lunes, 9 de septiembre de 2013

Optimismo de lunes



De la Corte a Siria en un solo texto
El Ministro de la Corte que ya no debería estar atornillado en los estrados judiciales, Carlos Fayt, realizó declaraciones sobre los funcionarios que sólo buscan enriquecerse. Además, descartó la posibilidad de que emitan un fallo sobre la constitucionalidad de la LSCA antes de las elecciones de octubre. Y, como broche de oro y para demostrar que su mente está intacta, enumeró un listado de políticos intachables, muchos de ellos, cómplices o empleados de las dictaduras en los tiempos en que la vida era en blanco y negro. Ejemplos de otrora para iluminar la vida política de hoy. Antes de pontificar sobre la moral ajena, debería renunciar al cargo que usurpa desde hace casi veinte años. Quien pregona sobre lo impoluto, pisotea la Constitución. Pequeña paradoja. Por si esto fuera poco, promete seguir haciéndolo. Mientras los representantes debaten sobre el impuesto a los altos ingresos y la financiación con la renta financiera, los Supremos siguen manteniendo el privilegio de no tributar. Pero nuestro país está en proceso de reconstrucción y no hay que apresurarse. Esta escalera tiene los peldaños muy altos, por lo que resulta prudente subir de a poco. El más leve resbalón nos puede arrastrar al abismo del que salimos. La más pequeña distracción nos puede conducir al peor final.
Algo muy difícil de evitar, pero no imposible, vale aclarar. Las usinas de estiércol están desaforadas y esparcen lo peor de su contenido para apartarnos de este camino colectivo. Y parece que están ganando. Parece, nada más. El resultado de las PASO debe tomarse como un simulacro de lo que pasaría si se confirma en octubre. Lo que los pre-candidatos prometieron en la campaña, fue rechazado por ellos mismos en el Congreso. En menos de un mes, traicionaron el voto provisorio que recibieron. Para esto no vale “el que no se enteró se embroma”. Con gente así, nos embromamos todos. Además, envalentonados como nunca, empezaron a hablar de transición, renuncia y hasta adelantamiento de las presidenciales. Aunque no ganaron, ya se imaginan con la banda. O, cuanto mucho, destronando a Cristina de la manera que sea. El casting del oposicionismo bobo tiene como jurado a los integrantes del Círculo Rojo y el premio es la coronación en 2015.
Mientras tanto, el Gobierno Nacional tomó nota de los números y se puso en movimiento. La baja del mínimo no imponible y el proyecto de gravar la renta financiera fue el primer paso. Acusaciones de oportunismo electoralista trataron de opacar la iniciativa. Cuando no atiende los reclamos, Cristina es soberbia; cuando los atiende, es oportunista. Tanta incongruencia confirma que estamos en el buen camino. Como sea, los ahora candidatos deberán eliminar una de sus consignas predilectas. Porque eso es demagogia: prometer lo que saben que no van a cumplir. Eso es populismo: tomar como bandera una demanda legítima para vaciar su contenido. Eso es antidemocrático: sumergirse en contradicciones con tal de obtener unos segundos de pantalla o unos miligramos de tinta. ¿O será que el pegamento adquirido para unir a Argen y Tina fue utilizado como inhalador?
El segundo paso, un poco más al límite de lo nefasto, transita por las medidas tomadas respecto al tema de la inseguridad. Por un lado, el despliegue de los gendarmes. Y por el otro, las propuestas del candidato bonaerense Martín Insaurralde sobre los menores que delinquen. De entrada, el problema es casi inasible. Si la inseguridad está planteada desde lo absoluto, un solo delito la confirma. Y el accionar de los medios para meter miedo, amplificar y mezclar cada caso aporta lo suyo. Nadie duda que el Estado deba proteger al ciudadano de los descarriados, pero es imposible que garantice que no nos va a pasar absolutamente nada. Como un dato más, el Grupo Clarín posee una empresa de cámaras en la vía pública que ha crecido gracias a la nafta que desde sus medios echa a los focos ígneos. Y donde más se ha instalado ese sistema de vigilancia es en la ciudad de Tigre, de donde proviene el candidato Sergio Massa. Un círculo que se cierra.
