lunes, 10 de diciembre de 2012

Breve ensayo sobre cómo llenar una plaza



Un domingo para la Historia y una plaza inolvidable. Rostros felices, esperanzados, comprometidos. De todas las edades, géneros y colores. Y con un solo objetivo: celebrar. Gracias a la cautelar del 6D, la democratización de los medios del 7D terminó en un desafío que tuvo su primera respuesta el 9D. Aunque esté de moda la encriptación de las fechas, no hay que abusar del recurso, que puede saturar al lector. Como también satura la judicialización de la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. La medida cautelar que el jueves a última hora sacó de la manga el Grupo Clarín indignó a muchos, pero no sorprendió. Algo tenían que hacer. Las fieras recrudecen su fiereza cuando están heridas y acorraladas. Lo que convierte el drama en absurdo es que los cómplices de esta resistencia a la autoridad son los que deben velar por el cumplimiento de las leyes. También se suman a la rebelión los que las debaten y las votan. Ni hablar de los sicarios parlantes. Los exponentes de la oposición en declive y los guardianes mediáticos se pelearon por salir en la foto que la SIP tomó en el Senado. Serviles como nunca, diseñaron alucinados escenarios para defender lo que para nada está amenazado. Algunos sospechan que la nube tóxica que invadió la CABA en la mañana del jueves ha alterado gravemente la percepción y acrecentado las incoherencias. Otros afirman que quieren perturbar el orden institucional. Algo de eso hay, por eso es necesario estar atentos.
La democracia en nuestro país se ha consolidado gracias a casi treinta años de continuidad, pero sólo en los últimos años ha mostrado su razón de ser: representar los intereses de la mayoría, sobre todo, los más vulnerables. Sólo así se legitima. De lo contrario, se convierte en simple simulacro. La madeja de las cautelares revela eso: las instituciones democráticas al servicio de intereses corporativos. Eso explica que Clarín haya presentado sus recursos judiciales en la Cámara en lo Civil y Comercial, encargada de conflictos entre particulares y no en lo Contencioso Administrativo, que trata asuntos de interés público. En esa estrategia está la confesión de sus intenciones. El Grupo ha clamado hasta el cansancio que con la aplicación de la LSCA se está afectando la libertad de expresión, pero presentó sus demandas por posibles pérdidas patrimoniales. Lo que significa que defienden su libertad de poseer y no de expresar. La primera es su realidad y la segunda, sólo una excusa o su pantomima.
Pero con esos mezquinos objetivos contaminaron el escenario, mucho más que el contenedor de Puerto Madero. Tanto que fueron los mismos jueces los que rechazaron las recusaciones que contra ellos había presentado el Gobierno Nacional. Una anomalía absoluta, como si un acusado de homicidio, con su sola declaración de inocencia, quedase absuelto de toda imputación. Si extendieron la medida cautelar a pesar de lo afirmado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, es porque hay mucho en juego. Para agravar más el panorama –y despertar justificadas suspicacias- en el Máximo Tribunal no domina un apacible paisaje con un lago calmo y cristalino. Por el contrario, las aguas bajan turbias. Un documento de la Comisión de Protección de la Independencia Judicial –presidida por Elena Highton de Nolasco y Carmen Argibay- y una porción de las entidades corporativas correspondientes advierte sobre “mecanismos directos e indirectos de presión sobre los jueces”. Por supuesto, la única presión considerada como tal es la que podría realizar el Poder Ejecutivo. Del Poder Económico concentrado, destructivo y angurriento jamás se dice nada. Claro, no ejercen presión: engrosan billeteras. Así se convierten en un muro de protección para unas minorías poderosas e insaciables. Los jueces no han comprendido las crisis ni las transformaciones que se han producido en Argentina desde la retirada de la dictadura. La mayoría de los ciudadanos, sí.
