lunes, 13 de febrero de 2017

Carta abierta a un votante confundido II



(Una vez más, la pluma de Discepolín emerge desde el teclado del Autor de estos Apuntes)
El 18 de noviembre de 2015 escribí la primera carta, unos días antes del balotaje tan crucial. Casi te suplicaba que no votés por Macri, que era el peor de los dos candidatos. Con desesperación, sinteticé las buenas cosas que íbamos a perder en caso de que gane. Tal vez no fui lo suficientemente claro, porque terminaste votándolo. A más de un año de esa publicación, no me importa si me das o no la razón. Lo importante es que entiendas que lo que votaste te traicionó. ¿Por qué confiaste en alguien como él, si su oscuridad estaba a la vista? Y lo sigue estando pero, a pesar de todo, todavía estás esperando el cambio. Por si no te avivaste, el cambio es esto. ¿O esperás que los egoístas se vuelvan generosos de golpe? ¿O pretendés que un tipo que se pasó la vida acumulando fortunas, de repente se vuelva dadivoso? Los ricos no tienen límites. Ni la vida es un límite para Ellos, como queda demostrado con todas las dictaduras que padecimos.
Aunque el prontuario de Macri es frondoso, sigue jugando a que es decente. O por lo menos es lo que dice cada vez que habla. Hasta juró con honestidad cuando asumió como presidente. Como no le sale simular el patriotismo, la suplantó con ésa. Y en su boca está siempre presente la transparencia y en eso tiene razón: es tan transparente que sus malas intenciones no se pueden disfrazar. Si todavía no te diste cuenta, es porque no querés. O porque te seguís informando con los mismos medios que te empujaron a votarlo. Tanto te engañaron que creíste que las advertencias eran una campaña del miedo. Sin embargo, todo se cumplió. Y mucho más.
No sé si es sincera, pero hasta Mirtha cuestionó en estos días la falta de sensibilidad de este gobierno. Claro, entre inflación y tarifazos te comieron el sueldo. Eso si todavía tenés trabajo porque, si lo perdiste, no me explico cómo hacés para sobrevivir. Entiendo que puedas estar más preocupado por tu situación personal que por los asuntos públicos. Pero por desentenderte de la información veraz ahora estamos en este embrollo. Y no digás que no te interesa la política, si en cualquier charla empezás a recitar el rosario de pavadas que memorizaste de esos canales que te hacen la cabeza todo el día con denuncismo barato. No digás que respetás la opinión del otro si cuando te dan argumentos que desmantelan tu recitado cerrás los oídos, dibujás en tus labios una sonrisa difusa y mirás para otro lado. Aunque el agua te está llegando al cuello, seguís atado a los canales que te dicen que todo estará bien y, si estamos mal, es culpa de Cristina.  
El motivo de estas líneas
Vos te preguntarás por qué estoy escribiendo esto si no es para que me des la razón. Ya te aclaro que tampoco es para reprocharte dónde pusiste tu voto. Si estás de acuerdo con lo que ha hecho el gobierno hasta ahora, esta carta no es para vos. No votaste confundido ni estás decepcionado: Macri hace lo que vos querés que haga. En ese caso, no me quiero meter con tu conciencia si te parece bien que haya más desocupados y pobres, negocios cerrados y fábricas como cadáveres urbanos. Y si te gusta que haya ricos más ricos y que a vos no te toque un centavo. Si te parece bien todo eso, allá vos. Yo estoy acá, escribiendo para el desencantado, el engañado, el ajustado. Yo escribo para el que eligió un cambio y se encontró con penurias injustificadas; para el que no le llega ni el aroma de La Revolución de la Alegría; para el que se dejó llevar por un odio irrefrenable y ahora se le está pasando.
