sábado, 10 de diciembre de 2011

Y el tercer tiempo se convirtió en una fiesta

Y bueno. Un poco de letra hay que darles, sino, ¿con qué van a nutrir sus titulares de mañana? Cristina no iba a permitir así, sin más, que sea Cobos quien le coloque la banda presidencial. Todos estaban esperando ese momento para ver la cara del vicepresidente al entregar la banda con la que tantas veces soñó y por la que tanto hizo, asociándose a los sectores más reaccionarios y destituyentes, votonopositiveando a diestra y siniestra. Mirá si, traidor como es, le acomoda la banda a otro y no a Cristina. Pero no pudo ser. En un pase mágico digno de Harry Potter apareció Florencia, quien, muy divertida por la travesura que estaba protagonizando, no dudó en acomodar la banda presidencial en el torso de su madre. De fondo, Cobos parecía un cuadro muy mal pintado por un principiante. Después, sólo hubo un par de bromas con la ausencia de la campanita para indicar el inicio de la sesión y con un extraño timbre de alarmas que sonó de fondo mientras Cristina hablaba. Y nada más. Un par de chistes y al olvido. Cobos ya no forma parte de nuestra vida política nacional.
El que quiere formar parte y no pierde ni un segundo de tiempo es el recién asumido Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, que ya está en campaña de cara al 2015. En los 19 minutos que duró su discurso casi ni habló de la CABA. Todo lo que recitó formaba parte del puntapié inicial en su carrera a presidente. Hasta habló de federalismo, algo ajeno al discurso de asunción de un alcalde. Y se dio el lujo de filosofar. Y amenazar, también: “cuando decidí ser candidato a un segundo mandato dije, y lo reafirmo, que de ahora en más voy a trabajar por la unidad de los argentinos. Ese será mi aporte”. Por lo menos usó ‘unidad’ y no ‘unión’, en un claro indicio de que Durán Barba lee estos apuntes discontinuos y ya comprendió la diferencia entre estos dos términos.
Y ahora, la verdadera fiesta, el Tercer Ciclo de la Era K. Desde el principio, la asunción del segundo mandato de CFK iba a ser mucho más que un trámite solemne. Costó mucho llegar a este momento glorioso como para que sea una asunción más. Desde la noche anterior se notaban los preparativos en los alrededores de los edificios que se convertirían en escenario de ese momento histórico. Además, la jornada iba a estar atravesada por muchas primeras veces. Primera vez que hay dos períodos consecutivos con una mujer a cargo del Ejecutivo; primera vez que hay un tercer período con un mismo modelo; primera vez que hay un nuevo gobierno no presionado por las crisis locales generadas por caníbales extranjeros; primera vez que hay una asunción signada por la fiesta de la continuidad; primera vez que se transmite en directo por You Tube. Y una fundamental: primera vez en mucho tiempo que hay tanta empatía en una asunción presidencial. Todos los funcionarios del gobierno fueron ovacionados de forma calurosa por la efusiva tribuna presente en el Congreso. Y hasta la jura de La Presidenta se convirtió en una primera vez. Difícil controlar la emoción cuando dijo “que Dios, la Patria y él me lo demanden”.
Y no hay dudas: Argentina tendrá la misma presidenta, pero en un país distinto. En su discurso ante la Asamblea Legislativa, se encargó de marcar las diferencias entre esta Argentina y aquélla en la que asumió Néstor Kirchner, en mayo de 2003. Pero no comenzó por ahí. La astronomía fue el punto de partida. A partir de ahora, un asteroide se llamará Ana Teresa de Diego, una estudiante de astronomía desaparecida a principios de la dictadura. Este hecho trascendente le permitió hablar de lo que se recuperó en estos años en materia de juicios por delitos de lesa humanidad. Y pidió a la justicia seguir avanzando para que el próximo presidente no tenga que abordar este tema en el discurso de asunción.
Entonces sí, comenzó a enumerar los logros de gestión que llevaron a nuestro país a ser diferente de aquél que estaba incendiado. Cinco millones de nuevos puestos de trabajo, el 96 por ciento de las personas en edad de jubilarse tienen cobertura, disminución de la deuda en relación con el PBI, crecimiento económico récord y sostenido único en doscientos años de historia, la inversión en educación, 46300 millones de dólares de reservas y mucho más entre los logros alcanzados en estos ocho primeros años de la Era K. No mencionó el crecimiento de los fondos recuperados de las AFJP, que en manos de la ANSSES llegaron a duplicarse en poco más de dos años, por lo que “la plata de los jubilados” por la que tanto clamaban los de la oposición, alcanzó en octubre más de 200 mil millones de pesos. Además de volcar fondos en la financiación de emprendimientos locales y generar puestos de trabajo, jugó un rol importantísimo en la distribución de netbooks. La rentabilidad de esos fondos no sólo está bien valorada por sus resultados financieros, sino también por los sociales.