Aunque la propuesta de Insaurralde no apunta a la baja de la edad de imputabilidad de los menores, los medios se encargaron de hacerlo parecer así. “Hay que impulsar el debate en la Cámara de Diputados para ver qué hacer con los jóvenes de 14 a 18 años –explicó el candidato en la mesa de Mirtha Legrand-  El Estado debe hacerse cargo, por eso vamos a impulsar un régimen penal juvenil que hoy no existe en la Argentina”. El proyecto no está completamente delineado, pero apunta a la creación de centros de contención que busquen reeducarlos para que puedan integrarse a la sociedad sin temor a caer en el delito. Eso sí: nada de cárcel común ni celdas en comisarías porque lo único que logran es reforzar su perfil delictivo.
Otro de los temas que ha entrado en la agenda del Gobierno Nacional es el del trabajo no registrado. Si bien desde 2003 la informalidad se redujo del 49 al 32 por ciento, todavía sigue elevado, sobre todo en algunos sectores como el trabajo rural y el servicio doméstico. En esta semana, el Ministerio de Trabajo convocó a sindicatos y cámaras empresarias para poner sobre la mesa este problema no tan complejo de resolver. Entre las propuestas oficiales se encuentran el fortalecimiento de la fiscalización, la creación de un registro de empleadores infractores y la implementación de incentivos a microempresarios que formalicen a sus empleados. La responsabilidad en este asunto no es sólo del Gobierno Nacional, sino de los empresarios y, sobre todo, de los sindicatos que deben velar por el derecho de sus representados. Porque el trabajo es fundamental para este proyecto de país pues impulsa el mercado interno y así, más producción y la generación de nuevos empleos.
No en vano, en la Cumbre del G-20 algo de eso se habló. San Petersburgo fue el escenario donde las políticas neoliberales no se defendieron con la vehemencia de otros tiempos. En la declaración final no figura como objetivo central para los países emergentes alcanzar el grado de inversión que las calificadoras de riesgo asignan para alentar las inversiones especulativas. Brasil está por ser víctima del abandono de los capitales golondrina. Tampoco aparece la flexibilización laboral como requisito para la generación de empleo ni la demonización a la intervención del Estado en la economía. Por el contrario, en esta Cumbre uno de los temas fue el riesgo de la desregulación financiera y del autogobierno de los mercados. Parece que la locura de CFK ha contagiado a muchos de los asistentes y la cordura neoliberal está perdiendo terreno. Y la demencia de la guerra, por supuesto, que dejó a Obama en soledad. Llamativo que nadie diagnostique a distancia la psiquis del Presidente Imperial. No estamos ante una revolución sino ante la construcción lenta pero constante de un territorio más comprometido con la Humanidad. Que el lector sepa disculpar a este Ignoto Profesor de Provincias por la saturación de optimismo. Un lunes, puede pasar cualquier cosa.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Círculo que duerme, es cartera



Piedra libre para los carroñeros
Con qué poco ganó centralidad el marginado Jefe de Gobierno porteño. Lo del círculo rojo puede ser una caracterización política de su asesor, Jaime Durán Barba o tal vez un recuerdo de algún trabajo de pre-escolar. Lo indudable es que logró agitar a más de una cabeza. Ni él sabe explicar su metáfora. Cada día aporta una versión diferente, acorde a sus limitaciones verbales. Enigmático es el nombre elegido: se marca con el círculo rojo lo que es peligroso o desechable. Si es el centro de poder, puede ser de hierro, de oro o de fuego. Si es una élite ilustrada, puede ser blanca o celeste. ¿Pero rojo? No deja de llamar la atención esa imagen, que también puede representar la mira que marca un objetivo a aniquilar. Como sea, despertó las lucubraciones más descabelladas. Hasta se habló de un intento destituyente con fecha y todo. Como aquel monólogo de Tato Bores de mediados de la década del 60 en el que leía las invitaciones que le llegaban para marchas revolucionarias contra el entonces presidente Arturo Illia. Una de ellas hasta incluía un pic-nic para coronar el éxito. Si lo del círculo rojo se le escapó o estaba en el libreto, ya no importa. Lo interesante es que instaló un tema que incluye algo más que geometría.
