jueves, 30 de mayo de 2019

Hartos de estar hartos


En la tragedia que estamos protagonizando, la ministra Bullrich elige los peores papeles. Como villana o bufón, siempre sale mal parada. Tal vez no deba estar más en esta obra. Ni ella ni todos los que conforman el nefasto elenco del Cambio. En verdad, deberíamos abandonar de una vez este siniestro teatro y contemplar la realidad que nos están dejando. Mientras un Macri en éxtasis acaricia el pavimento del Paseo del Bajo, la “moda” de vivir sin techo se expande por todo el territorio nacional, como la de no llegar a fin de mes o saturar los comedores comunitarios. Mientras los PRO evalúan el Plan “V” y la gobernadora Vidal ensaya nuevas poses virginales, el gatillo fácil se convierte en norma y visita otras provincias. Mientras los radicales insisten en pegotearse con los amarillos, el mundo con el que coquetean nos califica como la peor economía del mundo, con el salario más bajo de la región, la inflación más alta y los habitantes menos felices.
Creer o reventar: los que antes exigían autocrítica aceleran como kamikazes por este tortuoso sendero hacia el abismo y aplauden sus destructivas medidas como si fueran logros históricos. El besuqueo con los abuelos durante la campaña se convirtió en un mísero 10,7 por ciento de aumento para las jubilaciones; gracias al Cambio, los pasivos ganarán unos nueve mil pesos menos de lo que correspondería con el cálculo anterior. La Pobreza Cero se transformó en miseria creciente y ningún jardín de infantes nació del Fútbol Para Todos. Tanto se ufanan de sus maldades que una concejala de Ushuaia, Natalia Echazarreta promueve interrumpir la construcción de viviendas sociales en un barrio porque “pone en peligro el futuro de nuestros hijos” y puede incidir en el incremento de los delitos.
Por eso no hay que sorprenderse si la ministra Bullrich vocifera que “está harta de los paros” en lugar de leer el listado de las cosas de las que estamos hartos en serio. Desde mucho antes del Bailecito en el Balcón lo estamos, porque sabíamos lo que nos esperaba. O no tanto, porque cada día sorprenden. Para mal, por supuesto. Hartos de estar cada vez peor y encima, endeudados como nunca. Hartos de arlequines disfrazados de periodistas que difunden escuchas ilegales que nadie escuchó con revelaciones intrascendentes que se conocían desde el verano. Hartos de jueces y fiscales que no cesan de pisotear leyes y códigos para consolidar el pensamiento único. Hartos de las provocaciones: Bullrich calificó como antidemocrática la jornada de protesta, cuando es la impronta PRO la que vulnera el estado de derecho, y amenazó con no permitir aprietes, cuando La Rosada SA emana extorsiones desde todas sus ventanas. Hasta los misteriosos afiches de los que tanto se alarmaron provinieron de la imprenta de la AFI. Con esta gente, no se puede estar más que hartos.
De la esperanza a la convicción
Con su incontenible belicosidad, la ministra Bullrich revela que está harta porque se hace “un paro cada dos por tres”. Una falacia de las tantas: seis paros generales contra este plan de hundimiento es una bicoca. Para no perder la oportunidad de quedar mal parado, el ministro Dante Sica revolea cuántos millones de pesos se perdieron con la medida de fuerza sin tener en cuenta lo que se pierde todos los días por la devaluación, la caída de las ventas, la especulación y la fuga de capitales. Como no tienen argumentos a su favor, salvo las tonterías que recitan para la gilada que todavía cree, el funcionario de la Producción y el Trabajo, lejos de admitir el fracaso de su gestión, acusa a los organizadores de oportunistas ante las elecciones que se vienen.
En realidad, todos los invasores de la Casa de Gobierno están muy lejos de lo que está pasando. De lo que Ellos nos han hecho. Ajenos a todo, reaccionan como víctimas de lo que no padecen y exhiben su vileza ante las cámaras. En un claro ejemplo de eso, el empresidente Macri posó junto al fiscal Carlos Stornelli en el acto por el día del Ejército. La igualdad ante la Ley y la independencia judicial, ésa te la debo. Aunque “pasaron cosas”, el Ingeniero sigue dando su respaldo político al fiscal implicado en una red de espionaje y extorsión, a pesar de las pruebas irrefutables encontradas en la casa del falso abogado, espía paralelo y verdadero tránsfuga, Marcelo D’Alessio. Macri está del lado de un fiscal en rebeldía desde hace más de dos meses. Y todo para que no se caiga la telenovela de Los Cuadernos Quemados, que sin pruebas ni dinero oculto, sigue adelante como una muestra vergonzante de la Justicia PRO.
Tan vergonzante que, desde las cloacas mediáticas que supieron conseguir, estigmatizan al juez Alejo Ramos Padilla por ser una lección de responsabilidad en un proceso de investigación. Tanto, que el Consejo de la Magistratura convocó al juez de Dolores, respaldado ya muchas veces por la Cámara de Casación marplatense, para que haga un descargo de las imputaciones que inventaron algunos de sus integrantes. La persecución y la extorsión estampadas en la bandera PRO como principios irrenunciables. La suma del poder público en manos de Macri, que actúa más como el presidente de un club exclusivo que como el de todos los argentinos. 
A pocos meses de las elecciones, los miembros de ese club están buscando una figura de recambio, no para interrumpir el saqueo, sino para que lo camufle mejor. El casting se puso en marcha y los postulantes son variopintos: desde el personalista Lavagna hasta el inconfundible Urtubey, pasando por el multifocal Massa y los radicales díscolos, que no saben con quiénes pegotearse. Y, por supuesto, la joya más preciada para reemplazar a Macri: la injustamente sobrecotizada María Eugenia Vidal.
Mientras tanto, la Brújula de la Memoria comienza a orientar a los distraídos. El hartazgo comienza a poblar las calles, con la convicción de que es necesario tomar otro camino. La sorpresiva fórmula de los Fernández comienza a delinearse y, aunque todavía no enamora, se perfila como la única salida del tortuoso túnel en el que nos embutieron.