Lo más ridículo del Operativo anti-7D fue la presurosa visita de los representantes de la SIP, que no es una entidad conformada por expertos y estudiosos de la comunicación, sino por empresarios poderosos. Además de eso, es una entidad que defiende los intereses de medios gráficos, que no son afectados de ninguna manera por la ley. Y sus miembros llegaron para provocar escándalo: reuniones secretas para preparar el sainete en el Senado, entrevistas en los canales del Monopolio, vestiduras rasgadas y hasta se dieron el lujo de difundir una mentira, como acostumbran sus colegas vernáculos. Claudio Paolillo, titular de la Comisión de Libertad de Prensa, se quejó porque Martín Sabatella había rechazado un pedido de reunión. Sin embargo, al titular de la AFSCA no le costó demasiado desmentir la tramoya. Un cruce de correos electrónicos revela que fue la propia SIP la que anunció el 12 de noviembre, a través de la asistente de la Comisión de Libertad de Prensa, Melba Jiménez, que la visita a Argentina se había cancelado.
La puesta en escena en el Senado fue más divertida. Periodistas que fingían expresiones preocupadas, políticos que cuestionaban sin fundamentos una ley aprobada por el Congreso, jueces que avalaban atrocidades jurídicas y los Imperiales de la SIP prestando atención a tanta patraña. Con risas grabadas, esa reunión pública se podría transformar en una exitosa sit-com. Hay tanta libertad de expresión que pueden decir las estupideces que quieran, pero no pueden obligar al público a que crea en ellas. El que lo hace, es por propia voluntad. Y por un montón de cosas más. Desde hace un tiempo, algunos afirman que la LSCA fue pergeñada para perjudicar al Grupo Clarín. Y si así fuera, han hecho méritos suficientes para merecer algo por el estilo. Muchas deudas pendientes tienen con el país y es hora de que comiencen a devolver un poco.
Una plaza democrática
 En medio de la esgrima escandalosa que fastidió el 7D, la inauguración de Wall Kintun TV llenó de sentido la vigencia de la ley. El primer canal de televisión de los pueblos originarios se transformó en un emblema de la democratización de la palabra. Pero el hecho de que un medio mapuche haya comenzado a transmitir en la lejana Bariloche es una pieza más en la disputa del poder. “Wall Kintun TV le molesta a la familia Mitre y a sus socios –declaró Matías Melillán, representante de los Pueblos Originarios en la ASFCA- Algo bueno estaremos haciendo entonces, sino no se enojarían tanto. Debemos defender lo que tenemos, que es la posibilidad de definir el rumbo de las políticas públicas de comunicación”. Wall Kintun, que quiere decir “Buscar Alrededor”, competirá directamente con Canal 6, propiedad del Grupo Clarín, que también tiene la mayoría de las repetidoras de radio en Río Negro. Por eso despertó los prejuicios de algunos comunicadores y dirigentes políticos. El diputado por el GEN, Gerardo Milman, manifestó sus sospechas en la cueva de la bestia, es decir, en un programa de TN. Milman se preguntó cómo pudieron “estos mapuches” pagar “los 120.000 pesos que cuesta una licitación” y, en una muestra de intelectualidad sin precedentes, exhibió su prejuiciosa explicación: “pasan la película de Néstor Kirchner”. O es una ostentación de ignorancia del diputado que preside la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara o una descomunal mentira del representante. La Ley exime de licitaciones y pliegos a los pueblos originarios porque estos casos están considerados como derecho público estatal.
La ley es un triunfo de la democracia y su aplicación se convierte en un desafío. De acuerdo a un amplio sondeo realizado por CEOP, ocho de cada diez argentinos reivindican la democracia como el mejor sistema para gobernar el país. Y no sólo eso: el 40 por ciento de los encuestados considera que el gobierno de Néstor Kirchner fue el mejor desde el retorno a la democracia. Algo más: la imagen de La Presidenta continúa en las nubes, a tal punto que, en el caso de una nueva elección, volvería a ganar en primera vuelta, dejando muy lejos a sus desesperados competidores.