El círculo es una figura hermética, sin aristas ni fisuras que promete resguardar celosamente su interior. Vicioso o virtuoso, tiene una continuidad que abruma, pues no tiene principio ni fin. Puede ser celda, fortaleza o la manera más efectiva de rodear a una presa. Los grupos que utilizan esa denominación sienten formar parte de una selección. Ahora bien: Macri nos aportó el enigma del círculo sin haber pensado ninguna de estas cosas. El Alcalde Amarillo tampoco aclaró si lo hacía como una señal de alarma para el resto de la sociedad. Más pareció un desesperado llamado de atención hacia los integrantes de ese núcleo selecto. Una especie de “no se olviden de mí que soy más fiel que el tigrense”, con la mirada más puesta en el 2015 que en el hoy. O sí, si se tienen en cuenta las distintas teorías conspirativas que circularon en estos días.
El dirigente Luis D’elía resultó el más paranoico. En su cuenta de twitter advirtió que el Círculo Rojo se propone destituir a CFK el 8 de noviembre, por chorra o loca. Maximiliano Mei, uno de los organizadores de los cacerolazos anteriores, aseguró que algo se está hablando del tema, pero en el sentido de una gran manifestación de protesta y no de una alteración institucional. Por el contrario, pidió que los kirchneristas “se vayan tranquilos en paz en 2015, sin molestar a los demás”. Los demás, ¿serán los integrantes del círculo? En 2015, ¿a dónde nos iremos los que simpatizamos con este gobierno? Pero, como buen cacerolero, manipulado al extremo por la prensa carroñera, Mei aconsejó que “dejen un país en orden y lo que se llevan lo devuelvan antes de irse”. Interesante trabalenguas que confirma la sospecha que inspira estos movimientos protestones. Si antes de irse lo devuelven, entonces no se lo llevan. ¿Qué es lo que tienen que devolver los kirchneristas? Esa república que añoran; ese simulacro democrático que enriqueció a una minoría, los integrantes del círculo; ese statu quo que explotó en 2001. Cuando se vayan los kirchneristas, el poder volverá a las manos de los patricios que claman por la seguridad jurídica, la libertad para especular con la moneda verde, la facilidad para vaciar las arcas del Estado y el endeudamiento externo que después pagaremos entre todos. Lo que tienen que devolver los kirchneristas son las AFJP, YPF y el Fútbol, entre muchas otras cosas. Lo que tienen que devolver los kirchneristas cuando se vayan es el país entendido como coto de caza para esos saqueadores que integran el círculo rojo.
Los caceroleros, por supuesto, no pertenecen a esa élite, pero resultan funcionales a sus perversos objetivos. Tanto como los exponentes de la oposición que, de tan utilitarios, ya no se cuidan por las contradicciones en las que incurren. Si en la campaña para las elecciones primarias insistieron con la eliminación del impuesto al salario y la necesidad de gravar la renta financiera, cuando tuvieron la posibilidad de transformar en acción sus consignas, se fueron al mazo. No hay psiquiatras telepáticos para semejantes trastornos ideológicos ni inexistentes síndromes revelados desde una pantalla envenenada. Los diputados radicales, del FAP, peronistas disidentes, de la Coalición Cívica y del PRO votaron en contra de lo que proponían en la campaña. Así, cualquier electorado se desorienta. O los votantes de estas sinuosas agrupaciones son tan caceroleros como sus dirigentes. Caceroleros porque sólo están en contra de lo que se niegan a comprender, conocer y aceptar. Sólo están en contra y por eso votan cualquier cosa para manifestarlo.
Los caceroleros están en contra y eligen dirigentes caceroleros que también deben estar en contra. Individuos disconformes y desmemoriados que se distribuyen por todo el país, pero su fuente de alimentación está en la CABA. Y tanto, que están empachados de desprecio. Si subimos el mínimo no imponible, está mal. Si no lo subimos, también está mal. Si lo hace Cristina, está mal. Si no lo hace, también. Este es un proyecto razonable para no desfinanciar al Estado. Le pido a la oposición que sea razonable”, concluyó la diputada Juliana Di Tullio en medio del debate. “Si inyectamos más recursos en la economía, nos dicen que creamos inflación –explicó el diputado Eric Calcagno sobre las excusas de los opositores compulsivos- Esta medida no sólo tiene fines recaudatorios, sino redistributivos. Si dicen oportunismo, nosotros decimos oportunidad y una política de gobierno”.
