(Una vez más, la pluma de Discepolín emerge desde el
teclado del Autor de estos Apuntes)
El
18 de noviembre de 2015 escribí la primera carta, unos días antes del balotaje tan crucial. Casi te suplicaba que no
votés por Macri, que era el peor de los
dos candidatos. Con desesperación, sinteticé las buenas cosas que íbamos a
perder en caso de que gane. Tal vez no
fui lo suficientemente claro, porque terminaste votándolo. A más de un año de
esa publicación, no me importa si me das o no la razón. Lo importante es que entiendas que lo que votaste te traicionó.
¿Por qué confiaste en alguien como él, si su oscuridad estaba a la vista? Y lo
sigue estando pero, a pesar de todo, todavía estás esperando el cambio. Por si no te avivaste, el cambio es esto.
¿O esperás que los egoístas se vuelvan generosos de golpe? ¿O pretendés que un
tipo que se pasó la vida acumulando fortunas, de repente se vuelva dadivoso? Los ricos no tienen límites. Ni la vida es un límite para Ellos,
como queda demostrado con todas las dictaduras que padecimos.
Aunque
el prontuario de Macri es frondoso, sigue
jugando a que es decente. O por lo
menos es lo que dice cada vez que habla. Hasta
juró con honestidad cuando asumió como
presidente. Como no le sale simular el patriotismo,
la suplantó con ésa. Y en su boca está siempre presente la transparencia y en
eso tiene razón: es tan transparente que
sus malas intenciones no se pueden disfrazar. Si todavía no te diste
cuenta, es porque no querés. O porque te
seguís informando con los mismos medios que te empujaron a votarlo. Tanto
te engañaron que creíste que las advertencias eran una campaña del miedo. Sin embargo, todo se cumplió. Y mucho más.
No
sé si es sincera, pero hasta Mirtha
cuestionó en estos días la falta de
sensibilidad de este gobierno. Claro, entre inflación y tarifazos te comieron el sueldo. Eso si todavía tenés
trabajo porque, si lo perdiste, no me
explico cómo hacés para sobrevivir. Entiendo que puedas estar más
preocupado por tu situación personal que por los asuntos públicos. Pero por desentenderte de la información
veraz ahora estamos en este embrollo. Y no digás que no te interesa la
política, si en cualquier charla empezás a recitar el rosario de pavadas que memorizaste de esos canales que te hacen
la cabeza todo el día con denuncismo barato. No digás que respetás la opinión
del otro si cuando te dan argumentos que
desmantelan tu recitado cerrás los oídos, dibujás en tus labios una sonrisa
difusa y mirás para otro lado. Aunque el agua te está llegando al cuello,
seguís atado a los canales que te dicen que todo estará bien y, si estamos mal, es culpa de Cristina.
El motivo de estas líneas
Vos
te preguntarás por qué estoy escribiendo esto si no es para que me des la
razón. Ya te aclaro que tampoco es para
reprocharte dónde pusiste tu voto. Si estás de acuerdo con lo que ha hecho
el gobierno hasta ahora, esta carta no es para vos. No votaste confundido ni
estás decepcionado: Macri hace lo que
vos querés que haga. En ese caso, no me quiero meter con tu conciencia si
te parece bien que haya más desocupados y pobres, negocios cerrados y fábricas
como cadáveres urbanos. Y si te gusta
que haya ricos más ricos y que a vos no te toque un centavo. Si te parece
bien todo eso, allá vos. Yo estoy acá, escribiendo para el desencantado, el engañado,
el ajustado. Yo escribo para el que
eligió un cambio y se encontró con penurias injustificadas; para el que no
le llega ni el aroma de La Revolución de
la Alegría; para el que se dejó
llevar por un odio irrefrenable y ahora se le está pasando.