No omitió mencionar las dificultades que tuvo en su gobierno, pero no por problemas climatológicos, catástrofes naturales, invasiones extranjeras sino por el accionar de los depredadores de siempre. Además de la rebelión de los estancieros, hubo cinco corridas cambiarias y chiquicientos titulares catastróficos que hubieran hecho temblar al más valiente. Pero no a Cristina. “Que se den por enterados –dijo en un tramo de su discurso- no soy la presidenta de las corporaciones sino de los cuarenta millones de argentinos”. Algunas definiciones marcan un estilo: “la obra pública no se considera gasto, sino inversión pública”; “estar fuera de los mercados de capital en el 2003 fue beneficioso para el país”; “no se guíen por las letras de molde”; “respeto el derecho de huelga pero no de chantaje o extorsión”.
Pero el discurso de apertura de La Presidenta no se quedó en la sola enumeración de logros y explicitación de principios. Aprovechó esta oportunidad para profundizar la idea de la sintonía fina, mencionada en la reunión con los integrantes de la UIA. CFK anunció una articulación entre todas las áreas para lograr una acción más coordinada en el desarrollo con inclusión y para evitar presiones corporativas.
En síntesis, Cristina garantizó que nuestro país va por más. De visita en Buenos Aires, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz dijo que “Argentina demostró que hay vida después de la muerte. Esto quiere decir que una vez que la deuda externa se reestructura, el país crece e incluso puede optar por volver a los mercados. Europa tiene mucho para aprender del ejemplo de la Argentina”. Y en eso estaremos, demostrando vida. Una última imagen de esta fiesta. Una cámara mal intencionada enfocó al diputado y ex candidato a presidente Ricardo Alfonsín, derrumbado en su silla y “jugando al helicóptero” con sus anteojos; en su rostro dibujaba una expresión de abatimiento, incomprensión y hasta envidia. Claro, encaró un proyecto personal y fracasó. Cristina, en cambio, afirmó que no es su persona la que ocupa este rol. “Soy un proyecto colectivo”, reforzó. Y se nota porque prometió, como lo había hecho Néstor, no dejar las convicciones en la puerta de la Casa Rosada “y por no dejarlas, dejó la vida”.  Ahora ya debemos estar convencidos: no hay neutralidad. Sí mucho compromiso. Y hay también muchos argentinos con esos valores. Con todo esto, Argentina seguirá siendo una fiesta. Pero para todos.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Pocos cambios para el tercer tiempo

En estos días marcados por la proximidad del último fin de semana largo del año, hay algunos datos curiosos que indican –no por exceso de optimismo, sino por cruda realidad- que estamos viviendo otros tiempos. Los representantes gremiales de Empleados de Comercio de Rosario anunciaron que aquellos empleados que lo desearan tenían derecho a no trabajar en los feriados del 8 y 9 de diciembre. Es más, muchos comerciantes evalúan la posibilidad de cerrar las puertas de los locales a pesar de que la afluencia turística puede significar un incremento de las ventas. Abordar estos tópicos marca una notable diferencia con aquellos tiempos en que tanto empleados como propietarios estaban signados por la desesperación. Unos por trabajar unas horas extras al menos con un cincuenta por ciento más, otros por captar algunas ventas que les permitieran sumar un poco más en el saldo favorable para afrontar el pago de los servicios o el alquiler. No es que con la recuperación económica de nuestro país estemos tirando manteca al techo ni nada que se le parezca, pero como ciudadanos nos merecemos disfrutar con cierta comodidad del tiempo libre sin la presión del mango.
Mientras algunos mal llevados protestan ya por la cantidad de feriados y findes largos que tendrá el próximo año, otros ya están saboreando de antemano esos días de descanso. No se sabe de dónde habrán sacado los primeros que la vida debe estar atravesada por sacrificios tortuosos y que el ocio es la madre de todos los vicios. Bienvenido sea el descanso y a disfrutarlo sin sentimiento de culpa.
Los que parecen no tener sentimiento de culpa ni saber lo que eso significa son los ladradores de siempre que, desde sus madrigueras repletas de carroña pestilente, no saben qué hueso utilizar para amargarnos estos días previos a la asunción del nuevo mandato de CFK. Primero, con las especulaciones en torno a los nombres que ocuparán los ministerios. En realidad, más que especulaciones, parecían presiones, como en esos tiempos en que los funcionarios se decidían en las cuevas, perdón, en las oficinas de las grandes corporaciones. Sólo tres cambios hubo pero no por problemas de estilo o de capacidad, sino en reemplazo de aquéllos que pasarán a ocupar cargos electivos. Hace mucho, mucho tiempo, cuando la vida política argentina estaba secuestrada por la oscuridad especulativa, los nombres marcaban la diferencia entre más crisis y una tensa calma con promesa de más crisis. Para ser sintéticos, hoy no.
Después, trataron de sembrar malestar con la telenovelesca cuestión de quién le iba a tomar juramento a La Presidenta y su compañero de fórmula. Si en algún momento hubo dudas en el oficialismo fue más para no crear una escena humillante para el insignificante Cobos que por intenciones revanchistas. Además, para evitar silbidos o insultos en la tribuna local, que seguramente estará poblada de descontrolados militantes de La Cámpora, que asistirán con intenciones de llenar de colorido el solemne acto con sus creativos cánticos. Por suerte, Horacio Verbitsky les dio letra para ocuparse de algo. Eso es generosidad por parte del notable periodista. Al menos permitió que Caamaño, Sanz, Bullrich y Piñedo asomaran con horror sus hocicos desdentados para destilar su baba destemplada en defensa de las instituciones en algunos titulares de la cada vez más tambaleante Tribuna de Doctrina.