lunes, 27 de mayo de 2019

De la alegría a la depresión


En cierta forma, la vice Michetti tuvo razón al usar la metáfora del túnel y la lucecita que se veía al final. Claro que en el túnel nos metieron estos sátrapas y esa luminosidad sólo será visible cuando abandonen el gobierno. Aún sorprende que conserven una intención de votos que, aunque menguante, todavía es alta. Que aún atraiga casi un 30 por ciento de voluntades el que será recordado como el peor presidente desde la vuelta a la democracia asusta un poco. Que la imagen negativa del Cambio alcance el 70 por ciento indica una ausencia de crítica en el resto. Ni los macristas saben cómo defender a Macri y cada tanto, en lugar de pronunciar ese apellido, tropiezan con un “Mariú…” vergonzante. Vidal, por supuesto, como figura de recambio, cuyas angelicales poses, por más poncho que lleve, son menos creíbles que un tiempo atrás.
Aunque la monstruosa persecución que terminó en La Masacre de San Miguel del Monte impactó en todos los rincones del país, la imagen de la gobernadora bonaerense parece a prueba de salpicaduras. Ni siquiera altera su rostro celestial cuando asiente las barbaridades verbales del empresidente Macri. Si bien la apología del gatillo fácil corre por cuenta de la bestial Bullrich, los siete policías involucrados en la salvaje cacería y el encubrimiento pertenecen a la provincia. El blindaje mediático hace que Vidal esté a salvo de los desastres de su gestión, aunque los de Macri reducen su intención de voto. Y sobre todo, a diferencia de los demás PRO, ella sabe guardar silencio ante hechos siniestros. ¿Qué dijo sobre esta matanza? Nada: desde el lunes 20 hasta ahora, sus mensajes en las redes la mostraron muy lejos. En Twitter, escribió de todo, pero de esto, ni una palabra. Cuando hay muertes, enmudece.
Algo muy diferente de Patricia Bullrich, cuya locuacidad recrudece con la proximidad de la sangre y expele su aliento al exterminio. Inmune al espanto que provoca el video de la persecución -en la que se ve a un poli disparando con su “linterna calibre 9 mm”- no pierde la ocasión de reivindicar el nefasto accionar de las fuerzas a su cargo. En cada una de sus bravatas, no para de recitar el cambio de “doctrina, para que los policías no siempre sean culpables”, aunque para ella siempre resulten inocentes. Ante cada exceso represivo, la indefendible ministra prefiere inundar la opinión pública de mentiras pueriles antes que reconocer cualquier culpabilidad. Hasta es capaz de falsear el pasado con tal de justificar su actuación, al decir que la muerte y desaparición de Luciano “Arruga fue una construcción, como quisieron hacer con el caso Maldonado”. O de seguir pregonando que “el caso Chocobar es un claro ejemplo de cómo deben actuar las fuerzas policiales en cumplimiento de su deber”. Aunque tarde, las reprimendas judiciales llegan desde General Roca y los pedidos de juicio político no deberían caer en saco roto. Un monstruo como Bullrich no puede quedar impune.
Sin sol del 25
En los últimos años, las fiestas patrias son más amarillas que celeste y blancas, una impronta que comenzó en el Bicentenario de la Independencia con eso de “los héroes angustiados, querido rey”. Sin jolgorio ni muchedumbres en las calles, un poco porque no lo valoran y otro poco porque no lo conseguirían. Una pantalla gigante en la Plaza observada por tres o cuatro custodios aburridos basta para hacer público el Tedeum y las morisquetas de Macri al persignarse. También para que todos –los tres o cuatro- sean testigos de la lección de civismo que dio el cardenal Mario Poli. En sintonía con la campaña electoral y en contra del “es por acá” presidencial, el prelado hizo suyas algunas propuestas de la oposición. Poli afirmó que "es el momento de ir hacia un gran pacto nacional con mirada amplia y generosa, que no sea funcional ni coyuntural, un gran pacto de honor, que deje de lado las mezquindades personales". El orador debió haber aclarado que lo de las ‘mezquindades personales’ no apuntaba sólo a los postulantes que quieren ser estrellas, sino también a los especuladores que se están llevando todo.
El arzobispo porteño debió haber agregado que “una convivencia en paz, justicia, educación y trabajo” no se logra con plazas valladas e inundadas de uniformados; ni con declaraciones belicosas, amenazas a los jueces, ajustes constantes y desaliento de la producción. Y después adornó su homilía con algunos lugares comunes como “propuesta superadora”, “la unidad sobre el conflicto”, “cultura del encuentro” y la famosa “mesa de diálogo que acentúe las coincidencias y no tanto las diferencias”. Frases que parecen decir todo pero terminan diciendo nada, como ésa de que “hay que tirar todos para el mismo lado” sin aclarar para qué lado. Si la divinidad que inspiró el discurso de Poli es la misma del Evangelio, en lugar de dar tantas vueltas, debería haber acusado de “raza de víboras, sepulcros blanqueados” a los asistentes, como dicen que hizo Cristo a los mercaderes del Templo. O sin tantas metáforas, debería haber ordenado a la minoría que representa Macri que abandonen tanta avaricia.
Si de eso se trata la Grieta, de la angurria desaforada de los que tienen de sobra. De ésos a los que no les basta con explotar trabajadores y multiplicar sus ganancias con especulación, evasión y precios de pesadilla, sino que exigen quitas impositivas y menos controles, que casi no existen. De ésos que se han beneficiado con la fuga del 60 por ciento de la deuda externa que el Cambio ha tomado. Deuda que, por supuesto, pagaremos entre todos. De ésos que han adquirido bienes del Estado que Macri ha vendido a precios bajos por un valor de 1130 millones de dólares con la sola firma de un decreto.
¿Por qué el próximo gobierno se tendrá que hacer cargo de tanto desquicio por medio del diálogo y el consenso con los que nos han saqueado y quieren seguir haciéndolo sin pedirnos permiso? Si el principal candidato de la oposición, Alberto Fernández promete “tender la mano y traer adentro” a los cuatro millones y medio de pobres que dejará Macri, que aclare cómo lo hará sin afectar los privilegios de la minoría. Con la pesificación de las tarifas de los servicios públicos no se devuelve todo lo que nos han escamoteado a fuerza de tarifazos. Con un control de precios no se recupera lo que nos han estafado desde las góndolas.
En definitiva, habría que aclarar a los que quieren evitar todo conflicto que así no se resuelve nada. Que los poderosos no van a ceder gentilmente parte de sus fortunas a cambio de la sonrisa de un candidato. Que es injusto que entre todos subsidiemos el patrimonio de unos pocos. Que no es democrático que gobiernen los que nunca han sido votados. Que el país debe brindar dignidad para todos sus habitantes. Que nunca debemos adoptar los argumentos de los que más tienen. Que el sentido común es la anulación del entendimiento. Que el camino no es por acá, sino para el otro lado, como siempre.

