martes, 9 de octubre de 2012

Las huellas de un camino


Cada día, uno está más convencido de que nada de lo que está pasando se parece a algo que hayamos vivido, aunque nos crucemos con hechos que resultan repetidos. Nunca se dio algo así, que las elecciones presidenciales de un país lejano se vivan con tanta proximidad. Hasta muchos políticos –es un decir- locales fueron a hacer oposición a las tierras bolivarianas. Allí también fracasaron, vale aclarar. Y allí también dieron un poco de vergüenza, como nos tienen acostumbrados. Patricia Bullrich, fiel a su estilo, ya desde el viernes venía boicoteando las elecciones desde su cuenta de Twitter. También hacía campaña, subiendo videos con declaraciones de votantes opositores, ignorando la veda. Una diputada de la Nación que siempre clama por el respeto de las instituciones transgrediendo las normas electorales en otro país merece un llamado de atención del Congreso. Por supuesto, desde las usinas de estiércol dirán que se persigue al que piensa distinto y esas tonterías. Pero lo merece. Porque eso no es pensar distinto, sino sedición. De cualquier modo, los patoteros mensajes de Bullrich no lograron opacar las festivas elecciones venezolanas. El inicio del toque de diana, la tempranera asistencia de los votantes y el orgullo con que exhibían el meñique manchado constituyen un indicio de lo que significó ese crucial acto cívico.
“Le dedicamos este triunfo a Cristina –exclamó Chávez desde el balcón del Palacio Miraflores– esta victoria es también la victoria del pueblo argentino, de la patria del Che, de Perón y de Néstor Kirchner”. Pensar que hay una conexión tan fuerte entre un país y otro, realmente emociona. Que en medio de la exaltación por la victoria, una de las primeras frases contenga un saludo para Nuestra Presidenta y para todo el pueblo argentino, no es poca cosa. Hasta la languidecida oposición vernácula lo sintió así. Y hacia allá fueron, a apoyar a Henrique Capriles, como corresponde a toda derecha que se precie. Y Scioli, a la distancia, también apoyó a la oposición. Dicho esto para ir archivando, nada más. Pero además de apoyar, fueron a tomar apuntes, a indagar cómo hizo el candidato opositor para ir a la cabeza de 25 agrupaciones políticas, si acá no hay un candidato que pueda liderar tres. Capriles sí podrá ostentar un “somos el 45 por ciento”, a diferencia de los opositores de acá, que se desgañitan gritando algo similar, aunque el 46 que exhiben no sea más que una sumatoria de porcentajes que jamás podrá llegar a la unidad. Para ellos, presenciar la derrota de Chávez podría haber sido un aprendizaje para aniquilar a CFK en las próximas elecciones. Pobres, volvieron con las manos vacías y un odio más grandote.
Y los medios hegemónicos de allá, en simetría especular con los de acá, denuncian desde hace tiempo la “argentinización” de Venezuela. No se entiende, porque los de acá presentan la “chavización” como lo peor que le puede pasar a cualquier país. Y aunque los observadores internacionales y los periodistas declararon que el sistema electoral venezolano es el más transparente y eficaz del mundo, esos medios carroñeros –los de allá y los de acá- seguirán hablando de la falta de democracia del país caribeño. Y aunque en el sistema mediático de allá –y de acá también- haya más medios privados que públicos, seguirán denunciando la falta de libertad de expresión. Porque para los personeros de esos medios y los exponentes políticos que hacen de comparsa, todo gobierno que no obedezca los dictámenes del poder fáctico será considerado autoritario.
Ya se dijo que una comisión de notables de nuestra derecha criolla viajó a las tierras bolivarianas para demostrar que se puede ser cipayo en cualquier latitud. También fueron periodistas. Jorge Lanata debió ser el único periodista argentino que viajó hasta allá para entrevistar a Gabriela Michetti. Y también el único de los diez mil periodistas internacionales que tuvo problemas para salir del país. El destino se ensaña con él para alimentar su programa de escándalos y denuncias. Cuando la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, anunció los resultados, suplicó el corte publicitario porque no podía soportar en cámara noticia tan ingrata. Después, se despidió sin decir demasiado y su expresión de velorio contrastaba con los fuegos de artificio que estallaban a su espalda.