Para el que metió la pata y no hace nada para sacarla. Como el cheff que intoxicó a los comensales y, en lugar de llamar a emergencias, se esconde bajo la mesa. No busca ayuda ni se escapa: mira la escena desde un rincón, alelado. Vos, Votante Confundido, seguís confundido: ya sabés que no se puede esperar nada bueno del que elegiste como presidente, pero seguís esperando. Yo no digo que seas masoquista, pero levantá los ojos del diario que comprás todos los domingos por costumbre y mirá más allá. Mientras leés que a Cristina la van a procesar por tal cosa, tus vecinos tachan las cosas que ya no pueden comprar. Mientras el diario te cuenta cómo disfrutar de la vida sin aparatos eléctricos, tus vecinos hacen un velorio porque se les rompió la lámpara bajo consumo. Mientras el columnista pronostica una lluvia de dólares para un futuro indecible, tus vecinos no saben cómo frenar el drenaje de sus flacos bolsillos. Si seguís con ese diario, no vas a entender por qué lo que padecen tus vecinos está golpeando tu puerta.
No sólo te están sacando lo poco que tenés sino que están decididos a ir por más. ¿Te acordás cómo te asustaron con esa frase de Cristina “vamos por todo”? Te hicieron creer que ella comandaba una banda de forajidos y no te dejaron comprender el significado de esa frase. Ella decía que vamos por los derechos que faltan, aunque para lograr eso haya que enfrentarse con los tipos más peligrosos y miserables del país. Pero entendiste otra cosa y terminaste votando a esos tipos peligrosos y miserables, que sí van por todo en serio.
Antes te hablaban de ‘confrontación’ y ahora, que te acosan con medidas que te perjudican, ni se acuerdan de esa palabra. Antes, si se aprobaban leyes para contener a los empresarios, te hablaban de ‘crispación’ y ahora, que están serruchando tus derechos, ponderan el consenso para garantizar la gobernabilidad. Antes, te decían que había una dictadura –como han tildado a todos los gobiernos que trataron de distribuir mejor- y ahora, que espían hasta a las mascotas de los ex funcionarios y demonizan al que se manifiesta en contra, que ordenan a sus jueces violar los principios del derecho para ejecutar una venganza de clase y se ufanan de sus presos políticos, que destruyen leyes a fuerza de decretos y las interpretan a su antojo, te dicen que estamos en un paraíso democrático.
No digo que estés dormido, pero te aconsejo que te despiertes un poco más. Ese diario y todos sus canales te convencieron de la corrupción descomunal del gobierno K. Y te grabaron a fuego la idea de que se robaron todo. Durante años te hablaron mal de Boudou, pero la única causa que llega a juicio es por un auto cuando no era funcionario. Lo otro, es pura venganza. Por la estatización de los fondos de la AFJP y de la empresa Ciccone Calcográfica, presas deseadas por los directivos del Grupo Clarín. Claro, muchos datos que no te dan. Ellos saben cómo hacer que pensés lo que ellos quieren. Ahora que Macri gobierna para beneficiar a Macri, ni un gramo de enojo sacan de vos. ¿Acaso no te hicieron salir a cacerolear por cualquier cosa? Hasta protestaste contra el cepo cuando nunca pensaste comprar un dólar. Y ahora que tu vida se ve tan amenazada como la de tus vecinos, te quedás mirando en la tele a los mismos tipos que te mintieron durante años.
Esta carta no es para reprocharte cómo votaste ni para exigir que te des latigazos. No, lejos de eso. No reprocho lo que hiciste en el cuarto oscuro, sino lo que estás haciendo ahora. No seas orgulloso, reconocé que metiste la pata: votaste para que te den Disneylandia y te metieron en el laberinto del terror. Te hicieron creer que votabas por tus intereses y sólo están multiplicando sus privilegios. No esperés a las próximas elecciones para expresar tu decepción. En las plazas te esperan miles que están tan decepcionados como vos. Y asustados, porque éstos que nos gobiernan no son vegetarianos. Esto ya lo vivimos: nos quieren comer crudos. A mí me la vas a contar.

