jueves, 5 de julio de 2018

Regurgitaciones para colonizados


Los personajes del Cambio no cesan de vomitar distracciones. La estrella es Elisa Carrió, que a pesar de su título y su cargo, elabora pavadas que sólo los pavos pueden tomar en serio. Y no paga consecuencias: al contrario, los pavos la votan y le siguen creyendo. Sin embargo, rascando un poco sus despropósitos, se puede hallar un trasfondo insospechado. Si es cierto que el empresidente Macri habilitó el debate parlamentario sobre la despenalización del aborto creyendo que iba a ser rechazada en el Congreso, el 51 por ciento del electorado sentó en el Sillón de Rivadavia a un pésimo jugador. Aunque eso ya es evidente desde el Bailecito en el Balcón. En lo de las propinas, hay mucha más tela para cortar. Lo cierto es que el aluvión de sandeces sugiere cierta desesperación en el oficialismo y, perdido por perdido, sus integrantes dejan al descubierto lo peor de su pensar.
Lo desopilante de Carrió refuerza la distracción de los distraídos, mientras el entrevistador brega por sostener su expresión de póker. Detrás de la tontería de las propinas se esconde el reconocimiento de una situación difícil para los que menos tienen; y no dirige su consejo a los principales beneficiados de esta bestial transferencia de recursos, sino a los integrantes de las clases media y media alta, los convidados de piedra de este gobierno de élite. El Plan Propinas de Carrió es un pequeño aporte desde el centro de la pirámide y no desde la punta: ni siquiera se atreve a sugerir el inicio del derrame tan prometido; apenas la humillante limosna para calmar temporalmente la angustia de los que no pueden satisfacer lo más elemental.
Al menos, la histriónica y desconcertante diputada reconoce que hay una crisis y que el gobierno al que defiende –a su alocado modo- no está en condiciones de solucionar. Más por voluntad que por incapacidad, el rumbo tomado por la gestión amarilla no se desviará un milímetro, a pesar de los nefastos resultados. Eso demuestra que admiten la crisis pero no dan con el origen y menos aún asumen la responsabilidad de, por lo menos, buscar una solución. Uno de los casos más emblemáticos es el del Jefe de Gabinete, Marcos Peña Braum –futuro eyectado de la banda- que habla de “un clima tormentoso”, como si la economía doméstica estuviera a merced de factores climáticos. Sin embargo, ya casi todos sabemos que la crisis es el síntoma y el Mejor Equipo de los Últimos 50 años, la enfermedad.
Mientras tanto, Macri –que acusaba de soberbia a CFK por llevar adelante un proyecto con mejores resultados- considera “correcto” este tortuoso camino y tilda de irracionales a quienes lo cuestionan. Si eso no es soberbia, será tozudez, brutalidad, ignorancia o inhumanidad, pero con echar una rápida mirada al panorama sólo se puede concluir que en dos años y medio ha producido un desastre histórico.
A propinar patadas
Por enésima vez, el ministro de Hacienda impuesto por el Grupo Clarín, Nicolás Dujovne anunció estar “seguro de que lo peor ya pasó”. Ante los miembros de la Comisión Bicameral de Seguimiento y Control de la Deuda Exterior no se atrevió a decir “esta vez va en serio”, por las dudas. “Lo peor ya pasó”, afirma el ministro, pero cada día son más los que asisten a comedores comunitarios a suplicar algo con que llenar el estómago. Y el funcionario celebra porque las exportaciones “van viento en popa”, aunque los exportadores no contribuyen en nada a la solución de los problemas alimentarios que su desmedida angurria provoca. Como ya sabemos, el neoliberalismo es una eterna promesa: por eso Dujovne se atreve a auspiciar que “la economía a futuro saldrá fortalecida”, aunque el presente sólo provoque miseria en los que no pueden esperar más.
Las promesas abundan, pero sólo se cumplen las que más perjudican a la mayoría. El ajuste que se propone en el presupuesto será mucho más profundo que lo padecido hasta ahora, pero la reducción de las retenciones a la exportación primaria no se toca. Tampoco piensan aplicar arancelamientos a las importaciones, que no sólo dañan la producción local y la generación de empleo sino también contribuyen a la fuga de dólares. Menos aún frenar la bicicleta financiera, que sólo produce riqueza para algunos y deuda para casi todos. Menos que menos interrumpir el saqueo de los tarifazos, aunque hayan echado a patadas al aumentador serial Aranguren.
Para la mayoría sólo hay retos: que consumimos mucha energía, que hay que abrigarse, que vivimos mejor de lo que merecemos… Hasta Marcos Peña Braum nos acusa al decir que “Argentina es un país acostumbrado a gastar más de lo que tiene”, cuando los que acumulan las riquezas que generamos en paraísos fiscales son Ellos, los funcionarios y sus exclusivos beneficiados. Y, en el colmo de su obsceno cinismo, el funcionario cuestiona "usar el dólar como termómetro de la situación económica", cuando son Ellos los que han dolarizado nuestra vida.
Mientras tanto, la vice Michetti echa a rodar sus barbaridades para espanto más de los propios que de los ajenos, el ministro de Defensa, Oscar Aguad deja indefensos a los familiares del Submarino y la de Desarrollo Social, Carolina Stanley acomoda mejor a su hermana. Mientras tanto, los medios hegemónicos –cómplices y beneficiarios- tratan de ocultar las ya demostradas trapisondas de la gobernadora Vidal y el cercenador de voces disidentes, Hernán Lombardi esquiva rendir cuentas de su perverso accionar ante los Diputados. Mientras tanto, persiguen músicos callejeros, incautan harapos de los sin techo, amenazan a los que manifiestan su enojo y mantienen presos políticos como si fueran trofeos. Mientras tanto, se enorgullecen de habernos insertado a un mundo que nos está succionando, de comprar armamento a los usurpadores de nuestras tierras, de perseguir mapuches para proteger a los estancieros, de regalar bienes públicos a sus amigotes.
Mientras tanto, califican de irracionales a los que se oponen a tantas atrocidades. Por lo que parece, en estos tiempos, lo racional es seguir aguantando y, por supuesto, dejar algo de propina.

2 comentarios:

  1. A estas alturas, Gustavo, no estoy tan seguro de que el virreinato sólo intente distraer, son tan corruptamente ineptos que distraen, les salen naturales los dislates, casi una marca de fábrica.... el tema es que nos distraemos con la duda de si son una joda o un drama y ahí nos vienen los zarpazos. O peor, si en una de ésas, hay más que unos cuantos que prefieren "distraerse" a tener un país más o menos en serio (algo que seguramente no es tan fácil ni light como las pavadas de un marquitos peña...).
    En fin, sigamos siendo "irracionales".

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