De ahora en más, las tapas que en otros tiempos llenaban de desconcierto y angustia a los lectores y arrinconaban a presidentes y funcionarios, sólo podrán provocar risa. Porque los desafíos que están en el horizonte se podrán sortear profundizando lo que se ha hecho hasta ahora. Seguramente aparecerá algún escollo, algún conflicto sectorial que quedará más como anécdota que como problema. Mientras se siga en el camino de desarrollo con inclusión, con el despliegue de creatividad y compromiso que se ha demostrado hasta ahora, las nubes de tormenta de la crisis del norte no afectarán demasiado nuestra vida cotidiana.
Lo que afecta un poco, más como elemento discordante del entorno, es el leve pero constante incremento en el precio de las cosas. Si bien no es la inflación galopante que pregonan Los Oscuros, no deja de crear un clima de inquietud en los que tienen que atender la mesa familiar todos los días. Por un lado, hay un proceso de reacomodamiento de precios que tiene que ver con los productos estacionales y con el aumento de la demanda. Pero lo otro es lo que debe ser frenado, el incremento que se produce por simple especulación y avidez de aquellos que no quieren ceder un centímetro en la distribución de la renta. Este es uno de los desafíos y la manera en que se lo enfrente podrá mejorar el humor de gran parte de los que todavía no están convencidos de lo que está ocurriendo en Argentina.
Lo otro que puede generar alguna distorsión informativa es la transformación que se ha producido en la figura del secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Si unos meses atrás el camionero se constituía en la bestia negra del gobierno, ahora aparece dibujado por las poco sutiles plumas de la prensa como la esperanza opositora al nuevo gobierno de CFK. Claro, algunas disidencias iluminan las oscuras madrigueras. Pero es sólo ilusión. El sindicalismo que representa en serio los intereses de los trabajadores podrá tener un conflicto puntual con el gobierno, pero nunca se convertirá en una oposición rabiosa y destituyente. Muchos dirigentes gremiales saben la diferencia entre adversario y enemigo. Y en el actual equipo de gobierno no encuentran ni lo uno ni lo otro. Podrán tener diferencias, pero nunca estarán en veredas opuestas. Y eso desconcierta y amarga a los históricos carroñeros, los que otrora con unos cuantos títulos gobernaban el país, los que el sábado, de ninguna manera, podrán disfrutar de la fiesta de asunción del nuevo período presidencial.

martes, 6 de diciembre de 2011

Receta para ocultar un continente

Muchas veces, en estos Apuntes, se abordó la diferencia entre la información y la opinión. Un medio puede tener una postura determinada con respecto a un hecho y no amerita reproche alguno pues para eso existe la libertad de expresión. Lo que sí roza los límites éticos es el ocultamiento de un hecho que de por sí tiene trascendencia. Los lectores de un diario también tienen derechos. La elección de un medio informativo se produce a partir de la confianza en su contenido y en la coincidencia con la línea editorial. La opinión se construye a partir de la información que el sujeto recibe. Ahora bien, si esa información es inexistente, no hay opinión posible. No se puede tomar una postura a partir de lo que se desconoce. En los primeros días de diciembre se constituyó un nuevo organismo regional que reúne a 33 países de América Latina con objetivos comunes en un perfil de crecimiento económico y desarrollo con inclusión. Pero los medios antes hegemónicos y ahora enfadados, ceñudos y enfurruñados han tratado de ocultar y minimizar esta nueva alianza continental que tendrá alcances históricos.
La CELAC –Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe- es la concreción del sueño de la Patria Grande de Simón Bolívar, San Martín y José Martí. Y más allá de la mística, es la síntesis de todos los esfuerzos para unir lo que nunca debió ser separado. Este nuevo organismo es el resultado de la historia que comenzó en 1826 en un congreso celebrado en Panamá y que tuvo a Simón Bolívar como impulsor principal. La CELAC no pretende reemplazar a la OEA, sino avanzar en aquellos temas que, por el dominio imperial de Estados Unidos, no se incluyen en la agenda de esa institución conformada en 1948. Además, incorpora a Cuba que, desde 1966 fue expulsada de la OEA por la presión ejercida por el país del Norte. La declaración de Caracas, que es el acta fundacional de la nueva institución regional establece que “la CELAC avance en el proceso de integración política, económica y social haciendo un sabio equilibrio entre la unidad y la diversidad de nuestros pueblos”. El sábado pasado quedó conformada una hermandad entre países que buscan intercambiar experiencias de desarrollo para labrar un futuro en común. Y esto se podrá cuestionar desde las plumas mediáticas que defienden intereses coloniales, pero no se puede ignorar.