jueves, 9 de febrero de 2017

La proscripción tan deseada

Macrilandia necesita castigos ejemplares y hay algunos que están dispuestos a brindarlos. Escuchas ilegales que se filtran a la prensa, inventos periodísticos que se presentan como escuchas y un gobernador que quiere cárcel para todos y todas. Esta es la Argentina de Macri, una vergüenza a escala internacional. El que presentaba a Venezuela como el antiejemplo está convirtiendo al país en una paródica republiqueta cinametográfica. Mientras el hambre hace estragos en una nación que produce alimentos para más de 300 millones de personas, la diputada para el mejor postor, Margarita Stolbizer aporta una nueva cuota de incoherencia. "Estoy convencida de que estamos mucho mejor que antes", sintetizó, a la espera de un aplauso que no llegó. Opositora responsable, se cree. Una fiscal de la República, la consideran algunos. Sin embargo, sólo el desprecio indisimulable guía las palabras de una representante que se desdibuja a cada paso.  Siempre es saludable recordar a estos personajes, no tanto ahora, sino cuando lleguemos al desenlace inevitable de esta tragedia que muchos decidieron hacernos protagonizar.
¿Qué será lo que Stolbizer ve mejor con su fotofóbica mirada? ¿La economía cuesta abajo, el desempleo creciente o la avidez interminable de unos pocos? Eso no le molesta a alguien que se presenta como progresista. ¿La transparencia inexistente con que los ceócratas fomentan la concentración de la riqueza, el accionar mafioso del multimedios Clarín para obtener mayores ventajas o la fuga constante de divisas que se va transformando en deuda de todos? Eso no le parece corrupción a la guardiana de la moral. Si para ella estamos mejor que antes es porque la fuerza política que tanto detesta ya no está en el poder. No importa si su postura la coloca cerca de la oligarquía gobernante o la aleja cada vez más de muchos de sus representados. La tierna caricia del Amo aporta mejores réditos que el calor del pueblo.
¿Acaso le parece mejor que cualquier cosa que el empresidente haya condonado la deuda que la empresa de su familia tenía con el Estado por la explotación del Correo Argentino? ¿No ve un conflicto de intereses y una conducta abusiva que nunca antes se había producido desde el retorno a la democracia? ¿O le parece mejor la modificación que Macri hizo por decreto al blanqueo para incluir a los que antes la Ley prohibía? ¿Eso le gusta a esta purísima diputada? ¿O le parece mejor que antes que Macri sea el primer presidente al que se le descubren cada vez más cuentas en paraísos fiscales?
 No. Todo esto le parece atroz, pero calla porque ella es una de las que contribuyó para que Argentina se convierta en esta pesadilla. Stolbizer guarda silencio ante todas estas cosas porque sabe que, después de estos desastres, el populismo tan destestado está a la vuelta de la esquina. Margarita prefiere suavizar sus críticas a la ceocracia gobernante porque su peor pesadilla es que Cristina tenga una alta intención de votos en las elecciones de medio término. Y le debe provocar una envidia enfermiza que La Presidenta siga convocando las multitudes que tanto ella como Macri no logran ni con sushiplanes.
Un recorrido de locos
Lo que sí le gusta a esta diputada es la feroz persecución judicial y mediática que el establishment ha encarado contra CFK. La mejor postal para Stolbizer debe ser un patíbulo gigante en medio del glaciar Perito Moreno donde todos los K pendulen al capricho de los vientos. Aunque la causa inventada y cacareada por Stolbizer esté empantanada no por su complejidad sino por la inexistencia de delito.
En realidad, contra Cristina lo único que opera es el prejuicio construído a partir de miles de titulares mentirosos y de informes televisivos sin pruebas ni sustento. Falacias que se difunden hasta el hartazgo por los medios del establishment que logran alimentar un odio sólo experimentado durante La Revolución Fusiladora. El objetivo no es sancionar la corrupción del pasado sino ocultar el latrocinio del presente. La idea es presentar las actuales penurias -producidas por las decisiones del Gran Equipo- como consecuencias del populismo que nos gobernó hasta no hace mucho.
No es muy difícil concluir que estamos ante una persecución política. Lejos de negar la posibilidad de algún hecho de corrupción -Lodelópez está en un laberinto sospechoso-, las causas que involucran a Cristina están condenadas al fracaso. Y no porque los supuestos chanchullos estén bien pergeñados, sino por la inconsistencia de origen. Hotesur y Los Sauces -que tanta prensa reciben- tienen sus operaciones bancarizadas, lo que aleja estos casos de la ilegalidad que sí ostenta Macri con todas sus cuentas off shore. Ni bóvedas ni mausoleos: por más que han excavado hasta el cansancio, no han encontrado nada.
Y la causa del dólar futuro es sólo el capricho de un juez que ya no merece ocupar ese cargo. Una decisión de política económica que buscaba desalentar la especulación y que resultó dolosa para el Estado por la decisión de devaluar que tomó el Gran Equipo. Y aunque resultaron beneficiados muchos de sus integrantes, la Justicia Independiente persigue a Cristina y sus ex funcionarios. Tan obvio que hasta el más distraído se da cuenta. Ni hablar de las otras historias que despiertan la imaginación de las plumas ilustres de los medios hegemónicos. Si la denuncia de Nisman sobrevive es por el afán de impedir la adhesión hacia cualquier kirchnerista y la búsqueda de su homicida terminará en un fracaso, porque no existe. Lo último, procesar a Oscar Parrilli por el encubrimiento de alguien que acabó sobreseído no es más que sobrepasar el límite del absurdo.
Pero parece que es esto lo que le gusta a Margarita. No le importa que el pueblo sufra mientras una minoría se enriquece hasta el empacho. Tampoco le importa que la industria nacional perezca en manos de los importados. Ni que la deuda externa crezca de manera exponencial para someternos otra vez a la usura internacional. Para ella estamos mejor que antes porque el populismo no está entre nosotros y sus gestores están a punto de ser proscriptos. Hermosa Margarita, que se deshoja en convicciones por unos minutos de cámara para obtener los porotos necesarios que le permitan seguir viviendo de su sueldo de diputada.

