restricciones ni dilaciones. Para que quede claro: no hay milagro que exima al Monopolio de reducir su tamaño. Salvo que apelen a sus artimañas carroñeras como rumores de devaluación, denuncias infundadas sobre funcionarios públicos, vaticinios de catástrofes increíbles para forzar una crisis institucional. O que inviten a los Marines. Pero los que perdieron legitimidad son ellos, los que contaminan el aire con su hedor destituyente. A partir de ahora pueden ser considerados ilegales con todas las letras y quienes salgan a defenderlos serán cómplices. El Poder Fáctico perderá su Secretaría de Prensa, desde donde se pergeña la construcción de un sentido común embrutecedor. Por eso lo que se viene será apasionante.
Debilitadas las usinas del desánimo, este proyecto que estamos transitando podrá avanzar para desatar los nudos que entorpecen nuestro andar. En el horizonte se asoma una progresiva reforma impositiva, un control de precios que condene la especulación, la desarticulación de las hegemonías en la producción de alimentos y muchas otras cosas más. El optimismo de estas líneas sólo tiene en cuenta la disminución del poder de daño de los medios del Grupo. Pero queda otro poder de daño desplegado por los jueces que sólo buscan proteger a las corporaciones. Tal vez, el fallo de los Supremos pueda interpretarse como una señal en ese sentido, como un pulgar hacia el suelo que las condene a cumplir con las normas democráticas. Entre democracia o corpocracia, parecen haber optado por la primera.
Por la proximidad de los comicios, resulta tentador especular sobre la incidencia de los resultados en la decisión de la Corte. Claro que es torpe suponer que las cuatrocientas páginas que ocupa el fallo fue elaborado en sólo 48 horas. Seguramente no se hayan conmovido por los números, sino por la resistencia del kirchnerismo ante los constantes embates de los medios carroñeros. Si cuatro años de deslegitimación no pudieron desterrarlo, será porque es el único proyecto en mucho tiempo que promete la construcción del país que nos merecemos, que necesitamos.
El fallo ha sido muy claro respecto a que la ley no vulnera la libertad de expresión, sino todo lo contrario, porque abre el abanico para que aparezcan nuevos actores. Por más que digan lo que digan con las manipulaciones mediáticas y políticas. Los más desesperados son aquellos que logran adhesión de la ciudadanía más por su permanencia en las pantallas que por su asistencia a los cargos para los que fueron elegidos. La diputada Elisa Carrió parece la más alterada porque advierte que deberá mudar su banca en los estudios televisivos al Congreso. También, como siempre, revolea denuncias de pactos espurios que ya han sido desechados por la Justicia. Desde el PRO, ponen el acento en la capacidad de Sabbattella, sólo porque no saben qué decir. Aunque resulte exagerado, tienen miedo porque en breve deberán trabajar en serio si quieren permanecer en la carrera política.
El primer paso de todos los que faltan
Pero nada será fácil. Lo que se viene es arduo y penoso. Las operaciones informativas recrudecerán hasta enloquecernos; esgrimirán todas sus argucias para quebrantar nuestra paciencia; provocarán hasta el asco nuestra reacción. Ahora hay que estar más atentos que nunca porque las fieras heridas suelen dar dentelladas peligrosas. Una parte del público ya está acostumbrada a desconfiar de todo lo que se dice y publica en estos medios. Esta convicción debe crecer hacia algunos sectores más. Todos debemos fiscalizar cada información para desarticular las tergiversaciones; convencer a los desconfiados con la idea de que no estamos tan mal como muestran todos los días, sino todo lo contrario; difundir la idea de que ellos no quieren nuestro bienestar, sino satisfacer sus angurrias. Y, sobre todo, explicar una y otra vez que no son independientes, sino intensamente interesados por volver a gobernar los destinos del país.
Toda una batalla, la que se viene. Un cambio de paradigma en la construcción del imaginario colectivo y la realidad. Una batalla cultural para comprender que las noticias no deben ser sólo malas. Nadie duda de la existencia de hechos delictivos, pero la sensación de inseguridad no es más que un artificio. Las tasas de homicidio de nuestro país no son las más alarmantes del mundo, como lograron imponer. En Argentina se producen 5,4 homicidios por 100000 habitantes mientras en Colombia, 53,3 y en Brasil, 28,5. Estamos igual que Uruguay y un poco por encima de Chile, 4,2. Sin embargo, logran atemorizar a sus colonizados consumidores. Perder el miedo –con prudencia, por supuesto- puede ser la mejor manera de combatir la inseguridad.