Precisamente, uno de los temas abordados por los presidentes que asistieron a la cumbre es la relación entre los medios de comunicación y los gobiernos que intentan reconstruir la trama social a partir de una redistribución del ingreso. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, tomó como tópico de su ponencia a los medios de comunicación concentrados. Correa destacó que es un defensor de la libertad de prensa, pero no de la mentira y advirtió que el “poder fáctico planetario que constituyen los monopolios intenta reemplazar el Estado de Derecho por el Estado de Opinión y expresa los intereses del gran capital”. Hugo Chávez y Evo Morales también expresaron el rol que juegan los medios dominantes en la estabilidad interna de sus respectivos países.
Los 33 mandatarios que se reunieron en la Cumbre de Caracas representan a más de 550 millones de habitantes que se distribuyen en un territorio de 2041 millones de kilómetros cuadrados, abundante en riquezas naturales y culturales, con un PBI bruto de 8300 dólares por habitante. A pesar de la pertenencia a un mismo subcontinente, el intercambio comercial intra-zona sólo alcanza el 17 por ciento de las exportaciones generales. Este es uno de los tópicos que se reforzarán de cara al futuro. Pero para eso es necesario romper con la mirada penetrante de Estados Unidos, DT de la OEA. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner señaló en su discurso que los temas fundamentales son la soberanía nacional –con el tema Malvinas incluido-, la crisis financiera internacional, la integración física, el comercio intra-latinoamericano y la lucha contra el narcotráfico.
El presidente cubano Raúl Castro, sin poder ocultar su euforia, resaltó que la CELAC es “la iniciativa más importante en los últimos 200 años” para consolidar la unidad latinoamericana. Tanto entusiasmo puede entenderse porque el nuevo organismo se transformaría en un paraguas de amplio espectro político para que Cuba pueda emprender una transición lo más ordenada posible hacia la construcción de un capitalismo mixto que le permita escapar del cerco que Estados Unidos mantiene sobre la isla desde principios de los sesenta.
El presidente venezolano Hugo Chávez destacó la necesidad de crear un Fondo de Reservas con el objetivo de preservarlas de la avidez financiera del decadente Primer Mundo y para conformar un banco de asistencia regional, en coincidencia con una de las ideas centrales de la UNASUR. El proyectado Banco Central Latinoamericano servirá para que los países miembros puedan acceder a créditos sin los intereses usurarios de otros mecanismos de financiación –o de saqueo- internacional.
Oportunismo o espíritu de época. Fantochada o destino épico. Mística o política. Uno puede elegir el término que quiera para definir esta cumbre que busca la unidad de una región que padeció los estragos coloniales más despiadados a lo largo de cinco siglos. Lo imposible es negar la intención de 33 naciones de unir sus destinos para un interés común. Aunque, si los ladradores de siempre utilizan la negación a falta de argumentos es porque este nuevo organismo debe tener una sustancial importancia transformadora y, sobre todo, porque debe ser bueno para todos.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Los caballos de Troya


Cuando Homero escribió La Odisea no imaginó que uno de sus episodios trascendería los siglos para convertirse en metáfora social. El caballo de Troya, la estrategia para tomar la ciudad por sorpresa, aparece cada vez que, detrás de un gesto inocente y confiable, se esconde un peligro. Las tías de Mortimer, en la película Arsénico y encaje antiguo, de Frank Capra, encerraban en sus conductas simples y amables la actitud mortífera de sus licores especiales. En la historia de nuestro país –y también en la actualidad- hay numerosos intentos de caballos de Troya, algunos exitosos y otros que, afortunadamente, no llegan a buen destino. Unos, tan bien empaquetados que llegaron a convencer a la sociedad, aunque después la condujeron a la ruina; otros que, de tan obscenos, se desenvuelven antes de ser recibidos. Susana y Suar pertenecen a esta última categoría. De la Rúa, Cobos y un Cavallo propiamente dicho corresponden a los primeros.
Muchas veces, las estrategias mediáticas toman la forma del mito homérico, pues en un formato de aparente inocencia se esconde un coctel explosivo que puede inocular contenidos riesgosos en una parte de los consumidores. Detrás de la inocencia y la superficialidad de la diva de los teléfonos se advierte un conservadurismo cada vez más indisimulable. Mensajes políticos destituyentes y bestiales se entremezclan con premios y humoradas. Hace unos días, en un diálogo con Mamá Cora, el personaje de Antonio Gasalla, saltó un concepto inquietante. La anciana disfrazada le decía a la anciana camuflada de joven que ante la pérdida de interés por los hombres se iba a convertir en lesbiana. Este es un primer contenido bestial que se esconde en la inocencia del chiste. El segundo contenido bestial es la respuesta de la conductora: “antes de ser lesbiana prefiero… la muerte”. Precisamente, el humor juega con lo horrendo presente y algunos podrán decir que la contestación tiene un trasfondo educativo y no una actitud discriminatoria. Pero ella tiene acostumbrado a su cada vez más reducido público a la difusión de contenidos reaccionarios ante los cambios que se están produciendo en nuestro país. Basta recordar su escandalosa protesta por la imposibilidad de comprar dólares por no justificar el origen del dinero, en una clara muestra de evasión fiscal. Ese tipo de chistes con respecto a la elección sexual –legitimada por el matrimonio igualitario- tiene olor a naftalina, como los de judíos, negros, maricas o gallegos. Ya no causan gracia, pero preocupan por la persistencia.