Así se llena una plaza democrática. Con la alegría por haber conquistado un derecho y con la seguridad de que serán conquistados muchos más. Con la pertenencia a un colectivo solidario y no a un manojo de individuos resentidos y cargados de odio. Con la felicidad por haber encontrado, por fin, el camino de la construcción de un país para todos. "Nadamos como el salmón, nadamos contra la corriente –expresó CFK en la reciente Cumbre del Mercosur- Muere en el esfuerzo, pero se reproduce y deja legados". Y como aprieta el calor, sigamos con las metáforas marinas: “tenemos que movernos como peces que corren en distintas mareas, pero tenemos límites –prosiguió La Mandataria- Yo conocí a uno que fue contra la corriente permanentemente. No tengamos miedo, lo que hicimos lo hicimos bien, a pesar de las equivocaciones. Gobernar a favor de nuestros pueblos soportando presiones que nadie soportó para que torzamos el rumbo”. Así se llena una plaza: con el desafío que significa el compromiso democrático de transformar un país que estaba en ruinas. Y también, frenando a los salvajes que quieren socavar otra vez sus cimientos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Unas bestias indomables


Si la democracia no logra domar a las corporaciones, las corporaciones terminan dominando a la democracia. Y esta afirmación no es producto de una paranoia del autor de estos apuntes. Con un poco de memoria se confirma. También, con una recorrida por las páginas del libro “La doctrina del shock”, de Naomí Klain, en el que la periodista canadiense muestra las estrategias del capitalismo –de sus salvajes actores, en realidad- para apropiarse de los bienes en distintas partes del mundo. El documental basado en esa cuidadosa y profunda investigación es difícil de conseguir en DVD –oh casualidad- pero puede encontrarse en la red. Guerras, golpes de estado, tsunamis y huracanes pueden ser útiles para incrementar el patrimonio de estos despiadados e inescrupulosos carroñeros. Empresas conocidas y prestigiosas que aprovechan el sufrimiento de los ciudadanos indefensos para batir récords en sus cuentas bancarias. No importan las muertes, que forman parte del medio que justifica ampliamente sus fines. Entre esas escenas desgarradoras de desconsuelo humano, entre esos momentos de despiadada angurria están las guerras imperiales y los golpes de estado en Latinoamérica. No es un invento del gobierno K que esas alteraciones institucionales –eufemismo que sintetiza la monstruosidad de esas acciones- fueron impulsadas por los dueños del poder económico que no tienen patria, hermandad ni sentimientos. No hay diálogo posible con esas bestias. O se las somete a las reglas de la democracia o se las aniquila.
Un taxista le dice al pasajero: “el problema del Gobierno es que no se sienta a dialogar; tiene que buscar el consenso y no estar siempre en contra”. El pasajero, con toda la calma posible, respondió con las dos oraciones que cierran el párrafo anterior. El taxista se alarmó: “¿cómo va a decir que hay que aniquilar gente?”. “No gente –respondió el pasajero- corporaciones. Sus directivos no han tenido reparo alguno en convocar militares para torturar, matar y desaparecer. Tampoco en provocar crisis económicas para especular y acrecentar sus mal habidos bienes”. Muchos individuos se apropiaron de esa prédica del diálogo y el consenso como esencia de la convivencia democrática. Una visión ingenua de la relación de poderes. El silencio incómodo dominó el resto del viaje. El pasajero podría haber agregado una frase para dejar más clara su postura: cuando los exponentes del poder económico llaman al diálogo es porque intentan dictar órdenes y cuando buscan el consenso es porque exigen obediencia.
Y cuando no logran esos objetivos, nada mejor que sacudir el tablero para sacar a los representantes molestos que pretenden beneficiar a la mayoría. “Hoy las corporaciones y los monopolios político-mediáticos intentan de cualquier forma corroer, destruir, debilitar lo que hemos logrado y mienten descaradamente para frenar este modelo de inclusión que hemos puesto en marcha en nuestra región”, manifestó Rafael Correa en su última visita a nuestro país. Y detrás de ellos, se escudan los poderes fácticos que quieren siempre más, mucho más, al precio que sea. Y que no pagan ellos, por supuesto.