En los comienzos de nuestra democracia, Magneto y otros empresarios consideraban un obstáculo al presidente Raúl Alfonsín. Hoy, con treinta años de vida institucional a cuestas, debemos comprender que ellos son el obstáculo. No sólo el grupo Clarín, sino todos los que se escudan en su poderío: los patricios que quieren vivir a costa de nuestra sangre. Por todo lo que han hecho a lo largo de gran parte de nuestra historia –golpes, fusilamientos, desapariciones, sometimiento- no merecen un lugar de prestigio en el nuevo país que estamos construyendo. Menos aún, disfrutar de las riquezas que nos han escamoteado. Que vivan al amparo de un puente con unas pocas pertenencias rescatadas de algún contenedor podría ser un buen castigo. Pero la democracia es tan generosa que les permitirá gozar de una vida más que acomodada y seguir manipulando con desfachatez a los desprevenidos individuos. Eso sí, con menos propaladoras. Por algo se empieza.

lunes, 28 de octubre de 2013

Elecciones y aniversarios

Los tentadores desvíos en este luminoso camino
Los datos confirman los resultados de las PASO. El FPV ganó, pero no tanto. O perdió un poquito desde lo simbólico. Algunos comenzarán a hablar de una transición que no existe y convertirán estos dos años en un infierno. A pesar de la Década Ganada, el kirchnerismo está condenado a remar siempre con corrientes enloquecidas. Claro, nada es fácil cuando se quiere gobernar en serio. Seamos sinceros: muchos de los que ganaron no lo merecían. Bergman, Carrió, Michetti, Del Sel no pueden aportar nada serio en la construcción de nada. Algunos argumentarán con esa célebre frase de que el pueblo nunca se equivoca. Ajá, muy bonito, pero cuando elige como pueblo, como colectivo para el beneficio de todos, no como un manojo de individuos prejuiciosos y manipulados. El pueblo tiene la razón cuando vota por un proyecto, no cuando vota en contra, porque no comprende o no quiere comprender. No hubo derrota, como interpretan algunos, sino una victoria tibia. Inmerecida, por supuesto. Estos años de transformaciones impensadas deberían conseguir un apoyo mucho más rotundo para sofrenar a las bestias que nos quieren ver nuevamente de rodillas.
Cuánto habrá influido el cerco mediático a los candidatos del establishment es difícil de cuantificar. Pero influye. ¿Cuántos se habrán enterado del cuadro descolgado, de los ataques a militantes en algunas ciudades bonaerenses, del video completo del no-chapeo de Cabandié, de las desmentidas constantes a las mentiras prepotentes y gritonas? ¿Cuánto habrá pesado la mala costumbre de insultar, bastardear, ningunear desde las pantallas dominantes? ¿Cuánto habrá convencido el discurso descafeinado de los candidatos complacientes con los intereses de la minoría? ¿Cuánto habrá jugado el deseo de pertenecer en los que nunca pertenecerán?
También hay que pensar que muchos candidatos del oficialismo no eran de lo mejor. En Santa Fe, el ingeniero Jorge Obeid evidenció una tibieza mayor a la del candidato socialista. La verdad, parecía más un opositor. Imposible saber en qué habrá pensado Cristina cuando lo coronó como cabeza de lista aquel 20 de junio en Rosario. No importa. Quizá el ex gobernador traicione y menee su rabo detrás de Reutemann. O tal vez no asuma. Debe haber muchos candidatos así diseminados en las provincias, dispuestos a pensar la identidad ideológica como una caótica ruleta.
Nada de lo que uno pensaba que podía influir positivamente en los resultados influyó. Ni la operación de La Presidenta o el aniversario del fallecimiento de Kirchner conmovieron los números. Tampoco las modificaciones dispuestas para el impuesto a los ingresos ni los nuevos créditos del Pro.Cre.Ar. Los votantes pensaron en el distrito y por eso hubo triunfos locales. Extraño lo de provincia de Buenos Aires, porque ganó un candidato opositor a pesar de la alta imagen positiva del oficialismo. De los dos, tanto Gobernador como Presidenta. En cambio, en la CABA, la cosa fue más coherente porque el votante porteño es adverso al peronismo en cualquiera de sus versiones.
