Aunque los números no están confirmados, los
especuladores celebraron, un gran supermercado congeló su latrocinio por unos
meses y algunos dirigentes de la CGT demostraron su vileza. Después de las PASO,
hasta Patricia Bullrich se envalentonó
por su complicidad con la desaparición de Santiago Maldonado. Unos números
amañados que dibujan un falso triunfo
permiten continuar con las tropelías amarillas. Y algunos individuos de la CABA
se preocupan más por un caballito en una mueblería que por una
militante injustamente presa. Desde hace un año y pico estamos
desbarrancado en todos los terrenos y una
amalgama de símbolos nefastos atropella a la población sin piedad. Si el
rumbo tomado por el Cambio aún no enciende las alarmas, el festejo burlón de
los Gerentes de La Rosada SA y los pasos que darán para consolidar su núcleo
duro deberían servir de advertencia a
los que piensan seguir hechizados con la danza de los globitos.
Quizá erramos
en la forma con la abundancia de metáforas; tal vez nos sobre prudencia o seamos demasiado civilizados. Como sea,
no somos como Ellos. Por mucho menos de lo que hicieron desde la usurpación del
gobierno, los ceócratas que nos des
gobiernan y la comparsa mediática que los parió estarían impulsando cacharreos callejeros en horario central. Cuando eran oposición, convertían un rumor en condena y los que somos opositores ahora
esperamos que la balanza de la Justicia
abandone su desequilibrio y frene la estafa que estamos padeciendo. Las
excusas inundan nuestra excesiva paciencia. Si con todos los medios en contra,
Cristina les dio un buen susto, cuánto
podríamos hacer si hiciéramos convertir nuestras dispersas voces en una sola.
Ellos disfrazan
de consenso el tibio apoyo que consiguen y presentan
el tenebroso panorama que nos espera como un frondoso paraíso. Hasta logran
que el ajuste sea visto como una vacuna y las visitas imperiales como una
bendición al modelo. Cuánto hay que confundir el entendimiento para que los damnificados celebren el incremento de
las tarifas que dan por tierra con cualquier presupuesto doméstico. Cuántas
dosis de patrañas hay que inyectar
para consolidar prejuicios que se
resisten a las más contundentes evidencias. Cuántos padecimientos hay que
mostrar para que perciban que la
Revolución de la Alegría no es más que cotillón berreta.
A diferencia de
Ellos, nosotros no gritamos a los cuatro vientos que los detectores de dictaduras a escala internacional están construyendo una ante nuestras
propias narices. Ahora las corporaciones están felices porque pueden
atropellar a toda hora nuestra dignidad y limitar
nuestras libertades de acuerdo a las apetencias del Dios Mercado. No
estamos en una dictadura, pero los
Amarillos se esfuerzan tanto que podemos llegar a creerlo.
La venganza está en camino
Ningún gobierno
democrático goza de buena salud si tiene presos más por lo que piensan que
por lo que han hecho. Y más aún si los carceleros se vanaglorian por la arbitrariedad de esa prisión. Que el gobernador
Gerardo Morales considere la liberación de Milagro Sala una “gran injusticia” es una muestra de
eso. Y que agregue que “es vergonzoso que
una delincuente tenga el privilegio de
prisión preventiva en su mansión construida con plata del pueblo”, cuando
es un salón desmantelado sin servicios es la
provocación de una bestia sin límites.
Si a esto
agregamos la defensa que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich hizo de Gendarmería
en el Senado por la desaparición de Santiago Maldonado, deberíamos estar temblando. La mentira tiene patas cortas pero puede rodar como una bola alocada cuando la
hegemonía discursiva le da impulso. Aunque los mapuches se conviertan en
las presas de una cacería encarada por fuerzas de seguridad al servicio de los
terratenientes, la oficialidad
gobernante insiste en presentarlos como peligrosísimos terroristas que hacen
peligrar la República. Cuando el poder real gobierna, las víctimas se convierten en victimarios de sus desgracias.
Ahora que el
establishment tomó las riendas del país las
instituciones deben estar al servicio de sus vendetas si no quieren ser desmanteladas.
La siniestra danza ejecutada entre el Consejo de la Magistratura y la Corte
Suprema de Justicia para ubicar al juez
camarista Eduardo Freiler a un paso del juicio político casi da escalofríos.
Y todo por afirmar que los dueños de
Clarín y La Nación deberían ir a juicio por la apropiación de Papel Prensa
con delitos de lesa humanidad. Los que claman por una justicia independiente no paran de amoldar los tribunales a sus
espurios intereses. ¡Qué mal vamos por este camino y cuántos se están dejando engañar! Los senadores deberían encargarse
de poner las cosas en su lugar, si es
que les da el cuero para rechazar el capricho de las corporaciones.
Si nada de esto
hace dudar a los que aún esperan algo bueno del Cambio que presten atención al intento de adulteración de los resultados
electorales. Por el titular del lunes convirtieron
a cero a una parte de la voluntad ciudadana. Sin dudas, quieren tomar el
Congreso por asalto para convertirlo en una escribanía en serio, por consenso o por amenazas mediáticas.
Quien siga pensando que quieren nuestro bien debería despertarse de su nocivo
letargo. Nada bueno nos espera si estos
Jinetes del Apocalipsis siguen comandando el rumbo de nuestro país.