Alicia Vence, jueza federal de San Martín, resolvió poner fecha a la indagatoria de cuatro ex directivos de Ford Motors Argentina por su participación en los secuestros y tormentos que sufrieron 25 delegados de la planta de Pacheco después del golpe del ’76. Las instalaciones de esa planta automotriz fueron utilizadas como centros transitorios de detención ilegal. Hubo mucha gente civil que golpeó las puertas a los militares para que saquen de encima el sindicalismo –explicó Pedro Troiani, una de las víctimas- por eso esto fue un golpe cívico-militar, cuando pasaron unos días hubo mil despidos en la fábrica, sacaron a los que estaban contaminados con plomo, a los enfermos del corazón, a los faltadores y a la gente que molestaba a los capataces”. El de Ford no es el único caso. Detrás de todos los golpes de estado -desde el de 1930 al de 1976- están los intereses de quienes se sienten dueños del país. Y los militares actuaron como las fuerzas pretorianas encargadas de eliminar cualquier estorbo que se interponga en el innoble fin de incrementar sus descomunales patrimonios. Juntos –corporaciones y militares- pergeñaron un plan de exterminio ideológico para dar rienda suelta a una angurria incontenible.
Después del retorno de la democracia, advirtieron que podían seguir gobernando sin someterse a elecciones; que los presidentes civiles podían convertirse en eficientes siervos de sus planes. Alfonsín por infinitas presiones, Menem por atroz complicidad, De la Rúa por debilidad, torpeza, inoperancia y muchas cosas más, Duhalde por mafioso. Desde la asunción de Kirchner las cosas comenzaron a cambiar. El panorama se volvió más claro. El poder económico quiere gobernar, quiere convertir al país en un coto de caza, quiere acrecentar su botín a costa del sometimiento del pueblo. Pero el kirchnerismo recuperó la supremacía de los intereses de la mayoría a través de la política y dejó expuesto quiénes son los aliados de ese accionar destructivo.
El Gobierno K comenzó a abrir una brecha en el sentido común dominante, ese que justifica el ideario predador. El rol del Estado ha ganado prestigio en estos años, ha recuperado símbolos y los transformó en realidades. Desde hace unos años, ese discurso hegemónico comenzó a perder eficacia. Ese que apuntala la desconfianza, el desánimo, el menosprecio; que prioriza lo privado a lo público; que alienta la mirada individual sobre la colectiva; que fomenta la desmemoria, la conciliación, el cinismo y la hipocresía. Ese relato nocivo se está debilitando porque ha quedado en evidencia que no defienden los intereses del país, sino los de una minoría egoísta y despiadada.
Por eso se opusieron al rescate de Aerolíneas Argentinas de manos de sus saqueadores. Y por eso también están a favor de Repsol y se hacen eco de sus reclamos después de la expropiación. “La recuperación de YPF fue una decisión estratégica –afirmó La Presidenta en la inauguración de la Primera Expoindustria de Petróleo y Gas- Fue una causa nacional. Si no hubiéramos tomado esta determinación, probablemente habría terminado como Aerolíneas Argentinas. Recuperamos también la aerolínea de bandera, a pesar de las críticas internas, cuyos ex dueños hoy están procesados”. “En estos pocos meses hemos detenido el declive de la producción –destacó CFK- Y esto se ve en algo muy sencillo. Hemos vuelto a tener nafta. Misteriosamente, en los fines de semana no había nafta, y ahora hay. Argentina decidió levantar otros paradigmas. Se trata de sumar y multiplicar”.
Y también se recuperaron los fondos de las AFJP. “El Estado puede y eso les molesta –destacó el titular de la Anses, Diego Bossio- “les molesta que las AFJP en catorce años de administrar los ahorros de los trabajadores acumularon 80.200 millones de pesos y nosotros, en cuatro años, con técnicos y funcionarios del Estado, multiplicamos esa cifra casi por tres. Hoy tenemos 231.800 millones de pesos” de ahorro previsional, gracias la creación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Estas cifras demuestran que la plata de los jubilados no estaba en buenas manos, pero ahora sí, porque está donde debe estar, en el sistema jubilatorio de reparto.