Lo más divertido que nos han dejado estas legislativas es el inicio de la carrera presidencial para 2015. Por ahora, hay tres candidatos. Antes de abordar este más que jugoso punto, urge hacer una aclaración. La idea de la transición que tratan de instalar desde algunos sectores es indiscutiblemente falaz. La transición es el período que precede a un cambio de gobierno y acá no pasa nada de eso. CFK seguirá siendo presidenta con el aval del 54 por ciento de los votos y conserva la mayoría en el Congreso. No hay debilidad política ni nada que se le parezca. Tampoco hay algo que se asemeje a un fin de ciclo. Cuanto mucho, esto puede interpretarse como una señal de alerta si el kirchnerismo quiere continuar más allá de Cristina. Para lograr ese objetivo, deberá seguir construyendo adhesión, pergeñar estrategias y construir alianzas. Y, por supuesto, seguir transformando nuestro país como lo ha hecho hasta ahora.
Volvamos a lo divertido: los tres presidenciables. Macri es el más ansioso. Su compromiso se basa en el hartazgo. Como siempre, imagina que el distrito que le regala los triunfos es la totalidad del país; supone que su asco expresa el de todos los argentinos; jura que es el cambio cuando en realidad, es sólo la restauración; se presenta como plural para esconder su clasismo. Exultante por un triunfo que no es tal, pues sólo alcanzó menos del nueve por ciento a nivel nacional, una cifra insignificante para aspirar a la presidencia. Massa, por su parte, tiene más motivos para soñar con nuestras pesadillas. Con más del 16 por ciento de las voluntades y la posibilidad de sumar al peronismo recalcitrante y algunos mutantes, le sobra material para trazar su camino a La Rosada. Por si esto fuera poco, cuenta con el eficaz –y destructivo- apoyo de los medios dominantes y de la minoría que quiere recuperar el control del país. Más que un representante del pueblo, será un vocero del Poder Fáctico. Quizá por eso, en su discurso triunfal expresó que ahora se ve “obligado” a trasponer las fronteras de la provincia. Y los que obligan lo hacen porque tienen poder. ¿Quién obligará a Massa para ser presidente?
Y el tercer presidenciable es el ex gobernador y ahora diputado, Hermes Binner, que logró un contundente –e inexplicable- triunfo en Santa Fe. Socialista, liberal, conservador, progresista y todo lo que el lector imagine es lo que carga el ex anestesista en su discurso. Puede ser lo que haga falta para preservar las instituciones, aunque el país se incendie. Binner ganó prometiendo lo que nunca hizo durante su gestión ni la de su sucesor. La consigna más absurda –la del país normal- es la que sedujo a los votantes. De continuar con su decisión de acceder a La Rosada deberá construir alianzas con las distintas expresiones del radicalismo. Un dato: en 2015 cumplirá 72 años y aunque se lo ve lozano, quizá no tenga la energía suficiente para gobernar un país como el nuestro. El país normal que promete quizá sea el que ya conocimos en las últimas décadas del siglo pasado, el de un presidente gobernado por los angurrientos y un pueblo sometido al saqueo.
Los tres presidentes a futuro tienen algo en común: un rotundo rechazo al estilo K de hacer política. A tono con la realidad dibujada desde los medios hegemónicos, atacan la confrontación que –según ellos- se origina en el Gobierno Nacional y adornan sus intervenciones con floridas imágenes en donde reina la armonía, el diálogo, el consenso y la tolerancia. Una postal que sólo será posible si el Poder Político se somete al Económico, si las instituciones están al servicio de los poderosos, si el país vuelve a ser el coto de caza de los insaciables. Ese es el país normal que están pergeñando.
Un país con una normalidad diferente al prometido por Kirchner cuando asumió, allá por 2003. Porque cuando Néstor nos propuso un sueño, también habló de un país normal pero en oposición al infierno que se desató en 2001. Lo normal no es un calificativo en sí mismo. La normalidad es caprichosa y depende del sentido común dominante. La normalidad de Kirchner se anteponía a la independencia devaluada que había descubierto De La Rúa. Pero durante muchos años, esa independencia devaluada se convirtió en la normalidad que algunos quieren restaurar. Las palabras no son neutrales y funcionan en un contexto, con la intencionalidad del que las pronuncia. Esas dos normalidades no pueden convivir en un mismo país. Una nos conduce a un pasado doloroso; la otra, al futuro con el que todos soñamos. Dos años nos separan del momento de decidir qué normalidad queremos para nuestro país: la de la pesadilla o la del sueño. Por eso, en todo este tiempo, deberemos estar más despiertos que nunca.