lunes, 6 de febrero de 2017

Anuario de Apuntes Discontinuos

Estimados lectores: ya está a disposición el anuario 2016 de Apuntes Discontinuos, "El inefable año del Cambio" en pdf para descargar gratis. Quien quiera tenerlo, puede contactar a través de mi cuenta o la página Apuntes Discontinuos de facebook. Abrazo y gracias por la atención. Gustavo Rosa

Lobos amarillos con piel de lobo



En la Argentina PRO, lo que puede considerarse casualidad, no lo es. Que el juez Claudio Bonadío cite a Cristina para una indagatoria justo el viernes en que el escándalo de Gustavo Arribas se tornó inocultable y que la fecha de ese acting sea el 7 de marzo, el día de la movilización de la CGT es una prueba contundente de eso. Bonadío, uno de los tantos jueces más funcionales que independientes, siempre dispuesto a generar un titular rimbombante en los momentos difíciles. En realidad, con un gobierno como éste todo es difícil. Desde lo institucional a lo simbólico, desde lo elemental a lo superfluo. Nada ni nadie está a salvo del Gran Equipo: sólo ejecutores, beneficiados y apologistas gozan de la Revolución de la Alegría. Los demás, vivimos a la defensiva. Hasta la jueza federal María Servini de Cubría –la que regaló doce horas de presidencia a Federico Pinedo- confesó que jamás había recibido tantas presiones oficiales como ahora. La Argentina PRO es un caos porque tanto jueces y fiscales, espías y comisarios, funcionarios y representantes, están al servicio de una agenda comunicacional que pretende convertir a la República en una mediocracia que eternice un modelo de saqueo que está muy lejos de cualquier país soñado.
Quien puso su voto por Macri pensando en la transparencia y el fin de la corrupción, debería sentirse defraudado. Ya en el momento del balotaje ostentaba el récord de más de 200 causas, muchas de ellas perdonadas a pesar de las pruebas y otras diluidas en el laberinto de la burocracia. A poco de andar su gobierno, estalló el informe de los Panamá Papers, una caja de sorpresas que empapa a muchos M y no salpica ni con media gota a algún K. Hasta la vicepresidenta Michetti, amparada en la angelical imagen que brinda su silla de ruedas, está enredada en el misterio de las joyas que trajo de Chile y las bolsas con dinero no declarado que sustrajeron de su casa. Si a esto sumamos el abanico de funcionarios más interesados en beneficiar a las empresas de donde provienen que en mejorar nuestra vida, los familiares que desembarcaron en primeras, segundas y terceras filas del gabinete sin saber lo que hacer y los empresarios amigos que reciben fortunas sin mover un destornillador, no es exagerado afirmar que estamos ante un gobierno muy lejano a la transparencia.
  A pesar de todo esto, los medios hegemónicos miran para otro lado y se esfuerzan por lograr que el público cautivo haga lo mismo. Tortícolis crónica van a tener todos por forzar tanto la posición de su mirada. Estrabismo incurable que nos hace tropezar con la peor de las piedras: la justificación del latrocinio como paso necesario para reordenar el país después de doce años de populismo. El nuevo orden requiere una minoría impune, descontrolada e insaciable y una mayoría expectante a las migajas que dejan caer cada tanto. Y un coro que clama sí, se puede seguir estafando a un pueblo anonadado.
El principio del fin
Las tropelías son tantas que no las pueden ocultar y cuando no funciona la negación, prueban con la justificación. Y si nada de esto sale bien, confían que el olvido se encargue de tapar el incidente. Macri se juega por sus amigos, aunque uno de ellos lo deje descolocado, como hizo Gustavo Arribas en el Congreso, al afirmar que en lugar de un inmueble, el dinero en Suiza fue producto de la venta de muebles. Y los papeles que presentó –firmados años después de la operación- son tan poco veraces como su honestidad. Sin pudor, explotan un blindaje mediático que ya está mostrando cierta fragilidad. No olvidemos que las denuncias que involucran al Jefe de los Espías provinieron de una de las plumas del diario La Nación. La inoperancia, la opacidad y la malsana intencionalidad del Gran Equipo son tan poco digeribles que no se pueden presentar como un plato gourmet. 