jueves, 23 de mayo de 2019

El aciago circo amarillo


Los gustos se dan en vida, dice un viejo refrán. Para Macri y su pandilla, es una ley y la cumplen a rajatabla. Primero, en el principado de la CABA y desde hace tres años y medio, en La Rosada SA. Gustos de todo tipo, desde llenar de inservibles el gabinete hasta gastar fortunas en una prensa cómplice; desde endeudar el país por cien años hasta hundir en la miseria a millones de argentinos; desde ostentar los peores números en décadas hasta exudar cinismo con las excusas de siempre. Todo lo hacen por el puro gusto de someter al país a la angurria internacional, congraciarse con el Imperio y, de paso, engrosar sus arcas personales.
Para concretar tantos deleites, los amarillos tuvieron que bombardear mentes con lemas odiadores hacia todo. Alimentar tantos prejuicios como sea posible y después, disfrutar de los resultados. Si un uniformado balea a alguien por la espalda, explican que actúa en legítima defensa, cumple con su deber o nos libera de los delincuentes. Total, las presiones a los jueces pueden convertir las causas en una pelota de tenis, como hacen el Tribunal Oral 7 y la Fiscalía de Menores 2 tratando de desprenderse del Caso Chocobar. Si el desprecio a los morochos que destilan sin piedad provoca que un conductor incendie a dos personas en situación de calle, sólo balbucearán algunas frases de poster para disimular la satisfacción por el buen resultado de tanta prédica. ¿Con cuánto veneno debe haber cargado su corazón para realizar, filmar y difundir una atrocidad así? ¿Qué le habrá hecho pensar que merece una medalla por este ‘exterminio patriótico’? ¿Qué le hará sentirse tan impune?
Los PRO se dan el gusto de hacer del desprecio una norma de convivencia. Ellos, que dejaron de distribuir netbooks a los estudiantes ahora dicen que eso es “como repartir asado y no tener parrilla”. Un desprecio que está en la manera en que banalizan lo que nunca necesitaron y les importa un bledo. Como la verdad, a la que pisotean sin pudor. También desprecian y pisotean la inteligencia de sus destinatarios. La ministra Bullrich siempre hace gala de eso. Alarma pensar que no disimula y es verdaderamente así. En un intento de eludir la conexión demostrada entre su celular y el del espía ilegal y falso abogado Marcelo D’Alessio, explicó que su “nieto lo usa para jugar”. ¿En qué país del mundo duraría un funcionario de Seguridad cuyo teléfono es juguete de un chico? Y ni hablar de Oscar Aguad, que para destacar su inoperancia al frente del ministerio de Defensa cuestionó la formación de los 44 tripulantes del ARA San Juan. Por supuesto, cosechó el repudio de los familiares, que exhibieron currículums y certificados para demostrar que el incapaz es el propio funcionario. También cosechó denuncias judiciales, pero sigue en su cargo ostentando su inutilidad todo terreno, el deporte favorito de los PRO.
Encaprichados y peligrosos
Como todos son niños ricos, están habituados a que sus caprichos se hagan realidad, como aplicar un plan de despojo como si fuera un programa de gobierno. Los PRO son la cara visible de una clase parasitaria con la que jamás se podrá consensuar nada. ¿Qué se puede acordar con la Sociedad Rural de Entre Ríos que, ante un fallo judicial que impide fumigar en la proximidad de las escuelas, responden que trasladarlas es más conveniente que abandonar los dañinos agronegocios? ¿O con los grandes empresarios, que sostienen que la solución a todo es quitar impuestos y bajar salarios, pero nunca reducir sus monstruosas ganancias?
También se dan el gusto de poner y sacar jueces de acuerdo a las necesidades de sus trapisondas. Para eso, convierten los tribunales en maquetas que arman y desarman a su antojo, a mucha distancia de la independencia que tanto proclaman. Lo que en algún momento se le escapó al empresidente Macri: “queremos jueces que nos representen”, un eufemismo de “nos obedezcan”. Algo de eso hay: desesperados hacen lo imposible para incautar la causa que lleva adelante el juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla, ratificado muchas veces por la Cámara de Mar del Plata. Tan preocupados están, que mandaron a una de las involucradas, Mariana Zuvic para que denuncie a Alberto Fernández como armador de esta causa, una manera poco sutil de invitar a los jueces cómplices de Comodoro Py para que la absorban y neutralicen.
Para que no queden dudas, los PRO son los exponentes del Poder Real y tienen como objetivo refundar la República a la medida de sus apetencias, no sólo económicas sino también simbólicas. Con todas sus herramientas, quieren reescribir nuestras conciencias para que aceptemos que éste es el camino, aunque el destino sea horroroso. Como no la están teniendo tan fácil y no hay logros para ostentar, articulan la campaña con la corrupción K, el mejor argumento para conquistar desprevenidos. Por eso el martes, Cristina se volvió a convertir en Cadena Nacional.
Aunque no estén las pruebas, la acusación debía leerse y generar la foto más buscada: la ex presidenta sentada en el banquillo, con Madres y Abuelas como ángeles custodios. La causa “Vialidad” ya fue juzgada en los tribunales provinciales de Santa Cruz y todos los involucrados fueron absueltos: no hay sobre precios, sub ejecuciones, demoras ni desvíos. Las auditorías de Vialidad Nacional no registraron nada irregular pero el juicio arrancó igual, sólo para obtener la foto. Un juicio que tiene como testigos a Leonardo Fariña, Daniel Santoro, Mariana Zuvic y Paula Oliveto, todos involucrados con D’Alessio por armar causas falsas. También estará Federico Elaskar, ablandado por Luis Barrionuevo en su departamento para que declare contra Cristina. Un juicio que busca tildar de culpables a los que no pueden serlo, porque la obra pública es ejecutada por las autoridades provinciales y no por las nacionales. Un juicio con embargos calculados a ojo pero sin fundamento que está condenado a la nulidad, porque no se respetan las garantías procesales mínimas, como el derecho a la defensa y las pruebas que funden la acusación.
Un circo, no más que eso. Una metáfora poco original pero bastante precisa. Un circo de muchas pistas, con maquillaje espectacular para disimular su mediocridad, destinado a un público poco exigente y fácil de encantar. Avejentadas fieras salvajes, antipáticos payasos y pésimos magos hacen las delicias de los menguantes cautivos. El 51 por ciento que optó por este engendro se está reduciendo a la mitad. Aunque esto es auspicioso, no es indicativo de que hayan aprendido la lección: apoyar a los poderosos nos pone a merced de la pulsión predatoria con que incrementan sus fortunas. Capaz que en unos años, vuelvan a comprar entradas para ver el mismo espectáculo.