En realidad, la oposición al gobierno no es crítica, sino criticona. Como matronas de barrio que se juntan en la vereda para despellejar a las vecinas que no forman parte del grupo. Con o sin motivos, desprecian, pero sobre todo, envidian. De tanto poner su destructiva mirada en el blanco de sus dicterios, se olvidan de sí mismas. En el caso de los opositores, la cosa es peor porque en sus manos está garantizar la continuidad de la recuperación de nuestro tan maltratado país. Como monigotes en oferta, tratan de atraer la mirada de ese núcleo selecto que otrora manejaba todo y ahora, sólo un poco. Como garabatos de tiza en la vereda, se desdibujan con las primeras gotas de lluvia y se transforman en los caprichos que los patricios del círculo necesitan para recuperar el control. Como espejismos en el desierto, engañan al caminante con la promesa de un sorbo de agua fresca, pero sólo ofrecen la aspereza de la arena. Por ahora están exultantes pues cumplieron con su nociva distracción. El círculo se refuerza porque avizora el triunfo. En el voto de algunos confundidos está la posibilidad de torcer el destino y arrebatar esa codiciada copa de tan perversas zarpas. Todavía queda tiempo para pensarlo.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La amenaza de un círculo descolorido



Envalentonados para saquear el futuro
El procesado Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri busca un poco de atención porque ha pasado no a un segundo, sino a un quinto plano en la escena político-mediática. Algo parecido al caso del ex presidente de prepo Eduardo Duhalde, que, lejos de cualquier posibilidad electoral, realiza descabellados diagnósticos psiquiátricos. Uno habla de círculos y el otro de tornillos. De lo que menos departen es de política, no porque no sepan sino porque no se atreven. Como defienden lo innombrable, prefieren dar vueltas retóricas que nada aportan pero producen impacto en la virtualidad de los medios. Mientras todo el país está a la espera del crucial fallo de la Corte respecto a la constitucionalidad de tres artículos de la LSCA, con algo hay que entretenerse. En tanto, el Gobierno Nacional transformó en acción la magra y desconcertante victoria de las PASO con el objetivo de recuperar algunos puntos. Como era de prever, el kirchnerismo no se repliega ante la adversidad. En ese sentido, comprendió que las elecciones primarias pueden considerarse como un ensayo y por eso reformula un nuevo escenario.
Cuando el domingo Macri mencionó lo del círculo rojo, sorprendió a muchos. Primero a los que pensaron que el PRO sólo se identifica con el color amarillo. Y segundo, a los que suponen que la agrupación que lidera el empresario devenido a político no puede salir de su encierro capitalino. Por lo menos, demostró una apertura cromática prometedora. De ahí a que sus amenazas presidenciales se conviertan en realidad hay un salto enorme. Ansioso por asumir en 2015, aprovechó la operación mediática tripartita –Clarín, La Nación y Perfil- para darle duro a quien considera que será su competidor en ese futuro con el que sueña. Sueño que se convertirá en pesadilla para la mayoría de los argentinos. Pero falta mucho para eso y el mejor consejo es andar despiertos. No sea cosa que sus confusos y contradictorios trabalenguas se transformen en coloridas propuestas de campaña que logren convencer a algunos electores distraídos.