El Gerente de La Rosada no sólo defiende a Gustavo Arribas y a su gran amigo, el usurpador de lagos Joe Lewis. También trata de convertir al aumentador serial de tarifas Aranguren en un sacrificado héroe. Ni piensa en apartar de su puesto en Aduanas al ex carapintada José Gómez Centurión, a pesar de sus temibles conceptos sobre la Dictadura y de su nefasto rol en el incendio de Iron Mountain. Tampoco dará marcha atrás con la designación de Carlos Horacio de Casas, defensor de represores, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que es como poner a un chacal al cuidado de una morgue.
Si las cosas marcharan bien, este apretado listado sería un mal adorno. La caída de las ventas en todas las áreas de la economía no auspicia ningún buen semestre y hace peligrar puestos de trabajo, en una vertiginosa espiral descendente. De acuerdo al informe estadístico laboral de Tendencias Económicas, en enero se produjeron más de nueve mil despidos y casi seis mil suspensiones. Esto desmiente el entusiasmo del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que aseguró que “la economía, en los últimos meses, está mostrando resultados positivos. Se está creciendo, los salarios mejorando, la inflación está bajando y se están creando 20.000 puestos de trabajo formales por mes”. No hay Diario de Irigoyen que pueda sostener semejantes falacias.
Pero, en lugar de reconocer que son sus medidas las que están provocando este descomunal desastre, cada uno de los miembros del Gran Equipo sigue como si nada. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, confesó que “se ha perdido la confianza con algunos sectores empresarios que tienen que dar respuesta porque había un acuerdo político de cuidar el nivel de empleo”, como si ignorara la calaña de los amigotes del empresidente. Y después de haber incrementado la tarifa de los servicios públicos con porcentajes de pesadilla, tratan de evitar que los salarios superen una suba del 18 por ciento para recuperar lo perdido y por perder. Calificar como maniobra política la medida de fuerza de la CGT es el lloriqueo de siempre porque no quieren admitir que el deterioro de nuestras vidas es un producto clasista de este mandatario inhumano.
Todos escuchamos que, durante la campaña, Macri prometió alcanzar la Pobreza Cero en su mandato. Quien creyó la sinceridad de semejante triquiñuela es merecedor del premio Ingenuo de Oro, de próxima creación. Si bien las promesas no pueden analizarse desde el parámetro de verdad-mentira, es difícil creer que alguien como él se preocupe por esas cosas: nadie que haya incrementado su patrimonio en complicidad con la dictadura puede tener sentimientos nobles hacia los más necesitados. Aunque desde su asunción se ha acrecentado la desigualdad, ni una decisión ha tomado para revertir la situación. Por el contrario, insiste con el modelo del derrame, que siempre ha sido una sangría para los pueblos.
Unos meses atrás, tanto Macri como su escudero Marcos Peña intentaron bajar la vara de la Pobreza Cero y dijeron una gran tontería: que era más un camino que una meta. Si fuera un camino, las primeras medidas hubieran apuntado a disminuirla y no potenciarla con la crisis artificial que crearon y la transferencia de recursos a los más ricos. Como no pueden contener su cinismo, ahora se quieren eternizar en el poder. Ahora dice que “el país necesita 20 años de crecimiento continuo para sacar a todos los argentinos de la pobreza". Mentira: las riquezas de nuestro país permitirían eliminar la pobreza de un día para el otro, ahora y antes. Si no se puede es por la avaricia de los que se creen dueños del país que siempre obstaculizan cualquier plan para modificar el reparto de la torta. Hasta Joaquín Morales Solá, desde La Nación, suplica por un golpe de timón, aunque sea un simulacro de redistribución. No tienen un plan, sólo angurria y no saben qué desastre nuevo desencadenar para que los echemos. Ya no encuentran mentira que inventar ni treta por probar para continuar con el engaño.