viernes, 25 de octubre de 2013

Un apunte silencioso para esquivar la veda

     Aunque resulte redundante, nada es lo mismo desde 2003. Ahora, descolgar un cuadro significa mucho más que un cambio en la decoración. Hace un tiempo, con ese acto se cerró una herida del pasado para dar un paso hacia el futuro. En estos días, envalentonado por los números, uno de los candidatos se atrevió a bajar un cuadro de Néstor en el contexto de una conferencia de prensa. Por un lado, duele. Por otro, mejor, para que nadie se confunda. Tanta sinceridad puede ocasionar vómitos, pero es necesaria. Y en la misma ciudad, las huestes de ese candidato amenazan a una periodista a las puertas de su casa y con tanta impunidad, que quedaron registrados por las cámaras de video. Eso da miedo en serio. Lo otro, lo que declaran visionarios en decadencia desde programas de oscuras finalidades, no es miedo, es sobreactuación, para no decir estupidez. O cinismo, con todas las letras. El candidato del establishment y todo lo que lo rodea sí causa miedo. Sus palabras, sus aliados, su mirada causan miedo. Trompadas, amenazas y atentados es todo lo que se esconde detrás de sus endulzadas propuestas. Pero como estamos en plena veda electoral, mucho no se puede hablar de estas cosas. Lo mejor: temas livianos, lejos de la política y, sobre todo, que no tenga que ver con consignas de campaña a favor de candidato alguno.
Después del accidente de Once versión electoral, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, tomó la decisión de estatizar la línea Sarmiento. Algunos mal pensados dirán que el Gobierno Nacional pone parches ante situaciones extremas. Bueno, es un proyecto, no un modelo. La aplicación de un modelo violenta la realidad, que debe amoldarse a sus dictámenes, aunque las consecuencias no sean beneficiosas para la mayoría. Un proyecto, en cambio, se adapta a la realidad y responde a los requerimientos de la coyuntura sin perder de vista la inclusión, la equidad y el desarrollo. Y este proyecto, más todavía. Si se recupera la administración estatal de los ferrocarriles es porque los privados lo hacían mal. Y no es la primera vez que pasa: Aguas, gas, YPF, Aerolíneas y muchas más. No se puede negar que este gobierno da muchas oportunidades a los empresarios antes de dejarlos afuera. ¿O acaso la autorización de la fusión entre Cablevisión y Multicanal no fue un gesto de confianza del ex presidente Néstor Kirchner? Confianza traicionada, por supuesto, a partir de 2007, cuando desde sus medios comenzaron a realizar una oposición tibia a la candidatura de Cristina. Oposición que se transformó en intentos destituyentes a partir de 2008 en la Rebelión de los Estancieros. Oposición que mutó a odio con la LSCA y la recuperación de los fondos de las AFJP. Odio que creció hasta… No se puede profundizar mucho en estos puntos porque hay que respetar la veda.
Pero el hartazgo en el asunto de la línea Sarmiento de los trenes metropolitanos y la nada sana costumbre de provocar accidentes para romper con la rutina condujo a Randazzo a dejar a los concesionarios fuera del negocio. Después hay algunos que salen a cacarear inconsistencias sobre la falta de diálogo y demás tonterías. ¿De qué se puede dialogar con un “choca-trenes” y todos los que lo consienten? Extraño que a cierto candidato no le dan ganas de cagar a trompadas a personajes así, además de a su hijo de ocho años si lo encuentra con un porro. Sugestivo, pero esto puede transgredir la veda. El lector deberá olvidar las últimas líneas, por las dudas.