lunes, 20 de mayo de 2019

Una jugada maestra


 “Sorpresas te da la vida”, cantaba Rubén Blades en los ochenta. Malas o buenas. Y el fin de semana, la sorpresa la dio CFK con el ya conocido video. Todos estábamos preparados para adherir o cuestionar su candidatura a la presidencia y nos dejó pedaleando en el aire. La tan acusada de soberbia se ubica en segundo lugar para donar sus votos al primero. Si esta jugada suma o resta, el tiempo lo dirá. Lo indudable es que descolocó a más de uno. Sobre todo al empresidente Macri, que a duras penas estaba dispuesto para enfrentar a una Fernández y ahora deberá lidiar con dos
Lo primero que hicieron los trolls de Marcos Peña Braun fue viralizar las críticas que el ahora precandidato a presidente Alberto Fernández había pronunciado contra Cristina. Un bumerang: que hayan superado sus diferencias para compartir una fórmula enaltece a ambos. El consenso que muchos pregonan. Claro que otros pueden interpretar algo distinto y están en su derecho. Los archivos existen para señalar las contradicciones y de eso, casi nadie se salva. Pero las de los dirigentes son más visibles y muchas veces más graves que las que podemos tener los demás. Para nosotros, reconocer una contradicción puede significar un aprendizaje que contribuya a nuestro pensar. En los que asumen la representación ciudadana, eso puede ser oportunismo.
Lo que dice el exfuncionario es demoledor. No hay posibilidad de disfrazar la contundencia con que Alberto Fernández califica de “deplorables” los dos mandatos de CFK. Para no considerar oportunista la confección de esta fórmula, debería agregar algo más al “Cristina maduró” y “no es la misma”. En todo caso, confesar si exageró para apuntalar la candidatura de Massa o piensa eso en serio. En estos tres años y medio, pasaron cosas y es lógico suponer que haya aprendido lo que es un gobierno deplorable en serio. Al menos, respecto a la telenovela de Nisman, reconocer la diferencia entre un suicidio y un magnicidio inventado por los que hoy nos gobiernan. Y si, en aquel entonces, cuestionaba el manejo de la Justicia, debería gritar a los cuatro vientos que lo actual es peor.
Y algo de eso está haciendo. Las presiones a la Corte y el inicio de un juicio oral sin las pruebas de la acusación ni las de la defensa son blanco de sus observaciones. En los tiempos del kirchnerismo, una organización mafiosa dedicada a armar causas, espiar ilegalmente y extorsionar a imputados inocentes conformada por jueces, fiscales, espías, periodistas y funcionarios hubiera sido un escándalo para el caceroleo. Hoy apenas es desvío y ocultamiento. Y si entonces criticaba el cepo y el control del comercio exterior, ahora debería reconocer cuán necesarias son esas medidas proteccionistas para una economía como la nuestra. En definitiva, si el primer Fernández de la fórmula quiere conquistar voluntades, debería aclarar que sus observaciones tan negativas formaban parte de la campaña 2015, si no se corre el riesgo de que unos voten por un Fernández y otros, por la otra. Y cuando un gobierno asume con estrabismo, el camino se hace confuso.
Los estafadores de siempre
A pesar de todas estas consideraciones, debe ser difícil el papel de Alberto Fernández porque, a pesar de ser el primero, por un tiempo será el segundo. Pero más difícil la tiene el buen Mauricio, que es el tercero en discordia. Y el menos hábil. Respecto a esta novedad, el Ingeniero aseguró que en las otras alternativas políticas “hay demasiadas ganas de confrontar, de pelear, de agredir. Nosotros no, somos tranquilos, pero con fortaleza”. De la fortaleza pueden dar cuenta los apaleados por las fuerzas de Seguridad, pero la tranquilidad, cada vez se ve menos. Además, ¿no consideran confrontación los agravios, insultos y falacias que vomitan a cada rato? ¿No es agresivo decir que “los enemigos del Cambio” son los “mafiosos, los mentirosos, los matones, los corruptos, los perezosos”? Casi como si estuvieran afirmando que Ellos son sus propios enemigos. ¿O debe tomarse como un piropo el tuit de Carrió que compara la fórmula Fernández-Fernández con Jack el destripador?
La imagen de los mansos PRO ya no se la traga casi nadie. Como si sus políticas económicas que dejan un tendal de excluidos para beneficiar a un puñado de avarientos no fueran una agresión. Como si las estigmatizaciones hacia todos los que se oponen a este modelo de saqueo fueran prendas de paz. Como si el cinismo que despliegan a diario fuese una invitación a la concordia: que sea el propio Macri el que acuse a los demás de querer “mantener sus privilegios”, cuando no ha hecho otra cosa que incrementar los suyos y los de sus amigotes desde que asumió la presidencia. Como si sus declaraciones no fueran un insulto a la inteligencia: “volver al pasado sería autodestruirnos”, cuando lo que nos está destruyendo son las apolilladas políticas implementadas por el Gran Equipo; el Cambio “no es algo que sacamos de un libro”, cuando cumplen a rajatabla el recetario del FMI;  “salgamos juntos, como lo estamos haciendo, a la calle a decir 'es por acá y creemos en lo que estamos haciendo'", cuando están perdiendo todas las elecciones provinciales y no pueden encabezar un acto con más de veinte personas.
Pavadas que dice Macri para odiadores y desinformados; lemas tontuelos producto más del marketing que de la coherencia política; engañifas adornadas con promesas lejanas para apuntalar un núcleo duro que se va desinflando. Pero en medio de tantas pamplinas, el más insospechado de estos personajes tira algo en serio. El exterminador de los medios públicos, Hernán Lombardi fue uno de los que se abrazaron a la analogía “Cámpora al gobierno, Perón al poder” para desacreditar la dupla Fernández-Fernández: algo así termina en “Isabel, Videla y la catástrofe”. Un análisis un poco forzado pero revelador, sobre todo por la explicación: “cada vez que se bifurca el poder real del poder institucional la República se debilita”.
¿Amenaza? ¿Advertencia? Algo de eso hay, como si fuera la confesión de una falta futura. Pero sobre todo, la síntesis de un plan de gobierno aceptable para el establishment: las instituciones deben a estar al servicio del Mercado, esa entelequia que camufla a los más angurrientos, carroñeros y dañinos. La República funciona mientras el resto de la sociedad satisfaga sus infinitas apetencias. En el diccionario PRO la República no se debilita con el hambre, el desempleo y el endeudamiento, sino con el enojo de los que se creen dueños del país. Más didáctico, imposible.
La sorpresa del video descolocó al oficialismo, al punto de dejarlo sin agenda. Sus exponentes tuvieron que improvisar generalidades sin guion y enumerar logros inexistentes. El eje de campaña que estaban pergeñando se quebró: la foto de Cristina en el banquillo incluirá a Alberto a su lado. Los dos juntos, a pesar de los videos. Los denunciadores seriales deben estar exprimiendo su inventiva para salpicarlo con el veneno de sus prejuicios. Los analistas acólitos desempolvarán análisis que ya esbozaron tiempo atrás al estilo de fulano es el títere de mengano. En fin, nada nuevo para los atentos. Mientras los amarillos desesperan, la salida del túnel se está construyendo. El tiempo dirá si la unidad es el retorno a un sendero más amigable o la profundización de este caos que nos está asfixiando.