jueves, 2 de febrero de 2017

De la post verdad a la PRO mentira



Una recorrida por las ideas que circulan en estos días puede llegar a estremecer. Desde la negación del genocidio hasta la justificación de aumentos tarifarios, todo lo que dicen los ceócratas, aliados y apologistas indica que estamos en serios problemas. La promesa de Macri de que en su gobierno íbamos a estar “cada día mejor” -con un enérgico sacudón de su puño derecho- se deshace con cada medida que toman sus funcionarios. Mientras endeuda el país como nunca antes, planea rifar las empresas que tanto nos costó recuperar. Como si en lugar de un gobierno votado para lograr el bienestar de la mayoría estuviéramos ante una tropa de asalto resuelta a saquear lo más posible en beneficio de una minoría. Lo más preocupante no son las patrañas que recitan como excusas para el destructivo plan, sino que algunos ciudadanos sigan creyendo en ellas. Y peor aún, que los descreídos no atinen a reaccionar para frenar los estropicios.
Una frase del diputado Carlos Heller puede reordenar las ideas: “el límite de los ajustes deben ponerlo los ajustados”. Y son muchos los que en estos últimos tiempos han comenzado a recurrir al ingenio para atenuar el impacto de los golpes al bolsillo que cada día se producen. Si no es restringir los placeres es apelar a segundas marcas en las compras o caminar más para no gastar en colectivo o usar una revista vieja para abanicarse en lugar de encender el aire acondicionado. Y la lista es extensa porque desde la asunción del empresidente pocas medidas se han tomado para beneficiar a los que menos tienen y esas pocas se diluyen ante las infinitas tomadas para colmar las arcas de los que tienen de sobra.
Mientras los titulares nos dicen que los problemas del país pasan por la Pesada Herencia, los inmigrantes indeseables o unas tetas en la playa, en un país muy solvente, la mayoría debe vivir como mendicante. A pesar de esto, los editorialistas han olvidado la palabra ‘crispación’, que tanto utilizaron para calificar al gobierno de Cristina o la confrontación que ponía los pelos de punta a los representantes del establishment. Claro, como antes había ciertos frenos al saqueo empresarial –o al menos, reprimendas oficiales- la libertad que se vive ahora no da para ciertos calificativos. Un ricachón contenido crispa más que una población hambreada. Ahora que están desenfrenados se nota más el daño que producen.
Hoy que el capitalismo más vil ha invadido La Rosada, sólo unos pocos están a salvo de la guadaña. Y las explicaciones que recibimos del Gran Equipo, más que alentar la adhesión a un proyecto, nos invitan al rechazo. Porque el país que piensan Macri y sus secuaces no está al alcance de los 40 millones y cuando el paraíso neoliberal esté cerca lamentaremos cuántos han quedado en el camino.
El peor de los túneles
Las malas intenciones son más que evidentes: para la oligarquía que nos gobierna, la movilidad social debe ser descendente; una vez que se apodere de todos los recursos podrá derramar sus dádivas. Esa es la normalidad tan deseada, que el Estado esté al servicio de la inequidad. El más notable ejemplo es el anuncio de los nuevos incrementos de tarifas. Escuchar que un ministro de Energía incompatible por su identificación con la actividad privada nos diga cuántas horas al día debemos utilizar nuestros aparatos debería indignar a una comunidad consciente de sus derechos. Porque no estamos en medio de una crisis energética como nos quieren hacer creer. Si hay una crisis, es ética. Los amarillos nos roban nuestros recursos, nos mienten en la cara y encima nos exigen que seamos agradecidos.