Siempre buscan clavar sus colmillos en la yugular del Estado, es decir, en la de todos nosotros. Aunque debilitados, siguen siendo peligrosos. Y tienen recursos, aliados, siervos y cancerberos. El Grupo Clarín logró patear la pelota unos metros más allá. Un par de jueces saltaron todas las normas y gritaron a los cuatro vientos su dependencia con el poder fáctico. La extensión de la medida cautelar -servicio judicial vip a la carta- es una pieza más de la historia desarrollada en este apunte. Los poderes concentrados y sus cómplices pisoteando impunemente todo lo que no sea útil a sus intereses: el Estado, el país, los ciudadanos, las leyes. Una vez más quieren aniquilar la democracia.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Mundos paralelos


El documento que la jerarquía eclesiástica dio a conocer en estos días todavía da mucho para hablar. Por supuesto que el apuro para realizar este pronunciamiento resulta llamativo. Generalmente, se presenta en sociedad a mediados de diciembre, unos diez días antes de Navidad. Este año se adelantó una quincena. Oportunismo con todas las letras. El Secretariado de Curas en la Opción por los Pobres lo advirtió a pocas horas de emitido el escrito episcopal. Para la liturgia católica, “la Navidad cae siempre el 25 de diciembre y esta fiesta se prepara con el tiempo de Adviento que comienza recién el domingo 9 –explicó Eduardo de la Serna, el sacerdote más conocido de este grupo- por lo tanto, este saludo de Navidad parece más preparativo del 7D”. Para el Colectivo de Teología de la Liberación, “lo importante es que esta vez, al hacerlo público un mes antes de Navidad y a una semana del 7D, marca claramente su alineamiento del lado de los poderosos”. Y para que resulte más notoria la cuestión, destacan que “las declaraciones allí vertidas se parecen más a un editorial de Clarín que a un escrito de testigos del Evangelio”. Lo que significa lisa y llanamente que Clarín es mucho más que un conjunto de medios de comunicación; es mucho más que una manera de ver la realidad; es mucho más que una factoría de estiércol. Clarín construye un mundo paralelo al que gran parte de los argentinos no quiere volver.
La visión de los obispos de la Conferencia Episcopal Argentina está contaminada por la mirada antojadiza de los medios con hegemonía en decadencia. Nada positivo encuentran en estos nueve años de gobierno K. Pobreza, crisis moral, división, violencia es lo que ven los prelados. “Lo menos que podemos decir es que nosotros, que estamos en los barrios, entre la gente, con los pies en el barro, tenemos una mirada muy distinta de la que presenta el documento episcopal”, aclaró el escrito de la agrupación que integra Eduardo de la Serna. El pronunciamiento de los Teólogos de la Liberación, llamado “Del lado de los poderosos… como siempre”, señala que “cada postura tomada en este documento episcopal niega una buena noticia generada en estos diez años: la Asignación Universal por Hijo, el matrimonio igualitario, la ley de medios, los juicios a los genocidas por delitos de lesa humanidad, la creación de puestos de trabajo, el ingreso de miles de jóvenes a la política, la unidad latinoamericana y muchas más”.
Dos mundos, sin más. En ese mundo, en el que se basa el documento de la Iglesia y las noticias de los libelos con déficit de hegemonía, todo está mal, desde la economía, la moral, las relaciones humanas, los derechos, las libertades, las garantías. Todo es un desastre. Todo es peor que antes. En este mundo, por el contrario, ocurre lo que tiene que ocurrir en todo mundo real. Algunas cosas están muy bien, otras más o menos y otras hay que corregirlas y hasta desecharlas. No es lo perfecto, que no tiene existencia posible, porque es la zanahoria que nos pusimos los humanos para alimentar nuestras frustraciones. En este mundo estamos los ciudadanos que hemos decidido tomar las riendas. En el otro mundo se amontonan los individuos que quieren recuperar el control. Dos mundos muy diferentes. Uno, promisorio de futuro y el otro, plagado de pestilencias.