Lo del diálogo sí que es todo un tema. Los que lo invocan, son los que más se niegan a concederlo. Claro, entre iguales, el diálogo se produce sin problemas. Pero, como se piensan entronados por encima del resto, lo que exigen es recuperar la potestad para dictar órdenes y recibir obediencia. Esa es la única forma de diálogo que aceptan los poderosos, por eso sus exponentes políticos ponen este tema en primera línea. Nada inocente, por supuesto, pero entrador para un votante distraído. Lo mismo ocurre con los que hablan del país unido y en paz. ¿Qué unidad se puede construir con gente que pergeña accidentes, atentados, corridas cambiarias, desabastecimiento para satisfacer sus angurrias? ¿Qué consenso puede haber con los que confabulan con el Imperio y expelen chimentos en su embajada? ¿O con los que hablan pestes de nuestro país ante organizaciones internacionales, fabulando una inexistente violación a los derechos que ellos sí violan? Y después, algunos monigotes disfrazados de candidatos denuncian que los conflictos son generados por las Autoridades Nacionales, aunque seguramente saben que todo conflicto se origina en la resistencia de los patricios a ceder parte de lo que nos han sustraído durante años.
Para no violar la veda, será mejor que cambiemos de tema. Días atrás, el Autor de estos Apuntes entrevistó a un candidato a diputado local de la misma línea del candidato que bajó el susodicho cuadro en un local partidario. Sin dudar, cuestionó el llamado cepo al dólar y los peligros que puede traer. De no ser por esa medida tan oportuna tomada a finales de 2011, nuestra estabilidad sería cosa del pasado. Esta semana, los que apuestan compulsivamente al dólar ilegal intentaron poner su granito de arena en la campaña y los medios amplificaron la insignificante jugada. Claro, quieren provocar una corrida cambiaria para forzar una devaluación. Una clara actitud extorsiva, como un facineroso de la peor calaña. Pero para los ciudadanos de a pie, el dólar ya no es un tema tan importante. Un paso más hacia la construcción de nuestra soberanía.
Y de esto sí se puede hablar, a pesar de la veda electoral. Nuestra Joven Democracia crece a pasos agigantados y poco a poco gana más experiencia. Como está abandonando su rol de pantalla para ocultar los más descomunales latrocinios, se torna más vigorosa y se respira en el ambiente, con una fragancia primaveral, acorde con la época. Por fin la democracia está confirmando su sentido. Todavía falta, porque hay individuos que se niegan a acatar sus leyes. Y no estamos hablando de los delincuentes comunes, solamente, sino de los que nunca han sido considerados como tales. Y con su accionar, se ganan con honores el mote. En el reino del revés, están protegidos por los jueces. O a la inversa. Y juntos –jueces y patricios- se burlan de la democracia y sus instituciones, sobre todo, de sus leyes. Claro, como tiene 30 añitos, se abusan de su inexperiencia.
Se equivocan: confunden paciencia con debilidad. Aunque parezca tierna, tiene la solidez del colectivo que apuntala su raíz desde hace diez años. Porque con Kirchner recuperamos el sentido de la democracia, no como formalidad, sino como valor. El sueño que vino a proponer es el camino que estamos transitando, en el que brotan flores a cada paso. Con él aprendimos qué cuadros hay que descolgar, para que ningún traidor venga a confundir los símbolos de nuestra historia. Y no mucho más, para no transgredir la veda. Sólo una cosa queda para decir: La Presidenta espera algunos votos más para consolidar todo esto y seguir con lo que falta. Un mimito se merece en el tercer aniversario de la partida de Néstor.

miércoles, 23 de octubre de 2013

A las trompadas contra un sueño



Que se sepa, un funcionario chapea apenas un uniformado detiene su auto y no media hora después. Y dice que es funcionario sin necesidad de interrogación alguna. En el famoso video, Juan Cabandié responde que es legislador cuando el gendarme le pregunta “¿de qué trabaja?”. ¿Qué tenía que decir para que los carroñeros no se enojen, que es costurera? Pero lo más inhumano es poner en duda su condición de víctima de la dictadura. Si que secuestren, torturen y desaparezcan a sus padres y después robarle su identidad y someterlo a tratos brutales no es ser víctima de la dictadura, no entienden nada o se hacen los distraídos. Para no decir otra cosa. Después de treinta años, ya no hay lugar para discutir estas cosas porque significa poner en duda todo lo reconstruido sobre ese nefasto período. En realidad, lo hacen a propósito para confundir, como lo han hecho siempre. Su objetivo es constituir un público integrado por individuos a-históricos, a-políticos, insolidarios y sobretodo, prejuiciosos y odiadores. Y muy desinformados, además. Una minoría inconciliable con la idea de un país inclusivo. Si hay una división en nuestro país, son ellos los que la realizan y con su resistencia, la convierten en abismo. Si rechazan cualquier invitación, si se niegan a acompañar a la mayoría, si boicotean cualquier iniciativa para profundizar nuestro camino, ya se están pareciendo mucho a un obstáculo. Y a los obstáculos se los esquiva o se los aparta, pero no pueden interrumpir este sueño que comenzó diez años atrás.