El ceo de Shell que simula ser ministro, anunció aumentos de entre 60 y 148 por ciento con el pétreo rostro del cinismo: estamos celebrando poder recomponer una realidad que no tendríamos que haber perdido”. Los que celebran, en realidad, son los amigotes de Macri –Caputo y Lewis, entre otros- que ganarán fortunas sin invertir medio centavo. El mayor cínico de todos es, como siempre, el que lidera la banda: el gerente disfrazado de mandatario explicó que “Aranguren tuvo que volver a anunciar algo que no es simpático”. El problema no pasa por la simpatía, sino por el desparpajo con que desnudan la angurria de los verdaderos representados por esta ceocracia. Y agregó: “a nadie le gusta tener que decir que hay que aumentar las tarifas”. Mentira: les encanta; no pueden disimular la felicidad que les causa castigar al pueblo con sus decisiones. Si pensaran en nosotros, no habrían tomado ni una de las medidas que han tomado desde el 10 de diciembre.
Mucho se habla en estos días de la post verdad, un término nuevo para un concepto vetusto del que se habla desde que Orson Welles presentó la novela “La guerra de los mundos” con formato de noticiero. La advertencia de que eso era una ficción se producía cada diez minutos; si algunos escuchas entraron en pánico no es responsabilidad del que se convirtió en uno de los mejores directores de cine. La post verdad es la ficción que se toma como verdadera, como el personaje de Leslie Caron en la película “Lili”, que cree que los títeres con los que interactúa son personas chiquitas. La post verdad necesita de la credulidad del destinatario, pero está lejos del engaño. Un engaño es la omisión de la advertencia y eso es otra cosa. Cuando Macri afirma que el país que dejó Cristina estaba al borde del colapso no está explotando estos sutiles conceptos comunicacionales: está mintiendo. No se está equivocando, sino diciendo lo que sabe que no es cierto. Eso es la mentira: decir lo contrario de lo que uno sabe que es verdad. El relato de los amarillos no puede analizarse en términos de post verdad, sino en los de la PRO mentira.
Los cortes de luz que padecen muchos ciudadanos no se producen por problemas en la generación de energía –que está a cargo de una empresa, por ahora, estatal- sino en la distribución en manos de privados. Y si las tarifas aumentan no es para invertir en la mejora del servicio, sino para fugar y engrosar sus paradisíacas cuentas. Tampoco hay razonabilidad en la medida, sino estafa: nos cobran el megawatt/hora a 40 dólares, un 20 por ciento más de lo que se cobró el año pasado en EEUU. Ni siquiera con los precios internacionales se llevan bien.
En tiempos de Cristina, por mucho menos que esto los televidentes indignados salían a las calles con sus cacharros para clamar por excusas cacareadas en las tapas de los diarios hegemónicos. No olvidemos el cacerolazo que de manera espontánea explotó por el Discurso del Miedo, en septiembre de 2012, cuando se manipuló un fragmento de los dichos de Cristina para despertar a una población falsamente sometida. No olvidemos que el macrismo conquistó las urnas en base a dos acusaciones falaces de homicidio, en los que involucraron a La Presidenta y a Aníbal Fernández. Como el estado de ánimo de la población es estimulado, en parte, por los medios dominantes, el deterioro del poder adquisitivo, la pérdida de fuentes de trabajo, la inalcanzable canasta familiar y el bienestar que se diluye son menos importantes que la apología del mercantilismo que están imponiendo. Para Ellos, es necesario atravesar este túnel para alcanzar la bonanza. Sin embargo, el camino hacia eso lo abandonamos hace más de un año. Parece que necesitábamos padecer un infierno para valorar aquello que, por capricho o confusión, estamos perdiendo a zarpazos despiadados. El tiempo que dure esta pesadilla está en nuestras manos.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...