Otro intento de caballo de Troya fue la extraña presencia de Adrián Suar en el programa exclusivamente político Palabras más, palabras menos, de la señal tenazmente opositora TN. Un no-político que habla de política en un programa político sin decir que habla de política es un trabalenguas impronunciable. Pero el contenido más fuerte –una de las críticas políticas más audaces y sutiles de que se tenga memoria- lo constituye la afirmación de que La Presidenta es “polkiana”. Esto quiere decir que CFK es más una gran actriz y no –como muchos pensamos- una excepcional mandataria. Y no es uno de los mejores directores cinematográficos quien lo dice, sino un hacedor de productos televisivos de gran éxito pero con escaso valor artístico. En la consideración de gran actriz, se esconde la profunda crítica política, que proviene de alguien que dice no hablar de política.
Estos dos ejemplos presentados no significan gravedad ni dramatismo y quedarán como intentos torpes de desandar nuestra historia. No ocurre lo mismo con De la Rúa. En pocos días se cumplirá el décimo aniversario del estallido social más impresionante y tiene al ex presidente como gestor y, por supuesto, como caballo de Troya. A fines del siglo pasado apareció en la escena política con la promesa de un gobierno transparente y serio en oposición a los escandalosos tiempos del menemato. No garantizaba grandes transformaciones, pero dejar atrás la corrupción, los negociados y la farándula política ya era un cambio en sí mismo. La imagen híbrida y equilibrada engañó a la mayoría y condujo al país a una quiebra económica y social injustificable.
El otro caso es el del futuro ex vicepresidente Julio César Cobos, quien prometió acompañar la gestión de Cristina pero traicionó de la peor manera en la primera oportunidad que se le presentó, cuando era necesaria una actitud de fidelidad y compromiso con un programa político del que decía formar parte. Con su voto “no positivo” –porque hasta en eso demostró mediocridad y cobardía- estuvo a punto de coronar la destitución de un proyecto que estaba produciendo importantes transformaciones en nuestro país. Y no conforme con eso, soñó con convertirse en líder de la oposición y también en ser el futuro presidente. Pero los sueños no tienen límites y, por fortuna, cuando no hay capacidad para concretarlos, se quedan sólo en eso. Ahora Cobos no es más que una sombra del caballo de Troya que pretendió ser y lo único que queda de sus peligrosos intentos es la madera de que está hecho.
Y el último caballo de este Apunte es Domingo Cavallo. Apologista convencido del neoliberalismo que engrosó la deuda externa de nuestro país cuando era presidente del Banco Central en tiempos de la dictadura. Gracias a él, la deuda de las empresas privadas se asumieron como públicas y se sumaron a la ya engrandecida deuda que el Estado había contraído con organismos internacionales. No conforme con eso este tecnócrata volvió en democracia de la mano de Menem para aplicar un experimento letal, la convertibilidad, que ilusionó a muchos argentinos con la idea de pertenecer al primer mundo. Cuando faltaba ya muy poco para concretar la destrucción y  como la tercera es la vencida, retornó a la gestión ministerial para intentar la resurrección de su Frankenstein económico. Aunque no lo logró. Pero en estos días, con una muestra de soberbia incomprensible, afirma que volvería a hacer lo que hizo. Pero ya no hay lugar para este tipo de engaños. A fuerza de tantos caballos destructivos, los argentinos no creemos en regalos con contenido letal. Sobre todo, en aquellos que conservan el olor a bosta del pasado.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Está bueno revisar las cosas

El futuro ex gobernador de Santa Fe Hermes Binner se muestra preocupado –vía twiter- por los números de la inflación, a la que define como un impuesto injusto. Claro, no dice que en la “invencible” el servicio de Aguas Provinciales puede aumentar un 130 por ciento en los próximos meses, incremento desmesurado, exagerado y desproporcionado, que no es producto de la inflación, si no de vaya a saber uno qué. Puede ser que sea un poco más alta que la que difunde el INDEC, pero no es para tanto. A lo mejor está haciendo autocrítica vía web, como una especie de catarsis para su futuro de desocupado. La cuestión es que muchos, en estos días, están presentando como principal problema el aumento de las cosas. No es casualidad, después de que el Gobierno Nacional haya anunciado la quita de los subsidios a los servicios públicos para aquellos que están en condiciones de pagar una tarifa completa. Y eso sirve para que los desconcertados de siempre tengan alguna excusa para que el público no se olvide de ellos. Parece que el ex anestesista se olvidó de que ya pasaron las elecciones, que no está en campaña y que en pocos días deberá abandonar la Casa Gris para convertirse en un ciudadano más.