Los insignes del PRO y del Peronismo Federal también manifestaron su desazón por la derrota del majunche. El triunfalismo ya los desbordaba desde el viernes por la tarde y estaban dispuestos a celebrar la victoria que en suelo argentino resulta esquiva. “Acompañando a Capriles, una esperanza de libertades personales y poder democrático”, twiteó el diputado macrista Federico Pinedo, que no se movió del búnker de Capriles por temor a chavizarse. Patricia Bullrich ya había enviado un mensaje con una encuesta “seria” en la que se anunciaba la derrota de Chávez por cuatro puntos y advertía sobre la posibilidad de fraude. Otra de sus valiosas intervenciones fue la difusión de una encuesta boca de urna –expresamente prohibidas antes de la finalización del acto comicial- que atribuía 52,8 por ciento a Capriles y 47,2 a Chávez. Inconsistente como pocas, después argumentó que las acusaciones en su contra son parte de una operación de “medios oficialistas”. Algo así como acusar al espejo de la propia fealdad. Si difundió esas estupideces, que se aguante lo que venga. Como gran demócrata que es, un nuevo mensaje debería dejar a la diputada en el umbral del desafuero: “Lamento profundamente el resultado electoral de Venezuela. Modelo donde la libertad y los derechos humanos no están garantizados". Otra mentirosa de pocas luces, Gabriela Michetti, destacó que encuentra “similitudes entre las administraciones del kirchnerismo y el chavismo”, y agregó que este último es “mucho más hegemónico y concentrador de poder. Pero en Argentina estamos en ese camino”. Otro iluminado opositor, Eduardo Amadeo, tildó al gobierno de Chávez como autoritario y se lamentó: "ha sido triste la derrota de Capriles, contra nuestras expectativas. Las encuestas parecían decir otra cosa", agregó, sólo para esparcir un poco de estiércol vernáculo en tierra extranjera. "Si el camino de CFK es Chávez –se esforzó por amenazar- debemos redoblar el esfuerzo por crear una alternativa a este delirio autoritario de una sociedad dividida".
Tan dividida quedó la sociedad venezolana que los festejos fueron masivos y en paz. No hubo violencia ni enfrentamientos entre las parcialidades y hasta los líderes garantizaron una convivencia feliz. Henrique Capriles salió a reconocer la derrota y su mensaje no fue rupturista ni amenazante, sino todo lo contrario. Aunque durante la campaña había atenuado un poco su contenido neoliberal, prometiendo una continuidad con las políticas sociales, también opinó que “no hay que regalar el petróleo a otros países cuando lo necesitan los venezolanos y no hay que pelearse tanto con Estados Unidos”. Aunque parezca increíble, se autodefinió como de centroizquierda. Ya veremos a Macri, en el futuro, probándose esos disfraces.
 “Créanmelo –anunció Chávez a la multitud desde el balcón del Palacio Miraflores- he sostenido una amena conversación telefónica con Henrique Capriles. Invito a la Unidad Nacional respetando nuestras diferencias”. “Felicito a la dirigencia opositora por reconocer la victoria del pueblo –agregó- Es importante para la paz de Venezuela, porque somos hermanos en la patria de Bolívar”. Y para demostrar su espíritu “autoritario y vengativo”, el bolivariano convocó “a los que andan promoviendo el odio, a los que han negado las cosas buenas de Venezuela, los invito al diálogo y el trabajo conjunto”.
El dedo meñique entintado quedará por unos días como un distintivo de los que participaron de las elecciones venezolanas. Más de un 80 por ciento de participación ciudadana en un acto que es optativo. Ocho millones de ciudadanos apostaron por la profundización de los cambios realizados en ese país, entre los que se destacan la reducción de la pobreza y el desempleo, la eliminación del analfabetismo y el acceso al sistema de salud. Nuestra región comienza a consolidar el camino de la equidad y tal vez, con el tiempo, se convierta en un faro que destierre la oscuridad en el resto del mundo. Mientras tanto, algunos serviles operadores tratan de arrastrarnos nuevamente hacia las sombras con la promesa de que hay más luz. Aunque se disfracen de tiernos corderitos, esta vez no lograrán consolidar el engaño.