Para
el que metió la pata y no hace nada para sacarla. Como el cheff que intoxicó a
los comensales y, en lugar de llamar a emergencias, se esconde bajo la mesa. No busca ayuda ni se escapa: mira la escena
desde un rincón, alelado. Vos, Votante Confundido, seguís confundido: ya
sabés que no se puede esperar nada bueno del que elegiste como presidente, pero seguís esperando. Yo no digo que
seas masoquista, pero levantá los ojos del diario que comprás todos los
domingos por costumbre y mirá más allá. Mientras leés que a Cristina la van a
procesar por tal cosa, tus vecinos
tachan las cosas que ya no pueden comprar. Mientras el diario te cuenta
cómo disfrutar de la vida sin aparatos eléctricos, tus vecinos hacen un velorio porque se les rompió la lámpara bajo
consumo. Mientras el columnista pronostica una lluvia de dólares para un
futuro indecible, tus vecinos no saben
cómo frenar el drenaje de sus flacos bolsillos. Si seguís con ese diario,
no vas a entender por qué lo que padecen
tus vecinos está golpeando tu puerta.
No
sólo te están sacando lo poco que tenés sino que están decididos a ir por más. ¿Te acordás cómo te asustaron con esa frase
de Cristina “vamos por todo”? Te
hicieron creer que ella comandaba una banda de forajidos y no te dejaron
comprender el significado de esa frase. Ella
decía que vamos por los derechos que faltan, aunque para lograr eso haya
que enfrentarse con los tipos más peligrosos y miserables del país. Pero
entendiste otra cosa y terminaste
votando a esos tipos peligrosos y miserables, que sí van por todo en serio.
Antes
te hablaban de ‘confrontación’ y ahora, que
te acosan con medidas que te perjudican, ni se acuerdan de esa palabra.
Antes, si se aprobaban leyes para contener a los empresarios, te hablaban de ‘crispación’
y ahora, que están serruchando tus derechos, ponderan el consenso para
garantizar la gobernabilidad.
Antes, te decían que había una dictadura –como
han tildado a todos los gobiernos que trataron de distribuir mejor- y
ahora, que espían hasta a las mascotas de los ex funcionarios y demonizan al
que se manifiesta en contra, que ordenan a sus
jueces violar los principios del
derecho para ejecutar una venganza de clase y se ufanan de sus presos
políticos, que destruyen leyes a fuerza de decretos y las interpretan a su
antojo, te dicen que estamos en un paraíso democrático.
No
digo que estés dormido, pero te aconsejo
que te despiertes un poco más. Ese diario y todos sus canales te
convencieron de la corrupción descomunal del gobierno K. Y te grabaron a fuego la idea de que se robaron todo. Durante
años te hablaron mal de Boudou, pero la única causa que llega a juicio es por
un auto cuando no era funcionario. Lo
otro, es pura venganza. Por la estatización de los fondos de la AFJP y de
la empresa Ciccone Calcográfica, presas deseadas por los directivos del Grupo
Clarín. Claro, muchos datos que no te
dan. Ellos saben cómo hacer que pensés lo que ellos quieren. Ahora que Macri gobierna para beneficiar a Macri,
ni un gramo de enojo sacan de vos. ¿Acaso no te hicieron salir a cacerolear por
cualquier cosa? Hasta protestaste contra
el cepo cuando nunca pensaste comprar
un dólar. Y ahora que tu vida se ve tan amenazada como la de tus vecinos, te quedás mirando en la tele a los mismos
tipos que te mintieron durante años.
Esta
carta no es para reprocharte cómo votaste ni para exigir que te des latigazos.
No, lejos de eso. No reprocho lo que
hiciste en el cuarto oscuro, sino lo que estás haciendo ahora. No seas
orgulloso, reconocé que metiste la pata: votaste
para que te den Disneylandia y te metieron en el laberinto del terror. Te
hicieron creer que votabas por tus intereses y sólo están multiplicando sus
privilegios. No esperés a las próximas elecciones para expresar tu decepción. En las plazas te esperan miles que están
tan decepcionados como vos. Y asustados, porque éstos que nos gobiernan no
son vegetarianos. Esto ya lo vivimos:
nos quieren comer crudos. A mí me la vas a contar.