jueves, 16 de mayo de 2019

Terremotos en La Rosada


Quizá algún teorema demuestre que, mientras más se aleja el peligro de reelección de Macri, más recrudecen las oscuras tretas a las que los PRO apelan para confundir al electorado. Desde el extraño episodio del Congreso en el que perdieron la vida Olivares y Yadón, la artimaña es mostrar como violenta a la oposición: el comando iraní-venezolano-mapuche-gitano entrenado en Cuba ahora se dedica a las travesuras telefónicas, como una versión remasterizada del bromista Tangalanga. Después de la presentación de “Sinceramente”, los melones empiezan a acomodarse de otra manera y el andar del carro hace tambalear las estanterías marketineras que tan bien habían acomodado.
Mientras crece la sensación de ir para atrás a pasos agigantados, los spots oficialistas terminan con la frase “juntos vamos a salir adelante”. Un absurdo: como si uno creyera que podremos “salir adelante” con las mismas herramientas que nos empujaron hacia atrás; o peor, como si uno creyera que nos quieren sacar adelante los mismos que nos empujaron para atrás. En cierta forma, reconocen que nos han creado dificultades que antes no teníamos para las que no tienen más recetas que las mismas que aplicaron para crearlas. Complicado, pero cierto. Y por más que los cómplices mediáticos hablen de errores de diagnóstico o mala praxis, muchos nos estamos dando cuenta de que hubo más malicia que otra cosa.
Que la imagen positiva de Macri iba a caer lo sabíamos casi de entrada. La sorpresa es que haya tardado tanto en provocar alarma. O significar esperanza. Durante más de tres años, la prudencia, el temor o la creencia apuntalaron la adhesión de unos cuantos que no deberían haber adherido nunca. Esos que, más por conveniencia que por convicción, se sumaron al coro de la Pesada Herencia y a la ostentación de dedos acusadores. Ahora se dan cuenta de la farsa o simulan hacerlo y se ponen del lado donde mejor calienta el sol. Ahora ven el tamaño del fenómeno que desdeñaban.
 Que la presentación del libro haya sido en La Rural y bajo la lluvia, suma más épica y refuerza el contenido. Los rostros mojados contagiaban entusiasmo. Un llamado de atención para todos los que la condenaban al pasado. Ante el caos que genera Macri, Cristina porta otro orden. Y, en cierta forma, ordenó todo, empezando por la oposición.
Escenas del derrumbe
A los sacudones que aporta una oposición que se está delineando, las filas del oficialismo contribuyen con crujidos de ruptura. Las acusaciones cruzadas por las derrotas en las provincias y las propuestas de ampliar Cambiemos con otro nombre y sin Macri son una muestra de eso. Tan anonadados están por la caída inminente que no saben esquivar los baches que ellos mismos forjaron. Cínicos como siempre, salen a celebrar por el dato de inflación que muestra una baja respecto al mes anterior pero bate records en la serie anualizada: 3,4 por ciento en abril y 56 por ciento anual. A eso se suman las caídas en la actividad que afecta a casi todos los rubros, menos, por supuesto, la parasitaria especulación financiera.
Como no pueden aceptar que el camino no es por acá, se sulfuran con una realidad que no les obedece. A la falta de logros se suma el desmoronamiento del castillo de naipes marcados que habían construido para la campaña. La causa D’Alessio-Stornelli queda en manos del juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla; el Consejo de Evaluación de la Procuraduría pide que se inicie un sumario administrativo al fiscal sospechado de extorsión y espionaje; la Cámara Federal de General Roca modificó la carátula de la represión en Lago Mascardi y el prefecto Francisco Pintos –defendido por la Ministra Bullrich- deberá cumplir prisión preventiva por el homicidio del joven mapuche Rafael Nahuel; no encuentran la manera de frenar el proceso de investigación del vaciamiento y la condonación de deuda del Correo Argentino; y encima la Corte Suprema de Justicia quiso impidir la foto que tanto deseaban para basar la campaña. Pero no se animaron a tanto.
A pesar de los zapateos alterados de los funcionarios PRO, la decisión de los Supremos es tardía pero lógica. ¿Cómo va a comenzar el juicio oral en mayo cuando las pruebas esenciales recién estarán listas en agosto? Si los jueces funcionales no pueden manejar los tiempos de acuerdo a la agenda informativa de los medios hegemónicos y a las exuberancias del marketing, no es problema del Máximo Tribunal, sino de los oscuros operadores judiciales. CFK sentada en el banquillo del primer juicio oral en su contra era la imagen de poster que necesitaban para la competencia electoral, aunque después todo se anule por procedimientos poco justos. Además, si los informes de Vialidad Nacional sobre la obra pública en Santa Cruz no mostraron irregularidades de ningún tipo, si no encontraron bóvedas ni cuentas en paraísos fiscales y los bienes de la expresidenta están declarados, ¿de qué la acusan?
En sus desaforadas protestas exhiben su afán disciplinador: con Cristina presa quieren exterminar eso que llaman populismo para siempre. El camino no consiste sólo en transitar por una crisis artificial y catastrófica sino desalentar para siempre cualquier alternativa. El recorrido incluye, además de medidas económicas nocivas para la mayoría, la entrega del patrimonio nacional a las manos del Imperio. Una pena que la denuncia de la gobernadora de Tierra del Fuego, Rosana Bertone haya pasado desapercibida: el gobierno planea reconocer a Gran Bretaña como “estado ribereño” en las Islas Malvinas para entregar sus recursos, en lugar de tratarlos como usurpadores.  
Y los Diputados, en lugar de poner freno a este desquicio, siguen avalando sus iniciativas parlamentarias. Ante la evidencia de que el oficialismo quiere legalizar sus trampas, los representantes del pueblo aprueban la ley de Financiamiento de los Partidos Políticos. ¿Cómo se les ocurre aceptar una propuesta de los que diseñaron el sistema de aportantes truchos en los dos procesos electorales anteriores? Una ley que habilita a las empresas a aportar fondos a los partidos pero impide que los sindicatos lo hagan. Cuando se promulgue, las ofertas electorales también estarán en manos del Mercado. Los patrones podrán facilitar el crecimiento de las fuerzas políticas que más los representen, pero los trabajadores, a través de sus representaciones gremiales, no. Una manera lisa y llana de privatizar la democracia.
En lugar de denunciar que el Fondo de Garantías de Sustentabilidad de la ANSES –la plata de los jubilados- perdió más de 20 mil millones de dólares en un año, en vez de exigir a los funcionarios que expliquen por qué nos metieron en este laberinto, en lugar de desairar una propuesta política dañina para este planeta, los diputados y senadores siguen legitimando el saqueo. Después se hacen los opositores en los medios para simular interés en el futuro. Si el país fuera una empresa, estos gerentes ya estarían fuera de sus oficinas por malos administradores. Siete meses nos separan del fin de esta pesadilla y debemos encargarnos de que sea verdaderamente el fin del eterno retorno de modelos como éste.