Una aclaración: no todos los que consumen los medios que representan al Poder Fáctico forman parte de esa minoría, pero con su incomprensible adhesión resultan funcionales a sus intereses. Una simpatía que destinan a los poderosos por simple mojigatería, porque no recibirán beneficios, sino todo lo contrario. Tanta confusión padecen estos manipulados consumidores que no pueden comprender que muchas veces han sido víctimas de las angurrias de estos siniestros personajes. Y otra vez, parece que han caído en la trampa. Las generalidades con forma de consignas parece que han seducido a parte de los votantes. Los spots edulcorados resultan efectivos aunque prometan la nada, aunque sean inconsistentes, insustanciales, pueriles. Cuando se escucha en serio a los candidatos opositores, existe un riesgo de urticarias.
¿O qué clase de persona hay que ser para simpatizar con el método Massa de control de adicciones? Si cagaría a trompadas a su hijo de encontrarlo fumando un porro, ¿qué haría contra un adulto desconocido? ¿O si descubre que, además de consumir marihuana, su hijo es homosexual? En las bromas –decía Freud- se puede encontrar lo más profundo del pensamiento subjetivo. No hay inocencia en estas humoradas de asado dominguero. No hay posibilidad de disimular la oscuridad que se asoma en los ojos del creador del Frente –ya nada- Renovador. Una mirada que asusta, que no inspira más que rechazo. Y si a esto se suma a sus aliados, el coctel es indigerible. No hay confusión posible. Rico, los Duhalde, los Barrionuevo, Cariglino, Redrado y muchos pescados que se han enganchado en algunos distritos, fósiles hediondos que no encuentran reducto donde volcar sus pestilencias. ¿Qué puede tener eso de seductor?
Si esto no traspasa esas vendas que ciegan, los hechos de violencia que se produjeron en campaña, como el ataque a militantes kirchneristas y otras muestras destructivas, deben conducir a la desconfianza hacia estos nostálgicos de los peores momentos de nuestra historia. ¿Queda alguna duda de que pega el que no tiene razón? En el trabalenguas de sus cortos de campaña, decir lo que quieren escuchar o escuchar lo que tienen para decir, se evidencia una demagogia tan extemporánea que exhibe colgajos de telarañas.
Pero no todo ocurre en Buenos Aires. El atentado padecido en Jujuy por los militantes de la Tupac Amaru, Milagro Sala incluida, también forma parte de la misma campaña porque el blanco es el mismo. Aunque parece provenir de un espacio partidario diferente, se planifica en la misma usina. Como quieren recuperar un poder apenas limado, los carroñeros disparan desde diferentes flancos. El director de esta peli de terror utiliza a muchos actores y su campo de operaciones se extiende mucho más allá de los límites del país. En estos días se conoció la declaración de la 69° Asamblea de la SIP en Denver, Colorado, donde los principales empresarios mediáticos del país dibujaron una escena de atentados a la libertad de expresión. Difícil imaginar con qué cara trataron de convencer a los asistentes sobre la gravedad de la situación argentina ante los 14 asesinatos a periodistas ocurridos en otros países, como México, Brasil, Colombia, Guatemala, Haití, entre otros. Si acá, cuanto mucho, los atentados se originan desde  678, Duro de Domar o TVR. Ridículo que los que ejercen la censura en serio se quejen de la censura inexistente. Y por si esto fuera poco, a principios de noviembre un grupo de periodistas argentinos -sicarios del establishment- acudirán ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos para denunciar su condición de víctimas del gobierno K. Una falta de respeto a los que padecieron persecución y censura en serio. Una vergüenza.
Mientras estas despreciables alimañas sólo tratan de generar caos y desaliento, el Gobierno Nacional sigue gobernando, totalmente ajeno a estos intentos destituyentes. Pero muy ajeno, vale aclarar. Porque más de 158 mil familias han sido las beneficiadas por el nuevo sorteo del plan ProCreAr para concretar el sueño de la casa propia. “Vamos a llamar pronto a otro sorteo porque seguramente hay más familias que quieren inscribirse”, informó el titular de la Anses, Diego Bossio, porque este sueño no debe detenerse, le faltó decir.
