jueves, 5 de mayo de 2022

Que no se rompa ni se doble

 

Además de la confusa dinámica de la actualidad informativa, algunos problemas personales me impidieron continuar con la publicación en este querido blog. Si bien esto no preocupó demasiado a los menguantes lectores -salvo algunos que manifestaron su inquietud- la escritura de un apunte ordena no sólo mi pensamiento sino también el de los que lo lean.

 Lo que antes era apenas un intercambio de visiones en el FDT ahora parece un cruce de potrero. Las declaraciones de Andrés Larroque pueden ser vistas casi como un crujido. Afirmar que Alberto Fernández “rompió el contrato electoral” es un poco exagerado. Que la coalición se haya armado por iniciativa de CFK con su mayor caudal de votos no justifica una deslegitimación de la figura presidencial. Pero tampoco es saludable tanta desatención por parte de Alberto a las sugerencias de Cristina. El que “tiene la lapicera” es él, pero no es el dueño absoluto del Gobierno. Tampoco Cristina es la dueña, aunque muchos lo sueñan. Por eso no es momento de imitar a Pimpinela, más aún cuando hay cosas que se están yendo de las manos. Algunos aclararán que nuestro régimen es presidencialista, pero nadie gobierna solo, ni siquiera un rey.

La experiencia de este gobierno es insólita: después del saqueo macrista, dos años de pandemia y una guerra en Europa. A pesar de todo, Argentina mostró el año pasado un crecimiento de más del 10 por ciento del PBI, entre los más altos del mundo. El de este año no será tan alto pero hay augurios de casi un cuatro por ciento. El uso de la capacidad instalada de la industria se ubica en 64,3 por ciento, cuando el año pasado estaba en el 58,3 por ciento. Las exportaciones del agro se incrementaron un 4,6 por ciento respecto al año pasado, con un total de 3.171.793.606 dólares. La inversión productiva se incrementó en un 15,7 por ciento y el desempleo descendió hasta el 6. Buenos números, por supuesto.

Lo que embarra el panorama y siembra confusión es el descontrol de los precios y la consecuente pérdida del poder adquisitivo de los salarios. No bastan las paritarias para contrarrestar tanto acoso de los angurrientos. La peor foto es la de los trabajadores pobres, que son muchos. Y eso no puede expresarse con un número, porque es una herida que un gobierno como éste debe saldar cuanto antes y no sólo por su continuidad electoral, sino también por la supervivencia de las víctimas de este saqueo

Y los que provocan la tragedia de sueldos que no duran ni dos semanas, los formadores de precio, se burlan de todos acusando a la inflación o al “por las dudas”. Los márgenes de ganancia de los grandes empresarios son una blasfemia, como el de ARCOR, que se ubica en 142 por ciento, inadmisible en cualquier latitud. Y lo que ganan de más los grandotes lo gana de menos el resto

Lo que está exigiendo el ala kirchnerista del FDT es una distribución más equitativa del ingreso cercana al 50-50 y no dentro de cinco años, sino casi ya. Y un poco de enojo por parte del Presidente hacia estos empresarios inescrupulosos. Mostrar sus ganancias en una Cadena Nacional alcanzaría para avergonzarlos ante una sociedad que cada vez accede a menos. Y si no, en lugar de tanto diálogo y acuerdo, habría que aplicar las leyes que castigan semejante “alteración del orden público”. Porque es eso lo que están haciendo con sus remarcaciones destituyentes para apropiarse cada vez más de lo que nos corresponde a todos.

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