lunes, 13 de mayo de 2019

Las revoluciones amarillas


No es bueno reírse de las desgracias ajenas, aunque da un poco de ganas. Que la mafia de los gitanos se transforme en unos improvisados vengadores podría ser un buen gag. Que al éxito editorial de “Sinceramente” y a la numerosa concurrencia a la presentación del libro se sume una inesperada Cadena Nacional que enloqueció a algunos periodistas hegemónicos puede ser otro. Sin dudas, el más gracioso de todos es que el empresidente Macri nombre como revolucionarios los logros que no ha alcanzado en casi tres años y medio de gestión. Gracioso para una comedia, pero en la vida real está provocando un drama inconmensurable que no da para reírse.
Pero todo parece parodia: hasta que el juez perseguidor de la expresidenta deba tratar su enfermedad con un medicamento llamado Vincristina lo es. Parece el juego de “¿cuál es el colmo de…?”. Parodia en medio de una crisis artificial sin precedentes y todo terreno. Una caricatura tan obscena que los actores se esfuerzan al extremo para demostrar que lo es. El jueves amanecimos con el ataque al funcionario riojano Miguel Yadón y al diputado Héctor Olivares en los alrededores del Congreso. El video demostró que los atacantes eran dos borrachos que ni sabían lo que hacer ante una cámara en una zona liberada con dos extras que entraban y salían de la escena sin acabar su parlamento.
En serio, tan torpe que despierta toda suspicacia, como que era una forma de opacar a CFK en la Feria del Libro; provocar un duelo nacional para forzar la suspensión del acto; la vieja treta de tirar un muerto para sugerir que el adversario es violento. En definitiva, una nueva acción mafiosa de los PRO presentada como mafia ajena, algo que siempre hacen. Ya sabemos que son muy posmodernos y se reciclan de manera permanente: por eso pasaron de decir que era un crimen político a venganza gitana para terminar en noche de copas; y esto respecto a los pistoleros, no a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Y después, los funcionarios se felicitaron en la conferencia de prensa por algo que habían resuelto los propios delincuentes con sus torpezas.
Pero lo más siniestro de los PRO es que con cada definición estigmatizan. En este extraño episodio, vomitaron contra los gitanos todo su odio de clase, como si convocaran a su público a recorrer las calles para apedrear a cualquier miembro de esa comunidad. Algo parecido a lo del Secretario de Cultura, Pablo Avelluto que desde que fue abucheado por un puñado de personas en la apertura oficial de la Feria del libro y después de ver el multitudinario acto de la expresidenta, no para de acusar a los organizadores de falta de “pluralismo”. Hasta llegó a decir que la Fundación El Libro fue “oficialista en dictadura y oportunista en democracia”, lo que habilitó a los trols de Marcos Peña para que atacaran virtualmente a su presidenta, María Teresa Carbano. La pluralidad para los amarillos significa que los demás no se expresen y eso es lo que manifiestan siempre.
Comparaciones nada odiosas
Macri y sus secuaces están desconcertados: no pueden entender que a pesar de tantos esfuerzos, CFK siga en carrera. No sólo eso, sino que sea la referente política que más mide en las encuestas y más poder de convocatoria conserva. Pero sobre todo, que sus palabras –tanto escritas como orales- sean seguidas con tanta atención y se conviertan en esperanza para muchos conciudadanos. El Ingeniero, acostumbrado a actos casi privados y gestos serios, no podrá nunca competir con los encuentros K, cargados de pasión y rostros felices.
Pero lo intenta. Aunque salude al vacío y se dirija a la nada, trata de que los extras se conmuevan con los breves parlamentos que otros escriben para que él recite con entonación parecida a lo humano. Mientras Cristina describe su relación con Néstor desde el amor y la convicción, el tipo dice que Juliana es una hechicera universal. A los cuestionamientos que ella esboza al modelo neoliberal de colonialismo con exclusión, él responde con un lacónico “éste es el camino”.
O sino, en un delirio de grandeza injustificado, destaca “el momento de alegría que estamos viviendo”. Momento que no se nota y menos en los rostros de sus acompañantes. En la inauguración de una de las pocas obras públicas realizadas, el buen Mauricio aseguró que así empieza “la revolución de los trenes” para la Argentina del futuro junto a la “revolución de los aviones, de las autopistas y rutas seguras, de la energía y de la conectividad”. La liviandad con que utiliza el término ‘revolución’ da pavor. Y hasta un poco de pena: creerse revolucionario cuando se es un absoluto retrógrado.
Tampoco es revolucionaria la propuesta de CFK porque no plantea romper con el sistema capitalista, sino volverlo algo más amable. Si esta propuesta pone loco al establishment, difícil imaginar cómo se pondrían ante proclamas más rupturistas. Cuando Cristina dice “yo no soy neutral, no lo fui nunca ni lo quiero ser ni lo voy a ser”, se posiciona respecto a las opciones del sistema y si habla del “contrato social de ciudadanía responsable” está alentando una refundación republicana. De lo que no hay dudas es que desea abandonar el salvajismo del Cambio y volver a los tiempos del crecimiento con inclusión social. Algo que, en comparación con esto, sería un paraíso.
Como sea, la expresidenta volvió a mostrar su tamaño. Ineludible por la pasión que despierta, tanto a favor como en contra. Gravitante, porque todo se organiza después de cada aparición. Inspiradora de análisis profundos y de absurdos desechables. Capaz de limar sus asperezas, de abandonar la pedantería del pedagogo y de contener su elocuencia para no exasperar a los impacientes como formas de autocrítica. Ya volvió a entrar en escena para esta crucial contienda electoral y no está “vieja, sola y enferma”, como algún mercenario periodístico pronosticó, sino dispuesta a dar batalla para torcer el cruel rumbo tomado por los bandoleros que usurparon La Rosada.