En aquel mundo, sus habitantes aplauden cuando los colonizadores reincidentes logran una pequeña victoria con sus amenazas carroñeras. En otros tiempos, celebraban los saqueos con pizza y champagne. Con los recortes, ajustes, intereses de deuda y flexibilizaciones laborales se excitaban como con una sobredosis de porno. Su juego favorito era apostar por el incremento de los índices de desocupación, pobreza e indigencia. El deporte más extendido era gobernar sin someterse a elecciones. Por eso no les gusta este mundo, porque no pueden desarrollar su perfidia lúdica. Claro, en este mundo, en el real, jugamos todos y casi siempre ganamos. El juego preferido de este mundo es la inclusión y no valen las apuestas, sino el compromiso. Uno que entra y celebramos todos, no con pizza o champagne, sino con algunas estrofas del Himno.
Los habitantes de aquel mundo se relamen cuando Repsol demanda al Estado ante el Ciadi, porque la expropiación es una falta de respeto hacia la propiedad privada y merece un justo castigo. No importa que la compañía española, que adquirió YPF siendo apenas una distribuidora de combustible, se haya transformado en una multinacional importante gracias a una sangría monstruosa. En ese mundo siempre reciben apoyo los que nos quieren destruir porque los héroes son los villanos. Allí abundan los adoradores de Thomas Griesa, Antonio Brufau o Mariano Rajoy. Angela Merkel debe tener un templo en su honor con su imagen venerada a diario. En este mundo no hay héroes, pero abundan las acciones heroicas. Actos cotidianos, solidarios, chiquitos pero con una abundante potencia transformadora.
En el mundo de los agoreros cualquier delincuente merece morir y con el menor trámite posible. Si un hombre intentó violar a una nena de cinco años en un barrio de las afueras de Mar del Plata, los vecinos pueden dar rienda a su furia y linchar al paso a ese desaforado. Con golpes y palazos se ejerce mejor la justicia que con jueces y abogados. Y en ese mundo, el fiscal, Paulo Cubas, puede manifestar su comprensión hacia los vaqueros que ejercieron la justicia por mano propia, porque “entendieron que el violador –que todavía no había violado a la nena- se merecía esa paliza”. Por extensión, también la muerte, que no está contemplada como castigo en nuestro país, que sería este mundo.
Porque en aquel mundo la inseguridad ya es intolerable. Por un par de zapatillas y una tarjeta Sube uno corre el riesgo de morir. La inseguridad –un absoluto tan falaz como la seguridad- obliga a los individuos a vivir entre rejas con forma de titulares. Nadie protege a esas víctimas de la inmigración descontrolada y de baja calidad. En ese mundo no importa que el ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Zaffaroni afirme que Argentina tiene una de las tasas de homicidio más bajas de Latinoamérica. Tampoco es un argumento aceptable que asegure que en los barrios de clase Media de la CABA las tasas de homicidios son equiparables con las de Europa o Canadá. En ese mundo sólo importan los prejuicios. “Lo ideal sería cero –dijo La Presidenta- pero no hay ningún país del mundo en el que exista registro cero en materia de delincuencia”.
En el mundo con fronteras de papel, sus habitantes se comportan como exiliados europeos. En este mundo formamos parte de una patria enorme y que sigue creciendo. No con dictadores, como dicen los de aquel mundo, sino con mandatarios que se parecen a los ciudadanos. “No puede haber nada más importante que la soberanía y la democracia popular, y que cada vez que la soberanía y la democracia popular han sido atacadas terminan devastando el Estado y finalmente terminan devastando a los pueblos”, señaló CFK, desde este mundo. Pero no es la única que dice esas cosas. Tampoco la única víctima de las dentelladas mediáticas. “Hoy las corporaciones y los monopolios político-mediáticos intentan de cualquier forma corroer, destruir, debilitar lo que hemos logrado y mienten descaradamente para frenar este modelo de inclusión que hemos puesto en marcha en nuestra región”, denunció Rafael Correa, presidente de Ecuador.