En realidad, es difícil entender lo que dice. El esfuerzo por esconder lo profundo de sus pensamientos logra que sus palabras perturben. La seguridad con que luce la hipotética banda presidencial parece sugerir un halo conspirativo. Por momentos, parece una Carrió con bigotes comestibles. Ahora arroja estiércol hacia su pareja electoral de agosto. Un compromiso unilateral que el intendente de Tigre pugnó por eludir. Massa parece una especie de amigo imaginario para el Alcalde porteño. Hábil para la construcción política, Macri aseguró que el inexistente acuerdo con el candidato a diputado del Frente –cada vez menos- Renovador sólo buscaba el “voto útil” y que todo terminará en octubre. “No significa que el día después tengamos algo para construir juntos”, aseguró Macri con su insoportable sinceridad. Qué futuro nos espera con esta gentuza. ¡Cuánto debemos a los que coronaron con su voto a estos personajes tan viles! Porque además de peligrosos, son incoherentes y con esas incoherencias, recogen algunas voluntades. Y cínico: “lo nuestro es un compromiso con otra forma de hacer política, sin parches. No vamos por una rejuntada rápida y que nada cambie, salvo algunas figuras”, omitiendo mencionar los engendros que lleva el PRO en sus listas.
 Ahora bien, muchos analistas coinciden al afirmar que lo único que une a la oposición es su rechazo visceral al kirchnerismo. Sin embargo, en la campaña para las primarias algunos candidatos acusaron al massismo de ser el kirchnerismo con diferente fragancia. Estas definiciones lograron confundir a un puñado de electores que, de acuerdo a algunos sondeos en boca de urna, pensó que Massa era un candidato de Cristina. Si bien hay que estar en coma alcohólico para suponer algo así, la distorsión benefició al candidato tigrense. Como la estrategia del establishment dio buen resultado, aparece Macri para reforzarla. Por si no se entiende, aquí va la fórmula: todos los candidatos que se oponen al oficialismo dicen que Massa es oficialista para que algunos confundidos simpatizantes del kirchnerismo lo voten y de esta manera gane un opositor. El famoso voto útil transformado en perversión electoral. Por eso ahora se suma el Alcalde Amarillo con sus virulentas críticas a la nueva esperanza del Poder Fáctico, para identificar lo más posible al Frente Renovador con el FPV. Todos contribuyen a la campaña de Massa, pero por la contraria.
Mientras esta comedia de enredos se desarrolla en el escenario de la provincia de Buenos Aires, Cristina está dispuesta a superar los números de agosto. Aunque esta frase parezca suponerlo, los pasos dados por La Presidenta no tienen sólo un fin electoralista. O sí, pero no como lo sugieren los medios carroñeros. Si el FPV no obtiene cifras más nutridas en octubre, la profundización del modelo tan prometida se va a hacer muy dificultosa. Y más aún la continuidad después de la finalización de su mandato. Porque, seamos sinceros: nadie más que el kirchnerismo puede prometer que esta década ganada se prolongue en el futuro. Algunos, lisa y llanamente, proponen un retroceso. Y otros, por hibridez o debilidad, se convertirán en instrumentos serviles para que ello ocurra. Además, porcentuales más contundentes reforzarán la legitimidad obtenida en 2011 para garantizar una gobernabilidad más segura.
A los pocos días de las elecciones, Cristina realizó la famosa convocatoria a los titulares para entablar un diálogo sincero y limar asperezas. También para realizar algunos retoques necesarios para convencer a los dispersos. La reducción de los contribuyentes del impuesto a los altos ingresos a menos de un once por ciento dibujó más de una sonrisa. En los beneficiados, claro está, no en los opositores que habían convertido el tema en una bandera de campaña y ahora deberán pensar en nuevos dicterios para la que se viene. Pero no solo eso: por fin se debaten proyectos para buscar nuevos recursos recaudatorios con el aporte de los que más ganan en serio.
En los festejos por el Día de la Industria, los titulares manifestaron su beneplácito con el proyecto en marcha, a diferencia de lo que algunos hacen en los estudios televisivos. El titular de la UIA, Héctor Méndez, aseguró que “no hubo ningún gobierno con tanta vocación industrial como el que lleva adelante la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pero hay temas vinculados con la competitividad que se deben trabajar para que las cosas sean mejores”. Un poco más entusiasta, Ider Peretti, de la Confederación General Económica, confesó que “festejamos el Día de la Industria porque en estos diez años se ha creado en la Argentina una política con inclusión social con eje en la política industrial”.