jueves, 9 de mayo de 2019

La desnudez del virrey


La carta de Macri no fue un best seller ni nadie aplaudió después de su lectura. Un papelito con destino de cesto. Una de las tantas puestas en escena de este farsante, como el anuncio de la electrificación del Ferrocarril Roca que ya estaba casi listo antes de su asunción. O la pantomima de que ayudaron a mucha gente que convivía “con la mierda”, antes de que el INDEC asegure que desde que comenzó el Cambio no se avanzó casi nada en el tema de cloacas. ¿Quién va a firmar un acuerdo con esta gente tan falaz, tan destructiva, tan maliciosa? Un acuerdo impuesto por los que están saqueando una vez más el país. Diez puntos para que el drenaje continúe. Mientras suplican por un salvavidas, allanan sindicatos y esgrimen las Taser. Y ostentan su cinismo en las pantallas que ya se están cansando de ser tan apologistas.
Una de las figuras más decadentes del Cambio es la diputada Elisa Carrió. Aunque está cada vez más enredada en la causa D’Alessio –por elaborar y efectuar denuncias infundadas-, no deja de sorprender por su verba altisonante. Para mal, por supuesto. En sus intentos por apuntalar la campaña oficialista fuera de la burbuja porteña, cada vez la embarra más. Tan obsesionada está por señalar narcos en las filas ajenas que no advierte que las propias están plagadas. Ante tanto tropiezo oratorio, lo único que atina a decir es que está “harta de este país”, aunque hace quichicientos años que vive holgadamente a su costa.
Muchos conciudadanos también están hartos, pero no del país, sino de los que hacen lo imposible por hundirlo. Hartos de las promesas incumplidas, de la hipocresía de los chetos, de los corruptos que se hacen los virtuosos, de la soberbia de los ignorantes, de los estafadores con traje y de los que aún no entienden nada. Hartos de no llegar a fin de mes, de suprimir lo esencial para satisfacer la avaricia de los empachados, de gastar ingenio en gambetear la miseria y de no tener ganas de ilusionarse.
Hartos de la prepotencia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que más parece patotera que funcionaria. La que, después de una cena con abundante vino, vomitó la espantosa frase “el que quiera estar armado, que esté armado: éste es un país libre”. La que ahora presenta como solución a la invisibilizada inseguridad las pistolas Taser y las califica como no letales, contra todo lo que dicen los expertos y hasta los propios fabricantes. Y los casos, que son miles, de lesiones irreversibles o muertes por electrocución. ¿Cómo no estar hartos de los que alientan tanta violencia en defensa de una paz que no pueden garantizar?
Hartos de estar en un túnel en el que nos embutieron sin advertencias. Hartos de seguir un camino tortuoso ponderado como el único posible para desembocar en el pantano. Hartos de escuchar inaceptables excusas, metáforas delirantes y explicaciones incomprensibles. Hartos de esperar un hartazgo que ya debería haber llegado.
Una política epistolar  
El Gran Equipo convoca a un acuerdo que a todas luces suena extraño: a pocos meses de las elecciones, sin conflictos incontrolables a pesar del daño realizado y para seguir haciendo lo mismo que nos condujo hasta acá. Los famosos diez puntos no son “generalidades con las que nadie puede disentir”, como explicaron algunos en un intento de despegarse pero no tanto. No es lo mismo defender “un banco central independiente” que impulsar la paz en el mundo. Proponer reformas laborales y jubilatorias para someter la dignidad a la depredación de los especuladores no es algo en lo que todos deban estar de acuerdo, sino todo lo contrario: debería ser delito sostener una idea así.
El ministro del Interior, Rogelio Frigerio fue el encargado de defender los diez puntos de la peor manera que encontró: "nos tenemos que poner de acuerdo en qué cosas no van a formar parte de la discusión electoral, con qué cosas no se joroba". ¿Quién es él para decir qué cosas deben formar parte de la discusión electoral? ¿Con qué autoridad moral puede hablar de las cosas con las que “no se joroba” después de haber jorobado con hambre, desempleo, inflación, represión y endeudamiento? Después exigen autocrítica a los demás y ellos se vanaglorian de haber destruido tanto en tan poco tiempo.
La convocatoria a un acuerdo de estas características puede ser vista como una muestra de fortaleza, aunque también de debilidad, sobre todo porque incluye, a regañadientes, a CFK, tan vilipendiada en estos años. En pocos meses, pasaron del “no vuelve más” a condicionar su futuro –y posible- gobierno. También puede interpretarse como una muestra más de lo ladinos que son. Si la ex presidenta rechaza los diez puntos, será tildada de soberbia, egoísta, no dialoguista o de que no se interesa por el futuro de los argentinos. Patrañas que serán amplificadas en los medios comprados para estigmatizarla de cara a las elecciones como la más corrupta, la más autoritaria, la más contradictoria. Por ahora, es la que más ejemplares de “Sinceramente” ha vendido, un éxito editorial que ya hace historia, más aún porque su autora es primeriza.  
Además de esto, en muchos sentidos son torpes, para no decir en todos. Como el diputado tucumano Facundo Garretón, que no dudó un segundo en felicitar a la bióloga Marina Simian por haber ganado 500 mil pesos en un programa televisivo y destinar el premio a financiar la investigación contra el cáncer, amenazada por los ajustes en el CONICET. ¿Acaso no interpretan el episodio como una evidencia del daño que producen las políticas aplicadas por Macri? ¿O lo verán como un éxito de la meritocracia y del “sí, se puede”? Un agregado es que su conductor, Santiago del Moro, no pudo frenar las críticas por los recortes a la ciencia ejecutados por el gobierno al que tanto aportó con su programejo infumable. Lo que menos hay que hacer es felicitar a la científica-concursante, sino pedir perdón.
No sólo Cristina, sino toda la oposición deben rechazar de plano estos diez puntos y presentar otros que propongan un camino distinto. Una hoja de ruta que nos lleve a una Argentina desarrollada, sin explotados ni pobres, sin especuladores ni succionadores, con soberanía y dignidad. Los amarillos proponen todo lo contrario. De una vez por todas, hay que entender que son posiciones inconciliables; que la precarización y el empobrecimiento de la mayoría para enriquecer a una minoría conforman un recorrido atroz con resultados nefastos, como hemos experimentado muchas veces; que la “Libertad” de una minoría es la opresión para los demás; que el modelo del derrame es un fracaso, sobre todo cuando el Estado es artífice de que apenas sea un mísero goteo; que el Mercado no debe ser libre, sino rigurosamente regulado para estar al servicio de todos. Eso es un acuerdo para mejorar las cosas; lo demás es más de lo peor.