En aquel mundo gobierna una yegua y en éste, Una Presidenta. Los dos mundos existen, pero sólo uno es legítimo. Y, por supuesto, nos pertenece a todos. También nos invita. A todos, hasta a aquéllos que están empecinados a permanecer en ese mundo del que nunca serán parte.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Un desperdicio de libertad


En estos días que quedan hasta el 7D y, de seguro, los subsiguientes, se hablará mucho sobre la libertad de expresión. Periodistas, intelectuales y políticos de la oposición tratarán de focalizar en ese tópico su rechazo a la LSCA, como vienen haciendo desde hace un tiempo. El exponente del radicalismo, Oscar Aguad, llegó a declarar, en el colmo de la obsecuencia hacia el Grupo, que, de llegar a ser presidente –en sus fantasías más delirantes- directamente la derogaría. No es el único, sólo uno de los pocos que se animó a expresarlo abiertamente. Sin embargo, la ley no pone en peligro la libertad de expresión, sino que garantiza su distribución y la amplía a nuevos actores. Claro, del universo neoliberal del que venimos, que una corporación, la más importante, deba someterse a los dictados de una norma, parece una anomalía pasajera. Más aún, cuando sus directivos se han acostumbrado a que los decretos, leyes y decisiones estén a la medida de sus intereses, en detrimento de las necesidades de la mayoría. El rechazo y la resistencia a la ley no sólo se relacionan con lo económico, sino también con lo simbólico. La batalla cultural tan mentada la están perdiendo. El sentido común dominante que han creado desde siempre se está desmoronando. Su palabra ya no es tan valiosa ni tan temida. Los titulares no pueden tumbar a nadie, salvo de risa. Por más que denuncien, presenten cautelares y zapateen, el muro de papel se está debilitando y la protección que ofrecían a los poderes concentrados de la economía ya no resulta tan efectiva.
Esta transformación que estamos presenciando se debe, por supuesto, a los logros de innovación, gestión y compromiso del Gobierno Nacional. Pero el empecinamiento de los medios hegemónicos en dibujar un escenario de zozobra y un futuro de penalidades también ha hecho su parte. Ya han perdido toda sutileza para bosquejar sus falsedades. No hay que ser un experto para detectar el espíritu manipulador de sus contenidos. Hasta La Nación, que otrora ostentaba una confiabilidad imbatible –más allá de su posición conservadora- se ha contagiado de la alucinante aventura de inventar la realidad. Pero no es el único caso. Además de los periodistas de estos medios agoreros, políticos de diferentes partidos y hasta las jerarquías eclesiásticas avanzan por el riesgoso sendero de creer que el escenario inventado es el verdadero. Y hasta se aventuran a crear sus propias farsas.
La juventud militante del PRO –perdón por el triple oxímoron- podrá ostentar la estética publicitaria y el glamur de sus movimientos, pero no mucho más que eso. Los jóvenes amarillos explotaron en gritos y aplausos ante la aparición del líder –es un decir- Mauricio Macri. “Se siente, se siente, Mauricio presidente”, amenazaba, ilusionado, el público de la sala teatral de la ciudad de La Plata. Y la imaginación desbordó a los purretes. Muchos vestían remeras con el rostro del Jefe de Gobierno porteño con la melena y la boina inconfundible del Che Guevara y debajo de la estampa, una consigna: “Macri es revolución”. Y después inauguran un 0800 para denunciar el adoctrinamiento en los colegios. ¿Qué tomaron estos chicos para alcanzar una comparación así?
Eso sí, con esa remera expresan varias cosas: no saben nada de historia ni de política y no tienen idea de dónde están parados. Ni con quién están tratando. Macri no podría ser un revolucionario porque para eso hay que trabajar mucho y tener ideas. Para que quede claro: Mauricio y el Che serían enemigos. El Che lo enfrentaría en un combate y Mauricio mandaría unos sicarios para asesinarlo por la espalda. La libertad de expresión es un derecho irrenunciable, pero no puede dar pie a que el marketing se anteponga a la coherencia. Macri –al igual que los medios que protegen su peligrosa inoperancia- explota la inocencia de sus seguidores y persiste en el engaño como estrategia de posicionamiento. “No hay que dividir en vez de sumar esfuerzos, no hay que echarle la culpa a otro por lo que no se hace”, pontificó, con su habitual hipocresía blindada. Precisamente, Macri está donde está no por sus propios méritos, sino gracias a la construcción experimental de un neoliberal populista, a la encarnación efectiva de la manipulación mediática.