Todavía quedan algunas cuentas pendientes, por lo que hay que dejar de hacer la plancha. El crecimiento económico se puede verificar en los números. Como sería arduo incluir todos, basta mencionar los que difundió la AFIP sobre el incremento de la recaudación. En agosto, el monto de los tributos llega casi a los 76000 mil millones de pesos, un 25 por ciento más que en el mismo mes del año pasado. Quizá por esto Macri está tan desesperado por asumir la presidencia. Tanto dinero malgastado en salud, educación, asignaciones, jubilaciones, salarios le provoca una severa angustia. En sus manos, engrosaría cuentas bancarias en el extranjero. Interesante sería que algún periodista le pregunte en qué piensa cuando habla de austeridad. ¿Cuál sería el rubro de su primer recorte? No hay que engañarse: estamos mejor de lo que nunca estuvimos. Todos, no sólo la mayoría. Que falta mucho, nadie lo niega. Pero los que prometen un país distinto no buscan otra cosa que construir un hermoso paraíso para unos pocos. Eso sí, con una mayoría sufriente para mantener esos privilegios.   

lunes, 2 de septiembre de 2013

Por la libertad de todas las expresiones



¿Quién tiene afectadas las facultades mentales, La Presidenta o el universo opositor? Durante mucho tiempo hemos escuchado a muchos de sus exponentes destinar diatribas al gravamen que debían pagar los trabajadores con salarios elevados… o no tanto. Ahí radicaba la injusticia de un mínimo no imponible que afectaba a sueldos apenas generosos. Ahora que el Gobierno Nacional tomó la decisión de elevar de manera sorpresiva y sorprendente los topes de exención, también se quejan. No los beneficiarios, sino los dirigentes que no saben a dónde dirigirse. Tal vez se han quedado sin argumentos o quizá les desespera estar obligados a ponderar una decisión gubernamental. Lejos de eso, siguen despotricando como niños encaprichados porque ahora tendrán que pensar en nuevas estrategias para la campaña electoral que comenzará en breve. Pero, volvamos al equilibrio mental: si CFK no atiende las demandas la consideran soberbia y, si las atiende, afirman que toma medidas electoralistas. No se puede con tanta ciclotimia, sobre todo porque es contagiosa. Alguna vez, tantos esfuerzos por confundir al electorado se les volverán en contra.
También clamaron por ahí que Cristina daba un paso atrás con la reducción de los afectados del mal llamado impuesto a las ganancias. Al contrario, lo convierte en más progresivo porque lo pagarán sólo los que tengan ingresos verdaderamente altos. Algo menos de un 11 por ciento de los trabajadores deberá tributar. Pero esto no es nada. Para cubrir los 4500 millones de pesos que el Estado dejará de recaudar ya está en marcha un proyecto de ley orientado a buscar nuevos horizontes. El ejecutivo envió al Congreso un diseño para gravar con un 15 por ciento las ganancias obtenidas por acciones y títulos que no cotizan en Bolsa, eliminar una exención firmada por Menem que beneficia a sujetos y sociedades radicadas en el exterior y afectar con un diez por ciento los dividendos que las empresas repartan entre sus accionistas. Esto es lo que se conoce como renta financiera. Cuando se promulgue como ley, comenzarán a pagar más los que, de verdad, más ganan. Entonces, también se pensará qué hacer con el IVA, que no hace distinciones entre pobres y ricos, por lo que es un impuesto sumamente regresivo.
La sorpresa por el magro resultado electoral del 11 de agosto se ha traducido en iniciativas transformadoras. Si suman voluntades para octubre, será otro cantar. Esto no es Matemática, sino política y los humores sociales son impredecibles. Tan impredecible como la resolución que tomará la Corte Suprema sobre el caso Clarín. La Audiencia pública que se realizó la semana pasada dejó al descubierto los argumentos de las partes, sobre todo los del Monopolio, que siempre han aparecido mimetizados por un cínico republicanismo. Ahora, los amicus de Clarín y los defensores abandonaron todo pudor y gritaron a los cuatro vientos lo que más interesa al Grupo. “Los que defendieron la inconstitucionalidad tuvieron como único argumento la defensa del interés de la empresa o su rentabilidad –explicó el titular del AFSCA, Martín Sabbatella- y ésta no puede estar por encima de los derechos que tiene el interés público”. Para el funcionario, “el Estado debe pensar en ser garante del conjunto de los derechos de todos los argentinos y no de una empresa en particular”. Y esto no sólo atañe al Poder Ejecutivo: la Justicia forma parte del Estado, aunque muchas veces no lo parezca.