domingo, 7 de octubre de 2012

Explicaciones que no llegan a destino



En los cacerolazos neoyorkinos una señora sostenía un cartel: “Yegua: destruiste el campo, la industria y la familia”. Difícil dilucidar de qué realidad habla esta señora. Eso no es una opinión, sino una acusación sin fundamento. No es lícito opinar acerca de lo que no sucede. Ese mensaje parte de una afirmación que no es cotejable en los datos ni en la experiencia empírica. Lo de la familia, es relativo. Muchos dijeron que la familia se destruiría con la sanción de la ley de Divorcio Vincular a mediados de los ochenta y nada de eso ocurrió. Después de la sanción de la ley de Matrimonio Igualitario se formaron nuevas familias, aunque con actores diferentes. Pero siguen siendo familias. En definitiva, nada de lo que denuncia esa señora con el cartel en la puerta del hotel de Nueva York tiene base cierta. Sin embargo, se sentía con derecho de portarlo, de realizar una acusación basada en una falsedad, de proclamar a los cuatro vientos su infinita ignorancia. Si uno se interesaba en hacerle saber a esa buena mujer que lo que rezaba su cartel no se correspondía con ninguna realidad de Argentina, seguramente no hubiera sido recibido con buenos modos. Cuando una mentira se convierte en motivo, no existen posibilidades de presentar un argumento racional.
En las charlas cotidianas que uno tiene se nota que la "mentira" se convierte en la brújula de muchos individuos. Las no-explicaciones que se difunden por ciertos canales de noticias calan profundamente en el sentir porque justifican y alimentan los prejuicios. Cuando uno aporta otra versión y otros datos, es merecedor de una mirada entre lastimera y condenatoria. Lastimera porque miran como diciendo: pobre, te creés el versito de la yegua. Condenatoria porque la mirada, cargada de odio, es una acusación hacia las cuantiosas sumas que uno recibe por defender el accionar delictivo de la viuda y su banda de farsantes. Y si no, hablan por lo bajo, haciendo comentarios al pie o entre paréntesis de lo que uno va diciendo, destinados a no ser escuchados. Cuando se pide una aclaración, la respuesta es una sonrisa cachadora y un "nada, nada" que clausura todo diálogo. Se cree en el relato carroñero porque el K es más difícil de comprender. Es más fácil desconfiar que lo contrario. Aunque no haya una verificación empírica de los males que ocasiona el  Gobierno de Cristina, la enumeración mediática basta y sobra. Porque el gobierno es tan pero tan malo que, a la hora de ocultar los desastres que deja a su paso, no hay quién le gane. Y menos mal que está el periodismo independiente para revelar los oscuros entresijos de los centros del poder. 
Con la rebelión de los agentes de seguridad ocurrió algo parecido. Cuando salió el Jefe de Gabinete de Ministros el miércoles al mediodía y anunció que se abonaría por planilla complementaria la diferencia, el conflicto debió quedar saldado. Más aún cuando explicó que esos descuentos eran el resultado de una mala aplicación del decreto 1307/12, destinado sólo a un parte del personal. “No sabemos si esto es simplemente un problema administrativo concreto –manifestó– Tenemos serias sospechas de que se está usando a los de más abajo, a los que el decreto explícitamente preveía que no podían ser perjudicados, como carne de maniobra por aquellos que quieren mantener los privilegios de seguir cobrando 80, 90 o 100 mil pesos”. Sin embargo, muchos se quedaron con el primer titular: el gobierno descontó el sueldo de los agentes de seguridad. Lo mismo ocurrió con la Operación Miedo. Por más que uno recite el párrafo completo de ese discurso presidencial, en donde se nota claramente que no había una amenaza para los ciudadanos sino una invitación a los funcionarios afectados al saneamiento de la cuenca Matanza Riachuelo para que no se dejen intimidar por un juez, las miradas serán de incredulidad. El título Cristina dice que le tienen que tener miedo ya quedó grabado a fuego en las conciencias. No creen siquiera en la cita textual. Y eso es alienación asumida por un convencido manipulado. Y con ésos, no hay remedio. Entonces, todos salen a la calle, desafiantes, y claman “no tenemos miedo”.