La inflación es el cuco más efectivo a la hora de provocar el enojo de la población. Claro, la híper de finales de los ochenta es un recuerdo imborrable en la memoria de muchos argentinos. Lo interesante está en pensar qué produce la inflación, si el libre juego de la oferta y la demanda, la escasez de ciertos productos, medidas gubernamentales, devaluación de la moneda, problemas estacionales o climáticos. O simple especulación por parte de aquellos sectores dominantes de la economía que se resisten a cambiar en un país que ahora quiere ser mejor. Pero hablar de la inflación como si fuera un designio divino, un estigma o una epidemia es poco menos que deshonesto. Ya se ha explicado en estos Apuntes que los índices –tanto del INDEC como de las consultoras privadas- no son más que números abstractos que no reflejan –ni deben hacerlo- la realidad del que va a comprar a un supermercado y se encuentra con un precio diferente. Los que se muestran preocupados por el aumento de los precios son los que quieren instalar en la sociedad un clima de incertidumbre y malestar. En realidad, no quieren discutir en serio el origen de la inflación, porque para eso deberían cuestionar a las empresas formadoras de precios, a los mecanismos de comercialización y por supuesto, a las especulaciones que no tienen que ver con el juego de la economía. Por ejemplo, ante una demanda creciente como la que se advierte mes a mes, no hay oferta que satisfaga ese fenómeno. Más claro: algunos quieren ganar más produciendo la misma cantidad que produjeron en los meses anteriores. Por otro lado, el consumidor no sabe lo que cuesta la elaboración de, por ejemplo, un kilo de azúcar, porque sólo conoce el precio final en góndola. Sólo puede establecer una comparación entre un negocio y otro para saber si está más caro o más barato. Pero no sabe si ese precio es el correcto o el justo. Y para el público debe ser más importante saber cuánto gana cada uno de los participantes de la cadena de comercialización. Por lo tanto, más que difundir quejas respecto de la inflación en abstracto, sería interesante que muchos se pongan a pensar en por qué se produce la inflación y cuánto de real tiene, cuánto de deshonestidad y de especulación hay en el aumento del precio de un producto. Revisar los mecanismos que están detrás del aumento de los productos. De esa manera, se podría poner un tope al porcentaje de ganancias para que las cosas no se encarezcan.
Pero parece que para muchos, revisar es peligroso. Basta recorrer las diferentes opiniones que se han vertido respecto a la creación del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego. Algunos hasta llegaron a manifestar que la sola idea de reconstruir el hilo de nuestra historia les provoca urticarias. “La historia es una sola”, ladraron los que siempre ladran. Si así fuese, con un solo libro de historia bastaría. Pero no, la historia no es una sola. Por supuesto, para los que defienden la estructura pergeñada por Bartolomé Mitre, sí. Esa es la historia. Mitre es considerado –por ellos- el Padre de la Historia porque es el autor de la sucesión de hechos del siglo XIX para justificar el ordenamiento político y económico que dominó nuestro país hasta la llegada de don Hipólito Yrigoyen.
Revisionismos históricos ha habido siempre, porque lo que es único son los hechos del pasado. El resto es relato. Y los relatos se modifican de acuerdo a las fuentes, a los puntos de vista, a los narradores. Y no es cualquier relato: es un relato contemporáneo porque la historia siempre se cuenta desde un presente. Además, la historia es una reconstrucción ideológica. Pero Bartolomé Mitre no sólo se ocupó de ordenar los hechos, sino de acomodarlos a la visión anglofílica e hispanofóbica de su clase. No en vano el 25 de mayo de 1810 es presentado como la fecha en que se rompen las cadenas con el imperio español, aunque no sea tan así. El ilustre Bartolo ha ocultado detalles en su relato para amoldarlo a su visión anti hispana y pro británica.
Pero lo que importa es que el revisionismo es la ruptura con la linealidad defendida por el discurso hegemónico en decadencia. Y en esa historia dominante –que no es solamente la del Billiken- hay baches, personajes silenciados y demonizados. Hay muchos “porqués” que no se explican. Hay muchas mezquindades disfrazadas de heroísmos y traiciones presentadas como actos de justicia. Queda mucho para desempolvar en nuestra historia, que no es una simpática galería de estampas y estatuas inmaculadas.
Los revisionistas no son talibanes ni destructores de bustos. Tampoco el revisionismo es un invento de CFK, sino un movimiento que surge a principios del siglo XX. Los revisionistas simplemente son investigadores que buscan establecer otro relato y difundirlo. Un relato que no es más ni menos verdadero que la historia mitrista, aunque con mejores intenciones y objetivos. Por eso están inquietos los custodios de la verdad y la objetividad. No sea cosa que se difunda que El Padre de la Historia fue también el progenitor de los peores hechos sangrientos del siglo XIX, como la guerra contra el desarrollo industrial del Paraguay. Afortunadamente, ese ilustre personaje, ha quedado como adorno del billete de dos pesos, que aunque es el más usado, es el que menos se cuida.  