domingo, 5 de mayo de 2019

La desesperación de los conquistadores


El presidente que tomó más vacaciones de las correspondientes pontifica sobre sus seis décadas de trabajador, la ministra de Seguridad pasa factura a los sindicatos por los gastos en represión policial y las luminarias amarillas afirman que si Cambiemos pierde las elecciones es porque la sociedad no está preparada para tanta genialidad. Mientras el desgobierno nacional supera sus propios absurdos, el salario mínimo -que supo encabezar el ranking regional- apenas alcanza los nueve dólares por día y la persecución judicial a la oposición se desinfla a medida que avanza la investigación del juez de Dolores. Tanto desánimo hay en las filas oficialistas que Claudio Bonadío dará un paso al costado porque el veneno destilado afectó bastante la salud de su cerebro. Una semana más y una semana menos de esta pesadilla que jamás debería haber comenzado.
El tránsito hacia las elecciones sugiere un desalojo paulatino del macrismo. En las provincias, sus candidatos apenas rasguñan la comodidad de un tercer puesto. Las encuestas –poco confiables pero inevitables- anticipan un giro de vientos con diferencias numéricas apretadas. Todavía persiste en muchos colonizados padecientes la eficaz demonización sobre el gobierno anterior construida desde la hegemonía mediática. Por más argumentos que se esgriman, por más causas que se caigan, por más evidencias que se presenten, aún quedan esos que grabaron en su mente la idea de que la “yegua se robó todo”. Al menos reconocen que la crisis actual ya no es por la Pesada Herencia sino por la impericia presente, pero esto no los conduce a optar por la que les enseñaron a odiar. Por eso hay que temer cuando el prejuicio se convierte en voto, algo que estamos experimentando desde diciembre de 2015.
A pesar de todo esto, el Gran Equipo no sabe qué inventar para engatusar a los distraídos. El diario Ámbito Financiero difundió una frase que el empresidente Macri pronunció en el círculo íntimo del gobierno: “si perdemos será porque la sociedad no estaba lista para un cambio estructural". Tal vez, esta pavada se convierta en un nuevo lema de campaña. Claro, los vecinos no se habitúan a las bondades de la gestión amarilla, como el desempleo, el cierre de fábricas y negocios, la restricción hasta de lo imprescindible o la amenaza de las tarifas de los servicios. Una sociedad que no estaba lista para las promesas incumplibles de la impronta PRO, que no estaba preparada para recorrer un camino plagado de espinas hacia un destino de abismo, que no tiene el oído afinado para escuchar tanto cinismo. Los culpables somos todos los que no aceptamos el deterioro permanente como forma de vida para que una minoría selecta ostente el privilegio de ganar fortunas poniendo cada vez menos. Ellos hicieron todo bien, según quieren hacernos creer, y si las reformas nos caen mal es porque no entendemos lo promisorio que es el sacrificio de los que no tienen ni para comer, que serán cada vez más.
El final de la paciencia
Todos son impresentables, desde el invisible rabino Sergio Bergman hasta la inentendible Gabriela Michetti, desde la pendenciera Patricia Bullrich hasta el entregador Nicolás Dujovne. Si no se producen cambios en el gabinete es porque nadie quiere quedar pegado al fracaso. Marcos Peña Braun es el más atornillado, aunque ha dado muchas muestras de su embaucadora presencia. Errador de pronósticos y mentiroso compulsivo, sigue aportando sus burlas ante los más amables micrófonos. Lejos de comprender los dramas reales de las personas de carne y hueso, el insustancial muñecote aconsejó que "aquel que quiera votar por el bolsillo debería votar por Macri y Cambiemos para que siga este proceso". ¿Por el bolsillo de quién?, cabría preguntar, porque los de la mayoría están cada vez más desprovistos. Y ni hablar de las alacenas y heladeras, que no se pueden llenar ni con el Ahora 12 de intereses usurarios. Ni los Precios Esenciales pueden combatir tanto vacío.
Pero estos buenos muchachos son capaces de todo. En tren de buscar diálogo y consenso, estos cachivaches presentan un acuerdo que no acordaron con nadie. Un libreto armado en las oficinas del FMI que estos farsantes presentan como propio. Una invitación a la complicidad de la oposición racional, dialoguista, blanca y civilizada para continuar en esta autopista hacia la hecatombe. Un guion destinado a condicionar al gobierno que venga para que satisfaga la avidez de los especuladores a costa de desigualar más el reparto de una torta cada vez más pequeña. En diez puntos condensan las apetencias del establishment y ni mencionan una mínima mejora en salud, educación y asistencia. Al contrario, amenazan con más deterioro de la mano de la tan deseada reforma laboral y previsional. Si no es para solucionar los problemas que Ellos han creado, nadie que se considere opositor debería tener en cuenta una letra de lo que propongan. En las “comas” y reglamentaciones se esconden las peores trampas, como en todas las leyes que se han debatido en el Congreso por iniciativa oficial.
Sólo merecen el vacío porque han demostrado que son lo peor desde la vuelta a la democracia. Angurrientos y perversos, prepotentes y antidemocráticos. Tanto que pregonan respetar las reglas de juego y modifican disposiciones electorales por decreto, algo prohibido por la Constitución. Tan defensores de la seguridad jurídica que aprietan a los jueces y fiscales que se niegan a obedecer sus impulsos persecutorios. El caso del Ministro de Justicia, Germán Garavano desborda obscenidad. No sólo entrenó a un testigo colaborador para que recite una fábula que involucre a CFK, sino que extorsionó al juez Carlos Rozanski para que renuncie y hasta le explicó la manera de hacerlo. Y hay pruebas más que suficientes para eyectarlo de su cargo directo a la cárcel con inhabilitación de por vida. Claro, obedece la orden que en algún momento emitió Macri respecto a los jueces “que los representen”. En criollo, que emprendan una cruzada en defensa de sus intereses y proscripción del denostado populismo.
Desde mediados del verano, la investigación que lleva adelante el juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla pone sobre la mesa una asociación ilícita dedicada a eliminar simbólicamente a “los que piensan distinto”. Una organización mafiosa que incluye espías, jueces, fiscales, periodistas, diputados, funcionarios y personal de la embajada norteamericana. Nunca antes se había descubierto algo así. Como el peligro es inminente, los PRO quieren atropellar al juez para momificar la causa en el sarcófago de Comodoro Py. Como han hecho desde que asumieron cuando alguien les molesta: destituirlos, forzar la renuncia o mandarlos en “un cohete a la luna”, de acuerdo a los deseos del Ingeniero Macri. Tan transparentes son en sus malas intenciones, que cortaron la luz en la Plaza Lavalle de la CABA para interrumpir el apoyo popular al accionar del juez.
Pero tanta oscuridad está por terminar. La bestialidad de este modelo es tan destructiva que es muy difícil de disimular. Si la paciencia no aguanta hasta las elecciones, habrá que empezar a martillar las paredes del oscuro túnel en el que nos han metido.

Los estrategas del mal

Todavía retumba el eco de las palabras de Macri en el homenaje a la bandera . El escenario fue un club de barrio del sur de Rosario, con p...