Como los Gendarmes y Prefectos. Ellos también anunciaban no tener miedo. Menos mal, porque su función es protegernos y para ello deben desafiar el peligro. Por eso siguieron frente al edificio Centinela. Y siguen, aunque menos. Los demás, los que no están, entendieron que el conflicto estaba resuelto con la compensación salarial y con la destitución de la cúpula. Los otros, los que se quedaron, suman nuevas demandas, como si fuera el trámite del arbolito. Más aún, para demostrar que todo fue producto de maniobras espurias, el Ministerio de Seguridad ordenó la intervención de la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Gendarmería, por “severas deficiencias” en el manejo de los reclamos salariales de los integrantes de esa fuerza. Un gesto más para dejar sin efecto el motín. En su resolución, el Ministerio señala que las auditorías revelaron la comisión de “irregularidades en el tratamiento de las medidas judiciales relacionadas con reclamos salariales”. Desde ahora, “la gestión de las causas judiciales por diferencias de haberes iniciadas por personal en actividad, retirados y pensionados de la Gendarmería” quedará a cargo del ministerio. Además, se procederá a “la instrucción de las actuaciones disciplinarias para deslindar responsabilidades”.
Esta intervención no fue producto de la casualidad. La Unidad de Auditoría Interna del Ministerio había realizado un informe a mediados de año, en el que reconoció que debido a amparos judiciales, “la autoridad política ha perdido absolutamente el control sobre la política salarial”. El amotinamiento de esta semana, deberá terminar en estos días porque es necesario recomponer la cadena de mandos. Pero más importante aún, explicar cuanto antes a la sociedad qué fue lo que pasó en este nuevo episodio del Operativo desgaste. Porque de eso se trata todo esto. Y se va a seguir tratando. El pasado tiene sus zarpas clavadas en nuestro presente y quiere arrastrarnos a la oscuridad de la que todavía estamos saliendo.
A cada paso se evidencian sus artimañas. Mientras denuncian que el Gobierno intenta instalar jueces aliados, ellos lo hacen con total impunidad. El ministro de Justicia, Julio Alak, afirmó que la maniobra de bloquear la designación de un juez titular en el fuero Civil y Comercial 1 es “funcional al Grupo Clarín”. Claro, por ahí pasa la cosa. El monstruo se resiste y sus esbirros lo protegen para ser, a su vez, protegidos. Porque en ese tribunal federal se prepara un fallo crucial: la constitucionalidad del artículo 161 de la Ley. Y el juez subrogante nombrado de manera transitoria, Raúl Tetamanti, hace más de tres años que está jubilado. De esta manera, adulteraron un mecanismo transparente y democrático de designación de jueces para proteger intereses corporativos. Consejeros de la oposición metieron por la ventana a un juez que debería haber sido designado por concurso, como pretendía el oficialismo.
Pero todas estas explicaciones no llegarán a gran parte del público, que ya tiene tatuado el primer titular. El cacerolero es parecido al instrumento que le da sentido: funciona mejor cuando está vacío. Vacío de explicaciones, pero colmado de titulares. Algunos ya están convencidos y tienen los cacharros como una extensión de sus extremidades. Otros, muchos, están en el medio. Oscilan. Ellos merecen el esfuerzo de las explicaciones. Aunque uno reciba miradas socarronas, burlas, descalificaciones, escupitajos. Nada es fácil en esta vida. Porque son ellos, los que no se deciden a participar de esta contienda, los que pueden inclinar la balanza hacia un país mejor o hacia el pantano que tan bien conocemos.