lunes, 28 de noviembre de 2011

El neoliberalismo en las escuelas

Mientras el sistema financiero saluda a los nuevos gobiernos europeos jugando al tobogán en los mercados, lo que provoca serios dolores de cabeza a Angela Merkel, en nuestro país, la renuncia a los subsidios en las tarifas de los servicios públicos sigue desconcertando a los desconcertados de siempre. Pobres de argumentos, ya no saben cómo oponerse. Desde los medios con hegemonía en decadencia hablan de ajustes y tarifazos tratando de despertar un encono incontenible en la sociedad. Y no lo logran. Al contrario, se siguen acumulando las figuras públicas que han decidido pagar una tarifa normal para que los subsidios sean destinados a sectores verdaderamente vulnerables. Algunos lo harán con verdadera convicción, otros para no quedar en evidencia. Como sea, se están sumando a la construcción de un país más sólido, más solidario. Tan solos están en esta contienda, que deben recurrir a extra políticos –como Enrique Piñeyro y Adrián Suar- para llenar de incoherencias venenosas los espacios televisivos, con la complicidad marionetil de los periodistas de turno. Los políticos de verdad –es un decir- están lamiendo sus heridas y tratando de despegarse lo más posible de lo que significó su perdición: abandonar todas las banderas políticas para ondear banderines de papel de diario. Y el Gobierno Nacional sigue avanzando a pasos agigantados –de talla 54- tomando la iniciativa política sin esperar la asunción del nuevo mandato.
La idea de CFK, por lo visto en esta semana, es profundizar las transformaciones que se han realizado en estos años para consolidar el proyecto. Y para eso convoca a todos, porque falta un montón. Todavía quedan rémoras de décadas anteriores, leyes y sistemas que dificultan seriamente el crecimiento económico, como los tratados bilaterales de inversión, la Carta Orgánica del Banco Central y la Ley de Entidades Financieras. Pero el sábado, el diario Tiempo Argentino publicó un informe sobre uno de los más escabrosos resabios noventosos: una ONG estadounidense dicta cursos sobre neoliberalismo a estudiantes de escuelas públicas y privadas de nuestro país mimetizados en la currícula educativa. Medio millón de estudiantes reciben, dentro del horario escolar, interesantes instructivos para ser exitosos en el mercado financiero y en las altas esferas del empresariado privado. Uno de los fundadores de Junior Achievement afirma que de esta forma “les hacemos llegar a los chicos algo que la educación tradicional argentina en manos del Estado no ha enseñado”.
Esta organización llegó al país en los entreguistas días del menemismo, que declaró los contenidos de estos programas como de “interés nacional”, con la “noble misión” de despertar en los jóvenes “el espíritu emprendedor que les permita alcanzar sus metas en un marco de responsabilidad y libertad”. Durante veinte años se están inoculando contenidos individualistas y especulativos a estudiantes de entre cinco y veinte años, con el desconocimiento de los padres y con serias críticas de pedagogos y especialistas en políticas públicas. Con el aporte de importantes auspiciantes –corporaciones financieras, industriales, petroleras nacionales y extranjeras-, los responsables de esta entidad entienden que, con la promoción temprana del libre mercado están contribuyendo a construir un país mejor. Entre sus principales consignas se encuentra el crecimiento empresarial eludiendo los compromisos impositivos. Junior Achievement enseña a los jóvenes a ser especuladores y evasores, todo lo contrario de lo que se necesita para la construcción de un país más justo.
El actual director en Argentina y uno de sus fundadores, Eduardo Marty, está convencido de la importancia de educar a los jóvenes en el funcionamiento de los mercados y en la actividad empresarial sin límites ni regulaciones. Marty considera que los contenidos de los cursos que se dictan en numerosas escuelas del país son un “soplo de vida” porque enseñan a “chicos pasivos, inactivos, que esperan todo del Estado y que piensan que el destino no está en sus manos, a ganar plata en un período de tres meses”. 
Esta concepción económica que se imparte en algunas escuelas y que se mezcla con los contenidos aprobados por el ministerio, fomenta el comportamiento individualista y especulativo, alejado de toda idea solidaria y re-distributiva. Además, construye la idea del Estado como enemigo de la actividad económica y enseña a eludirlo de todas las formas posibles. Algunos legisladores e investigadores ya están llamando la atención sobre los estragos que puede ocasionar ese tipo de educación en las generaciones futuras y sería interesante que el Ministerio de Educación de la Nación, junto con los ministerios provinciales pongan freno a la difusión de las ideas económicas que tantos estragos ocasionaron en nuestro país.
La Presidenta está educando al conjunto de la sociedad en un sentido muy diferente. Los discursos de esta semana han sido claros y pueden sintetizarse en una sola frase: los intereses particulares y sectoriales no deben estar por encima del interés común. Y esto, por supuesto, está muy alejado de la concepción neoliberal, la del sálvese quien pueda, aplaste a quien aplaste. Los países del convulsionado Primer Mundo muestran de manera despiadada los resultados del salvaje aluvión -¿zoológico?- de la especulación financiera. Y resulta hasta absurdo que los estudiantes argentinos conozcan aquellas herramientas que pueden llevar al desastre a la economía del país, como lo están haciendo en las sociedades del Norte. No sea cosa que aparezca un pequeño Cavallo de guardapolvo blanco que mande a lavar los platos a los investigadores del Conicet o que un López Murphy de trenzas y falda escocesa tableada anuncie un ajuste del 13 por ciento en el salario de Jacinta Pichimahuida.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Tiempos de recuperación y compromiso

Para quienes trabajamos en la educación, la sensación de que el ciclo lectivo se estira como un chicle es una constante sobre las últimas semanas de clase. Y esto no es por vagancia, como vomitan algunos: es un agotamiento que va más allá del cansancio. La pretensión de extender el período de clases y anticipar cada vez más el comienzo puede ser contraproducente para la calidad educativa que se quiere brindar. La cantidad no garantiza calidad. Pero eso es para discutir. Lo que uno nota en los últimos veinte años es un abandono de la educación. No en el sentido estricto de las instituciones educativas. Al contrario, en estos ocho años se ha hecho mucho por la educación, como ningún otro gobierno ha hecho desde la recuperación de la vida democrática. Lo más importante pasa por la inclusión de sectores que ni soñaban con una educación formal. Pero la escuela pública se ha convertido en el único ámbito de la sociedad en donde niños y adolescentes se educan, con todo lo que esto significa. Las demás instituciones –sobre todo la familia y los medios de comunicación- parece que se han apartado de esa tarea y a veces, hasta llegan a patear en contra. En estos días la Presidenta ha brindado dos discursos clave para comprender que la reconstrucción del país no es tarea de una sola persona o de un equipo –por más sólido y capaz que sea- sino que el conjunto de la sociedad debe contribuir en la tarea de llevar adelante las transformaciones materiales y simbólicas que se han realizado hasta ahora.