Porque, eso sí, para que la manipulación sea exitosa debe haber un público que se someta a ella; un conjunto de individuos que no dude ni una letra de las consignas con formato periodístico que consumen a diario; televidentes que se niegan a ser ciudadanos, que prefieren posturas digeridas, que se sienten cómodos con la exagerada expresión de enojo en sus rostros. Me gusta que me mientan, me apasiona ir por la vida repitiendo opiniones sobre falsedades, me encanta pensar que todo se va al carajo, me excita saber que vivo en el peor antro del mundo. Lo que asimilan como información no hace más que alimentar sus prejuicios. Alienados, desconfiados, desmemoriados, alucinados. Sólo se manejan por la vida con preceptos insustanciales y denuncias insostenibles, incapaces de aceptar un argumento sólido. Aunque moleste, están en su derecho.
Estos habitantes son libres de creer en cualquier cosa. Si el diario o la locutora simpaticona afirman que La Presidenta está tan enojada con el documento de la Conferencia Episcopal Argentina que se niega a mantener una reunión con las jerarquías eclesiásticas, habrá que creerlo. Y sin importar que los involucrados salgan a desmentir las versiones periodísticas. Los obispos emitieron un comunicado en el que aclaran que ante el pedido de una entrevista con CFK, “la respuesta fue inmediata y se concedió la misma para el 12 de diciembre”. Y para que no queden dudas de la buena voluntad de ambas partes –pero no de los escribas mediáticos- como “Monseñor Arancedo, presidente de la CEA, estará en Roma en esa fecha, la misma, de común acuerdo, se trasladó al martes 18 de diciembre”. ¿Cómo puede transformarse ese hecho en que La Presidenta se negó a recibir a los obispos porque se enojó por el documento que elaboraron? ¿Cómo creer en una mentira ya no con patas cortas, sino con amputación completa de todas sus extremidades?
También pueden creer en las fotografías de caserones fastuosos asociados a personajes K. La revista Noticias publicó en su edición de esta semana un informe sobre las propiedades de Máximo Kirchner. La Cámpora emitió un comunicado destinado a los militantes con el objetivo de desmentir esas invenciones del pasquín de Jorge Fontevecchia. La agrupación política contextualizó la nota periodística en una serie de “operaciones políticas de prensa en medio de una fuerte disputa entre las leyes de la democracia y las corporaciones habituadas a creerse por encima del poder de las instituciones”. El comunicado asegura que “Máximo Kirchner no compró ninguna chacra en Zárate y mucho menos con amarraderos” y agrega, con marcada ironía, que “lo único que falta es que digan que planeamos amarrar allí a la Fragata Libertad una vez que a los fondos buitre no les quede más que liberarla”.
Desmentidas que no llegarán a los manipulados a voluntad. Mientras salen a las calles con los rostros encendidos y los cacharros prestos para defender la libertad de expresión, limpian sus pies en ella al aceptar las inconsistentes ficciones de los medios con hegemonía en decadencia. Que se apropien de ese derecho para mentir, tergiversar y distorsionar los hechos es un verdadero desperdicio. Que se amparen en esa libertad para creer cualquier cosa es vulnerar el estado de derecho. No hay ley que los obligue a cambiar de canal. Tampoco hay una que condene a los que insisten en la necedad de confiar en los que nos quieren en la ruina. El 7D no ocurrirá ningún prodigio porque la transformación ocupará algunos meses. La ley trata sobre la propiedad, no sobre los contenidos. Y esos medios, con nuevos dueños, podrán continuar con la gesta destructora. Y los seguidores seguirán creyendo que son críticos, independientes, informados, aunque los hechos demuestren lo contrario. Aunque la realidad les estalle en la cara y deje en evidencia la estafa de la que son víctimas.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...