viernes, 5 de octubre de 2012

Maniobras, ensayos y operaciones


No fue un intento de golpe de estado, pero la revuelta del personal de Gendarmería y Prefectura resultó, por momentos, preocupante. Sobre todo, por los esfuerzos para capitalizar la movida de algunos sectores que siempre asoman sus hocicos cuando huelen una posibilidad destituyente. El golpe institucional es el panorama deseado por aquéllos que se regodean con cada tropiezo del Gobierno Nacional. Como las urnas son esquivas para estos personajes, la mejor manera de gobernar que encuentran es a través de la presión y la desestabilización. Mientras la Fragata Libertad  se mantenía secuestrada en el puerto de Ghana a pedido de los fondos buitre, Aldo Rico sobrevolaba los medios de comunicación destilando su ideario carroñero. Un poco antes y como quien modifica la posición de las piezas de ajedrez ante la distracción del contrincante, el Grupo Clarín lograba instalar a un juez aliado para que garantice sus privilegios ante la ley. Y como para confirmar las sospechas de que sombras oscuras amenazan nuestra inestable armonía, un testigo del juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra estuvo desaparecido durante todo un día. Además, la suspensión del amistoso entre Argentina y Brasil por un insólito corte de energía eléctrica fue el condimento necesario para despertar la paranoia de cualquier adicto a las teorías conspirativas. Demasiado para una sola semana.
Lo de la Fragata Libertad pasó casi desapercibido en medio de las protestas de los efectivos de seguridad. Sin embargo, es un nuevo episodio de la saga. "Los fondos buitres han cruzado un nuevo límite en sus ataques a la República Argentina" indicó un parte de prensa de Cancillería, y agregó que ya han realizado “las gestiones ante el gobierno de la nación africana para aclarar el engaño que los inescrupulosos financistas han montado". La demora del buque en el puerto de Ghana es el resultado de un recurso presentado por el Grupo NML a las autoridades judiciales y claramente viola la Convención de Viena sobre la inmunidad diplomática. De acuerdo al comunicado del Palacio San Martín, "el fondo buitre NML tiene su sede en las Islas Caimán, una guarida fiscal que vale recordar es una colonia de Gran Bretaña, desde la cual operan quienes no se someten a las leyes de ninguna jurisdicción y han sido denunciados tanto por el G20 como las Naciones Unidas". Ligados al AFTA –la fuerza de choque de los especuladores norteamericanos- difunden “informaciones falsas para utilización de algunos medios de prensa monopólicos argentinos, con el objetivo de extorsionar a la Argentina a fin de obtener ganancias usurarias a partir de la compra de bonos argentinos por centavos realizada durante la crisis del 2001 y negándose a sumarse al 93% de los inversores que acordaron la reestructuración de la deuda". La Fragata Libertad y sus tripulantes varados en Ghana es una nueva extorsión, al igual que las cacerolas que interrogaron a La Presidenta en EEUU.
O las que eligen jueces alineados para que favorezcan sus ilegales causas. El lunes salieron a la luz los entretelones del Consejo de la Magistratura, la institución encargada de designar a los jueces. La discusión por la lista de aspirantes a ocupar en forma definitiva cinco juzgados civiles vacantes desató más polvareda mediática que nunca. La denuncia y recusación contra el consejero Ricardo Recondo por la postulación de Raúl Tettamanti como subrogante del Juzgado Civil y Comercial 1 fue el escándalo con el que se inició la semana. Claro, es en ese juzgado donde se tramita la causa en la que el Grupo Clarín reclama la inconstitucionalidad del artículo de la ley de medios que lo obliga a desinvertir. Edmundo Carbone, el juez que facilitó al multimedios el incumplimiento de la ley, se jubiló el año pasado. El suplente propuesto por los afines al monopolio está jubilado desde hace cuatro años y además, la secretaria del Juzgado Civil 1, Ana Bruno, es la nuera de Tettamanti. Un artículo del reglamento de la Justicia impide ser secretario de un juzgado a quien tenga hasta el cuarto grado de consanguinidad con el juez. Pero el que no puede asumir es el que llegó último y provocó el conflicto. Conflicto que continúa con una nueva suspensión y acusaciones cruzadas. Muchas sospechas sobre esa designación, porque, se mire por donde se mire, todo gira en torno al 7D.