CFK está convocando a la comunidad a asumir el compromiso de consolidar el camino que se ha iniciado en 2003. Los discursos en la UIA y en la inauguración de nuevas instalaciones de Aerolíneas Argentinas en aeroparque tienen ese sentido. No es por debilidad, agotamiento o decepción que Cristina afirma que sola no puede. Esa es una fantasía de los que sienten que están siendo cada vez menos hegemónicos. Una presidenta débil es el sueño soñado por muchos. Pero no: ningún mandatario es débil después de haber tenido un respaldo popular como el del 23 de octubre. Esos discursos de nuestra presidenta apuntan a romper toda forma de personalismo, demagogia o paternalismo. No es una reina, sino una representante. Los representantes absorben la fuerza de los representados. Sin éstos, la representación se debilita. El “sola no puedo” no es una muestra de debilidad, sino una convocatoria al compromiso ciudadano que construya la unidad necesaria para la consolidación del proyecto de país que está llevando adelante.
La asistencia masiva a los actos es la visualización permanente del apoyo del que ella es la principal destinataria. Pero el compromiso permanente de todos los actores sociales es la muestra cotidiana de ese apoyo, la solidez del camino que se está recorriendo para alcanzar el país con el que soñamos. Las renuncias a los subsidios de agua, luz y gas constituyen la materialidad de ese compromiso. Que muchos ciudadanos reconozcan que están en condiciones de abonar la tarifa de esos servicios al precio que corresponde es una señal de solidez de la sociedad. Es la decisión de que esos subsidios se destinen a sectores que verdaderamente los necesitan. Pero sobre todo, es la confianza que se ha ganado un Estado presente en la vida cotidiana de los argentinos; un Estado que está del lado de los ciudadanos –sobre todo los más vulnerables- y no contra ellos; un Estado que es de todos y para todos.
Este llamado a la actitud responsable de todos los sectores de la sociedad se transforma en una señal pedagógica por parte de la presidenta. Todos los ciudadanos somos responsables de lo que hemos logrado y de todo lo que falta lograr. Esa es la lección. Si bien las palabras dirigidas el jueves en aeroparque tenían como destinatarios a un grupo de trabajadores de Aerolíneas Argentinas que desde hace algunas semanas parecen estar boicoteando el crecimiento de la ahora empresa estatal, pueden extenderse a todos los que no han comprendido el cambio de paradigma que desde hace ocho años se está produciendo en nuestro país. La línea de bandera se está recuperando gracias a la gestión estatal después de años de despiadado saqueo y destrucción. Una de las críticas malintencionadas se basa en la edad de quienes son sus gerentes, Mariano Recalde y Axel Kicillof, entre otros. “¿Desde cuándo ser joven es un pecado?” preguntó La Presidenta. ¿No fueron personas de edad avanzada quienes destruyeron la empresa, además de la economía del país?¿O eran adolescentes Menem, Cavallo, de la Rúa, Marsans y todos sus secuaces? Para algunos que gruñen desde las sombras, los jóvenes sólo son funcionales a sus objetivos de destrucción si se emborrachan y pelean en las calles. Los jóvenes que se comprometen con un proyecto constructivo no sirven a los intereses de los cipayos de siempre.
Y para eso también se está fortaleciendo la educación, para formar a los que tomarán la posta dirigencial, a los trabajadores del futuro. Las instituciones educativas estuvieron durante mucho tiempo en un laberinto interminable porque no sabían para qué formaban a los jóvenes. Ahora hay un objetivo, ahora hay futuro: trabajo, investigación, conducción, representación. Pero sobre todo, los jóvenes se forman para gestionar en plena vitalidad, no después de los sesenta años. Y los que no son tan jóvenes debemos abocarnos a la tarea de formar, de educar, desde todos los sectores posibles, no sólo desde las instituciones educativas. La escuela tampoco puede sola. Necesita de todos, todos los días.

Un viernes negro

  La fortuna nos dio una chance. El disparo no salió, pero podría haber salido . El feriado del viernes es un casi duelo. La ingrata sorpres...