Uno de los lugares comunes que se ha vuelto a escuchar en estos días es que la Ley busca desguazar al Grupo. Y bueno, algo de eso hay. Así como los decretos firmados durante los 90 beneficiaban sin tapujos a Clarín y estaban amoldados a sus intereses, ahora se busca desarmar semejante monstruo antidemocrático. Clarín debe adecuarse a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual porque dificulta toda convivencia. No sólo por su tamaño, sino por sus nefastas intenciones. Y si la aplicación de la ley se ha convertido en el Estado vs Clarín es porque ha sido el único grupo mediático que se ha declarado en rebeldía. Y lo sigue haciendo. Sus abogados afirmaron que, de obtener un fallo adverso, recurrirán a tribunales internacionales. Una manera de anticipar que no están dispuestos a obedecer a las autoridades democráticas.
Entonces, entra la Corte. Después de cuatro años de chiquero institucional respecto al tema, los Supremos deberán instaurar un poco de cordura. Ante los sincericidas argumentos de los asesores legales clarinistas, el Máximo Tribunal deberá exprimir su creatividad para eximirlos de la adecuación. Que declaren inconstitucional la norma sólo para el Grupo dejará en evidencia el alejamiento supremo de los intereses públicos. Salvo que estén presionados de manera cuasi mafiosa, no hay excusas para que fallen en su favor. Algunos analistas consideran la posibilidad de una indefinida salida salomónica, que podría consistir en una concesión de nuevos y escandalosos plazos temporales, convirtiendo en chicle toda legitimidad republicana. El único camino que les queda es jugarse el todo por el todo: asumir que forman parte del Estado y actuar en su defensa y fortalecimiento. Si resuelven por la constitucionalidad, deberán abandonar cualquier indicio de tibieza. Y esto implica, ni más ni menos, que, además del esperado fallo por la aplicación completa de la ley, deberá advertir sobre las consecuencias de cualquier intento de desacato. Si deciden formar parte del Estado, deberán contribuir a su fortaleza. En este caso, la Corte deberá desalentar a cualquier juez de tomar medidas que vuelvan a beneficiar a la mega-empresa. La palabra de los Supremos debe ser tan poderosa como para terminar con el tema de una vez y para siempre.
Si bien este nuevo episodio por la transformación de la escena mediática permitió recuperar una mística entibiada por el tiempo, gran parte de la población permaneció indiferente. Incomprensión o hartazgo. O las dos cosas. No es sencillo percibir abstracciones cuando se está embutido en la cotidianeidad de la vida. Y más aún cuando ese rutinario devenir está condimentado por usinas desalentadoras. La vida es más dificultosa cuando los que acompañan nuestro tiempo libre nos bombardean con desánimo o convierten hechos auspiciosos en noticias alarmantes. La jornada es más urticante si locutores estreñidos se esfuerzan para fruncir nuestro entrecejo. El buen humor es imposible cuando hasta el clima parece complotar. Precisamente por eso es necesaria la vigencia plena de la ley. Cuando el sentido común está construido por un solo hacedor resulta imposible escapar de él.
Porque en ningún punto de la Ley se busca acallar las voces clarinistas, por más que muchos tengamos ganas. En todo caso, el objetivo es acotarlas a dimensiones más humanas. Con la adecuación a las nuevas disposiciones, seguirán destilando veneno, acrecentando prejuicios y boicoteando la democracia, pero serán más chiquitos. Y eso ya es mucho. Por lo menos, el público tendrá acceso a otras versiones de la realidad y poco a poco se dará cuenta de que las cosas no están tan mal como las pintan. Y quizá, con el tiempo, de individuos aislados y bombardeados de boñiga se transformarán en ciudadanos menos tensos y aptos para disfrutar de este nuevo país que estamos diseñando. Eso ya es suficiente.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...