En estos días, circuló por la web un documento titulado “Pedido a los integrantes de las FFAA”. “El pedido es que se sumen a las marchas del 8 de Noviembre próximo con el fin de potenciar el legítimo derecho de peticionar a las autoridades, en este caso, al Congreso, para que destituyan mediante juicio político a Señora Presidente, Ministros, Secretarios de Estado, Gobernadores Provinciales y demás funcionarios sospechosos de numerosos delitos y de un pésimo desempeño”. El 8N –tal la denominación- es el antagonista del 7D. Y continúa el texto: “la movilización, a la que deben sumarse todos los integrantes de las FFAA en su carácter de ciudadanos argentinos que no están exentos de sus deberes patrióticos por el hecho de vestir uniforme, sino todo lo contrario, es el único recurso que nos queda a los argentinos para librarnos de esta tiranía que nos está llevando inexorablemente al comunismo”. Y el listado de justificaciones para esta convocatoria resultarían más que indigestas.
Con este antecedente, la protesta de los agentes de Prefectura y Gendarmería parecía más una respuesta anticipada que una demanda salarial. O en todo caso, un ensayo. A pesar de que el Jefe de Gabinate, Juan Manuel Abal Medina, había anunciado el miércoles al mediodía medidas que apuntaban a saldar las demandas, la protesta aún continúa, aunque son cada vez menos los manifestantes. Ante el parecido con hechos ocurridos en Ecuador y Bolivia, distintas organizaciones políticas y de Derechos Humanos se pronunciaron en defensa de las autoridades democráticas y rechazaron todo intento de desestabilización institucional. Claro, ante la respuesta del Gobierno Nacional a los reclamos, la protesta quedaba sin sentido. Además, recibió el apoyo de otras fuerzas de seguridad. Unos veinte integrantes de la federal y la bonaerense aparecieron encolumnados detrás de una bandera argentina y fueron vivados por los caceroleros uniformados. Lo mismo ocurrió cuando se sumó un grupo de jóvenes del Ejército Argentino. Frente al Edificio Libertad, en Retiro, unos 150 suboficiales de la Armada se acuartelaron con la excusa de solicitar un incremento salarial. También en Puerto Belgrano, capital de la Marina, hubo algunas temibles protestas.
Si todo comenzó con un justo reclamo ocasionado a partir de un sospechoso descuento producto de la incorrecta aplicación del decreto 1307/2012, pasadas las horas puede considerarse que hay una clara intención de desobediencia a las autoridades civiles. Muchos exponentes de la oposición se manifestaron en contra de todo intento de quiebre institucional, algunos tibiamente y otros con más énfasis. Por supuesto, estuvieron los otros. El regodeo de los medios con hegemonía en decadencia parecía indisimulable. El caso de Rico fue casi patológico. Pero el peor, como siempre, fue el mensaje de ocasión que Mauricio Macri emitió cuando resultaba inevitable hacerlo y un rato antes de que comiencen los noticieros. Como si tuviera un inexplicable control de la situación, pidió a los gendarmes y prefectos que dejen las protestas de lado y “vuelvan a sus casas, con sus familias”. “Estoy comprometido profundamente en la defensa de la democracia. Señores gendarmes, señores prefectos, señores miembros de seguridad nacional, los entiendo profundamente –manifestó el inasible alcalde- sé que llevan una década de maltrato, de falta de respeto, de humillaciones. De un gobierno nacional que ha improvisado en sus políticas de seguridad y por eso ha fracasado. Que no han reconocido la defensa que ustedes hicieron de nuestra seguridad”. Su mensaje fue, en definitiva, no hagan el golpe, aunque merezcan ser destituidos. En lugar de un comunicado pacificador, fue todo lo contrario.
Como lo que se viene es crucial, la metáfora de la partida de ajedrez mantiene su validez. El Gobierno Nacional debe andar con cuidado; no sólo debe advertir las trampas que hará el desesperado contrincante sino anticiparse a todas sus jugadas. Y también, evitar errores de todos los tamaños que puedan ser tomados como excusa para una protesta masiva. Los carroñeros están al acecho y no dejarán pasar la oportunidad de derrumbar un gobierno que, por primera vez en nuestra historia reciente, está a punto de clamar Jaque Mate.  