Un sueño que comenzó en 2003, cuando nadie pensaba en sueños, rodeados como estábamos de tantas pesadillas. Pesadillas con las que obtuvieron cuantiosas ganancias los que hoy, nuevamente, quieren provocarlas. Con asesinatos, atentados, kamikazes, incremento de precios y corridas cambiarias. Por eso el video homenaje al ex presidente Néstor Kirchner trajo un oportuno aire fresco en medio de tanta amenaza de podredumbre. El discurso de asunción convertido en himno, en canto festivo, militante, triunfal. Caras conocidas, rostros anónimos, saltos y brazos levantados, pero no con gestos amenazantes, sino alegres, felices, esperanzados. “Vengo a proponer un sueño, vengo a proponer un sueño”, son los versos que más se celebran, como en un triunfo futbolero. Un corto convocante, conmovedor, energizante. Una invitación a la memoria y al compromiso, pero también una advertencia. Muchos estamos de este lado, convencidos de que éste es el sueño que nos corresponde, el que merecemos, el que conquistamos. Porque éste es el camino para construir ese país que tantas veces sabotearon los que hoy se muestran como custodios de la República, pero de la que garantiza la multiplicación de sus cuantiosas riquezas. Fortunas que han salido de nuestras venas, que se han incrementado con nuestras lágrimas. Por eso el video advierte que este sueño no se verá alterado ni por las trompadas de un padre desaforado.

lunes, 21 de octubre de 2013

Un país lanatizado



Carroñeros al borde de un ataque de nervios
Pobres, los golpistas. Antes, voltear un gobierno era más fácil. Con acudir a las puertas de un cuartel, bastaba. En cambio, ahora tienen que aguzar el ingenio y utilizar sicarios ubicados estratégicamente en lugares clave para boicotear la vida diaria de los argentinos. Como generales reunidos en un campamento en medio del fragor de la batalla, despliegan mapas para detectar los flancos más vulnerables donde atacar. Claro, no se juntan en una tienda de campaña, sino en alguna oficina de Puerto Madero. En realidad, las grandes cadenas informativas siempre aprietan a sus respectivos gobiernos. Y la principal estrategia es la difusión de informes de veracidad dudosa que permanezcan en la memoria colectiva a pesar de las esforzadas desmentidas de las voces oficiales. Según la CNN, la CIA confirmó la existencia del Área 51, gracias a la descalificación de unos documentos, aunque nada se dice, por ahora, de toda la historia de extraterrestres que circuló durante tanto tiempo. Tema que inspiró novelas, comic, series y películas desde “Los invasores” para acá. Al menos, la prensa norteamericana contribuye al desarrollo de la industria cultural. La de acá, miente sólo para destruir. Y esto sin incluir las oscuras alianzas de la fuerza no-política que los representa ni las sospechas de sabotaje en los tres accidentes ferroviarios. Tanta creatividad destinada a las operaciones, que se deberían haber dedicado a la cirugía para hacer un notable aporte a la comunidad.
Cuando en febrero del año pasado ocurrió la tragedia de Once, las explicaciones apuntaban a un abandono del transporte ferroviario por parte de la empresa concesionaria y la ausencia de controles por parte del Estado. Unos meses después, el ministro Florencio Randazzo impulsó importantes mejoras en el servicio, pero otro accidente en la misma línea parecía indicar que nada era suficiente. Sin embargo, las pericias y las cámaras demostraron otra cosa: un maquinista transformado en kamikaze. Al poco tiempo, las pericias judiciales revelaron que el tren accidentado en Once tenía el sistema de frenado y seguridad en buen estado, lo que permite sospechar de la actitud del conductor. El sábado, un nuevo y oportuno siniestro ubica a este servicio público en el centro de la escena en la última semana de campaña electoral. Un experto en inteligencia podría decir que el primer incidente es casualidad, el segundo, coincidencia, pero el tercero es confabulación.
Que se haya quedado dormido no exime de responsabilidad al motorman, más aún cuando venía demostrando imprecisiones en las últimas escalas. Si tenía dificultades para mantenerse despierto, debería haber informado a la torre de control para que se efectúe un relevo o, al menos, una dosis intravenosa de café. Uno, que es mal pensado, imagina alguna droga introducida en el organismo de Julio Benítez sin que lo advierta. Un somnífero, por ejemplo. Pero, el intento de destruir el disco de grabación lo convierte en partícipe necesario de la operación. Ni hablar del sindicalista Rubén Sobrero, que siempre sale a recitar consignas malintencionadas ante los medios hegemónicos, con denuncias y pruebas insostenibles. No sólo hay que sospechar de estos tres maquinistas, sino llegar hasta la mano negra que los está inspirando.