miércoles, 3 de octubre de 2012

Manual K para títulos mediáticos



Como quedó demostrado con los últimos episodios caceroleros, la desinformación intencionada produce estragos. Y papelones a granel. Los párvulos de Georgetown aprendieron que el prestigio de un diario puede ser proporcional a su capacidad de manipulación; y también, que la independencia es sinónimo de confabulación. La próxima vez, se preocuparán por investigar con más seriedad sobre el contexto de un país. En cambio, los pichones de Harvard actuaron con pura malicia. Futuros carroñeros como son, interrogaron desde un lugar definido, tratando de disimularlo. Tan mal lo hicieron, que la pantomima quedó al descubierto, a tal punto que las autoridades de esa prestigiosa universidad están evaluando sancionar a los caceroleros preguntones. Porque en nuestro país no se persigue a los periodistas e intelectuales –es un decir- de la oposición, no están cerradas las fronteras para entrar o salir del país, no hay cepo al dólar, no se están cercenando las libertades individuales ni se ataca o limita la libertad de expresión. Quien piense así, no piensa distinto: está pensando muy mal. Y una opinión mal pensada se convierte en maledicencia. De ahí al cacerolazo, hay un solo paso.
Para los distorsionadores de la realidad, si La Presidenta explica que las medidas restrictivas a la compra indiscriminada de dólares no pueden considerarse un cepo, el título será: Cristina niega que haya un cepo. Si la CNN emite un informe sobre las cincuenta ciudades de más de 300 mil habitantes más peligrosas del mundo y en ese listado no figura ninguna ciudad argentina, ellos dirán: Buenos Aires es la ciudad más peligrosa del cosmos. Para ellos, las personas y las ideas son buenas o malas de acuerdo a su relación con la letra K y todo lo que representa. Aunque el apellido del nuevo titular del AFSCA, Sabbatella, no tenga esa grafía, para los tergiversadores colegiados estará constituido por miles de ellas. Y a la inversa, los que tenían la K grabada en la frente, ahora ostentan la vistosa silueta de un tipito con un instrumento de viento pronto a sonar.
Pero La Jefa de Estado insiste en educarlos, domesticarlos o al menos, disminuir un poco su fiereza. “Cepo es un instrumento de tortura del siglo XIX –explicó- una imagen que refleja fundamentalmente la inmovilidad” y recordó que, desde enero a la fecha el Banco Central ha entregado divisas por casi 80 mil millones de dólares. “Cepo es sinónimo de que no hay movimiento, de que nada ingresa, nada egresa, que todo está quieto. Así que vayan buscándole otro título, porque el de cepo me parece que no se corresponde con esta realidad”. CFK reconoció algunas falencias en la información, aunque también en la recepción: “tal vez cometimos un error, de no hablar con los números claros de lo que había pasado en Argentina. Uno no le anda explicando a todo el mundo, pero toma las medidas con la creencia de que los actores económicos van a actuar con racionalidad y eso no sucedió”. Las explicaciones no sirven de nada si el destinatario no quiere escuchar, aferrado a sus prejuicios y a sus mezquinos intereses.
Lo que algunos consideran como un avasallamiento a la libertad individual, es en realidad una protección de nuestras reservas. Si salen más dólares de los que entran, ese faltante debe cubrirse con deuda. “Desde las PASO del 14 de agosto hasta el 23 de octubre en que fui elegida Presidenta, se llevaron 4700 millones de dólares, porque hicieron correr en el mercado el rumor de que luego de las elecciones iba a haber una devaluación. ¿Saben qué pasa? Que piensan que somos como ellos, los que dijeron una cosa en las elecciones e hicieron una cosa totalmente diferente”. Los que alzan la voz en contra de las restricciones a la compra de divisas, en realidad, quieren recuperar una herramienta de desestabilización monetaria, muy eficaz en otros tiempos para condicionar las decisiones de un gobierno. Pero Cristina expresó, con mucha claridad que representa “a los que creen que tienen que privilegiar el trabajo y cuidar nuestras reservas”.
Otro de los reclamos que surgía desde los sones de las cacerolas era la imposibilidad de salir del país, como si estuviésemos en realidad ante un gobierno autoritario. El incremento interanual de viajes al exterior fue de más del 20 por ciento, lo que significa que las restricciones a la compra de divisas no afectaron el turismo internacional. Por el contrario, en viajes, pasajes y estadía “hemos pagado ya 5457 millones de dólares ­–informó Cristina, con paciencia- Vi muchos argentinos en Nueva York, así que doy fe de que pueden viajar, estudiar, una libertad absoluta”. “Esto quiere decir que hay gente que tiene plata para viajar –agregó- lo cual nos pone muy alegres; pero por favor busquen otro título, porque en realidad, pueden viajar todos los que quieren”.
Pero vale la pena insistir, porque parece que no se entiende. Las restricciones al dólar tienen que ver con el cuidado de nuestras reservas y con evitar el endeudamiento para frenar la voracidad financiera. “La especulación se mueve de un país a otro –explicó Akel Kicillof al presentar el presupuesto 2013- Cuando tomamos medidas para frenar esa especulación, de repente surgen los sectores que quieren que todo sea libre, que haya libre disponibilidad de divisas. En este presupuesto preservaremos nuestra economía y las conquistas alcanzadas”. La angurria individual o el objetivo de la comunidad. O, en todo caso, como planteó CFK pues, en los tiempos que vienen, “en el contexto de la crisis financiera global van a exigir una férrea defensa de los intereses nacionales”. “Pobres los países que tengan gobernantes que no antepongan los intereses de los ciudadanos y quieran quedar bien con los de afuera antes que con los de adentro”, se lamentó.
Y no sólo da consejos sobre cómo construir los titulares y poner nombre a las medidas gubernamentales, sino también anticipa las tapas del día siguiente. En la presentación de Martín Sabbatella como titular del AFSCA, Cristina habló mucho del dólar y el endeudamiento. En un momento, explicó que no es lo mismo solicitar un crédito para obra pública o construir una vivienda que para gastos corrientes o hacer un viaje. Y al instante agregó “mañana van a titular Cristina no quiere que saquen créditos para turismo”. Además le advirtió al flamante guerrero que hará cumplir con la ley en su totalidad, que a partir de ese momento sería considerado como feo, sucio y malo.
Con respeto a los cacerolazos pasados y por venir, escraches y amenazas, La Jefa de Estado reivindicó el derecho a protestar y manifestarse cuando se esté en desacuerdo. “Cuando hay tanta pluralidad y tanta diversidad y tanto derecho humano defendido, se generan obviamente reacciones. Lo que puedo decir es que la vehemencia y la agresión es lo feito. A todos les propongo que cada uno exprese sus ideas, que encuentre sus dirigentes para expresárselas y no se enojen con nosotros por no expresarlas”. Y esto es indiscutible: ella fue votada para hacer lo que está haciendo no lo que las minorías le reclaman. En todo caso, “tienen que encontrar referentes que se pongan al frente de esos reclamos para hacer una sociedad más democrática. A la agresión vamos a responder con gestión”. En las redes sociales está circulando una convocatoria para la realización de un cacerolazo el 8 de noviembre con notorios tintes destituyentes, para decirlo con suavidad. Contiene un texto acusatorio que advierte un inexistente giro al comunismo y convoca, de manera clara, a las Fuerzas Armadas a la realización de un golpe de estado. Por supuesto que es una provocación inconsistente. Pero provocación al fin. Y eso se diferencia mucho de la libre manifestación en la vida democrática. Tampoco debe pensarse desde el respeto al que piensa distinto. La alteración del orden democrático con cualquiera de las herramientas que puedan imaginarse no es pensar distinto ni merece ningún respeto. Al contrario, merece el rechazo de toda la comunidad, hasta de los medios de comunicación, incluso los que ya tienen fecha de vencimiento.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...