Ni hablar del papelón de Pino Solanas, que a los pocos minutos del suceso, apareció en el lugar con un estrambótico look turístico con la intención de buscar protagonismo ante las cámaras. Apenas logró esbozar algunas generalidades oportunistas, cuando un grupo de usuarios y damnificados comenzaron a abuchearlo por su carroñera actitud. De más está decir que debió abandonar el lugar con mucha pena y sin ninguna gloria. En su desesperación por conquistar un lugar que garantice su permanencia evanescente, se ha contagiado con los vicios de sus aliados. Y, por supuesto, ha adoptado el estilo vociferante exigido por la cadena ilegal de comunicación que siempre amplifica sus inconsistencias.
Tanto él como muchos otros exponentes de la oposición se suma a la agenda enloquecedora de las empresas que se dicen periodísticas. Todos apelan al mismo accionar: opinar al instante sobre lo que no tienen idea recitando al unísono un mismo lema. Ante cualquier operación pergeñada desde las madrigueras responden con premura para satisfacer los requerimientos del Poder Fáctico. En este mes hubo cuatro operaciones principales: la extraviada psiquis de La Presidenta, la sospecha en la información sobre su salud, la capacidad y ética de Boudou para ejercer la presidencia provisional y la prepotencia de Cabandié. En todas pusieron sus cínicas máscaras de preocupación. En todas demostraron desinformación, superficialidad y malicia. Y, más grave, obediencia absoluta a los intereses de los que se piensan dueños del país.
O quizá también estén enloquecidos ante tanta manipulación. No es para menos: los ecos de sus ficciones camufladas como noticias aturden a cualquiera. El ex gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid, parece ser una víctima más de la desinformación. A una semana de la difusión del primer video, el candidato a diputado por el FPV calificó como “lamentable” la reacción del legislador Juan Cabandié. Si esto lo hubiera dicho el domingo pasado, cuando nada se sabía del video completo, cuando no se había escuchado la versión de Cabandié, cuando no se sabía la antigüedad del hecho, no merecería estas líneas. Pero en siete días, se conocieron muchas cosas en torno al hecho: que había ocurrido en mayo, que el legislador no chapeó para evitar la multa, que le retuvieron el coche por algo que ni siquiera es una contravención, que le revisaron sus pertenencias y que la ex agente realizó poses sensuales para un diario opositor por la módica suma de 30 mil pesos. Demasiado sería que la suma resulte una ironía por su similitud con el número de desaparecidos. Con todo esto, ¿en dónde está lo “lamentable”? Más aún cuando el candidato santafesino pertenece al mismo partido. Quizá Obeid sea complaciente con los medios locales y evita cualquier confrontación con ellos. O tal vez lo agarraron distraído. ¿O estará anunciando su futura traición? Si es esto último, que vaya presentando su renuncia. Que ni se le ocurra asumir si ya está pensando mudar su banca a las huestes del Frente anti-Renovador de Sergio Massa. Si esa banca la conquista por el kirchnerismo, sería una burla que después se transforme en opositor.
 Pero ya estamos cansados de escuchar a ciertos políticos desplegando los argumentos que se sugieren desde los medios; que ante cada incidente distorsionado salgan a canturrear las chocheras que les dictan; que ante cada choque ferroviario sólo tengan algunos caceroleos de catálogo. Realmente, cansan. Y esto no es colocar un bozal en la boca de nadie, como sugirió un Alfredo Casero exageradamente reaccionario en el programejo del ex periodista Jorge Lanata. Si en los noventa, Marcelo Tinelli tinellizaba la sociedad, en estos tiempos los políticos opositores se han lanatizado de manera peligrosa. Y así, el tono protestón contagia a gran parte de los individuos que se piensan ciudadanos. Sin exagerar, desde la cloaca dominical de El Trece se reniega de las instituciones y se propicia la destitución. Un poco de cera en nuestras orejas permitirá nuestra subsistencia ante los espeluznantes alaridos de estas peligrosas sirenas.

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